Claves desde el pensamiento social católico
Eduardo Agosta Scarel, O. Carm.
Importancia del evento
La ciudad de Sevilla será sede de una conferencia global muy importante de las Naciones Unidas: la IV Conferencia sobre el financiamiento para el desarrollo, entre el 30 de junio y el 3 de julio. A diferencia de otro tipo de reuniones de alto nivel, como la cumbre climática que se realiza anualmente, no existe una periodicidad fija establecida para la realización de las conferencias sobre financiamiento para el desarrollo. En lugar de seguir un calendario regular, estos encuentros se convocan en función de la coyuntura global y de las necesidades emergentes para replantear y fortalecer el sistema financiero internacional en apoyo de los objetivos de desarrollo sostenibles para los países en vías de desarrollo.
Fue la Conferencia de Monterrey de 2002 la que marcó el inicio del proceso, al definir compromisos y estrategias en torno al financiamiento para el desarrollo. Luego, a lo largo de los años se han realizado diversas reuniones ministeriales y foros de alto nivel para dar seguimiento a esos compromisos. La convocatoria de la IV Conferencia en Sevilla de este año responde a la necesidad de actualizar y profundizar esas estrategias, especialmente ante nuevos desafíos globales, como lo es la deuda externa de los países más pobres, la crisis climática y la de biodiversidad.
Deuda ecológica y deuda económica
El 2025 es el Año Jubilar para la Iglesia. La bula de Francisco de convocatoria al Jubileo, Spes non confundit (la esperanza no defrauda), nos recordó que «hay una verdadera “deuda ecológica”, particularmente entre el Norte y el Sur globales, relacionada con desequilibrios comerciales con consecuencias en el ámbito ecológico, así como con el uso desproporcionado de los recursos naturales llevado a cabo históricamente por algunos países» (Laudato Si’, 51). La deuda ecológica de los países más ricos constituye una nueva forma de inequidad y es un tema que urge la atención en la búsqueda de justicia global y sostenibilidad planetaria (cf. Spes non confundit, 16).
La deuda ecológica significa que, durante siglos, las naciones industrializadas han explotado desmedidamente los recursos naturales, generando una degradación ambiental que afecta de forma irreversible a nuestro planeta. Esta explotación, que ha beneficiado a unos pocos en detrimento de la mayoría, se acumula hoy en una crisis climática y ecológica que amenaza la vida y el bienestar de las generaciones presentes y futuras.
En consecuencia, el Papa ha pedido para este Año Jubilar que las naciones más ricas reconozcan la gravedad de las decisiones tomadas históricamente y determinen «condonar las deudas de los países que nunca podrán saldarlas» (Spes non confundit, 16). Es más, la condonación de la deuda económica de los países más empobrecidos, «antes que tratarse de magnanimidad es una cuestión de justicia» – dice Francisco en la bula – pues se trata de reconocer que «los bienes de la tierra no están destinados a unos pocos privilegiados, sino a todos» (Spes non confundit, 16).
Jornada ¿Deuda o desarrollo? en Sevilla, 11 de marzo 2025
Lo anterior es razón suficiente para que la Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Española desde su Departamento de Ecología Integral organizara, junto con el Arzobispado de Sevilla y la Universidad de Loyola, una jornada social y académica dedicada a reflexionar y profundizar sobre la cuestión del financiamiento para el desarrollo en preparación para la IV Conferencia de la ONU.
La jornada se enmarca en la intersección constructiva entre la Doctrina Social de la Iglesia – los valores propios católicos en el tema de la justicia económica, la indulgencia y el cuidado de la creación -, y los objetivos específicos sobre economía y financiación que trae consigo la Conferencia de Sevilla. Partimos de la convicción de que hay importantes puntos de convergencia entre ambos enfoques y en los que se ha querido ahondar durante la jornada. Ellos quedan reflejados en el mensaje final que ofrece la jornada.
