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	<title>Corpus Christi archivos - Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</title>
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	<description>C.E. para la Pastoral Social</description>
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	<title>Corpus Christi archivos - Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</title>
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		<title>Corpus Christi 2025: Mientras haya personas, hay esperanza</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Jun 2025 10:18:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Acción caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Migraciones y Movilidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La fiesta del Corpus Christi, el día de la Caridad, es una invitación a participar en la mesa de la Eucaristía, comulgar con Jesús y ser pan partido y repartido para los hermanos. El Corpus de este año es especialmente significativo porque está marcado por el jubileo de la esperanza. Y, como peregrinos de esperanza, [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La fiesta del Corpus Christi, el día de la Caridad, es una invitación a participar en la mesa de la Eucaristía, comulgar con Jesús y ser pan partido y repartido para los hermanos. El Corpus de este año es especialmente significativo porque está marcado por el jubileo de la esperanza. Y, como peregrinos de esperanza, se nos invita a ponernos en camino para identificarnos con su proyecto de vida y entregar la vida por los que habitan en la no-vida.</p>



<h1 class="wp-block-heading"><a></a>¡Cuánta violencia!<a href="#_bookmark0"><sup>1</sup></a></h1>



<p class="wp-block-paragraph">Vivimos rodeados de violencia, en un tiempo en el que la desesperanza nos asalta y necesitamos reavivar la confianza en el futuro. Aunque el progreso científico y tecnológico promete bienestar, la realidad humana es cada vez más frágil y vulnerable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La guerra, expresión extrema de esta violencia, devasta numerosos rincones del mundo: Tierra Santa, Ucrania, el Cáucaso, el Cuerno de África… Provoca éxodos masivos, expulsa a pueblos enteros a territorios inhóspitos y vacía el sentido de pertenencia. Su herencia es muerte, destrucción, miseria, hambre, odio y desesperación.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-full is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="720" height="735" src="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/06/Corpus-25-guerra.jpg" alt="" class="wp-image-412243" style="width:282px;height:auto" srcset="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/06/Corpus-25-guerra.jpg 720w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/06/Corpus-25-guerra-294x300.jpg 294w" sizes="(max-width: 720px) 100vw, 720px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">En Europa, y también en nuestro país, el acceso a una vivienda digna se ha convertido en una emergencia social para quienes viven bajo el umbral de la pobreza. ¿No es esta también una forma de violencia estructural?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tampoco las oportunidades laborales son iguales para todos. Muchos jóvenes, especialmente si son personas vulnerables, ven truncadas sus posibilidades de desarrollar un proyecto de vida. También aquí se violenta la dignidad humana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las personas migrantes afrontan enormes barreras para integrarse. Muchas son tratadas como piezas prescindibles de un sistema que descarta, lo que genera una profunda humillación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este panorama -tan difícil, doloroso, desalentador y violento- genera angustia y un clima de desesperanza social, como señaló el papa Francisco<a href="#_bookmark1"><sup>2</sup>.</a></p>



<h1 class="wp-block-heading"><a></a>Cantar palabras de esperanza en el abismo de la violencia<a href="#_bookmark2"><sup>3</sup></a></h1>



