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Tiempo de la Creación 2026: Sedientos de «Agua Viva»

  • Categoría de la entrada:Ecología Integral
  • Tiempo de lectura:5 minutos de lectura

Eduardo Agosta Scarel, O. Carm.
Director del Departamento de Ecología Integral de la Conferencia Espicopal Española

«No se marchitarán sus hojas ni se agotarán sus frutos, y todos los meses producirán nuevos frutos, porque el agua sale del Santuario» (Ez 47, 12).

Este año, el lema del Tiempo de la Creación 2026 es «Agua Viva». Es una invitación profunda a reflexionar sobre nuestro vínculo vital y espiritual con el Creador y su creación. El agua es un tema que atraviesa toda la historia de nuestra fe: desde el Espíritu de Dios que aleteaba sobre las aguas en el Génesis, pasando por el grito de Jesús en la cruz «Tengo sed» (Jn 19, 28), hasta la promesa del «Río puro de agua de vida, reluciente como el cristal, que brotaba del trono de Dios y del Cordero» (Ap 22,1).

Mientras esperamos con alegría el próximo mensaje del papa León para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación este 1 de septiembre, estamos llamados a conectar nuestra oración, nuestra incidencia política y nuestra acción concreta con la protección de la «hermana agua».

Para guiar nuestro trabajo como católicos en este Tiempo de la Creación, es providencial recurrir a Aqua fons vitae, un magistral documento publicado en 2020 por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.

Principios fundamentales de «Aqua fons vitae»

El pensamiento social de la Iglesia nos ofrece directrices claras para defender este recurso vital. El documento nos recuerda verdades ineludibles:

  • El agua es un bien común, cuya gestión adecuada contribuye a la realización del bien común de toda la familia humana.
  • El acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, pues determina la supervivencia de las personas.
  • Existe una preocupante concepción mercantil que corre el riesgo de considerar equivocadamente al agua como una mercancía más que se regula por las leyes del mercado.
  • Nadie puede reclamar un derecho intocable y absoluto sobre el agua, pues es un don de Dios destinado a toda la humanidad.

Las tres dimensiones del agua

Para estructurar nuestra acción y nuestra incidencia, el Dicasterio nos propone observar el agua desde tres dimensiones interconectadas:

Dimensión del aguaRetos y enfoques principales
1. Para el uso humanoAproximadamente dos mil millones de personas carecen de acceso adecuado al agua potable. Los Estados tienen el deber primordial de garantizar este derecho sin discriminación, prestando especial atención a los más pobres, los enfermos y las mujeres.
2. En las actividades humanasEl agua utilizada en la agricultura, la industria y la artesanía tiene un impacto enorme. Cualquier decisión política o económica debe garantizar que el uso productivo no ponga en riesgo la disponibilidad de agua potable, la seguridad alimentaria local y la protección de los ecosistemas.
3. Como espacioLos océanos, mares, lagos y ríos sufren por la contaminación de plásticos, productos químicos y la sobreexplotación. Estas regiones internacionales y sus recursos son patrimonio común de la humanidad y deben protegerse para las generaciones futuras.

En nuestro contexto particular en España, este llamado resuena con una urgencia ineludible. Nuestro país sufre directamente las consecuencias de un severo estrés hídrico, exacerbado de forma alarmante por el cambio climático que prolonga las sequías y acelera la desertificación de nuestros territorios. A esta vulnerabilidad climática se suma la inmensa presión que ejerce la actividad humana desmedida sobre nuestros recursos hídricos limitados y frágiles. La expansión del cultivo intensivo, que agota y compromete los acuíferos, la altísima demanda de las grandes industrias y el creciente impacto del sector tecnológico —cuyos enormes centros de datos requieren cantidades masivas de agua para su refrigeración— nos obligan a replantear nuestro modelo de desarrollo. Ante esta frágil realidad local, defender el «Agua Viva» deja de ser una simple metáfora espiritual para convertirse en un imperativo ético apremiante por la justicia climática y la conversión ecológica en nuestras propias cuencas y regiones: el agua es vida.

Un llamado a la acción

Celebrar el Tiempo de la Creación bajo el lema «Agua Viva» exige que pasemos de la contemplación a la obra. El documento del Vaticano nos invita a una verdadera educación ecológica y a transformar nuestros hábitos cotidianos:

  • Oración: Contemplar todas las formas del agua con humildad, reconociendo el mundo como un don del amor del Padre y evitando una mentalidad exclusivamente materialista.
  • Acción: Comprometernos con un consumo moderado y sobrio del agua en nuestros hogares, parroquias y lugares de trabajo, evitando su desperdicio.
  • Incidencia: Exigir a nuestros líderes políticos políticas valientes que no estén influenciadas por intereses particulares, garantizando estructuras legislativas al servicio del derecho al agua.

Si alguien tiene sed, que venga a Jesús y beba (cf. Juan 7, 37). Que al saciar nuestra sed espiritual en la fuente inagotable del amor de Cristo, encontremos la fuerza para defender y compartir el don terrenal del agua con todos nuestros hermanos y hermanas.

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