Eduardo Agosta Scarel, O. Carm.
Director del Departamento de Ecología Integral conferencia Espicopal Española
Celebrado en el marco del Tiempo de la Creación, la Fundación Pablo VI y el Departamento de Ecología Integral de la Conferencia Episcopal Española (CEE), junto con la red Enlázate por la Justicia, acogieron el IX Seminario de Ecología Integral.
Bajo la luz de la encíclica Magnifica Humanitas, el encuentro reunió a expertos en derecho, física del clima y gestión ambiental para reflexionar sobre los desafíos éticos, la justicia socioambiental y la degradación de los ecosistemas provocada por la acelerada digitalización tecnológica y el advenimiento de la inteligencia artificial (IA) al entramado socioeconómico global.
1. Maite Mompó: El ecocidio como crimen contra la paz y la quiebra de la Humanitas
Maite Mompó Ruiz de la Cuesta, directora de Stop Ecocidio España para el ámbito, centró su exposición en la urgencia de establecer límites legales infranqueables para proteger la naturaleza.
Recordó que el papa Francisco fue el primer líder espiritual y jefe de Estado en apoyar la tipificación del ecocidio (definido como el daño grave, extenso o duradero a la naturaleza) en el Estatuto de Roma como el quinto gran crimen perseguible por la Corte Penal Internacional, junto al genocidio y los crímenes de guerra.
Explicó que la destrucción ambiental persiste porque carece de prohibición legal. Además, denunció un proceso paralelo de cosificación social: así como las empresas pasaron de tener un «departamento de personal» a uno de «recursos humanos», la naturaleza y las personas han sido reducidas a meros insumos y números económicos.
Asimismo, Maite advirtió que la tecnología no es neutral. La fabricación de dispositivos e infraestructura digital requiere una minería agresiva de tierras raras y minerales en países vulnerables del sur global, causando estragos ambientales y violaciones de derechos humanos.
En consecuencia, apuntó, la humanidad afronta la decisión histórica de perpetuar una lógica de dominio que conduce a la devastación o asumir una lógica de comunión orientada a la custodia de la vida.
2. Fr. Eduardo Agosta Scarel: Del «compliance» formal al «pecado ecológico» y el coste físico de la IA
Fr. Eduardo Agosta Scarel, O.Carm., físico del clima y director del Departamento de Ecología Integral de la CEE, analizó la dimensión teológica de la crisis ambiental y desmitificó la inmaterialidad de la tecnología.
Destacó el reciente documento de la Comisión Teológica Internacional («Prendersi cura della Casa comune»), que asume el concepto secular de «ecocidio» y lo eleva a la categoría teológica de «pecado contra la creación y contra el Creador», reconociendo la existencia de verdaderas «estructuras de pecado ecológico».
Eduardo criticó las éticas procedimentales o de «lista de verificación» legal que no cuestionan cómo la arquitectura digital explota las vulnerabilidades humanas. Apoyándose en el estudio de Vigh et al. (2024), mostró cómo el diseño de aplicaciones fomenta vicios clásicos como la lujuria (relaciones efímeras), la gula (“doomscrolling”), la avaricia (opacidad de datos) y la pereza cognitiva (“e-laziness”).
Por otra parte, demostró que la IA no es etérea; reposa en megacentros de datos físicos con un consumo masivo de agua, electricidad y combustibles fósiles, acelerando la presión ecológica en zonas semiáridas y la crisis climática.
Así, frente al «antropocentrismo predatorio», que destruye la creación para acumular poder, propuso el «antropocentrismo situado» de Magnifica Humanitas, donde el ser humano actúa como un administrador sabio y servidor responsable ante Dios, el prójimo y las futuras generaciones.


3. Dr. Pablo Martínez de Anguita: La inteligencia encarnada y la vocación al gozo
El Dr. Pablo Martínez de Anguita, catedrático de Recursos Naturales y director de la Fundación Laudato Si’, aportó una mirada biológico-evolutiva para distinguir la mente humana de la simulación algorítmica.
Así, nos recordó que el sistema neuronal en los seres vivos surgió evolutivamente ligado al movimiento y al cuerpo. La inteligencia humana responde al hambre, al dolor, al afecto y a la supervivencia. La IA imita el neocórtex analítico y procesa datos, pero carece de vivencia corporal, afectos, necesidad biológica e intencionalidad propia; sabe cómo calcular, pero ignora para qué.
Pablo afirmó que la vida no se reduce al procesamiento eficiente de información. Apoyándose en Platón, defendió que el ser humano está hecho para el juego serio, el gozo, el afecto y la contemplación, capacidades que abren la razón a Dios (capax Dei).
Citando al papa León XIV y la figura de Gandalf en “El Señor de los Anillos”, concluyó que no nos corresponde dominar todas las fuerzas de la historia ni arreglar todos los males del mundo, sino cuidar con responsabilidad el terreno cercano que nos ha sido confiado.
Mensaje global del seminario
La lógica del dato frente a la lógica del don
El encuentro concluyó con una síntesis compartida por la mesa: mientras que la inteligencia artificial responde estrictamente a la lógica del dato y del análisis computacional, la existencia humana responde a la lógica del don, de la gratuidad y del amor.
Recibir la vida, cuidar la tierra y transmitirla a las futuras generaciones exige desarmar la pretensión de dominio absoluto y gobernar la tecnología con criterios de justicia socioambiental y fraternidad. Como se subrayó al cierre, la verdadera inteligencia es la que nos permite reconocer que somos hijos de Dios y custodios de la casa común.

