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	<title>Papa Francisco archivos - Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</title>
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	<description>C.E. para la Pastoral Social</description>
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	<title>Papa Francisco archivos - Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</title>
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		<title>¿Deuda o justicia?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 29 Jun 2025 20:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ecología Integral]]></category>
		<category><![CDATA[Deuda]]></category>
		<category><![CDATA[Jubileo]]></category>
		<category><![CDATA[Papa Francisco]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El Jubileo y el llamamiento a pagar nuestra deuda ecológica Eduardo Agosta Scarel, O. Carm. Director del Departamento de Ecología Integral &#8211; CEE Este 2025, la Iglesia Católica celebra el Jubileo ordinario, convocado por Francisco en diciembre pasado mediante la bula Spes non confundit[i] (SnC). Lejos de ser un mero evento litúrgico, el Jubileo es [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading has-text-align-center"><strong>El Jubileo y el llamamiento a pagar nuestra deuda ecológica</strong></h2>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-center"><strong><em>Eduardo Agosta Scarel, O. Carm.</em></strong></h2>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-center"><strong><em>Director del Departamento de Ecología Integral &#8211; CEE</em></strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Este 2025, la Iglesia Católica celebra el Jubileo ordinario, convocado por Francisco en diciembre pasado mediante la bula <em>Spes non confundit<a href="#_edn1" id="_ednref1"><sup><strong><sup>[i]</sup></strong></sup></a> </em>(SnC). Lejos de ser un mero evento litúrgico, el Jubileo es una poderosa interpelación a nuestra conciencia global. Inspirado en la antigua tradición bíblica de liberar a los oprimidos y perdonar las deudas para restaurar el equilibrio social, el papa Francisco nos lanzó un desafío radical: condonar la deuda externa de los países más pobres (cf. SnC, 16). Pero su llamado va más allá de un simple gesto de generosidad. Es una profunda exigencia de justicia, fundamentada en un concepto que debe sacudir nuestras estructuras económicas y mentales: la deuda ecológica.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>La trampa de la deuda: Una herida sangrante de bienes de la tierra y dignidad humana</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Para entender la urgencia de este llamado, primero debemos dimensionar el problema de la deuda financiera. Los datos son elocuentes y dramáticos. Más de la mitad de los países menos desarrollados del mundo están atrapados en una crisis de deuda, con una carga global que supera los 9 mil millones de dólares. El sobreendeudamiento es crítico. Asimismo, la situación es tan grave que 48 países en desarrollo destinan más recursos a pagar el servicio de la deuda que a garantizar derechos humanos básicos. Pensemos en lo que esto significa: 3.300 millones de personas viven en naciones donde el pago a los acreedores es más importante que la salud pública, y 2.100 millones en lugares donde supera al presupuesto de educación. Las prioridades se invierten y es un círculo vicioso.<a href="#_edn2" id="_ednref2"><sup>[ii]</sup></a> Este sistema crea una “trampa de la deuda”. Los países se ven obligados a desviar sus escasos recursos del desarrollo humano para pagar intereses, lo que a su vez les impide generar un crecimiento autónomo y sostenible, perpetuando su dependencia.<a href="#_edn3" id="_ednref3"><sup>[iii]</sup></a> Como señaló el papa Francisco, esta crisis genera “miseria y angustia”, despojando a millones de personas de un futuro digno.Es una estructura de pecado que convierte un principio justo —que las deudas deben pagarse— en un instrumento de opresión cuando su cobro exige “sacrificios insoportables” a poblaciones enteras.<a href="#_edn4" id="_ednref4"><sup>[iv]</sup></a></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="724" height="1024" src="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/06/Deuda-Jubileo-Mesa-redonda-Sevilla-724x1024.jpg" alt="" class="wp-image-412385" srcset="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/06/Deuda-Jubileo-Mesa-redonda-Sevilla-724x1024.jpg 724w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/06/Deuda-Jubileo-Mesa-redonda-Sevilla-212x300.jpg 212w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/06/Deuda-Jubileo-Mesa-redonda-Sevilla-768x1086.jpg 768w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/06/Deuda-Jubileo-Mesa-redonda-Sevilla.jpg 905w" sizes="(max-width: 724px) 100vw, 724px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>La deuda ecológica: La otra cara de la moneda</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Y aquí es donde el argumento da un giro decisivo. La narrativa tradicional presenta a los países del Sur Global como deudores. Sin embargo, si ampliamos la mirada, descubrimos que la balanza está invertida. El papa Francisco afirmó que la deuda financiera y la ecológica son “dos caras de la misma moneda”, y que ambas hipotecan nuestro futuro.<a href="#_edn5" id="_ednref5"><sup>[v]</sup></a> En África, por ejemplo, la situación es especialmente grave: la mayoría de su población vive en países que gastan más en el servicio de la deuda externa que en salud o educación.<a href="#_edn6" id="_ednref6"><sup>[vi]</sup></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Y qué es la deuda ecológica? Es la deuda acumulada por los países industrializados del Norte Global con los países del Sur por siglos de explotación ambiental y social<a href="#_edn7" id="_ednref7"><sup>[vii]</sup></a>.&nbsp; Se manifiesta de dos formas principales:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>La deuda de carbono:</em> Los países más ricos son los responsables históricos de la inmensa mayoría de las emisiones de gases de efecto invernadero que han provocado la crisis climática. Aunque solo albergan una minoría de la población mundial, su modelo de producción y consumo ha contaminado la atmósfera de todos. El G20 es responsable de casi el 80% de las emisiones acumuladas; los países más pobres, de apenas un 4%.<a href="#_edn8" id="_ednref8"><sup>[viii]</sup></a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>La deuda por expoliación:</em>La prosperidad del Norte se ha construido, en gran medida, sobre la explotación intensiva de los recursos naturales (minerales, bosques, combustibles fósiles) de los países del Sur. Este modelo extractivista ha generado enormes beneficios económicos para unos pocos, mientras dejaba a las comunidades locales con la degradación ambiental, la contaminación y la pérdida de sus medios de vida.<a href="#_edn9" id="_ednref9"><sup>[ix]</sup></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta profunda injusticia se agudiza porque las consecuencias de la crisis climática, tales como sequías, inundaciones, o pérdida de biodiversidad, impactan de forma desproporcionada y brutal precisamente en las poblaciones más vulnerables del Sur, aquellas que menos han contribuido a generarla. Soportan los costes de una crisis que no es suya. Por otra parte, la responsabilidad de esta situación es compartida. Involucra a gobiernos deudores, a acreedores que prestaron en condiciones de riesgo, y a las instituciones financieras internacionales cuyas políticas han perpetuado estas crisis. El sistema financiero global, en su diseño actual, no solo refleja las desigualdades globales, sino que las amplifica, funcionando de una manera que es ineficiente, injusta y extractiva.<a href="#_edn10" id="_ednref10"><sup>[x]</sup></a></p>



<h2 class="wp-block-heading">Justicia, no magnanimidad</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Por todo esto, el llamado a la condonación de la deuda financiera no es un acto de caridad, sino “una cuestión de justicia” (SnC, 16). Es el reconocimiento de que los países enriquecidos tienen un <em>crédito ecológico negativo</em> con el resto del mundo. Cancelar su deuda monetaria es, en realidad, un paso mínimo y necesario para empezar a saldar nuestra inmensa deuda ecológica. <a href="#_edn11" id="_ednref11"><sup>[xi]</sup></a></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Un camino hacia adelante: hacia una nueva arquitectura financiera global</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">La celebración del Jubileo en 2025 y la IV Conferencia de la ONU sobre Financiación para el Desarrollo en Sevilla nos brindan una oportunidad histórica para pasar de las palabras a los hechos. No basta con gestos aislados; se necesita una reforma estructural del sistema financiero global.<a href="#_edn12" id="_ednref12"><sup>[xii]</sup></a> Desde la Doctrina Social de la Iglesia y las voces diversas organizaciones de la sociedad civil y eclesial de España, se proponen medidas concretas<a href="#_edn13" id="_ednref13"><sup>[xiii]</sup></a>:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Mecanismos de cancelación y reestructuración: Adoptar procesos ágiles y justos para cancelar o reestructurar las deudas soberanas, liberando a los países de la trampa del sobreendeudamiento.</li>



<li>Canjes de deuda por vida<strong>:</strong> Implementar programas que permitan a los países canjear el pago de su deuda por inversiones verificables en salud, educación, seguridad alimentaria y acción climática.</li>



<li>Regulación y transparencia: Aumentar la regulación del sistema financiero internacional para prevenir futuras crisis, garantizando que los préstamos no impongan condiciones perjudiciales para el bienestar social y ambiental.</li>



<li>Financiación climática justa: Crear y dotar fondos climáticos que reconozcan explícitamente la deuda ecológica, proveyendo los recursos necesarios para que los países en desarrollo puedan adaptarse al cambio climático y transitar hacia modelos sostenibles.</li>



