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	<title>Paz archivos - Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</title>
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	<title>Paz archivos - Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</title>
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		<title>Jornada mundial de oración por el Cuidado de la Creación: Mensaje de los obispos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 23 Jul 2025 12:50:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Documentos]]></category>
		<category><![CDATA[Ecología Integral]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Acción Caritativa]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>1 de septiembre de 2025 Mensaje de los Obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social de la Conferencia Episcopal Española «Semillas de paz y esperanza en la casa común» El lema de la Jornada mundial de oración por el cuidado de la creación 2025 es: “Semillas de paz y esperanza”, relacionado [&#8230;]</p>
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<h2 class="wp-block-heading has-text-align-center">1 de septiembre de 2025</h2>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-full is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="300" height="300" src="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2022/03/Logo-1-Subc.-ACS.jpg" alt="" class="wp-image-398111" style="width:59px;height:auto" srcset="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2022/03/Logo-1-Subc.-ACS.jpg 300w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2022/03/Logo-1-Subc.-ACS-150x150.jpg 150w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></figure>
</div>


<h2 class="wp-block-heading"><strong>Mensaje de los Obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social de la Conferencia Episcopal Española</strong></h2>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-center"><strong><em>«Semillas de paz y esperanza en la casa común»</em></strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El lema de la Jornada mundial de oración por el cuidado de la creación 2025 es: “Semillas de paz y esperanza”, relacionado con el tema de “Paz con la Creación”, elegido por el papa Francisco para el Año Jubilar y el décimo aniversario de la encíclica <em>Laudato Si’</em>. Este lema se inspira en Isaías 32,14-18, donde el profeta muestra la relación entre la justicia y la paz, destacando su dependencia mutua y su origen en Dios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el contexto de Isaías, la justicia y la paz no son solo ideales de fe, sino también principios prácticos para el bienestar de la sociedad. La verdadera paz es el resultado de la justicia y el derecho, que reflejan la acción de Dios más allá de los esfuerzos humanos. La justicia no es solo una norma legal o moral, sino un valor fundamental que conduce a la paz. Cuando la humanidad defiende la justicia, se crea un entorno donde la paz puede florecer. Esto se refleja en las experiencias de tranquilidad y confianza que resultan de la práctica cotidiana de la justicia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el Antiguo Testamento, la paz implicaba, además de la salud individual, la armonía dentro de la comunidad como bendición de Dios. Esta paz permite el crecimiento libre y sin obstáculos del ser humano en todos sus aspectos. En el Nuevo Testamento, el concepto de paz se amplía e incluye la salud plena que el Mesías da de parte de Dios. En la paz, el ser humano, alma y cuerpo, está bien y sano (Rom 8, 6; 2 Pe 3, 14; 1 Tes 5, 23; Heb 13, 20s.). La paz cristiana ya está presente como don, pues es esencial en el reino de Dios (Rom 14, 17; 1 Cor 7,15; 2 Tim 2, 22; Ef 4, 3; Sant 3,18). Sin embargo, se nos da la tarea constante de buscarla (1 Pe 3, 11). Es una búsqueda de paz y bienestar en tensión, a lo largo de la historia, junto con toda la creación (Rom 8, 16-22; Col 1, 15-20).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, el tema de “Paz con la Creación”, que nos dejó Francisco, nos invita a reflexionar sobre la importancia de la justicia entre los seres humanos y la armonía con la naturaleza, reconociendo que el bienestar humano está intrínsecamente ligado al bienestar de nuestro planeta, la casa común.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><em>Una paz rota: la crisis moral y ecológica</em></h2>



<p class="wp-block-paragraph">La visión de paz y armonía contrasta con la realidad actual. Hoy en día, la paz está amenazada por el armamentismo, los conflictos regionales y la falta de respeto a la naturaleza. Esto genera inestabilidad e inseguridad, alejándonos de la paz que Cristo nos dio (Jn 14, 27). El papa san Juan Pablo II ya señalaba en 1990 que, debido al deterioro ambiental, la humanidad no puede seguir usando los recursos de la tierra como antes<a href="#_ftn1" id="_ftnref1"><sup>[1]</sup></a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La raíz de esta crisis no es solo técnica o política; es una crisis moral profunda. El papa Benedicto XVI reafirmó que las crisis actuales, ya sean económicas, alimentarias, ambientales o sociales, están relacionadas y son, en esencia, crisis morales<a href="#_ftn2" id="_ftnref2"><sup>[2]</sup></a>. El papa Francisco, por ejemplo, nos advirtió que culpar al aumento de la población, en lugar de al consumismo extremo de algunos, es una forma de evitar enfrentar los problemas<sup> <a href="#_ftn3" id="_ftnref3"><sup>[3]</sup></a></sup>. El estilo de vida hedonista y consumista de muchas sociedades ignora los daños que causa. Esto refleja una crisis moral profunda: cuando se pierde el sentido de la dignidad humana y el valor de las criaturas, aumenta el desinterés por los demás y por la tierra<a href="#_ftn4" id="_ftnref4"><sup>[4]</sup></a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Sagrada Escritura nos enseña que, en el origen de todo, hay <em>un designio de amor y verdad</em>, fundamentado en la Palabra creadora de Dios. En el Génesis, Dios confió la creación al hombre y a la mujer para que la cuidaran con sabiduría y amor. Sin embargo, el pecado de desobediencia destruyó la armonía original. Este pecado no solo afecta el corazón humano, sino también las estructuras de la sociedad, especialmente a los más desfavorecidos<a href="#_ftn5" id="_ftnref5"><sup>[5]</sup></a>. Esta ruptura no solo alienó al ser humano, sino que también provocó una rebelión de la tierra contra la humanidad. Como dice el profeta Oseas (4, 3): “Si el hombre no está en paz con Dios, la tierra tampoco está en paz”<a href="#_ftn6" id="_ftnref6"><sup>[6]</sup></a>.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><em>La deuda ecológica: una cuestión de justicia restaurativa</em></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Una manifestación clara de esta armonía rota es la “deuda ecológica”. Este concepto nos obliga a reconocer que los países más industrializados han sido responsables de la mayoría de las emisiones de gases de efecto invernadero, la contaminación y la pérdida de biodiversidad. Han construido su prosperidad explotando los recursos naturales de los países en desarrollo. El papa Francisco afirmó que “hay una verdadera ‘deuda ecológica’, particularmente entre el Norte y el Sur, relacionada con desequilibrios comerciales y el uso desproporcionado de los recursos naturales”<a href="#_ftn7" id="_ftnref7"><sup>[7]</sup></a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta deuda ecológica está ligada a la deuda financiera, siendo “dos caras de la misma moneda que hipotecan el futuro”<a href="#_ftn8" id="_ftnref8"><sup>[8]</sup></a>. Los países con mucha deuda deben sacrificar inversiones en educación, salud, infraestructura y resiliencia climática para pagar a sus acreedores. En África, la situación es especialmente grave: la mayoría de la población vive en países que gastan más en pagar la deuda externa que en salud o educación<a href="#_ftn9" id="_ftnref9"><sup>[9]</sup></a>. Esta es una gran injusticia: las poblaciones que menos han contribuido a la crisis climática son las que sufren las peores consecuencias y los mayores costos de una crisis que no han causado <a href="#_ftn10" id="_ftnref10"><sup>[10]</sup></a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La responsabilidad de esta situación es compartida. Involucra tanto a gobiernos deudores como acreedores que prestaron en condiciones de riesgo, pero tambien a las instituciones financieras internacionales cuyas políticas han perpetuado estas crisis. El sistema financiero global no solo refleja las desigualdades globales, sino que las amplifica, funcionando de manera ineficiente, injusta y extractiva.<a href="#_ftn11" id="_ftnref11"><sup>[11]</sup></a></p>



