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	<title>Obispos archivos - Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</title>
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	<title>Obispos archivos - Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</title>
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		<title>Jornada mundial de oración por el Cuidado de la Creación: Mensaje de los obispos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 23 Jul 2025 12:50:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Documentos]]></category>
		<category><![CDATA[Ecología Integral]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Acción Caritativa]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>1 de septiembre de 2025 Mensaje de los Obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social de la Conferencia Episcopal Española «Semillas de paz y esperanza en la casa común» El lema de la Jornada mundial de oración por el cuidado de la creación 2025 es: “Semillas de paz y esperanza”, relacionado [&#8230;]</p>
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<h2 class="wp-block-heading has-text-align-center">1 de septiembre de 2025</h2>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-full is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="300" height="300" src="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2022/03/Logo-1-Subc.-ACS.jpg" alt="" class="wp-image-398111" style="width:59px;height:auto" srcset="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2022/03/Logo-1-Subc.-ACS.jpg 300w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2022/03/Logo-1-Subc.-ACS-150x150.jpg 150w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></figure>
</div>


<h2 class="wp-block-heading"><strong>Mensaje de los Obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social de la Conferencia Episcopal Española</strong></h2>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-center"><strong><em>«Semillas de paz y esperanza en la casa común»</em></strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El lema de la Jornada mundial de oración por el cuidado de la creación 2025 es: “Semillas de paz y esperanza”, relacionado con el tema de “Paz con la Creación”, elegido por el papa Francisco para el Año Jubilar y el décimo aniversario de la encíclica <em>Laudato Si’</em>. Este lema se inspira en Isaías 32,14-18, donde el profeta muestra la relación entre la justicia y la paz, destacando su dependencia mutua y su origen en Dios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el contexto de Isaías, la justicia y la paz no son solo ideales de fe, sino también principios prácticos para el bienestar de la sociedad. La verdadera paz es el resultado de la justicia y el derecho, que reflejan la acción de Dios más allá de los esfuerzos humanos. La justicia no es solo una norma legal o moral, sino un valor fundamental que conduce a la paz. Cuando la humanidad defiende la justicia, se crea un entorno donde la paz puede florecer. Esto se refleja en las experiencias de tranquilidad y confianza que resultan de la práctica cotidiana de la justicia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el Antiguo Testamento, la paz implicaba, además de la salud individual, la armonía dentro de la comunidad como bendición de Dios. Esta paz permite el crecimiento libre y sin obstáculos del ser humano en todos sus aspectos. En el Nuevo Testamento, el concepto de paz se amplía e incluye la salud plena que el Mesías da de parte de Dios. En la paz, el ser humano, alma y cuerpo, está bien y sano (Rom 8, 6; 2 Pe 3, 14; 1 Tes 5, 23; Heb 13, 20s.). La paz cristiana ya está presente como don, pues es esencial en el reino de Dios (Rom 14, 17; 1 Cor 7,15; 2 Tim 2, 22; Ef 4, 3; Sant 3,18). Sin embargo, se nos da la tarea constante de buscarla (1 Pe 3, 11). Es una búsqueda de paz y bienestar en tensión, a lo largo de la historia, junto con toda la creación (Rom 8, 16-22; Col 1, 15-20).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, el tema de “Paz con la Creación”, que nos dejó Francisco, nos invita a reflexionar sobre la importancia de la justicia entre los seres humanos y la armonía con la naturaleza, reconociendo que el bienestar humano está intrínsecamente ligado al bienestar de nuestro planeta, la casa común.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><em>Una paz rota: la crisis moral y ecológica</em></h2>



<p class="wp-block-paragraph">La visión de paz y armonía contrasta con la realidad actual. Hoy en día, la paz está amenazada por el armamentismo, los conflictos regionales y la falta de respeto a la naturaleza. Esto genera inestabilidad e inseguridad, alejándonos de la paz que Cristo nos dio (Jn 14, 27). El papa san Juan Pablo II ya señalaba en 1990 que, debido al deterioro ambiental, la humanidad no puede seguir usando los recursos de la tierra como antes<a href="#_ftn1" id="_ftnref1"><sup>[1]</sup></a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La raíz de esta crisis no es solo técnica o política; es una crisis moral profunda. El papa Benedicto XVI reafirmó que las crisis actuales, ya sean económicas, alimentarias, ambientales o sociales, están relacionadas y son, en esencia, crisis morales<a href="#_ftn2" id="_ftnref2"><sup>[2]</sup></a>. El papa Francisco, por ejemplo, nos advirtió que culpar al aumento de la población, en lugar de al consumismo extremo de algunos, es una forma de evitar enfrentar los problemas<sup> <a href="#_ftn3" id="_ftnref3"><sup>[3]</sup></a></sup>. El estilo de vida hedonista y consumista de muchas sociedades ignora los daños que causa. Esto refleja una crisis moral profunda: cuando se pierde el sentido de la dignidad humana y el valor de las criaturas, aumenta el desinterés por los demás y por la tierra<a href="#_ftn4" id="_ftnref4"><sup>[4]</sup></a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Sagrada Escritura nos enseña que, en el origen de todo, hay <em>un designio de amor y verdad</em>, fundamentado en la Palabra creadora de Dios. En el Génesis, Dios confió la creación al hombre y a la mujer para que la cuidaran con sabiduría y amor. Sin embargo, el pecado de desobediencia destruyó la armonía original. Este pecado no solo afecta el corazón humano, sino también las estructuras de la sociedad, especialmente a los más desfavorecidos<a href="#_ftn5" id="_ftnref5"><sup>[5]</sup></a>. Esta ruptura no solo alienó al ser humano, sino que también provocó una rebelión de la tierra contra la humanidad. Como dice el profeta Oseas (4, 3): “Si el hombre no está en paz con Dios, la tierra tampoco está en paz”<a href="#_ftn6" id="_ftnref6"><sup>[6]</sup></a>.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><em>La deuda ecológica: una cuestión de justicia restaurativa</em></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Una manifestación clara de esta armonía rota es la “deuda ecológica”. Este concepto nos obliga a reconocer que los países más industrializados han sido responsables de la mayoría de las emisiones de gases de efecto invernadero, la contaminación y la pérdida de biodiversidad. Han construido su prosperidad explotando los recursos naturales de los países en desarrollo. El papa Francisco afirmó que “hay una verdadera ‘deuda ecológica’, particularmente entre el Norte y el Sur, relacionada con desequilibrios comerciales y el uso desproporcionado de los recursos naturales”<a href="#_ftn7" id="_ftnref7"><sup>[7]</sup></a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta deuda ecológica está ligada a la deuda financiera, siendo “dos caras de la misma moneda que hipotecan el futuro”<a href="#_ftn8" id="_ftnref8"><sup>[8]</sup></a>. Los países con mucha deuda deben sacrificar inversiones en educación, salud, infraestructura y resiliencia climática para pagar a sus acreedores. En África, la situación es especialmente grave: la mayoría de la población vive en países que gastan más en pagar la deuda externa que en salud o educación<a href="#_ftn9" id="_ftnref9"><sup>[9]</sup></a>. Esta es una gran injusticia: las poblaciones que menos han contribuido a la crisis climática son las que sufren las peores consecuencias y los mayores costos de una crisis que no han causado <a href="#_ftn10" id="_ftnref10"><sup>[10]</sup></a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La responsabilidad de esta situación es compartida. Involucra tanto a gobiernos deudores como acreedores que prestaron en condiciones de riesgo, pero tambien a las instituciones financieras internacionales cuyas políticas han perpetuado estas crisis. El sistema financiero global no solo refleja las desigualdades globales, sino que las amplifica, funcionando de manera ineficiente, injusta y extractiva.<a href="#_ftn11" id="_ftnref11"><sup>[11]</sup></a></p>