<li>Un marco multilateral equitativo: Diseñar un sistema de gobernanza financiera que incluya a todas las partes en pie de igualdad, especialmente a los países deudores, para que las decisiones sean verdaderamente equitativas.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">El objetivo final —como señala la Declaración eclesial española sobre deuda y desarrollo de Sevilla del 11 de marzo pasado— es construir una economía con alma, que cuide la vida y no la mate, que incluya y no descarte, que humanice y no deshumanice. Una economía donde la dignidad de la persona y el cuidado de la casa común sean el centro, no el beneficio a cualquier costo. Como nos enseña el profeta Isaías, <em>la verdadera paz sólo puede ser fruto de la justicia</em> (Is 32, 17). Y hoy, la justicia global exige que reconozcamos y empecemos a pagar nuestra deuda ecológica.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Referencias</strong></h2>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1"><sup>[i]</sup></a> Francisco (2024). Bula de convocación del Jubileo ordinario Año 2025, <em>Spes non confundit. </em><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/bulls/documents/20240509_spes-non-confundit_bolla-giubileo2025.html"><em>Spes non confundit &#8211; Bula de convocación del Jubileo Ordinario del Año 2025 (9 de mayo de 2024) | Francisco</em></a><em></em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2"><sup>[ii]</sup></a> Cf. Declaración “¿Deuda o Desarrollo?” de las entidades eclesiales españolas convocadas en la jornada del 11 de marzo de 2025 en Sevilla. <a href="https://www.manosunidas.org/sites/default/files/imce/noticias/declaracionfinaldeudaydesarrollo-11-03-2025-1.pdf">Declaración sobre «Deuda o Desarrollo»</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref3" id="_edn3"><sup>[iii]</sup></a> Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Integral Humano (DSDIH, 2025). <em>Jubileo 2025: condonación de la deuda ecológica</em>, Nota temática. <a href="https://www.humandevelopment.va/es/news/2025/giubileo-2025-remissione-del-debito-ecologico.html">“Jubileo 2025: condonación de la deuda ecológica” &#8211; Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref4" id="_edn4"><sup>[iv]</sup></a> Cf. Declaración “¿Deuda o Desarrollo?”, o.c.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref5" id="_edn5"><sup>[v]</sup></a> Francisco (2024). <a href="https://press.vatican.va/content/salastampa/it/bollettino/pubblico/2024/11/13/0887/01782.html">Mensaje del Papa pronunciado por el Secretario de Estado en la COP 2</a>9, Bakú, 11 de noviembre de 2024.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref6" id="_edn6"><sup>[vi]</sup></a> Cf. Pontificia Academia de Ciencias Sociales (2025). <em>El reporte del Jubileo &#8211; Iniciativa propuesta por el papa Francisco</em>. <a href="https://ipdcolumbia.org/wp-content/uploads/2025/06/Jubilee-report-Spanish.pdf">El Reporte del Jubileo:</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref7" id="_edn7"><sup>[vii]</sup></a> Agosta, Eduardo (2025). <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/noticias/accion-caritativa/ecologia-integral/el-futuro-de-la-arquitectura-global-para-el-financiamiento-al-desarrollo/">El futuro de la arquitectura global para el financiamiento al desarrollo</a>. Nota de blog, Subcomisión Epsicopal de Acción Caritativa y Social, CEE. (11 de marzo de 2025).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref8" id="_edn8"><sup>[viii]</sup></a> DSDHI (2025).&nbsp; <em>Jubileo 2025: condonación de la deuda ecológica</em>, o.c.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref9" id="_edn9"><sup>[ix]</sup></a> Ibid.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref10" id="_edn10"><sup>[x]</sup></a> Cf. Pontificia Academia de Ciencias Sociales (2025), o.c.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref11" id="_edn11"><sup>[xi]</sup></a> Ibid.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref12" id="_edn12"><sup>[xii]</sup></a>&nbsp; Cf. Pontificia Academia de Ciencias Sociales (2025), o.c.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref13" id="_edn13"><sup>[xiii]</sup></a> Declaración “¿Deuda o Desarrollo?”, o.c.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Francisco, el papa de las periferias</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 09:02:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Migraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Pastoral]]></category>
		<category><![CDATA[Mons. Xabier Gómez]]></category>
		<category><![CDATA[Papa Francisco]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Carta pastoral de Mons. Xabier Gómez El papa Francisco vino del “fin del mundo”, llegó de una periferia geográfica llena de vida al centro del catolicismo para poner las periferias existenciales y a quienes las habitan en el corazón de la misión de la Iglesia. Francisco ha sido un Pastor Universal que se entendía a [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Carta pastoral de Mons. Xabier Gómez</p>



<p class="wp-block-paragraph">El papa Francisco vino del “fin del mundo”, llegó de una periferia geográfica llena de vida al centro del catolicismo para poner las periferias existenciales y a quienes las habitan en el corazón de la misión de la Iglesia. Francisco ha sido un Pastor Universal que se entendía a sí mismo como discípulo misionero. Sus doce años de servicio y magisterio han iniciado la llamada a poner a la Iglesia en estado permanente de misión, en salida sinodal. No hay misión sin testimonio. En un momento global que necesitaba testigos más que maestros, el papa Francisco ha sido sobre todo testigo del Resucitado y después maestro en el discernimiento y la santidad de la puerta de al lado. En una Iglesia hospital de campaña, Iglesia que se mira en el icono del buen samaritano y de la mujer samaritana, Francisco propuso el fenómeno de las migraciones como el “signo de los tiempos”, de nuestro tiempo. Y no se equivocó. Al hacerlo consiguió despertar conciencias con una sola palabra pronunciada sobre el Mar Mediterráneo convertido en fosa común: vergüenza. Nos enseñó que la indiferencia y la cultura del descarte también matan. Amigo de la vida y de los pobres quiso reformar la Iglesia desde la cercanía a los descartados de todo tipo. Entre ellos las personas migradas y refugiadas portadoras de un mensaje divino.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-full is-resized"><img decoding="async" width="532" height="800" src="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/05/Vigilia-CIE-aluche-cobo-Czerny-2016.jpg" alt="" class="wp-image-411862" style="width:377px;height:auto" srcset="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/05/Vigilia-CIE-aluche-cobo-Czerny-2016.jpg 532w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/05/Vigilia-CIE-aluche-cobo-Czerny-2016-200x300.jpg 200w" sizes="(max-width: 532px) 100vw, 532px" /><figcaption class="wp-element-caption">Vigilia frente al CIE de Aluche en 2016</figcaption></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">En la tradición de los profetas y en continuidad con sus predecesores, Francisco con gestos, encuentros, viajes y palabras dejó un legado a su Pueblo y un mensaje a la humanidad. Aunque algunos se nieguen a reconocerlo, sabemos que el Dios de Jesús nos habla por medio de las personas en movilidad humana forzada. Nos habla en una Encarnación continuada a través de rostros, historias de lucha, superación, a través de redes de solidaridad que se tejen por todo el mundo. Dios camina con ellas y ellos, nos llama a hacer un “nosotros” cada vez más grande. Francisco no se limitó a hablar de las personas migradas sino a hablar con las personas migradas. Nos invitó a mirar a los ojos y a escuchar con el corazón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para el papa Francisco los migrantes y refugiados fueron prioridad, porque en ellos encontramos al Señor y porque con ellas y ellos aprendíamos a desarmar las injusticias, violencias y desigualdades que empujan a dejar el propio país en busca de un futuro. Francisco que inició su ministerio en Lampedusa estuvo a punto de concluirlo en las Islas Canarias, del Mediterráneo al Atlántico, llevó siempre a las personas migradas y refugiadas en el corazón y para siempre los ha colocado en el corazón pastoral de la Iglesia, donde palpita el Corazón de Cristo, buen Pastor.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Fray Xabier Gómez, Obispo de Sant Feliu de Llobregat</strong></p>
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			</item>
		<item>
		<title>En el día del trabajo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 May 2025 08:50:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral del Trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Pastoral]]></category>
		<category><![CDATA[Mons. Fernando García Cadiñanos]]></category>
		<category><![CDATA[Obispos]]></category>
		<category><![CDATA[Papa Francisco]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Carta pastoral de Mons. Fernando García Cadiñanos Celebramos hoy el 1º de Mayo, un día muy especial para el mundo obrero, que nos permite reflexionar juntos sobre la dignidad y la centralidad del trabajo en la vida humana y en el designio de Dios. Sin duda, la riqueza de la doctrina social de la Iglesia [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading">Carta pastoral de Mons. Fernando García Cadiñanos</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Celebramos hoy el 1º de Mayo, un día muy especial para el mundo obrero, que nos permite reflexionar juntos sobre la dignidad y la centralidad del trabajo en la vida humana y en el designio de Dios. Sin duda, la riqueza de la doctrina social de la Iglesia nos ofrece una luz para comprender y acoger las diferentes dimensiones del trabajo que, en la situación actual, hoy son simplificadas u opacadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde sus inicios, la enseñanza de la Iglesia ha resaltado que el trabajo no es sólo un medio para obtener sustento, sino una dimensión fundamental de la persona humana. A través del trabajo, el ser humano participa en la obra creadora de Dios, desarrolla sus capacidades, se relaciona con los demás y contribuye al bien común de la sociedad. El trabajo nos da dignidad y nos dignifica. Además, es un factor que nos ayuda a cultivar la esperanza tan necesaria para un proyecto de vida estable. Así lo recordaba el papa Francisco: “Cuando no sabes si mañana vas a poder dar de comer a tus hijos, o si lo que estás estudiando te permitirá tener un trabajo digno, es fácil caer en el desánimo. ¿Dónde buscar la esperanza?” (Bula del Jubileo 2025). En ese sentido, la Iglesia siempre ha reivindicado un trabajo digno, que pasa por la primacía del ser humano sobre el capital, salarios justos y condiciones laborales dignas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Somos conscientes de que la realidad del mundo laboral se presenta con una complejidad creciente. Una nueva cultura del ocio reivindica más un trabajo compatible con la libertad, el tiempo libre y el conveniente descanso. Igualmente, una mentalidad creciente busca una seguridad permanente y segura que sólo se encuentra en los empleos de la Administración. El desajuste entre la demanda necesaria de algunos puestos de trabajo y una oferta que no los cubre, necesita una urgente reflexión conjunta. La globalización, la digitalización, la precariedad, la competitividad, el desempleo juvenil y la persistente desigualdad salarial son desafíos que interpelan nuestra conciencia cristiana y nos exigen una respuesta activa y solidaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vemos cómo en muchos lugares el trabajo se convierte en fuente de sufrimiento, de explotación y de exclusión, negando la dignidad intrínseca de quienes lo realizan. Sin duda, todos conocemos esta realidad que se hace presente en el rostro de infinidad de migrantes que no pueden trabajar, aunque quieren, por problemáticas administrativas lo que les obliga a realizar trabajos en la economía sumergida. ¡Es una vergüenza y un hecho indignante! También nos son familiares situaciones de trabajos en condiciones de explotación o precariedad, lo que dificulta su acceso o sumerge a los que lo desempeñan a situaciones de pobreza, vulnerabilidad o exclusión. Hay que reconocer que muchos de estos empleos están ocupados por la población migrante. En este sentido, las empleadas de hogar, aunque han visto muchas de sus reivindicaciones escuchadas, constituyen un sector a cuidar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Junto a ello, es de alabar el esfuerzo de muchos empresarios o pequeños autónomos por llevar adelante su empresa y generar riqueza y empleo con esfuerzo personal. ¡Gracias! La fraternidad que se establece en el ámbito de muchas de estas empresas es digna de imitación.<br>También es hermoso el empleo que se genera en el ámbito de la economía social, posibilitando el empleo de personas y colectivos vulnerables que, sin el arrojo de algunos y el apoyo de la sociedad, sería imposible su plena inclusión en la sociedad. Entre todos hay que apoyar este tipo de iniciativas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este contexto, es bueno recordar la voz del papa Francisco, al que despedíamos hace pocos días, y para que quien el trabajo constituía un elemento fundamental en el desarrollo humano, junto al techo y a la tierra: las tres famosas “T”. Suyas son estas palabras: “El gran tema es el trabajo. Lo verdaderamente popular —porque promueve el bien del pueblo— es asegurar a todos la posibilidad de hacer brotar las semillas que Dios ha puesto en cada uno, sus capacidades, su iniciativa, sus fuerzas. Esa es la mejor ayuda para un pobre, el mejor camino hacia una existencia digna” (FT 162).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al celebrar junto con toda nuestra sociedad esta fiesta del trabajo, como Iglesia diocesana estamos llamados a implicarnos en algunos caminos. Se me ocurren tres propuestas:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Promover la dignidad de todo trabajador: Defendiendo salarios justos, facilitando condiciones de trabajo seguras y respetuosas y oportunidades de desarrollo profesional, sensibilizándonos en esta temática, reclamando a los que tienen responsabilidad pública.</li>



