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	<title>Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación archivos - Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</title>
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	<description>C.E. para la Pastoral Social</description>
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	<title>Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación archivos - Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</title>
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		<title>Mensaje del Papa León XIV para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación 2025</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 08 Jul 2025 08:54:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ecología Integral]]></category>
		<category><![CDATA[Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación]]></category>
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		<category><![CDATA[Tiempo de la Creación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>1 de septiembre de 2025 Semillas de paz y esperanza Queridos hermanos y hermanas: El tema de esta Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, elegido por nuestro querido Papa Francisco, es “Semillas de paz y esperanza”. En el décimo aniversario de la institución de la Jornada, que coincidió con la publicación [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">1 de septiembre de 2025</p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-center"><strong><em>Semillas de paz y esperanz</em></strong>a</h2>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Queridos hermanos y hermanas:</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">El tema de esta Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, elegido por nuestro querido <a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es.html">Papa Francisco</a>, es “Semillas de paz y esperanza”. En el décimo aniversario de la institución de la Jornada, que coincidió con la publicación de la encíclica <em><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html">Laudato si’</a></em>, nos encontramos en pleno Jubileo, como “<em>peregrinos de esperanza</em>”. Y es precisamente en este contexto donde el tema adquiere todo su significado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muchas veces, Jesús, en su predicación, utiliza la imagen de la semilla para hablar del Reino de Dios, y en la víspera de la Pasión la aplica a sí mismo, comparándose con el grano de trigo, que debe morir para dar fruto (cf. <em>Jn</em> 12,24). La semilla se entrega por completo a la tierra y allí, con la fuerza impetuosa de su don, brota la vida, incluso en los lugares más insospechados, con una sorprendente capacidad de generar futuro. Pensemos, por ejemplo, en las flores que crecen al borde de las carreteras: nadie las ha plantado, y sin embargo crecen gracias a semillas que han llegado allí casi por casualidad y logran adornar el gris del asfalto e incluso romper su dura superficie.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por lo tanto, en Cristo somos semillas. No sólo eso, sino “semillas de paz y esperanza”. Como dice el profeta Isaías, el Espíritu de Dios es capaz de transformar el desierto, árido y reseco, en un jardín, lugar de descanso y serenidad: «hasta que sea infundido en nosotros un espíritu desde lo alto. Entonces el desierto será un vergel y el vergel parecerá un bosque. En el desierto habitará el derecho y la justicia morará en el vergel. La obra de la justicia será la paz, y el fruto de la justicia, la tranquilidad y la seguridad para siempre. Mi pueblo habitará en un lugar de paz, en moradas seguras, en descansos tranquilos» (<em>Is</em> 32,15-18).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas palabras proféticas, que del 1 de septiembre al 4 de octubre acompañarán la iniciativa ecuménica del “Tiempo de la Creación”, afirman con fuerza que, junto con la oración, son necesarias la voluntad y las acciones concretas que hacen perceptible esta “caricia de Dios” sobre el mundo (cf<em>. <a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#84.">Laudato si’</a></em>, 84). La justicia y el derecho, en efecto, parecen arreglar la inhóspita naturaleza del desierto. Se trata de un anuncio de extraordinaria actualidad. En diversas partes del mundo es ya evidente que nuestra tierra se está deteriorando. En todas partes, la injusticia, la violación del derecho internacional y de los derechos de los pueblos, las desigualdades y la codicia que de ellas se derivan producen deforestación, contaminación y pérdida de biodiversidad. Aumentan en intensidad y frecuencia los fenómenos naturales extremos causados por el cambio climático inducido por las actividades antrópicas (cf. Exhort. ap. <em><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/20231004-laudate-deum.html">Laudate Deum</a></em>, 5), sin tener en cuenta los efectos a medio y largo plazo de la devastación humana y ecológica provocada por los conflictos armados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Parece que aún no se tiene conciencia de que destruir la naturaleza no perjudica a todos del mismo modo: pisotear la justicia y la paz significa afectar sobre todo a los más pobres, a los marginados, a los excluidos. En este contexto, es emblemático el sufrimiento de las comunidades indígenas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso no es todo: la propia naturaleza se convierte a veces en un instrumento de intercambio, en un bien que se negocia para obtener ventajas económicas o políticas. En estas dinámicas, la creación se transforma en un campo de batalla por el control de los recursos vitales, como lo demuestran las zonas agrícolas y los bosques que se han vuelto peligrosos debido a las minas, la política de la “tierra arrasada” <a href="https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/messages/creation/documents/20250630-messaggio-giornata-curacreato.html#_ftn1">[1]</a>, los conflictos que se desatan en torno a las fuentes de agua, la distribución desigual de las materias primas, que penaliza a las poblaciones más débiles y socava su propia estabilidad social.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas diversas heridas son consecuencia del pecado. Sin duda, esto no es lo que Dios tenía en mente cuando confió la Tierra al hombre creado a su imagen (cf. <em>Gn</em> 1,24-29). La Biblia no promueve «el dominio despótico del ser humano sobre lo creado» (<em><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#200">Laudato si’</a></em>, 200). Al contrario, es «importante leer los textos bíblicos en su contexto, con una hermenéutica adecuada, y recordar que nos invitan a “labrar y cuidar” el jardín del mundo (cf. <em>Gn </em>2,15). Mientras “labrar” significa cultivar, arar o trabajar, “cuidar” significa proteger, custodiar, preservar, guardar, vigilar. Esto implica una relación de reciprocidad responsable entre el ser humano y la naturaleza» (<em><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#67">ibíd</a></em>., 67).</p>



<p class="wp-block-paragraph">La justicia ambiental —anunciada implícitamente por los profetas— ya no puede considerarse un concepto abstracto o un objetivo lejano. Representa una necesidad urgente que va más allá de la simple protección del medio ambiente. En realidad, se trata de una cuestión de justicia social, económica y antropológica. Para los creyentes, además, es una exigencia teológica que, para los cristianos, tiene el rostro de Jesucristo, en quien todo ha sido creado y redimido. En un mundo en el que los más frágiles son los primeros en sufrir los efectos devastadores del cambio climático, la deforestación y la contaminación, el cuidado de la creación se convierte en una cuestión de fe y de humanidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es hora de pasar de las palabras a los hechos. «Vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa, no consiste en algo opcional ni en un aspecto secundario de la experiencia cristiana» (<em><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#217">ibíd</a></em>., 217). Trabajando con dedicación y ternura se pueden hacer germinar muchas semillas de justicia, contribuyendo así a la paz y a la esperanza. A veces se necesitan años para que el árbol dé sus primeros frutos, años que involucran a todo un ecosistema en la continuidad, la fidelidad, la colaboración y el amor, sobre todo si este amor se convierte en espejo del Amor oblativo de Dios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre las iniciativas de la Iglesia que son como semillas esparcidas en este campo, deseo recordar el proyecto “<em>Borgo Laudato si’</em>”, que el <a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es.html">Papa Francisco</a> nos ha dejado como herencia en Castel Gandolfo, como semilla que puede dar frutos de justicia y paz. Se trata de un proyecto de educación en ecología integral que quiere ser un ejemplo de cómo se puede vivir, trabajar y formar comunidad aplicando los principios de la encíclica <em><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html">Laudato si’</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ruego al Todopoderoso que nos envíe en abundancia su «espíritu desde lo alto» (<em>Is</em>&nbsp;32,15), para que estas semillas y otras parecidas den frutos abundantes de paz y esperanza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La encíclica <em><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html">Laudato si’</a></em> ha acompañado a la Iglesia católica y a muchas personas de buena voluntad durante diez años. Que siga inspirándonos y que la ecología integral sea cada vez más elegida y compartida como camino a seguir. Así se multiplicarán las semillas de esperanza, que debemos “cuidar y cultivar” con la gracia de nuestra gran e inquebrantable Esperanza, Cristo Resucitado. En su nombre, les envío mi bendición a todos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Vaticano, 30 de junio de 2025, Memoria de los Santos Protomártires de la santa Iglesia Romana.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">LEÓN PP. XIV</p>



<p class="wp-block-paragraph">________________________________________________</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/messages/creation/documents/20250630-messaggio-giornata-curacreato.html#_ftnref1">[1]</a> Cf. Pontificio Consejo “Justicia y Paz”, <em>Tierra y alimento</em>, LEV 2016, 51-53.</p>
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		<title>Mensaje de los Obispos para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 Sep 2024 15:48:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ecología Integral]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Acción Caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación]]></category>
		<category><![CDATA[Obispos]]></category>
		<category><![CDATA[Tiempo de la Creación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social hacen público su Mensaje para la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la creación, que&#160;la Iglesia celebra&#160;el&#160;1 de septiembre. La Iglesia en España se une así a la invitación del&#160;papa Francisco&#160;para celebrar&#160;el Tiempo de la Creación, que comienza el&#160;1 de septiembre, [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Los<strong> obispos</strong> de la <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/accion-caritativa-y-social/"><strong>Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social</strong> </a>hacen público su <strong>Mensaje para la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la creación</strong>, que<strong>&nbsp;la Iglesia celebra</strong>&nbsp;el&nbsp;<strong>1 de septiembre</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Iglesia en España se une así a la invitación del&nbsp;papa Francisco&nbsp;para celebrar&nbsp;<strong>el </strong><a href="https://seasonofcreation.org/es/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Tiempo de la Creación</strong>,</a> que comienza el&nbsp;<strong>1 de septiembre</strong>, con esta Jornada, y se cierra el&nbsp;<strong>4 de octubre</strong>,&nbsp;<strong>día de san Francisco de Asís</strong>, patrón de la ecología.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<h3 class="wp-block-heading has-text-align-center"><strong>“Esperanzar y actuar con la creación”</strong><br><strong>(1 de septiembre de 2024)</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">Con la Jornada de Oración por el Cuidado de la Creación el 1 de septiembre, se da comienzo al Tiempo de la Creación, que se extiende hasta el 4 de octubre, festividad de San Francisco de Asís, patrono de la ecología, cuyo tema es<strong> “Esperanzar y actuar con la creación”.</strong> <strong>El tema hace referencia a la Carta de San Pablo a los cristianos de Roma (Rom 8, 19-25), donde se ilumina y presenta el significado profundo de la esperanza cristiana.</strong><a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/ecologiaintegral/papa-francisco-mensaje-para-la-jornada-mundial-de-oracion-por-el-cuidado-de-la-creacion/"> El papa Francisco ha dirigido un mensaje para esta Jornada</a>, y <strong>la Iglesia española quiere adherirse a dicho evento a través de este mensaje </strong>de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social de la Conferencia Episcopal Española.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los obispos queremos <strong>compartir </strong>con los creyentes y la sociedad nuestra <strong>reflexión sobre la esperanza </strong>como <em>una lectura alternativa de la historia y de las vicisitudes humanas; no ilusoria, sino realista, fruto de un Evangelio vivido; del realismo de una fe que ve lo invisible; y del antropocentrismo situado en la salvación de nuestra casa común y de quienes habitamos en ella, desde una opción por la ecología humana e integral </em>[<strong><a href="https://www.conferenciaepiscopal.es/jornada-oracion-cuidado-creacion-2024-mensaje-obispos/#1">1</a></strong>].</p>



