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	<title>Pastoral de la Salud archivos -</title>
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	<description>C.E. para la Pastoral Social</description>
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	<title>Pastoral de la Salud archivos -</title>
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	<item>
		<title>Mensaje de los obispos para la Pascua del Enfermo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 05 May 2026 15:18:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral de la Salud]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Mensaje de los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social con motivo de la Pascua del Enfermo10 de mayo de 2026 “La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro” “Lo llevó a una posada y lo cuidó” (Lc 10, 35) En el Mensaje para la Jornada Mundial del Enfermo [&#8230;]</p>
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<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Mensaje de los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social con motivo de la Pascua del Enfermo<br>10 de mayo de 2026</p>
</blockquote>



<h2 class="wp-block-heading">“La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro”</h2>



<h6 class="wp-block-heading">“Lo llevó a una posada y lo cuidó” (Lc 10, 35)</h6>



<p class="wp-block-paragraph">En el Mensaje para la Jornada Mundial del Enfermo León XIV, subraya cómo el amor al prójimo necesita gestos concretos de cercanía, con los que se asume el sufrimiento ajeno, sobre todo el de aquellas personas que viven en situación de enfermedad, a menudo en un contexto de fragilidad debido a la pobreza, al aislamiento y a la soledad. Y nos propone centrarnos en la figura evangélica del samaritano que manifiesta su amor cuidando al hombre herido que ha caído en manos de los ladrones: “He deseado proponer la reflexión de este pasaje bíblico con la clave hermenéutica de la Encíclica Fratelli tutti, de mi querido predecesor el Papa Francisco, donde la compasión y la misericordia hacia el necesitado no se reducen a un mero esfuerzo individual, sino que se realizan en la relación: con el hermano necesitado, con quienes lo cuidan y, fundamentalmente, con Dios que nos da su amor”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta Campaña del Enfermo ponemos en el centro el cuidado a los enfermos. La Iglesia es la posada a donde el Buen Samaritano lleva al hombre herido y necesitamos aprender a acoger y cuidar. De ahí el lema elegido: “Lo llevó a una posada y lo cuidó” (Lc 10, 34). Jesús se presenta públicamente como uno que lucha contra la enfermedad y que ha venido para curar al hombre de todo mal: el mal del espíritu y el mal del cuerpo. “Le llevaron a todos los enfermos y endemoniados” (Mc 1,32). Si pienso en las grandes ciudades contemporáneas, me pregunto dónde están las puertas ante las cuales llevar a los enfermos esperando que sean sanados. Jesús nunca huyó de sus cuidados. Nunca pasó de largo, nunca volvió la cara hacia otro lado y hoy nos envía a cumplir su propia obra y nos dona el poder de sanar, es decir, de acercarse a los enfermos y cuidarlos hasta el fondo ¡Esa es la gloria de Dios! ¡Esa es la tarea de la Iglesia! Ayudar a los enfermos, no perderse en habladurías, ayudar siempre, consolar, aliviar, estar cerca de los enfermos; ésta es la tarea.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La presencia cristiana junto a los enfermos manifiesta que la caridad no es una idea abstracta, sino una acción concreta. El samaritano “al verlo, se compadeció, y acercándose, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó”. Al ponerle sobre la propia cabalgadura, lleva el peso del herido. “En efecto, aceptar al otro que sufre significa asumir de alguna manera su sufrimiento, de modo que éste llegue a ser también mío. Pero precisamente porque ahora se ha convertido en sufrimiento compartido, en el cual se da la presencia de un otro, este sufrimiento queda traspasado por la luz del amor. La palabra latina consolatio, consolación, lo expresa de manera muy bella, sugiriendo un «ser-con» en la soledad, que entonces ya no es soledad”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al finalizar este mensaje, queremos recordar a los enfermos y a los hermanos y hermanas que los asisten las palabras del papa Francisco: “ustedes tienen más que nunca un rol especial. Su caminar juntos, en efecto, es un signo para todos, un himno a la dignidad humana, un canto de esperanza (…) Toda la Iglesia les está agradecida”. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Pedimos a Santa María, Salud de los enfermos, por los enfermos y que sepamos ser onsuelo para cuantos sufren por la enfermedad.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Cardenal D. Juan José Omella Omella</li>



<li>D. Abilio Martínez Varea</li>



<li>D. Vicente Ribas Prats</li>



<li>D. Javier Vilanova Pellisa</li>



<li>D. Florencio Roselló Avellanas</li>
</ul>



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			</item>
		<item>
		<title>Nota de prensa con motivo del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/pastoraldelasalud/nota-de-prensa-con-motivo-del-dia-mundial-de-la-seguridad-y-salud-en-el-trabajo/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=nota-de-prensa-con-motivo-del-dia-mundial-de-la-seguridad-y-salud-en-el-trabajo</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Apr 2026 05:21:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Pastoral de la Salud]]></category>
		<category><![CDATA[Pastoral del Trabajo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Madrid, 28 de abril de 2026José Luis Méndez, director del Departamento de Pastoral de la SaludAntonio Javier Aranda, director del Departamento de Pastoral del Trabajo Vivimos un tiempo de desgaste profundo. El cansancio se ha vuelto el paisaje cotidiano de nuestros barrios y transportes públicos; un agotamiento que no es fruto del esfuerzo sano, sino [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Madrid, 28 de abril de 2026<br>José Luis Méndez, director del Departamento de Pastoral de la Salud<br>Antonio Javier Aranda, director del Departamento de Pastoral del Trabajo</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Vivimos un tiempo de desgaste profundo. El cansancio se ha vuelto el paisaje cotidiano de nuestros barrios y transportes públicos; un agotamiento que no es fruto del esfuerzo sano, sino de una economía que exige demasiado y devuelve demasiado poco. Desde los departamentos de la <strong>Pastoral del Trabajo y la Pastoral de la Salud de la Conferencia Episcopal Española</strong>, alzamos nuestra voz para denunciar que hemos normalizado la precariedad y que es urgente transitar hacia una <strong>ética del cuidado</strong> que ponga la vida en el centro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La precariedad ya no es una excepción, sino un sistema que corroe la vida común. Según el reciente <strong>Informe PRESME</strong> 2025, el <strong>47,5% de los trabajadores</strong> en nuestro país vive bajo algún tipo de precariedad. Esta inseguridad estructural impide planificar el futuro, rompe los vínculos familiares y debilita el tejido social. Como sociedad, no podemos permitir que el trabajo, que debería ser fuente de dignidad, se convierta en una herramienta de erosión humana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es un escándalo ético que el <strong>90% de las mujeres jóvenes migrantes</strong> en trabajos manuales sufran precariedad severa. Ellas sostienen nuestros hogares, cuidan a nuestros mayores y limpian nuestras ciudades, a menudo sin derechos básicos ni protección. Una sociedad que descansa sobre el sacrificio invisible de las más vulnerables ha perdido su brújula moral. La verdadera justicia exige que quienes más cuidan sean, precisamente, las más protegidas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La precariedad enferma y, en demasiadas ocasiones, mata:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Salud Mental:</strong> El riesgo de sufrir problemas psicológicos <strong>se multiplica por 2,5 bajo condiciones precarias</strong>. En el último año, las bajas por causas psicológicas han rozado las 600.000. El estrés crónico y la ansiedad no son debilidades personales, son consecuencias de ritmos inhumanos.</li>



<li><strong>Siniestralidad Laboral:</strong> En 2025, <strong>735</strong><strong> personas perdieron la vida</strong> en accidentes de trabajo. En los últimos 30 años (1996-2025) han sido 30.129 las muertes registradas en el trabajo. No son cifras; son familias truncadas por una cultura que antepone la rentabilidad a la prevención.</li>



<li><strong>Pobreza Laboral:</strong> El <strong>Informe FOESSA 2025</strong> nos alerta de una realidad dolorosa: tres de cada cuatro hogares en exclusión severa cuentan con personas trabajadoras. Trabajar ya no garantiza salir de la pobreza.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Nadie puede decir que no lo sabía: La precariedad es un hecho público con datos indiscutibles.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Gobernar es, en su esencia, cuidar</strong>. Exigimos políticas valientes: estabilidad real, salarios suficientes, una inspección de trabajo robusta y la integración de la salud mental en el cuidado de la vida de las personas trabajadoras.</li>



<li><strong>La dignidad del trabajador debe estar por encima de la lógica del beneficio</strong>. Las empresas que cuidan no solo son más éticas, sino más sostenibles y humanas.</li>



<li><strong>No podemos ser indiferentes</strong>. El cuidado no es una opción secundaria; es la base de una comunidad sana y la mayor forma de justicia.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El cuidado empieza hoy</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Inspirados en el Evangelio y en una ética humana universal, decimos: ¡Basta de una economía que mata!, de ritmos que enferman y de muertes que pudieron evitarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es tiempo de un país que cuide, donde el trabajo sostenga la vida en lugar de desgastarla. Hacemos un llamamiento a las instituciones, sindicatos, organizaciones empresariales y ciudadanos para despertar a esta urgencia. La dignidad humana no es negociable: <strong>Es tiempo de justicia, ¡es tiempo de un país que cuide!</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<item>
		<title>Campaña del Enfermo 2026</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 Jan 2026 12:20:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Acción caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Documentos]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Pastoral de la Salud]]></category>
		<category><![CDATA[Jornada Mundial del Enfermo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro”&#160;“Lo llevó a una posada y lo cuidó” (Lc 10, 35)&#160; Este año 2026 el Papa León XIV nos prone volver nuestra mirada y reflexionar sobre el&#160; Buen Samaritano. Y ha elegido el tema para la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo, que se&#160; celebrará el 11 [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><strong>“La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro”&nbsp;</strong><br><em>“Lo llevó a una posada y lo cuidó” (Lc 10, 35)&nbsp;</em></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Este año 2026 el Papa León XIV nos prone volver nuestra mirada y reflexionar sobre el&nbsp; Buen Samaritano. Y ha elegido el tema para la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo, que se&nbsp; celebrará el 11 de febrero de 2026: <strong>“La compasión del samaritano: amar llevando el dolor&nbsp; del otro”.&nbsp;</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El tema, centrado en la figura evangélica del samaritano que manifiesta su amor al&nbsp;cuidar al hombre herido que ha caído en manos de los ladrones, quiere subrayar este aspecto&nbsp; del amor al prójimo: el amor necesita gestos concretos de cercanía, con los que se asume el&nbsp;sufrimiento ajeno, sobre todo el de aquellas personas que viven en situación de enfermedad,&nbsp; a menudo en un contexto de fragilidad debido a la pobreza, al aislamiento y a la soledad.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Jornada Mundial del Enfermo, instituida por San Juan Pablo II en 1992, busca ser un&nbsp; momento privilegiado de oración, de cercanía y de reflexión para toda la comunidad eclesial&nbsp; y para la sociedad civil, llamada a reconocer el rostro de Cristo en los hermanos y hermanas&nbsp; marcados por la enfermedad y la fragilidad.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al igual que el buen samaritano que se detiene y se inclina ante el herido en el camino,&nbsp; la comunidad cristiana está llamada a detenerse ante quien sufre, y a dar testimonio&nbsp; evangélico de cercanía y servicio hacia los enfermos y los más vulnerables.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta Campaña ponemos en el centro el cuidado a los enfermos. La Iglesia es la posada&nbsp; a donde el Buen Samaritano lleva al hombre herido y necesitamos aprender a acoger y cuidar. De ahí el lema elegido: “Lo llevó a una posada y lo cuidó” (Lc 10, 34). Jesús se presenta&nbsp; públicamente como uno que lucha contra la enfermedad y que ha venido para curar al hombre&nbsp; de todo mal: el mal del espíritu y el mal del cuerpo. “Le llevaron a todos los enfermos y&nbsp; endemoniados” (Mc 1,32). Si pienso en las grandes ciudades contemporáneas, me pregunto&nbsp; dónde están las puertas ante las cuales llevar a los enfermos esperando que sean sanados.&nbsp; Jesús nunca huyó de sus cuidados. Nunca pasó de largo, nunca volvió la cara hacia otro lado y&nbsp; hoy nos envía a cumplir su propia obra y nos dona el poder de sanar, es decir, de acercarse a&nbsp; los enfermos y cuidarlos hasta el fondo ¡Esa es la gloria de Dios! ¡Esa es la tarea de la Iglesia!&nbsp;Ayudar a los enfermos, no perderse en habladurías, ayudar siempre, consolar, aliviar, estar&nbsp; cerca de los enfermos; ésta es la tarea (cf. Papa Francisco, Audiencia 10-VI- 2015).&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuidar a los enfermos y sus cuidadores lejos de suponer un problema son una&nbsp; oportunidad evangelizadora de primer orden. Los enfermos son, con palabras de Benedicto&nbsp; XVI, “un signo eficaz e instrumento de evangelización para las personas que os atienden y para&nbsp; vuestras familias (…) sois los hermanos de Cristo paciente, y con El, si queréis, salváis al&nbsp; mundo”.&nbsp;</p>