<li>Acompañar a quienes sufren el desempleo y la precariedad: Así lo hace especialmente Cáritas, ofreciendo apoyo y promoción para una inserción laboral digna.</li>



<li>Dar a conocer e iniciarse en la doctrina social de la Iglesia: Para que desde estos valores y enseñanzas que se promueven se genere una sociedad más justa y equitativa.</li>
</ul>
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		<title>¡Buen camino, Francisco!</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 30 Apr 2025 09:18:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral del Trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Papa Francisco]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Estos doce años con el Papa Francisco han sido un tiempo de Gracia. Nos hemos sentido acompañados. Ha sido como esas excursiones con los amigos en los que la compañía le da un valor nuevo al trayecto recorrido y al que nos queda por recorrer. El cansancio se torna alegría y te quedan ganas de [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Estos doce años con el Papa Francisco han sido un tiempo de Gracia. Nos hemos sentido acompañados. Ha sido como esas excursiones con los amigos en los que la compañía le da un valor nuevo al trayecto recorrido y al que nos queda por recorrer. El cansancio se torna alegría y te quedan ganas de seguir. Así ha sido. Este tiempo se nos ha hecho agradable y corto, nos hemos quedado con ganas de más. La vida del Papa Francisco, el Papa de los “procesos” nos anima a seguir estos caminos de esperanza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los que vivimos comprometidos en la evangelización del mundo obrero nos sentimos muchas veces poco comprendidos y acompañados por la Iglesia. Con Francisco hemos tenido un chute de ánimo, “el gran tema es el trabajo” nos señalaba en <em>Fratelli tutti</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuántas veces nos han dicho en nuestras comunidades parroquiales, con más o menos cariño, “el hijo pródigo ha vuelto”, y que pocas veces se han interesado por cómo nos va en el sindicato o en la asociación de vecinos, o como ha resultado este o aquel conflicto…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con el Papa Francisco hemos visto valorada nuestra presencia cristiana en el mundo. Al gastar una tarde con un trabajador o vecino con problemas, al comprometernos en este o aquel conflicto por unas reivindicaciones justas, o denunciando alguna la deshumanización a la que nos somete el sistema. En esos momentos, en ese tiempo gastado nos hemos sentido Iglesia, Iglesia misionera, Iglesia “hospital de campaña” en las periferias de la existencia humana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los encuentros de Francisco con sindicalistas, con trabajadores de la economía formal e informal nos han ido confirmando en la urgencia de acompañar estas realidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sus gestos con los trabajadores, con los migrantes, con los pobres, con los presos…, nos han hecho valorar la fuerza de lo pequeño, de los gestos humildes que transforman.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otras de sus aportaciones ha sido la de relacionar el trabajo con los cuidados. Un trabajo que contamina, que devora irracionalmente los recursos de la tierra, que no la restaura, que no cuida a la persona trabajadora…, no es trabajo digno.<a href="#_ftn1" id="_ftnref1">[1]</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">El magisterio del Papa Francisco nos pide volver la mirada hacia los últimos del mundo obrero: los descartados, los trabajadores pobres, los de la economía informal, etc. El magisterio anterior a Francisco nos hizo centrarnos en el trabajo formal, en el trabajador de la industria, de los servicios, y esto, quizá nos ha hecho distraernos y dejar en un segundo plano a los ignorados por este sistema económico.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Peregrinos de la Esperanza.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Francisco se ha caracterizado por abrir caminos, procesos en los que nos ha ido implicando. No estaba en sus planes cerrarlos él, esa tarea nos la ha dejado a nosotros y nos ha dicho que “soñemos”, que no nos pongamos barreras en la construcción de esos caminos: “la esperanza no defrauda”<a href="#_ftn2" id="_ftnref2">[2]</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antonio Javier Aranda</p>