<p class="wp-block-paragraph">Efectivamente, <strong>la visión cristiana del mundo destaca la posición central del hombre dentro de la creación y su relación con el entorno natural, el ser humano está llamado a cuidar de la “casa” natural, pero sin considerarse como el centro absoluto del universo, a la vez que reconoce su interdependencia con otros seres vivos y el medio ambiente del que él mismo forma parte. Este valor singular del ser humano en relación a las demás criaturas forma parte de la misma dignidad humana</strong>, la cual remite al mismo tiempo a “<em>la bondad de los demás seres creados, que existen no sólo en función del ser humano, sino también con un valor propio y, por tanto, como dones que le han sido confiados para ser custodiados y cultivado</em>s. […] <em>Desde esta perspectiva, `no es irrelevante para nosotros que desaparezcan tantas especies, que la crisis climática ponga en riesgo la vida de tantos seres´.&nbsp;Pertenece, de hecho, a la dignidad del hombre el cuidado del ambiente, teniendo en cuenta en particular aquella ecología humana que preserva su misma existencia´” </em>[<strong><a href="https://www.conferenciaepiscopal.es/jornada-oracion-cuidado-creacion-2024-mensaje-obispos/#2">2</a></strong>].</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo ello forma parte de<strong> la esperanza cristiana</strong>, <strong>que se presenta ante la sociedad como una verdadera propuesta activa y alternativa, </strong>ya que no podemos olvidar que dicha esperanza se fundamenta en la convicción de que “<em>todos los seres humanos, creados a imagen y semejanza de Dios y recreados&nbsp;en el Hijo hecho hombre, crucificado y resucitado, están llamados a crecer bajo la acción del Espíritu Santo para reflejar la gloria del Padre” </em>[<strong><a href="https://www.conferenciaepiscopal.es/jornada-oracion-cuidado-creacion-2024-mensaje-obispos/#3">3</a></strong>], desarrollando el don recibido de su dignidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En esta esperanza dinámica e histórica se vislumbran “<em>los cielos nuevos y la tierra nueva</em>”</strong> (Ap 21,1), ya que al ser humano, dotado <em>de inteligencia y amor</em> y guiado por el Espíritu de Dios, se le ha concedido el don de poder realizar el bien y desde él <em>&nbsp;conducir a todas las criaturas de vuelta a su Creador,</em> pues <em>todas las criaturas avanzan con nosotros y a través de nosotros hacia un punto común de llegada, que es Dios, en esa plenitud trascendente donde Cristo resucitado abraza e ilumina todas las cosas</em>[<strong><a href="https://www.conferenciaepiscopal.es/jornada-oracion-cuidado-creacion-2024-mensaje-obispos/#4">4</a></strong>].</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>EL GEMIDO Y LA ESPERANZA:</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Porque sabemos que hasta hoy toda la creación está gimiendo y sufre dolores de parto” </em>(Rom 8, 22).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cuando el apóstol Pablo nos ofrece las claves teológicas del amor y de la esperanza en Cristo crucificado y resucitado nos invita a escuchar un gemido universal</strong>, el cual da razón de un todo cósmico que ansía la salvación y que en la actualidad sufre aguardando un parto tan sorprendente como novedoso. <strong>Este gemido, fruto del pecado y su dolor, afecta a toda la realidad creada y se hace presente trasversalmente en toda la historia; y en el hoy, este drama se hace sufrimiento en las injusticias del mundo, en las guerras fratricidas que la humanidad soporta y contempla continuamente en muchos lugares del mundo, en la creciente contaminación del entorno vital -el hogar universal-, en la “madre tierra”, violentada y devastada, que se vuelve así inhóspita y, en muchos casos, mortal para los más pobres y débiles de la humanidad.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Está claro que la enseñanza paulina se refiere al sufrimiento desde la perspectiva de la salvación y en la clave de esperanza cristiana. Pero <strong>la Palabra inspirada es activa y continuamente nos está llamando a la conversión sincera para poder testimoniar dicha esperanza en los dramas de la carne humana que sufre, así como en la relación viva y esencial con toda la naturaleza de la que forma parte, en la que respira y vive, en la que goza y sufre al mismo tiempo.</strong> Así, el creyente sabe que en la resurrección de Cristo se abre un único horizonte hacia el que todos somos atraídos realizando la nueva creación; dicha atracción es un proceso vital que ha de serlo de vida transformada por el amor. <strong>La teología de la creación nos recuerda primero que todo fue creado por amor y que en ese mismo amor está la plenitud de toda la creación </strong>y, a la vez, <strong>y en segundo lugar, nos sitúa como criaturas y en cuanto tal nos presenta ante nuestros ojos la verdad de que somos vulnerables y, por eso mismo, todos necesitamos de todos y todos aguardamos la misma plenitud de salvación y de novedad. </strong>Al mismo tiempo, <strong>el creyente confiesa que la última palabra sobre todo es de Dios,</strong> <strong>la cual es un sí a la vida fundamentada en su amor. </strong>Ahora podemos entender con toda su fuerza la enseñanza del apóstol cuando nos dice que nada nos podrá separar de Él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras tanto, <strong>la Iglesia</strong>, cada uno de nosotros y nuestras comunidades, <strong>ha de convertirse para ser testimonio de esperanza en medio del dolor y la oscuridad.</strong> A ella <strong>le corresponde caminar por las sendas de la buena noticia de una esperanza comprometida, encarnada en el drama de lo humano y lo natural, por la vida de la ecología integral y de la fraternidad universal.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En este contexto teológico, cobran sentido pleno las <strong>palabras de Benedicto XVI</strong> cuando afirmaba que “<em>no es la ciencia la que redime al hombre. El hombre es redimido por el amor”</em> <strong>[<a href="https://www.conferenciaepiscopal.es/jornada-oracion-cuidado-creacion-2024-mensaje-obispos/#5">5</a>].</strong> El amor de Dios, en Cristo, del que nada ni nadie podrá separarnos jamás (Rom 8, 38-39). Así, <strong>el cuidado de la creación interrelaciona el misterio de Dios con el misterio del ser humano, porque se remonta al acto de amor con el que Dios crea al ser humano a su imagen y semejanza</strong>, así como a la promesa de la salvación en Cristo -después de la aparición del mal en el mundo- anunciada en lo que ha venido a llamarse el “protoevangelio”: “<em>El Señor Dios dijo a la serpiente: `Por haber hecho eso, maldita tú entre todo el ganado y todas las fieras del campo; te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida; pongo hostilidad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y su descendencia; esta te aplastará la cabeza cuando tú la hieras en el talón” </em>(Gén 3, 14s.)<em>. </em>Con esta confianza nos unimos al papa Francisco proclamando que <em>“en esta historia no sólo está en juego la vida terrena del hombre, está sobre todo su destino en la eternidad, el eschaton de nuestra bienaventuranza,</em> <em>el Paraíso de nuestra paz, en Cristo Señor del cosmos, el Crucificado-Resucitado por amor” </em><strong>[<a href="https://www.conferenciaepiscopal.es/jornada-oracion-cuidado-creacion-2024-mensaje-obispos/#6">6</a>]<em>.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>SER CREYENTES ESPERANZADOS</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">A nosotros <strong>como cristianos nos toca vivir de un modo comprometido nuestra fe informada por la acción del Espíritu Santo.</strong> Es el Espíritu de Dios el que nos ilumina en nuestro peregrinar, donde la muerte pierde ya su fuerza y con ello nuestros miedos, porque confiamos en un horizonte de esperanza que no defrauda. De este modo, <strong>conducidos por la gracia del Espíritu, nos sentimos llamados a una verdadera conversión centrada en la propuesta viva y sincera de nuevos estilos de vida en lo personal, lo social, lo político y lo económico, así como en la espiritualidad y vivencia de lo trascendente y de lo religioso</strong>. En este sentido, la fe es también un quehacer que debe realizarse desde la visión de la creación como regalo gratuito de Dios Padre para todos. “<em>Hay una motivación trascendente (teológico-ética) que compromete al cristiano a promover la justicia y la paz en el mundo, también a través del destino universal de los bienes” </em><strong>[<a href="https://www.conferenciaepiscopal.es/jornada-oracion-cuidado-creacion-2024-mensaje-obispos/#7">7</a>].</strong> Porque, como dice San Pablo, el anhelo profundo de la creación es aguardar ansiosamente la revelación de los hijos de Dios (Rom, 8,19).&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Esta visión de la creación como don de Dios para la humanidad, nuestra comunidad eclesial la encarna y ofrece en su doctrina social</strong>, <strong>lugar destacado desde el que se propone como bien ineludible el cuidado de la casa común como realización y verificación de la ecología integral. </strong>Todo ello <strong>nos compromete a dar pasos firmes en el interés del cuidado de la creación como algo esencialmente unido a las preocupaciones sociales de la humanidad</strong> <strong>[<a href="https://www.conferenciaepiscopal.es/jornada-oracion-cuidado-creacion-2024-mensaje-obispos/#8">8</a>]</strong>, inseparable de la preocupación por el desarrollo de la fraternidad universal, así como del <strong>cuidado de los más débiles y vulnerables de nuestras sociedades.</strong> <strong>Nuestra fe nos compromete a no dejar en la intemperie de una naturaleza desgraciada a las próximas generaciones y comprender que no habrá paz verdadera sin cuidar las relaciones entre nosotros, con la naturaleza y con Dios.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Hemos de dar</strong>, hoy más que nunca,<strong> razón de nuestra esperanza en medio del gemido y del dolor de las criaturas.</strong> El proceso está avalado por la revelación que hemos recibido de Cristo, Señor del cosmos, que se nos ha manifestado en el Crucificado-Resucitado por Amor. <strong>Esta esperanza, nos lo dice nuestra fe, no defrauda</strong>. Bendigamos a nuestro Dios que sigue bendiciéndonos con toda clase de bienes.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social</em></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="wp-block-paragraph" id="1">1.- Cf. &nbsp;FRANCISCO. <a href="https://www.conferenciaepiscopal.es/jornada-oracion-cuidado-creacion-2024/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Mensaje para la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la Creación</a>, 27 de junio de 2024, nº3.</p>



<p class="wp-block-paragraph" id="2">2.- DICASTERIO PARA LA DOCTRINA DE LA FE. <a href="https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2024/04/08/080424c.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Declaración <em>Dignitas Infinita</em>, sobre la dignidad humana, </a>28.</p>



<p class="wp-block-paragraph" id="3">3.- Ibidem, 21.</p>



<p class="wp-block-paragraph" id="4">4.- Cf. FRANCISCO. <a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Carta Encíclica <em>Laudato Si’</em></a>, 83.</p>



<p class="wp-block-paragraph" id="5">5.- BENEDICTO XVI. <a href="https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20071130_spe-salvi.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Carta Encíclica <em>Spe Salvi</em></a>, 26.</p>



<p class="wp-block-paragraph" id="6">6. FRANCISCO. Mensaje para la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la Creación,<br>27 de junio de 2024, nº 8.</p>



<p class="wp-block-paragraph" id="7">7.- Ibidem.</p>



<p class="wp-block-paragraph" id="8">8-.- Cf. FRANCISCO. Carta Encíclica <em>Laudato Si’</em>, 49; 139.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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			</item>
		<item>
		<title>Papa Francisco: Mensaje para la Jornada Mundial  de Oración por el cuidado de la creación</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/ecologiaintegral/papa-francisco-mensaje-para-la-jornada-mundial-de-oracion-por-el-cuidado-de-la-creacion/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=papa-francisco-mensaje-para-la-jornada-mundial-de-oracion-por-el-cuidado-de-la-creacion</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Jul 2024 09:54:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ecología Integral]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Acción Caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación]]></category>
		<category><![CDATA[Papa Francisco]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Espera y actúa con la creación Queridos hermanos y hermanas: “Espera y actúa con la creación” es el tema de la Jornada de oración por el cuidado de la creación, que se celebrará el próximo 1 de septiembre. Hace referencia a la Carta de san Pablo a los romanos 8,19-25, donde el apóstol aclara lo [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading has-text-align-center"><strong><em>Espera y actúa con la creación</em></strong></h2>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<p class="responsive-video-wrap clr"><iframe title="Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación 2024 (Versión España)" width="1200" height="675" src="https://www.youtube.com/embed/gIlSa8NWLZk?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Queridos hermanos y hermanas:</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Espera y actúa con la creación” es el tema de la Jornada de oración por el cuidado de la creación, que se celebrará el próximo 1 de septiembre. Hace referencia a la Carta de san Pablo a los romanos 8,19-25, donde el apóstol aclara lo que significa vivir según el Espíritu y se concentra en la esperanza cierta de la salvación por medio de la fe, que es la vida nueva en Cristo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">1. Partamos entonces de una pregunta sencilla, pero que podría no tener una respuesta obvia: cuando somos verdaderamente creyentes, ¿<em>cómo es que tenemos fe</em>? No es tanto porque “nosotros creemos” en algo trascendente que nuestra razón no logra entender, el misterio inalcanzable de un Dios distante y lejano, invisible e innombrable. Más bien, diría san Pablo, es&nbsp;<em>porque habita en nosotros el Espíritu Santo</em>. Sí, somos creyentes porque el mismo «amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado» (<em>Rm</em>&nbsp;5,5). Por eso el Espíritu es ahora, realmente, «el anticipo de nuestra herencia» (<em>Ef</em>&nbsp;1,14), como pro-vocación a vivir siempre orientados hacia los bienes eternos,&nbsp;<em>según la plenitud de la humanidad hermosa y buena de Jesús</em>. El Espíritu hace a los creyentes creativos, pro-activos en la caridad. Los introduce en un gran camino de libertad espiritual, no exento, sin embargo, de la lucha entre la lógica del mundo y la lógica del Espíritu, que tienen frutos contrapuestos entre ellos (cf.&nbsp;<em>Ga&nbsp;</em>5,16-17). Lo sabemos, el primer fruto del Espíritu, compendio de todos los otros,&nbsp;<em>es el amor</em>. Conducidos, entonces, por el Espíritu Santo, los creyentes son hijos de Dios y pueden dirigirse a Él llamándolo «¡Abba!, es decir, ¡Padre!» (<em>Rm</em>&nbsp;8,15), precisamente como Jesús, con la libertad del que ya no cae más en el miedo a la muerte, porque&nbsp;<em>Jesús resucitó de entre los muertos</em>. He aquí la gran esperanza: el amor de Dios ha vencido, vence y seguirá venciendo siempre. A pesar de la perspectiva de la muerte física, para el hombre nuevo que vive en el Espíritu el destino de gloria es ya seguro. Esta esperanza&nbsp;<em>no defrauda</em>, como nos recuerda también la&nbsp;<em>Bula de convocación</em>&nbsp;del próximo Jubileo.<sup>[1]</sup></p>



