Se celebraron del 18 al 20 de Octubre en Sevilla
Gran Encuentro, grandes momentos, Jornada intensiva llena de pasión, corazón y vida.
Así la disfrutaron todos los gitanos y gitanas que asistieron a las Jornadas junto a personas que apoyan y respaldan la fe del gitano.
¡Que mas pedir! ¡Cuánto bueno tenemos!
Todo comienza con una acogida y alojamiento por las humildes hermanas Comendadoras en el convento del Espíritu Santo de Sevilla, en pleno centro.
Bienvenida de nuestro obispo responsable D. José Antonio Satué que se hace pequeño entre nosotros con un corazón cariñoso.
Bienvenida de nuestro delegado de pastoral gitana en Sevilla, Plácido Díaz quien con tanto esfuerzo a removido Sevilla para que sea posible tal Jornada.
Bienvenidas de las Hermandades gitanas del mismo Sevilla y Utrera, siendo anfitriones atentos para ser servidores a las necesidades de todos.
Muchas las delegaciones, muchos los asistentes entre el sur y el norte a los cuales estos venidos desde tan lejos su dificultad era mucho mayor en todos sus aspectos y por ello el mayor abrazo y aplauso indiscutible.
Jornada peregrina podríamos decir, ya que caminamos hacia el Santuario de los Gitanos visitando al Cristo de la Salud representado en esa preciosa talla de tez de bronce.
Caminar hacia la Hermandad de los gitanos de Utrera y admirar al Cristo de la Buena Muerte. Y ambas Hermandades no olvidan tener el sitio privilegiado para la imagen de nuestro queridísimo Beato Ceferino Giménez Maya.
Caminar al Palacio Arzobispal y admirar sus bellas obras, su gran escalera monumental abovedada de coloridos frescos. Salas decoradas con cuadros de Zurbarán, Murillo y otras tantas obras de ilustres pintores sevillanos.
Recibimiento de Mons. D. José Ángel Sainz Meneses en el llamado salón del trono en el cual nos da un mensaje de cariño cercano informándonos también del trabajo diocesano. Por ello la Pastoral gitana nacional le regalaron cantando el himno gitano que un primo de Granada compuso en su momento algún tiempo atrás llamándolo Azul y Verde.
Pero la gran satisfacción llega a la tarde noche. Los gitanos y gitanas y quienes nos acompañan, caminamos de nuevo al Santuario de los Gitanos en Sevilla. Obispo, sacerdotes, acólitos, y hermanos mayores de las hermandades se visten de gala para el momento esperado, llevar en procesión la imagen de Ceferino rezando el Santo Rosario. Con júbilo entre gitanos, payos, latinos y sevillanos admirábamos el paisaje de esplendor caminando por las callejuelas empedradas alumbradas por los cirios que portaban las gitanas. No faltaron que después del rezo los gitanos le cantáramos al Beato que posaba sobre unas andas bien orneadas. Bailes y cantos. Palmadas al compás de un alma con júbilo que empañábamos la imagen hasta la vuelta al Santuario.
Se dice: – no todo es perfecto. Y es verdad.
La perfección es solo de Dios y a Él nos encomendamos para seguir trabajando en realizar estos Encuentros tan necesarios.
Hagamos realidad el Pueblo Gitano, que cree en la Iglesia. Que cree en sus religiosos y religiosas, que confiamos en nuestros hermanos que trabajan para el bien de todos. Que confiamos en la Conferencia Episcopal Española. UN TRABAJO EN EQUIPO ES UN BUEN TRABAJO.