<h2 class="wp-block-heading">Materiales para la campaña</h2>



<ul class="wp-block-list">
<li><a href="https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/messages/sick/documents/20260113-messaggio-giornata-malato.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Mensaje del Papa León XIV para la Jornada Mundial del Enfermo 2026</a></li>



<li><a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2026/01/Orientaciones-Campana-Enfermo-2026.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Orientaciones de la campaña</a></li>



<li><a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2026/01/1-El-cuidado-en-la-accion-pastoral-de-la-salud.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">1- El cuidado en la acción pastoral de la salud</a></li>



<li><a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2026/01/2-Algunas-claves-para-ser-buen-samaritano.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">2- Algunas claves para ser buen samaritano</a></li>



<li><a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2026/01/3-El-bueno-del-Samaritano.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">3- El bueno del Samaritano</a></li>



<li><a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2026/01/4-El-bueno-del-Samaritano-B.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">4- El bueno del Samaritano B</a></li>



<li><a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2026/01/5-El-camino-de-Jerusalen.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">5- El camino de Jerusalen</a></li>



<li><a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2026/01/6-El-sacerdote-y-la-Ley.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">6- El sacerdote y la Ley</a></li>



<li><a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2026/01/7-Anda-y-haz-tu-lo-mismo.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">7- Anda y haz tú lo mismo</a></li>



<li><a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2026/01/7-Quien-es-mi-projimo.pdf">8- Quién es mi prójimo</a></li>



<li><a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2026/01/9-La-posada-y-el-posadero.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">9- La posada y el posadero</a></li>



<li><a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2026/01/10-Maria-la-Samaritana.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">10- María, la Samaritana</a></li>
</ul>



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<div class="wp-block-button"><a class="wp-block-button__link wp-element-button" href="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2026/01/Cartel-Enfermo-2026.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Cartel de la campaña</a></div>
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</div>
</div>
<p>La entrada <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/noticias/accion-caritativa/pastoral-de-la-salud/campana-del-enfermo-2026/">Campaña del Enfermo 2026</a> se publicó primero en <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es">Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Campaña del Enfermo 2025: “En esperanza fuimos salvados” (Rom 8,24).</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 21 May 2025 10:09:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral de la Salud]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Introducción Este año 2025 la Campaña del Enfermo está determinada por celebrarse en un año Jubilar. El Papa Francisco nos propone como lema para este Jubileo: “Peregrinos de Esperanza”, que hacemos lema de nuestra Campaña con un tema en consonancia: “En esperanza fuimos salvados” (1) . En consonancia con este acontecimiento tan importante que viviremos [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/pastoraldelasalud/temas-de-formacion-de-la-campana-del-enfermo-2025-en-esperanza-fuimos-salvados-rom-824/">Campaña del Enfermo 2025: “En esperanza fuimos salvados” (Rom 8,24).</a> se publicó primero en <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es">Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading">Introducción</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Este año 2025 la Campaña del Enfermo está determinada por celebrarse en un año Jubilar. El Papa Francisco nos propone como lema para este Jubileo: “Peregrinos de Esperanza”, que hacemos lema de nuestra Campaña con un tema en consonancia: “En esperanza fuimos salvados” (1) . En consonancia con este acontecimiento tan importante que viviremos en la Iglesia nos ha parecido oportuno centrar la reflexión en los Temas de Formación en qué es un Jubileo en la vida de la Iglesia, el sentido de este Jubileo de 2025 y diversos aspectos de la esperanza en la que somos peregrinos.<br>Para ayudarnos en la reflexión seguiremos fundamentalmente algunos documentos Pontificios particularmente sugerentes. Vale la pena releerlos y meditarlos en este Año Jubilar centrado en la esperanza para que nos ayuden a vivir “alegres en la esperanza” (2) y contagiar a todos esta alegría de vivir:</p>



<ol class="wp-block-list">
<li>Encíclica <a href="https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20071130_spe-salvi.html">“Spe salvi”</a> de Benedicto XVI</li>



<li><a href="https://multimedia.opusdei.org/pdf/es/papa-francisco-catequesis-esperanza.pdf">Catequesis sobre la esperanza </a>del Papa Francisco en las Audiencias Generales del 7 de diciembre de 2016 al 25 de octubre de 2017.</li>



<li><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/letters/2022/documents/20220211-fisichella-giubileo2025.html">Carta del Papa Francisco a Monseñor Rino Fisichella</a>, Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, para el Jubileo 2025.</li>



<li>Bula de Convocación del Jubileo, <a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/bulls/documents/20240509_spes-non-confundit_bolla-giubileo2025.html">“Spes non confundit”</a>. </li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">En la Nochebuena de 2024, en vísperas de la Navidad, el Papa Francisco abrió la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, iniciando oficialmente el Jubileo de la Esperanza 2025. En la ceremonia, el Santo Padre aseguró que al comenzar este año jubilar “entramos en el tiempo de la misericordia y del perdón, para que se revele a todo hombre y a toda mujer el camino de la esperanza que no defrauda (…) Con la apertura de la Puerta Santa damos inicio a un nuevo Jubileo. Cada uno de nosotros puede entrar en el misterio de este anuncio de gracia (…) Para acoger este regalo, estamos llamados a ponernos en camino con el asombro de los pastores de Belén. El Evangelio dice que ellos, habiendo recibido el anuncio del ángel, ‘fueron rápidamente’. Esta es la señal para recuperar la esperanza perdida: renovarla dentro de nosotros, sembrarla en las desolaciones de nuestro tiempo y de nuestro mundo rápidamente”. Se trata, por tanto, de adentrarnos en este misterio de gracia, de crecer en la intimidad con el Señor en la oración. Sólo así “cuanto más enraizados estamos en Cristo, cuanto más cercanos estamos a Jesús, más encontramos la serenidad interior” (3) y podremos ser instrumentos de esperanza, de alegría y consuelo para nuestros enfermos. Para ayudarles a ellos, y a cuantos les cuidan, a vivir este tiempo especial de gracia tendremos que dejarnos inundar de la Misericordia del “Padre de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de las misericordias y Dios de toda consolación, que nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que también nosotros seamos capaces de consolar a los que se encuentran en cualquier tribulación, mediante el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios. Porque, así como abundan en nosotros los padecimientos de Cristo, así abunda también nuestra consolación por medio de Cristo. Pues, si somos atribulados, es para consuelo y salvación vuestra; si somos consolados, es para vuestro consuelo, que muestra su eficacia en la paciencia con que soportáis los mismos sufrimientos que nosotros. Y es firme nuestra esperanza acerca de vosotros, porque sabemos que, así como sois solidarios en los padecimientos, también lo seréis en la consolación (4)</p>



<ol class="wp-block-list">
<li></li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Notas</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">1 Rom 8,24.<br>2 Rm 12,12.<br>3 Papa Francisco, Homilía del III Domingo de Adviento de 2017.<br>4 II Cor 1, 3-7.</p>



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</div>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



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</div>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<h2 class="wp-block-heading">Temas de formación</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Este año los temas de formación de la campaña los ha preparado la Delegación de<a href="https://pastoralsalud.archimadrid.es/"> Pastoral de la Salud de la Archidiócesis de Madrid</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<div class="wp-block-stackable-icon-list stk-block-icon-list stk-block stk-eeffd6f" data-block-id="eeffd6f"><style>.stk-eeffd6f {--stk-icon-list-marker-color:#b48400 !important;--stk-icon-list-icon-size:28px !important;}.stk-eeffd6f .stk-block-icon-list-item__content{align-items:center !important;margin-inline:0 auto !important;}.stk-eeffd6f .wp-block-stackable-icon-list-item:not(:nth-last-child(-n + 1))::after{border-bottom-style:dotted !important;border-color:#abb8c3 !important;}.stk-eeffd6f ul li, .stk-eeffd6f ol li, .stk-eeffd6f ul li span, .stk-eeffd6f ol li span{font-size:16px !important;line-height:3em !important;font-weight:600 !important;}@media screen and (max-width: 1023px){.stk-eeffd6f ul li, .stk-eeffd6f ol li, .stk-eeffd6f ul li span, .stk-eeffd6f ol li span{font-size:16px !important;}}</style><svg style="display:none"><defs><g id="stk-icon-list__icon-svg-def-eeffd6f"><svg xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" viewBox="0 0 512 512"><path d="M96 480h320V128h-32V80c0-26.51-21.49-48-48-48H176c-26.51 0-48 21.49-48 48v48H96v352zm96-384h128v32H192V96zm320 80v256c0 26.51-21.49 48-48 48h-16V128h16c26.51 0 48 21.49 48 48zM64 480H48c-26.51 0-48-21.49-48-48V176c0-26.51 21.49-48 48-48h16v352zm288-208v32c0 8.837-7.163 16-16 16h-48v48c0 8.837-7.163 16-16 16h-32c-8.837 0-16-7.163-16-16v-48h-48c-8.837 0-16-7.163-16-16v-32c0-8.837 7.163-16 16-16h48v-48c0-8.837 7.163-16 16-16h32c8.837 0 16 7.163 16 16v48h48c8.837 0 16 7.163 16 16z"/></svg></g></defs></svg><ul class="stk-block-icon-list__ul stk-block-icon-list--column">
<li class="wp-block-stackable-icon-list-item stk-block-icon-list-item stk-block stk-2d4ce44" data-block-id="2d4ce44"><div class="stk-block-icon-list-item__content"><span class="stk--svg-wrapper"><div class="stk--inner-svg"><svg aria-hidden="true" width="32" height="32"><use xlink:href="#stk-icon-list__icon-svg-def-eeffd6f"></use></svg></div></span><span class="stk-block-icon-list-item__text"><a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/01/TF-Introduccion-3.pdf">INTRODUCCIÓN</a></span></div></li>



<li class="wp-block-stackable-icon-list-item stk-block-icon-list-item stk-block stk-32d476f" data-block-id="32d476f"><div class="stk-block-icon-list-item__content"><span class="stk--svg-wrapper"><div class="stk--inner-svg"><svg aria-hidden="true" width="32" height="32"><use xlink:href="#stk-icon-list__icon-svg-def-eeffd6f"></use></svg></div></span><span class="stk-block-icon-list-item__text">TEMA 1: <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/01/TF-1-Enfermo25-Que-es-el-Jubileo-1.pdf">Qué es el jubileo </a></span></div></li>



<li class="wp-block-stackable-icon-list-item stk-block-icon-list-item stk-block stk-0179d56" data-block-id="0179d56"><div class="stk-block-icon-list-item__content"><span class="stk--svg-wrapper"><div class="stk--inner-svg"><svg aria-hidden="true" width="32" height="32"><use xlink:href="#stk-icon-list__icon-svg-def-eeffd6f"></use></svg></div></span><span class="stk-block-icon-list-item__text">TEMA 2: <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/01/TF-2-Enfermo-25-Sentido-de-este-Jubileo-1.pdf">Sentido de este jubileo</a> </span></div></li>



<li class="wp-block-stackable-icon-list-item stk-block-icon-list-item stk-block stk-9a93c98" data-block-id="9a93c98"><div class="stk-block-icon-list-item__content"><span class="stk--svg-wrapper"><div class="stk--inner-svg"><svg aria-hidden="true" width="32" height="32"><use xlink:href="#stk-icon-list__icon-svg-def-eeffd6f"></use></svg></div></span><span class="stk-block-icon-list-item__text">TEMA3: <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/01/TF-3-Alegres-en-la-esperanza-1.pdf">Alegres en la esperanza</a> </span></div></li>



<li class="wp-block-stackable-icon-list-item stk-block-icon-list-item stk-block stk-d3ee2a7" data-block-id="d3ee2a7"><div class="stk-block-icon-list-item__content"><span class="stk--svg-wrapper"><div class="stk--inner-svg"><svg aria-hidden="true" width="32" height="32"><use xlink:href="#stk-icon-list__icon-svg-def-eeffd6f"></use></svg></div></span><span class="stk-block-icon-list-item__text">TEMA 4: <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/01/TF-4-La-enfermedad-escuela-de-esperanza.pdf">La enfermedad. Un camino de esperanza</a> </span></div></li>



<li class="wp-block-stackable-icon-list-item stk-block-icon-list-item stk-block stk-0f444b5" data-block-id="0f444b5"><div class="stk-block-icon-list-item__content"><span class="stk--svg-wrapper"><div class="stk--inner-svg"><svg aria-hidden="true" width="32" height="32"><use xlink:href="#stk-icon-list__icon-svg-def-eeffd6f"></use></svg></div></span><span class="stk-block-icon-list-item__text">TEMA 5: <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/01/TF-5-La-oracion-escuela-de-esperanza.pdf">La oración escuela de esperanza</a></span></div></li>