<p class="wp-block-paragraph">2. La existencia del cristiano es vida de fe, diligente en la caridad y desbordante de esperanza, en la espera de la llegada del Señor en su gloria. La “demora” de la parusía, de su segunda venida, no es un problema; la cuestión es otra: «cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?» (<em>Lc</em>&nbsp;18,8). Sí, la fe es un don, un fruto de la presencia del Espíritu en nosotros, pero es también una&nbsp;<em>tarea</em>, que debe realizarse en la libertad, en la obediencia al mandamiento del amor de Jesús. Esa es la feliz esperanza que hemos de testimoniar; ¿dónde?, ¿cuándo?, ¿cómo? En&nbsp;<em>los dramas de la carne humana que sufre</em>. Si bien se sueña, ahora es necesario&nbsp;<em>soñar con los ojos abiertos</em>, animados por visiones de amor, de fraternidad, de amistad y de justicia para todos.&nbsp;<em>La salvación cristiana entra en la profundidad del dolor del mundo</em>, que no sólo afecta a los seres humanos, sino a todo el universo; a la naturaleza misma,&nbsp;<em>oikos</em>&nbsp;del hombre, su ambiente vital; comprende la creación como “paraíso terrenal”, la madre tierra, que debería ser&nbsp;<em>lugar de alegría y promesa de felicidad para todos</em>. El optimismo cristiano se fundamenta en una esperanza viva; sabe que todo tiende a la gloria de Dios, a la consumación final en su paz, a la resurrección corporal en la justicia, “de gloria en gloria”. En el transcurrir del tiempo, sin embargo, compartimos dolor y sufrimiento:&nbsp;<em>la creación entera gime</em>&nbsp;(cf.&nbsp;<em>Rm</em>&nbsp;8,19-22), los cristianos gimen (cf. vv. 23-25) y gime el propio Espíritu (cf. vv. 26-27).&nbsp;<em>El gemir manifiesta inquietud y sufrimiento, con anhelo y deseo</em>. El gemido expresa&nbsp;<em>confianza en Dios y abandono&nbsp;</em>a su compañía afectuosa y exigente, con vistas a la realización de su designio, que es alegría, amor y paz en el Espíritu Santo.</p>



<figure class="wp-block-embed alignleft is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<div class="oceanwp-oembed-wrap clr"><blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación<a href="https://twitter.com/Ecclesia_ES?ref_src=twsrc%5Etfw">@Ecclesia_ES</a> <a href="https://twitter.com/prensaCEE?ref_src=twsrc%5Etfw">@prensaCEE</a> <br><br>1 de septiembre de 2024<br><br>🍃Mensaje de <a href="https://twitter.com/Pontifex_es?ref_src=twsrc%5Etfw">@Pontifex_es</a> <br>🌱Infografía de <a href="https://twitter.com/vaticanIHD_ES?ref_src=twsrc%5Etfw">@vaticanIHD_ES</a> <br>🌳Oración<a href="https://twitter.com/hashtag/EcologiaIntegral?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#EcologiaIntegral</a><br><br>Descárgalos 👇<a href="https://t.co/EaQMa1bMJw">https://t.co/EaQMa1bMJw</a> <a href="https://t.co/d0l4tIRH99">pic.twitter.com/d0l4tIRH99</a></p>&mdash; Pastoral Social (@PastoralSocial9) <a href="https://twitter.com/PastoralSocial9/status/1806283637093994774?ref_src=twsrc%5Etfw">June 27, 2024</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script></div>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">3. Toda la creación está implicada en este proceso de un nuevo nacimiento y, gimiendo, espera la liberación. Se trata de un crecimiento escondido que madura, como “un grano de mostaza que se convierte en un gran árbol” o “levadura en la masa” (cf.&nbsp;<em>Mt</em>&nbsp;13,31-33). Los comienzos son insignificantes, pero los resultados esperados pueden ser de una belleza infinita. En cuanto espera de un nacimiento —la revelación de los hijos de Dios— la esperanza es la posibilidad de mantenerse firmes en medio de las adversidades, de no desanimarse en el tiempo de las tribulaciones o frente a la barbarie humana.&nbsp;<em>La esperanza cristiana no defrauda, pero tampoco da falsas ilusiones</em>; si el gemido de la creación, de los cristianos y del Espíritu es anticipación y espera de la salvación que ya se está realizando, ahora estamos inmersos en muchos sufrimientos que san Pablo describe como “tribulaciones, angustias, persecución, hambre, desnudez, peligros, espada” (cf.&nbsp;<em>Rm</em>&nbsp;8,35). Entonces la esperanza es una lectura alternativa de la historia y de las vicisitudes humanas; no ilusoria, sino realista, del realismo de la fe que ve lo invisible. Esta esperanza es&nbsp;<em>la espera paciente, como el no-ver de Abraham</em>. Me agrada recordar a ese gran creyente visionario que fue Joaquín de Fiore —el abad calabrés “de espíritu profético dotado”, según Dante Alighieri<sup>[2]</sup>— que, en un tiempo de luchas sanguinarias, de conflictos entre el papado y el imperio, de cruzadas, de herejías y de mundanidad de la Iglesia, supo indicar el ideal de un&nbsp;<em>nuevo espíritu de convivencia</em>&nbsp;entre los hombres, basado en la fraternidad universal y la paz cristiana, fruto de Evangelio vivido. Ese espíritu de amistad social y de fraternidad universal lo propuse en&nbsp;<em>Fratelli tutti</em>. Y esa armonía entre los seres humanos debe extenderse también a la creación, en un “antropocentrismo situado” (cf.&nbsp;<em>Laudate Deum</em>, 67), en la responsabilidad&nbsp;<em>por una ecología humana e integral</em>, camino de salvación de nuestra casa común y de nosotros que habitamos en ella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">4. ¿Por qué tanta maldad en el mundo? ¿Por qué tanta injusticia, tantas guerras fratricidas que causan la muerte de niños, destruyen ciudades, contaminan el entorno vital del hombre, la madre tierra, violentada y devastada? Refiriéndose implícitamente al pecado de Adán, san Pablo afirma: «Sabemos que la creación entera, hasta el presente, gime y sufre dolores de parto» (<em>Rm</em>&nbsp;8,22). La lucha moral de los cristianos está relacionada con el “gemido” de la creación, porque esta última «quedó sujeta a la vanidad» (v. 20). Todo el cosmos y toda criatura gimen y anhelan “ansiosamente” que se supere la condición actual y se restablezca la originaria: en efecto, la liberación del hombre comporta también la de todas las demás criaturas que, solidarias con la condición humana, han sido sometidas al yugo de la esclavitud. Al igual que la humanidad, la creación ―sin culpa alguna― está esclavizada y se encuentra incapacitada para realizar aquello para lo que fue concebida, es decir, para tener un sentido y una finalidad duraderos; está sujeta a la disolución y a la muerte, agravadas por el abuso humano de la naturaleza. Pero, por el contrario, la salvación del hombre en Cristo es esperanza segura también para la creación; de hecho, «también la creación será liberada de la esclavitud de la corrupción para participar de la gloriosa libertad de los hijos de Dios» (<em>Rm</em>&nbsp;8,21). Entonces, en la redención de Cristo es posible contemplar con esperanza el vínculo de solidaridad entre el ser humano y todas las demás criaturas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">5. En la expectación esperanzada y perseverante de la venida gloriosa de Jesús, el Espíritu Santo mantiene alerta a la comunidad creyente y la instruye continuamente, llamándola a la conversión de estilos de vida, para que se oponga a la degradación humana del medio ambiente y manifieste esa crítica social que es, ante todo, testimonio de la posibilidad de cambio. Esta conversión consiste en pasar de la arrogancia de quien quiere dominar a los demás y a la naturaleza ―reducida a objeto manipulable―, a la humildad de quien cuida de los demás y de la creación. «Un ser humano que pretende ocupar el lugar de Dios se convierte en el peor peligro para sí mismo» (<em>Laudate Deum</em>, 73), porque el pecado de Adán destruyó las relaciones fundamentales por las que vive el hombre: la que tiene con Dios, consigo mismo y con los demás seres humanos, y la que tiene con el cosmos. Todas estas relaciones deben ser, sinérgicamente, restauradas, salvadas, “reorientadas”. No puede faltar ninguna. Si falta una, falla todo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">6.&nbsp;<em>Esperar y actuar con la creación</em>&nbsp;significa, en primer lugar, aunar esfuerzos y, caminando junto con todos los hombres y mujeres de buena voluntad, contribuir a «repensar entre todos la cuestión del poder humano, cuál es su sentido, cuáles son sus límites. Porque nuestro poder ha aumentado frenéticamente en pocas décadas. Hemos hecho impresionantes y asombrosos progresos tecnológicos, y no advertimos que al mismo tiempo nos convertimos en seres altamente peligrosos, capaces de poner en riesgo la vida de muchos seres y nuestra propia supervivencia» (<em>Laudate Deum</em>, 28). Un poder incontrolado engendra monstruos y se vuelve contra nosotros mismos. Por eso hoy es urgente poner límites éticos al desarrollo de la inteligencia artificial, que, con su capacidad de cálculo y simulación, podría ser utilizada para dominar al hombre y la naturaleza, en lugar de ponerla al servicio de la paz y el desarrollo integral (cf.&nbsp;<em>Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2024</em>).</p>



<p class="wp-block-paragraph">7. «El Espíritu Santo nos acompaña en la vida», esto lo entendieron bien los niños y niñas reunidos en la plaza de San Pedro para su primera Jornada Mundial, que coincidió con el domingo de la Santísima Trinidad. Dios no es una idea abstracta de infinito, sino que es Padre amoroso, Hijo amigo y redentor de todo hombre y Espíritu Santo que guía nuestros pasos por el camino de la caridad. La obediencia al Espíritu de amor&nbsp;<em>cambia radicalmente la actitud del hombre</em>: de “depredador” a “cultivador” del jardín.&nbsp;<em>La tierra se entrega al hombre, pero sigue siendo de Dios</em>&nbsp;(cf.&nbsp;<em>Lv</em>&nbsp;25,23). Este es el antropocentrismo teologal de la tradición judeocristiana. Por tanto, pretender poseer y dominar la naturaleza, manipulándola a voluntad, es una forma de idolatría. Es el hombre prometeico, ebrio de su propio poder tecnocrático, que con arrogancia pone a la tierra en una condición “des-graciada”, es decir, privada de la gracia de Dios. Ahora bien, si la gracia de Dios es Jesús, muerto y resucitado, entonces es verdad lo que dijo Benedicto XVI: «No es la ciencia la que redime al hombre. El hombre es redimido por el amor» (Carta enc.&nbsp;<em>Spe Salvi</em>, 26), el amor de Dios en Cristo, del que nada ni nadie podrá separarnos jamás (cf.&nbsp;<em>Rm</em>&nbsp;8,38-39). Constantemente atraída hacia su futuro, la creación no es estática ni está encerrada en sí misma. Hoy en día, también gracias a los descubrimientos de la física contemporánea, el vínculo entre materia y espíritu se presenta de manera cada vez más fascinante para nuestro conocimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">8. Por tanto, el cuidado de la creación no es sólo una cuestión ética, sino también eminentemente teológica, pues concierne al entrelazamiento del misterio del hombre con del misterio de Dios.&nbsp;<em>Se puede decir que este entrelazamiento es “generativo”</em>, ya que se remonta al acto de amor con el que Dios crea al ser humano en Cristo. Este acto creador de Dios otorga y funda el actuar libre del hombre y toda su eticidad: libre precisamente es su ser creado&nbsp;<em>a imagen de Dios que es Jesucristo</em>, y por ello “representante” de la creación en Cristo mismo. Hay una motivación trascendente (teológico-ética) que compromete al cristiano a promover la justicia y la paz en el mundo, también a través del destino universal de los bienes: se trata de&nbsp;<em>la revelación de los hijos de Dios que la creación espera</em>,&nbsp;<em>gimiendo como con dolores de parto</em>. En esta historia no sólo está en juego la vida terrena del hombre, está sobre todo su destino en la eternidad, el&nbsp;<em>eschaton</em>&nbsp;de nuestra bienaventuranza, el Paraíso de nuestra paz, en&nbsp;<em>Cristo Señor del cosmos</em>,&nbsp;<em>el Crucificado-Resucitado por amor</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">9. Esperar e actuar con la creación significa, pues, vivir una fe encarnada, que sabe entrar en la carne sufriente y esperanzada de la gente, compartiendo la espera de la resurrección corporal a la que los creyentes están predestinados en Cristo Señor. En Jesús, el Hijo eterno en carne humana,&nbsp;<em>somos verdaderamente hijos del Padre</em>. Por la fe y el bautismo, comienza para el creyente la vida según el Espíritu (cf.&nbsp;<em>Rm</em>&nbsp;8,2),&nbsp;<em>una vida santa, una existencia de hijos del Padre, como Jesús</em>&nbsp;(cf.&nbsp;<em>Rm</em>&nbsp;8,14-17), ya que, por la fuerza del Espíritu Santo, Cristo vive en nosotros (cf.&nbsp;<em>Ga</em>&nbsp;2,20). Una vida que se convierte en un canto de amor a Dios, a la humanidad, con y por la creación, y que encuentra su plenitud en la santidad.<sup>[3]</sup></p>



<p class="wp-block-paragraph">FRANCISCO</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Roma, San Juan de Letrán, 27 de junio de 2024</em></p>



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</div>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



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<p class="wp-block-paragraph"></p>



