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	<title>Viacrucis archivos - Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</title>
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	<description>C.E. para la Pastoral Social</description>
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	<title>Viacrucis archivos - Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</title>
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		<title>Via Crucis desde la Cárcel</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 29 Mar 2024 09:52:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral Penitenciaria]]></category>
		<category><![CDATA[Cárceles]]></category>
		<category><![CDATA[Semana Santa]]></category>
		<category><![CDATA[Viacrucis]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>María Yela El sufrimiento forma parte de nuestra vida. Supone un misterio que Jesucristo sufra, acompañe y transforme nuestro dolor. Este se incrementa cuando nuestros planes no salen como queremos. Profundicemos en este tiempo pascual sobre las diferentes realidades de madero y resurrección que nos rodean, situaciones que tan de cerca vivió Jesús: hambre, guerra, [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">María Yela</p>



<p class="wp-block-paragraph">El sufrimiento forma parte de nuestra vida. Supone un misterio que Jesucristo sufra, acompañe y transforme nuestro dolor. Este se incrementa cuando nuestros planes no salen como queremos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Profundicemos en este tiempo pascual sobre las diferentes realidades de madero y resurrección que nos rodean, situaciones que tan de cerca vivió Jesús: hambre, guerra, paro, pobreza, trata, migración, enfermedades físicas y psíquicas, abusos, violencia, muerte de seres queridos, prisiones… Sí; las prisiones también constituyen un lugar de sufrimiento. Que no nos deje indiferente este mundo doliente, tanto por lo que sufren las víctimas como por quienes han cometido delitos y por sus familiares, que son acompañantes muchas veces impotentes.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿A quién le preocupa realmente la cárcel, lugar de vía crucis? Es lógico un primer rechazo de supervivencia, precaución y defensa frente a los delitos. Especialmente cuando se trata de psicópatas. Para las personas que han causado daño, reconocerlo y perdonarse es a veces más difícil que perdonar a otro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para escuchar, acompañar y orientar empecé a finales de los 70 como voluntaria en Carabanchel y pasé enseguida a trabajar casi 40 años como psicóloga de Instituciones Penitenciarias. Desde hace casi diez pertenezco a la Pastoral Penitenciaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">1</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jesús es condenado a muerte</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran.</em><br><strong>Mateo 27, 26</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Quién le condena? Nosotros. Condenado por confiar en el Padre, por amar y enseñarnos. Él no busca la cruz, pero la pasa con nosotros desde que fue concebido; nació en un pesebre fuera de su tierra, no tenía dónde reclinar la cabeza, fue abandonado por sus amigos, apresado, juzgado y padeció pena de muerte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Qué difíciles momentos son los de espera de juicio, de sentencia, de llegar a la cárcel y dejar llaves y móvil en el módulo de Ingresos, quedándose solo con los números de aquellos que acompañarán la travesía desde fuera, junto con muchas dudas y temores! Tampoco los últimos momentos, recuperando libertad, son fáciles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muchas de las personas que cumplen condena no se creen merecedores de escucha y de perdón, pero Dios no excluye a nadie. Ama al que yerra, no al error. Desea su cambio, tiende una mano y no juzga: «Son los enfermos los que necesitan médico». ¿Qué hacemos nosotros? Nuestra labor no es justificar, sino acompañar. No es rejuzgar, porque ya fueron juzgados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jesús nos aporta otra dimensión del tiempo y del espacio. Esta difícil etapa de prisión puede convertirse en tiempo de unión con uno mismo, con otras personas y con Dios. Más que como búsqueda desesperada de soluciones, como Encuentro —con mayúscula—. Encuentro sanador porque, a la vez que han herido, muchos están también heridos, necesitados de cambio y de reparación de daño. Es curioso cómo en este camino de oscuridad, al tocar fondo, en la celda se puede vislumbrar la luz y transformar el corazón de piedra, hacerse grandes preguntas, descubrir becerros de oro que nos restan, aligerar equipaje, dejarse lavar los pies, entender el sentido del padrenuestro e impulsar una interioridad fecunda para seguir haciendo camino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">2</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jesús carga con la cruz</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Y, cargando Él mismo con la cruz, salió al sitio llamado de la Calavera (que en hebreo se dice Gólgota).