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	<title>Pastoral del Trabajo archivos -</title>
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	<title>Pastoral del Trabajo archivos -</title>
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		<title>El obispo Jesús Fernández: “Nuestra esperanza se ha de traducir en acción”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 Jul 2026 08:04:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral del Trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Pastoral Social]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Abraham Canales, director de la revista Noticias Obreras Publicado en NOTICIAS OBRERAS, 13.07.2026 Tras el encuentro mantenido en Córdoba con la delegación española que participó en el V Encuentro Mundial de Movimientos Populares, el presidente de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social y Promoción Humana reflexiona sobre el desafío de trasladar a la [&#8230;]</p>
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<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Por <em>Abraham Canales</em>, director de la revista Noticias Obreras <br>Publicado en <a href="https://noticiasobreras.es" target="_blank" rel="noreferrer noopener">NOTICIAS OBRERAS</a>, 13.07.2026</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Tras el encuentro mantenido en Córdoba con la delegación española que participó en el V Encuentro Mundial de Movimientos Populares, el presidente de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social y Promoción Humana reflexiona sobre el desafío de trasladar a la vida de las diócesis la llamada de León XIV a “organizar la esperanza”, fortalecer el diálogo entre la Iglesia y los movimientos sociales y eclesiales y responder, desde el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia, a las heridas que atraviesan hoy nuestra sociedad</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El encuentro celebrado en Córdoba <a href="https://noticiasobreras.es/2026/07/los-movimientos-sociales-y-eclesiales-continuan-en-espana-el-camino-abierto-por-leon-xiv/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">entre el obispo Jesús Fernández y la delegación española</a> que participó en el V Encuentro Mundial de Movimientos Populares constituyó uno de los pasos más relevantes del camino que los movimientos sociales y eclesiales han comenzado a recorrer desde su regreso de Roma para trasladar a la realidad de las iglesias locales la invitación del papa León XIV a fortalecer el diálogo, “organizar la esperanza” y seguir construyendo alianzas frente a la exclusión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante aquella reunión, representantes de distintas realidades comprometidas con la justicia social compartieron con el presidente de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social y Promoción Humana las conclusiones del encuentro celebrado en Spin Time, Roma, las prioridades que han ido definiendo en estos meses y su voluntad de seguir tejiendo espacios de colaboración con la Iglesia española.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta entrevista, Jesús Fernández profundiza en algunas de las cuestiones que quedaron abiertas durante aquel diálogo. Reflexiona sobre el significado pastoral de este proceso, la vigencia de las “3T”: tierra, techo y trabajo, la necesidad de que la esperanza se traduzca en compromiso concreto y el aprendizaje mutuo entre la Iglesia y quienes acompañan cada día a las personas y comunidades más vulneradas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Qué le ha sugerido este interés de los movimientos sociales y eclesiales por compartir ese “camino de regreso de Roma” y trasladarlo a la vida de la Iglesia en España? ¿Qué significado tiene, a su juicio, que este proceso quiera echar raíces en las iglesias locales?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo vivido en Roma no ha de quedarse en un mero recuerdo o una declaración de buenas intenciones reafirmando los tres derechos fundamentales a la tierra, al techo y al trabajo, y organizando la esperanza mediante una alianza frente a la exclusión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otra parte, el pacto contraído con la Iglesia católica merced al apoyo prestado en su día por el papa Francisco y continuado en la actualidad por el papa León XIV y, sobre todo, la confluencia con los postulados de la Doctrina Social de la Iglesia, constituye un fuerte reclamo para que las iglesias locales trabajemos defendiendo la igualdad, la justicia y la solidaridad en las relaciones sociales, económicas y políticas, y acompañemos de forma preferente a los pobres y excluidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Qué significa, desde la pastoral social de la Iglesia, organizar hoy la esperanza ante desafíos como la precariedad laboral, la crisis de la vivienda, las migraciones o la exclusión social?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Nuestra esperanza se ha de traducir en acción. Trabajamos con la certeza de que las injusticias sociales pueden ser transformadas por el amor de Dios hecho caridad, con una estructura inteligente y una estrategia claramente definida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De manera inevitable, la precariedad laboral nos lleva a la precariedad vital. No podemos ni debemos quedarnos en el lamento; es nuestro deber demostrar que otra economía es posible y que existe la posibilidad de crear puestos de trabajo estables, rentables y dignos que permitan una vida familiar digna y conciliada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para la Iglesia, el hogar es el pilar de la familia. La inestabilidad de los precios de las viviendas y de los alquileres destruye los proyectos de vida de las personas jóvenes y de las familias en general. Podemos asegurar que la falta de vivienda es un fallo colectivo que debemos subsanar. La vivienda debe dejar de considerarse solo desde la perspectiva del negocio para ser entendida como un bien que permite satisfacer una necesidad básica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En cuanto a las migraciones, recordando al papa Francisco, la acción de la Iglesia debe articularse en torno a cuatro verbos: acoger, protegiendo a las personas frente a las mafias y al tráfico humano; proteger sus derechos fundamentales; promover su desarrollo personal y laboral mediante el acceso a un trabajo decente; e integrar, favoreciendo una auténtica cultura del encuentro y del enriquecimiento mutuo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>León XIV ha insistido en que la Iglesia debe caminar con quienes viven y acompañan las periferias. ¿Qué puede aprender hoy la Iglesia española del trabajo cotidiano que&nbsp;desarrollan estos movimientos sociales y eclesiales junto a las personas más vulneradas? ¿Cómo puede ese aprendizaje enriquecer la pastoral social?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La Iglesia se encuentra realmente presente en las periferias asumiendo las urgencias de los más necesitados. Recientemente, el papa León XIV recalcaba, al igual que su predecesor, el papa Francisco, que “tierra, techo y trabajo son derechos sagrados” por los que vale la pena luchar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tenemos que mirar desde la periferia y no desde los centros de poder. Solo poniéndonos en el lugar del otro, del que sufre, solo viendo y viviendo sus precariedades, podremos conocer realmente cuáles son sus necesidades y abordar juntos el modo de ayudarle a salir adelante.</p>
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		<title>El Grupo de Reflexión sobre la Pastoral del Trabajo avanza en la elaboración de un documento para afrontar los desafíos este cambio de época y la irrupción de la IA</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Jul 2026 10:24:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral del Trabajo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Antonio Javier Aranda Director del Departamento de la Pastoral del Trabajo El pasado sábado, 4 de julio, el Grupo de Reflexión sobre la Pastoral del Trabajo celebró una nueva reunión para seguir profundizando en los desafíos que plantea el actual cambio de época, marcado por la irrupción de la inteligencia artificial (IA), para la [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><em>Por Antonio Javier Aranda <br>Director del Departamento de la Pastoral del Trabajo</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">El pasado sábado, <strong>4 de julio</strong>, el Grupo de Reflexión sobre la Pastoral del Trabajo celebró una nueva reunión para seguir profundizando en los desafíos que plantea el actual cambio de época, marcado por la irrupción de la inteligencia artificial (IA), para la misión evangelizadora de la Iglesia en el mundo del trabajo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante la jornada se revisaron los cuatro grandes bloques que articulan el documento en elaboración: una mirada a la cultura, la sociedad y el mundo del trabajo en este nuevo contexto; la situación de la Iglesia y de la Pastoral del Trabajo; la evangelización del mundo obrero; y la formación y la espiritualidad que requiere este momento histórico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con este encuentro concluye la tercera fase del itinerario de trabajo emprendido por este grupo. La primera estuvo dedicada a definir los objetivos, encuadrar la reflexión que queríamos emprender y la metodología a seguir; la segunda, a la redacción de los primeros borradores; y esta tercera ha permitido contrastar, dialogar y enriquecer colectivamente los distintos textos elaborados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se abre ahora una nueva etapa, centrada en incorporar las aportaciones realizadas durante este proceso de discernimiento para elaborar una nueva versión de los documentos, que volverá a ser objeto de reflexión compartida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El objetivo es ampliar este diálogo a las delegaciones diocesanas y a los movimientos que integran la Pastoral del Trabajo, favoreciendo una reflexión lo más amplia y participativa posible sobre la presencia evangelizadora de la Iglesia en el mundo obrero ante las profundas transformaciones del trabajo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con este propósito, las Jornadas Generales de la Pastoral del Trabajo de 2026 y 2027 estarán dedicadas a impulsar este proceso de diálogo, discernimiento y elaboración conjunta, con el fin de ofrecer orientaciones pastorales que ayuden a anunciar el Evangelio del trabajo en el nuevo contexto social y tecnológico.</p>


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		<item>
		<title>Fe encarnada en el mundo del trabajo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 Jun 2026 09:54:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral del Trabajo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Antonio Javier ArandaDirector del Departamento de la Pastoral del Trabajo La Pastoral del Trabajo ante el reto de las Orientaciones Pastorales de la CEE Vivimos un tiempo de profundas transformaciones sociales, económicas y culturales que afectan de manera directa al mundo del trabajo y, con ello, a la vida de millones de personas. La precariedad [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/noticias/accion-caritativa/pastoral-del-trabajo/fe-encarnada-en-el-mundo-del-trabajo/">Fe encarnada en el mundo del trabajo</a> se publicó primero en <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es">Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>Antonio Javier Aranda</em><br><em>Director del Departamento de la Pastoral del Trabajo</em></p>
</blockquote>