<p class="wp-block-paragraph">Director del Departamento de la Pastoral del Trabajo de la CEE</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref1" id="_ftn1">[1]</a>&nbsp; Papa Francisco, Mensaje a la 109 Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT, 17-06- 2021.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref2" id="_ftn2">[2]</a>&nbsp; Papa Francisco, Bula de convocación del Jubileo Ordinario del Año 2025</p>
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		<title>Los presos lloran al Papa Francisco</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Apr 2025 10:51:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral Penitenciaria]]></category>
		<category><![CDATA[Cárceles]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Pastoral]]></category>
		<category><![CDATA[Mons. Florencio Roselló]]></category>
		<category><![CDATA[Papa Francisco]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>He visitado bastantes celdas de diferentes prisiones en estos doce años de pontificado del Papa Francisco y en muchas de ellas había una foto de Francisco en las celdas, en un lugar visible Los presos del mundo se han quedado huérfanos. Las cárceles se han quedado frías y desangeladas. Francisco nos ha dejado. Con su [&#8230;]</p>
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<h2 class="wp-block-heading">He visitado bastantes celdas de diferentes prisiones en estos doce años de pontificado del Papa Francisco y en muchas de ellas había una foto de Francisco en las celdas, en un lugar visible</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Los presos del mundo se han quedado huérfanos. Las cárceles se han quedado frías y desangeladas. Francisco nos ha dejado. Con su muerte, la ilusión y la esperanza han muerto. Me queda el consuelo de que su última salida del Vaticano fue a una prisión, a la cárcel de Regina Coeli, el pasado 17 de abril, Jueves Santo. Francisco, el visitador de los presos, ha muerto. En patios, galerías y pabellones de muchas cárceles del mundo se le llora y se le recuerda, se le venera y se le reza. He visitado bastantes celdas de diferentes prisiones en estos doce años de pontificado del Papa Francisco y en muchas de ellas había una foto de Francisco en las celdas, en un lugar visible. No la escondían, no la ocultaban, no sentían vergüenza, sino más bien orgullo. He visto cómo pasaban su mano por encima de la foto, le rezaban y en muchos casos la besaban. En las cárceles hay sentimientos, hay cariño, hay amor, y estos días se lo están manifestando al difunto papa Francisco.<br>El Papa Francisco ha sido un visitador de presos. Durante su pontificado ha visitado unas 23 prisiones en diferentes lugares del mundo. Siempre con el beneficio de la duda, antes de entrar, en la puerta de la prisión siempre se preguntaba: “¿Por qué ellos y no yo? No soy mejor que ellos”. Dentro les sonreía, les abrazaba, les besaba, les preguntaba por su familia, no por el delito. Era el mismo Cristo quien se acercaba a ellos. Su mensaje siempre era de esperanza. La visita de Francisco convencía a los presos de que su futuro estaba por encima de los muros que les encerraba. Una esperanza que se hacía vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Francisco no solo visitaba a las prisiones y estaba con los presos. Su palabra era la primera y más autorizada en defensa de los derechos humanos de los presos y en buscar medidas legales que ayudasen al preso a no perder la esperanza. Su palabra profética miraba la defensa del preso y su derecho a la vida y a la reinserción. En la bula de convocatoria del Jubileo de la Esperanza abogaba por la abolición de la pena de muerte cuando decía: “Respeto de los derechos humanos y sobre todo la abolición de la pena de muerte, recurso que para la fe cristiana es inadmisible y aniquila toda esperanza de perdón y renovación” (nº 10) (Catecismo Iglesia Católica, 2267).<br>Enérgico se mostró contra la cadena perpetua y las condenas largas cuando dijo en una prisión de mujeres en Chile: “Una condena sin futuro no es una condena humana, es una tortura” (16 enero 2018). Apelando a nuestra conciencia de cristiano, Francisco decía: “Todos los cristianos están llamados a mejorar las condiciones carcelarias, en el respeto de la dignidad humana de las personas privadas de libertad” (Fratelli Tutti 116). En los mismos términos se expresó cuando habló a los miembros de policía penitenciaria de Italia: «La prisión perpetua no es la solución a los problemas. Y lo repito: no es la solución de los problemas, sino un problema pendiente de resolver. Porque si se encierra la esperanza, no hay futuro para la sociedad. Nunca se debe privar del derecho a empezar de nuevo».</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">El Papa Francisco ha sido un visitador de presos. Durante su pontificado ha visitado unas 23 prisiones en diferentes lugares del mundo. Siempre con el beneficio de la duda, antes de entrar, en la puerta de la prisión siempre se preguntaba: “¿Por qué ellos y no yo? No soy mejor que ellos”</p>
</blockquote>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-full is-resized"><img decoding="async" width="833" height="440" src="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2022/05/Florencio-Francisco-barquita-1-web-1.jpg" alt="" class="wp-image-399146" style="width:561px;height:auto" srcset="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2022/05/Florencio-Francisco-barquita-1-web-1.jpg 833w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2022/05/Florencio-Francisco-barquita-1-web-1-300x158.jpg 300w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2022/05/Florencio-Francisco-barquita-1-web-1-768x406.jpg 768w" sizes="(max-width: 833px) 100vw, 833px" /><figcaption class="wp-element-caption">Florencio Roselló le entrega al Papa Francisco una barca hecha por presos</figcaption></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Desde mi nombramiento como arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela he manifestado que no he querido perder el contacto con los hombres y mujeres que están en prisión. Una carta desde la cárcel, una llamada o un whatsapp de un preso de permiso o de un familiar me ayuda a no olvidar de dónde vengo y a no perder la sensibilidad por los pobres. Desde el fallecimiento del Papa, varios presos y presas, así como familiares de los mismos me han escrito para darme el pésame, pero también para manifestarme su tristeza y desolación.<br>“Rezo por el papa Francisco. Para mí ha sido un representante del Padre con hechos y no solo con palabras. Un abrazo, no pierdo la esperanza” (Pilar). “Siento mucho el fallecimiento del Papa. A los presos nos transmitía esperanza” (Nati). “Le acompaño en este día triste del fallecimiento del Papa Francisco. Un papa que supo llegar al mundo por su gran labor en favor de los presos. Se lo dice la madre de un preso” (Mª Ángeles).<br>Los presos y sus familias lloran la muerte de Francisco. Ha dejado huella profunda en muchas cárceles del mundo. Ahora, todos los presos se están preguntando: “¿Y ahora qué?”. Un preso lo expresaba muy bien cuando me escribía: “Pido que el nuevo papa siga el camino de Francisco” (Ángel). También yo pido que el Espíritu Santo ilumine a los cardenales en el cónclave y nos dé un Papa que no deje huérfanos a los presos. En la visita a la cárcel de Regina Coeli el Jueves Santo, su última salida del Vaticano, les dijo a los presos: “Me gusta hacer cada año lo que hizo Jesús el Jueves Santo, el lavatorio de los pies, en la cárcel”. Y añadió: “Este año no puedo, pero sí quiero estar cerca de ustedes. Rezo por ustedes y sus familias”. Pido al Señor que el nuevo Papa, más joven, más sano y ágil, pueda completar el lavatorio de los pies que nuestro querido Francisco no pudo realizar. Los presos lo están esperando.<br>Hasta que ese momento llegue, los hombres y mujeres presos acariciarán la foto del Papa que tienen en sus celdas. Unos/as le llorarán, otros la besarán o le rezarán. Quizás le pondrán flores a una foto, que no está en ninguna celda, sino en la entrada de un módulo de mujeres en la prisión de Castellón, a la vista de todos, en la que estoy saludando al Papa antes de ser Obispo. Lleva expuesta tres años y nunca le ha faltado una flor. Una foto convertida en el altar del Papa Francisco en prisión. ¡Hasta siempre, querido Papa Francisco!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mons. Florencio Roselló, Arzobispo de Pamplona, Obispo de Tudela</p>



<p class="wp-block-paragraph">Responsable de la Pastoral Penitenciaria de la CEE</p>
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		<title>Francisco: vivir y proclamar la alegría del Evangelio</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Apr 2025 08:00:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Migraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Doctrina Social de la Iglesia]]></category>
		<category><![CDATA[Migrantes]]></category>
		<category><![CDATA[Papa Francisco]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La preocupación y defensa constante del Papa Francisco por las personas migrantes y refugiadas  ha contribuido a  crear una mayor conciencia y sensibilidad, tanto en la sociedad en general como en la Iglesia en particular sobre esta realidad. La imagen de Francisco recién elegido Papa, presentándose y saludando al pueblo congregado en la Plaza de [&#8230;]</p>
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<h2 class="wp-block-heading">La preocupación y defensa constante del Papa Francisco por las personas migrantes y refugiadas  ha contribuido a  crear una mayor conciencia y sensibilidad, tanto en la sociedad en general como en la Iglesia en particular sobre esta realidad. </h2>



<p class="wp-block-paragraph">La imagen de Francisco recién elegido Papa, presentándose y saludando al pueblo congregado en la Plaza de San Pedro, fue todo un símbolo de lo que sería su pontificado. El pontificado de un Papa pastor, cercano al pueblo, al que con gesto humilde le pide su bendición. El mismo nombre que eligió en referencia a Francisco de Asís, y presentándose ataviado con la simple sotana blanca y su pectoral de siempre, eran signos elocuentes de cómo quería llevar a cabo su pontificado, con talante austero, poniendo en el centro el Evangelio y la opción preferencial por los últimos, señalando  así el rumbo que le gustaría que tomara la Iglesia, como él mismo expresaría al poco tiempo: «quiero una Iglesia pobre y para los pobres».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es en la exhortación <a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html">Evangelii Gaudium</a> con un lenguaje claro y directo,  donde nos deja como legado, el itinerario que tiene que seguir la Iglesia en este momento, para poder llevar a cabo «una nueva etapa evangelizadora, llena de fervor y dinamismo». Nos invita a ser una Iglesia más evangélica y en salida, que liberándose de viejas estructuras y saliendo de su propia comodidad,  se atreva a  llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio. El propio Francisco en primera persona ha hecho suyo este itinerario que ha ido realizando a largo de todo su pontificado con sus palabras, gestos y presencias, siendo así un contínuo recordatorio para toda la Iglesia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El corazón del Papa Francisco no solo alberga el amor y preocupación por la Iglesia, sino por toda la humanidad, como deja patente en las encíclicas <a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20201003_enciclica-fratelli-tutti.html">Fratelli Tutti</a> y <a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html">Laudato Si</a>´; donde al mismo tiempo que denuncia la globalización de la indiferencia en esta sociedad nuestra, dominada por una economía sin alma, que mata,  invita a ser capaces de reaccionar con un nuevo sueño de fraternidad universal y de amistad social, cuidando juntos la casa común.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin duda la defensa de las personas migrantes y refugiadas en su derecho a emigrar o quedarse en sus países, es uno de los puntos fuertes de su pontificado. Siempre ha mostrado una especial sensibilidad&nbsp; hacia la realidad de las migraciones y es quien con más fuerza y vehemencia ha levantado la voz a favor de la defensa y acogida de las personas migrantes, tanto en sus declaraciones y escritos (FT, mensajes de las JMMR), como al hacerse físicamente presente en esos lugares donde las personas migrantes llegan o pierden la vida en su anhelo de encontrar una vida más digna. No debemos olvidar que el primer viaje de su pontificado lo hizo a la isla de Lampedusa, donde cientos de personas migrantes perdieron la vida. En la Eucaristía allí celebrada por las víctimas de esta tragedia, el Papa clama con dolor ante el mundo poniendo de manifiesto «que estos hermanos y hermanas nuestros buscaron salir de situaciones difíciles para encontrar un poco de serenidad y paz; buscaron un lugar mejor para ellos y sus familias, pero encontraron la muerte», muerte que comparó a «una espina en el corazón que trae sufrimiento».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta preocupación y defensa constante del Papa Francisco por las personas migrantes y refugiadas  ha contribuido a  crear una mayor conciencia y sensibilidad, tanto en la sociedad en general como en la Iglesia en particular sobre esta realidad. Tanto es así que muchos católicos han cambiado su forma de ver el fenómeno de las migraciones y se han posicionado de forma positiva ante él, hasta el punto que muchos grupos y comunidades cristianas estén verdaderamente comprometidas, siguiendo la línea trazada por el mismo Papa que hace una llamada a acoger, proteger, promover e integrar a las personas migrantes que llegan hasta nosotros. En relación a la Iglesia, apela a que esta acogida se haga con amor de madre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La voz del papa y su doctrina social sobre las migraciones está impulsando la creación de Delegaciones o Secretariados que coordinen y animen la pastoral con personas migrantes en las diferentes diócesis españolas. Ciertamente la reciente Exhortación pastoral de la CEE «<a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/migracionesymovilidadhumana/documentos-migraciones/presentacion-del-documento-de-la-cee-sobre-la-pastoral-con-migrantes/">Comunidades acogedoras y misioneras. Identidad y marco de la pastoral con migrantes</a>«, bebe también del impulso que el Papa Francisco está dando a esta pastoral.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quiero concluir esta pequeña reflexión sobre el legado del papa Francisco señalando que ha sido y lo seguirá siendo, un referente ético-político-espiritual en el mundo. Francisco ha dejado su huella y su voz se ha dejado oír, tanto dentro como fuera de la Iglesia, siendo rechazado por algunos, es verdad, como les sucede a los verdaderos profetas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el Papa Francisco se cumples lo que  dijo San Pablo VI en la encíclica <a href="https://www.vatican.va/content/paul-vi/es/apost_exhortations/documents/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi.html">Evangelii Nuntiandi</a>: «El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan, o si escuchan a los que enseñan, es porque dan testimonio». Así ha sido con el Papa Francisco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Gracias por el ejemplo de tu vida, valentía, entrega y coherencia que seguirán siendo un referente en nuestra vida y compromiso a favor de los más desfavorecidos!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fernando Redondo Pavón</p>