<li class="wp-block-stackable-icon-list-item stk-block-icon-list-item stk-block stk-78a0028" data-block-id="78a0028"><div class="stk-block-icon-list-item__content"><span class="stk--svg-wrapper"><div class="stk--inner-svg"><svg aria-hidden="true" width="32" height="32"><use xlink:href="#stk-icon-list__icon-svg-def-eeffd6f"></use></svg></div></span><span class="stk-block-icon-list-item__text">TEMA 6: <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/01/TF-6-Signos-de-esperanza.pdf">Signos de esperanza</a></span></div></li>



<li class="wp-block-stackable-icon-list-item stk-block-icon-list-item stk-block stk-d9c2eee" data-block-id="d9c2eee"><div class="stk-block-icon-list-item__content"><span class="stk--svg-wrapper"><div class="stk--inner-svg"><svg aria-hidden="true" width="32" height="32"><use xlink:href="#stk-icon-list__icon-svg-def-eeffd6f"></use></svg></div></span><span class="stk-block-icon-list-item__text">TEMA 7:<a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/01/TF-7-Llamamientos-a-la-esperanza.pdf"> Llamamientos a la esperanza</a></span></div></li>



<li class="wp-block-stackable-icon-list-item stk-block-icon-list-item stk-block stk-87304d2" data-block-id="87304d2"><div class="stk-block-icon-list-item__content"><span class="stk--svg-wrapper"><div class="stk--inner-svg"><svg aria-hidden="true" width="32" height="32"><use xlink:href="#stk-icon-list__icon-svg-def-eeffd6f"></use></svg></div></span><span class="stk-block-icon-list-item__text">TEMA 8: <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/01/TF-8-Anclados-en-la-esperanza-1.pdf">Anclados en la esperanza</a></span></div></li>



<li class="wp-block-stackable-icon-list-item stk-block-icon-list-item stk-block stk-cbd5a56" data-block-id="cbd5a56"><div class="stk-block-icon-list-item__content"><span class="stk--svg-wrapper"><div class="stk--inner-svg"><svg aria-hidden="true" width="32" height="32"><use xlink:href="#stk-icon-list__icon-svg-def-eeffd6f"></use></svg></div></span><span class="stk-block-icon-list-item__text">TEMA 9: <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/01/TF-9-Indulgencias-Ano-Jubilar.pdf">Indulgencias del año jubilar</a></span></div></li>



<li class="wp-block-stackable-icon-list-item stk-block-icon-list-item stk-block stk-7876f63" data-block-id="7876f63"><div class="stk-block-icon-list-item__content"><span class="stk--svg-wrapper"><div class="stk--inner-svg"><svg aria-hidden="true" width="32" height="32"><use xlink:href="#stk-icon-list__icon-svg-def-eeffd6f"></use></svg></div></span><span class="stk-block-icon-list-item__text">TEMA 10: <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/01/TF-10-Maria-estrella-de-la-esperanza-1.pdf">María, estrella de la esperanza</a></span></div></li>
</ul></div>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<h2 class="wp-block-heading">También te puede interesar</h2>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/pastoraldelasalud/jubileo-de-los-enfermos-y-del-mundo-de-la-sanidad/">Jubileo de los enfermos y del mundo de la sanidad. Homilía del papa Francisco</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<div class="wp-block-group"><div class="wp-block-group__inner-container is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained">
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<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
<p>La entrada <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/pastoraldelasalud/temas-de-formacion-de-la-campana-del-enfermo-2025-en-esperanza-fuimos-salvados-rom-824/">Campaña del Enfermo 2025: “En esperanza fuimos salvados” (Rom 8,24).</a> se publicó primero en <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es">Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Pascua del enfermo: mensaje de los Obispos</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/pastoraldelasalud/pascua-del-enfermo-mensaje-de-los-obispos/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=pascua-del-enfermo-mensaje-de-los-obispos</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 May 2025 08:15:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral de la Salud]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Acción Caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Mensaje de los obispos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://social.conferenciaepiscopal.es/?p=411927</guid>

					<description><![CDATA[<p>Jubileo 2025: “Peregrinos de Esperanza” “En esperanza fuimos salvados” (Rom 8,24) En esta Pascua del Enfermo damos gracias a Dios por el papa León XIV, recientemente elegido por el Colegio de Cardenales, pedimos por él, y hacemos nuestras sus primeras palabras y deseos de que la paz de Cristo entre en los corazones y alcance [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/pastoraldelasalud/pascua-del-enfermo-mensaje-de-los-obispos/">Pascua del enfermo: mensaje de los Obispos</a> se publicó primero en <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es">Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph"><strong>Jubileo 2025: “Peregrinos de Esperanza”</strong><strong></strong></p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph"><em>“En esperanza fuimos salvados” (Rom 8,24)</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta Pascua del Enfermo damos gracias a Dios por el papa León XIV, recientemente elegido por el Colegio de Cardenales, pedimos por él, y hacemos nuestras sus primeras palabras y deseos de que la paz de Cristo <em>entre en los corazones y alcance a todos</em>, que <em>caminemos sin miedo, unidos de la mano con Dios y entre nosotros</em>, <em>con una Iglesia que busca siempre estar cercana especialmente a los que sufren</em><a href="#_ftn1" id="_ftnref1">[1]</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Comenzábamos esta “Campaña del Enfermo” con “la XXXIII Jornada Mundial del Enfermo en el Año Jubilar 2025, en el que la Iglesia nos invita a hacernos <em>peregrinos de esperanza</em>. En esto nos acompaña la Palabra de Dios que, por medio de san Pablo, nos da un gran mensaje de aliento: «La esperanza no defrauda» (<em>Rom </em>5,5), es más, nos hace fuertes en la tribulación”<a href="#_ftn2" id="_ftnref2">[2]</a>. Para esta campaña y en consonancia con el Jubileo hemos elegido el lema: “En esperanza fuimos salvados” (<em>Rom</em> 8,24).</p>



<p class="wp-block-paragraph">La celebración de la Pascua del Enfermo de este año, en pleno tiempo de celebración de la resurrección de Jesucristo -fuente de nuestra esperanza-, quedará en nuestro recuerdo por el fallecimiento de nuestro queridísimo papa Francisco, a quien no dejamos de encomendar, y que ha culminado esa peregrinación de esperanza. A él le pedimos que nos siga acompañando en nuestra peregrinación por esta existencia terrena.</p>



<figure class="wp-block-embed alignleft is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<div class="oceanwp-oembed-wrap clr"><blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">Pascua del Enfermo 2025<br><br>➡️Los obispos a las personas que asisten a los enfermos: <br><br>&quot;Su caminar juntos es un signo para todos, un himno a la dignidad humana, un canto de esperanza &quot; <br>(Papa Francisco)<a href="https://twitter.com/prensaCEE?ref_src=twsrc%5Etfw">@prensaCEE</a> <a href="https://twitter.com/Ecclesia_ES?ref_src=twsrc%5Etfw">@Ecclesia_ES</a> <br><br>📨 👇<a href="https://t.co/i4jqRAe0PH">https://t.co/i4jqRAe0PH</a> <a href="https://t.co/ixIpDLl4XG">pic.twitter.com/ixIpDLl4XG</a></p>&mdash; Pastoral Social (@PastoralSocial9) <a href="https://twitter.com/PastoralSocial9/status/1926548795988586761?ref_src=twsrc%5Etfw">May 25, 2025</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script></div>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Somos conscientes de que la vida está hecha de alegrías y dolores, que el amor se pone a prueba cuando aumentan las dificultades y la esperanza parece derrumbarse frente al sufrimiento, pero en medio de la oscuridad se percibe una luz, una fuerza que brota de la cruz y de la resurrección de Cristo<a href="#_ftn3" id="_ftnref3">[3]</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Contemplando la resurrección de Jesucristo, tomamos conciencia de que, para vivir el presente “se nos ha dado la esperanza, una esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente: el presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino”<a id="_ftnref4" href="#_ftn4">[4]</a>. Y para <em>afrontar nuestro presente</em> necesitamos “momentos fuertes para alimentar y robustecer la esperanza, compañera insustituible que permite vislumbrar la meta: el encuentro con el Señor Jesús”<a id="_ftnref5" href="#_ftn5">[5]</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La enfermedad puede ser una ocasión privilegiada para tener ese encuentro con el Señor Jesús, que al enviar “en misión a los setenta y dos discípulos (cf. Lc 10,1-9), los exhortó a decir a los enfermos: «El Reino de Dios está cerca de ustedes» (v. 9). Les pidió concretamente ayudarles a comprender que también la enfermedad, aun cuando sea dolorosa y difícil de entender, es una oportunidad de encuentro con el Señor. (…) La enfermedad entonces se convierte en ocasión de un encuentro que nos transforma; en el hallazgo de una roca inquebrantable a la que podemos aferrarnos para afrontar las tempestades de la vida; una experiencia que, incluso en el sacrificio, nos vuelve más fuertes, porque nos hace más conscientes de que no estamos solos. Por eso se dice que el dolor lleva siempre consigo un misterio de salvación, porque hace experimentar el consuelo que viene de Dios”<a href="#_ftn6" id="_ftnref6">[6]</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al finalizar este mensaje, queremos recordar a los enfermos y a los hermanos y hermanas que los asisten las palabras del papa Francisco: “ustedes tienen más que nunca un rol especial. Su caminar juntos, en efecto, es un signo para todos, un himno a la dignidad humana, un canto de esperanza (…) Toda la Iglesia les está agradecida”<a id="_ftnref7" href="#_ftn7">[7]</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como “peregrinos de esperanza”, pedimos a Santa María, Madre de la Esperanza, no deje de acompañarnos en esta peregrinación.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los obispos de la <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/accion-caritativa-y-social/">Subcomisión Episcopal  para la Acción Caritativa y Social&nbsp;</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>+ D. Abilio Martínez Varea</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>+ D. Vicente Ribas Prat</strong></p>



<p class="has-text-align-left wp-block-paragraph"><strong>+ D. Javier Vilanova Pellisa</strong></p>



<p class="has-text-align-left wp-block-paragraph"><strong>+ Cardenal D. Juan José Omella Omella</strong></p>