<h2 class="wp-block-heading"><em>El Jubileo: una llamada a la condonación y a la esperanza</em></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El Año Jubilar nos ofrece la oportunidad de responder a esta injusticia. La tradición jubilar bíblica, con su llamada a la remisión de las deudas, nos invita a un nuevo comienzo. Por ello, el papa Francisco ha pedido a las naciones más ricas que condonen las deudas de los países que nunca podrán pagarlas, no por simple magnanimidad, sino como “una cuestión de justicia”<sup> <a href="#_ftn12" id="_ftnref12"><sup>[12]</sup></a></sup>. Es una forma de reconocer el crédito ecológico que los países en desarrollo tienen en relación con los países industrializados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Iglesia pide la condonación de la deuda no como un acto de generosidad, sino como un acto de justicia, basado en la conciencia de los desequilibrios económicos y las desigualdades sociales. Esto requiere una reforma profunda de la arquitectura financiera internacional, con ayudas en lugar de préstamos y al servicio de las personas, especialmente de las más vulnerables. Es tiempo de construir puentes de integración, trabajando por una justicia ecológica, social y ambiental entre los países ricos y los empobrecidos.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><em>Sembrar la paz, camino de conversión</em></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El profeta Isaías nos asegura que “la obra de la justicia será la paz” (32, 17). Para que la justicia habite en el vergel y el desierto florezca, proponemos un camino de conversión integral hacia la paz. La primera semilla de paz es <em>poner fin a la violencia y la guerra</em>. El mundo está sumido en la tragedia de la guerra, y el grito de auxilio de tantas poblaciones debe impulsar a los líderes a poner fin a los conflictos. Es un sueño que las armas callen y dejen de causar destrucción y muerte. Francisco nos urgió a que “no falte el compromiso de la diplomacia por construir espacios de negociación orientados a una paz duradera”<a href="#_ftn13" id="_ftnref13"><sup>[13]</sup></a>. León XIV, en el día de su elección, proclamó desde el balcón de la Basílica de San Pedro: “Esta es la paz de Cristo resucitado, una paz desarmada y desarmante, humilde y perseverante, que proviene de Dios [&#8230;] que nos ama a todos incondicionalmente”<a href="#_ftn14" id="_ftnref14"><sup>[14]</sup></a>. No olvidemos que cualquier guerra a escala mundial causaría daños socioambientales incalculables, y que incluso las guerras locales dañan la tierra, destruyen cosechas y envenenan las aguas, todo ello con terribles consecuencias para las poblaciones humanas, como tristemente la historia nos recuerda.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La segunda semilla de paz consiste en <em>adoptar una nueva solidaridad y cambiar los estilos de vida.</em> Para construir la paz es necesario renovar y reforzar la alianza entre el ser humano y el medio ambiente, reflejando el amor creador de Dios<a href="#_ftn15" id="_ftnref15"><sup>[15]</sup></a>. Esto exige una “profunda renovación cultural”<a href="#_ftn16" id="_ftnref16"><sup>[16]</sup></a> y la adopción de nuevos estilos de vida basados en la sobriedad y la solidaridad. La austeridad, la templanza, la autodisciplina y el espíritu de sacrificio deben guiar nuestra vida diaria. Esta solidaridad debe ser tanto <em>entre generaciones actuales</em>, especialmente entre países ricos y empobrecidos, como entre generaciones futuras, ya que no podemos dejarles los costos del uso de los bienes de la tierra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La tercera semilla de paz es <em>restaurar la confianza y caminar juntos</em>. El Jubileo debe ayudarnos a recuperar la confianza en las relaciones interpersonales e internacionales. El concepto de “sinodalidad” nos recuerda que somos un pueblo en camino. Como dice el papa León, “la tierra descansará, la justicia se afirmará, los pobres se alegrarán y la paz volverá si dejamos de movernos como predadores y comenzamos a hacerlo como peregrinos”<a href="#_ftn17" id="_ftnref17"><sup>[17]</sup></a>. Se trata de <em>armonizar nuestros pasos con los de los demá</em>s, reconociendo nuestra interdependencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Queridos hermanos, el Año Jubilar es un tiempo para reavivar la esperanza, una esperanza basada en el amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones. Este amor nos impulsa a ser “signos tangibles de esperanza” para nuestros hermanos y hermanas que viven en penuria<a href="#_ftn18" id="_ftnref18"><sup>[18]</sup></a>. Como peregrinos de esperanza, estamos llamados a sembrar las semillas de la paz en el terreno fértil de la justicia. Solo así podremos ser signos creíbles de una creación restaurada, una humanidad reconciliada y un pueblo que habita en paz y seguridad. Que la fuerza de Cristo, nuestra paz, reviva esta esperanza y colme nuestro presente, mientras trabajamos y oramos por un futuro donde la paz sea el fruto de la justicia.</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">+ <em>Obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social</em></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Abilio Martínez Varea, Obispo electo de Ciudad Real</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Jesús Fernández González, Obispo de Córdoba</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Cardenal Juan José Omella Omella, Arzobispo de Barcelona</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Vicente Ribas Prats, Obispo de Ibiza</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Javier Vilanova Pellisa, Obispo Auxiliar de Barcelona</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Florencio Roselló Avellanas, Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Vicente Martín Muñoz, Obispo Auxiliar de Madrid</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref1" id="_ftn1"><sup>[1]</sup></a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Mensaje por la celebración de la XXIII Jornada Mundial de la Paz</em> (1 de enero de 1990), n. 1.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref2" id="_ftn2"><sup>[2]</sup></a> Cf. Benedicto XVI, <em>Mensaje por la celebración de la XLIII Jornada Mundial de la Paz</em> (1 de enero de 2010), n. 5.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref3" id="_ftn3"><sup>[3]</sup></a> Cf. Francisco, <em>Spes non confundit.Bula de convocación del Jubileo ordinario Año 2025</em> (9 de mayo de 2024).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref4" id="_ftn4"><sup>[4]</sup></a> San Juan Pablo II (1990), o.c., n. 13.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref5" id="_ftn5"><sup>[5]</sup></a> San Juan Pablo II, Carta encíclica <em>Sollicitudo Rei Socialis</em> (30 de diciembre de 1987), nn. 36-37.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref6" id="_ftn6"><sup>[6]</sup></a> San Juan Pablo II (1990), o.c., n. 13.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref7" id="_ftn7"><sup>[7]</sup></a> Francisco, Carta encíclica <em>Laudato Si’</em> (24 de mayo de 2015), n. 51.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref8" id="_ftn8"><sup>[8]</sup></a> Francisco, <em>Mensaje del Papa pronunciado por el Secretario de Estado en la COP29</em> (13 de noviembre de 2024).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref9" id="_ftn9"><sup>[9]</sup></a> Cf. Pontificia Academia de las Ciencias Sociales (2025). <em>El reporte del Jubileo. Un plan para abordar las crisis de deuda y desarrollo y construir una economía global sostenible centrada en las personas. Iniciativa propuesta por el papa Francisco</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref10" id="_ftn10"><sup>[10]</sup></a> Cf. Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, <em>Nota temática. </em><em>Jubileo 2025: condonación de la deuda ecológica</em> (23 de junio de 2025).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref11" id="_ftn11"><sup>[11]</sup></a> Cf. Pontificia Academia de las Ciencias Sociales (2025), o.c.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref12" id="_ftn12"><sup>[12]</sup></a> Francisco (2024), o.c., n. 16.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref13" id="_ftn13"></a><sup>13</sup> Ibid, n. 8.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref14" id="_ftn14"><sup>[14]</sup></a> León XIV, &nbsp;<em>Discurso al comienzo de Pontificado </em>(8 de mayo de 2025).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref15" id="_ftn15"><sup>[15]</sup></a> Benedicto XVI (2010), o.c., n. 1</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref16" id="_ftn16"><sup>[16]</sup></a> Ibid., n. 5</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref17" id="_ftn17"><sup>[17]</sup></a> León XIV, <em>Homilía de la Vigilia de Pentecostés con movimientos, asociaciones y nuevas comunidades</em>, (7 de junio de 2025).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref18" id="_ftn18"><sup>[18]</sup></a> Francisco (2024), o.c., n. 10.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