<p class="has-text-align-left wp-block-paragraph">Director del <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/migraciones/">Departamento de Migraciones</a> de la CEE</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Al pastor con sonrisa de fuego y brillo: ¡Gracias!</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 24 Apr 2025 10:50:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ecología Integral]]></category>
		<category><![CDATA[Doctrina Social de la Iglesia]]></category>
		<category><![CDATA[Laudato si]]></category>
		<category><![CDATA[Papa Francisco]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Francisco, el pastor que vino del sur fue un regalo inesperado para nuestra Iglesia y para el mundo. Con la ternura de un pastor que conoce a sus ovejas y la lucidez de un profeta que ve más allá de la inmediatez, Francisco ha tejido con su vida un entramado en la historia de la [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Francisco, el pastor que vino del sur fue un regalo inesperado para nuestra Iglesia y para el mundo. Con la ternura de un pastor que conoce a sus ovejas y la lucidez de un profeta que ve más allá de la inmediatez, Francisco ha tejido con su vida un entramado en la historia de la Iglesia y de toda la humanidad que es profundo e inmenso, embelleciéndola con sus gestos y su palabra. Lo recordaremos siempre, con justicia del corazón y afecto sincero, como el «Papa que vino del sur, de un barrio sencillo, con una sonrisa de fuego y brillo», el Papa del cuidado delicado y comprometido por cada criatura que puebla esta Tierra, y de una compasión entrañable por los más vulnerables, aquellos cuyo sufrimiento a menudo pasa desapercibido.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Francisco será recordado siempre con cariño y gratitud como el Papa del cuidado amoroso de la creación: de nuestra hermana madre Tierra y de todos los pobres que claman justicia y un futuro digno</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">En el corazón de su magisterio palpita una verdad que nos abraza a todos: la ecología integral es clave, no como una estrategia más, sino como algo vital, intrínseco a la acción evangelizadora y a la pastoral de cuidado que tanto necesitamos en este siglo XXI. Él entendió, con una sabiduría que viene de lo alto y de la cercanía a la tierra, que esta ecología integral es como una urdimbre sagrada que entrelaza la trama socioambiental en la que se tejen la justicia, la promoción del bien común y la dignidad humana, especialmente la de aquellos que han sido olvidados a la vera del camino. En esta conciencia de la relevancia de la ecología, la V Conferencia del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) del 2007 en Aparecida marcó significativamente su corazón de pastor. Fue allí donde tomó plena conciencia de la gravedad oculta de una crisis que ya estaba en ciernes. La impresionante diversidad biológica de nuestra Tierra, tan elocuente en la Amazonía, su atmósfera que nos cobija, el misterio profundo de sus océanos, la vida que fluye en sus ríos y lagos, la majestuosidad de sus altas montañas y la inmensidad de sus amplias llanuras&#8230; todo, en su conjunto, nos habla de la hermosura desbordante y la aparente desmesura de la creación, realidades que a veces nos parecen inagotables, olvidando nuestra pequeñez y la posibilidad real de dañarlas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, los científicos y expertos, junto con los obispos, sacerdotes, religiosos y laicos de todo el continente que participaron en aquella Conferencia, daban cuenta de otra realidad mucho más dolorosa: un daño desgarrador a los ecosistemas, un deterioro irreversible de la naturaleza, la amenaza creciente del cambio climático y las profundas injusticias cometidas contra los pobres, los indígenas y los campesinos que dependen directamente de la tierra para su sustento.<a href="https://www.celam.org/aparecida/Espanol.pdf"> El Documento Conclusivo de Aparecida </a>recogió detalles esclarecedores para orientar la acción evangelizadora de la Iglesia latinoamericana con un sentido ecológico y social que buscara salvaguardar la dignidad intrínseca del ser humano en el contexto inseparable de una ecología integral. Al regresar a Buenos Aires, el entonces cardenal Bergoglio no dejó de interiorizarse y aprender cada día más sobre este tema crucial, a través de coloquios sencillos y personales con expertos cercanos que tenía en su país. En agosto del 2010, tuvimos la alegría de realizar en Buenos Aires el Simposio Latinoamericano y Caribeño <a href="https://es.zenit.org/2010/08/29/espiritualidad-cristiana-de-la-ecologia/">«Espiritualidad cristiana de la ecología»</a>, donde vimos a Jorge Bergoglio, animado y profundamente participativo, buscando siempre conectar la luz de la fe con la razón en el discernimiento de esta problemática. Fue allí donde se gestaron ideas clave para una ecología verdaderamente integral.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="737" height="1024" src="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/04/Eduardo-Agosta-con-Bergoglio-737x1024.jpg" alt="" class="wp-image-411769" style="width:303px;height:auto" srcset="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/04/Eduardo-Agosta-con-Bergoglio-737x1024.jpg 737w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/04/Eduardo-Agosta-con-Bergoglio-216x300.jpg 216w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/04/Eduardo-Agosta-con-Bergoglio-768x1067.jpg 768w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/04/Eduardo-Agosta-con-Bergoglio-1106x1536.jpg 1106w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/04/Eduardo-Agosta-con-Bergoglio.jpg 1280w" sizes="(max-width: 737px) 100vw, 737px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">Su opción preferencial por los pobres, esos rostros sufrientes de la humanidad, se fusionó de manera indisoluble con el cuidado amoroso de la creación. ¿Cómo podríamos ignorar que son precisamente ellos, los desposeídos, los marginados de nuestra sociedad, quienes sufren con mayor crueldad los embates de la degradación ambiental? Defender su vida, nos enseñó Francisco con su ejemplo constante, es necesariamente defender el ambiente natural que los sustenta. Él nos recordó con profunda humanidad que la herida que sufre la Tierra es también la herida de los más débiles, y que ambas sangran juntas. Quienes tuvimos la gracia de conocer al cardenal Bergoglio en sus últimos años en Buenos Aires, supimos desde siempre que el deterioro de nuestra Tierra, el descuido de la creación en toda su belleza y el sufrimiento de los pobres eran para él como una espada afilada que atravesaba su corazón de pastor. Por eso, aquella noche inolvidable de Roma, cuando fue anunciado con el nombre de Francisco, el Santo de Asís, supimos desde el primer instante que con él se definía su ministerio papal profundamente orientado hacia el deseo ardiente de una Iglesia pobre y para los pobres, ocupada en restaurar la casa común, nuestra amada Tierra.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Sin duda, fue fundamental su valiente decisión de elaborar la monumental encíclica&nbsp;<em><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html">Laudato Si’</a></em>, en la que hilvanó con maestría la ciencia con la tradición católica sobre la creación.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">No tardaron en comenzar a oírse sus homilías, sus mensajes llenos de sabiduría y sus catequesis iluminadoras en las que la cuestión ecológica, el cuidado amoroso de la creación, la defensa de los pobres y la búsqueda de la justicia se interconectaban de una manera única y esclarecedora. Con valentía evangélica, Francisco denunció sin temor los ídolos de nuestro tiempo: ese paradigma tecnocrático y ese antropocentrismo desviado que explotan sin medida la creación. Pero su corazón de pastor no se detuvo en la denuncia, sino que llamó apremiantemente a la «conversión ecológica», un cambio profundo del corazón y de la mente, posible solo con una auténtica mística, reconectándonos con la esencia de lo humano, enseñándonos la gratitud, la empatía y la sobriedad gozosa.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/04/Eduardo-Agosta-con-el-papa-Francisco-1024x1024.jpg" alt="" class="wp-image-411770" style="width:309px;height:auto" srcset="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/04/Eduardo-Agosta-con-el-papa-Francisco-1024x1024.jpg 1024w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/04/Eduardo-Agosta-con-el-papa-Francisco-300x300.jpg 300w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/04/Eduardo-Agosta-con-el-papa-Francisco-150x150.jpg 150w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/04/Eduardo-Agosta-con-el-papa-Francisco-768x768.jpg 768w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/04/Eduardo-Agosta-con-el-papa-Francisco-600x600.jpg 600w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/04/Eduardo-Agosta-con-el-papa-Francisco-1320x1320.jpg 1320w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/04/Eduardo-Agosta-con-el-papa-Francisco.jpg 1332w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">Su visión pastoral, iluminada por la clave de la ecología integral, ensanchó el horizonte de la acción pastoral de toda la Iglesia, enseñándonos a escuchar el «grito de los pobres y el «grito de la tierra», comprendiendo que en ambos gritos <em>es Dios mismo quien nos habla hoy</em>. La caridad y la denuncia social deben integrar inseparablemente la dimensión ecológica. Sin duda, fue fundamental su valiente decisión de elaborar la monumental encíclica&nbsp;<em><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html">Laudato Si’</a></em>, en la que hilvanó con maestría la ciencia con la tradición católica sobre la creación. Con ella, su voz resonó con fuerza en la Cumbre del Clima de París, persuadiendo corazones y logrando un reconocimiento global del problema del cambio climático. Francisco continuó incansablemente con sus mensajes, culminando en la exhortación apostólica<a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/20231004-laudate-deum.html">&nbsp;<em>Laudate Deum</em></a>, en la que condensó su profunda preocupación y el llamado urgente a la acción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este es el legado imborrable de Francisco: un ministerio petrino dedicado a restaurar la casa común, a sanar las heridas de la tierra y de sus habitantes. Un legado que nos llama hoy a amar más profundamente, a cuidar con mayor esmero, a vivir en armonía con nosotros mismos, con nuestros hermanos y hermanas, con toda la maravilla de lo creado y con Dios. Para muchos de nosotros, Francisco será recordado siempre con cariño y gratitud como el Papa del cuidado amoroso de la creación: de nuestra hermana madre Tierra y de todos los pobres que claman justicia y un futuro digno. Por todo ello, ¡Gracias, Francisco!</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Eduardo Agosta Scarel O. Carm., Director del Departamento de Ecología Integral</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Memoria agradecida por nuestro querido y amado Papa Francisco</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 23 Apr 2025 12:42:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral con los Gitanos]]></category>
		<category><![CDATA[Papa Francisco]]></category>
		<category><![CDATA[Pueblo gitano]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Desde lo más profundo del corazón, desde el Departamento de Pastoral con los Gitanos, queremos elevar un canto de gratitud a la memoria de nuestro gran patriarca, el Papa Francisco. Su partida entristece nuestras almas, pero su legado nos llena de esperanza. Para el Pueblo Gitano católico, él ha sido mucho más que un pastor: [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Desde lo más profundo del corazón,  desde el  <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/pastoral-con-los-gitanos/">Departamento de Pastoral con los Gitanos</a>, queremos elevar un canto de gratitud a la memoria de nuestro gran patriarca, el Papa Francisco. Su partida entristece nuestras almas, pero su legado nos llena de esperanza. Para el Pueblo Gitano católico, él ha sido mucho más que un pastor: ha sido un pilar de fe, un guía lleno de ternura que nos ha conducido a Undevel y a la Majarí Calí sin que perdiéramos nuestra forma gitana de vivir y creer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cómo hizo posible algo tan grande? ¿Cómo logró que nos sintiéramos verdaderamente parte de la Iglesia? La respuesta es una sola: el amor. Con su “cachaba” de pastor nos ha reunido, nos ha mostrado un camino en el que nos hemos sentido amados, acogidos y escuchados. Su forma cercana, su catequesis viva y presente, nos ha hecho sentir hijos predilectos de Dios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No hace mucho, su <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/noticias/migraciones-y-movilidad-humana/pastoral-con-los-gitanos/mensaje-del-papa-francisco-con-ocasion-del-vi-centenario-de-la-llegada-del-pueblo-gitano-a-espana/">carta dirigida a nosotros</a> dio la vuelta al mundo. Fue un eco de dignidad que hizo que en los ambientes políticos, redes sociales, medios… despertaran al reconocimiento de nuestra historia. Durante su pontificado, no olvidó a los que suelen ser olvidados. Visitó nuestras comunidades, nos recibió en Roma, y hasta en el 2021 se presentó entre nosotros, compartiendo no como un alto pontífice, sino como un hermano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su mensaje siempre ha sido claro: la Iglesia no puede marginar, sino integrar. Ha invitado a los obispos, sacerdotes y a todos los agentes pastorales a caminar con nosotros, porque los gitanos tenemos mucho que aportar a la Iglesia y a la sociedad. Ese gesto de amor nos ha hecho visibles, nos ha animado a soñar con una Iglesia donde verdaderamente cabemos todos, todos, todos, como nos repetía en las JMJ de Lisboa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque su presencia física nos falte, no estamos huérfanos. Su mensaje ha quedado sellado en nuestros corazones, y en los de quienes nos acompañan en este camino de fe. La cita prevista para octubre en el Vaticano con todos los gitanos del mundo sigue en pie. El Año Jubilar continúa, con él en nuestro recuerdo y su voz en nuestro espíritu.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gracias, Papa Francisco, por amarnos.<br>Gracias por acompañar nuestra fe.<br>Gracias por llorar y orar por nuestras familias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, y siempre, cantaremos y bailaremos en su memoria, glorificando a Undevel y a la Majarí Calí, para que suene desde nuestra tierra hasta la Gloria del Reino del Padre Bueno y de todos los Santos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Departamento de Pastoral con los Gitanos</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2025</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/mensaje-del-papa-francisco-para-la-cuaresma-2025/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=mensaje-del-papa-francisco-para-la-cuaresma-2025</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Mar 2025 10:39:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Acción caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Migraciones y Movilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Doctrina Social de la Iglesia]]></category>
		<category><![CDATA[Mensajes]]></category>
		<category><![CDATA[Papa Francisco]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Caminemos juntos en la esperanza Queridos hermanos y hermanas: Con el signo penitencial de las cenizas en la cabeza, iniciamos la peregrinación anual de la santa cuaresma, en la fe y en la esperanza. La Iglesia, madre y maestra, nos invita a preparar nuestros corazones y a abrirnos a la gracia de Dios para poder [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading has-text-align-center"><em>Caminemos juntos en la esperanza</em></h2>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Queridos hermanos y hermanas:</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Con el signo penitencial de las cenizas en la cabeza, iniciamos la peregrinación anual de la santa cuaresma, en la fe y en la esperanza. La Iglesia, madre y maestra, nos invita a preparar nuestros corazones y a abrirnos a la gracia de Dios para poder celebrar con gran alegría el triunfo pascual de Cristo, el Señor, sobre el pecado y la muerte, como exclamaba san Pablo: «La muerte ha sido vencida. ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está tu aguijón?» (&nbsp;<em>1 Co</em>&nbsp;15,54-55). Jesucristo, muerto y resucitado es, en efecto, el centro de nuestra fe y el garante de nuestra esperanza en la gran promesa del Padre: la vida eterna, que ya realizó en Él, su Hijo amado (cf.&nbsp;<em>Jn</em>&nbsp;10,28; 17,3)&nbsp;<a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/lent/documents/20250206-messaggio-quaresima2025.html#_ftn1">[1]</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta cuaresma, enriquecida por la gracia del Año jubilar, deseo ofrecerles algunas reflexiones sobre lo que significa&nbsp;<em>caminar juntos en la esperanza</em>&nbsp;y descubrir las llamadas a la conversión que la misericordia de Dios nos dirige a todos, de manera personal y comunitaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes que nada,&nbsp;<em>caminar</em>. El lema del Jubileo, “Peregrinos de esperanza”, evoca el largo viaje del pueblo de Israel hacia la tierra prometida, narrado en el libro del Éxodo; el difícil camino desde la esclavitud a la libertad, querido y guiado por el Señor, que ama a su pueblo y siempre le permanece fiel. No podemos recordar el éxodo bíblico sin pensar en tantos hermanos y hermanas que hoy huyen de situaciones de miseria y de violencia, buscando una vida mejor para ellos y sus seres queridos. Surge aquí una primera llamada a la conversión, porque todos somos peregrinos en la vida. Cada uno puede preguntarse: ¿cómo me dejo interpelar por esta condición? ¿Estoy realmente en camino o un poco paralizado, estático, con miedo y falta de esperanza; o satisfecho en mi zona de confort? ¿Busco caminos de liberación de las situaciones de pecado y falta de dignidad? Sería un buen ejercicio cuaresmal confrontarse con la realidad concreta de algún inmigrante o peregrino, dejando que nos interpele, para descubrir lo que Dios nos pide, para ser mejores caminantes hacia la casa del Padre. Este es un buen “examen” para el viandante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En segundo lugar, hagamos este viaje&nbsp;<em>juntos</em>. La vocación de la Iglesia es caminar juntos, ser sinodales&nbsp;<a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/lent/documents/20250206-messaggio-quaresima2025.html#_ftn2">[2]</a>. Los cristianos están llamados a hacer camino juntos, nunca como viajeros solitarios. El Espíritu Santo nos impulsa a salir de nosotros mismos para ir hacia Dios y hacia los hermanos, y nunca a encerrarnos en nosotros mismos&nbsp;<a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/lent/documents/20250206-messaggio-quaresima2025.html#_ftn3">[3]</a>. Caminar juntos significa ser artesanos de unidad, partiendo de la dignidad común de hijos de Dios (cf.&nbsp;<em>Ga</em>&nbsp;3,26-28); significa caminar codo a codo, sin pisotear o dominar al otro, sin albergar envidia o hipocresía, sin dejar que nadie se quede atrás o se sienta excluido. Vamos en la misma dirección, hacia la misma meta, escuchándonos los unos a los otros con amor y paciencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta cuaresma, Dios nos pide que comprobemos si en nuestra vida, en nuestras familias, en los lugares donde trabajamos, en las comunidades parroquiales o religiosas, somos capaces de caminar con los demás, de escuchar, de vencer la tentación de encerrarnos en nuestra autorreferencialidad, ocupándonos solamente de nuestras necesidades. Preguntémonos ante el Señor si somos capaces de trabajar juntos como obispos, presbíteros, consagrados y laicos, al servicio del Reino de Dios; si tenemos una actitud de acogida, con gestos concretos, hacia las personas que se acercan a nosotros y a cuantos están lejos; si hacemos que la gente se sienta parte de la comunidad o si la marginamos&nbsp;<a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/lent/documents/20250206-messaggio-quaresima2025.html#_ftn4">[4]</a>. Esta es una segunda llamada: la conversión a la sinodalidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En tercer lugar, recorramos este camino juntos&nbsp;<em>en la esperanza</em>&nbsp;de una promesa. La&nbsp;<em>esperanza que no defrauda</em>&nbsp;(cf.&nbsp;<em>Rm</em>&nbsp;5,5), mensaje central del Jubileo&nbsp;<a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/lent/documents/20250206-messaggio-quaresima2025.html#_ftn5">[5]</a>, sea para nosotros el horizonte del camino cuaresmal hacia la victoria pascual. Como nos enseñó el Papa Benedicto XVI en la Encíclica&nbsp;<em>Spe salvi</em>, «el ser humano necesita un amor incondicionado. Necesita esa certeza que le hace decir: “Ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro” (&nbsp;<em>Rm</em>&nbsp;8,38-39)»&nbsp;<a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/lent/documents/20250206-messaggio-quaresima2025.html#_ftn6">[6]</a>. Jesús, nuestro amor y nuestra esperanza, ha resucitado&nbsp;<a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/lent/documents/20250206-messaggio-quaresima2025.html#_ftn7">[7]</a>, y vive y reina glorioso. La muerte ha sido transformada en victoria y en esto radica la fe y la esperanza de los cristianos, en la resurrección de Cristo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta es, por tanto, la tercera llamada a la conversión: la de la esperanza, la de la confianza en Dios y en su gran promesa, la vida eterna. Debemos preguntarnos: ¿poseo la convicción de que Dios perdona mis pecados, o me comporto como si pudiera salvarme solo? ¿Anhelo la salvación e invoco la ayuda de Dios para recibirla? ¿Vivo concretamente la esperanza que me ayuda a leer los acontecimientos de la historia y me impulsa al compromiso por la justicia, la fraternidad y el cuidado de la casa común, actuando de manera que nadie quede atrás?&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hermanas y hermanos, gracias al amor de Dios en Jesucristo estamos protegidos por la esperanza que no defrauda (cf.&nbsp;<em>Rm</em>&nbsp;5,5). La esperanza es “el ancla del alma”, segura y firme&nbsp;<a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/lent/documents/20250206-messaggio-quaresima2025.html#_ftn8">[8]</a>. En ella la Iglesia suplica para que «todos se salven» (&nbsp;<em>1</em>&nbsp;<em>Tm</em>&nbsp;2,4) y espera estar un día en la gloria del cielo unida a Cristo, su esposo. Así se expresaba santa Teresa de Jesús: «Espera, espera, que no sabes cuándo vendrá el día ni la hora. Vela con cuidado, que todo se pasa con brevedad, aunque tu deseo hace lo cierto dudoso, y el tiempo breve largo» (&nbsp;<em>Exclamaciones del alma a Dios</em>, 15, 3)&nbsp;<a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/lent/documents/20250206-messaggio-quaresima2025.html#_ftn9">[9]</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que la Virgen María, Madre de la Esperanza, interceda por nosotros y nos acompañe en el camino cuaresmal.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Roma, San Juan de Letrán, 6 de febrero de 2025, memoria de los santos Pablo Miki y compañeros, mártires.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">FRANCISCO</p>