<p class="wp-block-paragraph">Nuestro común compromiso por la verdad puede y tiene que dar nueva esperanza a estas realidades<a href="#_bookmark3"><sup>4</sup>.</a> El Cuerpo de Cristo se nos ofrece como el único alimento capaz de traer paz ante tanta violencia y también se ofrece como alimento y ejemplo de nuestro compromiso activo. El papa León XIV acaba de recordarnos la importancia de salir al encuentro de estas realidades, <a id="_bookmark0"></a>porque “en estas cuestiones es más importante saber acercarse que dar una respuesta apresurada sobre por qué ha sucedido algo o cómo superarlo”<a href="#_bookmark4"><sup>5</sup>.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">No podemos quedarnos ahí parados mirando al cielo<a href="#_bookmark5"><sup>6</sup>,</a> paralizados y con miedo, con la esperanza y los anhelos reprimidos. Debemos acercarnos, porque “la esperanza supone un movimiento de búsqueda. Quizá sea precisamente por eso que nos lanza a lo desconocido, hacia lo intransitado, hacia lo abierto, hacia lo que todavía no es, porque no se queda en lo que ha sido ni en lo que ya es. Pone rumbo a lo que aún está por hacer. Sale en busca de lo nuevo, de lo totalmente distinto, de lo que jamás ha existido” <a href="#_bookmark6"><sup>7</sup>.</a></p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full is-resized"><img decoding="async" width="720" height="516" src="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/06/Corpus-25-alimento.jpg" alt="" class="wp-image-412168" style="width:472px;height:auto" srcset="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/06/Corpus-25-alimento.jpg 720w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/06/Corpus-25-alimento-300x215.jpg 300w" sizes="(max-width: 720px) 100vw, 720px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Compartimos el camino del peregrino, del que busca a la intemperie una nueva forma de relación con sus iguales, desde la vulnerabilidad y posibilidad que ofrece el otro, todos los otros y otras que formamos parte de esta gran familia humana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El camino de la esperanza, que en este año jubilar cobra un sentido especial para los cristianos, se convierte en camino para peregrinar en búsqueda de esa esperanza que la humanidad necesita recuperar. Pero no solo para buscar, sino para sanar el sufrimiento de tantas personas que luchan por encontrar una salida a su dolor. Y, por supuesto, para ser portadores de la bondad y la ternura de Dios para todos los que se sienten solos o rodeados de oscuridad y tristeza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pablo decía a los cristianos de Roma que “necesitamos que sobreabunde la esperanza” (cf. Rm 15, 13). Porque la esperanza obra el milagro de que la fe sea gozosa y la caridad entusiasta. Y es que, en definitiva, la esperanza es esa virtud que nos impulsa a dar una sonrisa, un gesto de amistad, una mirada fraterna, una escucha sincera, un servicio gratuito, sabiendo que, en el Espíritu de Jesús, esto puede convertirse en una semilla fecunda de esperanza para quien lo recibe<a href="#_bookmark7"><sup>8</sup></a> .</p>



<p class="wp-block-paragraph">Celebrar el día del Corpus Christi, la gran fiesta de la Caridad, es un signo profético de que la esperanza tiene y debe tener la última palabra, porque mientras haya personas que aman, que ayudan, que comparten con generosidad, que se conmueven con el dolor y el sufrimiento de los demás, la esperanza es imposible que se pierda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero es necesario recordar que quien participa en la Eucaristía ha de empeñarse en construir paz y denunciar las circunstancias que van contra la dignidad del hombre, por el cual Cristo ha derramado su sangre, afirmando así el valor tan alto de cada persona<a href="#_bookmark8"><sup>9</sup>.</a> Si no tomamos conciencia de esto, nuestras eucaristías se aproximan a la incoherencia.</p>



<figure class="wp-block-embed alignleft is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<div class="oceanwp-oembed-wrap clr"><blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">Mensaje de los obispos para el <a href="https://twitter.com/hashtag/CorpusChristi?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#CorpusChristi</a> 2025<a href="https://twitter.com/prensaCEE?ref_src=twsrc%5Etfw">@prensaCEE</a><a href="https://twitter.com/ObispoAbilio?ref_src=twsrc%5Etfw">@ObispoAbilio</a><a href="https://twitter.com/CardenalCobo?ref_src=twsrc%5Etfw">@CardenalCobo</a><br>📨👇🏽<a href="https://t.co/tAqwXKwyWF">https://t.co/tAqwXKwyWF</a> <a href="https://t.co/MyCr32lX9v">pic.twitter.com/MyCr32lX9v</a></p>&mdash; Pastoral Social (@PastoralSocial9) <a href="https://twitter.com/PastoralSocial9/status/1932703567137419485?ref_src=twsrc%5Etfw">June 11, 2025</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script></div>
</div></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Caminos de esperanza</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Es bueno y conveniente proponer algunos caminos para peregrinar en este tiempo y para no quedarnos en la geografía de las buenas intenciones:</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8211; Orar por los demás y con los demás. Buscar silencio para orar y contemplar, y si es posible, que esta oración sea en comunidad, para descubrir la presencia del Resucitado en medio de nosotros<a href="#_bookmark9"><sup>10</sup>.</a><a id="_bookmark4"></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8211; Unir, como decían los Santos Padres, el sacramento del altar (la Eucaristía) con el sacramento del hermano necesitado<a href="#_bookmark10"><sup>11</sup>.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8211; Compartir algunos testimonios de fe y algunos compromisos que hayas vivido y experimentado. Contar cómo Dios ha obrado ennuestras vidas, inspira y anima a otros. La esperanza es contagiosa cuando viene desde una experiencia viva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8211; Participar en algún grupo o comunidad. Puede ser un voluntariado, un grupo de reflexión, compartir un hobby o un proyecto solidario. Salir al encuentro de otras personas es siempre enriquecedor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8211; Promover espacios de reconciliación. Deseamos y anhelamos la paz, pero no puede darse si no contribuimos a ella sanando nuestras heridas, acogiendo y comprendiendo las heridas de los otros. “La paz comienza por cada uno de nosotros”<a href="#_bookmark11"><sup>12</sup>.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8211; Escuchar sin juzgar. Escuchar con empatía, con todos los sentidos puestos en la otra persona, puede devolver la esperanza y sacar de la invisibilidad y de la tristeza al otro.</p>