</em><br><strong>Juan 19, 17</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Jesús, siendo inocente, tras llorar amargamente en el monte de los Olivos, y después de una primera reacción de desgarro por las dificultades e incomprensiones acumuladas, carga con nuestros tropiezos para impulsarnos a superarlos. Nos enseña a acompañarnos unos a otros en tiempos de túnel oscuro y a llorar lágrimas que limpien. No huye de la cruz, de la tuya —que me lees—, de la mía, de la de todos, porque nos duele el sufrimiento de otros, incluso el de quien le rechaza y condena. Nos enseña junto a personas como Víctor Frankl, Nelson Mandela, Nguyen Van Thuan, a responder ante las rejas físicas y mentales con libertad interna, esa que nadie puede arrebatarnos y que debemos construir cada día.</p>



<p class="wp-block-paragraph">3</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jesús cae por primera vez</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.</em><br><strong>Mateo 11, 30</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Cae no solo físicamente. Cae del borriquito, cae con las traiciones de Judas y de Pedro y se pregunta: «Padre, ¿dónde estás?». Cae por acompañar nuestras caídas y recaídas y está cerca, en nuestra evolución. Nos anima a levantarnos y a apoyarnos unos a otros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">4</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jesús se encuentra con su Madre</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten;&nbsp;y será como un signo de contradicción.</em><br><strong>Lucas 2, 34</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">María, la mujer que el Padre eligió para crecer entre nosotros, ya no es la joven del primer&nbsp;<em>fiat</em>. Cada día lo renueva, pero ahora ha de ver cómo crucifican a su hijo y repite desde su interior: «Hágase». Sabe que su hijo es del Padre y de todos. Quiere estar a su lado. Si su llegada y nacimiento fueron impactantes, más lo es su partida, su muerte. Queremos, como Ella hizo, encarnar a Jesús y seguir sus pasos. Queremos hacer lo que «Él nos diga». En este peregrinar a la cruz presenta su arropo de madre una vez más y sigue adelante, confiando. ¿Sentimos nosotros el abrazo de María? Muchos de los que cumplen condena sí lo valoran y con ese abrazo sienten el de sus madres, que les ayuda a salir adelante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">5</p>



<p class="wp-block-paragraph">El cireneo ayuda a Jesús a llevar la cruz</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz, para que la llevase detrás de Jesús.</em><br><strong>Lucas 23, 26</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante el camino a la cruz muchas personas insultaban, otras no entendían. Simón de Cirene era de estos. Los soldados le empujaron para que le ayudase con el peso de la cruz. La mirada de Jesús le conmueve y transforma. ¿Sabemos reconocerle en los apoyos que la vida nos pone cerca? ¿Somos ayuda para los crucificados que nos encontramos en el día a día? Jesús consigue humanizarnos y hermanarnos. Formamos un cuerpo místico, siendo referencia unos para los otros. En muchos monasterios oran por los condenados. También ellos oran por nosotros. Cada día veo gestos de apoyo en las cárceles. ¿Sabemos dejarnos acompañar, recomponer nuestras piezas de este puzle que supone la vida? No solo se vive tensión y desconfianza allí dentro. Muchas veces noto cómo crecen y dan sentido a sus días.</p>



<p class="wp-block-paragraph">6</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Verónica enjuga el rostro de Jesús</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Porque si esto hacen con el leño verde, ¿qué harán con el seco?</em><br><strong>Lucas 23, 31</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Quién no tiene experiencia de cruz? La Verónica da un paso adelante para limpiar y consolar al Maestro. En nuestro camino surgen personas que nos aportan positivamente, «testigos de misericordia», los llama el Papa Francisco. Aunque nos fijamos con frecuencia en quienes nos ponen zancadillas, es hora de reconocer la tribu que nos acompaña y aporta: personal sanitario, familia, amigos, agentes judiciales, funcionarios y voluntarios de prisiones, medios de comunicación y hasta la sociedad externa, en buena medida. Jesús nos hizo comprender que todos somos necesarios: «Cuantas veces lo hicisteis con uno de ellos, conmigo lo hicisteis». ¿Quiero con mis manos sostener a mi hermano, con mis pies avanzar? ¿Quiero llorar con los que lloran, secar su sudor y reír con su gozo?</p>



