La Santa Sede ha acogido recientemente la presentación de la nueva Plataforma por la Desinversión en Minería, una iniciativa internacional promovida por la red Iglesias y Minería y respaldada por más de 40 organizaciones eclesiales y sociales. Este proyecto se sitúa en continuidad con el magisterio del papa Francisco y, en particular, con la encíclica Laudato si’, que llama a una profunda conversión ecológica y a revisar los modelos económicos que dañan la creación y a las personas.
La plataforma nace con el objetivo de promover una revisión ética de las inversiones, invitando a instituciones eclesiales y organizaciones de inspiración cristiana a retirar sus recursos financieros de proyectos mineros vinculados a vulneraciones de derechos humanos y graves impactos ambientales, especialmente en países del Sur global.
Durante la presentación en la Sala de Prensa de la Santa Sede se subrayó que esta iniciativa no responde únicamente a criterios técnicos o económicos, sino a una exigencia moral que brota de la fe cristiana y del compromiso con la dignidad humana y el cuidado de la Casa Común. En este sentido, se destacó que las decisiones financieras no son neutrales, sino que tienen consecuencias sociales y ambientales que interpelan directamente a la conciencia cristiana.
La nueva plataforma se propone también como un espacio de colaboración y discernimiento, ofreciendo herramientas para evaluar inversiones, compartir criterios éticos y avanzar hacia prácticas económicas coherentes con la Doctrina Social de la Iglesia. Entre sus objetivos se encuentra visibilizar las consecuencias del extractivismo, acompañar a las comunidades afectadas y promover alternativas económicas sostenibles que pongan en el centro a las personas y los territorios.
En este acto participó Eduardo Agosta Scarel, O. Carm., director del Departamento de Ecología Integral de la Conferencia Episcopal Española, cuya presencia pone de relieve el compromiso de la Iglesia en España con los procesos de conversión ecológica y justicia socioambiental. Su participación subraya la importancia de integrar la dimensión ecológica en la acción pastoral y en el acompañamiento a las realidades más vulnerables.
La iniciativa se enmarca en un creciente compromiso de la Iglesia universal por promover una economía al servicio de la vida, que respete los límites del planeta y garantice los derechos de las comunidades, especialmente las más empobrecidas. En palabras expresadas durante el encuentro, se trata de avanzar hacia un nuevo paradigma que haga posible una transición ecosocial justa, inspirada en el Evangelio y en la fraternidad universal.
Con esta plataforma, la Iglesia da un paso más en su llamada a alinear las decisiones económicas con los valores del Evangelio, promoviendo una coherencia que integre fe, justicia y cuidado de la creación.