<h2 class="wp-block-heading"><em>El Jubileo: una llamada a la condonación y a la esperanza</em></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El Año Jubilar nos ofrece la oportunidad de responder a esta injusticia. La tradición jubilar bíblica, con su llamada a la remisión de las deudas, nos invita a un nuevo comienzo. Por ello, el papa Francisco ha pedido a las naciones más ricas que condonen las deudas de los países que nunca podrán pagarlas, no por simple magnanimidad, sino como “una cuestión de justicia”<sup> <a href="#_ftn12" id="_ftnref12"><sup>[12]</sup></a></sup>. Es una forma de reconocer el crédito ecológico que los países en desarrollo tienen en relación con los países industrializados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Iglesia pide la condonación de la deuda no como un acto de generosidad, sino como un acto de justicia, basado en la conciencia de los desequilibrios económicos y las desigualdades sociales. Esto requiere una reforma profunda de la arquitectura financiera internacional, con ayudas en lugar de préstamos y al servicio de las personas, especialmente de las más vulnerables. Es tiempo de construir puentes de integración, trabajando por una justicia ecológica, social y ambiental entre los países ricos y los empobrecidos.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><em>Sembrar la paz, camino de conversión</em></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El profeta Isaías nos asegura que “la obra de la justicia será la paz” (32, 17). Para que la justicia habite en el vergel y el desierto florezca, proponemos un camino de conversión integral hacia la paz. La primera semilla de paz es <em>poner fin a la violencia y la guerra</em>. El mundo está sumido en la tragedia de la guerra, y el grito de auxilio de tantas poblaciones debe impulsar a los líderes a poner fin a los conflictos. Es un sueño que las armas callen y dejen de causar destrucción y muerte. Francisco nos urgió a que “no falte el compromiso de la diplomacia por construir espacios de negociación orientados a una paz duradera”<a href="#_ftn13" id="_ftnref13"><sup>[13]</sup></a>. León XIV, en el día de su elección, proclamó desde el balcón de la Basílica de San Pedro: “Esta es la paz de Cristo resucitado, una paz desarmada y desarmante, humilde y perseverante, que proviene de Dios [&#8230;] que nos ama a todos incondicionalmente”<a href="#_ftn14" id="_ftnref14"><sup>[14]</sup></a>. No olvidemos que cualquier guerra a escala mundial causaría daños socioambientales incalculables, y que incluso las guerras locales dañan la tierra, destruyen cosechas y envenenan las aguas, todo ello con terribles consecuencias para las poblaciones humanas, como tristemente la historia nos recuerda.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La segunda semilla de paz consiste en <em>adoptar una nueva solidaridad y cambiar los estilos de vida.</em> Para construir la paz es necesario renovar y reforzar la alianza entre el ser humano y el medio ambiente, reflejando el amor creador de Dios<a href="#_ftn15" id="_ftnref15"><sup>[15]</sup></a>. Esto exige una “profunda renovación cultural”<a href="#_ftn16" id="_ftnref16"><sup>[16]</sup></a> y la adopción de nuevos estilos de vida basados en la sobriedad y la solidaridad. La austeridad, la templanza, la autodisciplina y el espíritu de sacrificio deben guiar nuestra vida diaria. Esta solidaridad debe ser tanto <em>entre generaciones actuales</em>, especialmente entre países ricos y empobrecidos, como entre generaciones futuras, ya que no podemos dejarles los costos del uso de los bienes de la tierra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La tercera semilla de paz es <em>restaurar la confianza y caminar juntos</em>. El Jubileo debe ayudarnos a recuperar la confianza en las relaciones interpersonales e internacionales. El concepto de “sinodalidad” nos recuerda que somos un pueblo en camino. Como dice el papa León, “la tierra descansará, la justicia se afirmará, los pobres se alegrarán y la paz volverá si dejamos de movernos como predadores y comenzamos a hacerlo como peregrinos”<a href="#_ftn17" id="_ftnref17"><sup>[17]</sup></a>. Se trata de <em>armonizar nuestros pasos con los de los demá</em>s, reconociendo nuestra interdependencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Queridos hermanos, el Año Jubilar es un tiempo para reavivar la esperanza, una esperanza basada en el amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones. Este amor nos impulsa a ser “signos tangibles de esperanza” para nuestros hermanos y hermanas que viven en penuria<a href="#_ftn18" id="_ftnref18"><sup>[18]</sup></a>. Como peregrinos de esperanza, estamos llamados a sembrar las semillas de la paz en el terreno fértil de la justicia. Solo así podremos ser signos creíbles de una creación restaurada, una humanidad reconciliada y un pueblo que habita en paz y seguridad. Que la fuerza de Cristo, nuestra paz, reviva esta esperanza y colme nuestro presente, mientras trabajamos y oramos por un futuro donde la paz sea el fruto de la justicia.</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">+ <em>Obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social</em></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Abilio Martínez Varea, Obispo electo de Ciudad Real</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Jesús Fernández González, Obispo de Córdoba</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Cardenal Juan José Omella Omella, Arzobispo de Barcelona</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Vicente Ribas Prats, Obispo de Ibiza</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Javier Vilanova Pellisa, Obispo Auxiliar de Barcelona</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Florencio Roselló Avellanas, Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Vicente Martín Muñoz, Obispo Auxiliar de Madrid</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref1" id="_ftn1"><sup>[1]</sup></a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Mensaje por la celebración de la XXIII Jornada Mundial de la Paz</em> (1 de enero de 1990), n. 1.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref2" id="_ftn2"><sup>[2]</sup></a> Cf. Benedicto XVI, <em>Mensaje por la celebración de la XLIII Jornada Mundial de la Paz</em> (1 de enero de 2010), n. 5.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref3" id="_ftn3"><sup>[3]</sup></a> Cf. Francisco, <em>Spes non confundit.Bula de convocación del Jubileo ordinario Año 2025</em> (9 de mayo de 2024).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref4" id="_ftn4"><sup>[4]</sup></a> San Juan Pablo II (1990), o.c., n. 13.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref5" id="_ftn5"><sup>[5]</sup></a> San Juan Pablo II, Carta encíclica <em>Sollicitudo Rei Socialis</em> (30 de diciembre de 1987), nn. 36-37.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref6" id="_ftn6"><sup>[6]</sup></a> San Juan Pablo II (1990), o.c., n. 13.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref7" id="_ftn7"><sup>[7]</sup></a> Francisco, Carta encíclica <em>Laudato Si’</em> (24 de mayo de 2015), n. 51.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref8" id="_ftn8"><sup>[8]</sup></a> Francisco, <em>Mensaje del Papa pronunciado por el Secretario de Estado en la COP29</em> (13 de noviembre de 2024).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref9" id="_ftn9"><sup>[9]</sup></a> Cf. Pontificia Academia de las Ciencias Sociales (2025). <em>El reporte del Jubileo. Un plan para abordar las crisis de deuda y desarrollo y construir una economía global sostenible centrada en las personas. Iniciativa propuesta por el papa Francisco</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref10" id="_ftn10"><sup>[10]</sup></a> Cf. Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, <em>Nota temática. </em><em>Jubileo 2025: condonación de la deuda ecológica</em> (23 de junio de 2025).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref11" id="_ftn11"><sup>[11]</sup></a> Cf. Pontificia Academia de las Ciencias Sociales (2025), o.c.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref12" id="_ftn12"><sup>[12]</sup></a> Francisco (2024), o.c., n. 16.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref13" id="_ftn13"></a><sup>13</sup> Ibid, n. 8.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref14" id="_ftn14"><sup>[14]</sup></a> León XIV, &nbsp;<em>Discurso al comienzo de Pontificado </em>(8 de mayo de 2025).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref15" id="_ftn15"><sup>[15]</sup></a> Benedicto XVI (2010), o.c., n. 1</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref16" id="_ftn16"><sup>[16]</sup></a> Ibid., n. 5</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref17" id="_ftn17"><sup>[17]</sup></a> León XIV, <em>Homilía de la Vigilia de Pentecostés con movimientos, asociaciones y nuevas comunidades</em>, (7 de junio de 2025).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref18" id="_ftn18"><sup>[18]</sup></a> Francisco (2024), o.c., n. 10.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



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<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>En el día del Carmen</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 Jul 2025 10:40:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Stella Maris]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Pastoral]]></category>
		<category><![CDATA[Día de las gentes del mar]]></category>
		<category><![CDATA[Mons. Fernando García Cadiñanos]]></category>
		<category><![CDATA[Obispos]]></category>
		<category><![CDATA[Virgen del Carmen]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Carta pastoral de Mons. Fernando García Cadiñanos Al acercarse el 16 de julio, solemnidad de Nuestra Señora del Carmen, nuestro corazón se llena de alegría y gratitud al contemplar a María como Estrella del Mar y protectora de tantos creyentes que la rezan constantemente en la tribulación. Especialmente las gentes del mar, un mundo tan [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading">Carta pastoral de Mons. Fernando García Cadiñanos</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Al acercarse el 16 de julio, solemnidad de Nuestra Señora del Carmen, nuestro corazón se llena de alegría y gratitud al contemplar a María como Estrella del Mar y protectora de tantos creyentes que la rezan constantemente en la tribulación. Especialmente las gentes del mar, un mundo tan diverso y plural, que la mira e implora con devoción singular. Durante estos días no son pocos los lugares de nuestra geografía en los que será procesionada y engalanada en los barcos con los rituales de bendición y plegaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">María se convierte siempre en guía y esperanza. Como los obispos españoles decimos en el mensaje para esta Jornada de las Gentes del Mar, “vosotros, que conocéis de cerca la incertidumbre de las travesías, la fuerza de las mareas y la fragilidad de la vida en el mar, sabéis también lo que significa confiar en una presencia que acompaña, protege y sostiene”. Así se manifiesta en las imágenes que presiden los puestos importantes de vuestros barcos, los ritos de entrada y de salida en algunos de nuestros puertos, los nombres que elegís para vuestros hijos, los ritos que aprendisteis de vuestros mayores y muchas otras formas de pertenencia y devoción. La religiosidad marinera es muy especial y hace que María sea para vosotros “faro en la noche, estrella que guía a los navegantes, consuelo en la soledad y fortaleza en la dificultades, regazo tierno de amparo y compañía en la distancia”</p>



<p class="wp-block-paragraph">La vida en el mar es una escuela de fortaleza, donde se fraguan inmensos desafíos. Con profundo cariño y gratitud, me vienen a la memoria los encuentros que he tenido durante la visita pastoral con mariscadores y cofradías de pescadores. Son muchos los retos en el mundo del mar que me habéis contado y que tenéis que afrontar vosotros y vuestras familias. Retos y desafíos varios que van desde la lejanía de sus seres queridos a la dureza física y mental del trabajo, la incertidumbre de las condiciones meteorológicas, las regulaciones y los mercados, la precariedad laboral en un sector tan volátil, y el riesgo inherente a cada jornada. A veces, la soledad a bordo y la falta de apoyo en tripulaciones multiculturales pueden hacer que la travesía sea aún más pesada. En estas condiciones no son infrecuentes situaciones complejas de salud mental y desarraigo social. Los problemas se agravan ante la falta de reemplazo y las cuestiones referidas a la gestión responsable de los recursos pesqueros y naturales para el cuidado de la casa común. Ante todas estas cuestiones tenemos que estar atentos toda la sociedad, especialmente las administraciones públicas. También como Iglesia queremos vivirlos con vosotros, acompañarlos e iluminarlos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y en medio de estas realidades complejas, la devoción a la Virgen del Carmen no es una simple tradición, sino un auténtico refugio. Para las gentes del mar, ella es el faro que disipa la oscuridad, la presencia maternal que acompaña en la tempestad y la intercesora poderosa ante Dios. La Virgen del Carmen es su Estrella del Mar, la que les da un sentido de orientación cuando todo parece incierto. En ella encuentran no solo protección, sino también un ejemplo de fe inquebrantable que les anima a perseverar. Ella, que estuvo al pie de la cruz, acoge vuestro dolor y nos abre a la esperanza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me gustaría animaros en este día a renovar especialmente esta virtud. Si hay una que adorna al marinero es la esperanza de volver a tierra firme. Que también nosotros cultivemos y no perdamos la “esperanza que no defrauda” y de la que está tan necesitado nuestro mundo. La esperanza de sabernos siempre en travesía hacia una meta, con María a nuestro lado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Seamos también portadores de esperanza para todos, especialmente a las gentes del mar. Su trabajo es vital para nuestra sociedad, y su esfuerzo merece nuestro reconocimiento y apoyo. Nuestras oraciones y nuestras acciones concretas de solidaridad pueden ser ese soplo de esperanza que necesitan para continuar su travesía. En ese sentido, me gustaría que la presencia de un futuro centro “Stella Maris” en nuestra diócesis, promovido por la delegación de Pastoral del Mar, con voluntariado y agentes preparados, sea signo concreto de esperanza para las gentes del mar, mostrando una Iglesia que acoge y se preocupa de las necesidades de toda persona y contribuye así a la acogida, escucha y evangelización.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Felicidades en esta fiesta de la Virgen del Carmen. Que la devoción a nuestra Madre nos impulse a una esperanza activa, que se traduzca en amor fraterno y en la construcción de un mundo más justo y solidario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vuestro hermano y amigo,</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong> + Fernando García Cadiñanos</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Obispo de la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol y Presidente de la Subcomisión de Migraciones y Movilidad Humana de la CEE</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Corpus Christi 2025: Mientras haya personas, hay esperanza</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/corpus-christi-2025-mientras-haya-personas-haya-esperanza/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=corpus-christi-2025-mientras-haya-personas-haya-esperanza</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Jun 2025 10:18:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Acción caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Migraciones y Movilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Caridad]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Acción Caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Corpus Christi]]></category>
		<category><![CDATA[Jubileo]]></category>
		<category><![CDATA[Mensaje de los obispos]]></category>
		<category><![CDATA[Obispos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La fiesta del Corpus Christi, el día de la Caridad, es una invitación a participar en la mesa de la Eucaristía, comulgar con Jesús y ser pan partido y repartido para los hermanos. El Corpus de este año es especialmente significativo porque está marcado por el jubileo de la esperanza. Y, como peregrinos de esperanza, [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La fiesta del Corpus Christi, el día de la Caridad, es una invitación a participar en la mesa de la Eucaristía, comulgar con Jesús y ser pan partido y repartido para los hermanos. El Corpus de este año es especialmente significativo porque está marcado por el jubileo de la esperanza. Y, como peregrinos de esperanza, se nos invita a ponernos en camino para identificarnos con su proyecto de vida y entregar la vida por los que habitan en la no-vida.</p>