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<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Cuestionando el discurso del rearme en Europa: una apuesta por la paz y el diálogo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 01 Apr 2025 09:07:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Acción caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Migraciones y Movilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Pastoral]]></category>
		<category><![CDATA[Doctrina Social de la Iglesia]]></category>
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		<category><![CDATA[Mons. Xabier Gómez]]></category>
		<category><![CDATA[Obispos]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>«Los pueblos y ciudadanos aspiran a vivir en paz. La paz es un derecho humano universal, no un paréntesis entre guerras» El clima de creciente tensión en Europa, alimentado por discursos que promueven el rearme y la militarización como respuesta a los conflictos internacionales, genera una preocupación profunda desde la perspectiva del Evangelio, la Doctrina [&#8230;]</p>
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<h2 class="wp-block-heading">«Los pueblos y ciudadanos aspiran a vivir en paz. La paz es un derecho humano universal, no un paréntesis entre guerras»</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El clima de creciente tensión en Europa, alimentado por discursos que promueven el rearme y la militarización como respuesta a los conflictos internacionales, genera una preocupación profunda desde la perspectiva del Evangelio, la Doctrina Social de la Iglesia y el mensaje del papa Francisco. Frente a esta tendencia, no es de extrañar la reacción de gran parte de la población expresando su inquietud y desacuerdo. Más allá de posibles lecturas ideológicas entre quienes apoyan o critican el incremento en gasto militar y cierto relato prebélico en Europa, urge una reflexión que reivindique el diálogo y la diplomacia como las verdaderas vías para la paz. No es buenismo ni ingenuidad. Y no podemos dejar que las decisiones solo las tomen los gobernantes de las naciones. En la inmensa mayoría de ocasiones los pueblos y ciudadanos de esos gobiernos aspiran a vivir en paz. La paz es un derecho humano universal, no un paréntesis entre guerras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los sucesores de Pedro de los últimos dos siglos han sido una voz constante en la denuncia de la guerra como un fracaso de la humanidad. En numerosas ocasiones, el papa Francisco ha advertido sobre la «locura» del armamentismo y la peligrosa lógica de la escalada bélica, que no solo aumenta el sufrimiento humano, sino que también refuerza una economía de la muerte en la que el comercio de armas se antepone al bienestar de los pueblos. Como ha insistido el Pontífice, «no podemos confiar en las armas para garantizar la paz», pues estas solo perpetúan el miedo y la hostilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde la Doctrina Social de la Iglesia, el recurso a la guerra solo puede considerarse en circunstancias límites y como último recurso, según los criterios de la «guerra justa» establecidos por san Agustín y <a href="https://revistaecclesia.es/en-el-jubileo-de-santo-tomas-de-aquino/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">santo Tomás de Aquino</a>. Sin embargo, el magisterio reciente ha puesto un énfasis creciente en la necesidad de superar esta lógica, promoviendo la resolución pacífica de conflictos y el desarme progresivo. Documentos como <em>Pacem in terris</em> de san Juan XXIII o <em>Fratelli tutti</em> del papa Francisco subrayan que la verdadera paz solo se construye sobre la justicia, el respeto a los derechos humanos y la fraternidad entre los pueblos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El rearme, lejos de ser una garantía de seguridad, fomenta una espiral de desconfianza y agresividad entre naciones. La historia reciente demuestra que las estrategias basadas en la disuasión armada suelen derivar en conflictos abiertos, con consecuencias devastadoras para la población civil. Además, detrás del discurso belicista, existen intereses económicos evidentes. Según informes del <a href="https://www.sipri.org/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI)</a>, el gasto militar mundial alcanzó un récord de 2,24 billones de dólares en 2023, con Estados Unidos, China, Rusia, India y Arabia Saudita a la cabeza. En Europa, Alemania, Francia y el Reino Unido han incrementado significativamente sus presupuestos militares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las grandes corporaciones del sector armamentístico se benefician enormemente de este aumento del gasto. Este complejo militar-industrial ejerce una fuerte presión sobre los gobiernos para que sigan aumentando los presupuestos de defensa, consolidando una lógica de guerra perpetua que solo beneficia a sus accionistas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El incremento en el gasto militar tiene un impacto directo en el recorte de inversiones en sectores sociales fundamentales. En varios países europeos, el aumento de los presupuestos de defensa ha venido acompañado de recortes en sanidad, educación y asistencia social. En 2023, Alemania, por ejemplo, aumentó su gasto militar en un 8,3 %, mientras reducía la financiación de programas sociales y de cooperación al desarrollo. De manera similar, el Reino Unido y Francia han reorientado recursos hacia la industria armamentística, reduciendo significativamente los fondos destinados a la ayuda a países en desarrollo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos recortes en cooperación internacional han agravado las crisis humanitarias en diversas regiones del mundo. La reducción de la ayuda al desarrollo en África y Oriente Medio ha contribuido al deterioro de las condiciones de vida en países ya afectados por la pobreza y la inestabilidad política, lo que a su vez ha intensificado los flujos migratorios hacia Europa. La falta de inversiones en infraestructuras básicas y en proyectos de desarrollo sostenible empuja a miles de personas a huir de sus países en busca de mejores oportunidades, generando crisis migratorias que luego son instrumentalizadas políticamente para justificar políticas de seguridad más restrictivas. Perversa espiral.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">En un mundo cada vez más polarizado, la Iglesia insiste en que la verdadera seguridad no se alcanza con más armas, sino con más justicia, más solidaridad y mayor compromiso con el bien común.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Otro factor preocupante es la creciente manipulación de la opinión pública a través de las redes sociales y la inteligencia artificial. Gobiernos con tendencias autocráticas están utilizando estas herramientas para moldear las conciencias, difundiendo narrativas que justifican la guerra y el miedo como elementos necesarios para la estabilidad. Rusia, China y otros países han implementado sofisticadas estrategias de propaganda digital para influir en la percepción pública y justificar sus políticas expansionistas. La desinformación y la polarización social son tácticas cada vez más utilizadas para predisponer a la población a aceptar medidas belicistas y el crecimiento del autoritarismo. En este contexto, es urgente promover la alfabetización mediática y fomentar un pensamiento crítico que permita resistir la manipulación informativa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un mundo cada vez más polarizado, la Iglesia insiste en que la verdadera seguridad no se alcanza con más armas, sino con más justicia, más solidaridad y mayor compromiso con el bien común. La paz es un camino que exige valentía, pero es la única vía que garantiza un futuro digno para las nuevas generaciones. En este sentido, hacemos un llamado a los líderes europeos a abandonar la retórica belicista y a comprometerse con una política exterior basada en la reconciliación y la construcción de puentes, no de muros ni frentes de batalla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como ha dicho el papa Francisco, «la guerra es siempre una derrota para la humanidad». Que esta convicción ilumine nuestras decisiones y nos impulse a trabajar por un mundo donde la paz no sea una utopía, sino una realidad alcanzable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">* Fray <em>Xabier Gómez es obispo de San Feliu de Llobregat y responsable de Pastoral Obrera y Migraciones de la <a href="https://www.tarraconense.cat/es/inicio/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">CET</a>.</em></p>
<p>La entrada <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/cuestionando-el-discurso-del-rearme-en-europa-una-apuesta-por-la-paz-y-el-dialogo/">Cuestionando el discurso del rearme en Europa: una apuesta por la paz y el diálogo</a> se publicó primero en <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es">Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</a>.</p>
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		<title>Turismo y Paz: Mensaje con motivo de la Jornada Mundial del Turismo</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/migracionesymovilidadhumana/pastoraldelturismo/turismo-y-paz/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=turismo-y-paz</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Sep 2024 07:13:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral del Turismo]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Migraciones y Movilidad humana]]></category>
		<category><![CDATA[Dicasterio para la Evangelización]]></category>
		<category><![CDATA[Mons. Rino Fisichella]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Vacaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La Organización Mundial del Turismo celebra este año el Día Mundial del Turismo con el lema Turismo y Paz. Con este motivo, y organizada por el departamento de Pastoral del Turismo, el arzobispo de Valencia, Mons. Enrique Benavent, presidirá la eucaristía el día 15 de septiembre a las 12.00 horas, en la parroquia Nuestra Señora de la Asunción [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"> La Organización Mundial del Turismo celebra este año el Día Mundial del Turismo con el lema Turismo y Paz. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Con este motivo</strong>, y organizada por el <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/pastoral-del-turismo/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">departamento de Pastoral del Turismo</a>, el arzobispo de <a href="https://www.archivalencia.org/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Valencia</a>, <strong><a href="https://www.conferenciaepiscopal.es/obispos/enrique-benavent-vidal/">Mons. Enrique Benavent</a>, presidirá la eucaristía el día 15 de septiembre  a las 12.00 horas, en la parroquia Nuestra Señora de la Asunción de Torrent</strong>. Se podrá seguir en directo en <a href="https://www.cope.es/trecetv" target="_blank" rel="noreferrer noopener">TRECE</a>.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-center">27 de septiembre de 2024</h2>