<h1 class="wp-block-heading"><a></a>¡Es la hora del amor!</h1>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras haya personas dispuestas a ponerse en camino, hay esperanza. Es hora de ser peregrinos de esperanza, para anunciar el amor de Cristo al mundo. El papa León XIV, en su homilía de comienzo del ministerio petrino, nos ha dejado un encargo ineludible: “¡Esta es la hora del amor! La caridad de Dios, que nos hace hermanos entre nosotros, es el corazón del Evangelio”<a href="#_bookmark12"><sup>13</sup>.</a></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong>+ Obispos de la Subcomisión para la Acción Caritativa y Social</strong></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Abilio Martínez Varea, Obispo de Osma-Soria Mons. </p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Jesús Fernández González, Obispo de Córdoba</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Cardenal Juan José Omella Omella, Arzobispo de Barcelona </p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Vicente Ribas Prats, Obispo de Ibiza</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Javier Vilanova Pellisa, Obispo Auxiliar de Barcelona</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Florencio Roselló Avellanas, Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela </p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Vicente Martín Muñoz, Obispo Auxiliar de Madrid</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<div class="wp-block-buttons is-content-justification-center is-layout-flex wp-container-core-buttons-is-layout-fe48e5de wp-block-buttons-is-layout-flex">
<div class="wp-block-button"><a class="wp-block-button__link wp-element-button" href="https://www.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/06/2025-Mensaje-Obispos-Dia-de-la-Caridad.pdf">Descarga el Mensaje</a></div>
</div>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">_________________________________________</p>



<p class="wp-block-paragraph"><sup>1</sup> LEÓN XIV, Discurso a los participantes en el jubileo de las Iglesias Orientales, 14 mayo 2025.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark1"></a><sup>2</sup> Cf. FRANCISCO, <em>Fratelli tutti</em>, 15.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark2"></a><sup>3</sup> <a id="_bookmark3"></a>LEÓN XIV, Discurso a los participantes en el jubileo de las Iglesias Orientales, 14 mayo 2025.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><sup>4</sup> Cf. BENEDICTO XVI, Exhortación apostólica postsinodal <em>Sacramentum caritatis, </em>90.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><sup>5</sup> LEÓN XIV, Discurso a miembros de la Fundación <em>Centesimus Annus Pro Pontifice</em>, 17 mayo 2025.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark5"></a><sup>6</sup> Cf. Hch 1, 11.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark6"></a><sup>7</sup> BYUNG-CHUL HAN, <em>El espíritu de la esperanza</em>, 20.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark7"></a><sup>8</sup> Cf. FRANCISCO, Bula de convocación del Jubileo Ordinario 2025, 18.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark8"></a><sup>9</sup> Cf. BENEDICTO XVI, Exhortación apostólica postsinodal <em>Sacramentum</em><em> </em><em>caritatis</em><em> </em>89-90.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark9"></a><sup>10</sup> Cf. Mt 18, 20.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark10"></a><sup>11</sup> Cf. JUAN CRISÓSTOMO, <em>Homilía 50 sobre el Evangelio de San Mateo.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark11"></a><sup>12</sup> LEÓN XIV, Discurso a los representantes de los medios de comunicación, 12 mayo 2025.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark12"></a><sup>13</sup> León XIV, Homilía en la Celebración eucarística con motivo del inicio del ministerio petrino, 18 mayo 2025.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Allí donde nos necesitas, abrimos camino a la esperanza</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/alli-donde-nos-necesitas-abrimos-camino-a-la-esperanza/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=alli-donde-nos-necesitas-abrimos-camino-a-la-esperanza</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 26 May 2024 10:16:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Acción caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Caridad]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Acción Caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Corpus Christi]]></category>
		<category><![CDATA[dignidad]]></category>
		<category><![CDATA[Eucaristía]]></category>
		<category><![CDATA[Mensaje de los obispos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>MENSAJE DE LOS OBISPOS para la festividad del Corpus Christi, Día de la Caridad Hacerse caridad, pan que se parte. “El pan que yo os daré es mi carne para la vida del mundo” (Jn 6, 51) La fiesta del Corpus Christi, Día de la Caridad, nos sitúa en el centro de la vida cristiana [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><img decoding="async" width="1024" height="188" src="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2022/03/Logo-2-Subc.-ACS-1024x188.jpg" alt="" class="wp-image-398108" style="width:451px;height:auto" srcset="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2022/03/Logo-2-Subc.-ACS-1024x188.jpg 1024w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2022/03/Logo-2-Subc.-ACS-300x55.jpg 300w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2022/03/Logo-2-Subc.-ACS-768x141.jpg 768w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2022/03/Logo-2-Subc.-ACS-1536x281.jpg 1536w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2022/03/Logo-2-Subc.-ACS-1320x242.jpg 1320w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2022/03/Logo-2-Subc.-ACS.jpg 1692w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
</div>


