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Reflexiones de la Pastoral de la Carretera en “En camino” en el martes de Pascua

  • Categoría de la entrada:Pastoral de la Carretera
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El programa En Camino de Radio María España, emitido el pasado martes de Pascua y conducido por el padre José Aumente, director del departamento de la Pastoral de la Carretera de la Conferencia Episcopal Española, ha ofrecido una valiosa reflexión coral sobre la realidad de la carretera como espacio de vida, responsabilidad y encuentro.

En un formato de diálogo con diversos profesionales vinculados al ámbito de la movilidad —emergencias, seguridad vial, transporte y pastoral— el programa ha puesto de relieve que la carretera no es solo un lugar de tránsito, sino un ámbito profundamente humano, donde se ponen en juego la convivencia, la responsabilidad y el cuidado de la vida.

Desde la experiencia directa en intervenciones de emergencia, Francesc Sobrino, bombero en Barcelona, aportó una mirada marcada por el contraste entre los avances técnicos y la dureza de ciertas situaciones: “Actualmente los vehículos resisten bien los montes y afortunadamente ya no hay aquellas carnicerías que nos hemos encontrado años atrás”. afirmó. Sin embargo, recordó que el sufrimiento sigue presente en muchos accidentes: “Cuando una persona está atrapada […] pasas un mal rato hasta que no lo liberas y puedes transportarlo”. Sus palabras invitaron a no banalizar la realidad de los siniestros, incluso en un contexto donde la tecnología ha contribuido a mejorar la seguridad.

Seguridad vial: más allá de la norma, una cultura del cuidado

Por su parte, Rafael Aparicio, coronel de la Guardia Civil de Tráfico, subrayó la complejidad de la planificación en periodos de alta movilidad como la Semana Santa: “Siempre es preocupante […] cada año tiene su matiz y los planes aunque son muy parecidos, no son totalmente idénticos.” También puso en valor la vocación de servicio de los agentes: “Siempre queremos llegar a todo y sentimos que no llegamos, que siempre hay carreteras por patrullar y auxilios por prestar.”

Especialmente significativa fue su reflexión sobre el cambio de enfoque en la seguridad vial: “La seguridad de la movilidad […] pasa más por el auxilio y la movilidad segura que por la denuncia.” Y, en una clave profundamente humana, recordó el elemento decisivo: “La clave es el factor humano. […] somos los que conducimos y esa conducción […] tiene que pasar por la convivencia.”

Desde la experiencia cotidiana de la carretera, José Antonio Zamora, camionero internacional, ofreció un testimonio directo y sincero sobre la percepción social del transporte pesado: “El camión siempre estorba […] estorba en todos los sitios.” Sin embargo, evidenció la contradicción de nuestra sociedad: “Luego queremos los tomates […] temprano en el supermercado […] eso sí lo que hacemos pronto allí.” Sus palabras ayudan a reconocer la importancia de un sector muchas veces invisibilizado, pero absolutamente esencial para la vida diaria.

Una llamada a la responsabilidad y a la fraternidad

El programa alcanzó su dimensión más pastoral con la intervención del diácono Bienvenido Nieto, quien invitó a vivir la conducción desde una ética del cuidado del prójimo: “Que nos acordemos del prójimo […] que seamos considerados, que seamos educados, que seamos […] fraternalmente solidarios.” En un momento especialmente significativo del calendario, marcado por los desplazamientos de Semana Santa, insistió en lo verdaderamente importante: “Lo más importante no es el viaje de ida, sino el viaje de vuelta.”

Asimismo, planteó una interpelación directa a la conciencia personal: “Los vehículos los ponemos siempre a punto […] pero ¿y las personas […] qué hacemos?”. Y sintetizó con fuerza la responsabilidad compartida: “Las carreteras […] son arterias de vida […] pero […] lo podemos hacer arterias de tragedia.”

La carretera, lugar de misión

El programa de En Camino vuelve a recordar que la carretera es también un lugar de misión para la Iglesia: un espacio donde se hace presente el Evangelio a través del cuidado de la vida, la promoción de la convivencia y la llamada a la responsabilidad personal.

En un contexto de alta movilidad, como el que se vive en torno a la Semana Santa, estas reflexiones adquieren una especial relevancia. La seguridad vial no es solo una cuestión técnica o normativa, sino profundamente humana y, para los creyentes, también evangélica.

Porque, como se ha puesto de manifiesto en este programa, cada gesto al volante es también una forma de relación con el prójimo. Y en esa relación se juega, en muchas ocasiones, algo tan esencial como la vida.