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	<title>Documentos archivos -</title>
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	<description>C.E. para la Pastoral Social</description>
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	<title>Documentos archivos -</title>
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		<title>Mensaje del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral con motivo del Domingo del Mar 2026</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/noticias/migraciones-y-movilidad-humana/stella-maris/mensaje-del-dicasterio-para-el-desarrollo-humano-integral-con-motivo-del-domingo-del-mar-2026/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=mensaje-del-dicasterio-para-el-desarrollo-humano-integral-con-motivo-del-domingo-del-mar-2026</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Jul 2026 13:14:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Stella Maris]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Con motivo del Domingo del Mar, que se celebra el 12 de julio de 2026, el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral envía un mensaje titulado Más allá de la carga y el comercio: el rostro humano del mar, en el que se recuerda el trabajo que realizan los marineros de todo el mundo. Publicamos [&#8230;]</p>
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<p class="wp-block-paragraph">Con motivo del <em>Domingo del Mar</em>, que se celebra el 12 de julio de 2026, el <a href="https://www.humandevelopment.va/es.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral</a> envía un mensaje titulado <em>Más allá de la carga y el comercio: el rostro humano del mar</em>, en el que se recuerda el trabajo que realizan los marineros de todo el mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Publicamos a continuación el texto del mensaje, firmado por el prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, el Emmo. Card. Michael Czerny, S.J.:</p>



<blockquote class="wp-block-stackable-blockquote stk-block-blockquote stk-block stk-dc5c146 is-style-simple" data-v="2" data-block-id="dc5c146"><div class="has-text-align-left stk-block-blockquote__content stk-container stk-dc5c146-container stk--no-background stk--no-padding"><div class="stk-block-content stk-inner-blocks">
<div class="wp-block-stackable-icon stk-block-icon stk-block stk-e78s25s" data-block-id="e78s25s"><style>.stk-e78s25s {top:-50px !important;left:-50px !important;position:absolute !important;opacity:0.2 !important;}.stk-e78s25s .stk--svg-wrapper .stk--inner-svg svg:last-child{height:200px !important;width:200px !important;}</style><span class="stk--svg-wrapper"><div class="stk--inner-svg"><svg style="height:0;width:0"><defs><linearGradient id="linear-gradient-e78s25s" x1="0" x2="100%" y1="0" y2="0"><stop offset="0%" style="stop-opacity:1;stop-color:var(--linear-gradient-cabe-883-color-1)"></stop><stop offset="100%" style="stop-opacity:1;stop-color:var(--linear-gradient-cabe-883-color-2)"></stop></linearGradient></defs></svg><svg xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" viewBox="0 0 50 50" aria-hidden="true" width="32" height="32"><path d="M19.8 9.3C10.5 11.8 4.6 17 2.1 24.8c2.3-3.6 5.6-5.4 9.9-5.4 3.3 0 6 1.1 8.3 3.3 2.2 2.2 3.4 5 3.4 8.3 0 3.2-1.1 5.8-3.3 8-2.2 2.2-5.1 3.2-8.7 3.2-3.7 0-6.5-1.2-8.6-3.5C1 36.3 0 33.1 0 29 0 18.3 6.5 11.2 19.6 7.9l.2 1.4zm26.4 0C36.9 11.9 31 17 28.5 24.8c2.2-3.6 5.5-5.4 9.8-5.4 3.2 0 6 1.1 8.3 3.2 2.3 2.2 3.4 4.9 3.4 8.3 0 3.1-1.1 5.8-3.3 7.9-2.2 2.2-5.1 3.3-8.6 3.3-3.7 0-6.6-1.1-8.6-3.4-2.1-2.3-3.1-5.5-3.1-9.7 0-10.7 6.6-17.8 19.7-21.1l.1 1.4z"></path></svg></div></span></div>



<div class="wp-block-stackable-text stk-block-text stk-block stk-f9xob8h" data-block-id="f9xob8h"><p class="stk-block-text__text"><strong><em>Más allá de la carga y el comercio:el rostro humano del mar</em></strong></p></div>
</div></div></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Queridos hermanos y hermanas:</p>



<p class="wp-block-paragraph">La vida del mundo sigue pasando por los mares, ríos, lagos y vías navegables del mundo. Detrás del comercio global, de las industrias pesqueras, de los puertos, de las rutas de navegación interior y de las redes marítimas, hay innumerables marinos, pescadores, trabajadores portuarios y comunidades marítimas cuyo trabajo sostiene a las naciones, conecta a los pueblos, proporciona sustento y apoya a las familias a través de los continentes. La crisis del Estrecho de Ormuz ha recordado al mundo hasta qué punto la humanidad depende profundamente del mar y de quienes trabajan en él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gran parte de aquello en lo que las sociedades basan su día a día llega discretamente gracias a la perseverancia, el sacrificio, la pericia y la resistencia de la gente del mar. En el Domingo del Mar, la Iglesia recuerda a estos hombres y mujeres no solo por el trabajo que realizan o por los bienes que transportan, sino como personas humanas creadas a imagen y semejanza de Dios y dotadas de una dignidad inviolable. Cada uno lleva consigo una historia única, marcada por esperanzas y temores, cargas y resiliencia, relaciones y sueños que merecen ser vistos, honrados y apreciados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Actualmente, muchos trabajadores marítimos siguen enfrentando una creciente incertidumbre y dificultad. El mar, que durante mucho tiempo ha unido a pueblos y naciones, está cada vez más marcado por la tensión, la inseguridad, la guerra y el miedo. Muchos tripulantes no solo afrontan los peligros inherentes del mar y de las vías navegables, sino que también se han visto recientemente afectados por conflictos armados que han dado lugar a su confinamiento virtual a bordo, a la escasez de alimentos e incluso al temor por sus propias vidas. Esto ha acentuado su sensación de soledad, su aislamiento de la sociedad en general, su separación de sus seres queridos y su agotamiento emocional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Paradójicamente, incluso en una época de mayor comunicación digital, muchos marinos experimentan un aislamiento más profundo. La cercanía humana se está volviendo más escasa. La reducción del tamaño de las tripulaciones, los permisos en tierra más breves, los horarios exigentes y la presión constante de la vida marítima moderna a menudo dejan poco espacio para el descanso, la fraternidad o los encuentros humanos genuinos. En tales realidades, las personas necesitan más que sistemas eficientes o palabras distantes. Necesitan una presencia. Necesitan saber que se les recuerda, que son bienvenidos, que se les escucha y que se les quiere.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como nos recuerda el&nbsp;<a href="https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es.html">Papa León XIV</a>&nbsp;en&nbsp;<a href="https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/encyclicals/documents/20260515-magnifica-humanitas.html">su primera encíclica&nbsp;<em>Magnifica humanitas</em></a>, los sistemas tecnológicos y económicos nunca deben reducir a la persona humana a “un dato, un engranaje o una mercancía” (n. 180). Por el contrario, siempre deben salvaguardar la dignidad, la libertad y la humanidad de cada individuo. Por lo tanto, un barco, nunca debe convertirse en un lugar de aislamiento silencioso o de indiferencia, una Babel moderna donde las personas conviven pero permanecen invisibles y siguen sin escucharse. Más bien, la vida marítima puede erigirse como un testimonio vivo de que personas de diversas naciones, culturas y creencias siguen siendo capaces de fraternidad, solidaridad, respeto mutuo e interdependencia pacífica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De muchas maneras, el propio mar enseña a la humanidad que nos pertenecemos unos a otros. Los océanos no dividen a las personas; las conectan. Cada día, quienes trabajan en los mares y las vías navegables se convierten en puentes entre naciones, culturas, religiones y economías. En un mundo herido por el conflicto y la fragmentación, sus vidas dan testimonio de la posibilidad perdurable de la cooperación, la solidaridad y la convivencia pacífica. A través de su presencia pastoral, la Iglesia busca recordar a cada marino, pescador y trabajador marítimo que nunca es olvidado y que nunca está solo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al mismo tiempo, el mar llama a la humanidad a una reflexión más profunda. Los océanos no son meramente rutas de comercio o fuentes de riqueza económica; forman parte de la creación de Dios, confiada a la responsabilidad y al cuidado humano. Alimentan a las poblaciones, sostienen los medios de vida y nos recuerdan tanto la belleza como la fragilidad de nuestra casa común. Sin embargo, hoy los mares sufren cada vez más por la contaminación, la explotación, la degradación ambiental y las consecuencias de una actividad humana irresponsable. Cuando los océanos sufren, la humanidad sufre con ellos, especialmente los pescadores, las comunidades costeras y todos aquellos cuyas vidas dependen directamente de la salud de los ecosistemas marinos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como también recuerda el&nbsp;<a href="https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es.html">Papa León XIV</a>&nbsp;en&nbsp;<em><a href="https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/encyclicals/documents/20260515-magnifica-humanitas.html">Magnifica humanitas</a></em>, el progreso auténtico nunca puede medirse únicamente por la eficiencia, el avance tecnológico o el beneficio, sino que siempre debe estar guiado por la dignidad de la persona humana, el bien común y la responsabilidad hacia las generaciones futuras (numerales 12 y 92). Estas palabras hablan poderosamente al mundo marítimo y de la navegación interior, donde muchos marinos, pescadores y trabajadores marítimos soportan silenciosamente la soledad, el cansancio, el peligro y la prolongada separación de sus familias y de sus lugares habituales de culto, mientras llevan a cabo fielmente el trabajo esencial que sostiene innumerables vidas y comunidades en todo el mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este contexto, el cuidado del mar nunca puede separarse del cuidado de la persona humana. Proteger la vida marina, promover prácticas éticas y sostenibles, defender la dignidad y la seguridad de los trabajadores marítimos y fomentar un espíritu de responsabilidad global no son prioridades contrapuestas, sino dimensiones de un único compromiso moral con el bien común y con el florecimiento tanto de las personas como de nuestro entorno marino compartido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este compromiso está arraigado en el propio Evangelio, que ofrece una imagen que sigue hablando poderosamente al mundo marítimo hoy. En medio de la tormenta, mientras el miedo se apoderaba de los discípulos y las olas amenazaban la barca, Jesús permanecía con ellos: “¿Por qué tienen miedo? ¿Cómo no tienen fe?” (Mc 4,40). Cristo no permaneció seguro en la orilla. Entró en la vulnerabilidad de quienes cruzaban aguas agitadas. Aún hoy, el Señor acompaña a todos los que viven y trabajan en el mar, caminando junto a quienes afrontan incertidumbre, cansancio, peligro y separación de sus familias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque la Iglesia está llamada a continuar la misión de Cristo en el mundo, tampoco ella puede permanecer distante de la experiencia vivida por los trabajadores marítimos. El Señor que subió a la barca con sus discípulos sigue acercándose a quienes navegan por los mares y las vías navegables interiores de nuestro tiempo, y la Iglesia está llamada a hacer visible esa cercanía mediante su presencia y su ministerio. Está llamada a subir a la barca: a acompañar, a escuchar, a consolar, a defender la dignidad humana y a convertirse en un signo visible de esperanza y de hogar en medio de las tormentas de la vida humana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A través de las capellanías, de los ministerios marítimos y de una humilde presencia humana arraigada en la larga tradición del Apostolado del Mar (<em>Opus Apostolatus Maris</em>), conocido localmente en muchos lugares con nombres como&nbsp;<em>Stella Maris</em>, la Iglesia busca recordar a cada marino, pescador, trabajador marítimo y trabajador de la navegación interior que son recordados, valorados y que nunca están solos. Dentro de esta amplia misión de servicio y acompañamiento, nuestras capellanías portuarias católicas de todo el mundo acogen a hombres y mujeres de todas las nacionalidades y credos. Al mismo tiempo, estamos especialmente agradecidos por la oportunidad de ofrecer oración, atención pastoral y los sacramentos a los marinos católicos, que constituyen una parte significativa de las tripulaciones y oficiales que llegan a puertos lejos de sus hogares, de sus familias y de sus lugares habituales de culto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Expreso mi profunda gratitud a todos los marinos, pescadores y trabajadores marítimos, así como a sus familias, en todo el mundo. Les doy las gracias no solo por lo que hacen, sino por quienes son. Sus sacrificios sostienen el comercio global, la seguridad alimentaria y el bienestar de innumerables comunidades. También expreso mi sincero agradecimiento a los capellanes, voluntarios, organizaciones de bienestar marítimo y agentes pastorales que siguen llevando fielmente amistad, oración, escucha y apoyo práctico a los puertos y a los barcos de todo el mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que este Domingo del Mar renueve en todos nosotros un compromiso más profundo con la cercanía, la solidaridad, el cuidado de la creación y el cuidado de todas las personas del mar y de las vías navegables interiores. Encomendándolos al cuidado de María, Estrella del Mar, oramos por la seguridad, la dignidad, la paz y la esperanza de todos los que viajan y trabajan sobre las aguas.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>Card. Michael Czerny, S.J.</em><br><em>Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral</em></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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			</item>
		<item>
		<title>Mensaje para la Jornada de Responsabilidad en el Tráfico 2026</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 02 Jul 2026 12:49:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral de la Carretera]]></category>
		<category><![CDATA[Jornada de responsabilidad en el tráfico]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“Sed prudentes y sencillos” (Mt 10, 16) Queridos hermanos y amigos transportistas y conductores: “A vosotros, gracia y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (2 Cor 1, 2). Un año más, y son ya cincuenta y ocho, el primer domingo de julio, este año &#160;el día 5, los Obispos responsables [&#8230;]</p>
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<blockquote class="wp-block-stackable-blockquote stk-block-blockquote stk-block stk-880aa5d is-style-simple" data-v="2" data-block-id="880aa5d"><div class="has-text-align-left stk-block-blockquote__content stk-container stk-880aa5d-container stk--no-background stk--no-padding"><div class="stk-block-content stk-inner-blocks">
<div class="wp-block-stackable-icon stk-block-icon stk-block stk-jpddi5s" data-block-id="jpddi5s"><style>.stk-jpddi5s {top:-50px !important;left:-50px !important;position:absolute !important;opacity:0.2 !important;}.stk-jpddi5s .stk--svg-wrapper .stk--inner-svg svg:last-child{height:200px !important;width:200px !important;}</style><span class="stk--svg-wrapper"><div class="stk--inner-svg"><svg style="height:0;width:0"><defs><linearGradient id="linear-gradient-jpddi5s" x1="0" x2="100%" y1="0" y2="0"><stop offset="0%" style="stop-opacity:1;stop-color:var(--linear-gradient-458-f-677-color-1)"></stop><stop offset="100%" style="stop-opacity:1;stop-color:var(--linear-gradient-458-f-677-color-2)"></stop></linearGradient></defs></svg><svg xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" viewBox="0 0 50 50" aria-hidden="true" width="32" height="32"><path d="M19.8 9.3C10.5 11.8 4.6 17 2.1 24.8c2.3-3.6 5.6-5.4 9.9-5.4 3.3 0 6 1.1 8.3 3.3 2.2 2.2 3.4 5 3.4 8.3 0 3.2-1.1 5.8-3.3 8-2.2 2.2-5.1 3.2-8.7 3.2-3.7 0-6.5-1.2-8.6-3.5C1 36.3 0 33.1 0 29 0 18.3 6.5 11.2 19.6 7.9l.2 1.4zm26.4 0C36.9 11.9 31 17 28.5 24.8c2.2-3.6 5.5-5.4 9.8-5.4 3.2 0 6 1.1 8.3 3.2 2.3 2.2 3.4 4.9 3.4 8.3 0 3.1-1.1 5.8-3.3 7.9-2.2 2.2-5.1 3.3-8.6 3.3-3.7 0-6.6-1.1-8.6-3.4-2.1-2.3-3.1-5.5-3.1-9.7 0-10.7 6.6-17.8 19.7-21.1l.1 1.4z"></path></svg></div></span></div>