<p class="wp-block-paragraph">“Turismo y Paz” (<em>Tourism and Peace</em>): es con este binomio con el que la Organización Mundial del Turismo de las Naciones Unidas pretende celebrar su tradicional&nbsp;<em>Jornada Mundial&nbsp;</em>el próximo 27 de septiembre. En una época tan convulsa como la nuestra, no se podría pensar en una mejor elección para ofrecer, a quienes vayan a viajar, un momento de reflexión y de compromiso personal. El intercambio cultural entre los pueblos, que encuentra en el turismo su forma privilegiada, puede transformarse también en un compromiso concreto por la paz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Donde hay focos de guerra, es evidente que el turismo padece, porque faltan todas las formas necesarias de seguridad. La falta de turistas, sin embargo, crea una expresión más de pobreza entre la población, que ve desaparecer una forma de sustento necesaria para vivir con la debida dignidad. La guerra trae consigo una serie de consecuencias de las que a menudo la gente no es plenamente consciente y que, sin embargo, afectan directamente a la vida de las personas. Allí donde existe la violencia de la guerra, todos están afectados, nadie queda excluido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El <a href="http://www.evangelizatio.va/content/pcpne/es.html">Dicasterio para la Evangelización</a>, al que compete el turismo religioso, se siente interpelado en esta situación y pretende ofrecer su contribución para que el mensaje de paz llegue a quienes trabajan en el sector turístico, de modo que a través de ellos se construya una cadena de auténticos constructores de paz. Lo que destaca, en primer lugar, es la gran pastoral llevada a cabo por tantos sacerdotes y laicos que dedican su vida a hacer que el turismo y las peregrinaciones sean activos y fructíferos. Un pensamiento de gratitud va dirigido a todos ellos. Entendemos las dificultades que surgen para este sector debido a las restricciones provocadas por la falta de seguridad y, a pesar de ello, están invitados a abrirse a nuevos caminos, manteniendo viva la posibilidad de que pronto se reanuden las peregrinaciones en los países que tradicionalmente conservan la riqueza de nuestra fe y de nuestra historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El interés que mueve a millones de turistas puede conjugarse fácilmente con un compromiso de fraternidad, para constituir una red de «mensajeros de paz» que se dirijan al mundo entero para invocar el fin de toda guerra y la reapertura de territorios llenos de historia, cultura y fe. Por otra parte, el camino de belleza que caracteriza a estos destinos no puede ni debe verse oscurecido por la fealdad de la destrucción y los escombros que vienen a sustituir lo que el genio de las generaciones anteriores había construido como emblema de paz y de compartir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La belleza de los paisajes desata la verdadera vida y el deseo de existir. El turismo puede favorecer decisivamente la recuperación de las relaciones interpersonales por las que todos sentimos una profunda nostalgia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una época como la nuestra, marcada por la presencia masiva de la tecnología que limita las relaciones entre las personas, es bueno alimentar y apoyar un compromiso renovado con la&nbsp;<em>cultura del encuentro,</em>&nbsp;tan fuertemente defendida por el Papa Francisco. Es necesario situarla en el centro de nuestro compromiso pastoral con el turismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En efecto, el encuentro es un instrumento de diálogo y de conocimiento mutuo; es fuente de respeto y de reconocimiento de la dignidad del otro; es una premisa indispensable para construir vínculos duraderos. El turismo religioso no puede ignorar esta perspectiva y está llamado a ser un promotor creíble de estos vínculos. Nunca dejemos de pedir y rezar por la paz en el mundo y, al mismo tiempo, por la pacificación en las relaciones interpersonales. Una y otra están profundamente unidas y son el requisito previo para una paz duradera. Por otra parte, es una ilusión pensar que la guerra es sólo un acontecimiento que afecta a unas pocas naciones. La paz comienza cuando se instala firmemente en el corazón de cada uno la caridad que conlleva el respeto a los demás y el sentimiento de fraternidad que une a todos. Ser constructores de paz no sólo es posible, sino que es algo que se demanda a quienes emprenden un viaje.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Papa Francisco, en la encíclica&nbsp;<em>Fratelli Tutti</em>, exhorta a vivir una «adecuada y auténtica apertura al mundo &#8230; la capacidad de abrirse al vecino, en una familia de naciones» (nº 151). Un verdadero programa para incluir en el equipaje cuando uno sale a disfrutar de un merecido descanso o a encontrar momentos de reposo en los que contemplar la belleza de la creación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este año estará marcado por el inicio del Jubileo Ordinario 2025. El 24 de diciembre, de hecho, el Papa abrirá la Puerta Santa de la Basílica Papal de San Pedro en el Vaticano, lo que permitirá a millones de peregrinos llegar a la ciudad de Roma para experimentar la indulgencia jubilar. En la Bula de Convocación,&nbsp;<em>Spes non confundit</em>, el Papa Francisco escribió: «Todos esperan. En el corazón de toda persona anida la esperanza como deseo y expectativa del bien, aun ignorando lo que traerá consigo el mañana» (n. 1). Es una expectativa que acompaña a quien se pone en viaje, porque la esperanza de vivir momentos de serenidad y de alegría es un deseo que no se puede reprimir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El turismo caracterizado por esta esperanza puede convertirse también en un signo concreto y tangible para la construcción de la paz. Es nuevamente el Papa Francisco el que lo explicita cuando escribe: «Inmemorial de los dramas del pasado, la humanidad atraviesa una nueva y difícil prueba que ve a tantas poblaciones oprimidas por la brutalidad de la violencia. ¿Qué les falta aún a estos pueblos que no hayan sufrido ya? ¿Cómo es posible que su grito desesperado de socorro no incite a los dirigentes de las naciones a querer poner fin a los demasiados conflictos regionales, conscientes de las consecuencias que pueden derivarse a escala mundial? ¿Es demasiado soñar con que las armas se callen y dejen de traer destrucción y muerte? Que el Jubileo recuerde que los que se conviertan en «los que trabajan por la paz serán llamados hijos de Dios» (Mt 5,9). La exigencia de paz nos interpela a todos y urge que se lleven a cabo proyectos concretos.» (<em>Spes non confundit</em>&nbsp;8).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que el turismo y la paz unidos a la esperanza se conviertan, por tanto, en el mensaje convencido, en esta Jornada Mundial del Turismo 2024, para quienes son operadores turísticos y para quienes emprenden el viaje con sentimientos y deseos de serenidad y concordia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">+ Rino Fisichella</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pro-Prefecto del Dicasterio para la Nueva Evangelización</p>
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		<title>Por la paz y la noviolencia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 30 Jan 2024 11:34:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Documentos]]></category>
		<category><![CDATA[Pastoral Social]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Acción Caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Diócesis de Tarazona]]></category>
		<category><![CDATA[Noviolencia]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cada 30 de enero, en los colegios se celebra una jornada educativa para fomentar la no violencia y la paz. Se pretende que en las aulas se aprenda a vivir la tolerancia, la solidaridad, la concordia, el respeto, la no violencia y la paz. Así, los alumnos serán siempre defensores del entendimiento entre las personas [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Cada 30 de enero, en los colegios se celebra una <strong>jornada educativa para fomentar la no violencia y la paz</strong>. Se pretende que en las aulas se aprenda a vivir la tolerancia, la solidaridad, la concordia, el respeto, la no violencia y la paz. Así, los alumnos serán siempre defensores del entendimiento entre las personas diferentes como forma de resolver los conflictos, de vivir el respeto y la tolerancia como forma de comportamiento habitual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin duda, <strong>en nuestra sociedad hay exceso de violencia; </strong>en realidad no debería de existir<strong>,</strong> y no me refiero solo a las guerras, terrorismos, asesinatos… También en nuestra vida de cada día, se dan faltas de respeto, hay agresividad en el hablar o en el actuar, entre mayores, entre jóvenes y también entre niños. Hay faltas de respeto contra los animales, contra la naturaleza o contra las cosas hechas por los hombres que nos ayudan en la vida de cada día; reciben agresiones inútiles que embrutecen al que las realiza, aunque el agresor piense que así se reafirma ante la sociedad o ante su tribu. Estos comportamientos nos impiden disfrutar de lo que Dios nos ha regalado y que tanto bien nos hace.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin duda la peor violencia es entre personas. Se produce en el deporte, en la cultura, en la educación, en diversos ambientes… <strong>incluso dentro de la familia</strong>. Violencia, que con demasiada frecuencia llega, por desgracia, hasta la muerte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No acertamos a saber las causas, pero es una realidad constatable. <strong>Sólo la educación</strong> desde la infancia en el respeto y la tolerancia, en la diversidad y en la fraternidad, nos puede ayudar a superarla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La jornada se celebra este día porque fue un 30 de enero de 1948 cuando asesinaron a Gandhi, el líder de la no violencia, el que había dicho “<em>no hay caminos para la paz, la paz es el único camino</em>”. Él demostró como con la no violencia se pueden conseguir grandes objetivos. Luego se produjo una gran paradoja, la no violencia fue interpretada como una violencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Los cristianos</strong> tenemos que ser los primeros en esta materia, seguimos al que nos invitó <strong><em>a perdonar a los enemigos, a amar a los que nos odian, a dar la vida por los demás</em></strong>, como él hizo. Y aunque para nosotros la jornada por excelencia para aprender, vivir y rezar por la paz es el <strong>1 de enero,</strong> también nos unimos y queremos que este día, en nuestros colegios, se celebre esta jornada educativa por la paz. <strong>Seamos ejemplo para todos</strong> de nuestra capacidad de respeto y entendimiento, de nuestro acoger a todos y aceptar al diferente como un hermano. A <strong>descubrir</strong> que siempre en el otro hay una parte de verdad y un fuerte motivo para amarle y perdonarle. Jesús lo ha hecho, es más, el mismo Jesús está presente en el otro, amarle es amar a Cristo. No nos cansemos de vivir y sembrar la paz y la no violencia en el más amplio sentido de la palabra. Seamos un ejemplo y que, a este propósito, unamos nuestro compromiso de <strong>rezar siempre por la paz</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Monseñor Vicente Rebollo, Obispo de Tarazona</p>
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		<title>El camino de la paz es el encuentro</title>
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		<dc:creator><![CDATA[C.E. para la pastoral social]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 Jun 2023 06:12:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Migraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Interculturalidad]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Convivencia intercultural en la Diócesis de Getafe La&#160;Delegación Diocesana de Migraciones de Getafe, tras la pausa forzada por la pandemia, ha recuperado la convivencia intercultural anual, que esta vez se ha celebrado el sábado 24 de junio en la finca del Centro Marista «Fuentenueva», junto a El Escorial. El objetivo es que el encuentro esté [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h1 class="wp-block-heading">Convivencia intercultural en la Diócesis de Getafe</h1>