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<p class="responsive-video-wrap clr"><iframe title="Los líderes religiosos te invitan al Tiempo de la Creación 2024" width="1200" height="675" src="https://www.youtube.com/embed/R_n_pxiKz_s?list=PLPukXvMhioV367FydL1enHysnlPmnYJsx" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
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<p>La entrada <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/ecologiaintegral/papa-francisco-mensaje-para-la-jornada-mundial-de-oracion-por-el-cuidado-de-la-creacion/">Papa Francisco: Mensaje para la Jornada Mundial  de Oración por el cuidado de la creación</a> se publicó primero en <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es">Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</a>.</p>
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		<title>Esperar y actuar con la creación… en verano. Carta del obispo de Coria-Cáceres</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 01 Jul 2024 07:16:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ecología Integral]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Acción Caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Pastoral]]></category>
		<category><![CDATA[Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación]]></category>
		<category><![CDATA[Laudate Deum]]></category>
		<category><![CDATA[Mons. Jesús Pulido]]></category>
		<category><![CDATA[Vacaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El día 1 de septiembre es la Jornada mundial de oración por el cuidado de la creación. Apenas hace unos días, el 27 de junio, el Papa Francisco ha publicado el mensaje para este año. Y vale la pena que lo tengamos en cuenta durante el tiempo de vacaciones, en que estaremos más en contacto [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El día 1 de septiembre es la <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/ecologiaintegral/papa-francisco-mensaje-para-la-jornada-mundial-de-oracion-por-el-cuidado-de-la-creacion/">Jornada mundial de oración por el cuidado de la creación.</a> Apenas hace unos días, el 27 de junio, el Papa Francisco ha publicado el mensaje para este año. Y vale la pena que lo tengamos en cuenta durante el tiempo de vacaciones, en que estaremos más en contacto con el medio ambiente de otra forma, más gratuita, menos interesada que durante el resto del año.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En verano las ciudades se despueblan, y los pueblos se llenan de personas que buscan el contacto con la naturaleza. Las playas, las montañas, las zonas rurales suelen ser nuestros lugares preferidos de descanso y de sosiego, lejos del mundanal ruido y del asfalto de las urbes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mundo que nos rodea no se ve igual con los ojos de la fe que sin fe, con Dios que sin Dios. Con fe, el mundo es creación, un signo de la providencia de Dios y de su preocupación por nosotros, una casa, un hogar que nos ha preparado para que podamos encontrarnos con él, viendo las huellas de su amor, y también para convivir con los demás, colaborando y compartiendo los dones de Dios. Creación significa que el mundo es un regalo que recibimos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin fe, el mundo es el medio que nos encontramos al nacer; el espacio en el que se desarrolla el tiempo de nuestra existencia. Podemos tratarlo bien o mal, convertirlo en cosmos o caos. En todo caso, somos los que damos sentido a algo que nos precede y que no hemos creado nosotros. Y el Papa avisa –como otros han hecho antes que él– del riesgo que corremos: «Un ser humano que pretende ocupar el lugar de Dios se convierte en el peor peligro para sí mismo» (Laudate Deum, 73).</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mundo no lo inventamos nosotros, lo descubrimos poco a poco. Somos sus exploradores, no sus creadores. No lo diseñamos. Tiene sus propias leyes que investigamos. La fe nos asegura que la creación es el ámbito para el desarrollo del amor mutuo, de la fraternidad universal y la amistad social, de la justicia para todos. No es esta la mirada tecnocrática que ve al mundo como un producto al<br>que impone las leyes del mayor aprovechamiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Papa nos invita en su mensaje a “esperar y actuar con la creación”. Es decir, a aunar fuerzas con todos los que quieren convertir este mundo en un cosmos y «repensar entre todos la cuestión del poder humano, cuál es su sentido, cuáles son sus límites. Porque nuestro poder ha aumentado frenéticamente en pocas décadas. Hemos hecho impresionantes y asombrosos progresos tecnológicos, y no advertimos que al mismo tiempo nos convertimos en seres altamente peligrosos, capaces de poner en riesgo la vida de muchos seres y nuestra propia supervivencia» (Laudate Deum, 28). Un poder incontrolado se volverá contra nosotros mismos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En vacaciones podemos seguir un nuevo ritmo de vida, no tan frenético y apresurado, como marca el reloj cronológico, sino adaptando nuestro reloj biológico al de la naturaleza. Respetar los ritmos de la creación, su tiempo, y acompasar, durante el verano, nuestro horario con el canto de los pájaros, la lluvia y el sol, el calor y el frío… nos hará sentir parte de la creación, superar la tentación de poseer y dominar la naturaleza, manipulándola a nuestra voluntad y provecho. Nos ayudará a experimentar cada día la gracia, el regalo de Dios, que es todo lo que nos rodea, que es de todos porque viene del Creador y Padre común.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Feliz verano! Con mi bendición,</p>



<p class="wp-block-paragraph">+ Jesús Pulido Arriero</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<p class="responsive-video-wrap clr"><iframe title="Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación 2024 (Versión España)" width="1200" height="675" src="https://www.youtube.com/embed/gIlSa8NWLZk?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
</div></figure>
<p>La entrada <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/ecologiaintegral/esperar-y-actuar-con-la-creacion-en-verano/">Esperar y actuar con la creación… en verano. Carta del obispo de Coria-Cáceres</a> se publicó primero en <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es">Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Tiempo de la Creación 2022: Los obispos españoles llaman la atención sobre la crisis energética y la paz</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 31 Aug 2022 12:09:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ecología Integral]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Acción Caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Fratelli tutti]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra]]></category>
		<category><![CDATA[Hambre]]></category>
		<category><![CDATA[Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación]]></category>
		<category><![CDATA[Laudato si]]></category>
		<category><![CDATA[Ucrania]]></category>
		<category><![CDATA[Vídeo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Del 1 de septiembre al 4 de octubre la Iglesia celebra el Tiempo de la Creación, una iniciativa ecuménica del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral que promueve la celebración de la vida y la protección de la creación de Dios. Este es un tiempo en que los cristianos de todo el mundo, [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Del 1 de septiembre al  4 de octubre la Iglesia celebra el Tiempo de la Creación,  una iniciativa ecuménica del<a href="https://www.humandevelopment.va/es/sviluppo-umano-integrale/cura-del-creato.html"> </a><a href="https://www.humandevelopment.va/es/news/2022/season-of-creation-2022-the-message-of-the-holy-father-for-the-w.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral</a> que promueve la celebración de la vida y la protección de la creación de Dios. Este es un tiempo en que los cristianos de todo el mundo, rezan,  desarrollan proyectos y otros se movilizan para proteger la creación. Se trata de acciones urgentemente necesarias.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">El papa Francisco nos invita en  en su mensaje de este año a practicar una espiritualidad ecológica, como ya hiciera en Laudato Si. También pone enfásis en los clamores amargos:  los de la «hermana Madre tierra», los más pobres, los pueblos nativos y nuestros propios hijos.</p>



<div class="wp-block-buttons is-content-justification-center is-layout-flex wp-container-core-buttons-is-layout-fe48e5de wp-block-buttons-is-layout-flex">
<div class="wp-block-button"><a class="wp-block-button__link wp-element-button" href="https://press.vatican.va/content/salastampa/it/bollettino/pubblico/2022/07/21/0547/01107.html#sp"><span style="color: #ff6900;" class="stk-highlight">Mensaje Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación 2022</span></a></div>
</div>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<p class="responsive-video-wrap clr"><iframe title="Tiempo de la Creación" width="1200" height="675" src="https://www.youtube.com/embed/26kw0ud5df0?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></p>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El Departamento de<a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/ecologia-integral/"> Ecología Integral</a> de la Conferencia Episcopal Española centra su atención este año en la crisis energética y la paz, un aspecto que también recuerda el papa Francisco: </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><span style="color: #ff6900;" class="stk-highlight">Lo repito: «Quiero pedirles en nombre de Dios a las grandes corporaciones extractivas —mineras, petroleras—, forestales, inmobiliarias, agro negocios, que dejen de destruir los bosques, humedales y montañas, dejen de contaminar los ríos y los mares, dejen de intoxicar los pueblos y los alimentos»<sup>[5]</sup>. </span></p>
</blockquote>



<h2 class="wp-block-heading">V Seminario de Ecología Integral</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Igualmente, en su <a href="https://jornadasconferenciaepiscopal.es/images/2022/VSeminarioEcologiaintegral.pdf">V Seminario de Ecología Integral,</a> el Departamento ha querido abordar esta problemática tan urgente y necesaria en este momento histórico: Retos para el cuidado de la casa común: «Sostenibilidad, crisis energética y extractivismo». </p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-full is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" src="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2022/07/V-Seminario-Ecologia-Integral-2.png" alt="" class="wp-image-400428" width="373" height="211" srcset="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2022/07/V-Seminario-Ecologia-Integral-2.png 1015w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2022/07/V-Seminario-Ecologia-Integral-2-300x171.png 300w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2022/07/V-Seminario-Ecologia-Integral-2-768x437.png 768w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2022/07/V-Seminario-Ecologia-Integral-2-800x450.png 800w" sizes="(max-width: 373px) 100vw, 373px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Se contará con intervenciones desde América Latina, con quien el departamento pudo estrechar lazos en abril de 2022, ya que sus responsables del se entrevistaron como un grupo de la «<a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/noticias/accion-caritativa/ecologia-integral/encuentro-con-la-caravana-latinoamericana-para-la-ecologia-integral-2/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Caravana latinoamericana para la Ecología Integral</a>«, encabezados por por <a href="https://www.cnbb.org.br/caravana-para-a-ecologia-integral-na-europa/">Monseñor Vicente de Paula Ferreira</a>, Obispo auxiliar de la Archidiócesis de Belo Horizonte y Secretario de la Comisión para la Ecología Integral de la <a href="https://www.cnbb.org.br/">Comisión Nacional de los Obispos de Brasil</a>. </p>



<p class="wp-block-paragraph">A continuación ofrecemos el Mensaje íntegro de los Obispos de la Subcomisión de Acción Caritativa y Social de la Conferencia Episcopal Española</p>



<h2 class="wp-block-heading">Visualiza todas las sesiones</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Primera sesión: </p>



<div class="wp-block-group"><div class="wp-block-group__inner-container is-layout-flow wp-block-group-is-layout-flow">
<div class="wp-block-group"><div class="wp-block-group__inner-container is-layout-flow wp-block-group-is-layout-flow">
<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<p class="responsive-video-wrap clr"><iframe title="V Seminario de Ecología Integral: sostenibilidad, crisis energética y extractivismo (1ª sesión)" width="1200" height="675" src="https://www.youtube.com/embed/vFHZ56N3-Ho?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></p>
</div></figure>
</div></div>
</div></div>



<p class="wp-block-paragraph">Segunda sesión: </p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<p class="responsive-video-wrap clr"><iframe title="V Seminario de Ecología Integral: sostenibilidad, crisis energética y extractivismo (2ª sesión)" width="1200" height="675" src="https://www.youtube.com/embed/mLGU9m-x0Z0?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></p>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Tercera Sesión: </p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<p class="responsive-video-wrap clr"><iframe title="V Seminario de Ecología Integral: sostenibilidad, crisis energética y extractivismo (3ª sesión)" width="1200" height="675" src="https://www.youtube.com/embed/_0Xo3YPbrgc?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></p>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Cuarta sesión: </p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<p class="responsive-video-wrap clr"><iframe title="V Seminario de Ecología Integral: sostenibilidad, crisis energética y extractivismo (4ª sesión)" width="1200" height="675" src="https://www.youtube.com/embed/4-QWMOUVJtg?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></p>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<h2 class="wp-block-heading">El Mensaje de los obispos españoles</h2>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph"><strong>Mensaje ante la jornada  mundial de oración por el cuidado de la Creación</strong></p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph"><strong>1 de Septiembre de 2022</strong></p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-center">Crisis energética, paz y cuidado de la creación</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El día 1 de septiembre celebramos la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la Creación. Es un momento especial en la vida de las naciones y en la vida de la Iglesia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vivimos el Tiempo de la Creación, que finaliza el 4 de octubre, día de san Francisco de Asís, en un contexto de conflicto bélico de gran repercusión en la vida de Europa y especialmente en Ucrania. Es el momento oportuno para renovar nuestra fe y nuestra oración, pues se ha puesto en cuestión la paz internacional y se están provocando graves daños a la casa común.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La guerra en Europa nos ha sorprendido a todos y ha puesto sobre la mesa la profunda interconexión entre la seguridad energética, el riesgo de un conflicto armado y el peligro de destrucción de toda forma de vida, que ya diagnosticó hace casi 60 años San Juan XXIII (1). Incluso, vuelven de nuevo amenazas y riesgos que parecían ya olvidados, pues en esta encrucijada emerge de nuevo con fuerza la “cuestión nuclear”, tanto en el caso del conflicto entre Rusia y Ucrania, como en otras partes del mundo.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><span style="color: #ff6900;" class="stk-highlight">La Carta encíclica <em><a href="https://www.vatican.va/content/john-xxiii/es/encyclicals/documents/hf_j-xxiii_enc_11041963_pacem.html">Pacem in terris</a> </em>de San Juan XXIII hacía ya una llamada a “todos los hombres de buena voluntad” (2) a no sembrar el miedo en la humanidad y a no destruir la vida, una llamada que, desgraciadamente, sigue siendo actual en un tiempo como el nuestro, marcado por la guerra y la degradación medioambiental: “Los pueblos viven bajo un perpetuo temor, como si les estuviera amenazando una tempestad que en cualquier momento puede desencadenarse con ímpetu horrible. No les falta razón, porque las armas son un hecho”(3).</span></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">En la década de 1960 fue precisamente cuando emergió también la preocupación por la cuestión medioambiental; fue la época en la que las primeras voces científicas alertaron de la importancia del cuidado de la naturaleza y del profundo vínculo entre ese cuidado, la salud humana y la paz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El <a href="https://www.oikoumene.org/es">Consejo Mundial de la Iglesias</a> inició, poco después, la iniciativa ecuménica “Justicia, Paz e Integridad de la Creación” con la que la Iglesia Católica, con el paso del tiempo, se ha identificado (4).</p>