<p class="has-text-align-left wp-block-paragraph"><strong>+ D. Florencio Roselló Avellanas</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">+ <strong>D. Vicente Martín Muñoz</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref1" id="_ftn1">[1]</a> Cfr. León XIV, <em>primera bendición urbi et orbi</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref2" id="_ftn2">[2]</a> Papa Francisco, Mensaje para la XXXIII Jornada Mundial del Enfermo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref3" id="_ftn3">[3]</a> Cfr. Francisco, Bula <em>Spes non confu</em>ndit, 4.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref4" id="_ftn4">[4]</a> Benedicto XVI, Encíclica <em>Spe salvi</em>, 1.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref5" id="_ftn5">[5]</a> Francisco, Bula <em>Spes non confundit</em>, 5.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref6" id="_ftn6">[6]</a> Papa Francisco, Mensaje para la XXXIII Jornada Mundial del Enfermo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_ftn7" href="#_ftnref7">[7]</a> Idem</p>
<p>La entrada <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/pastoraldelasalud/pascua-del-enfermo-mensaje-de-los-obispos/">Pascua del enfermo: mensaje de los Obispos</a> se publicó primero en <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es">Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Jubileo de los enfermos y del mundo de la sanidad</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/pastoraldelasalud/jubileo-de-los-enfermos-y-del-mundo-de-la-sanidad/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=jubileo-de-los-enfermos-y-del-mundo-de-la-sanidad</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Apr 2025 09:36:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral de la Salud]]></category>
		<category><![CDATA[enfermos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Homilía del papa Francisco leída por Mons. Rino Fisichella Plaza de San Pedro, quinto domingo de Cuaresma, 6 de abril de 2025 «Yo estoy por hacer algo nuevo: ya está germinando, ¿no se dan cuenta?» (Is&#160;43,19). Son las palabras que Dios, a través del profeta Isaías, dirige al pueblo de Israel en el exilio de [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><strong><em>Homilía del papa Francisco leída por Mons. Rino Fisichella<br></em></strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Plaza de San Pedro, quinto domingo de Cuaresma, 6 de abril de 2025</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">«Yo estoy por hacer algo nuevo: ya está germinando, ¿no se dan cuenta?» (<em>Is</em>&nbsp;43,19). Son las palabras que Dios, a través del profeta Isaías, dirige al pueblo de Israel en el exilio de Babilonia. Para los israelitas es un momento difícil, parece que todo se hubiera perdido. Jerusalén fue conquistada y devastada por los soldados del rey Nabucodonosor II y al pueblo, deportado, no le quedó nada. El horizonte aparece cerrado, el futuro oscuro, cualquier esperanza frustrada. Todo podría inducir a los exiliados a rendirse, a resignarse amargamente, a dejar de sentirse bendecidos por Dios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, precisamente en este contexto, el Señor invita a acoger algo nuevo que está naciendo. No algo que sucederá en el futuro, sino que ya está ocurriendo, que está germinando como un brote. ¿De qué se trata? ¿Qué puede nacer, qué puede haber comenzado a brotar en un panorama desolador y desesperanzado como este?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que está naciendo es un nuevo pueblo. Un pueblo que, derribadas las falsas seguridades del pasado, ha descubierto lo que es esencial, permanecer unidos y caminar juntos a la luz del Señor (cf.&nbsp;<em>Is&nbsp;</em>2,5). Un pueblo que podrá reconstruir Jerusalén porque, lejos de la Ciudad Santa, con el templo ya destruido, sin poder celebrar las liturgias solemnes, ha aprendido a encontrar al Señor de otra forma, en la conversión del corazón (cf.&nbsp;<em>Jr&nbsp;</em>4,4), en la práctica del derecho y la justicia, en el cuidado del pobre y necesitado (cf.&nbsp;<em>Jr&nbsp;</em>22,3), en las obras de misericordia.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-full is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="720" height="733" src="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/04/Papa-Francisco-Jubileo-enfermos.jpg" alt="" class="wp-image-411713" style="width:399px;height:auto" srcset="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/04/Papa-Francisco-Jubileo-enfermos.jpg 720w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/04/Papa-Francisco-Jubileo-enfermos-295x300.jpg 295w" sizes="(max-width: 720px) 100vw, 720px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Es el mismo mensaje que, de un modo distinto, podemos captar en la perícopa evangélica (cf.&nbsp;<em>Jn&nbsp;</em>8,1-11). También aquí hay una persona, una mujer cuya vida está destruida, no por un exilio geográfico, sino por una condena moral. Es una pecadora, y por ello lejana de la ley y condenada al ostracismo y a la muerte. Para ella tampoco parece que haya esperanza. Pero Dios no la abandona. Al contrario, justo en el momento en que sus verdugos recogen las piedras, precisamente allí, Jesús entra en su vida, la defiende y la rescata de esa violencia, dándole la posibilidad de comenzar una existencia nueva: «Vete» —le dice—, “eres libre”, “estás salvada” (cf. v. 11).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con estas narraciones dramáticas y conmovedoras, la liturgia nos invita hoy a renovar, en el camino cuaresmal, la confianza en Dios, que está siempre presente, cerca de nosotros, para salvarnos. No hay exilio, ni violencia, ni pecado, ni alguna realidad de la vida que pueda impedirle estar ante nuestra puerta y llamar, dispuesto a entrar apenas se lo permitamos (cf.&nbsp;<em>Ap</em>&nbsp;3,20). Es más, especialmente cuando las pruebas se hacen más duras, su gracia y su amor nos abrazan con más fuerza para realzarnos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hermanas y hermanos, leemos estos textos mientras celebramos el Jubileo de los enfermos y del mundo de la sanidad, y ciertamente la enfermedad es una de las pruebas más difíciles y duras de la vida, en la que percibimos nuestra fragilidad. Esta puede llegar a hacernos sentir como el pueblo en el exilio, o como la mujer del Evangelio, privados de esperanza en el futuro. Pero no es así. Incluso en estos momentos, Dios no nos deja solos y, si nos abandonamos en Él, precisamente allí donde nuestras fuerzas decaen, podemos experimentar el consuelo de su presencia. Él mismo, hecho hombre, quiso compartir en todo nuestra debilidad (cf.&nbsp;<em>Flp&nbsp;</em>2,6-8) y sabe muy bien qué es el sufrimiento (cf.&nbsp;<em>Is&nbsp;</em>53,3). Por eso a Él le podemos presentar y confiar nuestro dolor, seguros de encontrar compasión, cercanía y ternura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero no sólo eso; en su amor confiado, Él quiere comprometernos para que también nosotros podamos ser “ángeles” los unos para los otros, mensajeros de su presencia, hasta el punto que muchas veces, sea para quien sufre, sea para quien asiste, el lecho de un enfermo se puede transformar en un “lugar sagrado” de salvación y redención.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Queridos médicos, enfermeros y miembros del personal sanitario, mientras atienden a sus pacientes, especialmente a los más frágiles, el Señor les ofrece la oportunidad de renovar continuamente su vida, nutriéndola de gratitud, de misericordia y de esperanza (cf. Bula&nbsp;<em><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/bulls/documents/20240509_spes-non-confundit_bolla-giubileo2025.html">Spes non confundit</a></em>, 11). Los llama a iluminarla con la humilde conciencia de que no hay que suponer nada y que todo es don de Dios; a alimentarla con esa humanidad que se experimenta cuando dejamos caer las máscaras y queda sólo lo que verdaderamente importa, los pequeños y grandes gestos de amor. Permitan que la presencia de los enfermos entre como un don en su existencia, para curar sus corazones, purificándolos de todo lo que no es caridad y calentándolos con el fuego ardiente y dulce de la compasión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Queridos hermanos y hermanas enfermos, en este momento de mi vida comparto mucho con ustedes: la experiencia de la enfermedad, de sentirnos débiles, de depender de los demás para muchas cosas, de tener necesidad de apoyo. No es siempre fácil, pero es una escuela en la que aprendemos cada día a amar y a dejarnos amar, sin pretender y sin rechazar, sin lamentar y sin desesperar, agradecidos a Dios y a los hermanos por el bien que recibimos, abandonados y confiados en lo que todavía está por venir. La habitación del hospital y el lecho de la enfermedad pueden ser lugares donde se escucha la voz del Señor que nos dice también a nosotros: «Yo estoy por hacer algo nuevo: ya está germinando, ¿no se dan cuenta?» (<em>Is</em>&nbsp;43,19). Y de esa manera renovar y reforzar la fe.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es.html">Benedicto XVI</a>&nbsp;—que nos dio un hermoso testimonio de serenidad en el tiempo de su enfermedad— escribió que «la grandeza de la humanidad está determinada esencialmente por su relación con el sufrimiento» y que «una sociedad que no logra aceptar a los que sufren […] es una sociedad cruel e inhumana» (Carta enc.&nbsp;<em><a href="https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20071130_spe-salvi.html">Spe salvi</a></em>, 38). Es verdad, afrontar juntos el sufrimiento nos hace más humanos y compartir el dolor es una etapa importante de todo camino hacia la santidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Queridos amigos, no releguemos al que es frágil, alejándolo de nuestra vida, como lamentablemente vemos que a veces suele hacer hoy un cierto tipo de mentalidad, no apartemos el dolor de nuestros ambientes. Hagamos más bien de ello una ocasión para crecer juntos, para cultivar la esperanza gracias al amor que Dios ha derramado, Él primero, en nuestros corazones (cf.&nbsp;<em>Rm&nbsp;</em>5,5) y que, más allá de todo, es lo que permanece para siempre (cf.&nbsp;<em>1 Co</em>&nbsp;13,8-10.13).</p>
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		<title>Esperanza en la enfermedad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 13 Feb 2025 09:30:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral de la Salud]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Pastoral]]></category>
		<category><![CDATA[Jornada Mundial del Enfermo]]></category>
		<category><![CDATA[Mons. José Antonio Satué]]></category>
		<category><![CDATA[Obispos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Carta pastoral de Mons. José Antonio Satué, Obispo de Teruel-Albarracín Cuando mejoran nuestras condiciones de vida, podemos pasar años y años sin ninguna dolencia importante y, poco a poco, va creciendo la impresión de que los enfermos son siempre otros, se llega a pensar que tenemos derecho a estar sanos, creemos que no necesitamos a [&#8230;]</p>
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<h2 class="wp-block-heading">Carta pastoral de Mons. José Antonio Satué, Obispo de Teruel-Albarracín</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando mejoran nuestras condiciones de vida, podemos pasar años y años sin ninguna dolencia importante y, poco a poco, va creciendo la impresión de que los enfermos son siempre otros, se llega a pensar que tenemos derecho a estar sanos, creemos que no necesitamos a nadie para vivir. Y cuando nos toca la enfermedad, nos coge tan desprevenidos que en ocasiones nos sentimos zarandeados y maltratados. Hasta las personas creyentes a veces miramos al cielo con la sensación de que Dios ha cometido una injusticia con nosotros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Superado el golpe inicial, vamos aceptando la realidad y aprendiendo las lecciones que la enfermedad nos enseña: somos seres frágiles y vulnerables, necesitamos ser ayudados por otras personas, tenemos recursos interiores que desconocíamos, toda desgracia trae consigo la posibilidad de madurar, Dios se hace el encontradizo cuando sentimos nuestra fragilidad… Este proceso de aceptación y aprendizaje, distinto en cada persona, no es una línea siempre ascendente. Alternan la confusión y la claridad, el enfado y la confianza, la negatividad y la esperanza. Así vamos creciendo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La comunidad cristiana quiere acercarse a este mundo, siguiendo el ejemplo del Señor. Hace 2000 años, Él mostro una predilección especial por los enfermos y, aunque no nos ofreció sesudas teorías acerca de la salud y la enfermedad, se acercó con amor a las personas enfermas, sin juzgarlas ni culpabilizarlas, y utilizó todo su poder para curar las dolencias del cuerpo y del alma. Este es el camino que sus discípulos y discípulas queremos recorrer, unidos a Él. El mundo del dolor es tierra sagrada, en la que hemos de entrar con las sandalias de la humildad y el respeto, para ser buenos samaritanos que transparenten el amor, la misericordia y la paz que Dios nos ofrece.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<h2 class="wp-block-heading">Dios se hace el encontradizo cuando sentimos nuestra fragilidad</h2>



<h2 class="wp-block-heading"></h2>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Cada 11 de febrero celebramos la Jornada Mundial del enfermo, para recordarnos esta preciosa misión que Jesús ha confiado a la comunidad creyente, a cada cristiano en particular y a muchas personas de buena voluntad que no comparten nuestro credo. No es ésta una tarea que Dios encomienda solo a quienes aparentemente gozamos de buena salud; pues las personas enfermas también son, en tantos momentos, transparencia de amor, misericordia y paz. Además, cuando nos acercamos al mundo del dolor, vemos que la frontera entre la salud y la enfermedad no es tan clara, ya que todos tenemos alguna dolencia en el alma o en el cuerpo y, por otra parte, hasta cuando nos sentimos más limitados podemos ser instrumentos en manos de Dios, para llevar consuelo y esperanza a quienes nos rodean.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Doy gracias a Dios por quienes abrazáis cada día esta misión, a veces dolorosa y siempre apasionante: personas enfermas, familias, cuidadores, profesionales de la sanidad, voluntarias y voluntarios de pastoral de la salud. Gracias por encender una luz de esperanza en la oscuridad del sufrimiento. Recibid un saludo muy cordial en el Señor.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright"><img decoding="async" src="https://www.diocesisdeteruel.org/wp-content/uploads/sites/7/2021/09/firmajosea-300x132.jpg" alt="" class="wp-image-6178"/></figure>
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<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.diocesisdeteruel.org/agenda/"></a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Mensaje para la Jornada Mundial del Enfermo 2025</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 Jan 2025 08:11:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral de la Salud]]></category>
		<category><![CDATA[Esperanza]]></category>
		<category><![CDATA[Jornada Mundial del Enfermo]]></category>
		<category><![CDATA[Jubileo]]></category>
		<category><![CDATA[Papa Francisco]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>«La esperanza no defrauda»&#160;(Rm&#160;5,5) y nos hace fuertes en la tribulación Queridos hermanos y hermanas: Celebramos la XXXIII Jornada Mundial del Enfermo en el Año Jubilar 2025, en el que la Iglesia nos invita a hacernos “peregrinos de esperanza”. En esto nos acompaña la Palabra de Dios que, por medio de san Pablo, nos da [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading has-text-align-center"><strong><em>«La esperanza no defrauda»&nbsp;</em>(<em>Rm</em>&nbsp;5,5)</strong></h2>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-center"><strong><em>y nos hace fuertes en la tribulación</em></strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Queridos hermanos y hermanas:</p>