<div class="wp-block-stackable-text stk-block-text stk-block stk-7vcinek" data-block-id="7vcinek"><p class="stk-block-text__text"><strong><em>“<strong>Sed prudentes y sencillos</strong>” (Mt 10, 16)</em></strong></p></div>
</div></div></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Queridos hermanos y amigos transportistas y conductores: <strong><em>“A vosotros, gracia y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” </em></strong><em>(2 Cor 1, 2).</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Un año más, y son ya cincuenta y ocho, el primer domingo de julio, este año &nbsp;el día 5, los Obispos responsables de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad Humana y del Departamento de Pastoral de la Carretera de la Conferencia Episcopal Española, con motivo de la Jornada de Responsabilidad en el Tráfico, os enviamos, con nuestro afectuoso saludo, unas palabras de aliento y felicitación a todos los conductores y muy especialmente a los transportistas, a los cuales agradecemos la gran labor que hacen en bien de toda la sociedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo hacemos en la proximidad de la fiesta de san Cristóbal, día 10 de julio, vuestro patrono, con motivo de las vacaciones de verano, en las que se registra un intenso tráfico por carreteras y calles de nuestros pueblos y ciudades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Os saludamos a todos los que estáis relacionados con la movilidad humana y la seguridad vial: DGT, guardia civil, policía de tráfico, camioneros, taxistas, repartidores, conductores de autocar y autobús, ambulancias, bomberos, repartidores, cofradías de san Cristóbal, asociaciones de transportistas, de víctimas, automovilistas, motoristas, ciclistas y usuarios del patinete, a los cuales, se les han&nbsp; puesto unas normas y obligaciones para que todos encontremos nuestro lugar a la hora de circular por el casco urbano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No olvidamos a quienes trabajan, en ocasiones durante el día y la noche, en los muchos servicios relacionados con la movilidad, como gasolineras, restaurantes, talleres mecánicos, obras en las vías públicas etc.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Saludamos también a los peatones que transitan por los centros urbanos y les animamos al buen uso de los pasos de peatones y aceras, con el fin de evitar posibles siniestros.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Jornada de Responsabilidad en el Tráfico</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además de saludaros muy cordialmente, os ofrecemos esta breve reflexión sobre vuestra labor al volante, tan necesaria y a la vez tan delicada. Esta jornada no es solo un recordatorio de las normas de tráfico, sino una llamada profunda a asumir con conciencia recta la responsabilidad que cada uno tiene en la vida de los demás.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Sed prudentes y sencillos</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El lema de este año: <strong>“Sed prudentes y sencillos”</strong>, tomado del Evangelio de san Mateo, nos invita a mirar nuestro comportamiento al volante desde la perspectiva de la sabiduría y la humildad. Jesús nos dice: <strong><em>“Sed prudentes como serpientes y sencillos como palomas”</em> </strong>(Mt 10,16), enseñándonos que el verdadero cuidado y respeto no se logra con fuerza o rapidez, sino con discernimiento, conciencia y respeto por la vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta Jornada de Responsabilidad en el Tráfico, la Iglesia nos convoca a reflexionar sobre nuestra responsabilidad en la conducción y en el cuidado de la vida de los demás. Como conductores y transportistas, estáis llamados a vivir, no solo con habilidad técnica y destreza al volante, sino también con <strong>virtud, prudencia y respeto</strong>, pues cada viaje representa un encuentro con el prójimo y con la vida que Dios nos confía.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Actuar con discernimiento y humildad</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La exhortación del Señor a ser “<strong><em>prudentes como serpientes y sencillos, como palomas” </em></strong><em>(Cf. Mt 10,16) </em>nos invita a actuar con <strong>discernimiento</strong> y <strong>humildad</strong>, combinando inteligencia práctica y respeto a los demás. La prudencia es la virtud que nos permite prever los peligros, tomar decisiones acertadas y evitar accidentes; la sencillez, por su parte, nos protege de la arrogancia, la impulsividad y la violencia en la carretera.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El prudente ve el mal y se protege</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En la vida cotidiana de un conductor o transportista, la prudencia se manifiesta en el cumplimiento de las normas de tráfico, respetando los límites de velocidad, manteniendo la atención y anticipando los posibles riesgos. La Palabra de Dios nos recuerda: <strong><em>“El prudente ve el mal y se protege, los incautos se arriesgan para su mal” </em></strong><em>(Prov 22,3)</em>. Por tanto, la prudencia no es solo una cuestión técnica, sino también moral: cuidamos nuestra vida y la de los demás, y evitamos poner en riesgo a quienes viajan con nosotros o circulan por las mismas rutas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Compromiso ético y moral</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La Jornada de Responsabilidad en el Tráfico nos permite descubrir que la seguridad vial, además de ser un acto de justicia, es también un acto de amor al prójimo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La ética de la carretera nos llama a:</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Mantenerse <strong>atentos y descansados</strong>, evitando la fatiga y la distracción.</li>



<li>Cumplir con <strong>las normas de tráfico</strong>, entendiendo que estas existen para proteger vidas.</li>



<li>Conducir con <strong>moderación y paciencia</strong>, recordando que el tiempo de llegada nunca justifica poner en riesgo la propia vida o la de nuestros semejantes.</li>



<li>Ser <strong>ejemplo para otros</strong>, especialmente para los jóvenes que aprenden observando nuestro comportamiento.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Ama a tu prójimo como a ti mismo</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La sencillez nos llama a actuar con humildad y respeto. La Palabra de Dios nos exhorta: <strong><em>“No obréis por rivalidad ni por ostentación, considerando por la humildad a los demás superiores a vosotros” </em></strong><em>(Flp 2,3). </em>En la carretera, esto se traduce en paciencia ante otros conductores, cortesía ante situaciones difíciles y disposición a ceder el paso cuando sea necesario. Cada gesto de respeto es una expresión concreta del amor al prójimo, mandamiento central del Evangelio: <strong><em>“Amarás a tu prójimo como a ti mismo” </em></strong><em>(Mt 22,39).</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Nuestro compromiso con la fe y la vida</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La vida en la carretera puede ser exigente, especialmente para quienes recorren largas distancias transportando bienes y servicios. Sin embargo, el apóstol Pablo nos recuerda: <strong><em>“Que todo lo vuestro se haga con amor</em></strong><em>” (1 Cor 16,14)</em>. Esto incluye vuestra manera de conducir, de interactuar con otros y de cumplir vuestras responsabilidades. Cada maniobra, cada decisión tomada con prudencia, puede ser un testimonio de vuestra fe en el Dios de la vida y de nuestro compromiso con el respeto a la vida de los demás.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Salmo 121 nos ofrece una bella oración de protección para todos los que viajan:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>“Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá el auxilio? El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra” </em></strong><em>(Sal 121,1-3).</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Que esta oración os acompañe cada vez que iniciáis un viaje, recordando que Dios cuida de vosotros y os llama a cuidar también de los demás.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La prudencia nos permite actuar correctamente</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy la Iglesia os invita a asumir la <strong>responsabilidad en el tráfico,</strong> no solo como un deber civil, sino como un acto de fe y amor. Como dice Proverbios 4,7: <strong><em>“El comienzo de la sabiduría es adquirirla, con todos tus haberes, compra prudencia”</em></strong><em>.</em> La prudencia aplicada a la conducción implica respeto, atención, paciencia y previsión; la prudencia os permite anticipar riesgos y actuar correctamente en situaciones complejas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Queridos hermanos y hermanas, en esta Jornada de Responsabilidad en el Tráfico, pidamos al Señor que nos conceda:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong><em>Prudencia</em></strong> para prever los riesgos y proteger la vida (Prov 14,15).</li>



<li><strong><em>Sencillez y humildad</em></strong> para actuar con respeto y paciencia en la carretera (Lc 6,31).</li>



<li><strong><em>Firmeza y responsabilidad</em></strong> en nuestra conducta, conscientes de que cada viaje puede ser un acto de servicio y amor al prójimo (Col 3,17).</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">La fe y la prudencia estén presentes en cada viaje: que la oración, la reflexión y la conciencia de vuestro trabajo como conductores, acompañen las manos al volante, los pies a los pedales y el corazón en cada decisión.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>María, compañera en el camino</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Que la Virgen María, Virgen de la Prudencia, estrella de la esperanza y Madre de todos los viajeros, nos acompañe en cada trayecto, protegiendo nuestros caminos y nuestros corazones. Que cada viaje sea un testimonio de fe, prudencia y sencillez, y que nuestras manos y nuestros pies sean instrumentos de vida y cuidado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Bendición para conductores y transportistas</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Dios todopoderoso os bendiga a todos los conductores y transportistas con responsabilidad. Que vuestros ángeles os guarden de accidentes y peligros, y que cada jornada en la carretera sea un camino seguro hacia la vida y la paz de la mano de san Cristóbal, nuestro celestial protector de transportistas y conductores.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>&nbsp;<em>“Sed prudentes y sencillos” </em></strong><em>(Mt 10,16). </em>Que estas palabras de Jesús iluminen vuestros caminos, orienten vuestras decisiones y fortalezcan vuestro compromiso con la vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Feliz día de la Responsabilidad en el Tráfico y fiesta de san Cristóbal</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>“Os escribimos esto, para que nuestro gozo sea completo”</em></strong> (1 Jn 1, 4).</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Madrid, 5 de julio de 2026<br><strong>Obispos de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad Humana<br>Departamento de Pastoral de la Carretera de la CEE</strong></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Mensaje para la fiesta de las Gentes del mar 2026</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 02 Jul 2026 08:51:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Stella Maris]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“María, madre marinera, haz de nosotros una barca abierta a todos” Hermanas y hermanos: En la actualidad, existe un consenso internacional claro en que el futuro del transporte marítimo no depende solo de la tecnología o rutas comerciales, sino del cuidado real de las personas que viven y trabajan en el mar. Si algo hemos [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-stackable-blockquote stk-block-blockquote stk-block stk-d01caa0 is-style-simple" data-v="2" data-block-id="d01caa0"><style>.stk-d01caa0 {margin-bottom:19px !important;}</style><div class="has-text-align-left stk-block-blockquote__content stk-container stk-d01caa0-container stk--no-background stk--no-padding"><div class="stk-block-content stk-inner-blocks">
<div class="wp-block-stackable-icon stk-block-icon stk-block stk-hux940b" data-block-id="hux940b"><style>.stk-hux940b {top:-50px !important;left:-50px !important;position:absolute !important;opacity:0.2 !important;}.stk-hux940b .stk--svg-wrapper .stk--inner-svg svg:last-child{height:200px !important;width:200px !important;}</style><span class="stk--svg-wrapper"><div class="stk--inner-svg"><svg style="height:0;width:0"><defs><linearGradient id="linear-gradient-hux940b" x1="0" x2="100%" y1="0" y2="0"><stop offset="0%" style="stop-opacity:1;stop-color:var(--linear-gradient-735-ec-07-color-1)"></stop><stop offset="100%" style="stop-opacity:1;stop-color:var(--linear-gradient-735-ec-07-color-2)"></stop></linearGradient></defs></svg><svg xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" viewBox="0 0 50 50" aria-hidden="true" width="32" height="32"><path d="M19.8 9.3C10.5 11.8 4.6 17 2.1 24.8c2.3-3.6 5.6-5.4 9.9-5.4 3.3 0 6 1.1 8.3 3.3 2.2 2.2 3.4 5 3.4 8.3 0 3.2-1.1 5.8-3.3 8-2.2 2.2-5.1 3.2-8.7 3.2-3.7 0-6.5-1.2-8.6-3.5C1 36.3 0 33.1 0 29 0 18.3 6.5 11.2 19.6 7.9l.2 1.4zm26.4 0C36.9 11.9 31 17 28.5 24.8c2.2-3.6 5.5-5.4 9.8-5.4 3.2 0 6 1.1 8.3 3.2 2.3 2.2 3.4 4.9 3.4 8.3 0 3.1-1.1 5.8-3.3 7.9-2.2 2.2-5.1 3.3-8.6 3.3-3.7 0-6.6-1.1-8.6-3.4-2.1-2.3-3.1-5.5-3.1-9.7 0-10.7 6.6-17.8 19.7-21.1l.1 1.4z"></path></svg></div></span></div>