<p class="wp-block-paragraph">___________________</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/lent/documents/20250206-messaggio-quaresima2025.html#_ftnref1">[1]</a>&nbsp;Cf.&nbsp;<a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/20241024-enciclica-dilexit-nos.html">Carta enc.&nbsp;<em>Dilexit nos</em></a>&nbsp;(24 octubre 2024), 220.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/lent/documents/20250206-messaggio-quaresima2025.html#_ftnref2">[2]</a>&nbsp;Cf.&nbsp;<em><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/homilies/2022/documents/20221009-omelia-canonizzazione.html">Homilía en la Santa Misa por la canonización de los beatos Juan Bautista Scalabrini y Artémides Zatti</a>&nbsp;</em>(9 octubre 2022).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/lent/documents/20250206-messaggio-quaresima2025.html#_ftnref3">[3]</a>&nbsp;Cf.&nbsp;<em><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/homilies/2022/documents/20221009-omelia-canonizzazione.html">ibíd</a>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/lent/documents/20250206-messaggio-quaresima2025.html#_ftnref4">[4]</a>&nbsp;Cf.&nbsp;<em><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/homilies/2022/documents/20221009-omelia-canonizzazione.html">ibíd</a>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/lent/documents/20250206-messaggio-quaresima2025.html#_ftnref5">[5]</a>&nbsp;Cf.&nbsp;<a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/bulls/documents/20240509_spes-non-confundit_bolla-giubileo2025.html">Bula&nbsp;<em>Spes non confundit</em></a>, 1.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/lent/documents/20250206-messaggio-quaresima2025.html#_ftnref6">[6]</a>&nbsp;<a href="https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20071130_spe-salvi.html">Carta enc.&nbsp;<em>Spe salvi</em></a>&nbsp;(30 noviembre 2007), 26.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/lent/documents/20250206-messaggio-quaresima2025.html#_ftnref7">[7]</a>&nbsp;Cf. Secuencia del Domingo de Pascua.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/lent/documents/20250206-messaggio-quaresima2025.html#_ftnref8">[8]</a>&nbsp;Cf.&nbsp;<em><a href="https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/index_sp.html">Catecismo de la Iglesia Católica</a></em>, 1820.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/lent/documents/20250206-messaggio-quaresima2025.html#_ftnref9">[9]</a>&nbsp;<em><a href="https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/index_sp.html">Ibíd.</a></em>,&nbsp;1821.</p>
<p>La entrada <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/mensaje-del-papa-francisco-para-la-cuaresma-2025/">Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2025</a> se publicó primero en <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es">Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Carta del papa Francisco a los  obispos de EEUU: Deportar migrantes hiere la dignidad humana</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 13 Feb 2025 08:59:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Migraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Deportaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Doctrina Social de la Iglesia]]></category>
		<category><![CDATA[Papa Francisco]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Reproducimos la carta íntegra que el el Papa Francisco ha dirigido a los obispos norteamericanos con motivo de las deportaciones masivas de migrantes Queridos hermanos en el episcopado: Les dirijo unas palabras, en estos delicados momentos que viven como Pastores del Pueblo de Dios que camina en los Estados Unidos de América. 1.El itinerario de [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading">Reproducimos la carta íntegra que el el Papa Francisco ha dirigido a los obispos norteamericanos con motivo de las deportaciones masivas de migrantes</h2>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Queridos hermanos en el episcopado:</p>