<p class="wp-block-paragraph">7</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jesús cae por segunda vez</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>En todas sus angustias. No fue un ángel ni un mensajero, fue él mismo en persona quien los salvó, los rescató con su amor y su clemencia, los levantó y soportó, todos los días del pasado.</em><br><strong>Isaías 63, 9</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya sin fuerzas, Cristo herido se pregunta por el sentido del sufrimiento y vuelve a tropezar. Sus lágrimas sangrantes recorren todo su cuerpo. También nuestros internos se tambalean, sobre todo cuando reconocen su responsabilidad. A veces el dolor supone reflexión y se levantan, perseveran, encarrilan vidas. A su ritmo. La misericordia flota en ese aire intenso y duro de las cárceles. Veo como levantan al Jesús caído y lo albergan en su interior. Cómo se levantan ellos mismos. Nos evangelizan muchas veces.</p>



<p class="wp-block-paragraph">8</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jesús encuentra a las mujeres de Jerusalén</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Porque mirad que vienen días en los que dirán: Bienaventuradas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado.</em><br><strong>Lucas 23, 29</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Las ve, las anima, las agradece. Al hacerlo, lo hace con todas nosotras, que estamos impulsando esta Iglesia que nos ha confiado, aunque a veces sintamos que nuestras manos están vacías. Dotemos de esperanza a nuestras cruces. Él no se cansa de animarnos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">9</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jesús cae por tercera vez</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Tus flechas se me han clavado, tu mano pesa sobre mí. No hay parte ilesa en mi carne a causa de tu furor; no tienen descanso mis huesos a causa de mis pecados. Mis culpas sobrepasan mi cabeza.</em><br><strong>Salmo 37</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Dios sigue llorando y cayendo junto a nosotros. Cuando ya no nos queden fuerzas ni entendamos el dolor, intentemos abrirnos a la fuerza del Espíritu. Vemos que muchas de nuestras heridas tardan en cicatrizar. Heridas que pueden dar fruto. Acompañar este proceso de espeleología interna y confianza es un regalo. Cuando una de las personas que cumple prisión avanza y no recae, avanzamos todos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">10</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jesús es despojado de sus vestiduras</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Los soldados, cuando crucificaron a Jesús, cogieron su ropa, haciendo cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron&nbsp;la túnica. Era una túnica sin costura, tejida toda&nbsp;de una pieza de arriba abajo.</em><br><strong>Juan 19, 23</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Vemos tu cuerpo destrozado y desnudo. Cae toda apariencia. Queda lo esencial: la confianza en el Padre, aunque no lo terminemos de tener claro. Él nos quiere más de lo que nos queremos nosotros mismos. Esta idea me ha acompañado en los momentos más difíciles de mi vida.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué nos sobra? Llegamos al mundo sin nada y así nos iremos de esta vida. Lo que hayamos aportado y sembrado será lo que recuerden de nosotros. ¿Podremos repetir con Jesús: «Todo está cumplido»? En ello estamos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">11</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jesús es clavado en la cruz</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El pueblo estaba mirando, pero los magistrados le hacían muecas diciendo: A otros ha salvado; que se salve a sí mismo.</em><br><strong>Lucas 23, 35</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">«Tengo sed. ¿Por qué me has abandonado? Aparta de mí este cáliz, pero que se cumpla tu voluntad. Padre, perdónales, que no saben lo que hacen. María, ahí tienes a tu hijo. En tus manos encomiendo mi espíritu», fueron tus últimas palabras. Te hiciste cruz para acompañarnos cuando tenemos dificultades y que no nos sintamos solos en la construcción de cada jornada. Los internos también se sienten amados en la soledad de sus celdas. Aprendemos de ti y repetimos contigo, junto a Carlos de Foucauld y a tantas otras personas que se esfuerzan y ofrecen: «Padre, pongo mi vida en tus manos con infinita confianza». Ello nos hace vivir con mayor paz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">12</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jesús muere en la cruz</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo: Esta cumplido. E, inclinando la cabeza, entrego el espíritu.