<h2 class="wp-block-heading">La Pastoral del Trabajo ante el reto de las Orientaciones Pastorales de la CEE</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Vivimos un tiempo de profundas transformaciones sociales, económicas y culturales que afectan de manera directa al mundo del trabajo y, con ello, a la vida de millones de personas. La precariedad laboral, la incertidumbre vital, la digitalización de la economía, el debilitamiento de los vínculos comunitarios y la creciente desvinculación religiosa configuran un escenario complejo que interpela de manera especial a la Iglesia. En este contexto, las Orientaciones Pastorales 2026-2030 de la Conferencia Episcopal Española representan una llamada a renovar la misión evangelizadora desde una Iglesia más cercana, sinodal y comprometida con la realidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Pastoral del Trabajo quiere situarse humildemente en ese camino. Lo hace desde una experiencia profundamente encarnada en la vida de las personas trabajadoras, especialmente de quienes sufren las consecuencias más duras de un modelo económico que genera exclusión, desigualdad y descarte. La misión de esta pastoral no consiste únicamente en acompañar espiritualmente, sino también en hacer visible el Evangelio en medio de las realidades laborales, allí donde se juega la dignidad humana y el sentido de la vida cotidiana.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Anunciar el Evangelio desde la vida obrera</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los grandes desafíos de la Iglesia hoy es cómo anunciar el Evangelio en una sociedad secularizada y fragmentada. La Pastoral del Trabajo entiende que este anuncio no puede hacerse desde discursos abstractos ni desde posiciones alejadas de la realidad concreta de las personas. El Evangelio se anuncia compartiendo vida, acompañando procesos, escuchando sufrimientos y esperanzas, haciendo presente la Buena Noticia en medio de las condiciones del trabajo y del desempleo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La iniciación cristiana, en este sentido, no puede limitarse a una transmisión doctrinal. Ha de convertirse en un proceso vital donde la fe se descubra en la experiencia cotidiana, en la lucha por la justicia, en la solidaridad entre compañeros y compañeras, en el compromiso por unas condiciones laborales dignas y en la defensa de quienes quedan descartados por el sistema. Allí donde una persona trabajadora recupera su dignidad, allí donde se construyen relaciones fraternas y se generan espacios de esperanza, el Evangelio se hace presente.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Recuperar el sentido del domingo</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Otro de los retos fundamentales es recuperar el sentido humano, social y espiritual del domingo. Durante décadas, el descanso dominical fue un elemento esencial de cohesión familiar, comunitaria y religiosa. Sin embargo, la extensión de horarios comerciales, la precarización del empleo y las nuevas dinámicas económicas han ido debilitando progresivamente este espacio común.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Pastoral del Trabajo considera urgente reivindicar el derecho al descanso digno como una cuestión profundamente humana y también espiritual. El domingo no es solo una pausa en la producción; es tiempo para la familia, la comunidad, el encuentro, la celebración y el cuidado de la vida. Recuperar el domingo significa también resistir frente a una cultura que convierte a las personas en piezas permanentemente disponibles para el mercado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ello, esta pastoral quiere profundizar en el significado teológico del descanso y colaborar en las iniciativas promovidas por la Alianza Europea por el Domingo.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Una Iglesia en transformación</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Las Orientaciones Pastorales invitan también a un discernimiento profundo sobre el momento eclesial que vivimos. La disminución de fieles, vocaciones y presencia territorial obliga a repensar las formas de presencia y misión de la Iglesia. Lejos de interpretar esta realidad únicamente en clave de pérdida, la Pastoral del Trabajo la vive como una oportunidad para volver a lo esencial: una Iglesia más sencilla, más cercana y más presente en las periferias sociales y laborales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En estos años nos estamos replanteando la presencia de la Pastoral del Trabajo en las parroquias, unidades pastorales y arciprestazgos con el objetivo de colaborar en una mejor acción evangelizadora en el territorio. La experiencia de los movimientos especializados y de los Equipos Parroquiales de Pastoral Obrera puede ayudar a las comunidades cristianas a acompañar las realidades en las que viven las personas de sus barrios y territorios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se trata únicamente de organizar actividades, sino de ayudar a construir comunidades cristianas que vivan encarnadas en la realidad social, capaces de escuchar el clamor de las personas trabajadoras y de responder desde la cercanía y la solidaridad.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Comunidades que forman para el compromiso</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">La formación constituye otro eje fundamental de esta misión. La Pastoral del Trabajo lleva décadas impulsando espacios formativos donde la revisión de vida, la Doctrina Social de la Iglesia y el compromiso transformador forman parte de un mismo proceso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un contexto donde muchas personas cristianas viven desconectadas de la realidad social o carecen de herramientas para interpretarla desde la fe, resulta imprescindible promover comunidades formativas capaces de ayudar a leer los signos de los tiempos. La formación no puede entenderse solo como adquisición de conocimientos, sino como una experiencia que ayuda a integrar fe y vida, espiritualidad y compromiso social.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las delegaciones de Pastoral del Trabajo, junto con los movimientos especializados y los Equipos Parroquiales de Pastoral Obrera, ofrecen procesos que ayudan a cualificar la presencia evangelizadora en la sociedad y a desarrollar una mirada creyente sobre el trabajo, la economía y la realidad social.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como recuerda el Documento Final del Sínodo, “De este modo, quedará más claro que la parroquia no está centrada en sí misma, sino orientada a la misión y llamada a apoyar el compromiso de tantas personas que, de diferentes maneras, viven y dan testimonio de su fe en su profesión y en las actividades sociales, culturales y políticas” (DF 117). Precisamente ahí encuentra la Pastoral del Trabajo una de sus aportaciones más necesarias: ayudar a que las comunidades cristianas salgan de sí mismas y se hagan presentes en el mundo del trabajo.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Vivir la fe en una sociedad plural</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">La pluralidad cultural y religiosa forma ya parte de nuestra realidad cotidiana. En este contexto, la Pastoral del Trabajo apuesta decididamente por el diálogo, el respeto y la colaboración con todas aquellas organizaciones y movimientos que trabajan por la dignidad humana y la justicia social.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La fe no puede vivirse como imposición ni como refugio identitario. Ha de expresarse como propuesta abierta y fraterna, capaz de encontrarse con otras sensibilidades y construir alianzas en favor del bien común. Por ello, resulta especialmente importante seguir tendiendo puentes entre la Iglesia y las organizaciones obreras, tanto las históricas como las nuevas formas de organización social surgidas en torno a la precariedad, la vivienda, la economía popular o los derechos laborales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este horizonte adquiere especial importancia el desafío planteado tras el V Encuentro Mundial de los Movimientos Populares: “pasar del evento al proceso”. La Pastoral del Trabajo quiere contribuir precisamente a eso: acompañar procesos organizativos y comunitarios que nacen desde las necesidades reales de trabajadores y trabajadoras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Recordamos las palabras de León XIV en dicho encuentro, en las que insistía en la necesidad de “pasar de la impotencia a una cultura de la reconciliación y del compromiso, donde el amor se reconoce como una fuerza social y política capaz de generar justicia y fraternidad”. Estas palabras expresan con claridad el horizonte de una pastoral que no se resigna ante la exclusión ni se limita a la denuncia, sino que apuesta por construir una esperanza organizada.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Migraciones y mundo del trabajo</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El mundo laboral se ha convertido también en uno de los principales espacios de encuentro intercultural. Miles de personas migrantes sostienen hoy sectores enteros de la economía en condiciones muchas veces marcadas por la explotación, la invisibilidad y la vulnerabilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Pastoral del Trabajo se siente llamada a acompañar estas realidades desde la defensa de los derechos humanos y laborales, denunciando situaciones injustas y promoviendo procesos de integración plena. Las personas migrantes no son únicamente destinatarias de la acción pastoral; son también sujetos activos que enriquecen la vida social y eclesial con sus culturas, experiencias y formas de vivir la fe.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para ello resulta imprescindible fortalecer el trabajo en red con organizaciones sociales, entidades eclesiales y, especialmente, con la Pastoral de Migraciones, articulando respuestas comunes frente a las nuevas formas de exclusión.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>El amor de Cristo hecho compromiso</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El compromiso cristiano encuentra su raíz más profunda en una espiritualidad que nace de haber experimentado el amor de Dios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Llevar el amor de Dios al mundo del trabajo significa defender derechos, denunciar injusticias y promover condiciones laborales dignas. Significa también acompañar el sufrimiento de quienes viven el paro, la precariedad o la explotación, haciendo visible la ternura y la cercanía de Dios en medio de sus vidas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Pastoral del Trabajo quiere responder así a las Orientaciones Pastorales de la Conferencia Episcopal Española: ofreciendo una Iglesia encarnada, misionera y comprometida con la transformación de la realidad. Una Iglesia que no observa el mundo del trabajo desde fuera, sino que camina dentro de él, compartiendo las alegrías y sufrimientos de las personas trabajadoras y anunciando, desde ahí, la esperanza liberadora del Evangelio.</p>
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		<item>
		<title>El Consejo Asesor de la Pastoral del Trabajo celebra su 179ª reunión en Orihuela-Alicante</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 02 Jun 2026 07:16:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral del Trabajo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Antonio Javier Aranda Director del Departamento de la Pastoral del Trabajo Los días 26 y 27 de mayo, el Consejo Asesor de la Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal Española celebró en la diócesis de Orihuela-Alicante su 179ª reunión ordinaria, en el marco de una visita marcada por el encuentro, la reflexión compartida y [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Antonio Javier Aranda <br>Director del Departamento de la Pastoral del Trabajo  </p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Los días 26 y 27 de mayo, el Consejo Asesor de la Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal Española celebró en la diócesis de Orihuela-Alicante su 179ª reunión ordinaria, en el marco de una visita marcada por el encuentro, la reflexión compartida y el conocimiento de la realidad de la pastoral obrera en esta Iglesia diocesana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Consejo Asesor se reúne habitualmente cuatro veces al año. Desde hace tiempo, la reunión del mes de mayo se celebra fuera de la sede de la Conferencia Episcopal Española, lo que permite compartir espacios de diálogo y acercarse a la realidad concreta de la Pastoral del Trabajo con la diócesis anfitriona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este órgano de apoyo y coordinación del Departamento de Pastoral del Trabajo de la CEE está integrado por las presidencias de la HOAC, la JOC, la ACO y la HHT, así como por representantes territoriales de Madrid, Andalucía, Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha y País Vasco-Navarra. El Consejo está presidido por el obispo de Ciudad Real, Abilio Martínez Varea, responsable de la Pastoral del Trabajo, y cuenta como director con Antonio Javier Aranda.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Encuentro con la Pastoral del Trabajo diocesana</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La visita comenzó el lunes 26 de mayo con un encuentro entre el Consejo Asesor y el Secretariado Diocesano de Pastoral del Trabajo de Orihuela-Alicante, en el que participaron responsables de la HOAC y la JOC diocesanas, el responsable de empleo de Cáritas y diversos representantes parroquiales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante la reunión se dialogó sobre el plan de trabajo del Secretariado y sobre los retos pastorales que plantea hoy el mundo del trabajo. Desde el Departamento de Pastoral del Trabajo se ofreció colaboración para seguir fortaleciendo esta tarea y se animó especialmente a potenciar la coordinación entre los secretariados de Pastoral del Trabajo de la Comunidad Valenciana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras este encuentro, Abilio Martínez Varea presidió la eucaristía con motivo del 75º aniversario de la HOAC diocesana, celebrada en la parroquia Madre de Dios de Elche.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Una reflexión compartida sobre el mundo del trabajo</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La jornada del martes 27 de mayo estuvo centrada en la celebración de la 179ª reunión del Consejo Asesor. Uno de los momentos destacados fue el encuentro con el obispo de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla, quien dio la bienvenida a los participantes y compartió un diálogo sobre la realidad de la Pastoral del Trabajo en la diócesis y sobre la misión del propio Consejo Asesor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre los asuntos abordados cabe destacar la preparación de las XXXII Jornadas Generales de Pastoral del Trabajo, que centrarán su reflexión en las características del actual cambio de época y en el impacto que está teniendo la Inteligencia Artificial en el mundo laboral y en las familias trabajadoras. La reflexión estará inspirada en la encíclica <em>Magnifica humanitas</em> del papa León XIV y en los desafíos que plantea para la Iglesia y la acción pastoral.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Asimismo, el Consejo comenzó a definir las prioridades de trabajo para 2027. Entre ellas figuran la atención a la precariedad que sufren especialmente mujeres y jóvenes trabajadores; la profundización en los retos que plantea <em>Magnifica humanitas</em>; el impulso de la coordinación territorial de las delegaciones diocesanas de Pastoral del Trabajo; el trabajo conjunto con el Departamento de Ecología Integral de la CEE; y el fortalecimiento de los puentes entre la Iglesia y las organizaciones de trabajadores, especialmente con los sindicatos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Memoria agradecida de la pastoral obrera</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La mañana concluyó con un encuentro especialmente significativo con el obispo emérito de Orihuela-Alicante, Victorio Oliver, quien presidió la primera Subcomisión Episcopal de Pastoral Obrera en España. Junto a él participó también Antonio Cartagena, sacerdote diocesano y director de aquella primera Subcomisión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La conversación permitió recordar los primeros años de la Pastoral Obrera en España y algunos de los documentos elaborados en el seno de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar que contribuyeron a impulsar el compromiso del laicado en el mundo obrero y del trabajo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los miembros del Consejo agradecieron tanto a D. Victorio como a Antonio Cartagena su trayectoria y su permanente cercanía, expresada también en el interés y acompañamiento que siguen mostrando hacia la vida y misión de la Pastoral del Trabajo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las jornadas concluyeron con una oración a san José Obrero y dando gracias por los frutos de estos días de trabajo, encuentro y comunión.</p>



