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La «Ruta Laudate Deum» desde la Iglesia católica hacia la COP16

  • Categoría de la entrada:Ecología Integral
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Las tensiones en la mesa de negociación de la 16ª Conferencia de las Partes de la Convención sobre la Diversidad Biológica (COP16) no se puede disimular. Cinco son los puntos clave: definir mecanismos de monitoreo, acceso y reparación de los recursos genéticos de forma justa y equitativa, el rol de las comunidades indígenas, el intercambio de deuda por servicios ecosistémicos y el no menos importante, la financiación. No está siendo fácil, pero al menos uno de ello parece haberse cerrado con la alegría manifiesta de las comunidades indígenas. La COP16 ha adoptado un programa de trabajo sobre el Artículo 8 j) del Convenio sobre la Diversidad Biológica, el cual tendrá vigencia hasta el año 2030. Este es un avance significativo para los derechos y el reconocimiento de los pueblos indígenas y comunidades locales en todo el mundo en lo que respecta a la conservación de la biodiversidad. Se reconoce el conocimiento ancestral de estas comunidades y se especifica, claramente, que tal conocimiento no podrá ser utilizado salvo consentimiento libre, previo e informado para garantizar con justicia y equidad que los beneficios de tales conocimientos serán en beneficio de las comunidades, incorporando de este modo servicios ecosistémicos y justicia ecosocial en equilibrio. El programa hace hincapié en la protección y emprendimiento de mujeres, niños, niñas y jóvenes.

La Iglesia acompaña y sirve de mediadora a los pueblos indígenas, afrodescendiente y comunidades locales desde siempre por lo que, para ella, es una alegría y un gozo estos avances. Por su parte, la Iglesia católica latinoamericana y del caribe, presente en la zona azul como una de las partes, se suma a los compromisos y presenta su propia agenda “la Ruta Laudato Deum”. Otros aspectos que la Iglesia se ha comprometido a trabajar y propone socialmente son: identificar  y monitorizar los compromisos de los gobiernos, formación frente al analfabetismo ecológico, anuncio y denuncia profética o el desarrollo humano integral.

Desde la zona verde, el número de actividades organizadas por la Iglesia católica o como eventos paralelos en instituciones religiosas ha sido abrumador. Alirio Cáceres, diacono permanente de la archidiócesis de Bogotá, en Colombia responde a mis preguntas:

Alirio ¿cómo ves las negociaciones en la zona azul? 

“Las negociaciones están entorno a la lógica del capital, donde no se alcanzan acuerdos. Por otra parte, la financiación no es suficiente, se requiere una ética global que tiene que ver con los derechos humanos y de la creación. Esto no se materializa en la zona azul. Sin embargo, esa conciencia ética si se esta generando fuertemente entorno a la zona verde, las acciones permanentes de la ciudadanía abren la esperanza a que todos podemos ser artífices de paz con la naturaleza. Ese es motivo de esperanza porque lo que no hacen los núcleos de poder, lentos y negligentes, esta siendo impulsado por la ciudadanía”.

Alirio, ¿cómo estás viendo la acción de la Iglesia católica en esta COP16?

“Hay varios niveles, archidiócesis de Cali, Conferencia Episcopal Colombiana (CEC), América Latina y el Caribe (CELAM) y el nivel mas global de la Santa Sede.  A nivel de la diócesis esto es un hervidero de actividades donde los caleños lo están dando todo, a nivel de la CEC se está avanzando en el desarrollo de ecoparroquias en colaboración con Caritas Colombia y otros actores en una sinodalidad ecológica muy rica. Desde el CELAM ya hay también experiencias muy intensas y comprometidas, por ejemplo, en Ecuador, México y Honduras. Tristemente recordamos a nuestros hermanos mártires por la creación y los derechos de las comunidades indígenas como Juan López en Honduras y el sacerdote Marcelo Pérez en México”.

¿Y la Santa Sede?

“Bueno, pienso que la Santa Sede se quedo un poco en deuda, hubiera sido oportuno un mensaje del Papa. Tal vez la COP17 de biodiversidad vuelva a tener la importancia que tiene para la Santa Sede la COP30 de cambio climático. Porque ambos límites planetarios no se pueden entender por separado”.

Desde acá se lo pedimos al Santo Padre, ¿te parece Alirio? “Si pidámoslo”. “Ya nos estamos preparando para la COP17 y sería estupendo un texto por parte del Papa articulando COP Biodiversidad-Cambio Climático. Además, necesitamos mas laicos en las mesas de negociaciones, otro reto para la COP17. Se necesitan actores directos, no es misión de la Iglesia quedarse solo como observadora. Ya tenemos un documento sinodal muy maduro, la Ruta Laudate Deum. Ahora necesitamos personas que lo expongan junto con otras comunidades como los indígenas”.

Así concluyo mi diálogo con Alirio Cáceres, diacono permanente de la diócesis de Bogotá, quien nos deja la cabeza y el corazón abierto a muchas oportunidades, empeños, proyectos y posibles soluciones desde la sinodalidad que tan amplios frutos esta dando en esta Iglesia nuestra.

María del Carmen Molina, del Consejo Asesor del Departamento de Ecología Integral, CEE.