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Día Mundial contra la Trata de Personas: “Atrapados detrás de la estafa”

  • Categoría de la entrada:Trata de Personas
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“Atrapados detrás de la estafa” es el tema propuesto por Naciones Unidas con motivo del Día Mundial contra la Trata de Personas, que se celebra el 30 de julio de 2026.

Nos unimos como Iglesia a este día significativo en el que se nos hace un llamamiento a la acción, a la colaboración e implicación para acabar con la trata de personas. Llevamos años esforzándonos por visibilizar la trata de personas y la explotación, una realidad cambiante, que se adapta a los nuevos tiempos. En esta ocasión, el tema escogido se centra en uno de los fines de explotación de la trata del que hasta ahora apenas se hablaba, la trata con fines delictivos o criminalidad forzada, que se realiza a través de internet mediante fraudes, estafas, etc.

La UNODC (Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito) expone con claridad cómo quedan atrapadas las víctimas, que son obligadas a participar en estafas on-line, y que son captadas a través de anuncios de empleo falsos.  “Un delito global que sale muy caro” y precisa respuestas.

El papa León XIV en su visita a España hizo un llamamiento a los traficantes, a los tratantes, a convertirse. Nosotros nos unimos a su voz y nos comprometemos a hacer realidad el mensaje que pronunció para las víctimas de la trata de personas en el muelle de Arguineguín, en Canarias: “Tu vida pertenece a Dios y conserva una dignidad que no pueden arrancarte. Y nosotros queremos caminar contigo hasta que esa verdad vuelva a sentirse más fuerte que el dolor.”

La primera encíclica del papa León, Magnífica humanitas, dedica un espacio titulado  Romper las cadenas de las nuevas esclavitudes, en el capítulo IV, a la trata de personas y la esclavitud. Concretamente en el número 174 expresa con claridad y contundencia el compromiso de la Iglesia frente a la trata de personas, así como los criterios de actuación, que siempre han de tener como centro a la persona y su dignidad: “La Iglesia renueva su firme condena de toda forma de esclavitud, trata y mercantilización de la persona, y recuerda la urgencia de un amplio movimiento de reflexión y acción que sitúe en el centro la dignidad inalienable de todo ser humano y el bien común, como fines de la sociedad y como criterios de toda decisión personal, social y política”.