</em><br><strong>Juan 19, 30</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre dos ladrones entregas tu vida consolando: «Hoy estarás en el Reino». ¿Por qué tememos tanto este paso? Todos lo daremos algún día. Nos asustan más aún las condiciones en las que nos encontremos. Y que se mueran nuestros seres queridos. Vivamos de manera que estemos preparados para darlo sin desgarros, aunque tengamos pena. Como Tú hiciste. Tu amor nos alcanza a todos. Intentemos sentirte presente en nuestras pequeñas muertes diarias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">13</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jesús es bajado de la cruz y entregado a su Madre</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba, dijeron aterrorizados: Verdaderamente este era Hijo de Dios.</em><br><strong>Mateo 27, 54</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Allí está María, al pie de la cruz, junto a los pocos que sostuvieron esta fe nuestra durante aquellos días, cuando todo parecía perdido. No es normal que una madre recoja el cuerpo de su hijo ya todo roto para llevarlo al sepulcro. Conmueve ver cómo muere de dolor con él en brazos. Ella, que un día le encarnó, hoy le abraza en su regazo llena de piedad, dolor y esperanza. He acompañado el duro momento de entregar a sus familiares los cuerpos sin vida de personas que cumplían condena. Unas veces fue por peleas, o motines, sobredosis, sida, suicidios…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que Ella nos enseñe a confiar la vida de los nuestros, incluso cuando parten. Cada uno de los peldaños de la escalera que subimos para quitarle los clavos al Nazareno (como recitamos junto a Antonio Machado) es un paso más de vida. Que su padre, José, y su madre, María, nos ayuden a avanzar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">14</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jesús es puesto en el sepulcro</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>María Magdalena y María, la madre de Joset, observaban dónde lo ponían.</em><br><strong>Marcos 15, 47</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Allí te lleva María con la ayuda de José de Arimatea. Allí te deja, pero Ella te lleva consigo en el corazón, de donde nunca faltarás. Ver tan cerca el paso definitivo de la muerte ha de hacernos pensar. Termina la tarea que teníamos aquí, pero de alguna manera seguiremos viviendo y dando energía a los demás. Aprovechemos cada nuevo día.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De ese sepulcro puede salir vida. Descubrir que Jesús no está muerto, que resucita y está muy vivo en tantos hermanos nos cambia todo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre rejas se vive profundamente la presencia del Resucitado. Hemos transformado la prisión, tiempo muchas veces de desierto, en un lugar pascual, de esperanza. Sigue resonando en aquel lugar: «Vete y no peques más».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras conocerle y reconocerle, camino de Emaús, tras la vivencia de resurrección y reconciliación, ya no somos los mismos. Muchas de las personas que están en prisión comentan que entraron sin vida en este «cementerio de muertos vivientes» y que tras preguntarse con quién —Quién—&nbsp; cuentan y descubrir poco a poco y con asombro un proyecto de futuro, salen con más vida. No todos. También señalan que ahora otros pueden también contar con ellos. Unamos energía unos y otros: los de fuera y los de dentro. El Código Penal y los delitos van cambiando y las medidas de cumplimiento también. Estamos potenciando cursos, programas, trabajos en beneficio de la comunidad como alternativa al cumplimiento de cárcel para algunos perfiles. Todos contribuimos (o deberíamos) al cambio social. Reflexionemos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fuente: <a href="https://alfayomega.es/via-crucis-2024/">Alfa y Omega </a></p>



<p class="wp-block-paragraph">María Yela: Para escuchar, acompañar y orientar empecé a finales de los 70 como voluntaria en Carabanchel y pasé enseguida a trabajar casi 40 años como psicóloga de Instituciones Penitenciarias. Desde hace casi diez pertenezco a la Pastoral Penitenciaria.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Juanjo crucificó y resucitó al Señor en la prisión</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 Feb 2024 07:54:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral Penitenciaria]]></category>