<h1 class="wp-block-heading"><a></a>¡Cuánta violencia!<a href="#_bookmark0"><sup>1</sup></a></h1>



<p class="wp-block-paragraph">Vivimos rodeados de violencia, en un tiempo en el que la desesperanza nos asalta y necesitamos reavivar la confianza en el futuro. Aunque el progreso científico y tecnológico promete bienestar, la realidad humana es cada vez más frágil y vulnerable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La guerra, expresión extrema de esta violencia, devasta numerosos rincones del mundo: Tierra Santa, Ucrania, el Cáucaso, el Cuerno de África… Provoca éxodos masivos, expulsa a pueblos enteros a territorios inhóspitos y vacía el sentido de pertenencia. Su herencia es muerte, destrucción, miseria, hambre, odio y desesperación.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-full is-resized"><img decoding="async" width="720" height="735" src="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/06/Corpus-25-guerra.jpg" alt="" class="wp-image-412243" style="width:282px;height:auto" srcset="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/06/Corpus-25-guerra.jpg 720w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/06/Corpus-25-guerra-294x300.jpg 294w" sizes="(max-width: 720px) 100vw, 720px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">En Europa, y también en nuestro país, el acceso a una vivienda digna se ha convertido en una emergencia social para quienes viven bajo el umbral de la pobreza. ¿No es esta también una forma de violencia estructural?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tampoco las oportunidades laborales son iguales para todos. Muchos jóvenes, especialmente si son personas vulnerables, ven truncadas sus posibilidades de desarrollar un proyecto de vida. También aquí se violenta la dignidad humana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las personas migrantes afrontan enormes barreras para integrarse. Muchas son tratadas como piezas prescindibles de un sistema que descarta, lo que genera una profunda humillación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este panorama -tan difícil, doloroso, desalentador y violento- genera angustia y un clima de desesperanza social, como señaló el papa Francisco<a href="#_bookmark1"><sup>2</sup>.</a></p>



<h1 class="wp-block-heading"><a></a>Cantar palabras de esperanza en el abismo de la violencia<a href="#_bookmark2"><sup>3</sup></a></h1>



<p class="wp-block-paragraph">Nuestro común compromiso por la verdad puede y tiene que dar nueva esperanza a estas realidades<a href="#_bookmark3"><sup>4</sup>.</a> El Cuerpo de Cristo se nos ofrece como el único alimento capaz de traer paz ante tanta violencia y también se ofrece como alimento y ejemplo de nuestro compromiso activo. El papa León XIV acaba de recordarnos la importancia de salir al encuentro de estas realidades, <a id="_bookmark0"></a>porque “en estas cuestiones es más importante saber acercarse que dar una respuesta apresurada sobre por qué ha sucedido algo o cómo superarlo”<a href="#_bookmark4"><sup>5</sup>.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">No podemos quedarnos ahí parados mirando al cielo<a href="#_bookmark5"><sup>6</sup>,</a> paralizados y con miedo, con la esperanza y los anhelos reprimidos. Debemos acercarnos, porque “la esperanza supone un movimiento de búsqueda. Quizá sea precisamente por eso que nos lanza a lo desconocido, hacia lo intransitado, hacia lo abierto, hacia lo que todavía no es, porque no se queda en lo que ha sido ni en lo que ya es. Pone rumbo a lo que aún está por hacer. Sale en busca de lo nuevo, de lo totalmente distinto, de lo que jamás ha existido” <a href="#_bookmark6"><sup>7</sup>.</a></p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full is-resized"><img decoding="async" width="720" height="516" src="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/06/Corpus-25-alimento.jpg" alt="" class="wp-image-412168" style="width:472px;height:auto" srcset="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/06/Corpus-25-alimento.jpg 720w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/06/Corpus-25-alimento-300x215.jpg 300w" sizes="(max-width: 720px) 100vw, 720px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Compartimos el camino del peregrino, del que busca a la intemperie una nueva forma de relación con sus iguales, desde la vulnerabilidad y posibilidad que ofrece el otro, todos los otros y otras que formamos parte de esta gran familia humana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El camino de la esperanza, que en este año jubilar cobra un sentido especial para los cristianos, se convierte en camino para peregrinar en búsqueda de esa esperanza que la humanidad necesita recuperar. Pero no solo para buscar, sino para sanar el sufrimiento de tantas personas que luchan por encontrar una salida a su dolor. Y, por supuesto, para ser portadores de la bondad y la ternura de Dios para todos los que se sienten solos o rodeados de oscuridad y tristeza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pablo decía a los cristianos de Roma que “necesitamos que sobreabunde la esperanza” (cf. Rm 15, 13). Porque la esperanza obra el milagro de que la fe sea gozosa y la caridad entusiasta. Y es que, en definitiva, la esperanza es esa virtud que nos impulsa a dar una sonrisa, un gesto de amistad, una mirada fraterna, una escucha sincera, un servicio gratuito, sabiendo que, en el Espíritu de Jesús, esto puede convertirse en una semilla fecunda de esperanza para quien lo recibe<a href="#_bookmark7"><sup>8</sup></a> .</p>



<p class="wp-block-paragraph">Celebrar el día del Corpus Christi, la gran fiesta de la Caridad, es un signo profético de que la esperanza tiene y debe tener la última palabra, porque mientras haya personas que aman, que ayudan, que comparten con generosidad, que se conmueven con el dolor y el sufrimiento de los demás, la esperanza es imposible que se pierda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero es necesario recordar que quien participa en la Eucaristía ha de empeñarse en construir paz y denunciar las circunstancias que van contra la dignidad del hombre, por el cual Cristo ha derramado su sangre, afirmando así el valor tan alto de cada persona<a href="#_bookmark8"><sup>9</sup>.</a> Si no tomamos conciencia de esto, nuestras eucaristías se aproximan a la incoherencia.</p>



<figure class="wp-block-embed alignleft is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<div class="oceanwp-oembed-wrap clr"><blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">Mensaje de los obispos para el <a href="https://twitter.com/hashtag/CorpusChristi?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#CorpusChristi</a> 2025<a href="https://twitter.com/prensaCEE?ref_src=twsrc%5Etfw">@prensaCEE</a><a href="https://twitter.com/ObispoAbilio?ref_src=twsrc%5Etfw">@ObispoAbilio</a><a href="https://twitter.com/CardenalCobo?ref_src=twsrc%5Etfw">@CardenalCobo</a><br>📨👇🏽<a href="https://t.co/tAqwXKwyWF">https://t.co/tAqwXKwyWF</a> <a href="https://t.co/MyCr32lX9v">pic.twitter.com/MyCr32lX9v</a></p>&mdash; Pastoral Social (@PastoralSocial9) <a href="https://twitter.com/PastoralSocial9/status/1932703567137419485?ref_src=twsrc%5Etfw">June 11, 2025</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script></div>
</div></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Caminos de esperanza</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Es bueno y conveniente proponer algunos caminos para peregrinar en este tiempo y para no quedarnos en la geografía de las buenas intenciones:</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8211; Orar por los demás y con los demás. Buscar silencio para orar y contemplar, y si es posible, que esta oración sea en comunidad, para descubrir la presencia del Resucitado en medio de nosotros<a href="#_bookmark9"><sup>10</sup>.</a><a id="_bookmark4"></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8211; Unir, como decían los Santos Padres, el sacramento del altar (la Eucaristía) con el sacramento del hermano necesitado<a href="#_bookmark10"><sup>11</sup>.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8211; Compartir algunos testimonios de fe y algunos compromisos que hayas vivido y experimentado. Contar cómo Dios ha obrado ennuestras vidas, inspira y anima a otros. La esperanza es contagiosa cuando viene desde una experiencia viva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8211; Participar en algún grupo o comunidad. Puede ser un voluntariado, un grupo de reflexión, compartir un hobby o un proyecto solidario. Salir al encuentro de otras personas es siempre enriquecedor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8211; Promover espacios de reconciliación. Deseamos y anhelamos la paz, pero no puede darse si no contribuimos a ella sanando nuestras heridas, acogiendo y comprendiendo las heridas de los otros. “La paz comienza por cada uno de nosotros”<a href="#_bookmark11"><sup>12</sup>.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8211; Escuchar sin juzgar. Escuchar con empatía, con todos los sentidos puestos en la otra persona, puede devolver la esperanza y sacar de la invisibilidad y de la tristeza al otro.</p>



<h1 class="wp-block-heading"><a></a>¡Es la hora del amor!</h1>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras haya personas dispuestas a ponerse en camino, hay esperanza. Es hora de ser peregrinos de esperanza, para anunciar el amor de Cristo al mundo. El papa León XIV, en su homilía de comienzo del ministerio petrino, nos ha dejado un encargo ineludible: “¡Esta es la hora del amor! La caridad de Dios, que nos hace hermanos entre nosotros, es el corazón del Evangelio”<a href="#_bookmark12"><sup>13</sup>.</a></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong>+ Obispos de la Subcomisión para la Acción Caritativa y Social</strong></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Abilio Martínez Varea, Obispo de Osma-Soria Mons. </p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Jesús Fernández González, Obispo de Córdoba</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Cardenal Juan José Omella Omella, Arzobispo de Barcelona </p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Vicente Ribas Prats, Obispo de Ibiza</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Javier Vilanova Pellisa, Obispo Auxiliar de Barcelona</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Florencio Roselló Avellanas, Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela </p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Vicente Martín Muñoz, Obispo Auxiliar de Madrid</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<div class="wp-block-buttons is-content-justification-center is-layout-flex wp-container-core-buttons-is-layout-fe48e5de wp-block-buttons-is-layout-flex">
<div class="wp-block-button"><a class="wp-block-button__link wp-element-button" href="https://www.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/06/2025-Mensaje-Obispos-Dia-de-la-Caridad.pdf">Descarga el Mensaje</a></div>
</div>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">_________________________________________</p>