Puntos de convergencia de la Doctrina Social de la Iglesia y la Conferencia de Sevilla
Sin agotar todos los posibles ítems en común entre el pensamiento social católico y el temario de la IV Conferencia de Sevilla (expuesto en el Documento Borrador Cero, publicado el 17 de enero pasado), hay tres enclaves de convergencia entre la Doctrina Social de la Iglesia y las cuestiones que los países debatirán dentro de la Conferencia de Sevilla en junio próximo. Estos son: 1) la cuestión de la deuda externa y la justicia económica; 2) la deuda ecológica y cuidado de la creación; y 3) la imperiosa necesidad reforma del sistema económico y las ayudas al desarrollo.
- Deuda y justicia financiera: La Doctrina Social de la Iglesia (como se expresa en Caritas in Veritate y el Compendio de la Doctrina Social) insiste en que el sistema económico debe estar al servicio de la persona y el bien común. Ella critica la acumulación de deuda que oprime a naciones y personas, abogando por políticas fiscales y financieras que promuevan la justicia y la dignidad humana. En la IV Conferencia de Sevilla se propondrá la cancelación y reestructuración de deudas para liberar recursos en países vulnerables, reconociendo que las cargas financieras excesivas impiden el desarrollo y agravan las desigualdades. No hay duda de que la cancelación o reestructuración de deudas es una medida necesaria para liberar recursos y permitir el desarrollo de sociedades más equitativas.
- Deuda ecológica y cuidado de la creación: Laudato Si’ y otros documentos de la Doctrina Social (como Evangelium Gaudii) plantean que la degradación ambiental y la explotación desmedida de los recursos constituyen una deuda ecológica. Las naciones industrializadas, responsables históricamente de gran parte de esa degradación, tienen la obligación moral de contribuir a la reparación y a una transición hacia modelos sostenibles. En este sentido, la IV Conferencia de Sevilla subrayará la necesidad de financiar acciones para mitigar los efectos del cambio climático y adaptarse a él, reconociendo la urgencia de reparar el daño ambiental causado por prácticas insostenibles de desarrollo. Es decir, la reparación de la deuda ecológica es indispensable para corregir las injusticias históricas y promover la sostenibilidad ambiental.
- Financiamiento y reforma del sistema económico: La Doctrina Social de la Iglesia plantea la necesidad de un orden económico que respete los principios de solidaridad y subsidiariedad, asegurando que la economía se organice de manera que promueva el bien común. En este sentido, se prevé que la IV Conferencia de Sevilla abogue por una reestructuración del sistema financiero internacional que incluya mayor transparencia, rendición de cuentas y mecanismos que eviten prácticas especulativas, dirigiendo los recursos hacia el desarrollo sostenible y la lucha contra la pobreza. En todo caso, es fundamental un financiamiento ético y orientado hacia el bien común, que garantice una distribución justa de la riqueza y respete la dignidad de todos los seres humanos.
Estos puntos seleccionados de diálogo invitan a una reflexión conjunta sobre cómo construir un sistema económico global que no solo sea eficiente en términos financieros, sino también profundamente humano y respetuoso del medio ambiente, más justo y sostenible.
En conclusión
La IV Conferencia sobre el Financiamiento para el Desarrollo en Sevilla se erige como un hito fundamental para replantear la arquitectura financiera global desde una perspectiva que conjugue eficiencia económica y justicia social. La convergencia entre la Doctrina Social de la Iglesia y los objetivos de la conferencia evidencia la urgente necesidad de transformar el sistema financiero internacional, abordando tanto la deuda externa como la deuda ecológica, para liberar recursos que impulsen el desarrollo sostenible. Este diálogo, enraizado en los principios de solidaridad, subsidiariedad y el bien común, nos invita a repensar las políticas económicas en un contexto de crecientes desigualdades y crisis ambientales, abogando por la condonación y reestructuración de deudas y la promoción de modelos de financiamiento éticos que aseguren un futuro más justo y respetuoso del planeta.