<p class="wp-block-paragraph">La&nbsp;<a href="https://migrared.es/convivencia-intercultural-2023/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Delegación Diocesana de Migraciones de Getafe</a>, tras la pausa forzada por la pandemia, ha recuperado la convivencia intercultural anual, que esta vez se ha celebrado el sábado 24 de junio en la finca del Centro Marista «Fuentenueva», junto a El Escorial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El objetivo es que el encuentro esté abierto a toda la Diócesis, pero la presencia más destacada ha venido de las Parroquias de San Rafael de Getafe, en el barrio de la Alhóndiga, y Nuestra Señora de la Paz de Parla.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="1024" height="382" src="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2023/07/CI_2023_Encuentr-1024x382-1.jpg" alt="" class="wp-image-405250" srcset="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2023/07/CI_2023_Encuentr-1024x382-1.jpg 1024w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2023/07/CI_2023_Encuentr-1024x382-1-300x112.jpg 300w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2023/07/CI_2023_Encuentr-1024x382-1-768x287.jpg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Con un programa relajado, pues el objetivo era simplemente encontrarnos, hemos llevado a cabo distintas actividades para conocernos mejor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la mañana un lugar destacado ha sido para la oración compartida, en la que unos y otros hemos pedido la paz para tantos conflictos que ahora mismo hay en el mundo, algunos de los cuales tocaban muy de cerca a los participantes.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="1024" height="333" src="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2023/07/CI_2023_OraPaz2-1024x333-1.jpg" alt="" class="wp-image-405251" srcset="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2023/07/CI_2023_OraPaz2-1024x333-1.jpg 1024w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2023/07/CI_2023_OraPaz2-1024x333-1-300x98.jpg 300w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2023/07/CI_2023_OraPaz2-1024x333-1-768x250.jpg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Hemos rezado en silencio. Pero también hemos leído textos sobre la paz de los libros sagrados y hemos cantado.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2023/07/CI_2023_OraPaz0-1024x726-1.jpg" alt="" class="wp-image-405252" width="436" height="308" srcset="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2023/07/CI_2023_OraPaz0-1024x726-1.jpg 1024w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2023/07/CI_2023_OraPaz0-1024x726-1-300x213.jpg 300w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2023/07/CI_2023_OraPaz0-1024x726-1-768x545.jpg 768w" sizes="(max-width: 436px) 100vw, 436px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Resultaba hermoso oír hablar o cantar en la lengua de cada grupo, y en el fondo entender como en Pentecostés porque es una lengua común, la del Espíritu que es siempre amor, alegría y paz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hemos pasado un día agradable en familia conviviendo con personas de diferentes orígenes y compartiendo la comida que cada uno llevaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese carácter familiar se ha manifestado este año de manera especial en un nutrido grupo de gente menuda, que se lo han pasado estupendamente y han mostrado que las diferencias culturales o de raza no son obstáculo para el encuentro cuando no hay prejuicios. Y en los niños no los hay si no se los sembramos los adultos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://migrared.es/convivencia-intercultural-2023/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Lee la noticia en la fuente original</a></p>
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		<title>A sesenta años de la encíclica «Pacem in Terris» de san Juan XXIII</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/noticias/pastoral-social/a-sesenta-anos-de-la-enciclica-pacem-in-terris-de-san-juan-xxiii/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=a-sesenta-anos-de-la-enciclica-pacem-in-terris-de-san-juan-xxiii</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 13 Apr 2023 12:51:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral Social]]></category>
		<category><![CDATA[Doctrina Social de la Iglesia]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[San Juan XXIII]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La encíclica conserva una fuerte carga de actualidad en este mundo de la guerra a pedazos que no logra “desarmar el corazón”. &#160;ANDREA TORNIELLI, Vatican News «Crece entre los seres humanos la convicción de que las controversias entre los pueblos no pueden resolverse recurriendo a las armas, sino mediante la negociación». Hace sesenta años, el [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading">La encíclica  conserva una fuerte carga de actualidad en este mundo de la guerra a pedazos que no logra “desarmar el corazón”.</h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>&nbsp;ANDREA TORNIELLI</strong>, <a href="https://www.vaticannews.va/es/vaticano/news/2023-04/pacem-in-terris-enciclica-actual-e-ignorada-60-aniversario-juan.html">Vatican News</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">«Crece entre los seres humanos la convicción de que las controversias entre los pueblos no pueden resolverse recurriendo a las armas, sino mediante la negociación». Hace sesenta años, el santo Papa Juan XXIII, ya a las puertas de la muerte, entregó al mundo su encíclica sobre la paz, que formaba parte de los primeros pasos hacia el desarme y la distensión. La doctrina de la «guerra justa» llegaba a su fin y, con gran realismo, el Pontífice bergamasco advertía de los riesgos de nuevos y poderosos armamentos nucleares. Sesenta años después, ese texto sigue siendo aun actual y, por desgracia, ignorado. La persuasión sobre los efectos devastadores de una posible guerra atómica no parece hoy tan presente como en aquel abril de 1963: el mundo está desgarrado por decenas de conflictos olvidados, y una terrible guerra, que comenzó con la agresión de Rusia a Ucrania, está en curso en el corazón de la Europa cristiana. La cultura de la no violencia lucha por hacerse un espacio, mientras que incluso las palabras «tratativas» y «negociar» parecen blasfemas para muchos. Incluso el fortalecimiento de una autoridad política mundial capaz de fomentar la resolución pacífica de las disputas internacionales ha dado paso al escepticismo. La diplomacia parece apagada, la guerra y la loca carrera a los armamentos se consideran inevitables.</p>