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		<title>Representantes de la CEE y de los sindicatos CCOO y UGT celebran un encuentro sobre el futuro del trabajo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 May 2026 11:15:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral del Trabajo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La sede de la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha acogido este lunes, 18 de mayo, a las 10.00 horas, un encuentro entre representantes de la CEE y los secretarios generales de los sindicatos Comisiones Obreras (CCOO) y la Unión General de Trabajadores (UGT). La reunión, promovida por el Departamento de Pastoral del Trabajo, nace con [&#8230;]</p>
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<p class="wp-block-paragraph">La sede de la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha acogido este lunes, 18 de mayo, a las 10.00 horas, un encuentro entre representantes de la CEE y los secretarios generales de los sindicatos Comisiones Obreras (CCOO) y la Unión General de Trabajadores (UGT). La reunión, promovida por el Departamento de Pastoral del Trabajo, nace con el objetivo de fortalecer la colaboración y el diálogo entre la Iglesia y el mundo del trabajo en un momento de profundos cambios sociales, económicos y laborales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por parte de la Conferencia Episcopal han asistido <strong>Mons. Luis Argüello</strong>, presidente de la CEE; <strong>Mons. Abilio Martínez,</strong> presidente de la Subcomisión de Acción Caritativa y Social y responsable de la Pastoral del Trabajo; <strong>Mons.</strong> <strong>Fernando García Cadiñanos</strong>, presidente de la Subcomisión de Migraciones y Movilidad Humana; <strong>Fernando Fuentes,</strong> director de la Comisión de Pastoral Social y Promoción Humana; <strong>Román Pardo</strong>, director de la Subcomisión de Acción Caritativa y Social; <strong>Antonio Javier Aranda</strong>, director del Departamento de Pastoral del Trabajo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En representación de las organizaciones sindicales han participado el secretario general de CCOO,&nbsp;<strong>Unai Sordo&nbsp;</strong>y el secreterio general de UGT,&nbsp;<strong>Pepe Álvarez</strong>, quienes han acudido junto a miembros de sus respectivas ejecutivas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los participantes han abordado desde los desafíos derivados de la precariedad y la transformación tecnológica hasta la situación de las personas migrantes, mujeres, empleo juvenil, salud laboral o la dignidad del trabajo humano en el contexto actual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El encuentro, coincide, además, con la&nbsp;<strong>conmemoración del 135.º aniversario de la encíclica&nbsp;<em>Rerum novarum&nbsp;</em></strong>y la publicación, anunciada para estas fechas, de la nueva encíclica del Papa León XIV&nbsp;<em>«Magnifica humanitas»</em>.</p>
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		<title>El Consejo Asesor de la Pastoral del Trabajo de la CEE celebrará su reunión en la diócesis de Orihuela-Alicante</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 May 2026 08:21:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral del Trabajo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Antonio Javier ArandaDirector del Departamento de la Pastoral del Trabajo de la CEE El Consejo Asesor de la Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal Española celebrará los próximos 26 y 27 de mayo su reunión ordinaria en la diócesis de Orihuela-Alicante, dentro de la costumbre de este organismo de realizar el encuentro del [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Por Antonio Javier Aranda<br>Director del Departamento de la Pastoral del Trabajo de la CEE</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">El Consejo Asesor de la Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal Española celebrará los próximos 26 y 27 de mayo su reunión ordinaria en la diócesis de Orihuela-Alicante, dentro de la costumbre de este organismo de realizar el encuentro del mes de mayo fuera de Madrid, con el fin de conocer de cerca la realidad de la Pastoral Obrera y del Trabajo en distintas diócesis españolas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La visita estará presidida por Mons. Abilio Martínez Varea, obispo de Ciudad Real, presidente de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social y obispo responsable del Departamento de la Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal Española.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El programa previsto comenzará el martes, 26 de mayo, con una reunión del Consejo Asesor junto al Secretariado Diocesano de la Pastoral del Trabajo. Posteriormente, se celebrará una Eucaristía de Acción de Gracias con motivo del 75 aniversario de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) en la diócesis.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La celebración tendrá lugar en la parroquia Madre de Dios de Elche, comunidad parroquial a la que la HOAC ha estado vinculada desde su creación en 1977. La Eucaristía estará presidida por Mons. Abilio Martínez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El miércoles, 27 de mayo, el Consejo Asesor mantendrá una reunión con José Ignacio Munilla, obispo de Orihuela-Alicante. Posteriormente se celebrará la 179ª reunión del Consejo Asesor de la Pastoral del Trabajo en el Obispado de Orihuela-Alicante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre los asuntos que se abordarán destacan la preparación de las XXXII Jornadas Generales de la Pastoral del Trabajo, la revisión del funcionamiento del propio Consejo Asesor, la planificación de actividades y prioridades para el año 2027, así como el intercambio de experiencias y actividades de los movimientos y zonas eclesiales representadas en este organismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La visita concluirá con un encuentro con Victorio Oliver Domingo, primer obispo responsable de la Pastoral Obrera en la Conferencia Episcopal Española.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con esta visita, la Pastoral del Trabajo de la CEE quiere seguir fortaleciendo la comunión entre las distintas diócesis y poner en valor el compromiso evangelizador de la Iglesia en el mundo del trabajo, especialmente en un contexto social marcado por profundas transformaciones laborales y sociales.</p>
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		<title>Cuando el mercado se come al prójimo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 13 May 2026 10:24:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral del Trabajo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Artículo con motivo del 135º aniversario de la publicación de Rerum NovarumPor Fernando Redondo Benito, miembro del Consejo asesor de la Pastoral del Trabajo de la CEE Hay fechas que no vienen a pedir nostalgia, sino lucidez. El 15 de mayo es una de ellas. No es solo una marca en la historia social de [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Artículo con motivo del 135º aniversario de la publicación de Rerum Novarum<br>Por <em>Fernando Redondo Benito, miembro del Consejo asesor de la Pastoral del Trabajo de la CEE</em></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Hay fechas que no vienen a pedir nostalgia, sino lucidez. El 15 de mayo es una de ellas. No es solo una marca en la historia social de la Iglesia, ni una coincidencia feliz en el calendario del magisterio. Es una ventana abierta a una de las aportaciones más hondas, más necesarias y más incómodamente actuales del cristianismo al mundo contemporáneo: la Doctrina Social de la Iglesia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un 15 de mayo fueron firmadas tres encíclicas sociales decisivas: <em>Rerum Novarum</em>, de León XIII, en 1891; <em>Quadragesimo Anno</em>, de Pío XI, en 1931; y <em>Mater et Magistra</em>, de Juan XXIII, en 1961. Tres textos nacidos en momentos distintos, con acentos propios y preocupaciones históricas diferentes, pero unidos por una misma intuición de fondo: la economía necesita mirarse en un espejo moral. La sociedad necesita preguntarse qué hace con los más débiles. El mundo del trabajo necesita recordar que ninguna persona empieza a valer cuando empieza a producir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese espejo es la Doctrina Social de la Iglesia. No un adorno doctrinal. No una reserva de frases nobles. No una vitrina para especialistas. Es un espejo exigente, limpio, evangélico, que devuelve rostro a lo que muchas veces el sistema convierte en cifra. Cuando la economía se mira en él, descubre si sirve a la vida o la usa. Cuando la política se mira en él, descubre si busca el bien común o administra equilibrios de poder. Cuando la empresa se mira en él, descubre si trata con personas o con recursos. Cuando la sociedad se mira en él, descubre si el prójimo sigue siendo prójimo o ha sido devorado por la lógica del beneficio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Doctrina Social de la Iglesia no es un apéndice del Evangelio. Es una de sus consecuencias históricas más claras. Nace de Jesús cuando anuncia la buena noticia a los pobres, la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos. Nace cuando multiplica el pan y no tolera que la multitud hambrienta sea despedida con palabras bonitas. Nace cuando pone en el centro al herido del camino y convierte al samaritano en medida de la verdadera religión. Nace cuando identifica su presencia con el hambriento, el sediento, el forastero, el desnudo, el enfermo y el preso. Nace cuando el Evangelio deja de ser una idea piadosa y se convierte en criterio para organizar la vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso la Doctrina Social no es una ideología bautizada, ni una sociología con barniz religioso, ni una sensibilidad opcional para cristianos inquietos. Es Evangelio desplegado en la historia. Es el intento de tomar en serio que el mandamiento del amor no se queda en la emoción privada, sino que pregunta por el salario, la vivienda, la empresa, la propiedad, el descanso, los cuidados, la tierra, la participación y el destino de los bienes. Amar al prójimo no puede significar solo conmoverse ante su dolor. Significa también preguntarse qué estructuras lo producen, qué decisiones lo agravan y qué conversión social puede aliviarlo de raíz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque el mercado se come al prójimo cuando una persona trabaja y sigue siendo pobre. Cuando un joven encadena contratos breves y ve cómo la vida adulta se le retrasa sin explicación. Cuando una familia necesita dos sueldos para no hundirse y aun así vive pendiente del alquiler, del supermercado, de la luz o de una avería inesperada. Cuando una mujer migrante cuida a nuestros mayores y su propia vida queda en segundo plano. Cuando un agricultor alimenta y no puede vivir dignamente de alimentar. Cuando una empresa habla de valores, pero subcontrata precariedad. Cuando el precio se sienta en el centro y la dignidad queda esperando en la puerta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Doctrina Social de la Iglesia no viene a negar la economía, la empresa, la técnica ni el progreso. Viene a preguntarles por su alma. No desprecia la actividad económica. La toma tan en serio que la considera un lugar moral. Allí se decide demasiado: el pan, el descanso, la vivienda, el futuro, el cuerpo, los cuidados, la participación, la esperanza. Allí se ve si una sociedad ha puesto a la persona en el centro o si solo la invoca cuando conviene.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Rerum Novarum</em> nació en un mundo que había descubierto la potencia de la máquina y, demasiadas veces, había olvidado la dignidad del trabajador. La industrialización prometía progreso, pero dejaba tras de sí jornadas agotadoras, salarios insuficientes, familias sometidas a la necesidad y trabajadores entregados a una dependencia feroz. León XIII vio esa herida y la nombró. Vio a los obreros “aislados e indefensos” y recordó a la modernidad que el trabajador no es una cosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Parece una afirmación elemental. No lo era entonces. Tampoco lo es ahora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No lo es cuando la flexibilidad se convierte en inseguridad permanente. No lo es cuando la productividad sirve para exigir más sin cuidar mejor. No lo es cuando el descanso parece un privilegio. No lo es cuando los cuidados, tan esenciales, siguen descansando sobre espaldas invisibles y mal pagadas. No lo es cuando trabajar ya no garantiza salir de la pobreza. No lo es cuando el lenguaje económico llama ajuste a lo que, visto desde abajo, es miedo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahí <em>Rerum Novarum</em> sigue teniendo una actualidad punzante. Nos ayuda a mirar el trabajo no como una simple relación contractual, sino como un lugar de dignidad. Nos recuerda que el salario no es solo una magnitud económica. Es una cuestión moral. Que el tiempo del trabajador no es propiedad total de la empresa. Que el cansancio importa. Que la familia importa. Que el domingo importa. Que la salud mental importa. Que el futuro importa. Que una economía puede crecer y, sin embargo, fracasar humanamente si crece sobre vidas estrechadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Doctrina Social de la Iglesia nos presta ese espejo para no acostumbrarnos. Porque una sociedad se acostumbra a casi todo. Se acostumbra a los trabajadores pobres. A los alquileres imposibles. A la precariedad juvenil. A las soledades urbanas. A la desigualdad obscena. A que quien limpia, cuida, recoge, transporta o sirve desaparezca de nuestra conversación pública. La Doctrina Social interrumpe esa costumbre. Nos devuelve sensibilidad. Nos impide llamar normal a lo que no debería serlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuarenta años después, <em>Quadragesimo Anno</em> amplió el diagnóstico. Pío XI entendió que el problema no estaba solo en abusos concretos o en relaciones laborales injustas. Había algo más amplio, más frío, más estructural: una economía que podía organizar la sociedad entera según sus propios intereses. Su expresión, “dictadura económica”, conserva una fuerza inquietante. No pertenece al archivo. Pertenece al presente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La dictadura económica no siempre se presenta con violencia visible. A veces aparece como sentido común. Dice que no hay alternativa. Dice que la vivienda es un activo antes que un hogar. Dice que los salarios deben esperar. Dice que el campo debe competir aunque se vacíe. Dice que los cuidados son vocación y, por eso, pueden pagarse mal. Dice que la vida debe adaptarse a la economía y no la economía a la vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Frente a esa lógica, <em>Quadragesimo Anno</em> ofrece una arquitectura moral: justicia social, bien común, subsidiariedad, función social de la propiedad, responsabilidad pública, cuerpos intermedios, comunidad organizada. Palabras grandes, sí, pero nada abstractas. Se juegan en una nómina justa, en una vivienda posible, en una baja laboral respetada, en una negociación colectiva, en una cooperativa, en una asociación de barrio, en una comunidad cristiana que conoce las heridas laborales de su gente, en una política pública que no abandona a quienes menos fuerza tienen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí el Evangelio vuelve a resultar decisivo. Jesús no habló de un amor sin cuerpo. Habló de pan compartido, de deudas perdonadas, de jornaleros llamados a la viña, de ricos encerrados en su riqueza, de pobres sentados a la mesa, de últimos que pasan delante, de administradores que deben rendir cuentas. Su palabra no permite una economía sin responsabilidad ni una religiosidad indiferente al dolor social. Cuando Jesús dice “dadles vosotros de comer”, desmonta la coartada de quien quiere despedir el hambre con buenos sentimientos. Cuando dice “lo que hicisteis con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”, convierte al pobre en lugar de verificación de la fe.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La subsidiariedad, tantas veces encerrada en lenguaje técnico, es una idea profundamente humana. Nadie debe ser absorbido por poderes que lo empequeñecen. Ni por un Estado que lo reduce todo a expediente, ni por un mercado que lo reduce todo a precio. Entre el individuo solo y los grandes poderes está la vida real: familias, sindicatos, asociaciones, barrios, cooperativas, parroquias, cofradías, movimientos, redes de cuidado, instituciones cercanas. Cuando todo eso se debilita, no nace una libertad más pura. Nace intemperie. Y en la intemperie, casi siempre pierde el más débil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después llegó <em>Mater et Magistra</em>. Juan XXIII ensanchó la mirada. La cuestión social ya no podía encerrarse en la fábrica, ni en la clase, ni en la nación. Hambre, desarrollo, agricultura, tecnología, desigualdad entre pueblos, paz y participación de los trabajadores entraban en el mismo mapa moral. El Papa bueno no fue ingenuo. Su bondad era una forma de lucidez evangélica.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Mater et Magistra</em> nos recuerda que el prójimo no está solo cerca. Está también lejos, unido a nosotros por cadenas invisibles de economía. Está en quien produce barato para que otros consuman barato. Está en quien migra porque su tierra ha sido empobrecida. Está en quien recoge alimentos que otros especulan. Está en quien cose, limpia, transporta, cuida y desaparece. Está en los pueblos subalimentados de los que Juan XXIII nos declaró solidariamente responsables.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Responsables. No solo conmovidos. Responsables.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa palabra cambia la mirada. Responsabilidad significa que algo de la vida del otro depende también de mí. De mi manera de consumir, votar, callar, exigir, contratar, comprar, invertir, organizar la caridad, hacer política y vivir la fe. La solidaridad cristiana no es una emoción noble. Es una forma de obediencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y aquí aparece de nuevo el Evangelio en su forma más concreta. La parábola del buen samaritano no pregunta por ideas generales sobre la compasión. Pregunta quién se detiene, quién se acerca, quién cura, quién carga, quién paga, quién vuelve. La compasión evangélica tiene coste, tiempo, gesto y consecuencia. Por eso la Doctrina Social de la Iglesia desarrolla esa misma lógica en clave histórica: no basta ver al herido en el camino; hay que preguntarse también por qué tantos caminos producen tantos heridos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Juan XXIII habló también de la participación de los trabajadores en la empresa. Esta intuición sigue siendo profundamente actual. Participar no es ser informado al final. No es recibir discursos motivacionales. No es llevar la camiseta de una organización que luego no comparte voz ni responsabilidad. Participar es contar de verdad. Es ser considerado sujeto y no pieza. Es construir la empresa como comunidad humana y no como máquina de rendimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La empresa, vista desde la Doctrina Social de la Iglesia, no es un territorio moralmente neutro. Puede ser lugar de dignidad, corresponsabilidad, justicia, cooperación y desarrollo humano. Puede ser espacio donde el beneficio legítimo conviva con la participación, donde la productividad no aplaste el cuidado, donde la organización recuerde que trata con personas y no con piezas. Si una empresa gana mucho y humaniza poco, el espejo de la Doctrina Social le ayuda a ver qué debe corregir. Si habla de valores, ese espejo le pregunta cómo se traducen en salarios, horarios, estabilidad, conciliación, trato y participación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí aparece una tarea luminosa para la Iglesia y para toda la sociedad. La Iglesia custodia en la Doctrina Social una brújula de enorme valor público. No para imponer, sino para proponer. No para invadir, sino para iluminar. No para sustituir la responsabilidad de la política, de la empresa o de la sociedad civil, sino para recordar que ninguna organización humana puede construirse sanamente dejando a la persona en los márgenes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 15 de mayo, por eso, no nos deja solo tres documentos para recordar. Nos deja un espejo para mirar la realidad y mejorarla. Un espejo para la economía, para que no confunda valor con precio. Un espejo para la empresa, para que no confunda personas con recursos. Un espejo para la política, para que no confunda gestión con bien común. Un espejo para la sociedad, para que no confunda consumo con felicidad. Un espejo para el mundo laboral, para que nunca acepte como inevitable lo que hiere la dignidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese espejo también permite reconocer lo que ya brota como signo de esperanza: empresas que cuidan mejor, sindicatos que defienden derechos, cooperativas que reparten responsabilidad, comunidades que acompañan a personas desempleadas, iniciativas sociales que sostienen familias, trabajadores que no renuncian a su dignidad, movimientos eclesiales que mantienen viva la presencia cristiana en el mundo obrero, parroquias que comienzan a escuchar más de cerca la realidad laboral de sus barrios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Doctrina Social no es solo denuncia. Es también propuesta. No solo señala heridas. Abre caminos. Nos ayuda a ver qué debe cambiar y qué merece ser fortalecido. Nos enseña que una economía más humana no empieza en la abstracción, sino en decisiones concretas: pagar justamente, contratar dignamente, cuidar el descanso, prevenir accidentes laborales, escuchar a los trabajadores, respetar convenios, no abusar de la necesidad, favorecer la conciliación, acompañar a quien pierde el empleo y poner la vida por encima del rendimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La radicalidad cristiana no consiste en gritar más. Consiste en ir más al fondo. Y el fondo es este: la economía no es solo un problema técnico. Es un lugar espiritual. Allí se decide qué adoramos. Si adoramos a Dios o al ídolo del beneficio. Si creemos en la fraternidad o en la competencia sin piedad. Si defendemos la dignidad o la subordinamos al margen. Si miramos al trabajador como hermano o como coste.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las tres encíclicas firmadas un 15 de mayo no responden con evasivas. <em>Rerum Novarum</em> señala la dignidad del trabajador. <em>Quadragesimo Anno</em> denuncia el poder económico cuando pretende gobernarlo todo. <em>Mater et Magistra</em> ensancha la solidaridad hasta hacerla mundial. Juntas forman una interpelación directa a la economía, a la sociedad, a la política, a la empresa y al mundo del trabajo: no se puede construir humanidad dejando a la persona en los márgenes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el momento de escribir estas palabras, nos encontramos ante tres encíclicas firmadas en un 15 de mayo que siguen haciendo de la Doctrina Social de la Iglesia un desarrollo vivo del Evangelio. No cierran una tradición. La abren. Ahora queda ampliar esas reflexiones y esas aportaciones, dejando que el Evangelio vuelva a preguntar por las heridas concretas de nuestro tiempo. Y queda esperar otro 15 de mayo que, posiblemente, sea histórico y dé un paso nuevo en el ámbito de la Doctrina Social de la Iglesia. Si llega, no será solo una fecha más. Será otra llamada a mirar mejor, a preguntar más hondo y a comprometernos con más verdad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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			</item>
		<item>
		<title>De Rerum novarum a las cosas nuevas: a 135 años de su publicación</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/noticias/accion-caritativa/pastoral-del-trabajo/de-rerum-novarum-a-las-cosas-nuevas-a-135-anos-de-su-publicacion/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=de-rerum-novarum-a-las-cosas-nuevas-a-135-anos-de-su-publicacion</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 11 May 2026 07:29:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral del Trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Pastoral Social]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Fernando C. Díaz Abajo, director del departamento de la Pastoral Obrera de la CEE entre 2009 y 2015 Introducción El nacimiento de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) se sitúa normalmente en la publicación de la encíclica de León XIII Rerum novarum, en 1891, aunque hay que reconocer que esta encíclica tuvo antecedentes que [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>Fernando C. Díaz Abajo</em>, director del departamento de la Pastoral Obrera de la CEE entre 2009 y 2015</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Introducción</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El nacimiento de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) se sitúa normalmente en la publicación de la encíclica de León XIII <em>Rerum novarum, </em>en 1891, aunque hay que reconocer que esta encíclica tuvo antecedentes que posibilitaron su publicación. Desde antes, un amplio movimiento, sobre todo en Europa, de pensamiento social cristiano fue poniendo voz a las situaciones de explotación que vivía el mundo obrero, y ante el que la Iglesia va reconociendo que no debe callar, y que la injusticia que provoca esas situaciones reclama de la iglesia una actitud profética, de denuncia de estas, y de anuncio de caminos y soluciones que aporten, desde la luz del evangelio, otra mirada y otra respuesta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La DSI, por otra parte —la llamemos doctrina, pensamiento, enseñanza— surge y se va desarrollando al hilo de los acontecimientos históricos en los que se desenvuelve la vida social de la humanidad, en cada momento y en cada contexto socio político y cultural, por lo que hay una conexión también entre los grandes acontecimientos de la historia y el desarrollo del pensamiento social cristiano.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero en la DSI no todo tiene el mismo valor, ni la misma vocación de permanencia. Existen diversos niveles: hay principios fundamentales que son inmutables en el tiempo, aplicables en todo momento histórico, pero que, en conjunción con el tiempo y el espacio, determinan unos concretos criterios de juicio sobre la realidad, y unos más concretos aún caminos de acción y aplicación de esos principios a la realidad. Desde sus orígenes ha habido principios que, de forma estable, han ido configurando su pensamiento y criterios de juicio que han ido evolucionando en función de la realidad social con la que se confrontaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Una panorámica de esta evolución</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El contexto en el que ve la luz la encíclica <em>Rerum novarum </em>es el de la revolución industrial, y el de la aparición de dos grandes sistemas económicos y de pensamiento que generarán también realidades políticas diversas: el capitalismo y el socialismo, y respuestas eclesiales de diferente calado. Antes de su aparición han visto la luz pronunciamientos de Pío IX. Hay cuestiones políticas y económicas que están relacionadas y que requieren clarificar conceptos y situaciones políticas antes de abordar otras cuestiones sociales.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La cuestión social es objeto de atención antes de León XIII, quien recoge mucho de este pensamiento social que se va generando: Ketteler, obispo de Maguncia, (1811-1877), la Unión de Friburgo (1884-91) y la acción social de millares de católicos que de manera callada fueron realizando en la práctica, una doctrina y una praxis social, como los Círculos Obreros Católicos en Francia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Rerum novarum,</em> tras un largo proceso de elaboración, surge en un contexto de discrepancias entre católicos acerca de cuestiones como la conveniencia de una democracia cristiana en relación con la participación de los católicos en las cuestiones políticas, o la confesionalidad de los sindicatos o las distintas posturas existentes la cuestión del salario familiar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una primera fase de la DSI es la que podemos llamar <strong>de la ideología católica (1891 a 1931).</strong> Es la etapa de los primeros planteamientos. La cuestión social se presenta como un conflicto entre socialismo y liberalismo. Antes de abordar directamente la cuestión social, León XIII entiende que es necesario tener un cuerpo doctrinal solido en materia política y adopta una postura más matizada ante el liberalismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">RN condena las filosofías del liberalismo y del socialismo, afirma la primacía de los valores morales. Aparece una nueva forma de plantearse la cuestión social tras la revolución industrial con expresiones muy cercanas a las de Marx. Desacredita la abolición de la propiedad privada. Llama a superar la lucha de clases, y recuerda el carácter funcional de la abundancia de bienes, a la vez que formula una crítica del estado clasista. Defiende la propiedad privada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Rechaza la oferta y la demanda como criterio para establecer la cuantía del salario. Se decanta por el salario familiar, aunque deja abierta esta cuestión. Defiende el derecho de asociación de los obreros. Invoca el principio de subsidiariedad, y delimita la competencia de la Iglesia en la cuestión social. Aparentemente antisocialista es claramente anticapitalista pues:</p>