<h2 class="wp-block-heading has-text-align-left">MENSAJE DE LOS OBISPOS para la festividad del Corpus Christi, Día de la Caridad</h2>



<h1 class="wp-block-heading">Hacerse caridad, pan que se parte.</h1>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“<em>El pan que yo os daré es mi carne para la vida del mundo</em>” (Jn 6, 51)</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La fiesta del Corpus Christi, Día de la Caridad, nos sitúa en el centro de la vida cristiana y <em>“nos hace testigos de la compasión de Dios por cada hermano y hermana</em>”1. No hemos de olvidar que comulgar con Jesús es comulgar con alguien que ha vivido y ha muerto entregado totalmente por los demás. Su cuerpo es un cuerpo entregado y su sangre es una sangre derramada por la salvación de todos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los obispos invitamos a todos los cristianos, y de manera especial a cuantos trabajan en la acción caritativa y social, a actualizar este gesto en la vida diaria, haciéndonos caridad, pan que se parte y reparte entre nuestros hermanos y hermanas, especialmente los más pobres y vulnerables, hambrientos de pan, justicia y dignidad. “En verdad la vocación de cada uno de nosotros consiste en ser, junto con Jesús, pan partido para la vida del mundo” (SCa 88).</p>



<h1 class="wp-block-heading">Hoy la dignidad humana está en crisis</h1>



<p class="wp-block-paragraph">La fiesta del Corpus Christi nos recuerda que “El Señor Jesús, Pan de vida eterna, nos apremia y nos hace estar atentos a las situaciones de pobreza en que se halla todavía gran parte de la humanidad” (SCa 89).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nuestro mundo está herido, lleno de sombras que obstaculizan el desarrollo de una fraternidad universal y dejan a muchas personas al lado del camino, generando un clima de desesperanza social, como señala <em>Fratelli tutti</em>. Los conflictos y guerras acechan la condición humana y su dignidad. El drama de las migraciones nos interpela y pone en evidencia las falacias de una globalización que genera desigualdades. Muchas mujeres son “doblemente pobres”, pues sufren situaciones de exclusión, maltrato y violencia y, frecuentemente, se encuentran con menores posibilidades de defender sus derechos. El descuido de la casa común nos somete a todos a los grandes impactos de la crisis ecológica y el cambio climático (cf. FT 9- 28)2.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La pobreza y la exclusión en nuestro país son un fenómeno estructural que persisten más allá de la coyuntura económica general. En nuestros entornos más cercanos, los informes de Cáritas y la Fundación Foessa dibujan la realidad que viven miles de personas:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Situaciones de exclusión mucho más severas, personas con mayor deterioro especialmente psicoemocional.</li>



<li>Una precariedad laboral que obstaculiza a muchas personas a vivir con estabilidad e iniciar proyectos vitales nuevos.</li>



<li>Una problemática de la vivienda que se va agudizando y aumenta las situaciones de sinhogarismo en hombres, mujeres y familias.</li>



<li>Más personas en situación de irregularidad administrativa fruto de las olas migratorias.</li>



