El día 20 de octubre tuvo lugar el encuentro «Mujeres que cambian la historia» en los salones parroquiales de la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe en Madrid. El Grupo eclesial Tejiendo Redes contra la trata, organizó este evento con motivo del Día Europeo contra la Trata de Personas, que se conmemora el día 18 de octubre.
Participaron de la charla representantes de distintas congregaciones religiosas, dando a conocer la vida de sus fundadoras y el trabajo que realizan en torno a la Trata de Personas:
- Nieves de León Reyes, de las Oblatas del Santísimo Redentor
- María Eugenia Benítez, de las Auxiliares del Buen Pastor-Villa Teresita
- María Begoña Requejo, en nombre de Adoratrices
- Loudes Jiménez Moreno y Ana Mercedes Rueda, de las Hermanas Trinitarias
La trata de personas es una realidad en nuestro mundo, pero no es nuevo. La trata y la explotación del ser humano tiene historia y, en concreto, la explotación sexual en la prostitución. Desde hace muchos años, la Iglesia está respondiendo a esta realidad, acogiendo y acompañando a quienes han sido víctimas, a través de las congregaciones religiosas. En el siglo XIX y en los años 40 del siglo XX, cuatro mujeres valientes, comprometidas y audaces, supieron abrir los ojos y ver la situación de tantas mujeres en contextos de prostitución, despreciadas, marginadas, olvidadas y sin alternativas para sus vidas. Para ellas y por ellas iniciaron una obra que hoy en día perdura y sigue afrontando retos y desafíos ante esta realidad.
Un estilo de acogida y acompañamiento concreto, fruto de la inquietud de sus fundadoras y de un carisma específico, aunque con muchas similitudes entre ellos, que puso a la mujer prostituida y explotada en el centro de su misión; la defensa de su dignidad, el respeto y garantía de sus derechos, el apoyo y acompañamiento para recuperar su vida, proyectos y tener un futuro para ellas y sus familias.
Mujeres acogidas en sus hogares como si fueran un tesoro, como decía Isabel Garbayo, fundadora de las Auxiliares del Buen Pastor-Villa Teresita. Mujeres a las que acompañar paso a paso y con paciencia, “poco a poco, y solo poco a poco” en palabras de Antonia María de Oviedo, fundadora de las Oblatas del Santísimo Redentor. Mujeres que supieron reconocer a estas mujeres por lo que podían llegar a ser y no por lo que habían sido, como expresaba Mariana Allsopp, fundadora de las Hermanas Trinitarias. Vidas entregadas para sanar heridas y reconstruir, desde dentro, con amor, porque “no importa las condiciones en las que llegan, para ellas es la obra”, como decía Santa María Micaela, fundadora de las religiosas adoratrices.
La participación en este evento de representantes de estas entidades nos permitió acercarnos a este legado, que transforma una misión y sigue abriendo caminos contra la trata de personas.