<div class="wp-block-stackable-text stk-block-text stk-block stk-wi52e0l" data-block-id="wi52e0l"><style>.stk-wi52e0l .stk-block-text__text{font-size:20px !important;}@media screen and (max-width: 1023px){.stk-wi52e0l .stk-block-text__text{font-size:20px !important;}}</style><p class="stk-block-text__text"><strong><em>“María, madre marinera, haz de nosotros una barca abierta a todos”</em></strong></p></div>
</div></div></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Hermanas y hermanos:</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la actualidad, existe un consenso internacional claro en que el futuro del transporte marítimo no depende solo de la tecnología o rutas comerciales, sino del cuidado real de las personas que viven y trabajan en el mar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si algo hemos visto es que las gentes del mar sostienen una parte esencial de nuestro mundo. Sin ellas, la vida tal como la conocemos, no sería posible. Y, sin embargo, su realidad sigue marcada por la lejanía, la dureza del trabajo, la incertidumbre y, tantas veces, la invisibilidad y el desconocimiento de tantos que vivimos y trabajamos en tierra (lo que no se ve, para muchos, no existe<em>…)</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hablamos del transporte marítimo y de la pesca, fuente básica de la alimentación para millones de personas. Según la FAO, más de mil millones de personas dependen del pescado como fuente principal de proteínas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sabemos que el gran reto no es sólo técnico ni económico; el gran reto es humano. Porque no basta con barcos más seguros o rutas más eficientes, si no cuidamos a las personas que hacen posible todo eso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A esta realidad se suman otros desafíos que no siempre son visibles: condiciones laborales cada vez más exigentes, situaciones de abandono, riesgos crecientes en la navegación, desigualdades derivadas de la globalización o los cambios tecnológicos y medioambientales que afectan directamente a marinos y pescadores. Todo ello confirma que no estamos ante problemas aislados, sino ante una realidad estructural que exige una respuesta humana, social y pastoral.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los acontecimientos recientes nos lo han recordado con fuerza. En el Estrecho de Ormuz, una de las grandes rutas del comercio mundial, el conflicto ha dejado miles de buques afectados y cerca de 20.000 marinos retenidos (datos de Organización Marítima Internacional), muchos de ellos durante semanas, sin poder volver a casa y sometidos a una tensión constante bajo el cruce de misiles. La International Transport Federation, por su parte, habla de más de mil correos electrónicos y mensajes de tripulantes en esa situación, en dicha región desde febrero, tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. No son sólo cifras: son personas concretas, con rostros, nombres, familias, con vida en pausa. Y eso nos obliga a mirar esta realidad de otra manera. Se requiere suministro inmediato de alimentos, agua potable, realidades básicas para sostener esas tripulaciones. Desde luego, la respuesta no puede ser la indiferencia o el cruzarse de brazos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El papa León decía en el Ángelus del pasado Domingo de Ramos: “Deseo encomendar al Señor a los trabajadores marítimos que han sido víctimas del conflicto. Rezo por los fallecidos, los heridos y sus familias. ¡La tierra, el cielo y el mar fueron creados para la vida y la paz!».</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este escenario, la Pastoral del Mar no es algo accesorio; es una respuesta necesaria, una presencia que acoge, acompaña y defiende la dignidad de quienes viven en tránsito constante. Es la Iglesia que no espera, sino que toma en serio aquello que nos decía el papa Francisco de ser “una Iglesia en salida, centrada en la persona por encima de la lógica puramente económica o logística, y presente en las periferias humanas”. Es la Iglesia que sale al encuentro acercándose a las fronteras, también a las invisibles fronteras del mar. Y es la Iglesia que nos recuerda que lo importante son las personas, todas, las que trabajan en el mar y las que quedan en la tierra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El lema de este año del Día de las Gentes del mar, <strong>María, madre marinera, haz de nosotros una barca abierta a todos</strong>, ofrece una imagen especialmente sugerente porque -en el fondo- es lo que se nos pide a todas y a todos: ser barca abierta, disponible, acogedora, cercana a toda persona. Tener un corazón comprometido que no se quede en la mirada, que dé un paso adelante, que se implique de verdad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se trata sólo de comprender la realidad de las gentes del mar, sino de dejarnos interpelar por ella, de hacer nuestro su camino, de acompañar su travesía. En definitiva, de convertirnos -cada uno según sus posibilidades- en esa presencia amable y cercana que hace que ninguna persona, tampoco en el mar, se sienta nunca sola.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta fiesta de la Virgen del Carmen nos felicitamos la comunidad marítima: marinos, pescadores, familias, trabajadores de los puertos, de la seguridad, de los centros Stella Maris… Todas y todos celebramos a María, la Madre marinera, y a ella nos encomendamos para que nos ayude a ser barca abierta, como lo es ella, hacia los demás.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Mons. Antonio Valín Valdés<br>Obispo Promotor del Apostolado del Mar</p>
</blockquote>



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<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Alzar la mirada para encontrarse con la paz de Cristo</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/noticias/accion-caritativa/alzar-la-mirada-para-encontrarse-con-la-paz-de-cristo/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=alzar-la-mirada-para-encontrarse-con-la-paz-de-cristo</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 01 Jun 2026 13:29:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Acción caritativa]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Mensaje de los obispos de la Subcomisión Acción Caritativa y Social con motivo de la Fiesta del Corpus Christi Un acontecimiento histórico, para alzar la mirada La festividad del Corpus Christi está marcada este año por la visita del papa León XIV a nuestro país. El Santo Padre ha querido que uno de los actos [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Mensaje de los obispos de la Subcomisión Acción Caritativa y Social con motivo de la Fiesta del Corpus Christi</p>
</blockquote>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Un acontecimiento histórico, para alzar la mirada</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">La festividad del Corpus Christi está marcada este año por la visita del papa León XIV a nuestro país. El Santo Padre ha querido que uno de los actos centrales de su estancia sea la celebración de la Eucaristía y la posterior procesión del Corpus por las calles de Madrid. El Papa nos anima, durante estos días, a alzar la mirada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta mirada a lo alto solo es posible en Cristo resucitado. Él es quien abre las puertas y ventanas de la casa donde estaban los discípulos encerrados por miedo, para salir al mundo con una mirada renovada. «Paz a vosotros» fueron las primeras palabras del resucitado, al igual que han sido las primeras con las que el papa León saludaba a la humanidad entera en el comienzo de su pontificado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hace más de 20 años, San Juan Pablo II, con la carta apostólica <em>Mane nobiscum Domine </em>presentó al mundo «la Eucaristía como <em>una gran escuela de paz</em>»<sup>1</sup>. La celebración del Corpus es una invitación para el mundo entero a profundizar en esta escuela.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Mirar desde las víctimas</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Si hablamos de una escuela de paz hemos de reconocer que estamos aún en los cursos más elementales, que no hemos sido alumnos muy aplicados, que la humanidad parece haber dado la espalda a la paz. Las numerosas guerras en diversas partes del mundo son una clara muestra, guerras que ocupan las portadas de los medios de comunicación, pero también aquellas guerras olvidadas de las que nadie habla, como si no existieran.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es en esos lugares, donde se sufre la violencia, donde la fraternidad se ha resquebrajado, donde la pobreza es una carga insoportable&#8230;, es en los lugares más olvidados y heridos de la humanidad «donde Cristo sigue sufriendo y resucitando. Es en ellos donde la Iglesia redescubre la llamada a mostrar su realidad más auténtica»<sup>2</sup>. «En los pobres Él sigue teniendo algo que decirnos»<sup>3</sup>, porque aquí es donde se aprende la gran lección de esta escuela de paz: «la santidad cristiana»<sup>4</sup>.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Poner la mirada en Cristo</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Estamos llamados a mirar a Cristo desde esta escuela de la santidad que son las víctimas de este sistema injusto. Al igual que el grano triturado forma el pan que se transformará en el cuerpo y la sangre de Cristo en la Eucaristía, así la vida quebrada de tantas personas víctimas de violencia nos facilita poner la mirada en el Dios que reconocemos en los pobres y sufrientes<sup>5</sup>. En la celebración del Corpus, el papa León</p>



<p class="wp-block-paragraph">invita a toda la Iglesia a dirigir la mirada continuamente al Señor, presente en el Sacramento del Altar y en el cual se descubre la plena manifestación de amor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al alzar nuestra mirada a Cristo Eucaristía descubrimos que se cumple su promesa: «sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos»<sup>6</sup>. Esta mirada da lugar a un encuentro transformador con Cristo de corazón a corazón, un movimiento «del corazón de Dios al corazón del hombre y, a la inversa, del corazón del hombre al corazón de Dios; un intercambio incesante que afecta a la persona en el conjunto de sus dimensiones: afectiva, intelectual y volitiva»<sup>7</sup>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El encuentro con Cristo transforma la vida, «para que toda ella llegue a ser en cierto modo “eucarística”» <sup>8</sup>. Transformar la existencia personal y comprometernos con la transformación del mundo según el Evangelio. Es necesario ver la luz del Señor y creer en Él para no hundirse en la oscuridad. Esta luz se abre paso en el corazón de cada ser humano a pesar de las resistencias, guerras y egoísmos. «La paz existe, quiere habitar en nosotros, tiene el suave poder de iluminar y ensanchar la inteligencia, resiste a la violencia y la vence. Como dijo el papa León XIV en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este año, «la paz tiene el aliento de lo eterno; mientras al mal se le grita “basta”, a la paz se le susurra “para siempre”».</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Dejarse iluminar por quien camina entre nosotros</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Durante la procesión del Corpus se manifiesta el caminar de Dios en medio de su pueblo. Como un faro luminoso que ilumina nuestra vida social y personal, Cristo va calando en nuestras vidas. En la medida que reine entre nosotros, «la vida social será ámbito de fraternidad, de justicia, de paz y de dignidad para todos»<sup>9</sup>. De este modo, la experiencia cristiana provoca consecuencias sociales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la escuela de la Eucaristía, el cristiano aprende a ser promotor de comunión, de paz y de solidaridad en todas las circunstancias de la vida. Aprende a vivir el discipulado en Cristo, que ilumina un nuevo nacimiento<sup>10 </sup>capaz de regenerar la fraternidad como base de la vida social. La presencia de Cristo entre nosotros nos ilumina para reconocer las estructuras de injusticia que deben ser destruidas con la fuerza del bien, mediante un cambio de mentalidad, pero también con políticas que buscan el bien común y que promueva una solidaridad capaz de transitar caminos «<em>hacia la paz y hacia el desarrollo</em>»<sup>11</sup>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tal y como nos recordaba el papa León XIV, queremos «invitar a cada uno, según su puesto y responsabilidades, a realizar gestos de fraternidad con los que se encuentran en un estado de sometimiento»<sup>12</sup>. Gestos que hagan presente el Reino de Dios, como anunció Jesús en la sinagoga de Nazaret<sup>13</sup>:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Vivir en relación con los demás, salir del aislamiento y hacer que la comunidad sea espacio para tejer relaciones fraternales y amistosas.</li>



<li>Realizar signos de entrega y servicio verdadero. El amor no es un sentimiento, el amor o es real o es una fantasía novelada. Decir que uno se hace pan significa que trabaja por saciar el hambre en todos los aspectos y dimensiones.</li>



<li>Abrir espacios nuevos acogedores y hospitalarios, en los que podamos activar la caridad para servir y atender mejor, para cuidarnos mutuamente, para celebrar y dar gracias por la vida.</li>
</ul>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Un deseo desde el corazón</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Nuestro deseo, desde lo más hondo del corazón, es que la celebración del Corpus sea un encuentro con Cristo que camina en medio de nosotros, que nos pide alzar la mirada desde nuestras heridas, que nos urge a dejarnos iluminar y transformar por Él, y que nos exige demostrar todo eso siendo agentes convencidos de transformación y cambio de las estructuras injustas de este mundo. El papa León XIV lo dice con mucha claridad: «En la medida en que Él logre reinar entre nosotros, la vida social será ámbito de fraternidad, de justicia, de paz, de dignidad para todos»<sup>14</sup>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><sup>1</sup> JUAN PABLO II, Carta apostólica <em>Mane nobiscum Domine</em>, 27.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><sup>2</sup> LEÓN XIV, Exhortación Apostólica <em>Dilexi te</em>, 76</p>



