En la mañana del 13 de noviembre, segundo día de reuniones de la COP 29, el secretario de estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin, fue quinto en la lista de responsables de estado en dirigir sus palabras durante el acto de apertura de los trabajos de la cumbre. En nombre del Papa Francisco, el cardenal señaló que Su Santidad alienta a que «la COP 29 logre demostrar que existe una comunidad internacional dispuesta a mirar más allá de los particularismos y a poner en el centro el bien de la humanidad en nuestra casa común, que Dios nos ha confiado a nuestro cuidado y responsabilidad».
Dado que el tema principal de esta cumbre climática es la financiación para hacer frente a la crisis climática, el mensaje del Papa hace énfasis en la deuda económica que agobia a muchos países, la cual es «paralizante» y socava «el desarrollo y la capacidad de adaptación». Asimismo señala que «la deuda ecológica y la deuda externa son dos caras de la misma moneda, que hipotecan el futuro», y en el contexto del año jubilar 2025, pide a las naciones más rica que «reconozcan la gravedad de muchas de sus decisiones pasadas y se decidan a perdonar las deudas de países que nunca podrán pagarlas», enfatizando que «más que una cuestión de generosidad, se trata de un asunto de justicia».
Para Francisco hay «a una nueva forma de injusticia que cada vez se reconoce más», que es la existencia de «una verdadera deuda ecológica, en particular entre el Norte y el Sur Global, relacionada con los desequilibrios convergentes que afectan al medio ambiente y el uso desproporcionado de los recursos naturales por parte de ciertos países durante largos periodos de tiempo». Por ello, la Santa Sede espera que esta COP 29 contribuya con «una nueva arquitectura financiera internacional centrada en el ser humano, audaz, creativa y basada en los principios de equidad, justicia y solidaridad. Una arquitectura financiera que pueda garantizar realmente a todos los países, especialmente a los más pobres y a los más vulnerables a las catástrofes climáticas, vías de desarrollo con bajas emisiones de carbono y con un alto grado de cooperación».
Cabe destacar que la Santa Sede, tras ratificar el Acuerdo de París el 4 de octubre del 2022, es un Estado Parte de la Convención Marco de Cambio Climático de la ONU y no solamente un Estado Observador, como lo había sido hasta entonces. Por tanto, el Vaticano como Estado tiene capacidad de tomar decisiones, sugerir, consencuar y de establecer relaciones multilaterales en cuestiones de cambio climático.
Cardenal Pietro Parolin, durante su alocución en la COP 29, en Bakú, Azerbaiyán, a las 7:45 de la mañana, hora de Madrid, el miércoles 13 de noviembre del 2024.
Eduardo Agosta Scarel, O. Carm.
Director del Departamento de Ecología Integral
Conferencia Episcopal Española