<p class="wp-block-paragraph"><sup>1</sup> LEÓN XIV, Discurso a los participantes en el jubileo de las Iglesias Orientales, 14 mayo 2025.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark1"></a><sup>2</sup> Cf. FRANCISCO, <em>Fratelli tutti</em>, 15.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark2"></a><sup>3</sup> <a id="_bookmark3"></a>LEÓN XIV, Discurso a los participantes en el jubileo de las Iglesias Orientales, 14 mayo 2025.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><sup>4</sup> Cf. BENEDICTO XVI, Exhortación apostólica postsinodal <em>Sacramentum caritatis, </em>90.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><sup>5</sup> LEÓN XIV, Discurso a miembros de la Fundación <em>Centesimus Annus Pro Pontifice</em>, 17 mayo 2025.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark5"></a><sup>6</sup> Cf. Hch 1, 11.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark6"></a><sup>7</sup> BYUNG-CHUL HAN, <em>El espíritu de la esperanza</em>, 20.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark7"></a><sup>8</sup> Cf. FRANCISCO, Bula de convocación del Jubileo Ordinario 2025, 18.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark8"></a><sup>9</sup> Cf. BENEDICTO XVI, Exhortación apostólica postsinodal <em>Sacramentum</em><em> </em><em>caritatis</em><em> </em>89-90.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark9"></a><sup>10</sup> Cf. Mt 18, 20.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark10"></a><sup>11</sup> Cf. JUAN CRISÓSTOMO, <em>Homilía 50 sobre el Evangelio de San Mateo.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark11"></a><sup>12</sup> LEÓN XIV, Discurso a los representantes de los medios de comunicación, 12 mayo 2025.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark12"></a><sup>13</sup> León XIV, Homilía en la Celebración eucarística con motivo del inicio del ministerio petrino, 18 mayo 2025.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>En el día del trabajo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 May 2025 08:50:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral del Trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Pastoral]]></category>
		<category><![CDATA[Mons. Fernando García Cadiñanos]]></category>
		<category><![CDATA[Obispos]]></category>
		<category><![CDATA[Papa Francisco]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Carta pastoral de Mons. Fernando García Cadiñanos Celebramos hoy el 1º de Mayo, un día muy especial para el mundo obrero, que nos permite reflexionar juntos sobre la dignidad y la centralidad del trabajo en la vida humana y en el designio de Dios. Sin duda, la riqueza de la doctrina social de la Iglesia [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading">Carta pastoral de Mons. Fernando García Cadiñanos</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Celebramos hoy el 1º de Mayo, un día muy especial para el mundo obrero, que nos permite reflexionar juntos sobre la dignidad y la centralidad del trabajo en la vida humana y en el designio de Dios. Sin duda, la riqueza de la doctrina social de la Iglesia nos ofrece una luz para comprender y acoger las diferentes dimensiones del trabajo que, en la situación actual, hoy son simplificadas u opacadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde sus inicios, la enseñanza de la Iglesia ha resaltado que el trabajo no es sólo un medio para obtener sustento, sino una dimensión fundamental de la persona humana. A través del trabajo, el ser humano participa en la obra creadora de Dios, desarrolla sus capacidades, se relaciona con los demás y contribuye al bien común de la sociedad. El trabajo nos da dignidad y nos dignifica. Además, es un factor que nos ayuda a cultivar la esperanza tan necesaria para un proyecto de vida estable. Así lo recordaba el papa Francisco: “Cuando no sabes si mañana vas a poder dar de comer a tus hijos, o si lo que estás estudiando te permitirá tener un trabajo digno, es fácil caer en el desánimo. ¿Dónde buscar la esperanza?” (Bula del Jubileo 2025). En ese sentido, la Iglesia siempre ha reivindicado un trabajo digno, que pasa por la primacía del ser humano sobre el capital, salarios justos y condiciones laborales dignas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Somos conscientes de que la realidad del mundo laboral se presenta con una complejidad creciente. Una nueva cultura del ocio reivindica más un trabajo compatible con la libertad, el tiempo libre y el conveniente descanso. Igualmente, una mentalidad creciente busca una seguridad permanente y segura que sólo se encuentra en los empleos de la Administración. El desajuste entre la demanda necesaria de algunos puestos de trabajo y una oferta que no los cubre, necesita una urgente reflexión conjunta. La globalización, la digitalización, la precariedad, la competitividad, el desempleo juvenil y la persistente desigualdad salarial son desafíos que interpelan nuestra conciencia cristiana y nos exigen una respuesta activa y solidaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vemos cómo en muchos lugares el trabajo se convierte en fuente de sufrimiento, de explotación y de exclusión, negando la dignidad intrínseca de quienes lo realizan. Sin duda, todos conocemos esta realidad que se hace presente en el rostro de infinidad de migrantes que no pueden trabajar, aunque quieren, por problemáticas administrativas lo que les obliga a realizar trabajos en la economía sumergida. ¡Es una vergüenza y un hecho indignante! También nos son familiares situaciones de trabajos en condiciones de explotación o precariedad, lo que dificulta su acceso o sumerge a los que lo desempeñan a situaciones de pobreza, vulnerabilidad o exclusión. Hay que reconocer que muchos de estos empleos están ocupados por la población migrante. En este sentido, las empleadas de hogar, aunque han visto muchas de sus reivindicaciones escuchadas, constituyen un sector a cuidar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Junto a ello, es de alabar el esfuerzo de muchos empresarios o pequeños autónomos por llevar adelante su empresa y generar riqueza y empleo con esfuerzo personal. ¡Gracias! La fraternidad que se establece en el ámbito de muchas de estas empresas es digna de imitación.<br>También es hermoso el empleo que se genera en el ámbito de la economía social, posibilitando el empleo de personas y colectivos vulnerables que, sin el arrojo de algunos y el apoyo de la sociedad, sería imposible su plena inclusión en la sociedad. Entre todos hay que apoyar este tipo de iniciativas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este contexto, es bueno recordar la voz del papa Francisco, al que despedíamos hace pocos días, y para que quien el trabajo constituía un elemento fundamental en el desarrollo humano, junto al techo y a la tierra: las tres famosas “T”. Suyas son estas palabras: “El gran tema es el trabajo. Lo verdaderamente popular —porque promueve el bien del pueblo— es asegurar a todos la posibilidad de hacer brotar las semillas que Dios ha puesto en cada uno, sus capacidades, su iniciativa, sus fuerzas. Esa es la mejor ayuda para un pobre, el mejor camino hacia una existencia digna” (FT 162).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al celebrar junto con toda nuestra sociedad esta fiesta del trabajo, como Iglesia diocesana estamos llamados a implicarnos en algunos caminos. Se me ocurren tres propuestas:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Promover la dignidad de todo trabajador: Defendiendo salarios justos, facilitando condiciones de trabajo seguras y respetuosas y oportunidades de desarrollo profesional, sensibilizándonos en esta temática, reclamando a los que tienen responsabilidad pública.</li>



<li>Acompañar a quienes sufren el desempleo y la precariedad: Así lo hace especialmente Cáritas, ofreciendo apoyo y promoción para una inserción laboral digna.</li>