<p class="wp-block-paragraph"><sup>3 </sup><em>Ibid</em>, 5.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><sup>4 </sup><em>Ibid</em>, 76.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><sup>5 </sup>Cf. FRANCISCO, Exhortación apostólica <em>Gaudete et exsultate</em>, 96.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><sup>6 </sup>Mt 28, 20.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><sup>7</sup> COMISIÓN EPISCOPAL PARA LA DOCTRINA DE LA FE, <em>Cor ad cor loquitur</em>, 1.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><sup>8</sup> JUAN PABLO II, Encíclica <em>Ecclesia de Eucharistia</em>, 20.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><sup>9</sup> FRANCISCO, Exhortación Apostólica <em>Evangelii Gaudium</em>, 180.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><sup>10 </sup>Cf. 2 Co 5,17; 1 Pe 1,3.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><sup>11</sup> JUAN PABLO II, Encíclica <em>Sollicitudo Rei Socialis</em>, 39.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><sup>12</sup> LEÓN XIV, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2026, 6</p>



<p class="wp-block-paragraph"><sup>13 </sup>Lc 4, 16-20.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><sup>14</sup> LEÓN XIV, Exhortación Apostólica <em>Dilexi te</em>, 97.</p>
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		<title>Mensaje con motivo de la XI Jornada «Enjugar las lágrimas»</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/migracionesymovilidadhumana/pastoraldelacarretera/mensaje-con-motivo-de-la-xi-jornada-enjugar-las-lagrimas/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=mensaje-con-motivo-de-la-xi-jornada-enjugar-las-lagrimas</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 29 May 2026 10:35:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral de la Carretera]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://social.conferenciaepiscopal.es/?p=413692</guid>

					<description><![CDATA[<p>“CONSOLAOS, PUES, MUTUAMENTE” (1 Tes 4, 18) Con motivo del Año de la Misericordia de 2016, el primer jueves del mes de mayo, mes dedicado a la Virgen María, celebramos por primera vez la jornada: “ENJUGAR LAS LAGRIMAS” dirigida a las personas necesitadas de consuelo, de cariño, de escucha, de compañía, de ánimo… Desde la [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">“CONSOLAOS, PUES, MUTUAMENTE” (1 Tes 4, 18)</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Con motivo del Año de la Misericordia de 2016, el primer jueves del mes de mayo, mes dedicado a la Virgen María, celebramos por primera vez la jornada: “ENJUGAR LAS LAGRIMAS” dirigida a las personas necesitadas de consuelo, de cariño, de escucha, de compañía, de ánimo…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde la Pastoral de la Carretera lo tenemos bien claro, lo que pretendemos es llegar a las personas que han perdido en accidente de tráfico a un ser querido, o que ellos mismos han sido víctimas en primera persona y han quedado afectados para el resto de sus días. Ciertamente también debemos acoger a las demás personas que pasan por un mal momento, sin hacer distinción del origen de sus lágrimas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se trata de un día en recuerdo de los muertos en accidente de carretera, eso lo hacemos el tercer domingo del mes noviembre; se trata más bien de acompañar y dar una palabra de aliento y de esperanza a los vivos que, no obstante el tiempo transcurrido, siguen sufriendo como el primer día del accidente, suyo o de un ser querido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es un día especial donde resulta fácil reconocer el rostro materno de la Iglesia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el evangelio tenemos muchos ejemplos en los que Jesús hace suyos los dolores y lágrimas de los demás. Basten estas dos citas:</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jesús acompaña en el dolor a las hermanas Marta y María por la muerte de su amigo Lázaro: “Jesús, viéndola llorar a ella y viendo llorar a los judíos que la acompañaban, se conmovió en su espíritu, se estremeció y preguntó: “¿Dónde lo habéis enterrado?” Le contestaron: ”Señor, ven a verlo”. “Jesús se echó a llorar” (Jn 11, 33-35).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jesús acompaña a la Magdalena en su dolor: “Mujer, ¿por qué lloras?”, “¿a quién buscas?” (Jn 20,15).</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mismo Dios, dice el libro del Apocalipsis, “Enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni duelo, ni llanto, ni dolor” (Ap 21, 4).</p>



<p class="wp-block-paragraph">El año 2020 la jornada “ENJUGAR LAS LAGRIMAS” se fijó como fecha fija el 31 de mayo, día en el cual celebramos la Visitación de la Virgen a Santa Isabel y así, de igual modo, la Iglesia, que es Madre, tenga el gesto de acercarse a sus hijos que han sufrido un grave siniestro vial o personas que hayan perdido a un ser querido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">María no solamente llevó a los ancianos esposos Zacarías e Isabel consuelo y alegría, les llevó a Jesús, la causa de su alegría.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vemosnecesario que en cada diócesis se haga el esfuerzo de ofrecer una Eucaristía, u otra celebración, e invitar a los afectados, a las asociaciones de víctimas, autoridades relacionadas con la seguridad vial, conductores y transportistas … y a todo el santo pueblo de Dios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jesús se hace compañero de camino y, aunque andemos “entristecidos” como los discípulos de Emaús, e incapaces para reconocerlo, se pone a la escucha para que le contemos el motivo de tanto dolor, a la vez que abre nuestro corazón a la esperanza. Serán los gestos, más que las palabras, los que nos abrirán los ojos para reconocer que el Señor está entre nosotros (Cf. Lc 24, 13-35).</p>



<p class="wp-block-paragraph">El lema de este año: “Consolaos, pues, mutuamente” (1 Tes 4, 18) hace referencia a la venida del Señor y a la suerte de los difuntos. Por eso, dice san Pablo: “No queremos que ignoréis la suerte de los difuntos para que no os aflijáis como los que no tienen esperanza. Pues si creemos que Jesús murió y resucitó, de igual modo Dios llevará con Él, por medio de Jesús, a los que han muerto” (1 Tes 4, 14).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de estas consoladoras palabras de san Pablo, deseamos de corazón una seguridad vial plena, donde nadie tenga que sufrir por haber padecido un grave accidente o perdido a un ser querido, pero, mientras no llegue ese día, no olvidemos “enjugar las lágrimas” a quienes lo necesitan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Invocamos la protección de Dios sobre nuestros hermanos conductores, a Nuestra Señora, la Virgen de la Prudencia y a san Cristóbal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">José Aumente Domínguez</p>



<p class="wp-block-paragraph">Director del Departamento de Pastoral de la Carretera</p>
<p>La entrada <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/migracionesymovilidadhumana/pastoraldelacarretera/mensaje-con-motivo-de-la-xi-jornada-enjugar-las-lagrimas/">Mensaje con motivo de la XI Jornada «Enjugar las lágrimas»</a> se publicó primero en <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es">Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>De Rerum novarum a las cosas nuevas: a 135 años de su publicación</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/noticias/accion-caritativa/pastoral-del-trabajo/de-rerum-novarum-a-las-cosas-nuevas-a-135-anos-de-su-publicacion/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=de-rerum-novarum-a-las-cosas-nuevas-a-135-anos-de-su-publicacion</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 11 May 2026 07:29:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral del Trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Pastoral Social]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Fernando C. Díaz Abajo, director del departamento de la Pastoral Obrera de la CEE entre 2009 y 2015 Introducción El nacimiento de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) se sitúa normalmente en la publicación de la encíclica de León XIII Rerum novarum, en 1891, aunque hay que reconocer que esta encíclica tuvo antecedentes que [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>Fernando C. Díaz Abajo</em>, director del departamento de la Pastoral Obrera de la CEE entre 2009 y 2015</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Introducción</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El nacimiento de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) se sitúa normalmente en la publicación de la encíclica de León XIII <em>Rerum novarum, </em>en 1891, aunque hay que reconocer que esta encíclica tuvo antecedentes que posibilitaron su publicación. Desde antes, un amplio movimiento, sobre todo en Europa, de pensamiento social cristiano fue poniendo voz a las situaciones de explotación que vivía el mundo obrero, y ante el que la Iglesia va reconociendo que no debe callar, y que la injusticia que provoca esas situaciones reclama de la iglesia una actitud profética, de denuncia de estas, y de anuncio de caminos y soluciones que aporten, desde la luz del evangelio, otra mirada y otra respuesta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La DSI, por otra parte —la llamemos doctrina, pensamiento, enseñanza— surge y se va desarrollando al hilo de los acontecimientos históricos en los que se desenvuelve la vida social de la humanidad, en cada momento y en cada contexto socio político y cultural, por lo que hay una conexión también entre los grandes acontecimientos de la historia y el desarrollo del pensamiento social cristiano.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero en la DSI no todo tiene el mismo valor, ni la misma vocación de permanencia. Existen diversos niveles: hay principios fundamentales que son inmutables en el tiempo, aplicables en todo momento histórico, pero que, en conjunción con el tiempo y el espacio, determinan unos concretos criterios de juicio sobre la realidad, y unos más concretos aún caminos de acción y aplicación de esos principios a la realidad. Desde sus orígenes ha habido principios que, de forma estable, han ido configurando su pensamiento y criterios de juicio que han ido evolucionando en función de la realidad social con la que se confrontaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Una panorámica de esta evolución</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El contexto en el que ve la luz la encíclica <em>Rerum novarum </em>es el de la revolución industrial, y el de la aparición de dos grandes sistemas económicos y de pensamiento que generarán también realidades políticas diversas: el capitalismo y el socialismo, y respuestas eclesiales de diferente calado. Antes de su aparición han visto la luz pronunciamientos de Pío IX. Hay cuestiones políticas y económicas que están relacionadas y que requieren clarificar conceptos y situaciones políticas antes de abordar otras cuestiones sociales.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La cuestión social es objeto de atención antes de León XIII, quien recoge mucho de este pensamiento social que se va generando: Ketteler, obispo de Maguncia, (1811-1877), la Unión de Friburgo (1884-91) y la acción social de millares de católicos que de manera callada fueron realizando en la práctica, una doctrina y una praxis social, como los Círculos Obreros Católicos en Francia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Rerum novarum,</em> tras un largo proceso de elaboración, surge en un contexto de discrepancias entre católicos acerca de cuestiones como la conveniencia de una democracia cristiana en relación con la participación de los católicos en las cuestiones políticas, o la confesionalidad de los sindicatos o las distintas posturas existentes la cuestión del salario familiar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una primera fase de la DSI es la que podemos llamar <strong>de la ideología católica (1891 a 1931).</strong> Es la etapa de los primeros planteamientos. La cuestión social se presenta como un conflicto entre socialismo y liberalismo. Antes de abordar directamente la cuestión social, León XIII entiende que es necesario tener un cuerpo doctrinal solido en materia política y adopta una postura más matizada ante el liberalismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">RN condena las filosofías del liberalismo y del socialismo, afirma la primacía de los valores morales. Aparece una nueva forma de plantearse la cuestión social tras la revolución industrial con expresiones muy cercanas a las de Marx. Desacredita la abolición de la propiedad privada. Llama a superar la lucha de clases, y recuerda el carácter funcional de la abundancia de bienes, a la vez que formula una crítica del estado clasista. Defiende la propiedad privada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Rechaza la oferta y la demanda como criterio para establecer la cuantía del salario. Se decanta por el salario familiar, aunque deja abierta esta cuestión. Defiende el derecho de asociación de los obreros. Invoca el principio de subsidiariedad, y delimita la competencia de la Iglesia en la cuestión social. Aparentemente antisocialista es claramente anticapitalista pues:</p>