<p class="wp-block-paragraph">La oferta y la demanda no es válida como ley moral. El estado debe intervenir en la economía, y el obrero no es inferior, pero en cambio, lo es el explotador.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su clave de lectura es la dignidad del trabajador y del trabajo. Defiende los derechos de los trabajadores: a sindicatos, al descanso, al salario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Más tarde la DSI se encontrará en la primera mitad del siglo XX con la trágica experiencia de la I Guerra Mundial y la crisis de los sistemas económicos, especialmente la conocida crisis financiera de 1929, junto con la aparición de los totalitarismos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese contexto aparece <em>Quadragesimo anno</em> (1931), de Pío XI. Las circunstancias han cambiado, el capitalismo ha experimentado sus primeras crisis y el socialismo ha experimentado cambios, manifestados en la II y la III Internacional. El objetivo de QA es triple: recordar los frutos producidos por RN, aclarar las dudas que han surgido en su interpretación, y restaurar el orden social evaluando las tres ideologías y sistemas señalados, aunque su finalidad primordial se centra en este tercer aspecto. QA es una encíclica muy crítica con los tres sistemas políticos (fascismo, nacionalsocialismo y comunismo), frente a los que específicamente se posicionará en otros documentos: <em>Non abbiamo bisogno</em> (1931) <em>Divini Redemptoris</em> (1937) y <em>Mit brennender Sorge</em> (1937), y aborda otras cuestiones relativas a la propiedad, al salario, y a la confesionalidad de los sindicatos. Se trata de actualizar la DSI concibiendo la cuestión social como una confrontación de ideologías y sistemas sobre los que el cristiano debía actuar.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta segunda fase de la DSI es la que podemos llamar <strong>de la nueva cristiandad (1931-1958)</strong> Es la fase de Pío XI y Pío XII. La cuestión social se transforma en una confrontación entre dos modos de entender la democracia, entre dos sistemas económicos contrapuestos: capitalismo y comunismo. Pío XI en QA condena ambas ideologías y propone una tercera vía: la civilización cristiana, que suponga la creación de un nuevo orden social.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Frente al capitalismo, defiende la ilicitud moral de la ley de la oferta y la demanda. Frente a los colectivismos marxistas propone una colaboración que supere la lucha de clases, y frente al naciente totalitarismo, expone el principio de subsidiariedad. Se decide claramente por el salario familiar, por la función social de la propiedad, y deja vía libre a la afiliación a sindicatos no confesionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La segunda Guerra Mundial y la posterior guerra fría entre bloques determina otra etapa de la evolución de la DSI. Pío XII no fue un pontífice de encíclicas, pero su magisterio social quedó plasmado en radiomensajes y discursos que, en el contexto bélico, señalará los principios básicos para la instauración de un nuevo orden después de la guerra, llegando a afirmar en el discurso <em>La solennitá </em>(1-6-1941) el derecho fundamental de todos los seres humanos al uso de los bienes materiales. Los bienes creados por Dios para todos han de llegar a todos con equidad, según los principios de la justicia y la caridad. Se trata del concepto del destino universal de los bienes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En los años 50 del siglo pasado las reconstrucciones postbélicas y el desarrollo de la tecnología y la técnica, hacen acuñar a Pio XII la expresión “espíritu técnico” que, como una forma de materialismo, proporciona una equivocada visión del mundo y ciega al ser humano ante la realidad de Dios. Se plantea igualmente el sentido de la paz, y aparecen los primeros pronunciamientos sobre la movilidad humana, las migraciones, y el concepto de bien común.&nbsp;</p>