<li>Dar a conocer e iniciarse en la doctrina social de la Iglesia: Para que desde estos valores y enseñanzas que se promueven se genere una sociedad más justa y equitativa.</li>
</ul>
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		<title>Cuestionando el discurso del rearme en Europa: una apuesta por la paz y el diálogo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 01 Apr 2025 09:07:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Acción caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Migraciones y Movilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Pastoral]]></category>
		<category><![CDATA[Doctrina Social de la Iglesia]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra]]></category>
		<category><![CDATA[Mons. Xabier Gómez]]></category>
		<category><![CDATA[Obispos]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>«Los pueblos y ciudadanos aspiran a vivir en paz. La paz es un derecho humano universal, no un paréntesis entre guerras» El clima de creciente tensión en Europa, alimentado por discursos que promueven el rearme y la militarización como respuesta a los conflictos internacionales, genera una preocupación profunda desde la perspectiva del Evangelio, la Doctrina [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading">«Los pueblos y ciudadanos aspiran a vivir en paz. La paz es un derecho humano universal, no un paréntesis entre guerras»</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El clima de creciente tensión en Europa, alimentado por discursos que promueven el rearme y la militarización como respuesta a los conflictos internacionales, genera una preocupación profunda desde la perspectiva del Evangelio, la Doctrina Social de la Iglesia y el mensaje del papa Francisco. Frente a esta tendencia, no es de extrañar la reacción de gran parte de la población expresando su inquietud y desacuerdo. Más allá de posibles lecturas ideológicas entre quienes apoyan o critican el incremento en gasto militar y cierto relato prebélico en Europa, urge una reflexión que reivindique el diálogo y la diplomacia como las verdaderas vías para la paz. No es buenismo ni ingenuidad. Y no podemos dejar que las decisiones solo las tomen los gobernantes de las naciones. En la inmensa mayoría de ocasiones los pueblos y ciudadanos de esos gobiernos aspiran a vivir en paz. La paz es un derecho humano universal, no un paréntesis entre guerras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los sucesores de Pedro de los últimos dos siglos han sido una voz constante en la denuncia de la guerra como un fracaso de la humanidad. En numerosas ocasiones, el papa Francisco ha advertido sobre la «locura» del armamentismo y la peligrosa lógica de la escalada bélica, que no solo aumenta el sufrimiento humano, sino que también refuerza una economía de la muerte en la que el comercio de armas se antepone al bienestar de los pueblos. Como ha insistido el Pontífice, «no podemos confiar en las armas para garantizar la paz», pues estas solo perpetúan el miedo y la hostilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde la Doctrina Social de la Iglesia, el recurso a la guerra solo puede considerarse en circunstancias límites y como último recurso, según los criterios de la «guerra justa» establecidos por san Agustín y <a href="https://revistaecclesia.es/en-el-jubileo-de-santo-tomas-de-aquino/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">santo Tomás de Aquino</a>. Sin embargo, el magisterio reciente ha puesto un énfasis creciente en la necesidad de superar esta lógica, promoviendo la resolución pacífica de conflictos y el desarme progresivo. Documentos como <em>Pacem in terris</em> de san Juan XXIII o <em>Fratelli tutti</em> del papa Francisco subrayan que la verdadera paz solo se construye sobre la justicia, el respeto a los derechos humanos y la fraternidad entre los pueblos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El rearme, lejos de ser una garantía de seguridad, fomenta una espiral de desconfianza y agresividad entre naciones. La historia reciente demuestra que las estrategias basadas en la disuasión armada suelen derivar en conflictos abiertos, con consecuencias devastadoras para la población civil. Además, detrás del discurso belicista, existen intereses económicos evidentes. Según informes del <a href="https://www.sipri.org/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI)</a>, el gasto militar mundial alcanzó un récord de 2,24 billones de dólares en 2023, con Estados Unidos, China, Rusia, India y Arabia Saudita a la cabeza. En Europa, Alemania, Francia y el Reino Unido han incrementado significativamente sus presupuestos militares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las grandes corporaciones del sector armamentístico se benefician enormemente de este aumento del gasto. Este complejo militar-industrial ejerce una fuerte presión sobre los gobiernos para que sigan aumentando los presupuestos de defensa, consolidando una lógica de guerra perpetua que solo beneficia a sus accionistas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El incremento en el gasto militar tiene un impacto directo en el recorte de inversiones en sectores sociales fundamentales. En varios países europeos, el aumento de los presupuestos de defensa ha venido acompañado de recortes en sanidad, educación y asistencia social. En 2023, Alemania, por ejemplo, aumentó su gasto militar en un 8,3 %, mientras reducía la financiación de programas sociales y de cooperación al desarrollo. De manera similar, el Reino Unido y Francia han reorientado recursos hacia la industria armamentística, reduciendo significativamente los fondos destinados a la ayuda a países en desarrollo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos recortes en cooperación internacional han agravado las crisis humanitarias en diversas regiones del mundo. La reducción de la ayuda al desarrollo en África y Oriente Medio ha contribuido al deterioro de las condiciones de vida en países ya afectados por la pobreza y la inestabilidad política, lo que a su vez ha intensificado los flujos migratorios hacia Europa. La falta de inversiones en infraestructuras básicas y en proyectos de desarrollo sostenible empuja a miles de personas a huir de sus países en busca de mejores oportunidades, generando crisis migratorias que luego son instrumentalizadas políticamente para justificar políticas de seguridad más restrictivas. Perversa espiral.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">En un mundo cada vez más polarizado, la Iglesia insiste en que la verdadera seguridad no se alcanza con más armas, sino con más justicia, más solidaridad y mayor compromiso con el bien común.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Otro factor preocupante es la creciente manipulación de la opinión pública a través de las redes sociales y la inteligencia artificial. Gobiernos con tendencias autocráticas están utilizando estas herramientas para moldear las conciencias, difundiendo narrativas que justifican la guerra y el miedo como elementos necesarios para la estabilidad. Rusia, China y otros países han implementado sofisticadas estrategias de propaganda digital para influir en la percepción pública y justificar sus políticas expansionistas. La desinformación y la polarización social son tácticas cada vez más utilizadas para predisponer a la población a aceptar medidas belicistas y el crecimiento del autoritarismo. En este contexto, es urgente promover la alfabetización mediática y fomentar un pensamiento crítico que permita resistir la manipulación informativa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un mundo cada vez más polarizado, la Iglesia insiste en que la verdadera seguridad no se alcanza con más armas, sino con más justicia, más solidaridad y mayor compromiso con el bien común. La paz es un camino que exige valentía, pero es la única vía que garantiza un futuro digno para las nuevas generaciones. En este sentido, hacemos un llamado a los líderes europeos a abandonar la retórica belicista y a comprometerse con una política exterior basada en la reconciliación y la construcción de puentes, no de muros ni frentes de batalla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como ha dicho el papa Francisco, «la guerra es siempre una derrota para la humanidad». Que esta convicción ilumine nuestras decisiones y nos impulse a trabajar por un mundo donde la paz no sea una utopía, sino una realidad alcanzable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">* Fray <em>Xabier Gómez es obispo de San Feliu de Llobregat y responsable de Pastoral Obrera y Migraciones de la <a href="https://www.tarraconense.cat/es/inicio/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">CET</a>.</em></p>
<p>La entrada <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/cuestionando-el-discurso-del-rearme-en-europa-una-apuesta-por-la-paz-y-el-dialogo/">Cuestionando el discurso del rearme en Europa: una apuesta por la paz y el diálogo</a> se publicó primero en <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es">Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</a>.</p>
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		<title>Sembremos esperanza en la trata de personas, signo de nuestro tiempo</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/migracionesymovilidadhumana/tratadepersonas/sembremos-esperanza-en-la-trata-de-personas-signo-de-nuestro-tiempo/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=sembremos-esperanza-en-la-trata-de-personas-signo-de-nuestro-tiempo</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 25 Mar 2025 12:25:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Trata de personas]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Pastoral]]></category>
		<category><![CDATA[Cuaresma]]></category>
		<category><![CDATA[Jubileo]]></category>
		<category><![CDATA[Mons. Luis Argüello]]></category>
		<category><![CDATA[Obispos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Carta Pastoral de Mons. Luis Argüello La Cuaresma y el Año Jubilar ‘Peregrinos de Esperanza’ se unen para proponernos la dimensión social de la Fe. La Cuaresma, ya desde el Miércoles de Ceniza, nos invitó, junto a la oración y el ayuno, a la limosna, entrega de nuestro tiempo, de nuestro dinero, de nuestro ser [&#8230;]</p>
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<h2 class="wp-block-heading">Carta Pastoral de Mons. Luis Argüello</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La Cuaresma y el Año Jubilar ‘Peregrinos de Esperanza’ se unen para proponernos la dimensión social de la Fe. La Cuaresma, ya desde el Miércoles de Ceniza, nos invitó, junto a la oración y el ayuno, a la limosna, entrega de nuestro tiempo, de nuestro dinero, de nuestro ser en favor de otros en nombre del Señor, como un ejercicio de misericordia. La limosna ha de ser concretada en el ejercicio de las obras de misericordia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El año jubilar, ya desde sus orígenes, en el Antiguo Testamento, cuando Israel vivía un año sabático o jubilar, siempre la dimensión social estaba muy presente, ofreciendo la oportunidad de volver a comenzar con el reparto de tierras, de bienes, la condonación de deudas, etc.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Iglesia española, en este Año Jubilar ‘Peregrinos de Esperanza’, nos propone una acción social. La realización de una obra de misericordia mirando, especialmente, a un grupo de personas —mayoritariamente, mujeres— que sufren la tragedia de la trata, de la explotación —en la mayor parte de los casos, con motivación sexual—. También hay trata de personas con motivos de explotación laboral.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La trata de personas, forma de esclavitud de estos tiempos, deja, como nos dice el Papa Francisco, muy abiertas las llagas de Cristo en su cuerpo, en su cuerpo actual que es la Iglesia y de la humanidad llamada también a formar parte de este cuerpo de Cristo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Iglesia española ha acogido esta propuesta de hacer esta obra de misericordia en relación con las personas que son víctimas de la explotación y de la trata, porque en ellas está un verdadero signo de los tiempos. En este signo queremos ser signo de esperanza. Signo de los tiempos porque en la trata de personas se reúnen, por una parte, todo lo que significa el drama de la inmigración, en muchos casos de la inmigración ilegal, en muchos casos, personas engañadas con la promesa de poder encontrar aquí un trabajo fácil, una forma de ganarse la vida y, luego, experimentan que han caído en manos de una mafia, de una trama que explota sus vidas, que les impone condiciones que están muy cercanas a la esclavitud. Por eso, la trata nos pone en relación con el fenómeno de la inmigración en su conjunto, con la necesidad de abordar la situación de la irregularidad y las causas de las migraciones para tratar de buscar una solución en su origen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La trata de personas con motivos de explotación laboral nos habla de las reglas del juego de nuestra economía, de lo que significa aprovecharse de situaciones de falta de papeles, de irregularidad a la hora de poder abordar la relación laboral y de cómo eso es aprovechado, desde las necesidades imperiosas de las personas, para una forma de explotación en el campo del trabajo, en las relaciones laborales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otra parte, la trata de personas, la prostitución, nos habla de otra realidad de nuestra sociedad, que es la forma desordenada, viciosa de vivir la sexualidad. Después de la revolución que supuso mayo de 1968, que tuvo como uno de sus campos prioritarios una propuesta de revolución sexual con diversos aterrizajes. La expansión de relaciones sexuales más libres se dice, se decía. También la apertura más decidida a todas las relaciones, desde la posibilidad de divorcios más fáciles, la regularización del aborto. Se llegó a afirmar que las patologías relacionadas con la sexualidad iban a desaparecer: el divorcio, la violencia en las propias casas; la liberación sexual, la prostitución y la pornografía, así la sexualidad dejaría de ser una causa de negocio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En realidad, pasados unos cuantos años de esta revolución sexual, vemos que las problemáticas relacionadas con la sexualidad no han desaparecido. La pornografía ha crecido y la prostitución se ha extendido de una manera sorprendente, dando pie a la explotación de personas, bien con fines de difusión pornográfica, bien con fines de explotación en la prostitución.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, todo lo relacionado con la trata de personas, con la prostitución, aparece como un lugar donde se congregan diversas problemáticas de nuestra hora: la inmigración, las dificultades para encontrar trabajo, la situación de las propias condiciones laborales, la vivencia de la sexualidad y lo que está significando desvincular el sexo del amor y de la transmisión de la vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, parece una propuesta oportuna el decirnos esta obra de misericordia, redimir a cautivos —a cautivas, en la mayor parte de los casos—, podríamos decir, de esta trama relacionada con la prostitución y la trata de personas. Es una obra de misericordia que, además, tiene la capacidad de hacernos pensar sobre la situación de los inmigrantes, tiene también la posibilidad de ayudarnos a caer en la cuenta del significado de la sexualidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También esta obra de misericordia nos invita a dar gracias por las instituciones en nuestra Diócesis: las hermanas Oblatas y Adoratrices, que tienen en marcha proyectos de acompañamiento de estas personas, visitándolas, incluso, en la calle, en la carretera o en los pisos clandestinos donde se ejerce esta “tarea”. Es una acción con la colaboración de Cáritas, la Obra social del Santuario, muchas personas voluntarias y de otras que quieren colaborar también con su contribución económica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, en este Año Jubilar queremos, por una parte, ofrecer la misericordia del Señor a todas las personas que están implicadas en este asunto: víctimas y explotadores, voluntarios y personas que expresan la solidaridad con la consagración de su propia vida. Que la misericordia del jubileo, que el ejercicio de la limosna nos pueda abrazar y convertir a todos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Queremos con esta propuesta de obra de misericordia hacer visible esta realidad que está extendida en nuestra sociedad, que forma parte también de nuestras relaciones, de nuestros vecindarios, de personas que, estando a nuestro lado, tantas veces nos resultan invisibles. También invitar a aquellos que lo deseen a dar un paso adelante, a colaborar como voluntarios en esta o en otras de las obras de misericordia que de manera institucional realiza nuestra Diócesis vallisoletana a través de comunidades, congregaciones, Cáritas u otro tipo de grupos que realizan tareas de servicio en favor de los más desfavorecidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Invitamos a la oración y a la colaboración económica. La limosna ha de unirse siempre al ayuno y a la oración. La limosna en esta obra de misericordia nos hace caer en la cuenta de qué tipo de ayunos de imágenes, de un uso ilegítimo de la sexualidad situada solo en el marco del placer, a costa, incluso, del sufrimiento de los demás.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sembremos esperanza en esta realidad, que es un signo de nuestra época.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Los obispos del País Vasco y Navarra: «No necesitamos ser populares sino fieles»</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/pastoral-social-documentos/los-obispos-del-pais-vasco-y-navarra-la-iglesia-del-futuro-no-necesita-adaptarse-a-las-modas-sino-mantener-su-identidad-evangelica/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=los-obispos-del-pais-vasco-y-navarra-la-iglesia-del-futuro-no-necesita-adaptarse-a-las-modas-sino-mantener-su-identidad-evangelica</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 04 Mar 2025 11:17:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Acción caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Migraciones y Movilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Pastoral Social]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Pastoral]]></category>
		<category><![CDATA[Cuaresma]]></category>
		<category><![CDATA[Obispos]]></category>
		<category><![CDATA[Pascua del Enfermo]]></category>
		<category><![CDATA[Semana Santa]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>REVISTA ECCLESIA: Cinco años después, los obispos del País Vasco y Navarra publican una nueva carta pastoral conjunta para la Cuaresma y la Pascua. Un texto sugerente con el título El contraste paciente. Repensando la relación Iglesia-Mundo, en el que invitan a una presencia cristiana renovada en la sociedad de hoy. Una presencia que es [&#8230;]</p>
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<p class="wp-block-paragraph">REVISTA ECCLESIA: Cinco años después, los obispos del País Vasco y Navarra publican una nueva carta pastoral conjunta para la Cuaresma y la Pascua. Un texto sugerente con el título <em>El contraste paciente. Repensando la relación Iglesia-Mundo</em>, en el que invitan a una presencia cristiana renovada en la sociedad de hoy. Una presencia que es más pequeña, pero que debe ser coherente. Con raíces profundas y alejada de las modas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La carta, que está enriquecida con numerosas citas de los papas Francisco y Benedicto XVI, pone como ejemplo a los primeros cristianos sobre su modo de estar en el mundo, caracterizado fundamentalmente por la paciencia. «No era simple resignación o pasividad, sino una actitud vital que reflejaba su comprensión de un Dios que actúa con mansedumbre y respeta los ritmos de la historia humana. Se manifestaba en múltiples aspectos: en su modo de crecer como comunidad sin forzar conversiones, en su manera de responsar a la persecución sin buscar represalias, en la formación pausada de nuevos creyentes a través de catecumenado, en sus prácticas de culto que forjaban identidad renovadas, y en su disposición a testimoniar la fe más con el ejemplo que con las palabras».</p>