<p class="wp-block-paragraph">La oferta y la demanda no es válida como ley moral. El estado debe intervenir en la economía, y el obrero no es inferior, pero en cambio, lo es el explotador.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su clave de lectura es la dignidad del trabajador y del trabajo. Defiende los derechos de los trabajadores: a sindicatos, al descanso, al salario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Más tarde la DSI se encontrará en la primera mitad del siglo XX con la trágica experiencia de la I Guerra Mundial y la crisis de los sistemas económicos, especialmente la conocida crisis financiera de 1929, junto con la aparición de los totalitarismos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese contexto aparece <em>Quadragesimo anno</em> (1931), de Pío XI. Las circunstancias han cambiado, el capitalismo ha experimentado sus primeras crisis y el socialismo ha experimentado cambios, manifestados en la II y la III Internacional. El objetivo de QA es triple: recordar los frutos producidos por RN, aclarar las dudas que han surgido en su interpretación, y restaurar el orden social evaluando las tres ideologías y sistemas señalados, aunque su finalidad primordial se centra en este tercer aspecto. QA es una encíclica muy crítica con los tres sistemas políticos (fascismo, nacionalsocialismo y comunismo), frente a los que específicamente se posicionará en otros documentos: <em>Non abbiamo bisogno</em> (1931) <em>Divini Redemptoris</em> (1937) y <em>Mit brennender Sorge</em> (1937), y aborda otras cuestiones relativas a la propiedad, al salario, y a la confesionalidad de los sindicatos. Se trata de actualizar la DSI concibiendo la cuestión social como una confrontación de ideologías y sistemas sobre los que el cristiano debía actuar.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta segunda fase de la DSI es la que podemos llamar <strong>de la nueva cristiandad (1931-1958)</strong> Es la fase de Pío XI y Pío XII. La cuestión social se transforma en una confrontación entre dos modos de entender la democracia, entre dos sistemas económicos contrapuestos: capitalismo y comunismo. Pío XI en QA condena ambas ideologías y propone una tercera vía: la civilización cristiana, que suponga la creación de un nuevo orden social.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Frente al capitalismo, defiende la ilicitud moral de la ley de la oferta y la demanda. Frente a los colectivismos marxistas propone una colaboración que supere la lucha de clases, y frente al naciente totalitarismo, expone el principio de subsidiariedad. Se decide claramente por el salario familiar, por la función social de la propiedad, y deja vía libre a la afiliación a sindicatos no confesionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La segunda Guerra Mundial y la posterior guerra fría entre bloques determina otra etapa de la evolución de la DSI. Pío XII no fue un pontífice de encíclicas, pero su magisterio social quedó plasmado en radiomensajes y discursos que, en el contexto bélico, señalará los principios básicos para la instauración de un nuevo orden después de la guerra, llegando a afirmar en el discurso <em>La solennitá </em>(1-6-1941) el derecho fundamental de todos los seres humanos al uso de los bienes materiales. Los bienes creados por Dios para todos han de llegar a todos con equidad, según los principios de la justicia y la caridad. Se trata del concepto del destino universal de los bienes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En los años 50 del siglo pasado las reconstrucciones postbélicas y el desarrollo de la tecnología y la técnica, hacen acuñar a Pio XII la expresión “espíritu técnico” que, como una forma de materialismo, proporciona una equivocada visión del mundo y ciega al ser humano ante la realidad de Dios. Se plantea igualmente el sentido de la paz, y aparecen los primeros pronunciamientos sobre la movilidad humana, las migraciones, y el concepto de bien común.&nbsp;</p>



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<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Fase del diálogo (1958-1978)</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Es la fase de Juan XXIII, del Concilio Vaticano II y de Pablo VI. La cuestión social cambia y asume dimensiones planetarias. Se trata del equilibrio entre Norte rico y Sur empobrecido, por lo que se impone la construcción de un nuevo orden mundial. Empiezan a entrar en crisis las ideologías, y se inician procesos de globalización mundial. El magisterio pasa a pensar en la necesidad del diálogo (MM 1961, PT 1963, LG 1964, GS 1965, PP 1967, OA 1971).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con Pablo VI cambia además el método de elaboración de la DSI: del método deductivo se pasa al método inductivo; no se parte de los grandes principios de la revelación y del derecho natural para deducir un modelo de sociedad válido para todos los tiempos, sino que se parte de la lectura creyente de los signos de los tiempos, para interpretarlos a la luz del evangelio. Ver-juzgar-actuar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay quien sitúa esta fase hasta el año 1969, el optimismo ambiental de la década de los 60, abriendo (1971 a 1989) otra fase de crisis en la Iglesia y la sociedad, y desde 1989 una fase de posicionamiento ante un nuevo orden internacional</p>



<p class="wp-block-paragraph">La década de los años 60 es la llamada etapa del optimismo ambiental. Es la época de la distensión, de los cambios sociales, del Concilio Vaticano II, del desarrollo. Es la época del pontificado de Juan XXIII y de Pablo VI, y de la aparición de grandes documentos del magisterio: <em>Mater et Magistra</em> (1961) de <strong>Juan XXIII, </strong><em>Pacen in Terris</em> (1963), <em>Gaudium et Spes</em> (1965), o <em>Populorum progressio</em> (1967) de <strong>Pablo VI. </strong>Son años de cambios científicos, técnicos, económicos y sociales, y de cambios políticos. Son años en los que se produce, además de la abundancia de documentos de la DSI, un cambio en su talante, inspirándose más en la Revelación, con expresiones menos condenatorias, con un eco más positivo en su recepción por la sociedad. Su estilo es más cercano, se dirigen a toda la humanidad, no solo a la Iglesia, son más fácilmente comprensibles, y cada uno de ellos aporta novedades respecto a las enseñanzas anteriores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras el concilio vino el postconcilio y la crisis (1971-1989) en la sociedad y en la Iglesia, cuyo punto de inflexión en lo eclesial puede situarse en la publicación de <em>Humanae vitae. </em>En la sociedad viene el paso de la opulencia occidental a la crisis, con la llamada crisis del petróleo (1973), que genera el paro, el desencanto, la caída de valores tradicionales. El final de esta crisis será también el derrumbamiento del marxismo en Europa.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se ha vivido también la crisis postconciliar de la Acción Católica en España (1967), la desarticulación de la Acción Católica especializada. Ha comenzado a ver la luz la teología de la liberación en América Latina (1971) y se realiza la Conferencia del episcopado de Medellín (1968) y la de Puebla (1979). El mundo ya no se organiza en bloques Este-Oeste, sino Norte-Sur. La ecología comienza a tomar carta de naturaleza como preocupación humana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese contexto, ve la luz <em>Octogésima adveniens</em> (1971), y el mismo año tiene lugar el Sínodo sobre la justicia en el mundo. Cuatro años después, Pablo VI publicará <em>Evangelii nuntiandi</em> (1975).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Fase del humanismo global (1978-2013)</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La fase de Juan Pablo II y Benedicto XVI. La cuestión social trasciende las dimensiones cuantitativas, para plantearse como un problema de calidad humana de la vida y acabar transformándose en una cuestión antropológica. El bien común abarca también los bienes relacionales e inmateriales. Los tres modelos históricos implosionan: el de cristiandad, el socialismo real, con la caída del muro de Berlín, y el capitalismo económico liberal, con la explosión de las burbujas y las sucesivas crisis. CV planteará el desafío del siglo XXI: un nuevo modelo de desarrollo mundial fundamentado en un humanismo nuevo. El desafío reside sobre todo en la concepción de la vida humana, una concepción superadora del individualismo, y capaz de posibilitar la unidad en la diversidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al inicio de su pontificado, Juan Pablo II publicará <em>Redemptor hominis</em>, y <em>Laborem exercens</em> tres años después, en 1981. <em>Sollicitudo rei socialis</em> verá la luz en 1987</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con la caída del muro de berlín (1989) llegan los cambios en el este de Europa y aparecen nuevas controversias entre los católicos. ¿Equidistancia entre colectivismo y capitalismo?</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Guerra del Golfo (1990-1991), el golpe de estado en Rusia o la IV Conferencia del CELAM son otros acontecimientos que están en el caldo de cultivo en el que verá la luz Centesimus Annus (1991)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Posteriormente, se publicará el Compendio de Doctrina Social de la Iglesia (CDSI) en 2004 y Deus Caritas est, en 2006, de Benedicto XVI, quien definirá la cuestión social como cuestión antropológica en Caritas in Veritate.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La revolución del papa Francisco y las cosas nuevas de León XIV</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">A partir de aquí nos resulta más conocido, por cercano, el contexto social y político, que podemos definir como un cambio de época: Nuevo orden internacional. Un mundo en crisis: Crisis de las democracias, Crisis ecosocial, Crisis del capitalismo (2007) Crisis de la COVID (2020) y la aparición de nuevos totalitarismos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es la época del pontificado de Francisco que vivimos con una III Guerra mundial fragmentada, con el fenómeno de las migraciones, con la preocupación por el cuidado de la creación y el cambio climático, que empezaremos a contemplar como una sola crisis ecosocial. La DSI se enriquecerá con los textos de Evangelii Gaudium, Laudato Si-Laudate Deo, Fratelli Tutti, Dilexit Nos, o los discursos y mensajes a los movimientos populares, y, en su estela, León XIV, nos ha ofrecido hasta ahora Dilexi Te y discursos a los movimientos populares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El testimonio vivo del Evangelio es más eficaz que cualquier tratado teológico. Francisco retoma el espíritu del concilio inacabado, para resituar la evangelización ante el siglo XXI. ¿Qué Iglesia necesita este tiempo para ser evangelizado?</p>



<p class="wp-block-paragraph">EG planteará el contenido social de la evangelización. LS nos mostrará que todo está conectado, que vivimos una sola crisis ecosocial, un cambio de época y de paradigma. Y nos llamará a situarnos desde las periferias y los pobres, para ser una Iglesia pobre y de los pobres. FT nos ofrecerá todo un proyecto sociopolítico para afrontar el cambio de época, desde la fraternidad y el bien común, desde la vida buena y la amistad social. Críticará el paradigma tecnocrático, y formulará la crítica más clara hasta ahora del sistema capitalista: esta economía mata.</p>



<p class="wp-block-paragraph">León XIV, de momento, ha explicitado dos acentos: una paz desarmada y desarmante, necesitada de un nuevo orden global, y la importancia central del trabajo en la DSI y en la evangelización. Lean su discurso al V encuentro de Movimientos Populares en Roma, en 2025, y el discurso al cuerpo diplomático de enero de 2026.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este recorrido de la DSI que arranca con las <em>res novae</em> de León XIII, llega hasta las cosas nuevas de León XIV, en un camino marcado por la continuidad y la novedad. La DSI incorpora los planteamientos precedentes para actualizar su discurso y hacerlo legible en las circunstancias histórico sociales de cada momento, respondiendo a las circunstancias y situaciones que toca vivir en cada época. Aparece en el horizonte todo el desafío de la inteligencia artificial, del mismo modo que apareció la crisis ecosocial y la necesidad de un cuidado de la creación y de los otros, de la casa común y de quienes la habitamos. Y siempre desde las mismas claves que son sus principios:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>La dignidad de la persona</li>



<li>El bien común</li>



<li>El destino universal de los bienes</li>



<li>La solidaridad</li>



<li>La participación y la subsidiariedad</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Y desde los valores que los sustentan: la verdad, la libertad, la justicia, por la vía de la caridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Podemos establecer ciertos paralelismos entre el momento histórico en que ve la luz RN y nuestra época actual. Hemos hecho alusión a ello. Lo más significativo es la llamada revolución industrial, y la situación a la que habían llegado los obreros a causa del nuevo régimen económico. El papa León XIII puntualiza la importancia de la cuestión: «el cambio operado en las relaciones mutuas entre patronos y obreros; la acumulación de las riquezas en manos de unos pocos y la pobreza de la inmensa mayoría; la mayor confianza de los obreros en sí mismos y la más estrecha cohesión entre ellos, juntamente con la relajación de la moral, han determinado el planteamiento de la contienda.»</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las descripción de la situación es altamente preocupante: «es urgente proveer de la manera oportuna al bien de las gentes de condición humilde, pues es mayoría la que se debate indecorosamente en una situación miserable y calamitosa, ya que, disueltos en el pasado siglo los antiguos gremios de artesanos, sin ningún apoyo que viniera a llenar su vacío, desentendiéndose las instituciones públicas y las leyes de la religión de nuestros antepasados, el tiempo fue insensiblemente entregando a los obreros, aislados e indefensos, a la inhumanidad de los empresarios y a la desenfrenada codicia de los competidores. Hizo aumentar el mal la voraz usura, que, reiteradamente condenada por la autoridad de la Iglesia, es practicada, no obstante, por hombres codiciosos y avaros bajo una apariencia distinta. Añádase a esto que no sólo la contratación del trabajo, sino también las relaciones comerciales de toda índole se hallan sometidas al poder de unos pocos, hasta el punto de que un número sumamente reducido de opulentos y adinerados ha impuesto poco menos que el yugo de la esclavitud a una muchedumbre infinita de proletarios.»</p>



<p class="wp-block-paragraph">Critica la solución socialista (RN 2) que es acabar con la propiedad privada de los bienes. Desde el punto de vista del obrero la propiedad privada es útil, es buena para los trabajadores. (RN 3) Critica la excesiva intromisión del estado, y salvaguarda la familia frente a la sociedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Tengan presente los ricos y los patronos que oprimir para su lucro a los necesitados y a los desvalidos y buscar su ganancia en la pobreza ajena no lo permiten ni las leyes divinas ni las humanas. Y defraudar a alguien en el salario debido es un gran crimen, que llama a voces las iras vengadoras del cielo. «He aquí que el salario de los obreros&#8230; que fue defraudado por vosotras, clama; y el clamor de ellos ha llegado a los oídos del Dios de los ejércitos» (RN 15)</p>



<p class="wp-block-paragraph">A nadie le está permitido violar impunemente la dignidad humana, de la que Dios mismo dispone con gran reverencia (RN 30)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo primero que se ha de hacer es librar a los pobres obreros de la crueldad de los ambiciosos, que abusan de las personas sin moderación, como si fueran cosas para su medro personal. O sea, que ni la justicia ni la humanidad toleran la exigencia de un rendimiento tal, que el espíritu se embote por el exceso de trabajo y al mismo tiempo el cuerpo se rinda a la fatiga. (RN 31)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si el obrero, obligado por la necesidad o acosado por el miedo de un mal mayor, acepta, aun no queriéndola, una condición más dura, porque la imponen el patrono o el empresario, esto es ciertamente soportar una violencia, contra la cual reclama la justicia. (RN 32)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Salario familiar: Si el obrero percibe un salario lo suficientemente amplio para sustentarse a sí mismo, a su mujer y a sus hijos,&nbsp;(RN 33)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Plantea la necesidad de asociaciones de obreros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">RN plantea todavía la cuestión social como un tema exclusivo entre obreros y patronos pero, aún con sus limitaciones supone un avance importante respecto a las ideas entonces vigentes en la Iglesia y en la sociedad. Fue un estímulo para el pensamiento y la acción social en la Iglesia y la sociedad. Desconcertó a muchos (fue criticada por obreros, por patronos, por la sociedad, y por la Iglesia) pero estimuló muchas iniciativas. Al cumplirse sus cien años, Juan Pablo II, en CA, ha destacado:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Que su clave de lectura es la dignidad del trabajador y del trabajo</li>