<p class="wp-block-paragraph">Les dirijo unas palabras, en estos delicados momentos que viven como Pastores del Pueblo de Dios que camina en los Estados Unidos de América.</p>



<p class="wp-block-paragraph">1.El itinerario de la esclavitud a la libertad que el Pueblo de Israel recorrió, tal y como lo narra el libro del Éxodo, nos invita a mirar la realidad de nuestro tiempo, tan claramente marcada por el fenómeno de la migración, como un momento decisivo de la Historia para reafirmar no sólo nuestra fe en un Dios siempre cercano, encarnado, migrante y refugiado, sino la <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/el-elenco-de-graves-violaciones-de-la-dignidad-humana/">dignidad infinita </a>y trascendente de toda persona humana.&nbsp;<sup>[1]</sup></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<h2 class="wp-block-heading">El Hijo de Dios, al hacerse hombre, también eligió vivir el drama de la inmigración</h2>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">2.Estas palabras con las que comienzo no están articuladas artificialmente. Incluso un examen somero de la Doctrina social de la Iglesia exhibe con gran fuerza que Jesucristo es el verdadero Emanuel (cf.<em>Mt</em>1,23), por lo que no ha vivido al margen de la experiencia difícil de ser expulsado de su propia tierra a causa de un inminente riesgo de vida, y de la experiencia de tener que refugiarse en una sociedad y en una cultura ajenas a las propias. El Hijo de Dios, al hacerse hombre, también eligió vivir el drama de la inmigración. Me gusta recordar, entre otras, las palabras con las que el Papa Pío XII iniciaba su Constitución apostólica sobre el cuidado de los migrantes, que se considera como la carta magna del pensamiento de la Iglesia sobre las migraciones:</p>