<p class="wp-block-paragraph">Celebramos la XXXIII Jornada Mundial del Enfermo en el Año Jubilar 2025, en el que la Iglesia nos invita a hacernos “peregrinos de esperanza”. En esto nos acompaña la Palabra de Dios que, por medio de san Pablo, nos da un gran mensaje de aliento: «La esperanza no defrauda» (<em>Rm</em>&nbsp;5,5), es más, nos hace fuertes en la tribulación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Son expresiones consoladoras, pero que pueden suscitar algunos interrogantes, especialmente en los que sufren. Por ejemplo: ¿cómo permanecer fuertes, cuando sufrimos en carne propia enfermedades graves, invalidantes, que quizás requieren tratamientos cuyos costos van más allá de nuestras posibilidades? ¿Cómo hacerlo cuando, además de nuestro sufrimiento, vemos sufrir a quienes nos quieren y que, aun estando a nuestro lado, se sienten impotentes por no poder ayudarnos? En todas estas situaciones sentimos la necesidad de un apoyo superior a nosotros: necesitamos la ayuda de Dios, de su gracia, de su Providencia, de esa fuerza que es don de su Espíritu (cf.&nbsp;<em>Catecismo de la Iglesia Católica</em>, 1808).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Detengámonos pues un momento a reflexionar sobre la presencia de Dios que permanece cerca de quien sufre, en particular bajo tres aspectos que la caracterizan: el&nbsp;<em>encuentro</em>, el&nbsp;<em>don</em>&nbsp;y el&nbsp;<em>compartir</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">1. El&nbsp;<em>encuentro</em>. Jesús, cuando envió en misión a los setenta y dos discípulos (cf.&nbsp;<em>Lc</em>&nbsp;10,1-9), los exhortó a decir a los enfermos: «El Reino de Dios está cerca de ustedes» (v. 9). Les pidió concretamente ayudarles a comprender que también la enfermedad, aun cuando sea dolorosa y difícil de entender, es una oportunidad de encuentro con el Señor. En el tiempo de la enfermedad, en efecto, si por una parte experimentamos toda nuestra fragilidad como criaturas —física, psicológica y espiritual—, por otra parte, sentimos la cercanía y la compasión de Dios, que en Jesús ha compartido nuestros sufrimientos. Él no nos abandona y muchas veces nos sorprende con el don de una determinación que nunca hubiéramos pensado tener, y que jamás hubiéramos hallado por nosotros mismos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La enfermedad entonces se convierte en ocasión de un encuentro que nos transforma; en el hallazgo de una roca inquebrantable a la que podemos aferrarnos para afrontar las tempestades de la vida; una experiencia que, incluso en el sacrificio, nos vuelve más fuertes, porque nos hace más conscientes de que no estamos solos. Por eso se dice que el dolor lleva siempre consigo un misterio de salvación, porque hace experimentar el consuelo que viene de Dios de forma cercana y real, hasta «conocer la plenitud del Evangelio con todas sus promesas y su vida» (S. Juan Pablo II,&nbsp;<em>Discurso a los jóvenes</em>, Nueva Orleans, 12 septiembre 1987).</p>



<p class="wp-block-paragraph">2. Y esto nos conduce al segundo punto de reflexión: el&nbsp;<em>don</em>. Ciertamente, nunca como en el sufrimiento nos damos cuenta de que toda esperanza viene del Señor, y que por eso es, ante todo, un don que hemos de acoger y cultivar, permaneciendo “fieles a la fidelidad de Dios”, según la hermosa expresión de Madeleine Delbrêl (cf.&nbsp;<em>La speranza è una luce nella notte</em>, Ciudad del Vaticano 2024, Prefacio).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por lo demás, sólo en la resurrección de Cristo nuestros destinos encuentran su lugar en el horizonte infinito de la eternidad. Sólo de su Pascua nos viene la certeza de que nada, «ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni los poderes espirituales, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra criatura podrá separarnos jamás del amor de Dios» (<em>Rm</em>&nbsp;8,38-39). Y de esta “gran esperanza” deriva cualquier otro rayo de luz que nos permite superar las pruebas y los obstáculos de la vida (cf. Benedicto XVI, Carta enc.&nbsp;<em>Spe salvi</em>, 27.31). No sólo eso, sino que el Resucitado también camina con nosotros, haciéndose nuestro compañero de viaje, como con los discípulos de Emaús (cf.&nbsp;<em>Lc</em>&nbsp;24,13-53). Como ellos, también nosotros podemos compartir con Él nuestro desconcierto, nuestras preocupaciones y nuestras desilusiones, podemos escuchar su Palabra que nos ilumina y hace arder nuestro corazón, y nos permite reconocerlo presente en la fracción del Pan, vislumbrando en ese estar con nosotros, aun en los límites del presente, ese “más allá” que al acercarse nos devuelve valentía y confianza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">3. Y llegamos así al tercer aspecto, el del&nbsp;<em>compartir</em>. Los lugares donde se sufre son a menudo lugares de intercambio, de enriquecimiento mutuo. ¡Cuántas veces, junto al lecho de un enfermo, se aprende a esperar! ¡Cuántas veces, estando cerca de quien sufre, se aprende a creer! ¡Cuántas veces, inclinándose ante el necesitado, se descubre el amor! Es decir, nos damos cuenta de que somos “ángeles” de esperanza, mensajeros de Dios, los unos para los otros, todos juntos: enfermos, médicos, enfermeros, familiares, amigos, sacerdotes, religiosos y religiosas; y allí donde estemos: en la familia, en los dispensarios, en las residencias de ancianos, en los hospitales y en las clínicas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y es importante saber descubrir la belleza y la magnitud de estos encuentros de gracia y aprender a escribirlos en el alma para no olvidarlos; conservar en el corazón la sonrisa amable de un agente sanitario, la mirada agradecida y confiada de un paciente, el rostro comprensivo y atento de un médico o de un voluntario, el semblante expectante e inquieto de un cónyuge, de un hijo, de un nieto o de un amigo entrañable. Son todas luces que atesorar pues, aun en la oscuridad de la prueba, no sólo dan fuerza, sino que enseñan el sabor verdadero de la vida, en el amor y la proximidad (cf.&nbsp;<em>Lc</em>&nbsp;10,25-37).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Queridos enfermos, queridos hermanos y hermanas que asisten a los que sufren, en este&nbsp;<em>Jubileo&nbsp;</em>ustedes tienen más que nunca un rol especial. Su caminar juntos, en efecto, es un signo para todos, «un himno a la dignidad humana, un canto de esperanza» (Bula&nbsp;<em>Spes non confundit</em>, 11), cuya voz va mucho más allá de las habitaciones y las camas de los sanatorios donde se encuentren, estimulando y animando en la caridad “el concierto de toda la sociedad” (cf.&nbsp;<em>ibíd</em>.), en una armonía a veces difícil de realizar, pero precisamente por eso, muy dulce y fuerte, capaz de llevar luz y calor allí donde más se necesita.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Toda la Iglesia les está agradecida. También yo lo estoy y rezo por ustedes encomendándolos a María, Salud de los enfermos, por medio de las palabras con las que tantos hermanos y hermanas se han dirigido a ella en las dificultades:</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios;</p>



<p class="wp-block-paragraph">no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades,</p>



<p class="wp-block-paragraph">antes bien, líbranos de todo peligro,</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡oh siempre Virgen, gloriosa y bendita!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los bendigo, junto con sus familias y demás seres queridos, y les pido, por favor, que no se olviden de rezar por mí.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Roma, San Juan de Letrán, 14 de enero de 2025</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">FRANCISCO</p>
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		<item>
		<title>Acompañamiento pastoral y atención psicológica</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/pastoraldelasalud/acompanamiento-pastoral-y-atencion-psicologica/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=acompanamiento-pastoral-y-atencion-psicologica</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 30 Jan 2024 13:39:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral de la Salud]]></category>
		<category><![CDATA[Campaña del Enfermo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por la Delgación episcopal de Pastoral de la Salud de la Archidiócesis de Madrid Materiales para la Campaña del Enfermo 2024 Oración Dios, Padre de todo consuelo, abre nuestros ojos para que conozcamos las necesidades de los hermanos; inspíranos las palabras y las obras para confortar a los que están cansados y agobiados; haz que [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Por la Delgación episcopal de Pastoral de la Salud de la Archidiócesis de Madrid</p>



<p class="wp-block-paragraph">Materiales para la Campaña del Enfermo 2024</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Oración</strong></p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">Dios, Padre de todo consuelo, abre nuestros ojos para que conozcamos las necesidades de los hermanos;</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">inspíranos las palabras y las obras para confortar a los que están cansados y agobiados;</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">haz que los sirvamos con sinceridad, siguiendo el ejemplo y el mandato de Cristo.</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">Concédenos estar atentos a las necesidades de todos los hombres</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">para que, participando en sus penas y angustias, en sus alegrías y esperanzas,</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">les mostremos fielmente el camino de la salvación y con ellos avancemos en el camino de tu reino.</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">Que tu Iglesia sea un vivo testimonio de verdad y libertad, de paz y justicia,</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">para que todos los hombres se animen con una nueva esperanza.</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">(De las <em>Plegarias Eucarísticas para diversas circunstancias II </em>y<em> III</em>)</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>O bien</em></strong></p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">Dios, Padre nuestro, ternura infinita, tú conoces a cada uno, con su historia, sus esperanzas, sus heridas y su deseo de ser amado. Ven y únete a nosotros, en la intimidad de nuestras vidas y danos tu confianza, tanto en días felices como en noches inquietas.</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">Jesús, Hermano nuestro, Tú que te has acercado a los hombres y mujeres, heridos por su vida, en su cuerpo y en su vida interior, ven a levantarnos y sanarnos con tu Palabra, tu Amor y tu Perdón.</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">Espíritu Santo que renueva y da aliento, ven a visitar a los que pasan por la soledad y a quienes les cuesta creer en un mañana feliz. Apoya a quienes traen cercanía y consuelo. Da a todos paciencia y paz interior. Amén</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">(Del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, “Acompañar a personas con sufrimiento psicológico en el contexto de la pandemia covid-19”).<strong><br></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>1. Textos bíblicos</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera” (Mt 11, 28-30).</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Había en Damasco un discípulo, que se llamaba Ananías. El Señor lo llamó en una visión: «Ananías». Respondió él: «Aquí estoy, Señor». El Señor le dijo: «Levántate y ve a la calle llamada Recta, y pregunta en casa de Judas por un tal Saulo de Tarso. Mira, está orando, y ha visto en visión a un cierto Ananías que entra y le impone las manos para que recobre la vista». Ananías contestó: «Señor, he oído a muchos hablar de ese individuo y del daño que ha hecho a tus santos en Jerusalén, y que aquí tiene autorización de los sumos sacerdotes para llevarse presos a todos los que invocan tu nombre». El Señor le dijo: «Anda, ve; que ese hombre es un instrumento elegido por mí para llevar mi nombre a pueblos y reyes, y a los hijos de Israel. Yo le mostraré lo que tiene que sufrir por mi nombre». Salió Ananías, entró en la casa, le impuso las manos y dijo: «Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció cuando venías por el camino, me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno de Espíritu Santo” (Hch 9, 10-17).</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" width="1024" height="724" src="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2024/01/Cartel-Campana-Enfermo-2024_page-0001-1-1-1024x724.jpg" alt="" class="wp-image-408193" style="width:557px;height:auto" srcset="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2024/01/Cartel-Campana-Enfermo-2024_page-0001-1-1-1024x724.jpg 1024w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2024/01/Cartel-Campana-Enfermo-2024_page-0001-1-1-300x212.jpg 300w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2024/01/Cartel-Campana-Enfermo-2024_page-0001-1-1-768x543.jpg 768w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2024/01/Cartel-Campana-Enfermo-2024_page-0001-1-1-1536x1086.jpg 1536w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2024/01/Cartel-Campana-Enfermo-2024_page-0001-1-1-2048x1448.jpg 2048w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2024/01/Cartel-Campana-Enfermo-2024_page-0001-1-1-1320x933.jpg 1320w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">“El maestro de la ley, queriendo justificarse, dijo a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?». Respondió Jesús diciendo: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje llegó a donde estaba él y, al verlo, se compadeció, y acercándose, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y le dijo: “Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré cuando vuelva” (Lc 10, 29-35).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>2. Reflexión</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el cuidado de las personas con sufrimiento mental, aunque fuera del ámbito hospitalario, es necesaria una atención psicológica y también el acompañamiento pastoral. Cada uno tiene una aportación propia y fundamental, pero nosotros no somos psiquiatras o psicólogos, ni el campo de estos es el pastoral. Por ello, en lo que a nosotros respecta, es importante tomar conciencia del ámbito propio de la pastoral sin invadir competencias de la ciencia psicológica ni descartarla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El objetivo del acompañamiento pastoral está en el terreno de la espiritualidad, de la fe y la esperanza sobrenatural. Nuestro cometido, como buenos samaritanos, es acercarnos a todo hombre que sufre, en su cuerpo o en su espíritu, y curar sus heridas con el aceite del consuelo y el vino de la esperanza (cf. Prefacio Común VIII). Como Dios contó con Ananías para que San Pablo recuperara la vista, quiere contar con nosotros para que otros, quienes padecen sufrimiento psicológico, “recobren la vista” y, recuperando la perspectiva de fe se abran a la esperanza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El acompañamiento pastoral supone ayudar a quien sufre a fomentar la disposición a la escucha del corazón y dejar que sea el Espíritu Santo Consolador, quien le hable. Nosotros somos meros instrumentos para esta apertura al reconocimiento de la voz de Dios, no de la nuestra. Quienes acompañamos pastoralmente debemos evitar ser demasiado importantes y directivos. Se trata de abrir horizontes, ayudar a la formación del criterio, ayudar a ver todo lo que nos acontece desde la perspectiva de Dios, no desde la nuestra. No decimos lo que hay que hacer sino procurar que ellos lo descubran en su relación con Dios, a encontrar su consuelo (“Venid a mí todos los que estáis cansados…”) sin perder jamás el punto de mira sobrenatural, que es una afirmación optimista, porque cada cristiano puede decir que lo puede todo con la ayuda divina (cfr. Flp 4,13).</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2024/01/Enfermo-24-papa-1024x1024.png" alt="" class="wp-image-408445" style="width:426px;height:auto" srcset="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2024/01/Enfermo-24-papa-1024x1024.png 1024w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2024/01/Enfermo-24-papa-300x300.png 300w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2024/01/Enfermo-24-papa-150x150.png 150w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2024/01/Enfermo-24-papa-768x768.png 768w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2024/01/Enfermo-24-papa-600x600.png 600w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2024/01/Enfermo-24-papa.png 1080w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">El acompañamiento pastoral está en la perspectiva del envío de Jesús a sus discípulos a cumplir su propia obra y les dona el poder de sanar, es decir, de acercarse a los enfermos y cuidarlos hasta el fondo. ¡Esa es la gloria de Dios! ¡Esa es la tarea de la Iglesia! Ayudar siempre, consolar, aliviar, estar cerca de los que sufren ésta es la tarea (cf. papa Francisco, Audiencia del 10-VI-2015). Nosotros somos instrumentos en las manos de Cristo para actualizar su presencia, esto es lo central en el acompañamiento pastoral. Instrumentos para que <em>los ciegos vean y los cojos anden, los leprosos queden sanos y los sordos oigan, los muertos resuciten y a los pobres se les anuncie el Evangelio </em>(cf. Mt 11, 5). El Papa nos deja una indicación concreta de los supuestos del acompañamiento pastoral: <strong>ayudar</strong>, <strong>consolar</strong>, <strong>aliviar</strong>, <strong>estar cerca</strong>. El modelo de cómo hacer es Jesucristo, el Buen Samaritano (Lc 10, 30-34).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Ayudar<em>. </em></strong><em>Subir sobre su cabalgadura</em>. Tener la disposición para hacer nuestro su sufrimiento, haciendo como nos dice San Pablo: “Alegraos con los que se alegran, llorad con los que lloran” (Rm 12, 15). Aceptar al otro que sufre significa asumir de alguna manera su sufrimiento, de modo que este llegue a ser también mío. Pero precisamente porque ahora se ha convertido en sufrimiento compartido, en el cual se da la presencia de un otro, este sufrimiento queda traspasado por la luz del amor. Se sentirán acompañados, acogidos (cf. Benedicto XVI, “Spe salvi” 38).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Consolar. </strong>El Buen Samaritanopuede consolar porque<strong> “</strong>se movió a compasión”. Este es el primer paso en el consuelo. La palabra latina <em>consolatio</em>, consolación, lo expresa de manera muy bella, sugiriendo un ser-con en la soledad, que entonces ya no es soledad. Y también el sí al amor es fuente de sufrimiento, porque el amor exige siempre nuevas renuncias de mi yo, en las cuales me dejo modelar y herir. En efecto, no puede existir el amor sin esta renuncia también dolorosa para mí, de otro modo se convierte en puro egoísmo y, con ello, se anula a sí mismo como amor (cf. Benedicto XVI, “Spe salvi” 38).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Aliviar</strong>. Dar esperanza. “En esperanza fuimos salvados” (Rm 8,24). “Según la fe cristiana, la «redención», la salvación, no es simplemente un dato de hecho. Se nos ofrece la salvación en el sentido de que se nos ha dado la esperanza, una esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente: el presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino” (Benedicto XVI, Encíclica “Spe salvi”, 1). Hay que ayudar a descubrir que hay vida, sentido y valor en el hombre que sufre. Lo que cura al hombre no es esquivar el sufrimiento y huir ante el dolor, sino la capacidad de aceptar la tribulación, madurar en ella y encontrar en ella un sentido mediante la unión con Cristo, que ha sufrido con amor infinito. Una sociedad que no logra aceptar a los que sufren y no es capaz de contribuir mediante la compasión a que el sufrimiento sea compartido y sobrellevado también interiormente, es una sociedad cruel e inhumana. A su vez, la sociedad no puede aceptar a los que sufren y sostenerlos en su dolencia si los individuos mismos no son capaces de hacerlo y, en fin, el individuo no puede aceptar el sufrimiento del otro si no logra encontrar personalmente en el sufrimiento un sentido, un camino de purificación y maduración, un camino de esperanza (cf. Benedicto XVI, Encíclica “Spe salvi”, 37-38). Cristo no suprimió el sufrimiento y tampoco ha querido desvelarnos enteramente su misterio: Él lo tomó sobre sí, y eso es bastante para que nosotros comprendamos todo su valor (cf. Benedicto XVI, Discurso a los participantes en la Conferencia Internacional del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, 17-XI-2012). El mayor dolor es el sufrimiento moral ante la falta de esperanza. Aquí hemos de ser muy conscientes de nuestra misión: “siempre dispuestos a dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pida” (1 Pe 3, 15).</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2024/01/Enfermo-24-papa-2-1024x1024.png" alt="" class="wp-image-408446" style="width:422px;height:auto" srcset="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2024/01/Enfermo-24-papa-2-1024x1024.png 1024w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2024/01/Enfermo-24-papa-2-300x300.png 300w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2024/01/Enfermo-24-papa-2-150x150.png 150w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2024/01/Enfermo-24-papa-2-768x768.png 768w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2024/01/Enfermo-24-papa-2-600x600.png 600w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2024/01/Enfermo-24-papa-2.png 1080w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Estar cerca</strong>. El “primer cuidado del que tenemos necesidad en la enfermedad es el de una cercanía llena de compasión y de ternura. Por eso, cuidar al enfermo significa, ante todo, cuidar sus relaciones, todas sus relaciones; con Dios, con los demás —familiares, amigos, personal sanitario—, con la creación y consigo mismo (Francisco, Mensaje con motivo de la Jornada Mundial del Enfermo 2024). Implica hacerse prójimo. El Buen Samaritano cambia sus planes, se sale de su ruta, de sus tiempos. Esto nos cuesta siempre. “Hacerse” prójimo implica una actividad. El prójimo es quien me necesita ahora y la Providencia ha puesto en mi camino, quien se cruza en mi vida, y no siempre viene en el mejor momento para mí.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>3. Para la reflexión en grupo</strong></p>