<li>Además del derecho a la propiedad privada —siempre supeditado al destino universal de los bienes y al bien común— defiende otros derechos del trabajador: asociarse en sindicatos, el descanso, la adecuación d el trabajo a las condiciones del trabajador, el salario justo —salario familiar—, y que el trabajo permita cumplir los deberes religiosos.</li>



<li>Otra clave de lectura es la relación entre el estado, que se supone democrático, y los ciudadanos.</li>



<li>De fondo está la concepción de la persona humana y su libertad.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Más de ciento treinta años después, la DSI ha avanzado de modo importante, en la comprensión de los problemas, en la metodología inductiva, en la inclusión de cuestiones que no aparecían en sus comienzos, en la amplitud de los destinatarios, y en la cosmovisión que ofrece. Sobre todo con el papa Francisco, se ha dado un paso de gigante, no en incorporar temas nuevos, sino en los acentos.&nbsp;</p>



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<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="819" height="1024" data-id="413598" src="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2026/05/trabajo-4-819x1024.png" alt="" class="wp-image-413598" srcset="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2026/05/trabajo-4-819x1024.png 819w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2026/05/trabajo-4-240x300.png 240w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2026/05/trabajo-4-768x960.png 768w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2026/05/trabajo-4.png 1080w" sizes="(max-width: 819px) 100vw, 819px" /></figure>



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<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Francisco y León. Dilexi te</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Más de 130 años después, las “cosas nuevas” siguen apareciendo. Se destacan: nuevas tecnologías que transforman la vida, economías que descartan a las personas, trabajos precarizados, —es decir, que son inestables, inseguros, frágiles, o temporales—, migraciones masivas, y crisis climática que golpea, sobre todo, a los pobres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Francisco nos ha dejado textos fundamentales para la DSI. Desde EG, cuyo capítulo IV, sobre el contenido social de la evangelización es una guía de reflexión y acción, hasta Laudato si, Laudato Deo, Fratelli Tutti, Dilexit nos. Y los discursos y mensajes a los encuentros de movimientos populares, además de los mensajes de las Jornadas de las Migraciones y de las Jornadas de la Paz, o los discursos al Cuerpo Diplomático de cada año de su pontificado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Francisco no hace aportaciones especialmente novedosas a la DSI, pero nombra de modo nuevo las realidades sociales que estamos llamados a contemplar, reconocer, y transformar mediante nuestro compromiso, y nos ofrece una renovada perspectiva eclesial desde la que mirar esa realidad; esa realidad poliédrica: como Iglesia en salida, como Iglesia, pueblo de Dios en marcha a la que la constituye la misión, desde las periferias, pobre y de los pobres. Francisco nos enseña a leer la realidad de manera global: todo está conectado, nadie se salva solo, existe una única crisis ecosocial. Se trata de abrir procesos de cuidado de la vida y la creación. Y, en todo ello, el gran tema es el trabajo, y los derechos básicos: tierra, techo, trabajo. Y nos recuerda que nuestra tarea es evangelizar, que nuestra razón de ser es esa: la tarea del Reino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como León XIV indica en <em>Dilexi te</em>, la base de esta exhortación la puso Francisco, en continuidad con <em>Dilexit</em> <em>nos.</em> Se aprecia esta continuidad en la misma estructura del texto, y en la profusión de citas del magisterio de Francisco, al que el texto remite continuamente. Hay insistencias que nos resultan conocidas, pero que León XIV destaca de manera personal en una exhortación de carácter doctrinal, social y pastoral, imbuida de una reflexión teológica que ha persistido en la Iglesia a través de los siglos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una insistencia de fondo:&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jesús se identifica «con los más pequeños de la sociedad» y con su amor, entregado hasta el final, muestra la dignidad de cada ser humano, sobre todo cuando es «más débil, miserable y sufriente». Contemplar el amor de Cristo «nos ayuda a prestar más atención al sufrimiento y a las carencias de los demás, nos hace fuertes para participar en su obra de liberación, como instrumentos para la difusión de su amor (DT 2). Nuestra contemplación del amor de Dios no se reduce a un acto íntimo, sin trascendencia, sino que nos sitúa en la misma dinámica de su amor, nos lleva a hacer operante ese amor. Y, al identificarse con los últimos, nos permite reconocerle en ellos, y servirle en ellos (DT 5) y nos permite acercarnos a ellos diciéndoles también “Yo te he amado”. Es nuestro camino de santificación (DT 3)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Parte el Papa de una constatación previa: Aunque el dolor de los pobres nos interpela continuamente (DT 9) el compromiso en favor de los pobres y con el fin de remover las causas sociales y estructurales de la pobreza, sigue siendo insuficiente (DT 10), y es necesario asociar a este compromiso un cambio de mentalidad que pueda incidir en la transformación cultural (DT 11), porque, entretanto, sigue creciendo la desigualdad, el descarte y la indiferencia. Quizá constatamos que han crecido obras de beneficencia, de asistencia a los pobres, pero van siendo cada vez menos las que se plantean, además, un compromiso transformador de esas realidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En nuestro mundo nos vamos acostumbrando y haciendo irrelevante la pobreza, cuyo rostro se va haciendo más multiforme cada vez. Los pobres no existen por casualidad (DT 14) y hemos de enfrentar los prejuicios ideológicos con que es observada esta realidad. Especialmente los cristianos -nos advierte el Papa- llegamos por contagio de esas actitudes a conclusiones engañosas. (DT 15). No es posible olvidar a los pobres si no queremos salir fuera de la corriente viva de la Iglesia que brota del Evangelio y fecunda todo momento histórico (DT 15)</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Papa señala diversas manifestaciones de la pobreza que son especialmente llamativas en el primer mundo, en Europa. Son empobrecimientos económicos y sociales que reflejan las crecientes desigualdades (DT 12): las familias que no llegan a final de mes (los trabajadores pobres); la “doble pobreza” de las mujeres pobres. Y señala que hay reglas económicas que están en la base de la inequidad. (DT 13). Y, por tanto, la pobreza no es fruto de la casualidad (DT 14), o de meras decisiones personales. Hay un sistema que empobrece, que expulsa y descarta a millones de personas de la vida digna. Por eso no es admisible la culpabilización y criminalización de la pobreza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dios es amor misericordioso (DT 16). La primera consecuencia nos hace conscientes de que solo podemos ser la Iglesia de Jesucristo y fieles a su evangelio si somos la Iglesia de los pobres, si vamos caminando por la estela que la Iglesia ha recorrido desde los primeros tiempos, para descubrir que nuestra identidad se asienta en el anuncio del evangelio a quienes son sus destinatarios privilegiados, con quienes hemos de ir aprendiendo a ser Iglesia pobre y de los pobres. La clave de la encarnación sustenta toda la propuesta. No podemos rezar ni celebrar la fe si se oprime a los más débiles (DT 17)</p>



<p class="wp-block-paragraph">El recorrido bíblico (DT 24-34) y patrístico (DT 39-48) de la exhortación nos ayuda a reconocer estas huellas que nos preceden y desde la que seguir encontrando orientación para actualizar hoy la experiencia de sabernos y sentirnos amados por Dios, y la experiencia de vivir desde ese amor que se hace ofrenda personal y comunitaria para acercar el reino de Dios a esta historia concreta, enfatizando que solo el evangelio vivido así, nos hace Iglesia de Jesucristo. Aunque muchas veces nos parezca que la Iglesia sigue estando muy alejada de los pobres, el recorrido por la historia nos muestra que nunca ha dejado de estar cerca a través de personas, congregaciones, obras, presencias… en las periferias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otra clave de lectura es recordar que la opción fundamental por los pobres no es una mera categoría sociológica, sino fundamentalmente cristológica y eclesiológica (DT 99), lo que hace que no sea algo accesorio a la fe y la vida eclesial, sino algo esencial que constituye nuestra vida y misión. Existe un vínculo inseparable entre nuestra fe y los pobres (DT 35).&nbsp; Es -citando a San Juan Pablo II- una forma especial de primacía en el ejercicio de la caridad cristiana (DT 87). La opción preferencial por los pobres genera una renovación extraordinaria tanto en la Iglesia como en la sociedad, cuando somos capaces de liberarnos de la autorreferencialidad y conseguimos escuchar su grito. (DT 7) Teológicamente podemos hablar de una opción preferencial de Dios por los pobres. (DT 16)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es Dios mismo quien opta por los pobres porque es amor misericordioso y se hace cargo de nuestra condición humana y, por tanto, de nuestra pobreza. (DT 16) Él mismo se hizo pobre. Jesús de Nazaret realizó plenamente la predilección de Dios por los pobres (DT 18) Es Mesías de los pobres y para los pobres (DT 19). Los pobres son la misma carne de Cristo (DT 110). Por eso no cabe reducir la fe a una relación intimista y desencarnada de la historia que nos desvincula de los pobres, o de la tarea del Reino de Dios. (DT 21). El camino de nuestra redención está signado por los pobres. (DT 17) En efecto, Dios muestra predilección hacia los pobres, a ellos se dirige la palabra de esperanza y de liberación del Señor y, por eso, aun en la condición de pobreza o debilidad, ya ninguno debe sentirse abandonado. Y la Iglesia, si quiere ser de Cristo, debe ser la Iglesia de las Bienaventuranzas, una Iglesia que hace espacio a los pequeños y camina pobre con los pobres, un lugar en el que los pobres tienen un sitio privilegiado (cf. St 2,2-4). (DT 21)</p>



<p class="wp-block-paragraph">No hay vivencia de la fe sin concretar el amor en el compromiso cotidiano por denunciar las injustas estructuras de pecado, y por construir, compartiendo la vida de los pobres, una comunidad humana acogedora de los últimos, que sea comunidad social, más allá de los límites eclesiales, porque la salvación no es una idea abstracta, sino una acción concreta (DT 52). No se puede rezar ni ofrecer sacrificios mientras se oprime a los más débiles y a los más pobres. (DT 17)</p>



<p class="wp-block-paragraph">«De nuestra fe en Cristo hecho pobre, y siempre cercano a los pobres y excluidos, brota la preocupación por el <strong>desarrollo integral</strong> de los más abandonados de la sociedad». (DT 21).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Basta que hagamos un recorrido por la Biblia, desde el AT hasta el Apocalipsis aparece nítida esa preferencia de Dios por los pobres, que nos pone, como Iglesia, en la necesidad de mostrar esa misma preferencia. El amor al prójimo representa la prueba tangible de la autenticidad del amor a Dios. (DT 26) Y, apunta el papa León que lo que dice la Palabra revelada «es un mensaje tan claro, tan directo, tan simple y elocuente, que ninguna hermenéutica eclesial tiene derecho a relativizarlo. (DT 31) Existe un vínculo inseparable entre nuestra fe y los pobres (DT 36)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los santos Padres eran de una claridad meridiana: la caridad no es una vía opcional, sino el criterio del verdadero culto. (Crisóstomo) (DT 42) Para san Agustín (DT 43) la limosna es justicia restaurada. La teología patrística fue práctica, apuntando a una Iglesia pobre y para los pobres, recordando que el Evangelio sólo se anuncia bien cuando llega a tocar la carne de los últimos, y advirtiendo que el rigor doctrinal sin misericordia es una palabra vacía. (DT 48). Alumbró el cuidado de los pobres, de los enfermos, de los encarcelados, de los migrantes, el cuidado de la educación de los niños y jóvenes de las periferias… como una respuesta a la exclusión y a la indiferencia. (DT 67)&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Del mismo modo que a lo largo de la historia ha sido y sigue siendo referente la vida monástica, y otros testigos de la pobreza evangélica (DT 53-72), hoy son un referente los movimientos populares para que en nuestra realidad podamos sintonizar con el lamento de los pobres, de manera especial con las mujeres y los migrantes, y los habitantes de las periferias existenciales (DT 75), y con ellos generar alternativas de dignidad humana en la lucha por la justicia.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se trata de “llevarles a Dios”, sino de encontrarlo entre ellos. Servir a los pobres no es un gesto de arriba hacia abajo, sino un encuentro entre iguales, donde Cristo se revela y es adorado. San Juan Pablo II nos recordaba que «en la persona de los pobres hay una presencia especial [de Cristo], que impone a la Iglesia una opción preferencial por ellos». Por lo tanto, cuando la Iglesia se inclina hasta el suelo para cuidar de los pobres, asume su postura más elevada. (DT 79)</p>



