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Tras la Cumbre de la Biodiversidad en Cali, ¿qué esperar de la COP 29, la próxima Cumbre del Clima en Bakú?

  • Categoría de la entrada:Ecología Integral
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La última ronda de negociaciones de la ONU sobre el clima en este año se celebrará en Bakú, Azerbaiyán, del 11 al 22 de noviembre. El tema esencial de la próxima COP es el de la financiación. Los países están divididos en cuanto a quiénes deben aportar el dinero, cuánto se debe aportar y qué forma debe adoptar esa ayuda. Pero esto es apenas una parte de las negociaciones. Las delegaciones y ministros tendrán una agenda sobrecargada en la que discutirán diversos temas, entre ellos, la adaptación al cambio climático, los mercados de carbono y la ampliación de la reducción de emisiones (ver nota 2).

También se debatirá la mejor manera de llevar adelante los resultados de la COP 28 del año pasado (Dubai), incluido un acuerdo global para lograr «la transición que abandone los combustibles fósiles», elemento clave para solucionar la crisis climática, pero aún hoy demorado. La posición de la Iglesia en este punto es de clara crítica pues, «la transición que se necesita, hacia energías limpias como la eólica y la solar, abandonando los combustibles fósiles, no tiene la velocidad necesaria» (Laudate Deum, 55). 

Todo ello será un preludio a la fecha límite, febrero del 2025, para que los países presenten sus Nuevos Planes Climáticos Nacionales, o NCD, por sus siglas en inglés, para afrontar la crisis climática de manera soberana, ambiciosa y voluntaria, siguiendo el Acuerdo de París y las indicaciones del Inventario Global consensuado durante la COP 28.

Además, recientemente finalizó la Cumbre de la Biodiversidad (COP16) en Cali (21 octubre – 3 noviembre). Colombia, como país anfitrión, priorizó que se vinculara la acción climática y la pérdida de biodiversidad. Durante la cumbre, se dedicó una reunión ministerial de alto nivel a las «sinergias entre biodiversidad y cambio climático», considerando la cumbre de Cali como un paso hacia la COP 29, y la próxima COP 30 del clima que se celebrará en Belén, Brasil, en el 2025. Sin embargo, las negociaciones en Cali para un nuevo texto sobre biodiversidad y cambio climático fueron complicadas. El texto adoptado aún no estaba disponible en línea, aunque sabemos que el borrador del texto reconoce que la pérdida de biodiversidad y el cambio climático son problemas interdependientes que deben abordarse de manera urgente y coherente. 

Una sugerencia de Colombia para añadir al texto final del documento de esta cumbre fue la necesidad de hacer referencia al compromiso global de una «transición que abandone  los combustibles fósiles», tal como pidió la COP 28 del clima; pero la propuesta fue rápidamente descartada. La ministra de ambiente de Colombia, Susana Muhamad, lamentó la falta de avances en vincular las dos crisis durante las negociaciones. Por otra parte, hubo preocupaciones sobre el «doble conteo» financiero, donde los fondos de ayuda podrían etiquetarse tanto como «climáticos» como «de biodiversidad», reduciendo así el financiamiento disponible para los países más pobres. No está claro cómo se resolvió este problema en las negociaciones. Ya veremos en el documento oficial. Recordemos que para el pensamiento social de la Iglesia, la mitigación del cambio climático y la protección integral de la biodiversidad, en línea con la mejor ciencia disponible, son prioridades para lograr un desarrollo integral humano en el contexto de una ecología integral.

Finalmente, un tema que se debatió fue el de la geoingeniería climática, definida como aquellos métodos a gran escala para abordar los impactos climáticos. El tema es controvertido, pues la comunidad científica del clima en general se opone a ella aunque muchas empresas y algunos países muestran interés (EEUU, China). En 2010, se había acordado una moratoria de facto sobre la geoingeniería, moratoria reafirmada en la cumbre de la biodiversidad del 2016 (COP 13). Es sorprendente que nunca se haya discutido este tema en las negociaciones de las cumbres del clima. Sin embargo, la geoingeniería climática sí ha estado presente en algunos eventos paralelos sobre innovaciones tecnológicas en los que se presentan los avances en el tema. Personalmente considero que la geoingeniería climática es un tema muy serio que merece una valoración ética por parte de las comunidades de fe (la Iglesia) porque es una falsa solución con potenciales efectos catastróficos de alcance global, tan graves o peor  que el mismo cambio climático. 

Eduardo Agosta Scarel, O. Carm.

Director del Departamento de Ecología Integral

Conferencia Episcopal Española