<ol class="wp-block-list">
<li>¿Cómo entendemos “cuidar hasta el fondo”?</li>



<li>¿Qué consecuencias implica sabernos instrumentos de Cristo para hacer llegar su consuelo?</li>



<li>¿Cómo podríamos fomentar la actitud del Buen Samaritano?</li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><br></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Herramientas” para acompañar</strong><strong> pastoralmente a quienes sufren mentalmente</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>1. Textos bíblicos</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia. Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, el de Zebedeo, y Juan, su hermano; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo, y Tadeo; Simón el de Caná, y Judas Iscariote, el que lo entregó. A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: «No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios. Gratis habéis recibido, dad gratis. (Mt 10, 1-8).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>2. Reflexión</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La primera “herramienta”, en mi opinión, y que dará luz a las demás, es pedir la perspectiva de la mirada de Dios sobre la persona que acompaño y sobre mí. “En este cambio de época en el que vivimos, nosotros los cristianos estamos especialmente llamados a hacer nuestra la mirada compasiva de Jesús. Cuidemos a quienes sufren y están solos” (Francisco, Mensaje con motivo de la Jornada Mundial del Enfermo 2024).</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La capacidad de María de vivir de la mirada de Dios es, por decirlo así, contagiosa. San José fue el primero en experimentarlo. Su amor humilde y sincero a su prometida esposa y la decisión de unir su vida a la de María lo atrajo e introdujo también a él, que ya era un «hombre justo» (Mt 1, 19), en una intimidad singular con Dios” (Benedicto XVI, Catequesis sobre la oración). Necesitamos &nbsp;en primer lugar, que María nos “contagie” vivir de esa mirada de Dios y aprender a mirar al otro con los ojos de Cristo. Además de rezar por la persona que acompañamos, hablar con el Señor de ella. Sin esto, me temo que lo demás será mera técnica y no será de gran ayuda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para el resto tomo algunos párrafos que me han parecido particularmente interesantes de la intervención de Jos Moons SJ en las pasadas Jornadas Nacionales de Delegados de Pastoral de la Salud, en que nos propuso algunas herramientas para el acompañamiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Sólo se puede ayudar a alguien a encontrar la luz si hay luz, si brilla el sol. A veces el sol brilla detrás de las nubes y hay que ‘escarbar’ un poco, pero hay sol. Sin embargo, en otros casos es realmente difícil encontrar el sol. Las nubes pueden ser muy espesas, o puede que no haya sol en absoluto. ¿Cómo buscar la luz en esos casos? O, en términos menos poéticos, ¿cómo responder a las personas que están en crisis?” Para ello nos indicó cinco herramientas. Soy consciente del riesgo de presentarlas una a continuación de la otra como si fuera una serie de pasos consecutivos. “No hay un desarrollo lineal. En realidad, alternamos constantemente el ‘no hay prisa’, el ‘centrarse’, y el ‘explorar’”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>1 No hay prisa</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Primero, no hay prisa. A veces, las personas en crisis sienten prisa. No soportan la situación desesperada y quieren una solución. La esperan de nosotros, o de Dios, o de otros a su alrededor. Otras veces, somos nosotros mismos quienes tenemos prisa. No soportamos la situación desesperada y queremos una solución. La esperamos de la persona que tenemos delante, de nosotros mismos, de Dios, o incluso de otras personas. Quienquiera que sea que tenga prisa – la otra persona o yo –, las prisas no son buenas consejeras”. En otras ocasiones, &nbsp;la persona con quien hablamos no tiene prisa y elude completamente el asunto. “En estos casos, yo diría que nuestra primera tarea sigue siendo la misma: no hay prisa, no nos apuremos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En términos técnicos, diría que lo que debemos hacer principalmente es reflejar. “No seguimos nuestra propia agenda, sino a la otra persona. No sabemos adónde vamos, simplemente la seguimos”. “El motivo espiritual para seguir y reflejar es que, al no precipitarnos, creamos un espacio de acogida y aceptación. Y al hacerlo, comunicamos algo que es muy propio de Dios. Me atrevería a decir que Dios en primer lugar nos acepta y solo después nos enseña o corrige, o incluso que su principal enseñanza y corrección es aceptar”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>2 Enfocarse</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Igual que en la herramienta anterior servíamos al otro dándole espacio, ahora debemos servirle aproximándonos a lo más difícil y vulnerable que está viviendo. No se trata de resolverlo, sino de abordarlo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Deliberadamente nos enfocamos en las ‘mociones interiores’ que hayamos notado – ya sea en forma de palabras o en forma de comunicación no verbal en los gestos o expresiones. “Es probable que necesitemos insistir un poco. Puede ser que tengamos que repetir, hacer preguntas e incluso poner de manifiesto que verdaderamente nos interesan más las vivencias internas que los hechos exteriores. Dicho de otro modo, es probable que, al intentar enfocar la conversación, la otra persona se evada” y así habla de cosas distintas a las que realmente quiere hablar. “Es bueno darse cuenta de que la persona se está evadiendo. No pasa nada. Podemos dejarle espacio para eso. Sin embargo, hay momentos en los que necesitaremos repetir con más insistencia nuestra invitación a conversar sobre lo vivido, no porque la persona necesite responder a nuestra pregunta, sino porque sospechamos que hay algo que quiere decir y le vendría bien hacerlo”. En definitiva, lo que hacemos es tratar de ayudarla a manifestarlo.</p>