<p class="wp-block-paragraph">La experiencia de los movimientos populares nos recuerda la necesidad de luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, la tierra y la vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales. (DT 81). Tendríamos que pensar de qué modo orientar nuestra acción evangelizadora en el mundo obrero a los movimientos populares, tal como hemos comenzado a hacer (asociación de víctimas de accidentes de trabajo, asociación de barrios ignorados, sindicatos de inquilinos, plataformas anti desahucios, colectivos de trabajadores inmigrantes, sobre todo trabajadoras del hogar…)</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Papa reconoce que los movimientos de trabajadores, de mujeres y de jóvenes, así como la lucha contra la discriminación racial, han dado lugar a una nueva conciencia de la dignidad de los marginados. También el aporte de la DSI. (DT 82)</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Concilio abordó este como uno de los temas fundamentales: «siempre, pero sobre todo hoy, el misterio de Cristo en los pobres», y «no se trata de un tema más, sino que en cierto sentido es el único tema de todo el Vaticano II» (DT 84)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde aquí, hemos de acoger el testimonio de la Iglesia latinoamericana y la teología de la liberación, que abrieron camino como un referente inexcusable en la opción por los pobres. (DT 90) con una actitud profética que denuncia el pecado social, el pecado estructural -junto al pecado personal- que están en la raíz de la injusticia y la pobreza.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la encíclica <em>Dilexit nos</em>, el papa Francisco ha recordado cómo el pecado social toma la forma de “estructura de pecado” en la sociedad, que «muchas veces […] se inserta en una mentalidad dominante que considera normal o racional lo que no es más que egoísmo e indiferencia. Este fenómeno se puede definir “alienación social”» (DT 93) y tiene que ver con la clave que, por ejemplo, planteamos en la HOAC del cambio de mentalidad. Hemos de hacer germinar otra manera de pensar en nuestra sociedad. Quizá hemos de hacer germinar el simple pensamiento. Que seamos capaces de pensar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por esto es necesario un compromiso por resolver las causas estructurales de la pobreza. (DT 94) Es responsabilidad de todos los miembros del pueblo de Dios hacer oír, de diferentes maneras, una voz que despierte, que denuncie y que se exponga, aun a costa de parecer diferentes; aun a costa de parecer “estúpidos”. Las estructuras de injusticia deben ser reconocidas y destruidas con la fuerza del bien, a través de un <strong>cambio de mentalidad</strong>, pero también con la ayuda de las ciencias y la técnica, mediante el desarrollo de políticas eficaces en la transformación de la sociedad. (DT 97)</p>



<p class="wp-block-paragraph">El trabajo humano decente -clave esencial de toda la cuestión social- sigue siendo un elemento esencial en el camino de recuperación y sanación de la dignidad herida de toda persona empobrecida. (DT 115) Necesitamos contemplar las situaciones de los trabajadores. (DT 89)</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se trata de llevarles a Dios, sino de encontrarlo entre ellos (DT 79), considerando a los pobres como sujetos (DT 99-102) y no como meros objetos de una acción asistencial y benéfica. Siempre debe recordarse que la propuesta del Evangelio no es sólo la de una relación individual e íntima con el Señor. La propuesta es más amplia: «es el Reino de Dios (cf. Lc 4,43); se trata de amar a Dios que reina en el mundo. En la medida en que Él logre reinar entre nosotros, la vida social será ámbito de fraternidad, de justicia, de paz, de dignidad para todos. Entonces, tanto el anuncio como la experiencia cristiana tienden a provocar consecuencias sociales. Buscamos su Reino». (DT 97)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los pobres no son un problema social; son de los nuestros. (DT 104) Esto exige acompañar la vida de las personas encarnándonos con ellas. En este sentido, el Papa recuerda que los movimientos de trabajadores han dado lugar a una nueva conciencia de la dignidad de los marginados (DT 82) y reclama el aporte de la DSI, así como el trabajo por el bien común que posibilita amar al prójimo más eficazmente (DT 88).&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Replantea el Papa la eficaz aportación de la limosna, entendida, como encuentro, contacto e identificación con la situación de los demás (DT 115) que nos permite tocar la carne sufriente de los pobres. (DT 119) la limosna no exime de sus responsabilidades a las autoridades competentes, ni elimina el compromiso organizado de las instituciones, y mucho menos sustituye la lucha legítima por la justicia. Sin embargo, invita al menos a detenerse y a mirar al pobre a la cara, a tocarle y compartir con él algo de lo suyo. (DT 116)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para esto resulta imprescindible seguir vinculando fe y vida y, sobre todo, el culto y la vida, la celebración y el compromiso, la acogida de la vida en la oración, y la espiritualidad que ha de sustentar la presencia de los cristianos en la vida pública (DT 114). Es la espiritualidad del Buen Samaritano, que nos impide reducir la fe al ámbito privado, como si los creyentes no tuviéramos que preocuparnos de todo lo que afecta a la sociedad y a los ciudadanos. (DT 112)</p>



<p class="wp-block-paragraph">El hecho es que muchas formas de indiferencia que hoy encontramos «son signos de un estilo de vida generalizado, que se manifiesta de diversas maneras, quizás más sutiles. (DT 107)</p>



<p class="wp-block-paragraph">La pobreza sigue clamando justicia, solidaridad, frente a las estructuras de pecado (DT 90) y es preciso seguir denunciando la dictadura de una economía que mata (DT 90-94) reconquistando nuestra dignidad moral y espiritual. Y ante ello tenemos que tener la creatividad y la audacia necesaria para encontrar y concretar caminos para el amor. Por su naturaleza, el amor cristiano es profético, hace milagros, no tiene límites: es para lo imposible. El amor es ante todo un modo de concebir la vida, un modo de vivirla. Pues bien, una Iglesia que no pone límites al amor, que no conoce enemigos a los que combatir, sino sólo hombres y mujeres a los que amar, es la Iglesia que el mundo necesita hoy. (DT 120)</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Llamadas y desafíos</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">No andamos escasos de doctrina social en la Iglesia. Quizá lo más perentorio y necesario sea, como propone el Papa en esta exhortación, hacerla vida, una vida en que podamos escuchar también cada uno de nosotros: “Te he amado”. Por eso concluyo simplemente enunciando las llamadas que percibo para nuestra Iglesia; para nuestros movimientos apostólicos y nuestras comunidades parroquiales.</p>



<ol class="wp-block-list">
<li>Hacer una lectura creyente de la realidad, situándonos desde las periferias.</li>



<li>Mirar la realidad como Dios la mira, uniendo los sentimientos de indignación y compasión. Activar los criterios de la DSI.</li>



<li>Para reconocer la presencia de Cristo en los pobres y servirles.</li>



<li>Desde la vinculación de caridad y justicia. En actitud profética.</li>



<li>Atentos a las tentaciones:
<ol class="wp-block-list">
<li>No dejarnos atrapar por el discurso neoliberal (culpar a los pobres)</li>



<li>Reducir la compasión al asistencialismo</li>
</ol>
</li>



<li>Para provocar
<ol class="wp-block-list">
<li>Un camino de encarnación y acompañamiento</li>



<li>Con los pobres</li>



<li>Propiciando un cambio de mentalidad y la conversión de las estructuras, lo que requiere luchar contra las causas estructurales de la pobreza</li>



<li>Que visibilice nuestro ser Iglesia y nos convierta en la iglesia de los pobres. Acompañar a los Movimientos populares</li>



<li>Vinculando fe y vida, culto y vida.</li>
</ol>
</li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">Todo ello porque la opción por los pobres es la misma opción de Dios. Dios es parcial. Y para nosotros esa opción es una opción profundamente espiritual porque nace de la experiencia del amor de Dios en nuestra vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Mensaje de los obispos para la Pascua del Enfermo</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/noticias/accion-caritativa/pastoral-de-la-salud/mensaje-de-los-obispos-para-la-pascua-del-enfermo/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=mensaje-de-los-obispos-para-la-pascua-del-enfermo</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 05 May 2026 15:18:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral de la Salud]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Mensaje de los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social con motivo de la Pascua del Enfermo10 de mayo de 2026 “La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro” “Lo llevó a una posada y lo cuidó” (Lc 10, 35) En el Mensaje para la Jornada Mundial del Enfermo [&#8230;]</p>
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<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Mensaje de los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social con motivo de la Pascua del Enfermo<br>10 de mayo de 2026</p>
</blockquote>



<h2 class="wp-block-heading">“La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro”</h2>



<h6 class="wp-block-heading">“Lo llevó a una posada y lo cuidó” (Lc 10, 35)</h6>



<p class="wp-block-paragraph">En el Mensaje para la Jornada Mundial del Enfermo León XIV, subraya cómo el amor al prójimo necesita gestos concretos de cercanía, con los que se asume el sufrimiento ajeno, sobre todo el de aquellas personas que viven en situación de enfermedad, a menudo en un contexto de fragilidad debido a la pobreza, al aislamiento y a la soledad. Y nos propone centrarnos en la figura evangélica del samaritano que manifiesta su amor cuidando al hombre herido que ha caído en manos de los ladrones: “He deseado proponer la reflexión de este pasaje bíblico con la clave hermenéutica de la Encíclica Fratelli tutti, de mi querido predecesor el Papa Francisco, donde la compasión y la misericordia hacia el necesitado no se reducen a un mero esfuerzo individual, sino que se realizan en la relación: con el hermano necesitado, con quienes lo cuidan y, fundamentalmente, con Dios que nos da su amor”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta Campaña del Enfermo ponemos en el centro el cuidado a los enfermos. La Iglesia es la posada a donde el Buen Samaritano lleva al hombre herido y necesitamos aprender a acoger y cuidar. De ahí el lema elegido: “Lo llevó a una posada y lo cuidó” (Lc 10, 34). Jesús se presenta públicamente como uno que lucha contra la enfermedad y que ha venido para curar al hombre de todo mal: el mal del espíritu y el mal del cuerpo. “Le llevaron a todos los enfermos y endemoniados” (Mc 1,32). Si pienso en las grandes ciudades contemporáneas, me pregunto dónde están las puertas ante las cuales llevar a los enfermos esperando que sean sanados. Jesús nunca huyó de sus cuidados. Nunca pasó de largo, nunca volvió la cara hacia otro lado y hoy nos envía a cumplir su propia obra y nos dona el poder de sanar, es decir, de acercarse a los enfermos y cuidarlos hasta el fondo ¡Esa es la gloria de Dios! ¡Esa es la tarea de la Iglesia! Ayudar a los enfermos, no perderse en habladurías, ayudar siempre, consolar, aliviar, estar cerca de los enfermos; ésta es la tarea.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La presencia cristiana junto a los enfermos manifiesta que la caridad no es una idea abstracta, sino una acción concreta. El samaritano “al verlo, se compadeció, y acercándose, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó”. Al ponerle sobre la propia cabalgadura, lleva el peso del herido. “En efecto, aceptar al otro que sufre significa asumir de alguna manera su sufrimiento, de modo que éste llegue a ser también mío. Pero precisamente porque ahora se ha convertido en sufrimiento compartido, en el cual se da la presencia de un otro, este sufrimiento queda traspasado por la luz del amor. La palabra latina consolatio, consolación, lo expresa de manera muy bella, sugiriendo un «ser-con» en la soledad, que entonces ya no es soledad”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al finalizar este mensaje, queremos recordar a los enfermos y a los hermanos y hermanas que los asisten las palabras del papa Francisco: “ustedes tienen más que nunca un rol especial. Su caminar juntos, en efecto, es un signo para todos, un himno a la dignidad humana, un canto de esperanza (…) Toda la Iglesia les está agradecida”. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Pedimos a Santa María, Salud de los enfermos, por los enfermos y que sepamos ser onsuelo para cuantos sufren por la enfermedad.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Cardenal D. Juan José Omella Omella</li>



