Mons. Fernando Chica Arellano
Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA.
Con motivo del Día Mundial del Agua, que se celebra el 22 de marzo, publicamos este texto, pronunciado en Madrid, el 12 de junio de 2024, en la clausura del VI Congreso “Razón abierta”, celebrado en la Universidad Francisco de Vitoria (Instituto Razón Abierta), bajo el título: Ecología Integral. Un desafío para el tercer milenio (10-12 junio de 2024).
Por mi parte, quisiera compartir algunas reflexiones para resaltar la enorme importancia de un elemento natural tan imprescindible para la vida del ser humano como es el agua. Este preciado recurso identifica nuestro planeta y ningún ecosistema ni ser viviente podría subsistir sin él. Sin este don divino no se da progreso alguno, ni siquiera social. Mis palabras tienden, pues, a que «valoremos su utilidad común en la seguridad alimentaria, su trabajo humilde en la regulación del clima, luchemos contra la contaminación para devolverle su preciosa hermosura y hagamos el propósito de no violentar su pureza, dejándola como legado a las próximas generaciones»
San Juan Pablo II
Supo trazar de manera progresiva en sus numerosos pronunciamientos magisteriales el contenido de una ética de la vida integral, capaz de considerar conjuntamente la ecología humana y la ecología física, ayudado también por las aportaciones de las Conferencias Episcopales de todo el mundo, el Movimiento Ecuménico y la resonancia del Gran Jubileo del año 2000, factores todos ellos que imprimieron un gran dinamismo a la trayectoria de la moral social católica»
.