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<figure class="alignleft size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="636" height="690" src="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2024/01/Enfermo24-Jer-logo-1.jpg" alt="" class="wp-image-408466" style="width:385px;height:auto" srcset="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2024/01/Enfermo24-Jer-logo-1.jpg 636w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2024/01/Enfermo24-Jer-logo-1-277x300.jpg 277w" sizes="(max-width: 636px) 100vw, 636px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">En este sentido, la creatividad es muy importante. Podemos aportar cuestiones personales “para facilitarle a la otra persona el comienzo de su relato. Podemos también referirnos a una fotografía que veamos en algún lugar de la sala. Podemos reflejar que, hasta ahora, la otra persona ha compartido recuerdos ricos; pero ¿hay momentos de soledad o tristeza también? Podemos mencionar que queremos darles espacio a ellos igualmente. Etcétera”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En todo caso, queda claro que “necesitamos un equilibrio entre valentía y prudencia. Un exceso de timidez es perjudicial. Se necesita valentía para abordar la dificultad del sufrimiento en toda su complejidad. Ahora bien, se necesita también prudencia. Hay momentos en los que no debemos insistir más, y tendremos que rebajar la tensión para retomar el asunto después, o incluso dejarlo para otro momento”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>3 Explorar</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Nuestro trabajo no termina cuando la otra persona acepta la invitación a hablar sobre lo vivido, lo sufrido. El siguiente paso sería explorar el sentimiento. No se trata de resolver nada, sino de profundizar, observar, contemplar. “Este me parece uno de los aspectos más ricos del acompañamiento espiritual. No obstante, al mismo tiempo es uno de los más difíciles”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Explorar tiene una gran importancia. No basta con que se articule el sufrimiento, se debe desarrollar lo que pasa, lo que siente la persona, etc. En segundo lugar, es crucial saber que hay varias posibilidades para hacerlo. Necesitamos encontrar un equilibrio entre valentía y prudencia. A la vez, sin embargo, necesitamos una cierta delicadeza. No debemos forzar. A veces, puede resultar útil explicar por qué hacemos ese tipo de preguntas, bastante personales. También ayuda hacer la pregunta en el momento adecuado, ni demasiado rápido ni demasiado lento, en el tono adecuado, etc.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para terminar con este punto, evidentemente podríamos reflexionar sobre las implicaciones de explorar el sufrimiento. ¿No se agranda así el sufrimiento? Yo creo que exponer el sufrimiento forma parte de sanar. La primera fase de la curación es pues, sacar a la luz la realidad y sacarla en una luz de acogida. Esto es lo que hemos discutido hasta ahora. La segunda fase de la curación requiere aún más habilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Para explorar podemos simplemente preguntar lo que siente la otra persona. Este es un planteamiento muy claro y directo. Puede incluso ser demasiado directo, especialmente para los hombres”. O bien “podemos concretizar. Este es un punto de partida más indirecto que el anterior. ¿Puede la persona especificar cómo se desarrolla el sentimiento? Lo interesante de este enfoque es que, hablando sobre lo más concreto, exploramos a la vez lo interior. Para mucha gente es más fácil hablar de sus vivencias internas”. Otras veces ayudará ampliar perspectivas. Por ejemplo, podríamos averiguar si hay otras cosas que le producen dolor, o ante la soledad, si ha habido momentos anteriores en los que también la sufría. También puede ayudar “abordar el tema de Dios. ¿Está presente Dios? ¿Cómo se manifiesta, qué dice, qué hace? No es para predicar, sino para ofrecer la posibilidad de hablar del camino de fe, con sus bajas y altos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>4 Confrontar</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“¿Qué podemos hacer si seguir con ello y explorar sólo empeora las cosas? ¿Qué hacer si la persona permanece atrapada en el miedo, la ira, la soledad, la desesperación&#8230;? La buena noticia es que las herramientas que hemos explicado hasta ahora ayudan a la persona a expresar ese miedo, ira, soledad o desesperación con calma. Sin juzgar. Sin solución. Eso es realmente una experiencia positiva para la persona afectada. No obstante, la pregunta es: ¿y ahora qué? ¿Cómo gestionar el sufrimiento que se ha puesto de manifiesto y está ahora al descubierto?”</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Hay varios modos de exponer, de confrontar. Por ejemplo, podemos resumir la conversación que hayamos tenido hasta el momento reflejando ` tu historia es bastante oscura, ¿verdad? ´. Quizás esta intervención, que es bastante ligera, ya sea suficiente para abrir los ojos de la persona y hacerle ver su paralización. “También podría resultar útil preguntar primero si, a pesar de todo, hay luz. ¿Qué te da esperanza? ¿Qué relaciones te apoyan? Si la respuesta es afirmativa, se puede trabajar con eso. Si la respuesta es negativa, podemos reflejar `tu historia es bastante oscura, ¿verdad?´ Es parte de la sanación exponerlo. “Otra manera de exponer es compartir nuestra preocupación. Podemos expresar nuestra inquietud por lo dicho, ya que es grave, oscuro, quita vida, etc. Quizás esta es una manera más suave de confrontar”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La respuesta habitual a situaciones difíciles, como aquellas que involucran un sufrimiento mental, es la negación. Recuerden el fenómeno de evasión que comentábamos antes. Como indiqué anteriormente, aquí también necesitamos encontrar el equilibrio entre insistir y dejar escapar. Es posible que nos equivoquemos – aunque sea poco probable si ya hemos estado escuchando a la persona durante un largo periodo de tiempo –, pero también es probable que la persona necesite aún acostumbrarse a su verdadera situación.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>5 Ejercicios prácticos</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por último, si la persona lo acepta, y únicamente en ese caso, es importante pensar en actividades concretas para darle un giro a la situación y reencontrar la luz de Dios. Es importante ser conscientes de que el progreso hacia la luz no depende de un mayor entendimiento, sino de decisiones prácticas que promuevan otras experiencias, pensamientos y sentimientos. A menudo, seremos nosotros quienes tengamos que proponerles. Necesitamos ser creativos y realistas. Sin embargo, evidentemente es la persona quien tiene la última palabra, es ella o él quien decide ‘eso me parece buena idea’ o ‘eso voy a hacer’.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ejemplo, en el caso de un padre agotado por el cuidado de su hijo, ¿podría ayudarle que se tomara un tiempo para sí mismo? Respecto a una viuda en duelo, ¿podríamos proponerle una forma de vivir en base a la conexión positiva que tenía con su marido? En el caso de una víctima de abusos, ¿podríamos pensar en un ejercicio para abrazar la ternura de Dios hacia ella, o la ternura de sus amigos? “Aquí también se puede pensar en ejercicios de fe, como buscar a Dios en la vida a pesar de todo, disfrutar cualquier cosa y practicar el agradecimiento. De nuevo, tenemos que hacerlo con mucha delicadeza, para no abusar de Dios y la fe para escaparnos de la realidad de la persona que tenemos delante”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Por supuesto, tan solo podemos hacer sugerencias. Al final, la persona debe disponer del espacio necesario para estar o no de acuerdo”. “Sin embargo, también es probable que la persona simplemente no tenga ganas. Eso es normal, pero no es razón suficiente para no hacer un ejercicio”. “Cuando alguien es prisionero de sus propios sentimientos negativos e intentamos encontrar una salida, debemos dejarnos guiar por la razón más que por aquello que se siente”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“En términos teológicos o espirituales, esta última herramienta trata de conversión. Estamos desaprendiendo y reaprendiendo. Buscamos que, poco a poco, la persona piense y actúe de forma diferente. Como siempre, la conversión es un trabajo duro y lento”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>3. Para la reflexión en grupo</strong></p>



<ol class="wp-block-list" start="1">
<li>¿Qué “herramienta” de las propuestas nos parece más complicada y por qué?</li>



<li>¿Qué lugar ocupa nuestra oración por las personas que acompañamos en su sufrimiento?</li>



<li>¿Cómo podemos ponernos en el lugar de quienes tienen ese sufrimiento)</li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
<p>La entrada <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/pastoraldelasalud/acompanamiento-pastoral-y-atencion-psicologica/">Acompañamiento pastoral y atención psicológica</a> se publicó primero en <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es">Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Sufrimiento psicológico. Perspectiva bíblica</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/pastoraldelasalud/sufrimiento-psicologico-perspectiva-biblica/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=sufrimiento-psicologico-perspectiva-biblica</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 17 Jan 2024 13:30:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral de la Salud]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Tema preparado por la Delegación Episcopal de Pastoral de la Salud de la Archidiócesis de Madrid para la Campaña del enfermo 2024: «Dar esperanza en la tristeza» Oración 1 Dios, Padre de todo consuelo, abre nuestros ojos para que conozcamos las necesidades de los hermanos; inspíranos las palabras y las obras para confortar a los [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading">Tema preparado por la Delegación Episcopal de Pastoral de la Salud de la Archidiócesis de Madrid para la Campaña del enfermo 2024: «Dar esperanza en la tristeza»</h2>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph"><strong>Oración</strong> 1</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">Dios, Padre de todo consuelo, abre nuestros ojos para que conozcamos las necesidades de los hermanos;</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">inspíranos las palabras y las obras para confortar a los que están cansados y agobiados; haz que los sirvamos con sinceridad, siguiendo el ejemplo y el mandato de Cristo.</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">Concédenos estar atentos a las necesidades de todos los hombres</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">para que, participando en sus penas y angustias, en sus alegrías y esperanzas,</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">les mostremos fielmente el camino de la salvación y con ellos avancemos en el camino</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">de tu reino.</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">Que tu Iglesia sea un vivo testimonio de verdad y libertad, de paz y justicia, para que todos los hombres se animen con una nueva esperanza.</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">(De las <em>Plegarias Eucarísticas para diversas circunstancias II </em>y <em>III</em>)</p>



<h3 class="wp-block-heading">Oración 2</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Dios, Padre nuestro, ternura infinita, tú conoces a cada uno, con su historia, sus esperanzas, sus heridas y su deseo de ser amado. Ven y únete a nosotros, en la intimidad de nuestras vidas y danos tu confianza, tanto en días felices como en noches inquietas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jesús, Hermano nuestro, Tú que te has acercado a los hombres y mujeres, heridos por su vida, en su cuerpo y en su vida interior, ven a levantarnos y sanarnos, con tu Palabra, tu Amor y tu Perdón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Espíritu Santo que renueva y da aliento, ven a visitar a los que pasan por la soledad y a quienes les cuesta creer en un mañana feliz. Apoya a quienes traen cercanía y consuelo. Da a todos paciencia y paz interior. Amén</p>



<p class="wp-block-paragraph">(Del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral “Acompañar a personas</p>



<p class="wp-block-paragraph">con sufrimiento psicológico en el contexto de la pandemia covid-19”).</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="724" src="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2024/01/Cartel-Campana-Enfermo-2024_page-0001-1-1-1024x724.jpg" alt="" class="wp-image-408193" srcset="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2024/01/Cartel-Campana-Enfermo-2024_page-0001-1-1-1024x724.jpg 1024w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2024/01/Cartel-Campana-Enfermo-2024_page-0001-1-1-300x212.jpg 300w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2024/01/Cartel-Campana-Enfermo-2024_page-0001-1-1-768x543.jpg 768w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2024/01/Cartel-Campana-Enfermo-2024_page-0001-1-1-1536x1086.jpg 1536w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2024/01/Cartel-Campana-Enfermo-2024_page-0001-1-1-2048x1448.jpg 2048w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2024/01/Cartel-Campana-Enfermo-2024_page-0001-1-1-1320x933.jpg 1320w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<h1 class="wp-block-heading"><a></a>I Sufrimiento psicológico: perspectiva antropológica y bíblica.</h1>



<h2 class="wp-block-heading">1.&nbsp; Textos bíblicos</h2>



<p class="wp-block-paragraph">“No te abandones a la tristeza, ni te atormentes con tus pensamientos. La alegría de corazón es vida para el hombre y la felicidad le alarga los días. Distrae tu alma y consuela tu corazón, aparta de ti la tristeza; pues la tristeza ha perdido a muchos, y no se saca ningún provecho de ella”. (Eclo 30,21-23).</p>



<p class="wp-block-paragraph">“En verdad, en verdad os digo: vosotros lloraréis y os lamentaréis, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría. La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre. También vosotros ahora sentís tristeza; pero volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría” (Jn 16, 20-22).</p>



<h3 class="wp-block-heading">Salmo 116</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Amo al Señor, porque escucha mi voz suplicante,</p>



<p class="wp-block-paragraph">porque inclina su oído hacia mí el día que lo invoco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me envolvían redes de muerte,</p>



<p class="wp-block-paragraph">me alcanzaron los lazos del abismo, caí en tristeza y angustia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Invoqué el nombre del Señor:</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Señor, salva mi vida». El Señor es benigno y justo,</p>



<p class="wp-block-paragraph">nuestro Dios es compasivo;</p>



<p class="wp-block-paragraph">el Señor guarda a los sencillos: estando yo sin fuerzas, me salvó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Alma mía, recobra tu calma,</p>



<p class="wp-block-paragraph">que el Señor fue bueno contigo: arrancó mi alma de la muerte, mis ojos de las lágrimas,</p>



<p class="wp-block-paragraph">mis pies de la caída.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Caminaré en presencia del Señor en el país de la vida.</p>



<h2 class="wp-block-heading">2.&nbsp; Reflexión</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Diversas causas han provocado un aumento de ansiedad, de sentimientos de tristeza, desesperanza y desánimo, dificultades del sueño, de la comunicación o del reconocimiento y gestión de las emociones… Todo ello nos hace redescubrir nuestra vulnerabilidad y volver nuestra mirada al “Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo” (2 Cor 1, 3).</p>



<p class="wp-block-paragraph">En noviembre de 2020, el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral publicó un documento: “Acompañar a personas con sufrimiento psicológico en el contexto de la pandemia covid-19”, que puede ayudarnos a centrar la reflexión y el diálogo sobre el sufrimiento psicológico desde una perspectiva más bíblica y antropológica. Hemos seleccionado algunos párrafos. El documento completo lo podemos encontrar en la dirección de internet: <a href="https://www.humandevelopment.va/es/news/2021/accompagnare-le-persone-in-sofferenza-psicologica-nel-contesto-d.html">https://www.humandevelopment.va/es/news/2021/accompagnare-le-persone-</a> <a href="https://www.humandevelopment.va/es/news/2021/accompagnare-le-persone-in-sofferenza-psicologica-nel-contesto-d.html">in-sofferenza-psicologica-nel-contesto-d.html</a></p>