<h1 class="wp-block-heading">Crisis energética y crisis alimentaria</h1>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una interdependencia evidente entre los atentados contra la paz y su incidencia en la casa común, en el orden de la Creación. Cuando ya estaba naciendo un cierto consenso para afrontar los problemas de fondo de la humanidad en el orden energético y en el orden alimentario, con la guerra se ha puesto en peligro el equilibrio en la disponibilidad de recursos alimentarios para numerosas poblaciones que dependen de los graneros sometidos a la violencia del conflicto y, sobre todo, están en riesgo alimentario importantes poblaciones de los países más pobres, pues son preferentemente esos países los que se están viendo especialmente afectados por las múltiples crisis sanitarias, geopolíticas y climáticas. También los expertos, en su reciente Informe sobre Desarrollo Sostenible del año 2022, confirman el camino para superar el delicado momento actual: paz, diplomacia y cooperación internacional son las condiciones necesarias para que el mundo progrese hacia la consecución de los objetivos de la Agenda 2030. La guerra de Ucrania y otros conflictos militares son tragedias humanitarias que tienen un gran impacto en la prosperidad y en las sociedades del mundo entero, especialmente en los pobres, y tienen la capacidad de ampliar las crisis climáticas y de biodiversidad (5).</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" src="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2022/07/Papa-Francisco-armas-ecologia-integral-2-1024x577.png" alt="" class="wp-image-400432" width="630" height="355" srcset="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2022/07/Papa-Francisco-armas-ecologia-integral-2-1024x577.png 1024w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2022/07/Papa-Francisco-armas-ecologia-integral-2-300x169.png 300w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2022/07/Papa-Francisco-armas-ecologia-integral-2-768x433.png 768w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2022/07/Papa-Francisco-armas-ecologia-integral-2-800x450.png 800w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2022/07/Papa-Francisco-armas-ecologia-integral-2.png 1254w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">La comunidad internacional, y también nuestro país, se ha comprometido en estos últimos años, a realizar una transición hacia el uso de energía no contaminante y lograr una agricultura sostenible, pues “sabemos que la tecnología basada en combustibles fósiles muy contaminantes &#8211; sobre todo el carbón, pero aún el petróleo y, en menor medida, el gas &#8211; necesita ser reemplazada progresivamente y sin demora” (6).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Afrontar los problemas ambientales “es inseparable del análisis de los contextos humanos, familiares, laborales, urbanos, y de la relación de cada persona consigo misma, que genera un determinado modo de relacionarse con los demás y con el ambiente. Hay una interacción entre los ecosistemas y entre los diversos mundos de referencia social” (7). Y, en este caso, las diversas crisis retroalimentan procesos de empobrecimiento, especialmente en las personas más vulnerables y con menos recursos, como ya hemos visto en nuestro país: problemas para los transportistas, para los pequeños negocios, una alta inflación a la que se llama “el impuesto de los pobres”. De hecho, la crisis alimentaria ha supuesto una presión fuerte para la alimentación de los más pobres, pues la escasez fomenta la elevación de precios, y forma una alianza trágica con la presión de los precios de la energía. Todo ello incide en las condiciones de vida digna de los más vulnerables.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><span style="color: #ff6900;" class="stk-highlight">Tanto el papa Francisco, como la doctrina social de la Iglesia nos muestran la necesidad de vincular el cuidado de la Creación y el fortalecimiento de la fraternidad en cuestiones que son esenciales para la vida de las familias y su supervivencia en bastantes ocasiones.</span></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Se nos ha recordado que las soluciones son complejas y requieren no solo de la innovación tecnológica y la adecuada financiación, también del diálogo político: “Para afrontar los problemas de fondo, que no pueden ser resueltos por acciones de países aislados, es indispensable un consenso mundial que lleve, por ejemplo, a programar una agricultura sostenible y diversificada, a desarrollar formas renovables y poco contaminantes de energía, a fomentar una mayor eficiencia energética” (8).</p>



<figure class="wp-block-embed alignright is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<div class="oceanwp-oembed-wrap clr"><blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr"><a href="https://twitter.com/hashtag/TiempoDeLaCreacion?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#TiempoDeLaCreacion</a><a href="https://twitter.com/hashtag/SeasonofCreation?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#SeasonofCreation</a> <br><br>?<a href="https://twitter.com/Pontifex_es?ref_src=twsrc%5Etfw">@Pontifex_es</a>: También nuestros hijos gritan. Amenazados por un egoísmo miope, los <a href="https://twitter.com/hashtag/adolescentes?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#adolescentes</a> exigen con ansiedad que los adultos hagamos todo lo posible para evitar o al menos limitar el colapso de los ecosistemas de nuestro planeta. <a href="https://t.co/cF5ZpiTXek">pic.twitter.com/cF5ZpiTXek</a></p>&mdash; Pastoral Social (@PastoralSocial9) <a href="https://twitter.com/PastoralSocial9/status/1567425170242936832?ref_src=twsrc%5Etfw">September 7, 2022</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script></div>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pensábamos hasta hace poco que ese diálogo se había conseguido y nos encaminábamos hacia un continente en el que la protección del medioambiente y la paz eran metas a conseguir. “Durante décadas parecía que el mundo había aprendido de tantas guerras y fracasos y se dirigía lentamente hacia diversas formas de integración” (9). Sin embargo, la situación en la que nos encontramos ahora, nos hace ser más cautos y nos empuja a recordar que tanto la paz como el cuidado de las relaciones personales y entre las naciones siempre están amenazadas. Es una tarea que requiere de una atención constante y de una profundidad espiritual para poder sostenerse en el tiempo. Quizás sea esta la contribución especial que los cristianos podemos hacer en el complejo panorama actual. En este tiempo de la creación pedimos al Creador que nos conceda la paz y nos ayude a vivir la fraternidad entre los pueblos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que sea nuestro compromiso como comunidad cristiana, en esta Jornada Mundial de Oración, alimentar una “espiritualidad que consiste en ampliar lo que entendemos por paz, que es mucho más que la ausencia de guerra. La paz interior de las personas tiene mucho que ver con el cuidado de la ecología y con el bien común” (10).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Los obispos de la <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/accion-caritativa-y-social/">Subcomisión de Acción Caritativa y Social</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Monseñor Jesús Fernández, Obispo de Astorga, presidente de la Subcomisión</p>



<p class="wp-block-paragraph">Monseñor Vicente Ribas, Obispo de Ibiza</p>



<p class="wp-block-paragraph">Monseñor Abilio Martínez, Obispo de Osma Soria</p>



<p class="wp-block-paragraph">Monseñor Javier Vilanova, Obispo auxiliar de Barcelona</p>



<p class="wp-block-paragraph">Monseñor Fernando García, Obispo de Mondoñedo-Ferrol</p>



<p class="wp-block-paragraph">Asimismo se desarrollarán una serie de eventos desde el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral así como desde el ámbito local, regional y a nivel de Conferencias episcopales que puedes consultar <a href="https://seasonofcreation.org/">aquí</a> </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="wp-block-paragraph">1 Francisco en su alocución el 10 de julio de 2022: “<em>He sentido vergüenza cuando leí que un grupo de Estados se comprometieron a gastar esta cantidad en comprar armas como respuesta a lo que está pasando. Es una locura.</em>”</p>



<p class="wp-block-paragraph">2 San Juan XXIII, <em>Pacem in terris </em>n. 166.</p>



<p class="wp-block-paragraph">3 San Juan XXIII, <em>Pacem in terris </em>n. 111</p>



<p class="wp-block-paragraph">4 Primera Asamblea Ecuménica Europea, Basilea, 1989.</p>



<p class="wp-block-paragraph">5 Association. <a href="https://www.sustainabledevelopment.report/reports/sustainable-development-report-2022/">Sustainab</a><a href="https://www.sustainabledevelopment.report/reports/sustainable-development-report-2022/">le</a> <a href="https://www.sustainabledevelopment.report/reports/sustainable-development-report-2022/">Developmen</a><a href="https://www.sustainabledevelopment.report/reports/sustainable-development-report-2022/">t</a> (SDSN) <a href="https://www.sustainabledevelopment.report/reports/sustainable-development-report-2022/">Report</a> <a href="https://www.sustainabledevelopment.report/reports/sustainable-development-report-2022/">2022,</a> publicado el 2 de junio de 2022.</p>



<p class="wp-block-paragraph">6 Francisco, <em>Laudato si´ </em>n. 165.</p>



<p class="wp-block-paragraph">7 Francisco, <em>Laudato si´ </em>n. 141</p>



<p class="wp-block-paragraph">8 Francisco, <em>Laudato si´, </em>n. 164</p>



<p class="wp-block-paragraph">9 Francisco, <em>Fratelli Tutti</em>, n. 10.</p>



<p class="wp-block-paragraph">10 Francisco, <em>Laudato si´, </em>n. 225</p>
<p>La entrada <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/ecologiaintegral/crisis-energetica-paz-y-cuidado-de-la-creacion/">Tiempo de la Creación 2022: Los obispos españoles llaman la atención sobre la crisis energética y la paz</a> se publicó primero en <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es">Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¿Una casa para todos? Renovando el Oikos de Dios</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/ecologiaintegral/una-casa-para-todos-renovando-el-oikos-de-dios/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=una-casa-para-todos-renovando-el-oikos-de-dios</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[C.E. para la pastoral social]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Sep 2021 06:37:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ecología Integral]]></category>
		<category><![CDATA[Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://social.conferenciaepiscopal.es/?p=395325</guid>

					<description><![CDATA[<p>Mensaje para la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la creación(1 de septiembre de 2021) Iniciamos con esta Jornada, día 1 de septiembre, un período especial en el que toda la familia cristiana conmemora el Tiempo de la Creación, que finaliza el 4 de octubre, día de san Francisco de Asís. En este [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/ecologiaintegral/una-casa-para-todos-renovando-el-oikos-de-dios/">¿Una casa para todos? Renovando el Oikos de Dios</a> se publicó primero en <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es">Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h3 class="wp-block-heading has-text-align-right"><strong>Mensaje para la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la creación</strong><br>(1 de septiembre de 2021)</h3>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Iniciamos con esta Jornada, día 1 de septiembre, un período especial en el que toda la familia cristiana conmemora el Tiempo de la Creación, que finaliza el 4 de octubre, día de san Francisco de Asís. En este tiempo, las comunidades cristianas de todo el mundo se unen en la renovación de su fe en Dios Creador, en la oración compartida y en una especial implicación en diversas tareas en defensa de la Casa Común. La Iglesia que peregrina en España quiere unirse a la llamada del Papa Francisco para celebrar esta Jornada, que este año tiene lugar bajo el lema “<em>¿Una casa para todos? Renovando el Oikos de Dios”.</em></p>



<h3 class="wp-block-heading">1. La ecología integral como horizonte</h3>



<p class="wp-block-paragraph">En el pensamiento cristiano, la relación cosmos, hombre y Dios viene transversalizada por la revelación divina como Dios creador, encarnado, crucificado y resucitado. Nuestro origen está fundamentado en el amor de Dios. Él se nos revela como Padre que todo lo crea por puro amor. Así lo confesaba el pueblo elegido y así lo confesamos nosotros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El crucificado resucitado nos abre el horizonte del verdadero sentido de una ecología integral. Todo está llamado a la vida y a la plenitud, creemos en la resurrección de los muertos y en la vida del mundo futuro. Por eso nos abrimos de corazón a la preocupación y al mensaje evangelizador de una ecología verdaderamente integral, en la que nada nos es ajeno, y en la que proclamamos desde lo terreno, lo humano y lo divino que todo está interrelacionado y debe estar interconectado. Con estos presupuestos necesitamos escuchar y acoger el grito de la tierra y el grito de lo humano como lugar de encuentro y de salvación.[1]</p>