<figure class="wp-block-embed alignleft is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<div class="oceanwp-oembed-wrap clr"><blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">? Mañana será el 60 aniversario de la Encíclica <a href="https://twitter.com/hashtag/PaceminTerris?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#PaceminTerris</a>. Desde entonces, se ha hecho mucho, pero aún queda mucho por hacer, para construir un mundo de Paz. ? <a href="https://t.co/DBd3gXSyeL">pic.twitter.com/DBd3gXSyeL</a></p>&mdash; Desarrollo Humano Integral (@vaticanIHD_ES) <a href="https://twitter.com/vaticanIHD_ES/status/1645411788379357184?ref_src=twsrc%5Etfw">April 10, 2023</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script></div>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Y, sin embargo, a pesar de este sombrío panorama, los principios enumerados por el Papa Roncalli en&nbsp;<em>«Pacem in Terris»&nbsp;</em>no sólo siguen interpelando a las conciencias, sino que son puestos en práctica a diario por quienes no se rinden ante la inevitabilidad del odio, la violencia, la prevaricación y la guerra. Lo atestiguan los «artesanos de la paz» que hoy llevan a cabo sus misiones en Ucrania y en tantas otras partes del mundo, a menudo poniendo en peligro sus vidas. Lo testimonian todos aquellos que se toman en serio las palabras que el Papa Francisco pronunció en la nunciatura de Kinshasa al encontrarse con las víctimas de una violencia indecible: «Para decir verdaderamente ‘no’ a la violencia no basta con evitar los actos violentos; es necesario arrancar de raíz la violencia: pienso en la codicia, en la envidia y, sobre todo, en el rencor». Hay que tener «el valor de desarmar el corazón».</p>



<h2 class="wp-block-heading">Mª Teresa Compte:  Juan XXIII Consiguió superar el esquema liberal-socialista</h2>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://alfayomega.es/a-proposito-de-pacem-in-terris/">Alfa y Omega</a>: </p>