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</figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Fase del diálogo (1958-1978)</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Es la fase de Juan XXIII, del Concilio Vaticano II y de Pablo VI. La cuestión social cambia y asume dimensiones planetarias. Se trata del equilibrio entre Norte rico y Sur empobrecido, por lo que se impone la construcción de un nuevo orden mundial. Empiezan a entrar en crisis las ideologías, y se inician procesos de globalización mundial. El magisterio pasa a pensar en la necesidad del diálogo (MM 1961, PT 1963, LG 1964, GS 1965, PP 1967, OA 1971).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con Pablo VI cambia además el método de elaboración de la DSI: del método deductivo se pasa al método inductivo; no se parte de los grandes principios de la revelación y del derecho natural para deducir un modelo de sociedad válido para todos los tiempos, sino que se parte de la lectura creyente de los signos de los tiempos, para interpretarlos a la luz del evangelio. Ver-juzgar-actuar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay quien sitúa esta fase hasta el año 1969, el optimismo ambiental de la década de los 60, abriendo (1971 a 1989) otra fase de crisis en la Iglesia y la sociedad, y desde 1989 una fase de posicionamiento ante un nuevo orden internacional</p>



<p class="wp-block-paragraph">La década de los años 60 es la llamada etapa del optimismo ambiental. Es la época de la distensión, de los cambios sociales, del Concilio Vaticano II, del desarrollo. Es la época del pontificado de Juan XXIII y de Pablo VI, y de la aparición de grandes documentos del magisterio: <em>Mater et Magistra</em> (1961) de <strong>Juan XXIII, </strong><em>Pacen in Terris</em> (1963), <em>Gaudium et Spes</em> (1965), o <em>Populorum progressio</em> (1967) de <strong>Pablo VI. </strong>Son años de cambios científicos, técnicos, económicos y sociales, y de cambios políticos. Son años en los que se produce, además de la abundancia de documentos de la DSI, un cambio en su talante, inspirándose más en la Revelación, con expresiones menos condenatorias, con un eco más positivo en su recepción por la sociedad. Su estilo es más cercano, se dirigen a toda la humanidad, no solo a la Iglesia, son más fácilmente comprensibles, y cada uno de ellos aporta novedades respecto a las enseñanzas anteriores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras el concilio vino el postconcilio y la crisis (1971-1989) en la sociedad y en la Iglesia, cuyo punto de inflexión en lo eclesial puede situarse en la publicación de <em>Humanae vitae. </em>En la sociedad viene el paso de la opulencia occidental a la crisis, con la llamada crisis del petróleo (1973), que genera el paro, el desencanto, la caída de valores tradicionales. El final de esta crisis será también el derrumbamiento del marxismo en Europa.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se ha vivido también la crisis postconciliar de la Acción Católica en España (1967), la desarticulación de la Acción Católica especializada. Ha comenzado a ver la luz la teología de la liberación en América Latina (1971) y se realiza la Conferencia del episcopado de Medellín (1968) y la de Puebla (1979). El mundo ya no se organiza en bloques Este-Oeste, sino Norte-Sur. La ecología comienza a tomar carta de naturaleza como preocupación humana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese contexto, ve la luz <em>Octogésima adveniens</em> (1971), y el mismo año tiene lugar el Sínodo sobre la justicia en el mundo. Cuatro años después, Pablo VI publicará <em>Evangelii nuntiandi</em> (1975).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Fase del humanismo global (1978-2013)</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La fase de Juan Pablo II y Benedicto XVI. La cuestión social trasciende las dimensiones cuantitativas, para plantearse como un problema de calidad humana de la vida y acabar transformándose en una cuestión antropológica. El bien común abarca también los bienes relacionales e inmateriales. Los tres modelos históricos implosionan: el de cristiandad, el socialismo real, con la caída del muro de Berlín, y el capitalismo económico liberal, con la explosión de las burbujas y las sucesivas crisis. CV planteará el desafío del siglo XXI: un nuevo modelo de desarrollo mundial fundamentado en un humanismo nuevo. El desafío reside sobre todo en la concepción de la vida humana, una concepción superadora del individualismo, y capaz de posibilitar la unidad en la diversidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al inicio de su pontificado, Juan Pablo II publicará <em>Redemptor hominis</em>, y <em>Laborem exercens</em> tres años después, en 1981. <em>Sollicitudo rei socialis</em> verá la luz en 1987</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con la caída del muro de berlín (1989) llegan los cambios en el este de Europa y aparecen nuevas controversias entre los católicos. ¿Equidistancia entre colectivismo y capitalismo?</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Guerra del Golfo (1990-1991), el golpe de estado en Rusia o la IV Conferencia del CELAM son otros acontecimientos que están en el caldo de cultivo en el que verá la luz Centesimus Annus (1991)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Posteriormente, se publicará el Compendio de Doctrina Social de la Iglesia (CDSI) en 2004 y Deus Caritas est, en 2006, de Benedicto XVI, quien definirá la cuestión social como cuestión antropológica en Caritas in Veritate.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La revolución del papa Francisco y las cosas nuevas de León XIV</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">A partir de aquí nos resulta más conocido, por cercano, el contexto social y político, que podemos definir como un cambio de época: Nuevo orden internacional. Un mundo en crisis: Crisis de las democracias, Crisis ecosocial, Crisis del capitalismo (2007) Crisis de la COVID (2020) y la aparición de nuevos totalitarismos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es la época del pontificado de Francisco que vivimos con una III Guerra mundial fragmentada, con el fenómeno de las migraciones, con la preocupación por el cuidado de la creación y el cambio climático, que empezaremos a contemplar como una sola crisis ecosocial. La DSI se enriquecerá con los textos de Evangelii Gaudium, Laudato Si-Laudate Deo, Fratelli Tutti, Dilexit Nos, o los discursos y mensajes a los movimientos populares, y, en su estela, León XIV, nos ha ofrecido hasta ahora Dilexi Te y discursos a los movimientos populares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El testimonio vivo del Evangelio es más eficaz que cualquier tratado teológico. Francisco retoma el espíritu del concilio inacabado, para resituar la evangelización ante el siglo XXI. ¿Qué Iglesia necesita este tiempo para ser evangelizado?</p>



<p class="wp-block-paragraph">EG planteará el contenido social de la evangelización. LS nos mostrará que todo está conectado, que vivimos una sola crisis ecosocial, un cambio de época y de paradigma. Y nos llamará a situarnos desde las periferias y los pobres, para ser una Iglesia pobre y de los pobres. FT nos ofrecerá todo un proyecto sociopolítico para afrontar el cambio de época, desde la fraternidad y el bien común, desde la vida buena y la amistad social. Críticará el paradigma tecnocrático, y formulará la crítica más clara hasta ahora del sistema capitalista: esta economía mata.</p>



<p class="wp-block-paragraph">León XIV, de momento, ha explicitado dos acentos: una paz desarmada y desarmante, necesitada de un nuevo orden global, y la importancia central del trabajo en la DSI y en la evangelización. Lean su discurso al V encuentro de Movimientos Populares en Roma, en 2025, y el discurso al cuerpo diplomático de enero de 2026.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este recorrido de la DSI que arranca con las <em>res novae</em> de León XIII, llega hasta las cosas nuevas de León XIV, en un camino marcado por la continuidad y la novedad. La DSI incorpora los planteamientos precedentes para actualizar su discurso y hacerlo legible en las circunstancias histórico sociales de cada momento, respondiendo a las circunstancias y situaciones que toca vivir en cada época. Aparece en el horizonte todo el desafío de la inteligencia artificial, del mismo modo que apareció la crisis ecosocial y la necesidad de un cuidado de la creación y de los otros, de la casa común y de quienes la habitamos. Y siempre desde las mismas claves que son sus principios:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>La dignidad de la persona</li>



<li>El bien común</li>



<li>El destino universal de los bienes</li>



<li>La solidaridad</li>



<li>La participación y la subsidiariedad</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Y desde los valores que los sustentan: la verdad, la libertad, la justicia, por la vía de la caridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Podemos establecer ciertos paralelismos entre el momento histórico en que ve la luz RN y nuestra época actual. Hemos hecho alusión a ello. Lo más significativo es la llamada revolución industrial, y la situación a la que habían llegado los obreros a causa del nuevo régimen económico. El papa León XIII puntualiza la importancia de la cuestión: «el cambio operado en las relaciones mutuas entre patronos y obreros; la acumulación de las riquezas en manos de unos pocos y la pobreza de la inmensa mayoría; la mayor confianza de los obreros en sí mismos y la más estrecha cohesión entre ellos, juntamente con la relajación de la moral, han determinado el planteamiento de la contienda.»</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las descripción de la situación es altamente preocupante: «es urgente proveer de la manera oportuna al bien de las gentes de condición humilde, pues es mayoría la que se debate indecorosamente en una situación miserable y calamitosa, ya que, disueltos en el pasado siglo los antiguos gremios de artesanos, sin ningún apoyo que viniera a llenar su vacío, desentendiéndose las instituciones públicas y las leyes de la religión de nuestros antepasados, el tiempo fue insensiblemente entregando a los obreros, aislados e indefensos, a la inhumanidad de los empresarios y a la desenfrenada codicia de los competidores. Hizo aumentar el mal la voraz usura, que, reiteradamente condenada por la autoridad de la Iglesia, es practicada, no obstante, por hombres codiciosos y avaros bajo una apariencia distinta. Añádase a esto que no sólo la contratación del trabajo, sino también las relaciones comerciales de toda índole se hallan sometidas al poder de unos pocos, hasta el punto de que un número sumamente reducido de opulentos y adinerados ha impuesto poco menos que el yugo de la esclavitud a una muchedumbre infinita de proletarios.»</p>



<p class="wp-block-paragraph">Critica la solución socialista (RN 2) que es acabar con la propiedad privada de los bienes. Desde el punto de vista del obrero la propiedad privada es útil, es buena para los trabajadores. (RN 3) Critica la excesiva intromisión del estado, y salvaguarda la familia frente a la sociedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Tengan presente los ricos y los patronos que oprimir para su lucro a los necesitados y a los desvalidos y buscar su ganancia en la pobreza ajena no lo permiten ni las leyes divinas ni las humanas. Y defraudar a alguien en el salario debido es un gran crimen, que llama a voces las iras vengadoras del cielo. «He aquí que el salario de los obreros&#8230; que fue defraudado por vosotras, clama; y el clamor de ellos ha llegado a los oídos del Dios de los ejércitos» (RN 15)</p>



<p class="wp-block-paragraph">A nadie le está permitido violar impunemente la dignidad humana, de la que Dios mismo dispone con gran reverencia (RN 30)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo primero que se ha de hacer es librar a los pobres obreros de la crueldad de los ambiciosos, que abusan de las personas sin moderación, como si fueran cosas para su medro personal. O sea, que ni la justicia ni la humanidad toleran la exigencia de un rendimiento tal, que el espíritu se embote por el exceso de trabajo y al mismo tiempo el cuerpo se rinda a la fatiga. (RN 31)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si el obrero, obligado por la necesidad o acosado por el miedo de un mal mayor, acepta, aun no queriéndola, una condición más dura, porque la imponen el patrono o el empresario, esto es ciertamente soportar una violencia, contra la cual reclama la justicia. (RN 32)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Salario familiar: Si el obrero percibe un salario lo suficientemente amplio para sustentarse a sí mismo, a su mujer y a sus hijos,&nbsp;(RN 33)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Plantea la necesidad de asociaciones de obreros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">RN plantea todavía la cuestión social como un tema exclusivo entre obreros y patronos pero, aún con sus limitaciones supone un avance importante respecto a las ideas entonces vigentes en la Iglesia y en la sociedad. Fue un estímulo para el pensamiento y la acción social en la Iglesia y la sociedad. Desconcertó a muchos (fue criticada por obreros, por patronos, por la sociedad, y por la Iglesia) pero estimuló muchas iniciativas. Al cumplirse sus cien años, Juan Pablo II, en CA, ha destacado:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Que su clave de lectura es la dignidad del trabajador y del trabajo</li>



<li>Además del derecho a la propiedad privada —siempre supeditado al destino universal de los bienes y al bien común— defiende otros derechos del trabajador: asociarse en sindicatos, el descanso, la adecuación d el trabajo a las condiciones del trabajador, el salario justo —salario familiar—, y que el trabajo permita cumplir los deberes religiosos.</li>



<li>Otra clave de lectura es la relación entre el estado, que se supone democrático, y los ciudadanos.</li>



<li>De fondo está la concepción de la persona humana y su libertad.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Más de ciento treinta años después, la DSI ha avanzado de modo importante, en la comprensión de los problemas, en la metodología inductiva, en la inclusión de cuestiones que no aparecían en sus comienzos, en la amplitud de los destinatarios, y en la cosmovisión que ofrece. Sobre todo con el papa Francisco, se ha dado un paso de gigante, no en incorporar temas nuevos, sino en los acentos.&nbsp;</p>



