Por José María Carod Félez
Director del Dpto. de Pastoral Penitenciaria
13 de diciembre. Roma. Son las 12 de la mañana. Van llegando mensajes por teléfono de los peregrinos españoles que han llegado hasta la Ciudad Santa. Pronto no veremos en la iglesia de los españoles: la Iglesia de Montserrat.
A las 15:05 en la puerta de la iglesia ya está el grupo venido desde Puerto I, II, III (Cádiz). Se abren las puertas y en pocos minutos la iglesia se llena de peregrinos. Pero éste grupo tiene algo especial: son los hermanos pequeños de Jesús: presos, acompañados de voluntarios y funcionarios de prisiones españolas. Pasan del centenar de personas.
Cada uno va ocupando un sitio en los bancos y mientras van resonando las canciones que después cantaremos en la oración.
Les recibe desde el presbiterio el rector de la iglesia, también español, D. José Jaime Brosel, quien hace una breve presentación de la historia de la Iglesia de Montserrat.
Luego el obispo responsable de la Pastoral Penitenciaria, Monseñor Florencio Roselló, mercedario, dirige la palabra a los presentes. Va directo a lo que significa el momento: el sentido total en la vida del preso… Comienza el momento de oración, invocamos al Espíritu Santo, rezamos la oración del Jubileo, escuchamos la Palabra de Dios. Mons. José Leonardo Lemos Montaner, obispo de Ourense, comenta el episodio de Zaqueo. Luego de un breve silencio se invita a los presentes a recibir el sacramento de la reconciliación. Los capellanes de prisiones y los dos obispos se ha situado en las distintas capillas. Ha sido una media hora intensa donde todos han podido recibir el perdón sacramental. La oración finalizó con un canto a la Madre de todos.
D. Paco Romero –nuestro ángel en la peregrinación– se encargó de explicar el siguiente paso: la peregrinación hasta la Puerta Santa. Al salir de la iglesia, luego de la foto del grupo, se sentía alegría, expectación, deseos de llegar a la Puerta. Se crea un ambiente excepcional entre todos. Como si hubiéramos convivido días y días. La celebración del perdón ha llegado a todos los corazones.
En el punto de partida de la peregrinación se hacen dos grupos y nos dan dos cruces. En uno iría Monseñor Florencio y D. Paco Romero y en otro padre José María Carod, director del Dpto. de Pastoral Penitenciaria, y Dª Maria Francisca Sánchez, directora de la Subcomisión para las Migraciones y la Movilidad Humana. Ayudados de una hoja con salmos, vamos realizando poco a poco la peregrinación. Hay silencio. Oración. Canto. Al fondo la cúpula de San Pedro nos espera. Atardece. El Señor nos regala un escenario único para nuestro Jubileo. La cruz la van llevando los presos, los voluntarios, funcionarios, capellanes.
La llegada a la Puerta Santa va precedida de un momento de silencio, quietud, reflexión… Atravesada la puerta nos juntamos los dos grupos en San Pedro. El obispo Florencio dirige unas palabras, rezamos todos el Credo y oramos por el Papa.
Se ven rostros radiantes, felices, plenos. Son los mismos que aparecieron en la iglesia de Montserrat, pero sus expresiones son distintas. Esa mejor fotografía plasmada de lo que significa ser libres por la gracia de Dios.



14 de diciembre. A las 07:30 nos encontramos en la Puerta de Santa Ana y comenzamos los trámites y pasos para entrar en San Pedro. A las 10:00 comenzará la Eucaristía central de este Jubileo de los Presos, presidida por el Papa León XIV.
A las 9:00 llaman a padre José María Carod para que acuda al besamanos del Papa. Un regalo sorpresa de parte de nuestro ángel particular, D. Paco Romero. Y así ocurre: padre José María se presenta ante el Papa León. Le pide bendición especial para presos, voluntarios y funcionarios, y le invita a que visite la cárcel de jóvenes de Barcelona. Le explica su labor en aquella cárcel donde ya hay poco cristianos y mayoría de otras religiones. El Papa asiente y agradece: “Gracias, muchas gracias”.
En la Eucaristía, el Papa habla valientemente sobre las cárceles y las condiciones de los presos (ver homilía aquí). Hubo presentes presos de Italia, España, Chile, y representaciones de Puerto Rico, Mexico, Chile, Alemania y Francia, entre otros.
Son las 11:35 cuando finaliza la Eucaristía. A la salida del templo nos encontramos con toda la multitud que esperaba el Angelus con el Papa. Poco a poco vamos atravesando la plaza, y a mitad, el rezo del Angelus. Con ello finaliza nuestra peregrinación. A lo largo de la tarde y del dia siguiente vamos regresando a nuestro origen.
Han sido 127 españoles presentes en el Jubileo de los Presos. De ellos 33 eran reclisos, 3 obispos, 14 capellanes, 53 voluntarios, 21 funcionarios y 3 ex reclusos, provenientes de 13 centros penitenciarios.