<ul class="wp-block-list">
<li>La sensación de desasosiego y de desamparo, la depresión, ataques de pánico y ansiedad, insomnio, la dificultad para manejar los propios estados emocionales…, han provocado un aumento de conductas negativas.<ul><li>Una ansiedad cotidiana se ha apoderado de nuestras vidas, crea alteraciones de comportamiento.</li></ul><ul><li>Estar presente junto a los que sufren en su cuerpo y su mente es parte integral de la misión evangélica de la Iglesia; si quisiera evadir esta obligación, traicionaría su identidad profunda. Este compromiso de presencia que ama y sana con esperanza se refiere a <em>toda </em>la Iglesia y no puede ser delegada exclusivamente a especialistas del sector: capellanes de hospitales, profesionales sociosanitarios, congregaciones religiosas o asociaciones específicas.</li></ul><ul><li>El sufrimiento, incluso psíquico y espiritual, pertenece a la experiencia humana. La dimensión espiritual y la dimensión psicológica tienen muchos puntos de conexión; podemos y debemos fomentar el encuentro entre todos los actores para promover el bien de quienes sufren en soledad.</li></ul><ul><li>La Iglesia, desde el principio, puede y debe madurar la conciencia de que cada miembro se convierte en un experto en el arte de las relaciones que se inspira en el amor fraterno y se nutre del de Dios.</li></ul><ul><li>La soledad física se ha convertido también en soledad espiritual, haciéndonos olvidar el misterio de nuestra creación como comunión y comunidad de personas y el misterio de la fraternidad que nos une como hermanos y hermanas de un solo Padre, en Cristo.</li></ul>
<ul class="wp-block-list">
<li>Este sufrimiento interior se&nbsp; ve amplificado por el hecho de&nbsp; que uno debe</li>
</ul>
</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">“arreglárselas solo”, sin los demás.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>El aislamiento y el individualismo a menudo pueden acrecentar el sufrimiento mental, mientras que la naturaleza dinámica y fructífera de la vida comunitaria puede traer consuelo y alegría, incluso en medio del duelo y del dolor.
<ul class="wp-block-list">
<li>Uno no puede salvarse solo: la fraternidad es la única forma de construir el futuro. Es el momento oportuno para avivar una nueva imaginación de lo posible, para impulsar dinámicas que puedan testimoniar la nueva vida que el Señor quiere generar en este momento concreto de la historia, para construir una civilización del amor.</li>
</ul>
</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Se trata de la capacidad de actuar todos juntos en comunión, de una presencia que sepa ver, que interceda y sepa tejer con paciencia relaciones que lleven a cada uno a dar su respuesta sanadora.<ul><li>El sufrimiento psicológico nunca se reduce a un dolor que pueda tratarse con medios farmacológicos; es una soledad que solo la Palabra – recibida y compartida – puede curar y sanar.</li></ul><ul><li>La Palabra de Dios, en el relato bíblico y en la predicación de Jesús, expresa la paciencia del Padre, que llama a cada uno a la vida y la confianza, mientras atraviesa la preocupación y la muerte.</li></ul><ul><li>Las dolorosas condiciones en las que muchos se encuentran a lo largo de su existencia, a veces los llevan al límite de su fuerza física y psíquica. Sólo la amistad fiel y la cercanía fraterna pueden ofrecerles el “agua fresca” de la esperanza, que eleva y consuela.</li></ul><ul><li>Cualquiera que sea la forma de escuchar y acompañar a las personas que sufren, no se puede separar de la oración.</li></ul>
<ul class="wp-block-list">
<li>El acompañamiento pastoral a las personas con sufrimiento psíquico debe estar vinculado a la catequesis sobre el poder terapéutico y salvífico de los sacramentos de la Iglesia que facilitan el encuentro con Cristo venido para curar a los contritos de corazón, como médico corporal y espiritual.</li>
</ul>
</li>
</ul>



<h2 class="wp-block-heading">3.&nbsp; Para la reflexión en grupo</h2>



<ol class="wp-block-list">
<li>¿Cómo podemos reconocer los sufrimientos psicológicos de las personas que tenemos más próximas?</li>



<li>En la relación con las personas que padecen desánimo, tristeza, desesperanza…</li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">¿sabemos escuchar con paciencia, haciéndonos cargo de sus sentimientos?</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>¿Cómo podemos ser instrumentos de consuelo y portadores de esperanza frente al desánimo y la tristeza?</li>



<li>¿Reconocemos la importancia de ponerles delante del Dios, Padre de todo consuelo, en nuestra oración?</li>



<li>¿Nos preparamos para tejer con paciencia relaciones que lleven a cada uno a dar su respuesta sanadora?</li>



<li>¿Maduramos en la conciencia de que hemos de crecer en el arte de las relaciones que se inspira en el amor fraterno y se nutre del de Dios?</li>
</ul>



<h1 class="wp-block-heading"><a></a>II Sufrimiento psicológico: “la sanación comienza con la escucha”</h1>



<h2 class="wp-block-heading"><a></a>1.&nbsp; Textos bíblicos</h2>



<p class="wp-block-paragraph">“Esto dice el Señor: Gritad de alegría por Jacob, regocijaos por la flor de los pueblos; proclamad, alabad y decid: ¡El Señor ha salvado a su pueblo, ha salvado al resto de Israel! Los traeré del país del norte, los reuniré de los confines de la tierra. Entre ellos habrá ciegos y cojos, lo mismo preñadas que paridas: volverá una enorme multitud. Vendrán todos llorando y yo los guiaré entre consuelos; los llevaré a torrentes de agua, por camino llano, sin tropiezos. Seré un padre para Israel, Efraín será mi primogénito. Escuchad, pueblos, la palabra del Señor, anunciadla en las islas remotas: El que dispersó a Israel lo reunirá, lo guardará como un pastor a su rebaño. Entonces se alegrará la doncella en la danza, gozarán los jóvenes y los viejos; convertiré su tristeza en gozo, los alegraré y aliviaré sus penas” (Jer 31, 7-10, 13).</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Tres amigos de Job, al enterarse de las desgracias que le habían sobrevenido, acudieron desde sus respectivos países. Eran Elifaz de Temán, Bildad de Súaj y Sofar de Naamat, que se pusieron de acuerdo para ir a compartir su pena y consolarlo. Al verlo de lejos y no reconocerlo, rompieron a llorar, se rasgaron el manto y echaron polvo sobre sus cabezas y hacia el cielo. Después se sentaron con él en el suelo y estuvieron siete días con sus noches, pero ninguno le decía nada, viendo lo atroz de su sufrimiento» (Jb 2,11-13).</p>



<h2 class="wp-block-heading"><a></a>2.&nbsp; Reflexión</h2>



<p class="wp-block-paragraph">“Comprendo a las personas que tienden a la tristeza por las graves dificultades que tienen que sufrir, pero poco a poco hay que permitir que la alegría de la fe comience a despertarse, como una secreta, pero firme confianza, aun en medio de las peores angustias» (Francisco, Exhortación Apostólica “Evangelii gaudium”, 6). La “superación” de esos estados de ánimo, de tanta tristeza y desesperanza, pasa por permitir que la fe nos abra el camino a la esperanza. Y, el conocimiento de la fe está ligado a la escucha del “Dios fiel, que establece una relación de amor con el hombre y le dirige la Palabra (…). San Pablo utiliza una fórmula que se ha hecho clásica: fides ex auditu, <em>la fe nace del mensaje que se escucha </em>(Rm 10, 17) (Francisco, “Lumen fidei”, 29).</p>



<p class="wp-block-paragraph">La sanación de tanta tristeza y sufrimiento psicológico requiere abrir el oído del corazón a Dios <em>que escucha mi voz suplicante </em>(Sal 114), y reconocerle en la Palabra de Dios, escucharle, y <em>Él convertirá nuestra tristeza en gozo, y nos alegrará y aliviará nuestras penas</em>, <em>Él nos guiará entre consuelos</em>. La sanación, entonces, pasa por anunciar la presencia del que es la causa de nuestra alegría, por abrir el oído a esta Palabra: “estad alegres, el Señor está cerca” (Flp 4,4). San Pablo nos exhorta a “estar alegres” y nos da el motivo: “el Señor está cerca”. Benedicto XVI, en una meditación improvisada tras el rezo de la Hora Tercia al comenzar la primera Congregación general del Sínodo de los Obispos el 4-X-2005, nos hacía una reflexión en este sentido, que vale la pena repetir en parte, aunque la cita sea un poco larga: “En una vida tan atormentada como era la suya -se refiere a San Pablo-, una vida llena de persecuciones, de hambre, de sufrimientos de todo tipo, sin embargo, una palabra clave queda siempre presente: “estad alegres” (…). Nace aquí la pregunta: ¿es posible ordenar la alegría? La alegría, quisiéramos decir, llega o no llega, pero no puede ser impuesta como un deber. Y aquí nos ayuda pensar en el escrito más conocido sobre la alegría de las Cartas paulinas, estad alegres porque “el Señor está cerca” (…) Si el amado, el amor, el más grande don de mi vida, me es cercano, si puedo estar convencido que quien me ama está cerca de mí, aunque esté afligido, queda en el fondo del corazón la alegría que es más grande que todos los sufrimientos. (…) Y</p>



<p class="wp-block-paragraph">así este imperativo, en realidad, es una invitación a darse cuenta de la presencia del Señor en nosotros. Es la conciencia de la presencia del Señor. El apóstol busca hacernos conscientes de esta presencia de Cristo &#8211; escondida pero bastante real &#8211; en cada uno de nosotros. Para todos nosotros son verdaderas las palabras del Apocalipsis: llamo a tu puerta, escúchame, ábreme. Es, por esto, una invitación a ser sensibles por esta presencia del Señor que toca a mi puerta. No debemos ser sordos a Él, porque los oídos de nuestros corazones están tan llenos de tantos ruidos del mundo que no podemos escuchar esta silenciosa presencia que toca a nuestras puertas. (…) Él toca a la puerta, está cerca de nosotros y así está cerca la verdadera alegría que es más potente que todas las tristezas del mundo, de nuestra misma vida”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La sanación también pasa por la palabra humana, por saber decir cómo estamos, no tanto lo que nos pasa, por ser capaces de identificar los temores y tristezas, y manifestarlos. Ciertamente no siempre es sencillo abrir el corazón y mostrar el sufrimiento que llevamos, porque, como dice Alberto Cano Arenas (SJ) en su artículo: “El libro de Job y el ministerio pastoral”, publicado en La Civiltà Cattolica (2023): “muchas veces nunca sabremos la verdadera razón de nuestro sufrimiento”, además “nunca sabemos completamente lo que el ser humano que tenemos delante está sufriendo en su interior”. Por ello es preciso abrir a “quienes sufren – en su cuerpo, en su mente o en su espíritu &#8211; un espacio genuino para escuchar el grito de sus sufrimientos”, para acoger “sin limitaciones, censuras ni falsas prudencias una diversidad de voces que no siempre son fáciles de escuchar. Porque el dolor humano en ocasiones se vuelve enormemente difícil de sostener. Y, no obstante, la escucha del dolor propio constituye, para quien sufre, una importante necesidad y puede abrirle el camino para una ulterior sanación: ¡ojalá que hubiera quien me escuchara!”. Por esto es preciso mantenernos “abiertos a las diferentes voces que aparecen en los encuentros con las personas sufrientes” algo que “nos dispone a aceptar la complejidad que experimenta el ser humano en los momentos de dolor”. No olvidar que es preciso “entender el enorme coste personal que supone mantener en silencio el sufrimiento para no mostrar la propia vulnerabilidad”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Decir y oír es el inicio de la sanación, “porque una palabra es, ante todo, una relación, mucho más que un concepto” (Fabio Rosini, “El arte de una vida sana”). La palabra oída o pronunciada establece y supone una relación y una comunión personal. Dios cuando nos habla no sólo se revela ¡Se nos da Él mismo! “Es necesario haber tenido la experiencia de que el Señor tiene el poder de dar la vida allí donde nosotros la hemos perdido. Y cuando tenemos esta experiencia podemos ver que muchos que parecen muertos, acabados, agotados, rotos, irremediablemente destrozados, son personas que en realidad pueden despertar” (ibíd.).</p>



<h2 class="wp-block-heading"><a></a>3.&nbsp; Para la reflexión en grupo</h2>



<ol class="wp-block-list">
<li>Para ayudar a aliviar las penas y el sufrimiento psicológico ¿por qué es importante el reconocimiento de nuestra propia fragilidad?<ol><li>¿Qué diferencia hay entre oír y escuchar al que sufre? ¿Por qué es importante escucharle?</li></ol><ol><li>¿Cómo ayudar a quien sufre a abrir el corazón al Padre de todo consuelo?</li></ol>
<ol class="wp-block-list">
<li>¿Cómo facilitar al que sufre abrirse a comunicar sus sufrimientos?</li>
</ol>
</li>
</ol>
<p>La entrada <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/pastoraldelasalud/sufrimiento-psicologico-perspectiva-biblica/">Sufrimiento psicológico. Perspectiva bíblica</a> se publicó primero en <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es">Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</a>.</p>
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