<p class="wp-block-paragraph">De hecho, desde el inicio del documento, aparece una tónica general, ya recogida por Lactancio —«la religión debe ser defendida, no matando, sino muriendo; no con sevicia, sino con paciencia; no con maldad, sino con fe»— y que Benedicto XVI tradujo con su: «La Iglesia no hace proselitismo. Crece mucho más por atracción».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con todo, y ante una sociedad que se ha secularizado, los obispos señalan algunas claves para la renovación de la presencia de los cristianos. Por ejemplo, es importante reforzar la comunidad y su identidad, pero no para defenderse, sino para hacer una aportación a la sociedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Recogiendo palabras del cardenal Ratzinger, apuestan por una Iglesia más pequeña, pero más auténtica, sin privilegios del pasado. «La Iglesia del futuro no necesita adaptarse superficialmente a las modas culturales, sino mantener su identidad evangélica con fidelidad creativa, confiando en que precisamente esta autenticidad la convertirá en faro de esperanza para un mundo necesitado de trascendencia», añaden.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También subrayan la necesidad de acoger a todos o de que la cruz sea realmente una fuerza transformadora, que abraza la vulnerabilidad y ofrece el perdón, pero también hace que se evite la identificación con el mundo y se priorice la fidelidad al Evangelio. La unidad y la alegría son las otras claves que proponen para la Iglesia del futuro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hecha esta reflexión, los obispos ofrecen unas notas para una conversión pastoral y misionera, que no dejan de ser una propuesta de Iglesia para el mundo de hoy.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Iglesia que vive en confianza</h3>



<p class="wp-block-paragraph">«Tenemos motivos para confiar. No en nuestras fuerzas o planes, sino en la fidelidad de Dios que no abandona a su pueblo. El mismo Señor que transformó el fracaso aparente del Calvario en la victoria de la Pascua sigue actuando hoy».</p>



<h3 class="wp-block-heading">Iglesia que cultiva al experiencia de fe</h3>



<p class="wp-block-paragraph">«En una cultura marcada por el activismo y la búsqueda de entretenimiento superficial, el testimonio de una fe profundamente vivida resulta especialmente significativo. No se trata solo de hacer cosas, sino de dejar que Dios se vaya haciendo».</p>



<h2 class="wp-block-heading">Iglesia que genera confianza</h2>



<p class="wp-block-paragraph">«La confianza no se exige ni se impone: se gana día a día con un testimonio coherente y una vida comunitaria que refleje genuinamente el amor de Cristo».</p>



<h3 class="wp-block-heading">Iglesia que camina en humildad</h3>



<p class="wp-block-paragraph">«La humildad es, ante todo, libertad: libertad para poder caminar en la verdad; libertad para reconocer errores sin sentirnos amenazados; libertad para admitir que el camino de conversión es largo y que no avanzaremos sin pedir con insistencia la ayuda de la gracia; libertad para no aparentar una perfección que no poseemos; libertad para el diálogo con el mundo, con mayor capacidad de escuchar y aprender».</p>



<h3 class="wp-block-heading">Iglesia que busca su orientación en la Palabra</h3>



<p class="wp-block-paragraph">«Las comunidades cristianas contrastan constantemente su vida con la Palabra, encontrando en ella luz para el discernimiento y guía en sus decisiones. No es una referencia más entre otras, sino la orientación primaria que ilumina todo nuestro caminar como Iglesia».</p>



<h3 class="wp-block-heading">Iglesia que ese alimenta de la Eucaristía</h3>



<p class="wp-block-paragraph">«La espiritualidad no es un añadido opcional: es el núcleo vital de nuestra fe. En un mundo marcado por el activismo y la dispersión necesitamos anclar nuestra vida en lo esencial. La oración diaria, aunque sea breve, nos mantiene conectados con nuestra identidad cristiana. Pero es en la Eucaristía dominical donde nuestra vida espiritual alcanza su expresión más plena y transformadora».</p>



<h3 class="wp-block-heading">Iglesia que se resiste a la mundanidad</h3>



<p class="wp-block-paragraph">«El antídoto es siempre volver a lo esencial: la centralidad de Cristo crucificado y resucitado. Una Iglesia arraigada en esta verdad puede resistir la tentación de diluirse en la cultura dominante. No necesitamos ser populares, sino fieles. Y es esa fidelidad, vivida con autenticidad y amor, la que hace nuestro testimonio significativo en un mundo que necesita oír hablar de Dios».</p>



<h3 class="wp-block-heading">Iglesia que supera el acomplejamiento</h3>



<p class="wp-block-paragraph">«Es hora de superar los complejos y asumir con naturalidad nuestra identidad cristiana. No para imponerla a nadie, sino para compartirla como lo que es: un don que hemos recibido y que queremos ofrecer a quienes buscan un sentido más profundo para sus vidas»</p>



<h3 class="wp-block-heading">Iglesia que asume y desarrolla su dimensión sinodal</h3>



<p class="wp-block-paragraph">«Una Iglesia sinodal escucha antes de hablar, dialoga en vez de imponer y, sin renunciar a su identidad y credo específicos, discierne en comunidad los caminos del Espíritu».</p>



<h3 class="wp-block-heading">Iglesia que construye fraternidad desde lo márgenes</h3>



<p class="wp-block-paragraph">«Más allá de las acciones puntuales necesitamos cultivar una sensibilidad permanente que nos permita ver en cada persona necesitada el rostro mismo de Cristo que nos interpela y nos llama a la conversión. Solo así podremos crear alternativas, pequeñas pero significativas, que den esperanza a quienes se sienten solos y abandonados».</p>



<h3 class="wp-block-heading">Iglesia con un laicado que evangeliza</h3>



<p class="wp-block-paragraph">«El futuro de la evangelización pasa por redescubrir esta vocación misionera del laicado. No como una tarea más, sino como una dimensión natural de la identidad cristiana vivi-da en medio del mundo».</p>



<h3 class="wp-block-heading">Iglesia que prioriza el primer anuncio</h3>



<p class="wp-block-paragraph">«Esta prioridad debe reflejarse en la distribución de recursos humanos y materiales. Nuestras Iglesias diocesanas necesitan impulsar iniciativas específicas que faciliten el encuentro con Cristo. El catecumenado y la formación sistemática vendrán después para desarrollar un estilo de vida cristiano arraigado y coherente. La experiencia muestra que los grupos y comunidades que priorizan comunicar su fe recuperan la alegría del Evangelio y atraen naturalmente a otros».</p>



<h3 class="wp-block-heading">Iglesia que anima a vivir y a transmitir la fe en la familia</h3>



<p class="wp-block-paragraph">«Los padres y madres cristianos necesitan redescubrir su papel como primeros evangelizadores. No están solos: la comunidad eclesial debe acompañarlos, proporcionando el contexto donde las prácticas y valores familiares cristianos cobran su sentido, pueden sostenerse y desarrollarse».</p>