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</figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Francisco y León. Dilexi te</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Más de 130 años después, las “cosas nuevas” siguen apareciendo. Se destacan: nuevas tecnologías que transforman la vida, economías que descartan a las personas, trabajos precarizados, —es decir, que son inestables, inseguros, frágiles, o temporales—, migraciones masivas, y crisis climática que golpea, sobre todo, a los pobres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Francisco nos ha dejado textos fundamentales para la DSI. Desde EG, cuyo capítulo IV, sobre el contenido social de la evangelización es una guía de reflexión y acción, hasta Laudato si, Laudato Deo, Fratelli Tutti, Dilexit nos. Y los discursos y mensajes a los encuentros de movimientos populares, además de los mensajes de las Jornadas de las Migraciones y de las Jornadas de la Paz, o los discursos al Cuerpo Diplomático de cada año de su pontificado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Francisco no hace aportaciones especialmente novedosas a la DSI, pero nombra de modo nuevo las realidades sociales que estamos llamados a contemplar, reconocer, y transformar mediante nuestro compromiso, y nos ofrece una renovada perspectiva eclesial desde la que mirar esa realidad; esa realidad poliédrica: como Iglesia en salida, como Iglesia, pueblo de Dios en marcha a la que la constituye la misión, desde las periferias, pobre y de los pobres. Francisco nos enseña a leer la realidad de manera global: todo está conectado, nadie se salva solo, existe una única crisis ecosocial. Se trata de abrir procesos de cuidado de la vida y la creación. Y, en todo ello, el gran tema es el trabajo, y los derechos básicos: tierra, techo, trabajo. Y nos recuerda que nuestra tarea es evangelizar, que nuestra razón de ser es esa: la tarea del Reino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como León XIV indica en <em>Dilexi te</em>, la base de esta exhortación la puso Francisco, en continuidad con <em>Dilexit</em> <em>nos.</em> Se aprecia esta continuidad en la misma estructura del texto, y en la profusión de citas del magisterio de Francisco, al que el texto remite continuamente. Hay insistencias que nos resultan conocidas, pero que León XIV destaca de manera personal en una exhortación de carácter doctrinal, social y pastoral, imbuida de una reflexión teológica que ha persistido en la Iglesia a través de los siglos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una insistencia de fondo:&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jesús se identifica «con los más pequeños de la sociedad» y con su amor, entregado hasta el final, muestra la dignidad de cada ser humano, sobre todo cuando es «más débil, miserable y sufriente». Contemplar el amor de Cristo «nos ayuda a prestar más atención al sufrimiento y a las carencias de los demás, nos hace fuertes para participar en su obra de liberación, como instrumentos para la difusión de su amor (DT 2). Nuestra contemplación del amor de Dios no se reduce a un acto íntimo, sin trascendencia, sino que nos sitúa en la misma dinámica de su amor, nos lleva a hacer operante ese amor. Y, al identificarse con los últimos, nos permite reconocerle en ellos, y servirle en ellos (DT 5) y nos permite acercarnos a ellos diciéndoles también “Yo te he amado”. Es nuestro camino de santificación (DT 3)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Parte el Papa de una constatación previa: Aunque el dolor de los pobres nos interpela continuamente (DT 9) el compromiso en favor de los pobres y con el fin de remover las causas sociales y estructurales de la pobreza, sigue siendo insuficiente (DT 10), y es necesario asociar a este compromiso un cambio de mentalidad que pueda incidir en la transformación cultural (DT 11), porque, entretanto, sigue creciendo la desigualdad, el descarte y la indiferencia. Quizá constatamos que han crecido obras de beneficencia, de asistencia a los pobres, pero van siendo cada vez menos las que se plantean, además, un compromiso transformador de esas realidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En nuestro mundo nos vamos acostumbrando y haciendo irrelevante la pobreza, cuyo rostro se va haciendo más multiforme cada vez. Los pobres no existen por casualidad (DT 14) y hemos de enfrentar los prejuicios ideológicos con que es observada esta realidad. Especialmente los cristianos -nos advierte el Papa- llegamos por contagio de esas actitudes a conclusiones engañosas. (DT 15). No es posible olvidar a los pobres si no queremos salir fuera de la corriente viva de la Iglesia que brota del Evangelio y fecunda todo momento histórico (DT 15)</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Papa señala diversas manifestaciones de la pobreza que son especialmente llamativas en el primer mundo, en Europa. Son empobrecimientos económicos y sociales que reflejan las crecientes desigualdades (DT 12): las familias que no llegan a final de mes (los trabajadores pobres); la “doble pobreza” de las mujeres pobres. Y señala que hay reglas económicas que están en la base de la inequidad. (DT 13). Y, por tanto, la pobreza no es fruto de la casualidad (DT 14), o de meras decisiones personales. Hay un sistema que empobrece, que expulsa y descarta a millones de personas de la vida digna. Por eso no es admisible la culpabilización y criminalización de la pobreza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dios es amor misericordioso (DT 16). La primera consecuencia nos hace conscientes de que solo podemos ser la Iglesia de Jesucristo y fieles a su evangelio si somos la Iglesia de los pobres, si vamos caminando por la estela que la Iglesia ha recorrido desde los primeros tiempos, para descubrir que nuestra identidad se asienta en el anuncio del evangelio a quienes son sus destinatarios privilegiados, con quienes hemos de ir aprendiendo a ser Iglesia pobre y de los pobres. La clave de la encarnación sustenta toda la propuesta. No podemos rezar ni celebrar la fe si se oprime a los más débiles (DT 17)</p>



<p class="wp-block-paragraph">El recorrido bíblico (DT 24-34) y patrístico (DT 39-48) de la exhortación nos ayuda a reconocer estas huellas que nos preceden y desde la que seguir encontrando orientación para actualizar hoy la experiencia de sabernos y sentirnos amados por Dios, y la experiencia de vivir desde ese amor que se hace ofrenda personal y comunitaria para acercar el reino de Dios a esta historia concreta, enfatizando que solo el evangelio vivido así, nos hace Iglesia de Jesucristo. Aunque muchas veces nos parezca que la Iglesia sigue estando muy alejada de los pobres, el recorrido por la historia nos muestra que nunca ha dejado de estar cerca a través de personas, congregaciones, obras, presencias… en las periferias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otra clave de lectura es recordar que la opción fundamental por los pobres no es una mera categoría sociológica, sino fundamentalmente cristológica y eclesiológica (DT 99), lo que hace que no sea algo accesorio a la fe y la vida eclesial, sino algo esencial que constituye nuestra vida y misión. Existe un vínculo inseparable entre nuestra fe y los pobres (DT 35).&nbsp; Es -citando a San Juan Pablo II- una forma especial de primacía en el ejercicio de la caridad cristiana (DT 87). La opción preferencial por los pobres genera una renovación extraordinaria tanto en la Iglesia como en la sociedad, cuando somos capaces de liberarnos de la autorreferencialidad y conseguimos escuchar su grito. (DT 7) Teológicamente podemos hablar de una opción preferencial de Dios por los pobres. (DT 16)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es Dios mismo quien opta por los pobres porque es amor misericordioso y se hace cargo de nuestra condición humana y, por tanto, de nuestra pobreza. (DT 16) Él mismo se hizo pobre. Jesús de Nazaret realizó plenamente la predilección de Dios por los pobres (DT 18) Es Mesías de los pobres y para los pobres (DT 19). Los pobres son la misma carne de Cristo (DT 110). Por eso no cabe reducir la fe a una relación intimista y desencarnada de la historia que nos desvincula de los pobres, o de la tarea del Reino de Dios. (DT 21). El camino de nuestra redención está signado por los pobres. (DT 17) En efecto, Dios muestra predilección hacia los pobres, a ellos se dirige la palabra de esperanza y de liberación del Señor y, por eso, aun en la condición de pobreza o debilidad, ya ninguno debe sentirse abandonado. Y la Iglesia, si quiere ser de Cristo, debe ser la Iglesia de las Bienaventuranzas, una Iglesia que hace espacio a los pequeños y camina pobre con los pobres, un lugar en el que los pobres tienen un sitio privilegiado (cf. St 2,2-4). (DT 21)</p>



<p class="wp-block-paragraph">No hay vivencia de la fe sin concretar el amor en el compromiso cotidiano por denunciar las injustas estructuras de pecado, y por construir, compartiendo la vida de los pobres, una comunidad humana acogedora de los últimos, que sea comunidad social, más allá de los límites eclesiales, porque la salvación no es una idea abstracta, sino una acción concreta (DT 52). No se puede rezar ni ofrecer sacrificios mientras se oprime a los más débiles y a los más pobres. (DT 17)</p>



<p class="wp-block-paragraph">«De nuestra fe en Cristo hecho pobre, y siempre cercano a los pobres y excluidos, brota la preocupación por el <strong>desarrollo integral</strong> de los más abandonados de la sociedad». (DT 21).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Basta que hagamos un recorrido por la Biblia, desde el AT hasta el Apocalipsis aparece nítida esa preferencia de Dios por los pobres, que nos pone, como Iglesia, en la necesidad de mostrar esa misma preferencia. El amor al prójimo representa la prueba tangible de la autenticidad del amor a Dios. (DT 26) Y, apunta el papa León que lo que dice la Palabra revelada «es un mensaje tan claro, tan directo, tan simple y elocuente, que ninguna hermenéutica eclesial tiene derecho a relativizarlo. (DT 31) Existe un vínculo inseparable entre nuestra fe y los pobres (DT 36)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los santos Padres eran de una claridad meridiana: la caridad no es una vía opcional, sino el criterio del verdadero culto. (Crisóstomo) (DT 42) Para san Agustín (DT 43) la limosna es justicia restaurada. La teología patrística fue práctica, apuntando a una Iglesia pobre y para los pobres, recordando que el Evangelio sólo se anuncia bien cuando llega a tocar la carne de los últimos, y advirtiendo que el rigor doctrinal sin misericordia es una palabra vacía. (DT 48). Alumbró el cuidado de los pobres, de los enfermos, de los encarcelados, de los migrantes, el cuidado de la educación de los niños y jóvenes de las periferias… como una respuesta a la exclusión y a la indiferencia. (DT 67)&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Del mismo modo que a lo largo de la historia ha sido y sigue siendo referente la vida monástica, y otros testigos de la pobreza evangélica (DT 53-72), hoy son un referente los movimientos populares para que en nuestra realidad podamos sintonizar con el lamento de los pobres, de manera especial con las mujeres y los migrantes, y los habitantes de las periferias existenciales (DT 75), y con ellos generar alternativas de dignidad humana en la lucha por la justicia.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se trata de “llevarles a Dios”, sino de encontrarlo entre ellos. Servir a los pobres no es un gesto de arriba hacia abajo, sino un encuentro entre iguales, donde Cristo se revela y es adorado. San Juan Pablo II nos recordaba que «en la persona de los pobres hay una presencia especial [de Cristo], que impone a la Iglesia una opción preferencial por ellos». Por lo tanto, cuando la Iglesia se inclina hasta el suelo para cuidar de los pobres, asume su postura más elevada. (DT 79)</p>



<p class="wp-block-paragraph">La experiencia de los movimientos populares nos recuerda la necesidad de luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, la tierra y la vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales. (DT 81). Tendríamos que pensar de qué modo orientar nuestra acción evangelizadora en el mundo obrero a los movimientos populares, tal como hemos comenzado a hacer (asociación de víctimas de accidentes de trabajo, asociación de barrios ignorados, sindicatos de inquilinos, plataformas anti desahucios, colectivos de trabajadores inmigrantes, sobre todo trabajadoras del hogar…)</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Papa reconoce que los movimientos de trabajadores, de mujeres y de jóvenes, así como la lucha contra la discriminación racial, han dado lugar a una nueva conciencia de la dignidad de los marginados. También el aporte de la DSI. (DT 82)</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Concilio abordó este como uno de los temas fundamentales: «siempre, pero sobre todo hoy, el misterio de Cristo en los pobres», y «no se trata de un tema más, sino que en cierto sentido es el único tema de todo el Vaticano II» (DT 84)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde aquí, hemos de acoger el testimonio de la Iglesia latinoamericana y la teología de la liberación, que abrieron camino como un referente inexcusable en la opción por los pobres. (DT 90) con una actitud profética que denuncia el pecado social, el pecado estructural -junto al pecado personal- que están en la raíz de la injusticia y la pobreza.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la encíclica <em>Dilexit nos</em>, el papa Francisco ha recordado cómo el pecado social toma la forma de “estructura de pecado” en la sociedad, que «muchas veces […] se inserta en una mentalidad dominante que considera normal o racional lo que no es más que egoísmo e indiferencia. Este fenómeno se puede definir “alienación social”» (DT 93) y tiene que ver con la clave que, por ejemplo, planteamos en la HOAC del cambio de mentalidad. Hemos de hacer germinar otra manera de pensar en nuestra sociedad. Quizá hemos de hacer germinar el simple pensamiento. Que seamos capaces de pensar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por esto es necesario un compromiso por resolver las causas estructurales de la pobreza. (DT 94) Es responsabilidad de todos los miembros del pueblo de Dios hacer oír, de diferentes maneras, una voz que despierte, que denuncie y que se exponga, aun a costa de parecer diferentes; aun a costa de parecer “estúpidos”. Las estructuras de injusticia deben ser reconocidas y destruidas con la fuerza del bien, a través de un <strong>cambio de mentalidad</strong>, pero también con la ayuda de las ciencias y la técnica, mediante el desarrollo de políticas eficaces en la transformación de la sociedad. (DT 97)</p>



