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Boletín Puente 116

  • Categoría de la entrada:Pastoral Penitenciaria
  • Tiempo de lectura:4 minutos de lectura

Florencio Roselló se despide en este número del Boletin Puente, una de las tareas realizadas como director de la Pastoral Penitenciaria de la CEE. Ahora ejercerá su nuevo ministerio al frente de la Archidiócesis de Pamplona y la diócesis de Tudela, llevando sin duda a los pobres consigo en el corazón.

Siempre he defendido, que la Pastoral Penitenciaria es comunitaria o no es pastoral. Y este número puente así me lo muestra. Sin entrar en el contenido de sus escritos, visionando el Boletín Puente nº 116, analizo todas las fotos, y en todas veo grupo, veo comunidad. Todas fotos son expresión de este sentido comunitario. Unas fotos son de grupos de voluntarios, que, formando comunidad, hacen presente la Buena Nueva en la prisión. En otras veo grupos de internos y voluntarios, que, formando una sola comunidad, viven y comparten la misma fe. Porque es así, la fe es una y nuestra vivencia también debe de ser única, sea en prisión o en libertad. Pero el formar una única comunidad hace de la misma una gran experiencia de fe.

Estas páginas saben a compromiso, saben a opción por los pobres, saben a lucha y entrega…saben a Evangelio vivo en las cárceles de España.

Y en otras fotos veo grupos de internos solos participando en alguna actividad o celebración. Pero, comunidad. Que se han reunido para vivir la fe a través de alguna actividad con el voluntariado. Pero es algo que en este número me ha llamado la atención. Las experiencias comunitarias que se viven en la Pastoral Penitenciaria. Es difícil encontrar fotos de un interno o un voluntario en una celebración. Siempre la comunidad está guiando la vivencia de fe en prisión.
En segundo lugar, percibo en la mayoría de las actividades de nuestra pastoral, su carácter humanizador. Siempre en favor de la persona, de que se sienta más humana, más alegre, más escuchada. Actividades como el Camino de Santiago, o salidas programadas. Actividades de Navidad, celebraciones, charlas, talleres ocupacionales ayudan al hombre y mujer en prisión a sentirse más persona. A valorarse como tal, y en el fondo les ayudan a seguir luchando por su reinserción y normalización social. Perciben que no están solos/as y eso hace que sigan peleando por su situación personal. Y en eso la Pastoral Penitenciaria está ayudando en prisión. Dignificar al hombre y mujer en
prisión nos lleva a completar la obra de Dios en nuestras vidas. Dios nos quiere plenos, felices, humanos, alegres, contentos, y a esa contribuye la Pastoral Penitenciaria.
Y por último, vemos que este Boletín Puente, en su número 116 tiene 240 páginas, ¡muchas páginas!. La Pastoral Penitenciaria está viva, camina, y lo que es más importante, toda la información que aparece, la mayoría, viene de capellanías y delegaciones, viene de la base. Estas páginas saben a compromiso, saben a opción por los pobres, saben a lucha y entrega…saben a Evangelio vivo en las
cárceles de España.

P. Florencio Roselló Avellanas, mercedario
Director del Departamento de Pastoral Penitenciaria
de la Conferencia Episcopal Española