<h3 class="wp-block-heading">2. Por una economía del bien común</h3>



<p class="wp-block-paragraph">La humanidad tiene el encargo de cultivar y cuidar la creación. Dios Padre ha puesto en nuestras manos esta Casa Común con el encargo de organizarla y caminar junto a ella en una historia de salvación. El encargo amoroso tiene como horizonte la realización del bien común. Se trata de avanzar por el camino del Reino en medio de nuestra historia, en una relación de verdadera armonía y fraternidad, en comunión con la naturaleza y con los demás hombres, abiertos a la trascendencia del absoluto. Eso supone orientar nuestra casa teniendo en cuenta las implicaciones políticas de lo ecológico, lo humano, lo justo y lo digno. Se abre un horizonte de fraternidad que ha de caminar por la relación generosa y fecunda con la naturaleza, así como por políticas de lo humano que favorezcan la dignidad y la justicia para todos. <em>“</em><em>Hoy, pensando en el bien común, necesitamos impe­riosamente que la política y la economía, en diá­logo, se coloquen decididamente al servicio de la vida, especialmente de la vida humana” (Laudato si´,189</em>).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos hacemos eco del deseo universal de la Iglesia de responder compasivamente al grito de la tierra y de lo humano. Estamos llamados desde el evangelio y el Reino, desde la riqueza de nuestra doctrina social, a implicarnos como creyentes en la tarea de construir nuestra sociedad, nuestra <em>polis</em>, y para eso hemos de avanzar en la participación y compromiso en lo social y en lo público, tanto desde actitudes personales y familiares, como profesionales y comunitarias, sabiendo que en nuestro compromiso y quehacer ha de estar siempre el horizonte del bien común como signo de avance en el camino de la construcción del Reino de Dios y su justicia. Somos iglesia en misión, en salida, para la construcción del mundo según Dios.</p>



<h3 class="wp-block-heading">3. Un ecumenismo expresión de la radicalidad del Amor</h3>



<p class="wp-block-paragraph">El cuidado de la Casa Común no arranca en nosotros de un voluntarismo heroico ni de una ideología; más bien hemos de cuidarnos de radicalismos y extremismos en el deseo de transformar. Nuestra motivación no puede tener otro fundamento que el que sustenta a la creación y a toda la historia de la salvación, que es el amor gratuito y consagrado de Dios. Nosotros no hablamos de naturaleza rasa ni de progreso puro tecnológico, sino que nos abrimos a la consideración del proyecto creador y salvador de un Dios que se dice y se entrega a la realidad creada y amada por pura gratuidad. No estamos encerrados en un ciclo de lo natural, ni abocados a la conformidad con la finitud de la muerte. Nos sentimos parte de lo natural y somos conscientes de nuestro ser mortales, pero lo somos en una esperanza de plenitud que marca un horizonte de comunidad y de felicidad universal, por eso no podemos actuar si no es desde el amor que nos impele a la construcción de esa comunidad y armonía de todo lo creado. Necesitamos la mística de la ecología integral, la fundamentación en el amor personal de Dios, en la relación teologal con Él y con los hermanos en la comunidad eclesial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La ecología integral y su dimensión religiosa es un lugar de encuentro con todas las demás iglesias cristianas y de camino común con las demás religiones, especialmente las monoteístas. Compartimos con todos los hombres de buena voluntad la tarea de la construcción del bien común que tanto interesa al Reino, aunque no se confunda con él[2].</p>



<h3 class="wp-block-heading">4. Casa de puertas abiertas y realidad rural</h3>



<p class="wp-block-paragraph">En la invitación para el camino de la ecología integral es fundamental la acogida y la apertura, la no exclusión: “<em>La hospitalidad es un modo concreto de no privarse de este desafío y de este don que es el encuentro con la humanidad más allá del propio grupo” (Fratelli tutti, 90).&nbsp; </em><em></em></p>



<p class="wp-block-paragraph">La Iglesia nos invita también a mirar lo universal desde nuestra realidad más particular. A nosotros, como Iglesia que ha de ser encarnada y abierta, nos preocupa la realidad del mundo rural y lo que venimos llamando “la España vaciada”. En dicha realidad necesitamos concretar nuestro compromiso como creyentes y ciudadanos, pues forma parte de una verdadera ecología integral. Sentimos cómo nuestros pueblos están viviendo situaciones de crisis menguantes, sus habitantes envejecen y no hay apenas niños y jóvenes; se dan no pocas dificultades para la comunicación y servicios como educación o sanidad. Sin embargo, su “buen vivir” es fuente de valores fundamentales como el paisanaje y la valoración de las personas en el encuentro y la relación, la riqueza de un medioambiente que han cuidado hasta ahora, la producción de productos básicos naturales para servicio de la sociedad. Es el momento de actuar y de tener en cuenta las necesidades vitales de nuestra realidad rural para que, en lugar de vaciarse, pueda llenarse y ser fuente de riqueza para nuestra sociedad en general. La pandemia nos ha descubierto lo rural de un modo nuevo, pero hemos de verlo de un modo integral y reconocer el esfuerzo de todos aquellos que están organizándose para revalorizar este mundo lleno de posibilidades y de progreso en respeto a una verdadera ecología y un humanismo profundo. Es momento de actuar y caminar juntos en la implicación por una realidad rural de esperanza y vida. Somos conscientes de la importancia de la fe y la vivencia religiosa en el medio rural y apreciamos especialmente a todos los que se han comprometido en la evangelización en esas pequeñas comunidades[3].</p>



<h3 class="wp-block-heading">5. Creatividad para la caridad política</h3>



<p class="wp-block-paragraph">El grito de la tierra y de lo humano, que es para nosotros eco de la necesidad de la ecología integral, pasa necesariamente por el compromiso personal, de tú a tú, en la vida diaria. La dimensión social de lo humano nos vincula con la organización de nuestra Casa Común, y la apertura a las mediaciones comunitarias y sociales es la senda fundamental para vivir la fraternidad. La ecología integral vendrá por el camino de lo asociativo, de lo comunitario, de lo político. Necesitamos concienciarnos y concienciar del grito y la realidad en la que vivimos. Hoy es momento de gracia, hoy es tiempo de creación, hoy se nos pide a los bautizados abrirnos al Espíritu de Dios, para que con su ciencia, fuerza, sabiduría y consejo sepamos abrir cauces de creatividad y de repuesta al Kairós que, gracias a Dios, nos ha tocado vivir. Oremos unidos y esperanzados en este tiempo de creación. Y no olvidemos nunca nuestro horizonte: habrá un cielo nuevo y una tierra nueva[4].</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Departamento de Ecología Integral<br>Subcomisión Episcopal de Acción Caritativa y Social</p>



<hr class="wp-block-separator has-css-opacity"/>



<p class="wp-block-paragraph">[1] Cf. <em>Laudato si´, </em>137</p>



<p class="wp-block-paragraph">[2] Cf. Laudato si´, 76</p>



<p class="wp-block-paragraph">[3] Obispos de las diócesis de Aragón. Carta Pastoral “La Iglesia en Aragón al servicio del mundo rural. Nazaret era un pueblo pequeño” (2019)</p>



<p class="wp-block-paragraph">[4]Cf. Ap 21,1.</p>
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		<title>Jornada de Oración por el Cuidado de la Creación</title>
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		<dc:creator><![CDATA[C.E. para la pastoral social]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 31 Aug 2020 11:16:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ecología Integral]]></category>
		<category><![CDATA[Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación]]></category>
		<category><![CDATA[Laudato si]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El mensaje del Papa sobre la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, se hace público cuando comienza&#160; el&#160; «Tiempo de la Creación» que dará comienzo el 1 de septiembre como un «Jubileo de la Tierra». «El concepto «Jubileo» se enraiza en la Biblia y subraya que&#160;tiene que existir un balance sostenible [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El mensaje del Papa sobre la <strong>Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación</strong>, se hace público cuando  comienza&nbsp; el&nbsp; «Tiempo de la Creación» que dará comienzo el  1 de septiembre como un «Jubileo de la Tierra». «El concepto «Jubileo» se enraiza en la Biblia y subraya que&nbsp;tiene que existir un balance sostenible entre las realidades social, económica y ecológica.&nbsp;&nbsp;  </p>



<p class="wp-block-paragraph">Con este motivo, la&nbsp;<strong>Comisión Episcopal para Pastoral Social&nbsp;y Promoción Humana,</strong> hace público un<strong>&nbsp;mensaje&nbsp;</strong>en el que&nbsp;<strong>recuerda</strong>&nbsp; que el auténtico cuidado de nuestra propia vida y de nuestras relaciones con la naturaleza es inseparable de la fraternidad, la justicia y la fidelidad a los demás.   <br> </p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph"><strong>MENSAJE ANTE LA JORNADA MUNDIAL DE
ORACIÓN<br>
POR EL CUIDADO DE LA CREACIÓN<br>
&nbsp;</strong>(1 de septiembre de 2020)</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>&nbsp;EL CUIDADO DE LA FRAGILIDAD </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El Papa Francisco nos ha recordado que la pandemia del COVID19 ha sido una auténtica tempestad, pues ha “desenmascarado nuestra vulnerabilidad y ha dejado al descubierto nuestras falsas y superfluas seguridades”[1]. Como consecuencia de ello, vivimos tiempos de hondo sufrimiento, incertidumbre y perplejidad que agudizan la urgencia del cuidado de la fragilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La experiencia de estos meses de pandemia ha puesto al descubierto la convicción, expresada en <em>Laudato si</em>, “de que en el mundo todo está conectado”[2]. Estamos experimentando a flor de piel la interdependencia planetaria, la corresponsabilidad fraterna y la necesidad de la compasión humana. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta tempestad global, ha impactado en
un mundo sumido en una profunda “crisis de los cuidados”. Esta crisis tiene sus
manifestaciones en los descuidos hacia “nuestra oprimida y devastada tierra”
(LS 2), en los descuidos hacia nuestros hermanos y hermanas bajo la “cultura
del descarte” (LS 43), y en el descuido de nuestra vida interior que tanta
relación tiene con “el cuidado de la ecología y con el bien común” (LS 225). </p>



<p class="wp-block-paragraph">En tiempos de zozobra, cuando los descuidos nos asaltan, hemos de pedir a Dios una auténtica revolución de la ternura y de los cuidados que nos ayude a mostrar, desde la oración y el servicio silencioso, que “el auténtico cuidado de nuestra propia vida y de nuestras relaciones con la naturaleza es inseparable de la fraternidad, la justicia y la fidelidad a los demás” (LS 70). Velar responsablemente por nuestra vida es un imperativo evangélico, pero este cuidado no puede convertirse en un egoísmo indiferente que olvida a los prójimos y no custodia la creación “que gime bajo dolores de parto” (Rom 8, 22). En ningún momento hemos de olvidar “la unción de la corresponsabilidad para cuidar y no poner en riesgo la vida de los demás”[3]. </p>



<p class="wp-block-paragraph">“La Caridad de Cristo nos apremia” (2 Cor 5,14) y nos impulsa a cuidar la fragilidad de nuestra “madre tierra, la de nuestros semejantes y la propia, pues somos “templos del espíritu”[4]. En todo momento, hemos de reconocer que no son dimensiones independientes, sino espacios intrínsecamente relacionados entre sí que aspiran a construir una “sociedad de los cuidados”. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Custodios de todo lo creado” </strong>(LS 236)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como Obispos de la Comisión Episcopal para
la Pastoral social y Promoción humana, queremos haceros participes de nuestros
sueños en un mundo donde los cuidados estén en el centro de la política, la
economía, la ética, la familia y la pastoral. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La conversión ecológica se hace
apremiante en nuestros días. La crisis del COVID19, como nos ha recordado el
Papa reiteradamente no es un asunto absolutamente independiente de la crisis
ecológica que vive el planeta. El cambio climático, la pérdida de biodiversidad
y la contaminación tienen una relación directa con la génesis y desarrollo de
enfermedades. Cuidar de la “madre tierra” lleva consigo nuestro propio cuidado,
pues no podemos olvidar que “somos tierra” (LS 2). </p>



<p class="wp-block-paragraph">Con especial intensidad, en estos tiempos de tránsito, custodiar la casa común significa construir una “cultura del cuidado” de la Creación. “La ecología también supone el cuidado de las riquezas culturales de la humanidad” (LS 143) para promover un nuevo estilo de vida[5]. La cultura del cuidado de la Creación debe “cultivar sin desarraigar” (QA, 28) una verdadera conversión de las ideas, las actitudes y las prácticas. Un cultivo para cosechar miradas “que vayan más allá de lo inmediato” (LS 36) y que aceleren la venida del Reino[6].</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cuidar del prójimo</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos meses hemos podido contemplar el
potencial humano para el cuidado de los hermanos y hermanas. Las profesiones
del cuidado han sido testimonio de la grandeza de la humanidad, las familias han
sabido acompañar incluso en la distancia, las organizaciones sociales han
respondido con prontitud y creatividad al impacto social de la pandemia, y la
Iglesia, desde su profunda humildad, se ha mostrado “experta en humanidad”
(Pablo VI) en momentos complejos. Las personas, creadas para amar, hemos
constatado que “en medio de los límites brotan inevitablemente gestos de
generosidad, solidaridad y cuidado (LS 58).</p>