<p class="wp-block-paragraph">El trabajo humano decente -clave esencial de toda la cuestión social- sigue siendo un elemento esencial en el camino de recuperación y sanación de la dignidad herida de toda persona empobrecida. (DT 115) Necesitamos contemplar las situaciones de los trabajadores. (DT 89)</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se trata de llevarles a Dios, sino de encontrarlo entre ellos (DT 79), considerando a los pobres como sujetos (DT 99-102) y no como meros objetos de una acción asistencial y benéfica. Siempre debe recordarse que la propuesta del Evangelio no es sólo la de una relación individual e íntima con el Señor. La propuesta es más amplia: «es el Reino de Dios (cf. Lc 4,43); se trata de amar a Dios que reina en el mundo. En la medida en que Él logre reinar entre nosotros, la vida social será ámbito de fraternidad, de justicia, de paz, de dignidad para todos. Entonces, tanto el anuncio como la experiencia cristiana tienden a provocar consecuencias sociales. Buscamos su Reino». (DT 97)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los pobres no son un problema social; son de los nuestros. (DT 104) Esto exige acompañar la vida de las personas encarnándonos con ellas. En este sentido, el Papa recuerda que los movimientos de trabajadores han dado lugar a una nueva conciencia de la dignidad de los marginados (DT 82) y reclama el aporte de la DSI, así como el trabajo por el bien común que posibilita amar al prójimo más eficazmente (DT 88).&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Replantea el Papa la eficaz aportación de la limosna, entendida, como encuentro, contacto e identificación con la situación de los demás (DT 115) que nos permite tocar la carne sufriente de los pobres. (DT 119) la limosna no exime de sus responsabilidades a las autoridades competentes, ni elimina el compromiso organizado de las instituciones, y mucho menos sustituye la lucha legítima por la justicia. Sin embargo, invita al menos a detenerse y a mirar al pobre a la cara, a tocarle y compartir con él algo de lo suyo. (DT 116)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para esto resulta imprescindible seguir vinculando fe y vida y, sobre todo, el culto y la vida, la celebración y el compromiso, la acogida de la vida en la oración, y la espiritualidad que ha de sustentar la presencia de los cristianos en la vida pública (DT 114). Es la espiritualidad del Buen Samaritano, que nos impide reducir la fe al ámbito privado, como si los creyentes no tuviéramos que preocuparnos de todo lo que afecta a la sociedad y a los ciudadanos. (DT 112)</p>



<p class="wp-block-paragraph">El hecho es que muchas formas de indiferencia que hoy encontramos «son signos de un estilo de vida generalizado, que se manifiesta de diversas maneras, quizás más sutiles. (DT 107)</p>



<p class="wp-block-paragraph">La pobreza sigue clamando justicia, solidaridad, frente a las estructuras de pecado (DT 90) y es preciso seguir denunciando la dictadura de una economía que mata (DT 90-94) reconquistando nuestra dignidad moral y espiritual. Y ante ello tenemos que tener la creatividad y la audacia necesaria para encontrar y concretar caminos para el amor. Por su naturaleza, el amor cristiano es profético, hace milagros, no tiene límites: es para lo imposible. El amor es ante todo un modo de concebir la vida, un modo de vivirla. Pues bien, una Iglesia que no pone límites al amor, que no conoce enemigos a los que combatir, sino sólo hombres y mujeres a los que amar, es la Iglesia que el mundo necesita hoy. (DT 120)</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Llamadas y desafíos</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">No andamos escasos de doctrina social en la Iglesia. Quizá lo más perentorio y necesario sea, como propone el Papa en esta exhortación, hacerla vida, una vida en que podamos escuchar también cada uno de nosotros: “Te he amado”. Por eso concluyo simplemente enunciando las llamadas que percibo para nuestra Iglesia; para nuestros movimientos apostólicos y nuestras comunidades parroquiales.</p>



<ol class="wp-block-list">
<li>Hacer una lectura creyente de la realidad, situándonos desde las periferias.</li>



<li>Mirar la realidad como Dios la mira, uniendo los sentimientos de indignación y compasión. Activar los criterios de la DSI.</li>



<li>Para reconocer la presencia de Cristo en los pobres y servirles.</li>



<li>Desde la vinculación de caridad y justicia. En actitud profética.</li>



<li>Atentos a las tentaciones:
<ol class="wp-block-list">
<li>No dejarnos atrapar por el discurso neoliberal (culpar a los pobres)</li>



<li>Reducir la compasión al asistencialismo</li>
</ol>
</li>



<li>Para provocar
<ol class="wp-block-list">
<li>Un camino de encarnación y acompañamiento</li>



<li>Con los pobres</li>



<li>Propiciando un cambio de mentalidad y la conversión de las estructuras, lo que requiere luchar contra las causas estructurales de la pobreza</li>



<li>Que visibilice nuestro ser Iglesia y nos convierta en la iglesia de los pobres. Acompañar a los Movimientos populares</li>



<li>Vinculando fe y vida, culto y vida.</li>
</ol>
</li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">Todo ello porque la opción por los pobres es la misma opción de Dios. Dios es parcial. Y para nosotros esa opción es una opción profundamente espiritual porque nace de la experiencia del amor de Dios en nuestra vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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			</item>
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		<title>V Seminario Mons. Antonio Algora</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/noticias/accion-caritativa/pastoral-del-trabajo/v-seminario-mons-antonio-algora/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=v-seminario-mons-antonio-algora</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 12:05:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral del Trabajo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El próximo sábado 30 de mayo tendrá lugar el V Seminario Mons. Antonio Algora, un espacio de encuentro, reflexión y diálogo centrado en uno de los grandes desafíos actuales de la Iglesia: la evangelización en el mundo obrero y del trabajo. La jornada se celebrará en la Casa Don Bosco (Salesianos), en Madrid, de 10 [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El próximo <strong>sábado 30 de mayo</strong> tendrá lugar el <strong>V Seminario Mons. Antonio Algora</strong>, un espacio de encuentro, reflexión y diálogo centrado en uno de los grandes desafíos actuales de la Iglesia: la evangelización en el mundo obrero y del trabajo. La jornada se celebrará en la Casa Don Bosco (Salesianos), en Madrid, de 10 a 14 horas, finalizando con una comida compartida entre los asistentes. <a href="https://jornadasconferenciaepiscopal.es/trabajo" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Pinche aquí para inscribirse. </a></p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta quinta edición, el seminario propone como tema central <strong>“Los movimientos y la evangelización del mundo obrero”</strong>, poniendo el foco en el papel que desempeñan las comunidades eclesiales, asociaciones y movimientos apostólicos en la presencia cristiana dentro de las realidades laborales. El encuentro subraya la importancia de vivir el compromiso bautismal en el ámbito social y laboral, actuando como “levadura que dinamiza”, “luz en el candelero” y “ciudad construida sobre el monte”, desde los valores del Evangelio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El objetivo principal del seminario es compartir experiencias y reflexiones en torno a una cuestión clave: cómo evangelizar hoy en el mundo del trabajo y de qué manera se puede colaborar eficazmente en esta misión. Para ello, se propone una metodología participativa basada en tres momentos fundamentales:<strong> ver, juzgar y actuar.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante la primera fase, <strong>“ver”</strong>, los participantes analizarán las realidades concretas del mundo laboral en sus entornos, identificando sus principales problemas y reflexionando sobre cómo los movimientos acompañan a las personas trabajadoras. En la segunda etapa, <strong>“juzgar”</strong>, se abordarán los retos que estas situaciones plantean a la Iglesia, poniendo especial atención en las realidades que generan mayor sufrimiento y desesperanza. Finalmente, en el momento de<strong> “actuar”</strong>, se buscarán compromisos concretos, tanto desde los propios movimientos como en colaboración con organizaciones del mundo obrero y otras iniciativas pastorales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El programa del día comenzará con una oración inicial a las 10:00 horas, seguida de la presentación del encuentro y el inicio del diálogo. Tras una pausa para el café, se retomará la conversación hasta concluir alrededor de las 13:10 horas. La jornada finalizará con una comida a las 14:00 horas, favoreciendo un espacio más distendido de convivencia y fraternidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://jornadasconferenciaepiscopal.es/trabajo" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Las inscripciones están abiertas hasta el 15 de mayo y pueden realizarse a través de esta web.</a> El seminario se presenta, así, como una oportunidad valiosa para profundizar en el compromiso cristiano en el ámbito laboral, reforzar la colaboración entre movimientos y seguir construyendo una presencia viva del Evangelio en el mundo obrero.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Es tiempo de un país que cuide</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/noticias/accion-caritativa/pastoral-del-trabajo/es-tiempo-de-un-pais-que-cuide/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=es-tiempo-de-un-pais-que-cuide</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Apr 2026 09:14:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral del Trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Día de la Seguridad y la Salud en el Trabajo]]></category>
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		<category><![CDATA[Trabajadores]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Ante el Día de la Seguridad y la Salud en el Trabajo28 de abril de 2026 Cuadernos de la Pastoral del Trabajo #4 &#8211; Desgargar versión en PDF Introducción España vive un tiempo en el que el cansancio humano se ha vuelto un paisaje cotidiano. En el ir y venir de las personas trabajadoras de [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Ante el Día de la Seguridad y la Salud en el Trabajo</strong><br>28 de abril de 2026</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuadernos de la Pastoral del Trabajo #4 &#8211; <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2026/04/Cuaderno04PT_Cuidados-28A.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Desgargar versión en PDF</a></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Introducción</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">España vive un tiempo en el que el cansancio humano se ha vuelto un paisaje cotidiano. En el ir y venir de las personas trabajadoras de camino al trabajo, en los barrios donde las madrugadas empiezan demasiado temprano, en las conversaciones que apenas encuentran aliento al caer la noche, se percibe una sensación extendida de desgaste. Es un cansancio que nace de vivir en una economía que exige demasiado y devuelve demasiado poco. Es el cansancio de un país que ha normalizado la precariedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese cansancio colectivo recuerda, sin necesidad de mencionar versículos, a las multitudes que buscaban alivio cuando las cargas de la vida se volvían insoportables. Porque cada vez que una sociedad deja que su gente cargue pesos que no le corresponden, surge un clamor que atraviesa generaciones. Ese clamor hoy es audible en toda la sociedad. Está en la voz temblorosa de quienes encadenan contratos breves; en el silencio de quienes no saben si podrán pagar el alquiler; en la fatiga de las mujeres migrantes que sostienen trabajos esenciales sin protección; y en la angustia de jóvenes que dudan de su futuro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Pastoral del Trabajo y la Pastoral de la Salud llevan años escuchando ese clamor en parroquias, barrios obreros, campos agrícolas, centros sanitarios y entornos laborales dañados. Lo han escuchado en palabras concretas, en lágrimas contenidas y en miradas que piden un respiro. De esa escucha nace esta reflexión y del convencimiento de que ninguna sociedad puede permitirse que el trabajo, que debería ser fuente de vida, se convierta en un peso que rompe cuerpos, desgasta mentes, deteriora vínculos y provoca muertes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta reflexión quiere ser palabra de denuncia, de cuidado y de esperanza. Una palabra inspirada en la ética del cuidado, profundamente vinculada al corazón del Evangelio y plenamente asumible por toda persona que busque justicia, sea creyente o no. Porque la ética del cuidado no pertenece a ningún credo ni ideología: pertenece a la condición humana. Y es desde esa convicción que la Iglesia quiere hablar a toda la sociedad, a todos los actores laborales y sociales: sociedad civil, políticos, sindicatos y empresarios, para despertar juntos a un país que necesita urgentemente aprender a cuidar.</p>



<ol class="wp-block-list">
<li><strong>La precariedad como estructura que corroe la vida común</strong></li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">La precariedad laboral se ha convertido en una herida profunda que atraviesa la vida de millones de personas trabajadoras. No es una excepción: es un sistema. El Informe PRESME 2025 revela que el 47,5% de los trabajadores vive algún tipo de precariedad, y esta cifra muestra que casi la mitad del país trabaja sin estabilidad, sin horizonte y sin sentido de seguridad. Esta inseguridad estructural no es solo un fallo económico: es un fracaso moral y social. Una sociedad que precariza a su gente deja de cuidar lo esencial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La precariedad es agotadora en lo laboral, pero devastadora en lo humano, ya que impide planificar el futuro, interrumpe el descanso, tensa la convivencia familiar, deteriora la salud mental e impone un clima de amenaza permanente. Conocemos testimonios de personas que no pueden dormir, que viven con miedo y que sienten que su vida está siempre pendiente de un hilo. La precariedad es la antítesis de la ética del cuidado, porque convierte el trabajo en un espacio donde la vida se erosiona, no donde se sostiene.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa precariedad rompe también los vínculos sociales, cuando millones viven al borde del agotamiento, disminuye la participación comunitaria, se debilita la confianza entre las personas y se extienden sentimientos de soledad y abandono. Una sociedad que no cuida a las personas trabajadoras destruye, sin quererlo, su propia arquitectura moral. El Evangelio muestra que cuidar no es un gesto accesorio: es la base de una comunidad sana. Y cuando falta cuidado, se resquebraja el tejido social.</p>