<h3 class="wp-block-heading">Iglesia que acoge a fuertes y débiles en la fe</h3>



<p class="wp-block-paragraph">«La parroquia católica nunca se ha basado en la fuerte afinidad de un grupo selecto, sino en un umbral de adhesión no excluyente. Esta apertura genera una comunidad de sujetos diferentes, con distintos niveles de compromiso. Aunque el núcleo de la comunidad creyente se construya sobre un catecumenado exigente, la Iglesia ha de estar abierta a diversos grados de identificación».</p>



<h3 class="wp-block-heading">Iglesia que promueve la paz social y entre los pueblos</h3>



<p class="wp-block-paragraph">«La Iglesia demuestra con su testimonio que es posible mantener convicciones firmes sin caer en el fundamentalismo, defender la verdad sin menospreciar al diferente y buscar la justicia sin alimentar el conflicto. En un mundo donde las fracturas sociales se profundizan este testimonio de reconciliación y paz resulta más necesario que nunca».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Puedes descargar la carta completa aquí</p>



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<div class="wp-block-button"><a class="wp-block-button__link wp-element-button" href="https://diocesisvitoria.org/wp-content/uploads/2025/02/EL-CONTRASTE-PACIENTE-CAST.pdf">El contraste paciente</a></div>
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<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<item>
		<title>La diócesis de Mondoñedo-Ferrol elige la lucha contra la trata de personas como signo jubilar</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 13 Feb 2025 11:33:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Trata de personas]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Pastoral]]></category>
		<category><![CDATA[Diócesis de Mondoñedo-Ferrol]]></category>
		<category><![CDATA[Jubileo]]></category>
		<category><![CDATA[Mons. Fernando García Cadiñanos]]></category>
		<category><![CDATA[Obispos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hay esperanza para las víctimas de la la trata de personas Carta pastoral de Fernando García Cadiñanos, Obispo de Mondoñedo-Ferrol Cada 8 de febrero se celebra la Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas. Es la memoria de santa Josefina Bahkita, una santa sudanesa que, en su infancia, fue vendida como [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading">Hay esperanza para las víctimas de la la trata de personas</h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Carta pastoral de Fernando García Cadiñanos, Obispo de Mondoñedo-Ferrol</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada 8 de febrero se celebra la <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/noticias/migraciones-y-movilidad-humana/trata-de-personas/8-de-febrero-xi-jornada-mundial-de-oracion-y-reflexion-contra-la-trata-de-personas/">Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas</a>. Es la memoria de santa Josefina Bahkita, una santa sudanesa que, en su infancia, fue vendida como esclava y fue víctima de trata. Su proceso de sufrimiento y de liberación se presenta como luz de esperanza para tantas personas que hoy siguen sufriendo procesos de trata, la nueva esclavitud del siglo XXI. Esta realidad, en palabras del papa Francisco, se convierte en una “llaga en el cuerpo de la humanidad contemporánea, una herida en la carne de Cristo”. Sin duda, una herida terrible, dramática, que es preciso sanar y ante la que no podemos pasar de largo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estamos en un año jubilar. Lo abríamos solemnemente hace poco más de un mes. El año jubilar continúa la tradición abierta por el propio Cristo que, en la sinagoga de su ciudad de Nazaret, identificó su misión como un “año de gracia” para dar la libertad a los cautivos, dar la vista a los ciegos, poner en libertad a los oprimidos… Este proceso de liberación y de esperanza, que continúa a lo largo de los siglos, es lo que está presente durante este año jubilar como gracia personal y social.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Precisamente en la voluntad de generar estos signos de esperanza en medio de nuestro mundo, nuestra diócesis de Mondoñedo-Ferrol ha elegido, en unión con todas las Iglesias de España, la realidad de la trata de personas como signo jubilar. Se pretende que durante el año jubilar conozcamos, acompañemos y apoyemos <a href="https://oblatas.com/proyectos/oblatas-ferrol/">el proyecto que las Oblatas tienen en la ciudad de Ferrol </a>con personas que están en situación de trata. A lo largo de estos meses realizaremos algunas colectas de apoyo, pero también conoceremos mejor el proyecto que esta congregación tiene cerca de nosotros para generar una nueva cultura que nos haga combatir la trata de personas y erradicar las causas que la producen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hemos de reconocer que nos enfrentamos a una realidad escondida en nuestra sociedad pero, tristemente, muy presente. La explotación de personas que son utilizadas principalmente con fines sexuales es un enorme drama. Aprovechan su vulnerabilidad y su dependencia, principalmente económica, para utilizarlas o controlar su voluntad. Se trata, sin duda, de un atentado a la dignidad infinita que toda persona posee. Por eso, visibilizar a las personas que sufren trata y sus procesos de instrumentalización es ya un camino para erradicar el problema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Afortunadamente hoy existen muchas realidades, principalmente eclesiales, que acogen, escuchan y acompañan integralmente a estas personas en sus procesos de sanación y recuperación. Se convierten así en lugares y signos de esperanza para estas personas que tanto lo necesitan. Son espacios capaces de engendrar nueva vida, me atrevería a calificar de resurrección, y se convierten así en prolongación de la presencia del Resucitado entre nosotros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, estos proyectos, como el que tenemos en nuestra diócesis, están llamados a sensibilizarnos sobre dinámicas y propuestas legales y culturales que transformen esta cultura pansexualizada, en la que la pornografía ha deformado sustancialmente las relaciones personales. Se trata, en definitiva, de trabajar por la dignidad de todas y cada una de las personas, por poner su dignidad en el centro de nuestras relaciones para que nunca sean utilizadas ni cosificadas. Ojalá que nuestro apoyo a estas iniciativas durante el año jubilar sea una pequeña luz que nos ayude a llevar esperanza a esta lacra que tiene rostros concretos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tu hermano y amigo,</p>



<p class="wp-block-paragraph">+ Fernando García Cadiñanos</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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			</item>
		<item>
		<title>Esperanza en la enfermedad</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/pastoraldelasalud/esperanza-en-la-enfermedad/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=esperanza-en-la-enfermedad</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 13 Feb 2025 09:30:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral de la Salud]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Pastoral]]></category>
		<category><![CDATA[Jornada Mundial del Enfermo]]></category>
		<category><![CDATA[Mons. José Antonio Satué]]></category>
		<category><![CDATA[Obispos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Carta pastoral de Mons. José Antonio Satué, Obispo de Teruel-Albarracín Cuando mejoran nuestras condiciones de vida, podemos pasar años y años sin ninguna dolencia importante y, poco a poco, va creciendo la impresión de que los enfermos son siempre otros, se llega a pensar que tenemos derecho a estar sanos, creemos que no necesitamos a [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading">Carta pastoral de Mons. José Antonio Satué, Obispo de Teruel-Albarracín</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando mejoran nuestras condiciones de vida, podemos pasar años y años sin ninguna dolencia importante y, poco a poco, va creciendo la impresión de que los enfermos son siempre otros, se llega a pensar que tenemos derecho a estar sanos, creemos que no necesitamos a nadie para vivir. Y cuando nos toca la enfermedad, nos coge tan desprevenidos que en ocasiones nos sentimos zarandeados y maltratados. Hasta las personas creyentes a veces miramos al cielo con la sensación de que Dios ha cometido una injusticia con nosotros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Superado el golpe inicial, vamos aceptando la realidad y aprendiendo las lecciones que la enfermedad nos enseña: somos seres frágiles y vulnerables, necesitamos ser ayudados por otras personas, tenemos recursos interiores que desconocíamos, toda desgracia trae consigo la posibilidad de madurar, Dios se hace el encontradizo cuando sentimos nuestra fragilidad… Este proceso de aceptación y aprendizaje, distinto en cada persona, no es una línea siempre ascendente. Alternan la confusión y la claridad, el enfado y la confianza, la negatividad y la esperanza. Así vamos creciendo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La comunidad cristiana quiere acercarse a este mundo, siguiendo el ejemplo del Señor. Hace 2000 años, Él mostro una predilección especial por los enfermos y, aunque no nos ofreció sesudas teorías acerca de la salud y la enfermedad, se acercó con amor a las personas enfermas, sin juzgarlas ni culpabilizarlas, y utilizó todo su poder para curar las dolencias del cuerpo y del alma. Este es el camino que sus discípulos y discípulas queremos recorrer, unidos a Él. El mundo del dolor es tierra sagrada, en la que hemos de entrar con las sandalias de la humildad y el respeto, para ser buenos samaritanos que transparenten el amor, la misericordia y la paz que Dios nos ofrece.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<h2 class="wp-block-heading">Dios se hace el encontradizo cuando sentimos nuestra fragilidad</h2>