<p class="wp-block-paragraph">También, con dolor profundo, hemos
podido observar el abandono injusto de miles de personas mayores por el mero
hecho de la edad, el crecimiento de las desigualdades sociales y educativas, así
como algunas prácticas irresponsables de personas e instituciones que hacen aún
más urgente una conversión de los cuidados. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Toda la vida está en juego cuando descuidamos la relación con el prójimo, pues tenemos el encargo y el deber de cuidar y custodiar a nuestros prójimos cercanos y lejanos. “Cuando todas estas relaciones son descuidadas, cuando la justicia ya no habita en la tierra, la Biblia nos dice que toda la vida está en peligro” (LS 70).&nbsp; la Iglesia debe participar en las cadenas globales de cuidados que se expresan desde la íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta[7].</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Espiritualidad del cuidado</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">No hay conversión pastoral posible sin el cuidado profundo del gusto espiritual de ser tierra[8] y pueblo[9]. La paz interior, la profundidad del corazón, la experiencia de sentirse cuidado por un “Dios que es Amor” (1ª Jn 4,8) son condiciones básicas “para una austeridad responsable, para la contemplación agradecida del mundo y para el cuidado de la fragilidad de los pobres y del ambiente” (LS 241).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin una mística que nos anime, nos
aliente y nos sostenga, es imposible construir una auténtica sociedad de los
cuidados. Necesitamos de “la espiritualidad para alimentar una pasión por el
cuidado del mundo” (LS 216) y para experimentar que “todo lo puedo con el que
me da fuerzas” (Flp 4, 13).</p>



<p class="wp-block-paragraph">La cultura del cuidado no se fundamenta únicamente en el desarrollo ético de nuestras actitudes y prácticas, sino que exige que “despertemos el sentido estético y contemplativo”[10] para acoger con gratitud y gratuidad la misión a la que somos convocados. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta Jornada Mundial de Oración por
el Cuidado de la Creación, pidamos al Señor, que es el primero en cuidar de
nosotros, que “nos enseñe a cuidar de nuestros hermanos y hermanas, y del
ambiente que cada día Él nos regala” (QA 41), desde la honda espiritualidad
evangélica que nos alienta. Nos unimos en este quinto aniversario de la
encíclica <em>Laudato si </em>a la convocatoria
del Papa Francisco para celebrar un año especial, que va desde el 21 de mayo de
2020 hasta el 24 de mayo de 2021, año en el que “todos podemos colaborar como
instrumentos de Dios para el cuidado de la creación, cada uno desde su cultura,
su experiencia, sus iniciativas y sus capacidades” (LS, 14).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Departamento
de Ecología Integral</p>



<p class="wp-block-paragraph">Comisión Episcopal para la Pastoral Social y Promoción Humana</p>



<hr class="wp-block-separator has-css-opacity"/>



<p class="wp-block-paragraph">[1] Bendición «urbi et orbi» del Santo Padre Francisco. Momento extraordinario de oración en tiempos de epidemia. Viernes, 27 de marzo de 2020</p>



<p class="wp-block-paragraph">[2] FRANCISCO. Encíclica <em>Laudato si, </em>16. En adelante LS.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[3] Papa Francisco “Un Plan para Resucitar”. Revista Vida Nueva 17/04/2020</p>



<p class="wp-block-paragraph">[4] Cfr. 1 Corintios 6:19</p>



<p class="wp-block-paragraph">[5] Cfr. LS 211</p>



<p class="wp-block-paragraph">[6] Cfr: 2 Pe 3,12</p>



<p class="wp-block-paragraph">[7] Cfr.LS 16</p>



<p class="wp-block-paragraph">[8] Cfr. LS 2</p>



<p class="wp-block-paragraph">[9] FRANCISCO. Exhortación Apostólica <em>Evangelii Gaudium</em>,268</p>



<p class="wp-block-paragraph">[10] PIO XI.Encíclica <em>Quadragesimo anno,</em> 56</p>



<p class="wp-block-paragraph"> </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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			</item>
		<item>
		<title>Agua y energía: dos pilares básicos de la Casa Común</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/ecologiaintegral/agua-y-energia-dos-pilares-basicos-de-la-casa-comun/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=agua-y-energia-dos-pilares-basicos-de-la-casa-comun</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[C.E. para la pastoral social]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Sep 2018 06:35:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ecología Integral]]></category>
		<category><![CDATA[Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Mensaje ante la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la creación 2018 El Papa Francisco nos ha recordado en su encíclica&#160;Laudato si’: sobre el cuidado de la casa común, que “el agua es un recurso escaso e indispensable y es un derecho fundamental que condiciona el ejercicio de otros derechos humanos” (LS 148), [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h3 class="wp-block-heading has-text-align-right">Mensaje ante la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la creación 2018</h3>



<p class="wp-block-paragraph">El Papa Francisco nos ha recordado en su encíclica&nbsp;<strong><a href="http://w2.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Laudato si’: sobre el cuidado de la casa común</a></strong>, que “el agua es un recurso escaso e indispensable y es un derecho fundamental que condiciona el ejercicio de otros derechos humanos” (LS 148), alertando al mismo tiempo de “la inequidad en la disponibilidad y el consumo de energía” (LS 46). El acceso a la energía y al agua potable –dos bienes fundamentales para el desarrollo de toda vida humana- constituyen, por tanto, derechos humanos fundamentales y pilares básicos del bien común.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Apoyados en los estudios científicos más recientes, somos conscientes de “la posibilidad de sufrir una escasez aguda de agua dentro de pocas décadas si no se actúa con urgencia. Los impactos ambientales podrían afectar a miles de millones de personas” (LS 31). Por otro lado, el problema de la contaminación y del cambio climático hace “urgente e imperioso el desarrollo de políticas para que en los próximos años la emisión de dióxido de carbono y de otros gases altamente contaminantes sea reducida drásticamente, por ejemplo, reemplazando la utilización de combustibles fósiles y desarrollando fuentes de energía renovable. En el mundo hay un nivel exiguo de acceso a energías limpias y renovables” (LS 26). Así lo reconoció también la comunidad internacional el año 2015 al elaborar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) recogidos en la&nbsp;<em>Agenda 2030</em><strong><a href="https://www.conferenciaepiscopal.com.es/mensaje-de-la-c-e-de-pastoral-social-ante-la-jornada-mundial-de-oracion-por-el-cuidado-de-la-creacion-2018/#ftn1"></a></strong>.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>La realidad de nuestro país</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">En nuestro país el acceso a la energía es universal. Sin embargo, en los últimos años se ha constatado que un número creciente de hogares corren el riesgo no poder costear su elevado precio, cayendo en una situación de lo que se llama&nbsp;<em>pobreza energética</em>. Los principales estudios realizados para España coinciden en encontrar un mínimo de un 8-9% de hogares (que son más de 6 millones de personas) que sufren esta pobreza energética, que en una primera aproximación puede definirse como la incapacidad de un hogar de hacer frente al coste de sus necesidades energéticas básicas<strong><a href="https://www.conferenciaepiscopal.com.es/mensaje-de-la-c-e-de-pastoral-social-ante-la-jornada-mundial-de-oracion-por-el-cuidado-de-la-creacion-2018/#ftn2"></a></strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El acceso al agua potable es también universal, aunque los problemas en torno a la distribución de un recurso escaso y repartido de forma tan desigual a lo largo del territorio resultan fuente de no pocos conflictos interregionales e ideológicos. Estos conflictos emergen periódicamente -especialmente durante periodos de sequía prolongada- e invitan a adoptar una visión integral del problema, así como avanzar hacia un pacto nacional del agua que permita establecer una gestión eficiente y justa y que responda al bien común.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ante la enorme complejidad económica, técnica y política que ambos retos plantean a la comunidad internacional y a los diversos gobiernos nacionales y regionales, resulta legítimo plantearse la contribución que la Iglesia católica y las comunidades cristianas &nbsp;pueden aportar al cuidado de la Casa Común.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>El acercamiento al agua y la energía desde la perspectiva de la ecología integral</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">La larga reflexión eclesial sobre ambas cuestiones puede resultar de gran valor a la hora de plantear alternativas respecto a estas dos cuestiones. La comunidad cristiana, a quien nada de lo humano le resulta ajeno, descubre en la centenaria tradición de la Doctrina Social de la Iglesia un rico tesoro que puede iluminar las difíciles cuestiones que plantea el acceso al agua y a la energía, así como para facilitar posibles caminos que permitan resolver los conflictos que se generan. Estas contribuciones no son de tipo técnico o político, sino más bien de orden cultural, ético y espiritual.</p>



<ol class="wp-block-list">
<li><em><strong>La llamada a la solidaridad y a la sobriedad</strong></em></li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los rasgos que ha caracterizado la contribución eclesial a las problemáticas relacionadas con la sostenibilidad es la llamada a la solidaridad y a la sobriedad. Benedicto XVI nos recordó que el reto de ofrecer energía limpia para todos no es sólo tecnológico y político, es también cultural y ético: «es necesario que las sociedades tecnológicamente avanzadas estén dispuestas a favorecer comportamientos caracterizados por la sobriedad, disminuyendo el propio consumo de energía y mejorando las condiciones de su uso»<a href="https://www.conferenciaepiscopal.com.es/mensaje-de-la-c-e-de-pastoral-social-ante-la-jornada-mundial-de-oracion-por-el-cuidado-de-la-creacion-2018/#ftn3"><strong></strong></a>. Francisco ha reafirmado la llamada al ahorro de su predecesor, recordando al mismo tiempo el imperativo moral de la solidaridad: “Es necesario que los países desarrollados contribuyan a resolver esta deuda limitando de manera importante el consumo de energía no renovable y aportando recursos a los países más necesitados para apoyar políticas y programas de desarrollo sostenible” (LS 52).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Respecto al agua, los grandes principios éticos del pensamiento social cristiano son igualmente válidos: “La Santa Sede, por tanto, reitera la importancia de la moderación en el consumo, invoca la responsabilidad de los gobiernos, empresas y particulares. Esta sobriedad se apoya en valores como el altruismo, la solidaridad y la justicia”<strong><a href="https://www.conferenciaepiscopal.com.es/mensaje-de-la-c-e-de-pastoral-social-ante-la-jornada-mundial-de-oracion-por-el-cuidado-de-la-creacion-2018/#ftn4"></a></strong>.</p>



<ol class="wp-block-list" start="2">
<li><em><strong>La atención a los más pobres, la defensa de los derechos humanos y la denuncia de la injusticia.</strong></em></li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">La denuncia de la injusticia, junto a la llamada a la solidaridad y la sobriedad, constituye otro de los elementos distintivos de la contribución eclesial al debate contemporáneo de la sostenibilidad. San Juan Pablo II vislumbró ya una de las razones principales por las que la Iglesia ha tomado conciencia de esta urgencia ética: “En nuestros días aumenta cada vez más la convicción de que la paz mundial está amenazada, además de la carrera armamentista, por los conflictos regionales y las injusticias aún existentes en los pueblos y entre las naciones, así como por la falta del&nbsp;debido respeto a la naturaleza, la explotación desordenada de sus recursos y el deterioro progresivo de la calidad de la vida”<strong><a href="https://www.conferenciaepiscopal.com.es/mensaje-de-la-c-e-de-pastoral-social-ante-la-jornada-mundial-de-oracion-por-el-cuidado-de-la-creacion-2018/#ftn5"></a></strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso del agua, cuando el acceso o la calidad se ven limitados, nos encontramos ante una seria carencia para el desarrollo de la persona: “el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos. Este mundo tiene una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, porque eso&nbsp;es negarles el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable.” (LS 30). En un sentido similar, en el caso del acceso a la energía, los obispos norteamericanos nos recordaron ya en 1981 que “ninguna política energética es aceptable si no aborda adecuadamente las necesidades básicas”<a href="https://www.conferenciaepiscopal.com.es/mensaje-de-la-c-e-de-pastoral-social-ante-la-jornada-mundial-de-oracion-por-el-cuidado-de-la-creacion-2018/#ftn6"><strong></strong></a>. Tanto la pobreza energética como el acceso deficiente al agua potable suponen dos casos flagrantes de violación de los derechos humanos ante los que los cristianos no podemos permanecer indiferentes.</p>



<ol class="wp-block-list" start="3">
<li><em><strong>El redescubrimiento del sentido de la creación, más allá del uso instrumental de los recursos naturales</strong></em></li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">La Iglesia, en su acercamiento a las cuestiones medioambientales, siempre ha invitado a trascender los análisis meramente económicos y los cálculos políticos para ser capaces de apreciar el valor intrínseco, más allá de su uso instrumental, de los recursos naturales&nbsp; que disponemos. El papa Francisco nos invita a redescubrir que “nuestro propio cuerpo está constituido por los elementos del planeta, su aire es el que nos da el aliento y su agua nos vivifica y restaura” (LS 2). E igualmente nos remite al alcance de elementos de la creación en los Sacramentos: “Los Sacramentos son un modo privilegiado de cómo la naturaleza es asumida por Dios y se convierte en mediación de la vida sobrenatural. A través del culto somos invitados a abrazar el mundo en un nivel distinto. El agua, el aceite, el fuego y los colores son asumidos con toda su fuerza simbólica y se incorporan en la alabanza” (LS 235).</p>