		<category><![CDATA[Diócesis de Córdoba]]></category>
		<category><![CDATA[Semana Santa]]></category>
		<category><![CDATA[Viacrucis]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Estas son las 14 estaciones de mis pecados y también las 14 estaciones de mi salvación Durante la Semana Santa del año 2022 se representó en la Diócesis de Córdoba un Viacrucis muy especial. Juanjo Iba para franciscano, pero años después terminó en la cárcel. Allí escribió un vía crucis que se escenificó hace un [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading">Estas son las 14 estaciones de mis pecados y también las 14 estaciones de mi salvación<br></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Durante la Semana Santa del año 2022 se representó en la <a href="https://www.diocesisdecordoba.es/noticias/pasion-de-la-merced-el-via-crucis-de-un-interno-del-centro-penitenciario">Diócesis de Córdoba</a> un Viacrucis muy especial.  Juanjo Iba para franciscano, pero años después terminó en la cárcel. Allí escribió un vía crucis que se escenificó hace un año y que ha conmovió a los espectadores y del que él pudo disfrutar al encontrarse en libertad condicional.<br>Según el autor, no se trata de una obra de teatro, sino de una dramatización litúrgica de su particular vía crucis.<br>El primer día del mes de marzo de 2022 la Hermandad de la Merced y la Pastoral Penitenciaria de Córdoba estrenaron, en la parroquia de San Antonio de Padua, Pasión de la Merced, un vía crucis como cualquier otro, pero que destaca, sin embargo, por la historia de redención que contiene y que involucra de pleno a su autor: un interno del centro penitenciario de Córdoba al que todavía le queda un año de condena.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Juanjo acabó entre rejas, pero inicialmente bien podrían haber sido las de un convento. Creció en una familia creyente y practicante. Muy practicante. «Mi padre iba a Misa a diario y en casa rezábamos todos los días el rosario a las ocho de la tarde», recuerda el presidiario, quien además reconoce que siempre se sintió llamado a la vocación sacerdotal. De hecho, «estuve cinco años en el seminario menor de la Orden Franciscana de la provincia Bética, e incluso llegué a tomar los hábitos en Guadalupe con 15 años». Su padre fue testigo de ello, aunque dos días después falleció, y esto desató una tormenta en el interior de Juanjo, que decidió dejar la vida religiosa. «Él lo era todo para mí». Tras salir del convento, el autor de Pasión de la Merced asegura que construyó el mensaje de Dios a su manera. «Fue un proceso. Me fui, poco a poco, dando licencias y acabé haciendo una serie de cosas para sentirme bien que, a su vez, me llevaron a hacer lo que no debería haber hecho nunca», trata de explicar sin dar muchos detalles. Juanjo acabó en la cárcel por una agresión sexual. «Estoy todavía cumpliendo condena. Me cayeron ocho años y el último me han permitido hacerlo en libertad condicional». El<br>todavía presidiario vive actualmente en el Hogar San Gabriel, un antiguo seminario donde la Pastoral Penitenciaria de la diócesis de Córdoba ayuda a los internos en su proceso de reinserción en la sociedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante su etapa en prisión Juanjo se sometió a una dura terapia que se alargó durante dos años. «La idea era entrar en mi interior, repasar las cosas que había mal puestas, reconocer mi parte de culpa en todos aquellos actos en los que antes me había sentido el bueno de la película». El proceso fue como volver a regar una tierra agrietada por la sequía.<br>Por otro lado, Juanjo no abandonó la práctica del vía crucis, que le acompañaba desde pequeño, y «todos los viernes rezaba el que escribió san Josemaría Escrivá», fundador del Opus Dei, «que es una maravilla». Hasta que un día se obró el milagro. «Me encontraba leyendo este vía crucis cuando me di cuenta de que lo estaba haciendo como si fuera un simple espectador. Entonces, de pronto, entendí que era yo la causa de todo ese sufrimiento de Jesús, y me llené de dolor y llanto», rememora. «Yo había sido su amigo y fui capaz de desoír su mensaje y convertirme en lobo para todos los que me rodeaban». Cuando Juanjo se dio cuenta de esto,<br>le salió del corazón ponerse a escribir su propio vía crucis, que él mismo describe así: «Son las catorce<br>estaciones de mis pecados, y también las catorce estaciones de mi salvación». Así lo cuenta: </p>



