- Más de 800 presos han participado en el viacrucis que ha recorrido diferentes módulos del centro durante la mañana del Viernes Santo
- Las hermanas de la Consolación, con la ayuda de voluntarios y colaboradores, han dinamizado talleres centrados en los temas del amor y la libertad
- «El viacrucis fue un acto muy emotivo. En la prisión, los sentimientos se multiplican por tres», comentan los voluntarios
Las personas privadas de libertad en el Centro Penitenciario Castellón II, ubicado en Albocàsser, pudieron celebrar el Triduo Pascual gracias al compromiso de los voluntarios de la Pastoral Penitenciaria de las diócesis de Tortosa y Segorbe-Castellón. Un año más, durante las jornadas de Jueves Santo, Viernes Santo y Sábado Santo, se llevaron a cabo diferentes actividades que permitieron a los internos meditar los misterios de la pasión, muerte y resurrección del Señor y profundizar en el sentido del amor fraterno.
El acto más destacado de estos días ha sido el viacrucis del Viernes Santo, que recorrió la mayoría de los 19 módulos que conforman el Centro Penitenciario de Albocàsser. Desde el equipo de la Pastoral Penitenciaria, han señalado que la plegaria —que llevó por lema «Cristo te visita en el módulo»— contó con un elevado seguimiento por parte de los internos, con una participación de más de 800 personas. En el CP Mas d’Enric de Tarragona también se realizó una iniciativa similar.
Los voluntarios han destacado la gran emotividad que caracterizó esta plegaria, en que seis presos llevaron el Cristo de la capilla del centro. Los acompañaron unos treinta voluntarios de las delegaciones de Pastoral Penitenciaria, además del diácono José Manuel Moreno. Encabezaba la comitiva un grupo de funcionarios que iban abriendo las puertas de los diferentes módulos para permitir el acceso de la procesión.
«El viacrucis coincidió con la hora de recreo de los internos. Les invitamos a tocar la cruz y a cantar alguna saeta. Al paso de Cristo, se descubrían y muchos de ellos se emocionaron profundamente. Los sentimientos se multiplican por tres por el hecho de estar en la prisión», ha explicado uno de los voluntarios. La plegaria estuvo acompañada por los cantos de los presos y por el ritmo de la guitarra y el tambor. El sistema de megafonía adquirido por la Pastoral Penitenciaria permitió que todo el que quisiera pudiera seguir este acto devocional.
Talleres de formación
El Jueves y el Sábado Santo, las hermanas de la Consolación dinamizaron diferentes actividades formativas con la ayuda de un grupo de colaboradores y voluntarios. Cerca de 110 internos se inscribieron en estos talleres y participaron con la autorización del Departamento de Seguridad del centro. A causa de la gran afluencia de asistentes, se organizaron dos grupos distribuidos en dos salas con cuatro o cinco voluntarios.
El jueves, coincidiendo con el Día del Amor Fraterno, las dinámicas se centraron en el tema del amor. Aplicando el método catequético Godly Play —que recurre a símbolos y objetos, además de la palabra, para potenciar la educación cristiana y la formación espiritual—, los voluntarios explicaron diferentes episodios de la vida de Jesús. «Lanzaron preguntas a los participantes para que se identificasen con alguna etapa o algún personaje del relato evangélico», han comentado desde la delegación.
En cuanto a sábado, la temática se centró en la celebración de la Pascua, vinculándola con la libertad a través de la historia del éxodo del pueblo de Israel. A continuación, se organizaron grupos de cuatro o cinco participantes en que pudieron analizar diferentes propuestas. «En este espacio, hablamos de cosas de la vida y pudimos empatizar mucho. Acabada la dinámica, compartimos un pequeño almuerzo», ha comentado un miembro del equipo de Pastoral Penitenciaria.
Este voluntario ha asegurado que en la prisión se dan muchos procesos de conversión espiritual «porque las personas aprovechan este tiempo de su vida para leer, escuchar y reflexionar más, hasta que acaban descubriendo a Dios». Desde la Delegación de Pastoral Penitenciaria han concluido destacando que «éste es un voluntariado de pocas alegrías y de muchas satisfacciones».