<p class="wp-block-paragraph">A comienzos del próximo mes de abril se cumplirá el 60 aniversario de la encíclica&nbsp;<em><a href="https://www.vatican.va/content/john-xxiii/es/encyclicals/documents/hf_j-xxiii_enc_11041963_pacem.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Pacem in terris</a></em>. Será esta una oportunidad de oro para detenerse a repensar la contribución del magisterio del Papa Roncalli a la rica tradición de la&nbsp;<a href="https://alfayomega.es/tag/dsi-doctrina-social-de-la-iglesia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">doctrina social de la Iglesia</a>&nbsp;(DSI).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre todas las claves que configuran su enseñanza, hay una que podría considerarse el núcleo duro de la DSI y que se aprecia especialmente en&nbsp;<em><a href="https://alfayomega.es/expertos-escriben-sobre-la-enciclica-pacem-in-terris/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Pacem in terris</a></em>. No es otro que la antropología teológica o trascendente expresada en el trinomio encarnación-filiación-redención. Juan XXIII fue muy consciente de los nuevos retos a los que se enfrentaba la Iglesia en su misión de anunciar la verdad sobre Dios y sobre el hombre. Y para hacerlo, la DSI estaba llamada a pasar de la refutación a profundizar en su naturaleza antropológico-teológica para escapar definitivamente de las tentaciones de la llamada tercera vía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este Pontífice inició un camino que el&nbsp;<a href="https://alfayomega.es/tag/concilio-vaticano-ii/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Vaticano II</a>&nbsp;y sus sucesores han ido profundizando hasta conseguir que la DSI deje de ser vista a modo de inventario o como un simple análisis social. Consiguió superar el esquema liberal-socialista y lograr que en la DSI emergieran la justicia social y el bien común como criterios prácticos capaces de responder a las exigencias de la naturaleza humana. En este sentido, el magisterio social de Juan XXIII ofrece un modelo de discernimiento a través de unos elementos de juicio —amor, verdad y justicia— que la DSI ha incorporado como criterios de verificación de la justicia de los sistemas económicos y políticos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En sus enseñanzas, la edificación de relaciones de convivencia, sean políticas o socioeconómicas, no es una tarea de naturaleza técnica, sino eminentemente moral y espiritual. Y el discernimiento cristiano debe conducirnos necesariamente al fortalecimiento de la conciencia social de la comunidad católica. Esto es, precisamente, lo que los católicos debían aprender, escribió este Papa, en el ejercicio de sus tareas cotidianas: ajustar su actividad a los principios y normas sociales de la Iglesia, y no al revés.</p>
<p>La entrada <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/noticias/pastoral-social/a-sesenta-anos-de-la-enciclica-pacem-in-terris-de-san-juan-xxiii/">A sesenta años de la encíclica «Pacem in Terris» de san Juan XXIII</a> se publicó primero en <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es">Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</a>.</p>
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		<title>Mensaje del Papa por la Jornada Mundial de la Paz  para el año 2022</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/pastoral-social-documentos/mensaje-del-papa-francisco-para-la-jornada-mundial-de-la-paz/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=mensaje-del-papa-francisco-para-la-jornada-mundial-de-la-paz</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Jan 2022 09:33:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral Social]]></category>
		<category><![CDATA[Diálogo]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Jornada Mundial de la Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Papa Francisco]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Diálogo entre generaciones, educación y trabajo:instrumentos para construir una paz duradera(texto íntegro) 1.&#160;«¡Qué hermosos son sobre las montañas los pasos del mensajero que proclama la paz!» (Is 52,7). Las palabras del profeta Isaías expresan el consuelo, el suspiro de alivio de un pueblo exiliado, agotado por la violencia y los abusos, expuesto a la indignidad [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h3 class="wp-block-heading has-text-align-center">Diálogo entre generaciones, educación y trabajo:<br>instrumentos para construir una paz duradera<br>(texto íntegro)</h3>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>1.&nbsp;<em>«¡Qué hermosos son sobre las montañas los pasos del mensajero que proclama la paz!» (Is 52,7).</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Las palabras del profeta Isaías expresan el consuelo, el suspiro de alivio de un pueblo exiliado, agotado por la violencia y los abusos, expuesto a la indignidad y la muerte. El profeta Baruc se preguntaba al respecto: «¿Por qué, Israel, estás en una tierra de enemigos y envejeciste en un país extranjero? ¿Por qué te manchaste con cadáveres y te cuentas entre los que bajan a la fosa?» (3,10-11). Para este pueblo, la llegada del&nbsp;<em>mensajero de la paz</em>&nbsp;significaba la esperanza de un renacimiento de los escombros de la historia, el comienzo de un futuro prometedor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todavía hoy, el&nbsp;<em>camino de la paz</em>, que&nbsp;<a href="https://www.vatican.va/content/paul-vi/es.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">san Pablo VI</a>&nbsp;denominó con el nuevo nombre de&nbsp;<em>desarrollo</em>&nbsp;<em>integral</em>&nbsp;[1],permanece desafortunadamente alejado de la vida real de muchos hombres y mujeres y, por tanto, de la familia humana, que está totalmente interconectada. A pesar de los numerosos esfuerzos encaminados a un diálogo constructivo entre las naciones, el ruido ensordecedor de las guerras y los conflictos se amplifica, mientras se propagan enfermedades de proporciones pandémicas, se agravan los efectos del cambio climático y de la degradación del medioambiente, empeora la tragedia del hambre y la sed, y sigue dominando un modelo económico que se basa más en el individualismo que en el compartir solidario. Como en el tiempo de los antiguos profetas,&nbsp;<em>el clamor de los pobres y de la tierra</em>&nbsp;[2]&nbsp;sigue elevándose hoy, implorando justicia y paz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En cada época, la paz es tanto un don de lo alto como el fruto de un compromiso compartido. Existe, en efecto, una “arquitectura” de la paz, en la que intervienen las distintas instituciones de la sociedad, y existe un “artesanado” de la paz que nos involucra a cada uno de nosotros personalmente.&nbsp;[3]&nbsp;Todos pueden colaborar en la construcción de un mundo más pacífico: partiendo del propio corazón y de las relaciones en la familia, en la sociedad y con el medioambiente, hasta las relaciones entre los pueblos y entre los Estados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí me gustaría proponer&nbsp;<em>tres caminos</em>&nbsp;para construir una paz duradera. En primer lugar,&nbsp;<em>el diálogo entre las generaciones</em>, como base para la realización de proyectos compartidos. En segundo lugar,&nbsp;<em>la educación</em>, como factor de libertad, responsabilidad y desarrollo. Y, por último,&nbsp;<em>el trabajo</em>&nbsp;para una plena realización de la dignidad humana. Estos tres elementos son esenciales para «la gestación de un pacto social»&nbsp;[4], sin el cual todo proyecto de paz es insustancial.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>2.&nbsp;<em>Diálogo entre generaciones para construir la paz</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En un mundo todavía atenazado por las garras de la pandemia, que ha causado demasiados problemas, «algunos tratan de huir de la realidad refugiándose en mundos privados, y otros la enfrentan con violencia destructiva, pero entre la indiferencia egoísta y la protesta violenta, siempre hay una opción posible: el diálogo. El diálogo entre las generaciones»&nbsp;[5].</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo diálogo sincero, aunque no esté exento de una dialéctica justa y positiva, requiere siempre una confianza básica entre los interlocutores. Debemos recuperar esta confianza mutua. La actual crisis sanitaria ha aumentado en todos la sensación de soledad y el repliegue sobre uno mismo. La soledad de los mayores va acompañada en los jóvenes de un sentimiento de impotencia y de la falta de una idea común de futuro. Esta crisis es ciertamente dolorosa. Pero también puede hacer emerger lo mejor de las personas. De hecho, durante la pandemia hemos visto generosos ejemplos de compasión, colaboración y solidaridad en todo el mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dialogar significa escucharse, confrontarse, ponerse de acuerdo y caminar juntos. Fomentar todo esto entre las generaciones significa labrar la dura y estéril tierra del conflicto y la exclusión para cultivar allí las semillas de una paz duradera y compartida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque el desarrollo tecnológico y económico haya dividido a menudo a las generaciones, las crisis contemporáneas revelan la urgencia de que se alíen. Por un lado, los jóvenes necesitan la experiencia existencial, sapiencial y espiritual de los mayores; por el otro, los mayores necesitan el apoyo, el afecto, la creatividad y el dinamismo de los jóvenes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los grandes retos sociales y los procesos de construcción de la paz no pueden prescindir del diálogo entre los depositarios de la memoria ―los mayores― y los continuadores de la historia ―los jóvenes―; tampoco pueden prescindir de la voluntad de cada uno de nosotros de dar cabida al otro, de no pretender ocupar todo el escenario persiguiendo los propios intereses inmediatos como si no hubiera pasado ni futuro. La crisis global que vivimos nos muestra que el encuentro y el diálogo entre generaciones es la fuerza propulsora de una política sana, que no se contenta con administrar la situación existente «con parches o soluciones rápidas»&nbsp;[6], sino que se ofrece como forma eminente de amor al otro&nbsp;[7], en la búsqueda de proyectos compartidos y sostenibles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si sabemos practicar este diálogo intergeneracional en medio de las dificultades, «podremos estar bien arraigados en el presente, y desde aquí frecuentar el pasado y el futuro: frecuentar el pasado, para aprender de la historia y para sanar las heridas que a veces nos condicionan; frecuentar el futuro, para alimentar el entusiasmo, hacer germinar sueños, suscitar profecías, hacer florecer esperanzas. De ese modo, unidos, podremos aprender unos de otros»&nbsp;[8]. Sin raíces, ¿cómo podrían los árboles crecer y dar fruto?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sólo hay que pensar en la cuestión del cuidado de nuestra casa común. De hecho, el propio medioambiente «es un préstamo que cada generación recibe y debe transmitir a la generación siguiente»&nbsp;[9]. Por ello, tenemos que apreciar y alentar a los numerosos jóvenes que se esfuerzan por un mundo más justo y atento a la salvaguarda de la creación, confiada a nuestro cuidado. Lo hacen con preocupación y entusiasmo y, sobre todo, con sentido de responsabilidad ante el urgente cambio de rumbo&nbsp;[10]&nbsp;que nos imponen las dificultades derivadas de la crisis ética y socio-ambiental actual&nbsp;[11].</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otra parte, la oportunidad de construir juntos caminos hacia la paz no puede prescindir de la educación y el trabajo, lugares y contextos privilegiados para el diálogo intergeneracional. Es la educación la que proporciona la gramática para el diálogo entre las generaciones, y es en la experiencia del trabajo donde hombres y mujeres de diferentes generaciones se encuentran ayudándose mutuamente, intercambiando conocimientos, experiencias y habilidades para el bien común.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>3.&nbsp;&nbsp;<em>La instrucción y la educación como motores de la paz</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El presupuesto para la instrucción y la educación, consideradas como un gasto más que como una inversión, ha disminuido significativamente a nivel mundial en los últimos años. Sin embargo, estas constituyen los principales vectores de un desarrollo humano integral: hacen a la persona más libre y responsable, y son indispensables para la defensa y la promoción de la paz. En otras palabras, la instrucción y la educación son las bases de una sociedad cohesionada, civil, capaz de generar esperanza, riqueza y progreso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los gastos militares, en cambio, han aumentado, superando el nivel registrado al final de la “guerra fría”, y parecen destinados a crecer de modo exorbitante&nbsp;[12].</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por tanto, es oportuno y urgente que cuantos tienen responsabilidades de gobierno elaboren políticas económicas que prevean un cambio en la relación entre las inversiones públicas destinadas a la educación y los fondos reservados a los armamentos. Por otra parte, la búsqueda de un proceso real de desarme internacional no puede sino causar grandes beneficios al desarrollo de pueblos y naciones, liberando recursos financieros que se empleen de manera más apropiada para la salud, la escuela, las infraestructuras y el cuidado del territorio, entre otros.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me gustaría que la inversión en la educación estuviera acompañada por un compromiso más consistente orientado a promover la cultura del cuidado&nbsp;[13]. Esta cultura, frente a las fracturas de la sociedad y a la inercia de las instituciones, puede convertirse en el lenguaje común que rompa las barreras y construya puentes. «Un país crece cuando sus diversas riquezas culturales dialogan de manera constructiva: la cultura popular, la universitaria, la juvenil, la artística, la tecnológica, la cultura económica, la cultura de la familia y de los medios de comunicación»&nbsp;[14]. Por consiguiente, es necesario forjar un nuevo paradigma cultural a través de «un pacto educativo global para y con las generaciones más jóvenes, que involucre en la formación de personas maduras a las familias, comunidades, escuelas y universidades, instituciones, religiones, gobernantes, a toda la humanidad»&nbsp;[15]. Un pacto que promueva la educación a la ecología integral según un modelo cultural de paz, de desarrollo y de sostenibilidad, centrado en la fraternidad y en la alianza entre el ser humano y su entorno&nbsp;[16].</p>