<h2 class="wp-block-heading"></h2>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Cada 11 de febrero celebramos la Jornada Mundial del enfermo, para recordarnos esta preciosa misión que Jesús ha confiado a la comunidad creyente, a cada cristiano en particular y a muchas personas de buena voluntad que no comparten nuestro credo. No es ésta una tarea que Dios encomienda solo a quienes aparentemente gozamos de buena salud; pues las personas enfermas también son, en tantos momentos, transparencia de amor, misericordia y paz. Además, cuando nos acercamos al mundo del dolor, vemos que la frontera entre la salud y la enfermedad no es tan clara, ya que todos tenemos alguna dolencia en el alma o en el cuerpo y, por otra parte, hasta cuando nos sentimos más limitados podemos ser instrumentos en manos de Dios, para llevar consuelo y esperanza a quienes nos rodean.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Doy gracias a Dios por quienes abrazáis cada día esta misión, a veces dolorosa y siempre apasionante: personas enfermas, familias, cuidadores, profesionales de la sanidad, voluntarias y voluntarios de pastoral de la salud. Gracias por encender una luz de esperanza en la oscuridad del sufrimiento. Recibid un saludo muy cordial en el Señor.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright"><img decoding="async" src="https://www.diocesisdeteruel.org/wp-content/uploads/sites/7/2021/09/firmajosea-300x132.jpg" alt="" class="wp-image-6178"/></figure>
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<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.diocesisdeteruel.org/agenda/"></a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Mensaje de los obispos de  la Pastoral Social</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 Nov 2024 12:32:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral del Trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Acción Caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Obispos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los obispos de la Comisión Episcopal para la Pastoral social y Promoción humana, que preside Mons. Jesús Fernández González, hacen público un Mensaje con motivo del XXX aniversario de la publicación del documento «La Pastoral Obrera de toda la Iglesia« Este documento ha sido la base de la&#160;acción pastoral de la Iglesia en el mundo [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Los obispos de la <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Comisión Episcopal para la Pastoral social y Promoción humana</a>, que preside <a href="https://www.conferenciaepiscopal.es/obispos/jesus-fernandez-gonzalez/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Mons. Jesús Fernández González</a>, hacen público un Mensaje con motivo del XXX aniversario de la publicación del documento «<a href="https://www.diocesisoa.org/documentos/ficheros/poti_cee_769.pdf">La Pastoral Obrera de toda la Iglesia</a>«</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este documento ha sido la base de la&nbsp;<strong>acción pastoral de la Iglesia en el mundo obrero y del trabajo.</strong>&nbsp;Por eso,&nbsp;<strong>el objetivo de este departamento es que su aniversario sea una oportunidad para hacer memoria y para proyectar esta pastoral en los próximos años.</strong></p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph"><strong>MENSAJE DE LOS OBISPOS DE LA<br>COMISIÓN EPISCOPAL PARA LA PASTORAL SOCIAL Y PROMOCIÓN HUMANA<br>con ocasión del XXX aniversario de la publicación del documento<br>“La Pastoral Obrera de toda la Iglesia”</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">1. El 18 de noviembre de 1994, en el transcurso de la LXII Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, se aprobó el documento “La Pastoral Obrera de toda la Iglesia”. Se cumple ahora, por tanto, el trigésimo aniversario de su publicación. Con ocasión de su vigésimo aniversario, los obispos de la entonces Comisión Episcopal de Apostolado Seglar hicieron público un mensaje en el que, entre otras cosas, decían:</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Con la publicación del documento se ofreció a la Iglesia que peregrina en España, una serie de orientaciones que invitaban a acoger la pastoral obrera </strong>no solo como la actividad propia de especialistas, de quienes de manera expresa eran enviados a evangelizar esa realidad, sino<strong> como eje transversal que pudiera estar presente en las distintas actividades pastorales de la Iglesia que quiere acompañar el sufrimiento de sus hijos, de todo el hombre, y de todos los hombres.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy es conveniente seguir mirando con detenimiento y con misericordia entrañable esa realidad, mirar a los hombres y mujeres del trabajo, ver cuáles son sus esperanzas y sus gozos, sus sufrimientos y luchas; una mirada que nos permita actualizar en las nuevas circunstancias una propuesta pastoral para toda la Iglesia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Queremos invitaros de nuevo -decíamos los obispos- a recorrer un camino de mirada y misericordia entrañable, que nos lleve a transitar senderos de justicia, en los que sembrar el Evangelio en la vida de los hombres y mujeres del mundo obrero y del trabajo. Queremos invitar a nuestras comunidades diocesanas, a las delegaciones y secretariados de pastoral obrera y del trabajo, a los movimientos apostólicos especializados en el mundo obrero, a las parroquias, comunidades, congregaciones religiosas presentes en estos ámbitos de evangelización, a mostrar desde su cercanía encarnada el rostro sufriente de Cristo que nos sigue preguntando: «¿Dónde está tu hermano?»”</p>



<p class="wp-block-paragraph">2. <strong>Hacer memoria agradecida </strong>de la presencia evangelizadora de la Iglesia en salida hacia el mundo obrero y del trabajo a lo largo de estos treinta años, <strong>nos invita</strong> “a cada uno de los obispos en sus respectivas diócesis y a la Conferencia Episcopal en el&nbsp; ámbito nacional, <strong>a potenciar la promoción, presencia y participación de la Pastoral Obrera en la Iglesia”</strong><a href="https://www.conferenciaepiscopal.es/30o-aniversario-documento-pastoral-obrera-de-toda-la-iglesia-mensaje-pastoral-social-y-promocion-humana/#1">[1]</a>, también <strong>a “seguir dando los pasos necesarios para que dentro de la misma Conferencia se aseguren en todo momento los cauces adecuados de coordinación e impulso de la misma Pastoral Obrera”</strong><a href="https://www.conferenciaepiscopal.es/30o-aniversario-documento-pastoral-obrera-de-toda-la-iglesia-mensaje-pastoral-social-y-promocion-humana/#2">[2]</a>, así como <strong>“oír y consultar a las Delegaciones de Pastoral Obrera para conocer e interpretar las diversas situaciones por las que pasa el mundo del trabajo”</strong><a href="https://www.conferenciaepiscopal.es/30o-aniversario-documento-pastoral-obrera-de-toda-la-iglesia-mensaje-pastoral-social-y-promocion-humana/#3">[3]</a>. Y nos hace <strong>contemplar con agradecimiento el camino recorrido en muchas diócesis y el compromiso militante de personas concretas que han vivido su fe en el mundo del trabajo y cómo la Iglesia ha sabido hacer de puente en tantas ocasiones dentro del mundo obrero</strong>, nos satisfacen tantas reflexiones, jornadas, encuentros con agentes sociales. Igualmente esta celebración <strong>nos impulsa hoy a renovar esa misma invitación para mirar con misericordia entrañable la realidad del trabajo humano y para continuar recorriendo los senderos de la misericordia y la justicia en el acompañamiento de los hombres y mujeres del trabajo.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">3. Desde la aprobación del documento en 1994 <strong>hemos recorrido un largo y fructífero camino en la dirección de lograr lo que entonces era un deseo y hoy ya va siendo realidad palpable: la pastoral obrera es pastoral de toda la Iglesia</strong>, y así se va manifestando en la estructura pastoral de numerosas diócesis, en la transversalidad con que la realidad del trabajo humano va iluminando la catequesis, la predicación, la liturgia, la diaconía de la caridad y la misión evangelizadora de toda la Iglesia. De manera muy especial, <strong>la iniciativa <a href="https://www.iglesiaporeltrabajodecente.org/">Iglesia por el Trabajo Decente</a> y la celebración de la Jornada Mundial del Trabajo Decente cada 7 de octubre, van calando en nuestro caminar eclesial, expresando el compromiso de toda la Iglesia en la recuperación del trabajo humano como lugar de vida y como lugar eclesial y teológico, siempre, en primer lugar, en nuestra propia realidad eclesial.</strong> Defender un trabajo decente reclama que la propia Iglesia seamos un ámbito de trabajo con absoluto respeto a la dignidad de cada persona trabajadora en todas las instancias eclesiales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">4. La Iglesia, tras las huellas del resucitado, reconoce en cada persona, en su sagrada dignidad, el rostro de Cristo, que acompaña nuestro caminar en las alegrías y gozos, en las luchas y esperanzas de todo el género humano.<strong> La realidad de la falta de salud y seguridad en el trabajo, el drama de la siniestralidad laboral con las consecuencias que ello tiene para las víctimas y sus familias, la precarización del empleo y de los derechos sociales de las familias, la realidad de los trabajadores pobres, la falta de esperanza con la que los jóvenes ven su futuro laboral, la realidad de tantos trabajadores migrantes sin derechos, la desesperanzada mirada con que las personas en situación de desempleo de larga duración afrontan su vida, o la de tantos pensionistas sin recursos suficientes para una vida digna tras años de trabajo, son lamentos y súplicas que llegan hasta el corazón de Dios, que nos pide nuestra manera samaritana de acompañar la vida de estas personas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso <strong>hoy sigue siendo más necesaria y significativa la presencia eclesial en estas realidades</strong> en la tarea de unir misericordia y justicia, en la construcción del Reino de Dios, en la tarea de volver a hacer del trabajo humano una relación de cuidado de los propios trabajadores, de la sociedad humana, de la casa común, mediante la que seguir cuidando del mismo Dios. <strong>Queremos contribuir a que el trabajo sea una manera de cuidarnos construyendo fraternidad.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">5. <strong>Queremos hacer llegar a todas las personas trabajadoras y sus familias nuestra solidaria y fraterna cercanía. A los militantes de los movimientos apostólicos obreros, a los miembros de las Delegaciones y Secretariados Diocesanos y a los equipos parroquiales de pastoral del trabajo, os agradecemos vuestro callado y entregado servicio estos años, y con todo el Pueblo de Dios que peregrinamos en la Iglesia de España, os animamos a seguir transparentando con vuestra vida el amor misericordioso de Dios a todos los que sufren, y a seguir ofreciendo la salvación de Jesucristo a todos nuestros hermanos y hermanas del trabajo con la propuesta humanizadora del Evangelio.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Madrid, a 18 de septiembre de 2024</p>



<p class="wp-block-paragraph">Obispos de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social y Promoción Humana</p>



<p class="wp-block-paragraph">+ Mons. Jesús Fernández, obispo de Astorga</p>



<p class="wp-block-paragraph">+ Mons. Abilio Martínez, obispo de Osma-Soria</p>



<p class="wp-block-paragraph">+ Mons. Fernando García Cadiñanos, obispo de Mondoñedo-Ferrol</p>



<p class="wp-block-paragraph">+ Mons. Ciriaco Benavente, obispo emérito de Albacete</p>



<p class="wp-block-paragraph">+ Mons. Atilano Rodríguez, obispo emérito de Sigüenza-Guadalajara</p>



<p class="wp-block-paragraph">+ Mons. Luis Quinteiro, obispo emérito de Tui-Vigo</p>



<p class="wp-block-paragraph">+ Cardenal Juan José Omella Omella, Arzobispo de Barcelona</p>



<p class="wp-block-paragraph">+ Mons. Vicente Ribas Prats, obispo de Ibiza</p>



<p class="wp-block-paragraph">+ Mons.&nbsp; Javier Vilanova, obispo auxiliar de Barcelona</p>



<p class="wp-block-paragraph">+ Mons. José Antonio Satué, obispo de Teruel-Albarracín</p>



<p class="wp-block-paragraph">+ Mons. Florencio Roselló Avellanas, Arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="wp-block-paragraph" id="1">[1]&nbsp; Conferencia Episcopal Española. La Pastoral Obrera de toda la Iglesia”. Propuesta operativa 1.</p>



<p class="wp-block-paragraph" id="2">[2] Conferencia Episcopal Española. La Pastoral Obrera de toda la Iglesia”. Propuesta operativa 27.</p>



<p class="wp-block-paragraph" id="3">[3] Conferencia Episcopal Española. La Pastoral Obrera de toda la Iglesia”. Propuesta operativa 28.</p>



<p class="wp-block-paragraph">19/09/2024</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>
<p>La entrada <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/pastoraldeltrabajo/30o-aniversario-del-documento-la-pastoral-obrera-de-toda-la-iglesia-mensaje-de-pastoral-social-y-promocion-humana/">Mensaje de los obispos de  la Pastoral Social</a> se publicó primero en <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es">Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</a>.</p>
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