<p class="wp-block-paragraph">La dependencia del ser humano respecto del agua y la energía para poder vivir dignamente nos recuerda no sólo nuestro origen y nuestra estrecha vinculación a la creación, sino algo todavía más profundo: el carácter relacional de toda nuestra existencia. El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia lo formuló magníficamente: “La relación del hombre con el mundo es un elemento constitutivo de la identidad humana. Se trata de una relación que nace como fruto de la unión, todavía más profunda, del hombre con Dios. El Señor ha querido a la persona humana como su interlocutor: sólo en el diálogo con Dios la criatura humana encuentra la propia verdad, en la que halla inspiración y normas para proyectar el futuro del mundo, un&nbsp;jardín&nbsp;que Dios le ha dado para que sea cultivado y custodiado (cf.&nbsp;Gn&nbsp;2,15)”<strong><a href="https://www.conferenciaepiscopal.com.es/mensaje-de-la-c-e-de-pastoral-social-ante-la-jornada-mundial-de-oracion-por-el-cuidado-de-la-creacion-2018/#ftn7"><sup></sup></a>.</strong>&nbsp;Ser cuidador y custodio de la creación se convierte, por tanto, en la tarea principal que Dios encomienda al hombre; una tarea que requiere de una sólida formación y de una sensibilidad sacramental, pero también de una imprescindible conformación de hábitos y comportamientos. En esta tarea también la Iglesia puede realizar una valiosa contribución.</p>



<ol class="wp-block-list" start="4">
<li><em><strong>La importancia de la labor educativa, la transformación cultural y la espiritualidad</strong></em></li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">“El problema del agua es en parte una cuestión educativa y cultural” (LS 30). Francisco, con esta afirmación, profundiza sobre la importancia de la educación –a todos los niveles: formal e informal, familiar y social- como factor clave para alcanzar la sostenibilidad y para posibilitar la transformación cultural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es necesaria una labor educativa en relación con el uso y distribución de la energía. Como cristianos debemos ofrecer “nuevos patrones de conducta basados en la justicia, la responsabilidad, el altruismo, la subsidiariedad y la concepción del desarrollo integral de los pueblos orientado al bien común”<strong><a href="https://www.conferenciaepiscopal.com.es/mensaje-de-la-c-e-de-pastoral-social-ante-la-jornada-mundial-de-oracion-por-el-cuidado-de-la-creacion-2018/#ftn8"></a></strong>. Y no sólo debe ser una propuesta, estos grandes principios éticos requieren a su vez, para su plena adopción e interiorización, una “educación ética” e, incluso, una vivencia espiritual que alimente y sostenga el compromiso ético: “La educación ambiental debería disponernos a dar ese salto hacia el Misterio, desde donde una ética ecológica adquiere su sentido más hondo” (LS 210). En este sentido, las comunidades cristianas, parroquias y comunidades educativas, debemos comprometernos en una mayor vivencia espiritual de la Casa Común, y en una educación para la sostenibilidad. Su concreción pastoral ya va teniendo muchas realizaciones destacando la importancia de las acciones de la red educativa secundaria y universitaria.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Conclusión</h3>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>&nbsp;</strong>La Iglesia Católica no puede permanecer indiferente ante las necesidades de tantas personas que sufren la pobreza energética y la escasez de agua. En esta Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la creación nos unimos a todos los cristianos y personas de buena voluntad que trabajan por el bien común de la familia humana dando gracias por el don de la vida y por la creación. Nos comprometemos igualmente a trabajar por la justicia, la paz y la reconciliación entre los pueblos y con la creación. Ojalá nuestra oración y nuestro trabajo nos ayude a reconocer agradecidos la fuente de todo don, el Dios de nuestro Señor Jesucristo, “creador de todo lo visible y lo invisible”.</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong>Los obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral Social</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">En ella se aborda explícitamente la cuestión del agua (ODS 6 y 14) y de la energía (ODS 7).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE – Cátedra de Energía y Pobreza (2018), http://www.comillas.edu/es/catedra-de-energia-y-pobreza</p>



<p class="wp-block-paragraph">Benedicto XVI,&nbsp;<strong><a href="http://w2.vatican.va/content/benedict-xvi/es/messages/peace/documents/hf_ben-xvi_mes_20091208_xliii-world-day-peace.html"><em>Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2010</em></a></strong>, 9:&nbsp;<em>AAS&nbsp;</em>102 (2010), 46</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pontificio Consejo Justicia y Paz,&nbsp;<em>El agua, un elemento esencial para la vida. Adoptar soluciones eficaces. Una actualización</em>, Sexto Foro Mundial del Agua, Marsella 2012, p.15.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz “Paz con Dios creador, paz con toda la creación”, 1 de enero de 1990, 1.</p>



<p class="wp-block-paragraph">United States Conference of Catholic Bishops,&nbsp;<em>Reflection on the Energy Crisis</em>, Washington D.C. 1981, p.7.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pontificio Consejo Justicia y Paz,&nbsp;<em>Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia</em>, n. 451.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pontificio Consejo Justicia y Paz,&nbsp;<em>Energy, Justice, and Peace: A Reflection on Energy in the Current Context of Development and Environmental Protection</em>, Vatican City 2014, 84.</p>
<p>La entrada <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/ecologiaintegral/agua-y-energia-dos-pilares-basicos-de-la-casa-comun/">Agua y energía: dos pilares básicos de la Casa Común</a> se publicó primero en <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es">Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</a>.</p>
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		<title>Por una ecología integral</title>
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		<dc:creator><![CDATA[C.E. para la pastoral social]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 01 Sep 2017 06:41:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ecología Integral]]></category>
		<category><![CDATA[Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Mensaje ante la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la creación 2017 El pasado 24 de mayo se cumplían los dos años de la publicación de la encíclica “Laudato si” del papa Francisco sobre “el cuidado de la casa común”. En la misma, el Santo Padre aborda los principales problemas sobre la relación [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h3 class="wp-block-heading has-text-align-right"><strong>Mensaje ante la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la creación </strong>2017</h3>



<p class="wp-block-paragraph">El pasado 24 de mayo se cumplían los dos años de la publicación de la encíclica “Laudato si” del papa Francisco sobre “el cuidado de la casa común”. En la misma, el Santo Padre aborda los principales problemas sobre la relación del ser humano con sus semejantes y con la naturaleza. Para hacer frente a la degradación del ambiente, al agotamiento de las reservas naturales y a los perniciosos efectos de la contaminación ambiental es necesaria una respuesta decidida y urgente de creyentes y no creyentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre otras cosas, el Papa nos invita a todos los hombres y mujeres del mundo a practicar una “ecología integral”, asumiendo las responsabilidades personales y comunitarias en el progresivo deterioro del medio ambiente durante los últimos años. Todos hemos de tomar conciencia de que el gran crecimiento tecnológico de las últimas décadas no ha estado acompañado de un desarrollo del ser humano en responsabilidad, valores y conciencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como consecuencia de una libertad mal entendida, de la búsqueda ciega del egoísmo y de las necesidades inmediatas, el hombre de hoy está “desnudo y expuesto a su propio poder, que sigue creciendo, sin tener los elementos para controlarlo. Puede disponer de mecanismos superficiales, pero podemos sostener que le falta la ética sólida, una cultura y una espiritualidad que realmente lo limiten y lo contengan en una lúcida abnegación”<a href="https://www.conferenciaepiscopal.com.es/mensaje-de-la-c-e-de-pastoral-social-ante-la-jornada-mundial-de-oracion-por-el-cuidado-de-la-creacion-2017/#_ftn1"></a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, recibió del Creador el encargo de dar nombre a las demás criaturas y de cuidar la creación, pero sin olvidar que él no es Dios y, por tanto, no puede pretender ocupar el lugar que sólo a Dios le pertenece. Por ello, ha de actuar en todo momento desde una actitud de humildad, escuchando a Dios y poniéndose al servicio de los demás y de la misma creación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando el cosmos y la naturaleza son contemplados sin referencia a Dios y sin tener en cuenta las necesidades de los hermanos, pueden llegar a concebirse como un depósito, del que se pueden extraer sus riquezas de acuerdo con los egoísmos desmedidos de los individuos de cada continente. Ante estos abusos, la creación protesta a través de fenómenos naturales extraordinarios y por medio de los desastres ecológicos. Estas manifestaciones violentas de la naturaleza nos están indicando que es necesario respetar la creación y no manipularla.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Mirada creyente</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">Los cristianos, desde nuestra fe en el Creador de todas las cosas, además de valorar y proteger la creación, estamos invitados a promover en la sociedad una mayor atención hacia la misma, evitando reducirla a puro ecologismo, fomentando los comportamientos éticos y actuando siempre desde una libertad responsable. Cada día es más urgente que escuchemos a la creación, que narra la gloria de Dios, y que escuchemos también a Dios, que habla a través de las obras de sus manos. Frente a quienes consideran el cosmos únicamente desde su materialidad, sin valorar su belleza y sin considerar su referencia al Creador, los cristianos somos invitados a contemplar todo lo creado como un espejo, en el que se refleja la bondad, el amor y la belleza de nuestro Dios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La confianza y la escucha del Creador implican un modelo de relaciones entre los seres humanos y la naturaleza que hagan posible contemplarla no sólo como obra de Dios, sino como casa y hogar para todos los seres humanos. En este sentido, si no crece el amor entre todos los habitantes del planeta, será imposible movilizar la voluntad humana para atajar el deterioro de la creación y la destrucción de la misma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La respuesta a la crisis ecológica y la protección del medio ambiente hemos de situarlas dentro de la historia de amor que comienza con la creación y que tiene su desarrollo a lo largo de los tiempos hasta llegar a su cumplimiento en Cristo. Esta historia de amor exige la responsabilidad humana que, al mismo tiempo que nos permite asumir nuestras diferencias con la naturaleza, nos lleva a la convicción de nuestra pertenencia a la misma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para avanzar en esta responsabilidad con relación a la creación, entre otras cosas, es preciso un diálogo franco y abierto que ayude a la superación de los intereses egoístas sobre la cuestión ecológica. En este diálogo con los creyentes de otras religiones, con los gobiernos de las naciones y con las instituciones sociales, los cristianos hemos de ser los primeros en asumir que la fe en Jesucristo nos ofrece fundamentos extraordinarios para la práctica de una ecología integral y para el desarrollo pleno de la humanidad. “Será un bien para la humanidad y para el mundo que los creyentes reconozcamos mejor los compromisos ecológicos que brotan de nuestras convicciones”<a href="https://www.conferenciaepiscopal.com.es/mensaje-de-la-c-e-de-pastoral-social-ante-la-jornada-mundial-de-oracion-por-el-cuidado-de-la-creacion-2017/#_ftn2"></a>.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Conversión ecológica</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">Pero, además de valorar la importancia del diálogo, todos los habitantes del planeta hemos de progresar en una sincera “conversión ecológica”, asumiendo que el cuidado de la casa común exige un cambio profundo de aquellos criterios, tan arraigados en la cultura actual, que favorecen el consumismo y la búsqueda de los propios intereses, olvidando la dimensión espiritual de la persona y las necesidades de nuestros semejantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta conversión ecológica, que ha de concretarse en el uso moderado de bienes materiales, en el control de los gastos superfluos y en la atención de los más frágiles, exige un cambio efectivo de mentalidad y de estilo de vida, en las opciones de consumo y en las inversiones, escuchando la voz del Creador, buscando la verdad y trabajando por el bien común<a href="https://www.conferenciaepiscopal.com.es/mensaje-de-la-c-e-de-pastoral-social-ante-la-jornada-mundial-de-oracion-por-el-cuidado-de-la-creacion-2017/#_ftn3"></a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para que los cristianos y los restantes seres humanos no olvidemos nuestra responsabilidad en el cuidado de la casa común y podamos renovar la adhesión a la propia vocación de custodios de la creación, el Santo Padre, en comunión con las Iglesias ortodoxas, nos convoca cada año, el día 1 de septiembre, a celebrar la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la Creación. En este día, especialmente, estamos invitados a invocar la ayuda del Señor para la protección del medio ambiente y a pedir su misericordia por los pecados contra el mundo en el que vivimos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los Obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral Social invitamos a todas las comunidades cristianas a dar gracias a Dios por la armonía y perfección de la creación, y a elevar súplicas al Creador por la conversión de quienes, considerándose dueños y señores de la misma, abusan de sus recursos y se olvidan de los millones de hermanos que, en distintos rincones del planeta, sufren hambre, enfermedades y miseria debido a una mala distribución de los bienes de la creación, que Dios quiere que lleguen a todos.</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">Los Obispos de la<strong>&nbsp;Comisión&nbsp;Episcopal de Pastoral Social</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.conferenciaepiscopal.com.es/mensaje-de-la-c-e-de-pastoral-social-ante-la-jornada-mundial-de-oracion-por-el-cuidado-de-la-creacion-2017/#_ftnref1"></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Francisco. Encíclica&nbsp;<em>Laudato si</em>, 105</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.conferenciaepiscopal.com.es/mensaje-de-la-c-e-de-pastoral-social-ante-la-jornada-mundial-de-oracion-por-el-cuidado-de-la-creacion-2017/#_ftnref2"></a>LS, 64</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.conferenciaepiscopal.com.es/mensaje-de-la-c-e-de-pastoral-social-ante-la-jornada-mundial-de-oracion-por-el-cuidado-de-la-creacion-2017/#_ftnref3"></a>cf. Encíclica Caritas in Veritate, 51</p>
<p>La entrada <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/ecologiaintegral/por-una-ecologia-integral/">Por una ecología integral</a> se publicó primero en <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es">Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</a>.</p>
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