En este momento estás viendo Último adiós a Ablaye

Último adiós a Ablaye

  • Categoría de la entrada:Migraciones
  • Tiempo de lectura:4 minutos de lectura

Conoce la historia de Ablaye

En la ceremonia de despedida, su hijo Cheikh recibió el cariño de miembros de la Delegación de Migraciones de la Diócesis y del propio Vicario para la Acción Social y Caritativa de la Diócesis de Málaga, Juan Manuel Ortiz Palomo, que se acercaron para acompañarlo a él y a sus amigos y demás allegados. En el encuentro, que tuvo lugar en dependencias de la funeraria con motivo del último adiós a Ablaye, Juan Manuel Ortiz expresó: «hemos querido venir a acompañar a su hijo y sus compatriotas que se han reunido para despedir los restos mortales de este hombre que ha luchado mucho a causa de la enfermedad. Su última voluntad, que su hijo estuviera con él y acompañarle en esos momentos finales, se ha podido conseguir gracias a la colaboración de todos, haciendo posible el ver que la unión y la colaboración de todas las instituciones hacen posible que estos pequeños «milagros» se puedan realizar. Hoy queríamos vernos con ellos en esta despedida y poder encomendar al buen Dios el descanso de este hermano».

Junto al vicario episcopal, acudieron a acompañar a la familia y amigos de Ablaye la delegada de Migraciones de la Diócesis de Málaga, Pilar Gallardo, y varios miembros de la delegación, así como Eugenie, dominica misionera de la Sagrada Familia.

Para Pilar, «el último regalo que nos ha brindado Ablaye ha sido unir en oración a la Iglesia católica y a la Comunidad islámica en Málaga. El pasado miércoles, 7 de diciembre, pudimos asistir a la ceremonia religiosa que se dedicó por su alma, junto con su hijo Cheikh, su sobrino Mamadou y toda la comunidad de senegaleses de Fuengirola y Málaga».

Tanto el hijo de Ablaye como sus compatriotas han agradecido calurosamente la cercanía de miembros de la Iglesia católica malacitana en el acto de oración que se ha llevado a cabo para decirle adiós a sus restos mortales. «Los cristianos debemos acompañar en el final de la vida… e incluso más allá -afirma Gallardo-. Compartimos con los musulmanes la fe en la resurrección, por eso no fue difícil sentirnos tan unidos -también- en el plano espiritual. Nos explicaron con detalle el sentido del rito y lo importante que era para ellos poder velar el cuerpo de un compatriota. “Sufro tanto al ver los cuerpos que se pierden en el mar”, nos decía el representante de la asociación de senegaleses, «y que tantas madres, hijos, hermanos no puedan despedirse ni rezar por sus fallecidos. Para nosotros, esto es muy importante”. Tras el lavado, nos dejaron comenzar la oración e incluso algunos nos acompañaron con el signo de la Cruz y el Amén. Después continuaron ellos con la lectura del Corán y sus oraciones. Cuando terminaron, se dieron la vuelta y pidieron que nos acercáramos más: querían darnos las gracias por venir a rezar con ellos. Se mezclaban ya muchos sentimientos y emociones: tristeza, gratitud, cariño… y cierta extrañeza pues, aunque en Senegal hay libertad religiosa, nunca habían vivido un momento así. “No estamos haciendo nada malo” -decía uno emocionado- “¡Estamos rezando!”». Pilar continúa explicando que el encuentro terminó con abrazos, historias sobre Ablaye y algunos intercambios de teléfonos. «Todos queríamos seguir en contacto. Nos prometieron invitarnos también a los momentos de fiesta, como el festival intercultural que se celebra en Marbella. Y nos pusimos de acuerdo para seguir colaborando entre nosotros para apoyar a la familia de Ablaye, especialmente a su hijo Cheikh, que toma el relevo de su padre, para que su familia no quede desamparada».

Ana María Medina