<p class="wp-block-paragraph">León XIII, en <em>Rerum novarum</em>, afirmó que el trabajo era uno de los temas que ocupaban “más hondamente los anhelos de los hombres”. Por eso la Iglesia denuncia una lógica laboral que castiga en lugar de proteger, que sobrecarga en lugar de acompañar, que exige sin cuidar. Necesitamos una estructura laboral fundada en la ética del cuidado: un modelo que proteja, que alivie, que sostenga, que respete la vida.</p>



<ol start="2" class="wp-block-list">
<li><strong>Precariedad y desigualdad claman al cielo</strong></li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">El informe PRESME muestra que el 90% de las mujeres jóvenes migrantes en trabajos manuales viven en precariedad severa. Esto no es un dato: es un escándalo. Una sociedad que descansa sobre el trabajo invisible de las más vulnerables, mientras les niega derechos básicos, ha perdido el sentido del cuidado más elemental. Estas mujeres son las que limpian hogares, cuidan ancianos, sostienen el sector de cuidados, trabajan en hostelería, en agricultura, en servicios que permiten que la vida diaria funcione. Y, sin embargo, viven al margen de las protecciones que deberían ser universales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como creyentes acompañamos a mujeres que encadenan jornadas interminables, que duermen pocas horas, que no pueden enfermar porque nadie las reemplaza, que asumen discriminación racial y precariedad estructural. Muchas sostienen familias completas dentro y fuera de España. Son el rostro más claro de un país que no ha sabido aplicar la ética del cuidado a quienes más cuidan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Doctrina Social de la Iglesia recuerda que toda discriminación que niegue la dignidad humana es contraria al designio de Dios. <em>Gaudium et spes</em> exige que las desigualdades que humillan sean eliminadas, afirmando que “Más aún, aunque existen desigualdades justas entre los hombres, sin embargo, la igual dignidad de la persona exige que se llegue a una situación social más humana y justa. Resulta escandaloso el hecho de las excesivas desigualdades económicas y sociales que se dan entre los miembros y los pueblos de una misma familia humana. Son contrarias a la justicia social, a la equidad, a la dignidad de la persona humana y a la paz social e internacional”. La precariedad de las mujeres migrantes es esa desigualdad. Su situación revela una sociedad que aprovecha su trabajo, pero no protege su vida. El Evangelio, que siempre miró con sensibilidad a las mujeres relegadas, ilumina esta denuncia: la fragilidad nunca debe ser una puerta para la explotación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una sociedad justa cuida especialmente a quienes más cuidan. Por eso, necesitamos políticas laborales y sociales que reconozcan derechos, que garanticen protección y que devuelvan dignidad. La ética del cuidado exige poner a estas mujeres, no al final, sino en el centro.</p>



<ol start="3" class="wp-block-list">
<li><strong>La precariedad que enferma: la herida visible e invisible</strong></li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">La precariedad laboral es hoy una de las principales causas de deterioro de la salud mental. El informe PRESME señala que la precariedad severa multiplica por 2,5 el riesgo de problemas psicológicos. Este sufrimiento no es una debilidad personal: es la consecuencia directa de un sistema laboral que ha olvidado el cuidado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2023 se registraron 597.686 bajas laborales por causas psicológicas. Cada una de ellas tiene una historia detrás: estrés crónico, ansiedad persistente, desaliento, agotamiento emocional. Debemos escuchar el clamor de los trabajadores que sienten que están perdiendo la alegría, que ya no pueden más, que viven atrapados en un ritmo inhumano. Cuando el trabajo enferma, la sociedad se desequilibra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La ética del cuidado exige que el trabajo sea espacio de protección, no de daño. Exige ritmos humanos, descansos reales, apoyo emocional, prevención de riesgos psicosociales y organización laboral que ponga a la persona en el centro. El Evangelio muestra que acompañar al que sufre, aliviar su carga, sostenerlo en su fragilidad, es una responsabilidad colectiva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ningún país puede permitir que la salud mental de millones de personas se desgaste por el modo en que se trabaja. La precariedad que enferma es una urgencia sanitaria, económica, social y moral, y exige una transformación profunda.</p>



<ol start="4" class="wp-block-list">
<li><strong>La precariedad que mata: la tragedia que nadie debería aceptar</strong></li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">En 2025 murieron 735 personas en accidentes laborales, muertes que no deberían haberse producido, muertes que no podemos normalizar. Cada una de esas vidas truncadas debería interpelarnos como sociedad, porque no son cifras: son padres, madres, hijos, compañeras que no regresaron a casa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las causas son conocidas: ritmos imposibles, presión productiva, falta de prevención, contratos precarios, subcontratación desordenada, ausencia de supervisión. Todo ello refleja una cultura laboral que antepone la productividad a la vida. Es una cultura contradictoria con el Evangelio y con cualquier ética mínimamente humana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En <em>Rerum novarum</em> se nos recuerda que no es justo exigir a las personas trabajadoras más de lo que sus fuerzas pueden soportar, y hoy se exige demasiado. Hemos escuchado testimonios estremecedores de accidentes que pudieron evitarse, de familias que viven entre el dolor y la rabia y de compañeros que vuelven al trabajo con miedo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una sociedad que cuida no acepta la muerte laboral; una empresa que cuida invierte en prevención. Un Estado que cuida refuerza la inspección; una sociedad que cuida nunca permite que la vida se ponga en riesgo para poder trabajar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos recordaba el Papa Francisco que “La seguridad en el trabajo es como el aire que respiramos: ¡nos damos cuenta de su importancia solo cuando falta de forma trágica, y siempre es demasiado tarde! &#8230; La seguridad en el trabajo es parte integrante del cuidado de la persona”.&nbsp;</p>



<ol start="5" class="wp-block-list">
<li><strong>La pobreza laboral: el nuevo rostro de la exclusión</strong></li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">El Informe FOESSA 2025 muestra que tres de cada cuatro hogares en exclusión severa tienen personas con empleo. Esto revela que tener un empleo no garantiza salir<strong> </strong>de la rueda de la exclusión. La pobreza laboral es una de las heridas más profundas y silenciosas de España. Desde una ética del cuidado no cabe sino la denuncia de esta realidad como inaceptable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Iglesia acompaña a trabajadoras y trabajadores que viven atrapados entre sueldos indignos, alquileres imposibles y empleos que no permiten construir una vida estable. Familia tras familia, joven tras joven, se repite el mismo patrón: esfuerzo sin recompensa.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Caritas in veritate</em> afirma que ningún desarrollo es verdadero si sacrifica la dignidad del trabajador. Cuando el salario no permite vivir, la dignidad se erosiona. El Evangelio invita a compartir la mesa, no a sobrevivir con lo mínimo. Y esta lógica humana y social debe inspirar políticas públicas que protejan a los trabajadores pobres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La pobreza laboral no es un fallo individual. Es una falla estructural. Una sociedad que cuida no puede tolerar que quien trabaja viva en la pobreza.</p>



<ol start="6" class="wp-block-list">
<li><strong>La responsabilidad moral y política: nadie puede escudarse en el desconocimiento, ni mirar hacia otro lado&nbsp;</strong></li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">Una mirada desde el cuidado y la centralidad de la persona exige actuar, aliviar cargas y no aumentarlas. &nbsp; El Evangelio es claro denunciando a quienes imponen cargas pesadas y difíciles de llevar. Una denuncia que puede ser compartida por actores sociales a los que mueve la profundidad de lo humano. La sociedad, sus leyes, sus instituciones deben estar para proteger, no para oprimir. Por eso, afirmamos con claridad: ningún responsable político puede decir que no sabía. La ética del cuidado exige actuar para aliviar cargas, no para aumentarlas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Evangelio denuncia a quienes imponen cargas sin aliviarlas,<strong> e</strong>sta denuncia puede ser compartida por cualquier actor social, porque es una verdad profundamente humana: el poder debe proteger, no oprimir. Por eso, la irresponsabilidad política ante la precariedad es una forma de injusticia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como Iglesia proponemos medidas realistas y urgentes: estabilidad laboral, salarios suficientes, protección social robusta, conciliación familiar, seguridad y salud en el trabajo, salud mental integrada en el sistema laboral, inspección fuerte, límites a la subcontratación abusiva. La política no puede mirar hacia otro lado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">España necesita políticas que cuiden, no que parcheen, no que maquillen, que cuiden de verdad. Porque gobernar, en su esencia más profunda, es cuidar.</p>



<ol start="7" class="wp-block-list">
<li><strong>La responsabilidad empresarial: el cuidado como principio</strong></li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">Las empresas son espacios donde la ética del cuidado puede transformarlo todo. No basta con la responsabilidad social corporativa: se necesita responsabilidad humana. El Papa Benedicto XVI, en <em>Caritas in veritate</em> nos recuerda “que el primer capital que se ha de salvaguardar y valorar es el hombre, la persona en su integridad: <em>Pues el hombre es el autor, el centro y el fin de toda la vida económico-social</em>” (n. 25).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay empresas que cuidan: protegen, escuchan, respetan y acompañan. Y esas empresas funcionan mejor. No por moralismo, sino porque la ética del cuidado genera compromiso, estabilidad, creatividad y confianza. El cuidado es rentable en términos humanos y también en términos económicos</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero también conoce empresas que precarizan, que exprimen, que exigen sin límites, que dejan a las personas al borde del agotamiento. En ellas, la vida se deteriora, y una empresa que deteriora la vida no contribuye al bien común.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La ética del cuidado exige poner a la persona por encima de la productividad, de los ritmos, de los indicadores. Una empresa que cuida construye país. Una empresa que cuida salva vidas.</p>



<ol start="8" class="wp-block-list">
<li><strong>La misión de la sociedad: el despertar colectivo</strong></li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">La precariedad no es solo un problema laboral: es un problema moral, político, sanitario y comunitario, y afecta a la convivencia, a la salud mental, a la natalidad, a la participación democrática, al futuro del país. Afecta a la vida en su núcleo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Evangelio denuncia la indiferencia como una forma de injusticia. La ética del cuidado coincide: no podemos normalizar la precariedad. No podemos mirar hacia otro lado cuando tantas vidas se sostienen con esfuerzo extremo. No podemos permitir que el cansancio colectivo se vuelva paisaje permanente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Necesitamos una cultura laboral del cuidado, una cultura que ponga la vida en el centro, que proteja la salud mental, que respete los tiempos humanos, que devuelva dignidad, que fortalezca la cohesión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Iglesia estará donde ha de estar: al lado de quienes sufren, con quienes luchan, con quienes quieren transformar esta realidad, ofreciendo esperanza y denunciando cuando peligra la dignidad humana, ofreciendo acompañamiento, solidaridad, verdad, porque cuidar es la mayor forma de justicia.</p>



<ol start="9" class="wp-block-list">
<li><strong>El cuidado empieza hoy</strong></li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">Necesitamos despertar, despertar de verdad, despertar a la dignidad que está siendo vulnerada, despertar al sufrimiento que no podemos seguir ignorando, despertar a la urgencia de construir una sociedad que cuide.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Evangelio nos recuerda, sin imponer nada, que la vida es sagrada, que toda persona merece descanso, respeto y protección. Nos recuerda también que nadie debe cargar pesos que destruyen y que la dignidad humana debe ser defendida siempre. Estos principios son universales y pueden unir a creyentes y no creyentes, sindicalistas, movimientos obreros, organizaciones sociales, empresas responsables y a cualquier persona o colectivo que anhele justicia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso decimos con toda claridad: <strong>basta de precariedad, ¡esta economía mata!</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Basta de vidas al límite, basta de trabajadores pobres, basta de mujeres invisibles, basta de jóvenes sin horizonte. Basta de ritmos que enferman, basta de muertes laborales. ¡Basta de indiferencia!&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es tiempo de un país donde el trabajo sea para la vida, la sostenga, no la rompa ni la desgaste. Un país donde la dignidad no sea negociable, donde nadie quede atrás. Es tiempo de un país que cuide, y el cuidado empieza hoy. ⬛</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL Y DE GRUPO</strong></p>



<ol class="wp-block-list">
<li>¿Cómo se manifiesta la precariedad laboral? Escribe hechos o situaciones concretas. Di consecuencias que se derivan de estos hechos.</li>



<li>En el trabajo, ¿qué situaciones vives que pueden afectar a tu salud o provocar un accidente en tu entorno laboral?&nbsp;</li>



<li>Desde tu experiencia personal o cercana ¿Cómo afecta la precariedad laboral a la salud y seguridad de las personas trabajadoras?</li>



<li>¿Cómo podemos crear conciencia en nuestras comunidades y en la sociedad sobre la importancia de un trabajo digno, un trabajo que cuide?&nbsp;</li>
</ol>



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