<li>D. Abilio Martínez Varea</li>



<li>D. Vicente Ribas Prats</li>



<li>D. Javier Vilanova Pellisa</li>



<li>D. Florencio Roselló Avellanas</li>
</ul>



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</div>
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			</item>
		<item>
		<title>Preferencia evangélica: la otra prioridad</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/noticias/migraciones-y-movilidad-humana/migraciones/preferencia-evangelica-la-otra-prioridad/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=preferencia-evangelica-la-otra-prioridad</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 Apr 2026 16:11:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Migraciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Mensaje de Mons. Fernando García Cadiñanos, obispo de Mondoñedo-Ferrol y responsable del Departamento de Migraciones Asistimos estos días a una polémica encendida y extendida. Y tiene lugar en medio de este tiempo pascual que nos habla de un nuevo nacimiento, de una nueva vida, de la nueva creación, de una luz brillante fruto de la [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>Mensaje de Mons. Fernando García Cadiñanos</em>, <em>obispo de Mondoñedo-Ferrol</em> y responsable del Departamento de Migraciones</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Asistimos estos días a una polémica encendida y extendida. Y tiene lugar en medio de este tiempo pascual que nos habla de un nuevo nacimiento, de una nueva vida, de la nueva creación, de una luz brillante fruto de la Vida que surge del Resucitado. El cristiano, en la Pascua, renueva su bautismo que le eleva sobre la naturaleza para abrirle a nuevos horizontes más humanos y humanizantes.&nbsp;<strong>Se trata de un golpe de vida que nos lleva a apostar por esta, en toda circunstancia y lugar, y por una vida digna siempre</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este acontecimiento es una llamada permanente a la conversión, a no seguir los criterios del mundo sino a vivir como hijos de la luz y del resucitado, “buscando los bienes de allá arriba”. Como toda conversión, supone un cambio de mentalidad, de manera que la fuerza del Evangelio vaya configurando «los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad, que están en contraste con la palabra de Dios y con el designio de salvación” (Pablo VI). El cristiano, por tanto, tiene&nbsp;<strong>una manera diferente de mirar los retos que se le presentan para descubrirlos más divinamente</strong>&nbsp;y, por ello, profundamente humanos. A ello le convoca la gracia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fruto de esta llamada,&nbsp;<strong>la Iglesia acoge y se compromete en un proyecto de sociedad posible y real, al hilo de su enseñanza social</strong>. Cimentado sobre principios y valores que construyen, que plenifican, que integran y llenan de gozo el corazón humano. Un corazón llamado a la fraternidad. Son principios que nos hablan de otras prioridades y preferencias diferentes de aquellas a las que el mundo nos convoca, y que manifiestan así la belleza de la propuesta y la novedad que significa. Fundamentos que inspiran proyectos políticos y permiten proyectar una política sana que sirva al ser humano sin desencantarlo. Yo los aprendí de pequeño, los he enseñado y hoy me gustaría compartirlos contigo y recordarlos públicamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La preferencia que este proyecto, nacido en Jesús, nos propone es&nbsp;<strong>siempre para cada persona, por encima de su ciudadanía o de su condición, raza, sexo o posición social</strong>. Cada ser humano encierra una dignidad infinita, fundamentada en su propia naturaleza. En ella se enraíza y cimenta la convicción de que cada persona es sujeto de derechos fundamentales y de deberes, por encima de concesiones administrativas o políticas.&nbsp;<strong>Una dignidad que el Estado no puede obviar</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La prioridad que me han enseñado en el Evangelio está siempre en la&nbsp;<strong>búsqueda del bien común</strong>, por encima de cualquier bien particular o interés de bienestar privado. Un bien común que, en las circunstancias actuales, tiene una mirada universal, superando los intereses nacionales. Un bien común que va más allá del bienestar economicista y busca el bien de toda la persona y de todas las personas, en la clave de la ecología y del desarrollo humano integral.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La prioridad por la que opto es aquella que orienta la propiedad en el horizonte de un concepto más amplio que le da anchura y sentido: me refiero al&nbsp;<strong>destino universal de los bienes</strong>; una visión que, lejos de socializar, insiste en la dimensión social de la propiedad que es capaz de dilatarla y de desactivar el miedo a la escasez provocada por el acaparamiento. De esta manera,&nbsp;<strong>los bienes particulares siempre están orientados a un servicio más alto que beneficia a toda la humanidad, para que todos puedan tener los medios necesarios para alcanzar una vida buena</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La prioridad en el Evangelio</strong>, que es mi guía de camino,&nbsp;<strong>la tienen siempre los pobres, los últimos, los que no cuentan, los descartados</strong>, los que no se sientan habitualmente a la mesa de nuestro mundo. De esta manera, desde los últimos, se construye una sociedad integrada en la que nadie se descuelga, donde la solidaridad no se queda en una palabra hueca y bonita, sino que duele y edifica. Una solidaridad que me lleva a abajarme para&nbsp;<strong>construir un ‘nosotros’ más amplio</strong>, donde todos podamos sentarnos a la misma mesa. Quizás la ración sea menor, pero la fiesta es más grande porque estamos todos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La preferencia que me gusta es la que no distingue entre hermanos y extranjeros, entre propios y extraños, porque en Cristo todos hemos sido hechos hermanos. Ya “no hay judío ni gentil”, sino&nbsp;<strong>todos iguales</strong>&nbsp;desde la riqueza que otorga la identidad diversa convocada al trabajo en la misma casa común.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se trata, lo sé, de una prioridad distinta, pero creo que construye y genera esperanza y no división, miedo o rivalidad. Es una preferencia que convoca al trabajo serio y creativo, que ayuda a superar prejuicios e ideologías. No es una preferencia más fácil, ni mucho menos, sino exigente y radical, sustentada en&nbsp;<strong>la fuerza de lo comunitario por encima de lo individual y particular</strong>. Estoy convencido de que es una prioridad más humana y humanizadora. Por eso la comparto. ¿Con cuál te quedas?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tu hermano y amigo,</p>



<p class="wp-block-paragraph">+ Fernando, obispo de Mondoñedo-Ferrol</p>
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		<title>Las familias: corazón y protagonistas de la ecología integral</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 Apr 2026 07:31:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ecología Integral]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Eduardo Agosta Scarel, O. Carm. Recientemente, el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida han presentado un documento conjunto fundamental: «La Ecología Integral en la vida de la Familia». Este manual no es solo una guía teórica; es un llamado vibrante a [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Por Eduardo Agosta Scarel, O. Carm.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Recientemente, el <em>Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida</em> han presentado un documento conjunto fundamental: <em>«</em><a href="https://www.humandevelopment.va/es/news/2026/ecologia-integrale-nella-vita-della-famiglia-documento-congiunto-dicasteri.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong><em>La Ecología Integral en la vida de la Familia</em></strong></a><em>»</em>. Este manual no es solo una guía teórica; es un llamado vibrante a que cada hogar asuma su papel como el actor principal en la transformación que nuestro planeta y nuestra sociedad necesitan con urgencia.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>La familia, protagonista del cambio</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El mensaje central del documento es claro: la familia es el sujeto protagonista de una ecología integral. Al ser el grupo social más básico y el lugar donde se dan las relaciones primarias, constituye el espacio privilegiado para aprender virtudes como la paciencia, la protección de la vida y la solidaridad intergeneracional. Como nos recuerda el manual, «todo está conectado»: el ambiente, la vida familiar, la sexualidad y las relaciones sociales no pueden analizarse de forma aislada.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Un mapa práctico para el hogar</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El subsidio se estructura en torno a siete temas clave que aterrizan las enseñanzas de la encíclica <em>Laudato Si’, </em>junto a otras encíclicas como <em>Fratelli Tutti </em>y <em>Amoris Laetitia,</em> a la realidad cotidiana de los cónyuges e hijos:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Escuchar el clamor de la tierra:</strong> reconocer que la creación es un don confiado a la familia, no una propiedad absoluta.</li>



<li><strong>El clamor de los pobres: </strong>fomentar la ternura y la compasión hacia los más vulnerables y combatir la «cultura del descarte»<strong>.</strong></li>



<li><strong>Economía ecológica: </strong>aprender a gestionar los recursos domésticos mediante la reducción, la reutilización y el reciclaje.</li>



<li><strong>Estilos de vida ecológicos:</strong> Adoptar la sobriedad y la simplicidad como caminos hacia una mejor calidad de vida.</li>



<li><strong>Educación integral:</strong> Los padres tienen el derecho-deber esencial de transmitir una cultura de la vida y el respeto al ecosistema.</li>



<li><strong>Espiritualidad ecológica:</strong> Cultivar una «pasión por el cuidado del mundo» (LS 216) que nazca de un encuentro profundo con Jesucristo.</li>



<li><strong>Participación comunitaria:</strong> Las familias deben trabajar en red y participar activamente en la vida pública para influir en políticas más justas.</li>
</ul>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Más que acciones, una conversión del corazón</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El manual no solo ofrece propuestas de actuación, como el compostaje, el ahorro de agua o el voluntariado, sino que también invita a una reflexión profunda mediante preguntas diseñadas para el diálogo familiar. Se trata de gestar grandes procesos de transformación que operen desde las profundidades de la sociedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mensaje de este subsidio puede expresarse con esta imagen:</p>



<p class="wp-block-paragraph">La familia es el «jardín doméstico» (el Carmelo doméstico) donde se cultivan las semillas de un mundo nuevo. Así como un jardín necesita raíces sólidas (la fe y la educación) para que sus plantas crezcan y den fruto, la familia es el suelo fértil donde el amor se transforma en gestos cotidianos de cuidado. Cada hogar es un ecosistema de vida que, al florecer en armonía, tiene el poder de transformar el desierto de la indiferencia global en un vergel de esperanza y fraternidad para toda la familia humana.</p>



<div class="wp-block-buttons is-layout-flex wp-block-buttons-is-layout-flex">
<div class="wp-block-button"><a class="wp-block-button__link wp-element-button" href="https://www.humandevelopment.va/content/dam/sviluppoumano/news/2026-news/03-marzo/documento-ecologia-integrale-famiglia/La-ecologia-integral-en-la-vida-de-la-familia.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Accede al manual aquí</a></div>
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		<title>Nota de prensa con motivo del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/pastoraldelasalud/nota-de-prensa-con-motivo-del-dia-mundial-de-la-seguridad-y-salud-en-el-trabajo/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=nota-de-prensa-con-motivo-del-dia-mundial-de-la-seguridad-y-salud-en-el-trabajo</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Apr 2026 05:21:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Pastoral de la Salud]]></category>
		<category><![CDATA[Pastoral del Trabajo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Madrid, 28 de abril de 2026José Luis Méndez, director del Departamento de Pastoral de la SaludAntonio Javier Aranda, director del Departamento de Pastoral del Trabajo Vivimos un tiempo de desgaste profundo. El cansancio se ha vuelto el paisaje cotidiano de nuestros barrios y transportes públicos; un agotamiento que no es fruto del esfuerzo sano, sino [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/pastoraldelasalud/nota-de-prensa-con-motivo-del-dia-mundial-de-la-seguridad-y-salud-en-el-trabajo/">Nota de prensa con motivo del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo</a> se publicó primero en <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es">Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Madrid, 28 de abril de 2026<br>José Luis Méndez, director del Departamento de Pastoral de la Salud<br>Antonio Javier Aranda, director del Departamento de Pastoral del Trabajo</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Vivimos un tiempo de desgaste profundo. El cansancio se ha vuelto el paisaje cotidiano de nuestros barrios y transportes públicos; un agotamiento que no es fruto del esfuerzo sano, sino de una economía que exige demasiado y devuelve demasiado poco. Desde los departamentos de la <strong>Pastoral del Trabajo y la Pastoral de la Salud de la Conferencia Episcopal Española</strong>, alzamos nuestra voz para denunciar que hemos normalizado la precariedad y que es urgente transitar hacia una <strong>ética del cuidado</strong> que ponga la vida en el centro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La precariedad ya no es una excepción, sino un sistema que corroe la vida común. Según el reciente <strong>Informe PRESME</strong> 2025, el <strong>47,5% de los trabajadores</strong> en nuestro país vive bajo algún tipo de precariedad. Esta inseguridad estructural impide planificar el futuro, rompe los vínculos familiares y debilita el tejido social. Como sociedad, no podemos permitir que el trabajo, que debería ser fuente de dignidad, se convierta en una herramienta de erosión humana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es un escándalo ético que el <strong>90% de las mujeres jóvenes migrantes</strong> en trabajos manuales sufran precariedad severa. Ellas sostienen nuestros hogares, cuidan a nuestros mayores y limpian nuestras ciudades, a menudo sin derechos básicos ni protección. Una sociedad que descansa sobre el sacrificio invisible de las más vulnerables ha perdido su brújula moral. La verdadera justicia exige que quienes más cuidan sean, precisamente, las más protegidas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La precariedad enferma y, en demasiadas ocasiones, mata:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Salud Mental:</strong> El riesgo de sufrir problemas psicológicos <strong>se multiplica por 2,5 bajo condiciones precarias</strong>. En el último año, las bajas por causas psicológicas han rozado las 600.000. El estrés crónico y la ansiedad no son debilidades personales, son consecuencias de ritmos inhumanos.</li>



<li><strong>Siniestralidad Laboral:</strong> En 2025, <strong>735</strong><strong> personas perdieron la vida</strong> en accidentes de trabajo. En los últimos 30 años (1996-2025) han sido 30.129 las muertes registradas en el trabajo. No son cifras; son familias truncadas por una cultura que antepone la rentabilidad a la prevención.</li>



<li><strong>Pobreza Laboral:</strong> El <strong>Informe FOESSA 2025</strong> nos alerta de una realidad dolorosa: tres de cada cuatro hogares en exclusión severa cuentan con personas trabajadoras. Trabajar ya no garantiza salir de la pobreza.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Nadie puede decir que no lo sabía: La precariedad es un hecho público con datos indiscutibles.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Gobernar es, en su esencia, cuidar</strong>. Exigimos políticas valientes: estabilidad real, salarios suficientes, una inspección de trabajo robusta y la integración de la salud mental en el cuidado de la vida de las personas trabajadoras.</li>



<li><strong>La dignidad del trabajador debe estar por encima de la lógica del beneficio</strong>. Las empresas que cuidan no solo son más éticas, sino más sostenibles y humanas.</li>



<li><strong>No podemos ser indiferentes</strong>. El cuidado no es una opción secundaria; es la base de una comunidad sana y la mayor forma de justicia.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El cuidado empieza hoy</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Inspirados en el Evangelio y en una ética humana universal, decimos: ¡Basta de una economía que mata!, de ritmos que enferman y de muertes que pudieron evitarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es tiempo de un país que cuide, donde el trabajo sostenga la vida en lugar de desgastarla. Hacemos un llamamiento a las instituciones, sindicatos, organizaciones empresariales y ciudadanos para despertar a esta urgencia. La dignidad humana no es negociable: <strong>Es tiempo de justicia, ¡es tiempo de un país que cuide!</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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