<p class="wp-block-paragraph">Invertir en la instrucción y en la educación de las jóvenes generaciones es el camino principal que las conduce, por medio de una preparación específica, a ocupar de manera provechosa un lugar adecuado en el mundo del trabajo&nbsp;[17].</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>4.&nbsp;<em>Promover y asegurar el trabajo construye la paz</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El trabajo es un factor indispensable para construir y mantener la paz; es expresión de uno mismo y de los propios dones, pero también es compromiso, esfuerzo, colaboración con otros, porque se trabaja siempre con o por alguien. En esta perspectiva marcadamente social, el trabajo es el lugar donde aprendemos a ofrecer nuestra contribución por un mundo más habitable y hermoso. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La situación del mundo del trabajo, que ya estaba afrontando múltiples desafíos, se ha visto agravada por la pandemia de Covid-19. Millones de actividades económicas y productivas han quebrado; los trabajadores precarios son cada vez más vulnerables; muchos de aquellos que desarrollan servicios esenciales permanecen aún más ocultos a la conciencia pública y política; la instrucción a distancia ha provocado en muchos casos una regresión en el aprendizaje y en los programas educativos. Asimismo, los jóvenes que se asoman al mercado profesional y los adultos que han caído en la desocupación afrontan actualmente perspectivas dramáticas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El impacto de la crisis sobre la economía informal, que a menudo afecta a los trabajadores migrantes, ha sido particularmente devastador. A muchos de ellos las leyes nacionales no los reconocen, es como si no existieran. Tanto ellos como sus familias viven en condiciones muy precarias, expuestos a diversas formas de esclavitud y privados de un sistema de asistencia social que los proteja. A eso se agrega que actualmente sólo un tercio de la población mundial en edad laboral goza de un sistema de seguridad social, o puede beneficiarse de él sólo de manera restringida. La violencia y la criminalidad organizada aumentan en muchos países, sofocando la libertad y la dignidad de las personas, envenenando la economía e impidiendo que se fomente el bien común. La respuesta a esta situación sólo puede venir a través de una mayor oferta de las oportunidades de trabajo digno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El trabajo, en efecto, es la base sobre la cual se construyen en toda comunidad la justicia y la solidaridad. Por eso, «no debe buscarse que el progreso tecnológico reemplace cada vez más el trabajo humano, con lo cual la humanidad se dañaría a sí misma. El trabajo es una necesidad, parte del sentido de la vida en esta tierra, camino de maduración, de desarrollo humano y de realización personal»&nbsp;[18]. Tenemos que unir las ideas y los esfuerzos para crear las condiciones e inventar soluciones, para que todo ser humano en edad de trabajar tenga la oportunidad de contribuir con su propio trabajo a la vida de la familia y de la sociedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es más urgente que nunca que se promuevan en todo el mundo condiciones laborales decentes y dignas, orientadas al bien común y al cuidado de la creación. Es necesario asegurar y sostener la libertad de las iniciativas empresariales y, al mismo tiempo, impulsar una responsabilidad social renovada, para que el beneficio no sea el único principio rector.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta perspectiva hay que estimular, acoger y sostener las iniciativas que instan a las empresas al respeto de los derechos humanos fundamentales de las trabajadoras y los trabajadores, sensibilizando en ese sentido no sólo a las instituciones, sino también a los consumidores, a la sociedad civil y a las realidades empresariales. Estas últimas, cuanto más conscientes son de su función social, más se convierten en lugares en los que se ejercita la dignidad humana, participando así a su vez en la construcción de la paz. En este aspecto la política está llamada a desempeñar un rol activo, promoviendo un justo equilibrio entre la libertad económica y la justicia social. Y todos aquellos que actúan en este campo, comenzando por los trabajadores y los empresarios católicos, pueden encontrar orientaciones seguras en la&nbsp;<em>doctrina social de la Iglesia</em>. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Queridos hermanos y hermanas: Mientras intentamos unir los esfuerzos para salir de la pandemia, quisiera renovar mi agradecimiento a cuantos se han comprometido y continúan dedicándose con generosidad y responsabilidad a garantizar la instrucción, la seguridad y la tutela de los derechos, para ofrecer la atención médica, para facilitar el encuentro entre familiares y enfermos, para brindar ayuda económica a las personas indigentes o que han perdido el trabajo. Aseguro mi recuerdo en la oración por todas las víctimas y sus familias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A los gobernantes y a cuantos tienen responsabilidades políticas y sociales, a los pastores y a los animadores de las comunidades eclesiales, como también a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, hago un llamamiento para que sigamos avanzando juntos con valentía y creatividad por estos tres caminos: el diálogo entre las generaciones, la educación y el trabajo. Que sean cada vez más numerosos quienes, sin hacer ruido, con humildad y perseverancia, se conviertan cada día en artesanos de paz. Y que siempre los preceda y acompañe la bendición del Dios de la paz.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Vaticano, 8 de diciembre de 2021</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Francisco</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">____________________________________</p>



<p class="wp-block-paragraph">[1]&nbsp;Cf. Carta enc.&nbsp;<em><a href="https://www.vatican.va/content/paul-vi/es/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_26031967_populorum.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Populorum progressio</a></em>&nbsp;(26 marzo 1967), 76ss.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[2]&nbsp;Cf. Carta enc.&nbsp;<em><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#49" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Laudato si’</a></em>&nbsp;(24 mayo 2015), 49&nbsp;<em>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">[3]&nbsp;Cf. Carta enc.&nbsp;<em><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20201003_enciclica-fratelli-tutti.html#231" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Fratelli tutti</a></em>&nbsp;(3 octubre 2020), 231.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[4]&nbsp;<em><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20201003_enciclica-fratelli-tutti.html#218" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Ibíd</a>.</em>, 218.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[5]&nbsp;<em><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20201003_enciclica-fratelli-tutti.html#199" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Ibíd</a>.</em>, 199.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[6]&nbsp;<em><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20201003_enciclica-fratelli-tutti.html#179" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Ibíd</a>.</em>, 179.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[7]&nbsp;Cf.&nbsp;<em><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20201003_enciclica-fratelli-tutti.html#180" target="_blank" rel="noreferrer noopener">ibíd</a>.</em>, 180.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[8]&nbsp;Exhort. ap. postsin.&nbsp;<em><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20190325_christus-vivit.html#199" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Christus vivit</a></em>&nbsp;(25 marzo 2019), 199.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[9]&nbsp;Carta enc.&nbsp;<em><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#159" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Laudato si’</a></em>&nbsp;(24 mayo 2015), 159.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[10]&nbsp;Cf.&nbsp;<em>ibíd.</em>,&nbsp;<a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#163" target="_blank" rel="noreferrer noopener">163</a>;&nbsp;<a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#202" target="_blank" rel="noreferrer noopener">202</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[11]&nbsp;Cf.&nbsp;<em><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#139" target="_blank" rel="noreferrer noopener">ibíd</a>.</em>, 139.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[12]&nbsp;Cf.&nbsp;<em>Mensaje a los participantes en el 4º Foro de París sobre la paz</em>, 11-13 noviembre 2021.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[13]&nbsp;Cf. Carta enc.&nbsp;<em><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#231" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Laudato si’</a></em>&nbsp;(24 mayo 2015), 231;&nbsp;<a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/peace/documents/papa-francesco_20201208_messaggio-54giornatamondiale-pace2021.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Mensaje para la LIV Jornada Mundial de la Paz.</em>&nbsp;<em>La cultura del cuidado como camino de paz</em></a>&nbsp;(8 diciembre 2020).</p>



<p class="wp-block-paragraph">[14]&nbsp;Carta enc.&nbsp;<em><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20201003_enciclica-fratelli-tutti.html#199" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Fratelli tutti</a></em>&nbsp;(3 octubre 2020), 199.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[15]&nbsp;<a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/pont-messages/2020/documents/papa-francesco_20201015_videomessaggio-global-compact.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Videomensaje con ocasión del Encuentro “</em>Global Compact on Education. Together to Look Beyond”</a>&nbsp;(15 octubre 2020).</p>



<p class="wp-block-paragraph">[16]&nbsp;Cf.&nbsp;<em><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/pont-messages/2020/documents/papa-francesco_20201212_videomessaggio-climate-ambition-summit.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Videomensaje con ocasión de la Cumbre virtual de alto nivel sobre retos climáticos</a>&nbsp;</em>(12 diciembre 2020).</p>



<p class="wp-block-paragraph">[17]&nbsp;Cf. S. Juan Pablo II, Carta enc.&nbsp;<em><a href="https://www.vatican.va/content/john-paul-ii/es/encyclicals/documents/hf_jp-ii_enc_14091981_laborem-exercens.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Laborem exercens</a></em>&nbsp;(14 septiembre 1981), 18.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[18]&nbsp;Carta enc.&nbsp;<em><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html#128" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Laudato si’</a></em>&nbsp;(24 mayo 2015), 128.</p>



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<p>La entrada <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/pastoral-social-documentos/mensaje-del-papa-francisco-para-la-jornada-mundial-de-la-paz/">Mensaje del Papa por la Jornada Mundial de la Paz  para el año 2022</a> se publicó primero en <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es">Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</a>.</p>
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