La delegación de la Pastoral Gitana de la CEE ha peregrinado a la ciudad de Barbastro los pasados 9 y 10 de mayo, en torno a la fiesta litúrgica de El Pelé, beato Ceferino Giménez Malla, celebrada cada 4 de mayo.
Rosalina Vicente Jiménez, directora del departamento de Pastoral Gitana de la Conferencia Episcopal explicó que esta peregrinación es «un acto a nivel nacional para también llevarlo a otros niveles superiores, como el Comité Católico Europeo, e incluso internacionalmente, puesto que este año se puede empezar a solicitar la canonización de nuestro beato, a expensas, por supuesto, de los protocolos que se siguen para ello y de su aceptación».
De este modo, en Barbastro se han encontrado delegaciones de Pastoral Gitana de Madrid, Zaragoza -con la participación de la bisnieta de Ceferino, Elena- Huesca, Burgos, Málaga, Barcelona, Toledo y una parte representativa de Italia. «Lo que más ilusión nos da es que empezamos a ser ya algo de toda España. Reivindicamos nuestro amor a Dios, ni mejor ni peor, simplemente diferente porque nuestro amor lo vivimos de una manera gitana. No vamos a cambiar ningún protocolo de nada, es animarlo y decorarlo de una manera y con un lenguaje que nos llegue», explicó Rosalina.
Así lo vivieron los peregrinos que recorrieron la «Ruta de Ceferino», un itinerario devocional y geográfico que parte de su casa en la calle San Hipólito. Los hitos más emblemáticos, como la Plaza del Ayuntamiento donde se recordaron episodios significativos de su vida o la cárcel, hilvanan una ruta que finalizó en la iglesia de San Francisco de Asís con una celebración de la palabra presidida por el obispo de Barbastro-Monzón, Mons. Ángel Javier Pérez Pueyo, seguida de un momento de convivencia y hermandad.


El programa se completó con el homenaje en el cementerio de la ciudad, en cuyas tapias fue fusilado El Pelé, y la posterior celebrción de la eucaristía en iglesia de San Francisco de Asís. En este templo se encuentra la capilla dedicada al beato, con una escultura realizada por Juan de Ávalos y un relicario que conserva el rosario con el que este mártir rezaba habitualmente.
Fue un fin de semana «de memoria y celebración de que tenemos un beato gitano, junto a nuestra beata Emilia, para que, de alguna manera, los gitanos también podamos ser protagonistas de nuestro cambio y nuestro amor a Dios. Y qué mejor que con hermanos y hermanas que nos acogen con este calor y de una manera tan digna y tan cristiana», añadió.
Rosalina Vicente subrayó también que «los valores cristianos simplemente son amores de respeto de un amor universal y eso es lo que queremos reivindicar, nada más. Desde la Pastoral Gitana lo queremos volver a hacer, ver y llegar a muchos, muchos lugares y muchas familias donde, al no existir ese amor o esa acogida, se pierden muchas cosas y valores que antes teníamos». Evocando las palabras del papa Francisco, recordó que los valores gitanos «también enriquecen al resto de la humanidad. Dejemos de vernos de forma diferente y vamos a aportar lo que cada uno tiene como valor y como principio, lo positivo».