<li>Una población infantil y juvenil en situación de desventaja social tan profunda que con toda probabilidad arrastrarán toda la vida.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">“<em>Quien participa en la Eucaristía ha de empeñarse en construir la paz y denunciar las circunstancias que van contra la dignidad del hombre, por el cual Cristo ha derramado su sangre, afirmando así el valor tan alto de cada persona</em>” (SCa 89-90). Uno de los fenómenos que más contribuye a negar la dignidad de tantos seres humanos es precisamente la pobreza extrema, ligada a la desigual distribución de la riqueza, como indica la Declaración Dignitas infinita (cf. DI, 36)3 .</p>



<h1 class="wp-block-heading">Nuestro lugar, donde nos necesitan los últimos</h1>



<p class="wp-block-paragraph">No hay Eucaristía sin encarnación. Porque el Hijo de Dios entró en la historia y asumió una carne semejante a la nuestra, es posible la Eucaristía. Sólo a la luz del abajamiento del amor se comprende bien la mística eucarística, que se expresa en el servicio desde el último lugar. Él se despojó de su manto y sirvió como el último de los esclavos (cf. Jn 13, 1ss).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Celebrar la Eucaristía es comulgar con Jesús y su proyecto del Reino para vivir cada día de manera más entregada, trabajando por un mundo más humano. Por ello, ante esta realidad, <em>“enfrentamos cada día la opción de ser buenos samaritanos o indiferentes viajantes que pasan de largo” </em>(FT 69).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nuestro compromiso es vivir y estar en el mundo desde el amor, allí donde nos necesiten. Los cristianos estamos llamados a ser la <em>comunidad fraterna y samaritana, </em>que, como Jesús, delante de las innumerables personas que le seguían, “sintió compasión” (Mt 9,36).</p>



<h1 class="wp-block-heading">Caminos de fraternidad y esperanza</h1>



<p class="wp-block-paragraph">Un año más, la celebración del día de la Caridad, nos compromete a transitar caminos de fraternidad, a animar y promover el compromiso de la comunidad cristiana y de la sociedad en general, con la defensa de la dignidad de las personas y sus derechos. “Una dignidad infinita, que se fundamenta inalienablemente en su propio ser, le corresponde a cada persona humana, más allá de toda circunstancia y en cualquier estado o situación en que se encuentre” (DI, 1).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Consideramos en estos tiempos tres vías prioritarias:</p>



<ol class="wp-block-list">
<li><em>Salir al encuentro de las personas más empobrecidas</em>. No hay que esperar a que nos llamen a nuestra puerta, sino llegar a las personas, allí donde estén, logrando, ante todo, “reconocerlos realmente”, para hacerlos “parte de nuestra vida.”4 .</li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">Cada encuentro, cada relación de ayuda significativa, cada diálogo sanador es sacramento de esperanza, especialmente para la persona más vulnerable. Se trata, pues, de salir al encuentro para acompañar la vida, su proceso de sanación y recuperación, su proceso de desarrollo en busca de una vida mejor, estableciendo vínculos con la persona.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><em>Comprometerse con el bien común</em>.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">No basta con sanar y cuidar. “<em>La sociedad mundial tiene serias fallas estructurales que no se resuelven con parches o soluciones rápidas meramente ocasionales. Hay cosas que deben ser cambiadas con replanteos de fondo y transformaciones importantes</em>” (FT 179).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hace falta favorecer aquellas condiciones de la vida social que permiten a los grupos y cada uno de sus miembros conseguir más plena y fácilmente su propia perfección para vivir la dignidad en plenitud (Cf. Gaudium et spes, 26). Para ello, es necesario crear instituciones más sanas, regulaciones más justas y estructuras más solidarias, que permitan modificar las condiciones sociales que provocan sufrimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El papa Francisco nos hace dos propuestas para abrir camino a la esperanza pública, bien común de todos: impulsar y animar la cultura del encuentro y la cultura del cuidado “<em>para erradicar la indiferencia, el rechazo y la confrontación, que suele prevalecer hoy día</em>”5 .</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><em>Tejer comunidad fraterna</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Nadie puede pelear la vida aisladamente. Necesitamos una comunidad que nos sostenga, que nos ayude y en la que ayudemos unos a otros a mirar hacia adelante, una comunidad de pertenencia y solidaridad a la cual podamos destinar tiempo, esfuerzos y bienes (cf. FT 8, 36).</p>