<p class="wp-block-paragraph">«La familia de Nazaret en exilio, Jesús, María y José, emigrantes en Egipto y allí refugiados para sustraerse a la ira de un rey impío, son el modelo, el ejemplo y el consuelo de los emigrantes y peregrinos de cada época y país, de todos los prófugos de cualquier condición que, acuciados por las persecuciones o por la necesidad, se ven obligados a abandonar la patria, la amada familia y los amigos entrañables para dirigirse a tierras extranjeras».<sup>[2]</sup></p>



<p class="wp-block-paragraph">3.Asimismo, Jesucristo, amando a todos con un amor universal, nos educa en el reconocimiento permanente de la dignidad de cada ser humano, sin excepción. De hecho, cuando hablamos de “dignidad infinita y trascendente”, queremos subrayar que el valor más decisivo que posee la persona humana, rebasa y sostiene toda otra consideración de carácter jurídico que pueda hacerse para regular la vida en sociedad. Por lo tanto, todos los fieles cristianos y los hombres de buena voluntad, estamos llamados a mirar la legitimidad de las normas y de las políticas públicas a la luz de la dignidad de la persona y sus derechos fundamentales, no viceversa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">4.He seguido con atención la importante crisis que está teniendo lugar en los Estados Unidos con motivo del inicio de un programa de deportaciones masivas. La conciencia rectamente formada no puede dejar de realizar un juicio crítico y expresar su desacuerdo con cualquier medida que identifique, de manera tácita o explícita, la condición ilegal de algunos migrantes con la criminalidad. Al mismo tiempo, se debe reconocer el derecho de una nación a defenderse y mantener a sus comunidades a salvo de aquellos que han cometido crímenes violentos o graves mientras están en el país o antes de llegar. Dicho esto, el acto de deportar personas que en muchos casos han dejado su propia tierra por motivos de pobreza extrema, de inseguridad, de explotación, de persecución o por el grave deterioro del medio ambiente, lastima la dignidad de muchos hombres y mujeres, de familias enteras, y los coloca en un estado de especial vulnerabilidad e indefensión.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<h2 class="wp-block-heading">Un auténtico estado de derecho se verifica precisamente en el trato digno que merecen todas las personas, en especial, los más pobres y marginados</h2>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">5.Esta cuestión no es menor: un auténtico estado de derecho se verifica precisamente en el trato digno que merecen todas las personas, en especial, los más pobres y marginados. El verdadero bien común se promueve cuando la sociedad y el gobierno, con creatividad y respeto estricto al derecho de todos —como he afirmado en numerosas ocasiones—, acogen, protegen, promueven e integran a los más frágiles, desprotegidos y vulnerables. Esto no obsta para promover la maduración de una política que regule la migración ordenada y legal. Sin embargo, la mencionada “maduración” no puede construirse a través del privilegio de unos y el sacrificio de otros. Lo que se construye a base de fuerza, y no a partir de la verdad sobre la igual dignidad de todo ser humano, mal comienza y mal terminará.</p>



<p class="wp-block-paragraph">6.Los cristianos sabemos muy bien que, sólo afirmando la dignidad infinita de todos, nuestra propia identidad como personas y como comunidades alcanza su madurez. El amor cristiano no es una expansión concéntrica de intereses que poco a poco se amplían a otras personas y grupos. Dicho de otro modo: ¡La persona humana no es un mero individuo, relativamente expansivo, con algunos sentimientos filantrópicos! La persona humana es un sujeto con dignidad que, a través de la relación constitutiva con todos, en especial con los más pobres, puede gradualmente madurar en su identidad y vocación. El verdadero<em>ordo amoris</em>que es preciso promover, es el que descubrimos meditando constantemente en la parábola del “buen samaritano” (cf.<em>Lc</em>10,25-37), es decir, meditando en el amor que construye una fraternidad abierta a todos, sin excepción.[3]</p>



<p class="wp-block-paragraph">7.Preocuparse por la identidad personal, comunitaria o nacional, al margen de estas consideraciones, fácilmente introduce un criterio ideológico que distorsiona la vida social e impone la voluntad del más fuerte como criterio de verdad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">8.Reconozco el valioso esfuerzo de ustedes, queridos obispos de Estados Unidos, cuando trabajan de manera cercana con los migrantes y refugiados, anunciando a Jesucristo y promoviendo los derechos humanos fundamentales. ¡Dios premiará abundantemente todo lo que hagan a favor de la protección y defensa de quienes son considerados menos valiosos, menos importantes o menos humanos!</p>



<p class="wp-block-paragraph">9.Exhorto a todos los fieles de la Iglesia católica, y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, a no ceder ante las narrativas que discriminan y hacen sufrir innecesariamente a nuestros hermanos migrantes y refugiados. Con caridad y claridad todos estamos llamados a vivir en solidaridad y fraternidad, a construir puentes que nos acerquen cada vez más, a evitar muros de ignominia, y a aprender a dar la vida como Jesucristo la ofrendó, para la salvación de todos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">10.Pidamos a la Santísima Virgen María de Guadalupe que proteja a las personas y a las familias que viven con temor o con dolor la migración y/o la deportación. Que la “Virgen morena”, que supo reconciliar a los pueblos cuando estaban enemistados, nos conceda a todos reencontrarnos como hermanos, al interior de su abrazo, y dar así un paso adelante en la construcción de una sociedad más fraterna, incluyente y respetuosa de la dignidad de todos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fraternalmente,</p>



<p class="wp-block-paragraph">Francisco</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Vaticano, 10 de febrero de 2025</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><sup>[1]</sup>Cf.Dicasterio para la Doctrina de la Fe, Declaración<em>Dignitas infinita</em>sobre la dignidad humana (2 abril 2024).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><sup>[2]</sup>PíoXII, Constitución apostólica<em>Exsul Familia</em>(1 agosto 1952): «<em>Exsul Familia Nazarethana Iesus, Maria, Ioseph, cum ad Aegyptum emigrans tum in Aegypto profuga impii regis iram aufugiens, typus, exemplar et praesidium exstat omnium quorumlibet temporum et locorum emigrantium, peregrinorum ac profugorum omne genus, qui, vel metu persecutionum vel egestate compulsi, patrium locum suavesque parentes et propinquos ac dulces amicos derelinquere coguntur et aliena petere</em>».</p>



<p class="wp-block-paragraph"><sup>[3]</sup>&nbsp;Cf. Carta encíclica<em>Fratelli tutti</em>(3 octubre 2020).</p>



<p class="wp-block-paragraph">[00261-ES.01] [Texto original: Inglés]</p>



<p class="wp-block-paragraph">[B0127-XX.01]</p>



<h2 class="wp-block-heading">Línea COPE: La Iglesia ha cuidado, protegido y defendido a emigrantes y refugiados desde el más absoluto respeto a sus derechos humanos, y va a seguir haciéndolo.&nbsp;</h2>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">El cambio de gobierno legítima y democráticamente decidido por los ciudadanos estadounidenses no implica que todas y cada una de las decisiones adoptadas por la administración Trump deban ser aceptadas de manera acrítica. Los actos de gobierno deben y pueden ser objeto de juicio moral. Y esto es lo que el Papa Francisco ha hecho, en coherencia con el Evangelio y la tradición teológica y moral de la Iglesia católica, al dirigir una Carta a los Obispos católicos de Estados Unidos sobre el programa de deportaciones instaurado por el Gobierno estadounidense. Las convicciones y verdades expresadas en la carta son claras: ser emigrante no es ser criminal; <strong>el verdadero imperio de la ley es el que presta un trato digno a toda persona</strong>; el cristianismo no concibe al ser humano como un individuo aislado sino como una persona que se desarrolla en su relación con los demás; la sociedad no es un campo de batalla donde impera la ley del más fuerte y las ideologías corrompen la verdad de las cosas. Nada nuevo, a pesar de quienes pudieran rasgarse las vestiduras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nadie niega el derecho de las sociedades a proteger los bienes de la libertad y la justicia frente al crimen, ni el derecho de los Estados a regular los flujos migratorios. Pero eso nada tiene que ver con la discriminación y el maltrato a los migrantes. La Iglesia ha cuidado, protegido y defendido a emigrantes y refugiados desde el más absoluto respeto a sus derechos humanos, y va a seguir haciéndolo. Y esto, en el presente de Estados Unidos, implica no ceder a la tentación de narrativas que discriminan y causan injusticia. Implica también el deber cristiano de anteponer la caridad y la fraternidad a la lógica de la exclusión.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.cope.es/actualidad/linea-editorial/audios/carta-papa-obispos-estados-unidos-20250212_3094112.html">Lee y escucha en su fuente original</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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