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Día Mundial del Agua 2024

  • Categoría de la entrada:Ecología Integral
  • Tiempo de lectura:7 minutos de lectura

El agua es un elemento esencial para la vida. El papa Francisco, siguiendo la estela de Laudato Si señala que la escasez de agua siempre condena a los más pobres.

El pasado 1 de septiembre se celebró la Jornada Mundial por el Cuidado de la Creación que este año se dedicó al tema del agua. Por ese motivo los obispos españoles escribieron un mensaje que merece la pena volver a leer. Reproducimos a continuación:

Para lograr “que el derecho corra como el agua, y la justicia como un torrente inagotable” (Am 5, 24), se hace preciso responder a lo que San Juan Pablo II, ya en el año 2001 formulaba como conversión ecológica [2], que no es otra cosa que realizar “una renovación de nuestra relación con la creación, de modo que no la consideremos como un objeto del que aprovecharnos, sino por el contrario, la custodiemos como un don sagrado del Creador” [3].

Vivir este Tiempo de la Creación es vivir en ese convencimiento de que nuestras acciones son oportunidades de construir modos de existencia respetuosos con la preciosa obra de Dios que nos rodea y con los hermanos y hermanas que comparten con nosotros la casa común. La gozosa sobriedad a la que se nos llama no es otra cosa que saber vivir en comunión con las necesidades de los demás, convencidos de que la Tierra es suficiente para todos y en esa virtud de compartir nos felicitamos. Por eso, la conversión ecológica es un asunto de todos y cada uno de nosotros, no solo por urgencia planetaria, sino también como camino de plenitud, felicidad y sentido.

La gozosa sobriedad a la que se nos llama no es otra cosa que saber vivir en comunión con las necesidades de los demás, convencidos de que la Tierra es suficiente para todos y en esa virtud de compartir nos felicitamos

Al igual que proponemos esa mirada personal hacia lo común, también somos conscientes de que existen, como dice el papa Francisco, “políticas económicas que favorecen riquezas escandalosas para unos pocos y condiciones de degradación para muchos” [4]. Estas acciones producen verdaderas deudas ecológicas que deben constituir el centro del debate público y que nos urgen a modificar estructuralmente nuestros modos de funcionar como sociedad. Es necesario habilitar medidas nuevas, valientes y audaces, que reorienten las decisiones y las iniciativas que nos afectan globalmente bajo el prisma de la justicia humana, la sostenibilidad global y la ecología integral.

Con este motivo el Departamento de Ecología Integral de la Conferencia Episcopal Española desarrolló un Seminario que también os ofrecemos en vídeo:

Por su parte el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral publicó un documento todavía poco conocido y difundido donde se abordan las grandes cuestiones sobre el agua desde la Doctrina Social de la Iglesia. Podrás descargarlo aquí:

Asimismo, la Secretaria del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral (DSDHI), Sor Alessandra Smerilli HMA, destacó que “el agua, como bien sabemos, es insustituible e indispensable para el desarrollo humano integral de todos, y tiene una gran riqueza simbólica”.

En un mensaje digido al proyecto de formación “Agua Fuente de Vida” promovido por la Región Sur 1 de la Conferencia Episcopal de Brasil, la hermana Smerilli recordó que el Papa Francisco ha destacado la importancia del cuidado del agua en diversas ocasiones, y lo ha escrito también en la Encíclica Laudato Si’ y las Exhortaciones Apostólicas Querida Amazonia y Laudate Deum.

Al recordar el Día Mundial del Agua, que este año las Naciones Unidas han elegido como tema “Agua para la Paz” (“Water for Peace”), Sor Smerilli indicó que “el hecho de que más de dos mil millones de personas -por diversas razones- no tengan acceso a agua potable segura, constante y adecuada es una gran vergüenza para la humanidad en el siglo XXI”.

Por ello, la Secretario del DSDHI alentó a dar testimonio evangélico y no contentarnos con un mensaje social porque como, dijo el Papa, «si, como cristianos, nos comprometemos a favor de la justicia y la dignidad humana, no podemos ocultar que lo hacemos porque reconocemos a Cristo en los pobres, los olvidados y las personas cuyo entorno natural está gravemente dañado, y porque descubrimos la inmensa dignidad concedida a estas personas por Dios Padre, que las ama infinitamente”.

“Gracias de todo corazón por este compromiso. Que sus esfuerzos continúen y den muchos frutos positivos, dando testimonio de esperanza, responsabilidad, coherencia y solidaridad. Que las diversas carreras académicas, las oficinas diocesanas, las parroquias y las comunidades locales se beneficien de este trabajo”, escribió Sor Alessandra Smerilli.