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<p class="responsive-video-wrap clr"><iframe title="&quot;Cuando toda mi vida se había venido abajo, el Señor me salió al encuentro&quot;" width="1200" height="675" src="https://www.youtube.com/embed/lJbBmmJ_HFI?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" allowfullscreen></iframe></p>
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<p class="wp-block-paragraph"></p>


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<figure class="alignleft size-large is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" src="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2023/02/0.-Cartel-Pasion-escrita-por-un-preso-732x1024.jpg" alt="" class="wp-image-402749" width="426" height="596" srcset="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2023/02/0.-Cartel-Pasion-escrita-por-un-preso-732x1024.jpg 732w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2023/02/0.-Cartel-Pasion-escrita-por-un-preso-214x300.jpg 214w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2023/02/0.-Cartel-Pasion-escrita-por-un-preso-768x1075.jpg 768w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2023/02/0.-Cartel-Pasion-escrita-por-un-preso-1097x1536.jpg 1097w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2023/02/0.-Cartel-Pasion-escrita-por-un-preso.jpg 1143w" sizes="(max-width: 426px) 100vw, 426px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph"><br>Un antes y un después. El preso tardó dos años en terminar el texto y, una vez que lo tuvo acabado, se desprendió de él. En uno de sus encuentros con José Antonio Rojas, director de la Pastoral Penitenciaria de la diócesis de Córdoba, le dijo: «Os quiero regalar este vía crucis, por si lo queréis utilizar en alguna ocasión o por si le puede venir bien a alguien». A partir de ahí, surgió la idea de representarlo en la prisión, y «empezamos<br>a prepararnos para estrenarlo durante la Cuaresma de hace dos años», esa misma que todos vivimos encerrados por culpa de la pandemia. La dramatización, como todo en España, tuvo que suspenderse. El proyecto solo se pudo retomar dos años después, y Pasión de la Merced, por fin, se estrenó el 1 de abril de 2022. Tras la representación «he estado tres días tocado. Lo mismo que hubo un antes y un después cuando lo escribí, también ha habido un antes y un después de verlo en un escenario. Mira que conocía el texto, pero ahí no estaba viendo el texto que redacté yo. Algo pasó allí. Me tocó de forma profunda». No fue el único al que le sucedió esto. Hubo una señora que «escribió un mensaje de WhatsApp a los organizadores que pone los pelos de punta. Dice que “su vida cambió a raíz del vía crucis y que le gustaría, si pudiera ser algún día, conocerme y poder hablar largo y tendido”».<br>Para Juanjo este es uno más de los muchos milagros que Dios ha hecho en su vida, por los que está convencido que el Señor le pedirá cuentas. «Me exigirá mucho más que a otros, porque me ha dado mucho más que a otros». Pero está dispuesto a ello, si esto sirve para acercar almas al cielo. «Ojalá que quien lea el vía crucis o lo vea representado se dé cuenta de que la única verdad en esta vida es Jesucristo. No son ideologías ni<br>filosofías. Es la persona real, Dios hombre, que es Jesús», concluye con la voz entrecortada por la emoción y no sin antes agradecer a sus padres que le hayan dejado «la fe como única herencia. Les estaré eternamente agradecidos. Es lo más importante que le puedes dejar a un hijo».</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<p class="responsive-video-wrap clr"><iframe title="Pasión de la Merced - Vía Crucis dramatizado" width="1200" height="675" src="https://www.youtube.com/embed/_V_ExYFdHZs?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" allowfullscreen></iframe></p>
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<p class="wp-block-paragraph">Publicado originalmente en: <a href="https://alfayomega.es/juanjo-crucifico-y-resucito-al-senor-en-la-prision/">Alfa y Omega</a> y también en el Boletín de la Pastoral Peniteniaria </p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2023/02/BOLETIN-PUENTE-No-111-Enero-abril-2022.pdf">Boletín Puente Nº111</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2023/03/VIA-CRUCIS-POR-UN-INTERNO.pdf">Descárgalo aquí</a></p>
<p>La entrada <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/noticias/accion-caritativa/pastoral-penitenciaria/juanjo-crucifico-y-resucito-al-senor-en-la-prision/">Juanjo crucificó y resucitó al Señor en la prisión</a> se publicó primero en <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es">Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</a>.</p>
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