<p class="wp-block-paragraph">La realidad de una sociedad tan desvinculada y fragmentada por el individualismo imperante y la polarización creciente, nos convoca a los cristianos a encontrarnos en un “nosotros” que sea más fuerte que la suma de acciones individuales, pues mientras más crece el sentido de comunidad y de comunión como estilo de vida, mayormente se desarrolla la solidaridad y el bien de todos (cf. FT n. 78).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estamos llamados a ser comunidad de vida, de bienes y acción, en la que el amor recíproco, que se alimenta en la Eucaristía, nos hace llevar las cargas los unos de los otros para que nadie quede abandonado o excluido, porque “<em>allí donde se haga presente la Iglesia, los pobres han de sentirse en su casa, en ella han de tener un lugar privilegiado, pues en el banquete sagrado se celebra ya la esperanza de los pobres que cantan con Maria las maravillas de Dios en la historia.</em>”6.</p>



<h1 class="wp-block-heading">Semillas del bien.</h1>



<p class="wp-block-paragraph">“<em>La mística del Sacramento tiene un carácter social. Hay que explicitar la relación entre Misterio eucarístico y compromiso social</em>” (SCa, 89).</p>



<p class="wp-block-paragraph">El amor al prójimo, la gratuidad y el servicio que vertebran la acción caritativa y social de tantas personas voluntarias son semillas del bien común para la sociedad, y sus brotes se concretan y se hacen visibles en las vidas de las personas que vuelven a sentirse dignas porque son miradas y escuchadas desde el amor y el cuidado. ¡Gracias por tanta entrega y testimonio!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que la celebración y la adoración eucarísticas nos ayuden a comprometernos para construir juntos caminos de fraternidad, de manera que seamos esperanza de tantas personas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">____________________________________</p>



<p class="wp-block-paragraph"><sup>1</sup> BENEDICTO XVI, Exhortación Apostólica postsinodal<em> Sacramentum caritatis. </em>En adelante lo citaremos SCa y el número correspondiente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><sup>2</sup> FRANCISCO, Carta Encíclica<em> Fratelli tutti</em>. En adelante lo citaremos FT y el número correspondiente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><sup>3</sup> DICASTERIO PARA LA DOCTRINA DE LA FE, <em>Declaración Dignitas infinita, sobre la dignidad humana</em>. En adelante lo citaremos DI y el número correspondiente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">4 Francisco, <em>A los pobres los tienen siempre con ustedes (Mc 14,7</em>). V Jornada Mundial de los Pobres, 2021, 9.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong>+ Obispos de la Subcomisión para la Acción Caritativa y Social</strong></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Juan José Omella, Arzobispo de Barcelona</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Javier Vilanova, Obispo auxiliar de Barcelona</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Florencio Roselló,  Arzobispo de Pamplona</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Vicente Rivas, Obispo de Ibiza</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Abilio Martínez, Obispo de Osma-Soria</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"></p>
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]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Festividad del Corpus Christi 2023, Mensaje de los Obispos</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/festividad-del-corpus-christi-dia-de-la-caridad/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=festividad-del-corpus-christi-dia-de-la-caridad</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 30 May 2023 12:50:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Acción caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Acción Caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Corpus Christi]]></category>
		<category><![CDATA[Mensaje de los obispos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>FESTIVIDAD DEL CORPUS CHRISTI, DÍA DE LA CARIDAD (11 de junio de 2023) Mensaje de los obispos de la Subcomisión para la Acción Caritativa y Social. TÚ TIENES MUCHO QUE VER. SOMOS OPORTUNIDAD. SOMOS ESPERANZA 1. Entrar en el misterio eucarístico La fiesta del Corpus Christi nos invita a entrar en el misterio de la [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph"><strong>FESTIVIDAD DEL CORPUS CHRISTI, DÍA DE LA CARIDAD</strong></p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">(11 de junio de 2023)</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph"><strong>Mensaje de los obispos de la Subcomisión para la Acción Caritativa y Social.</strong></p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph"><strong>TÚ TIENES MUCHO QUE VER. SOMOS OPORTUNIDAD. SOMOS ESPERANZA</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>1. Entrar en el misterio eucarístico</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La fiesta del Corpus Christi nos invita a entrar en el misterio de la Eucaristía. Un misterio que, como nos decía el recordado Benedicto XVI, “actualiza sacramentalmente el don de la propia vida que Jesús ha hecho en la Cruz por nosotros y por el mundo entero. Al mismo tiempo la Eucaristía nos hace testigos de la compasión de Dios por cada hermano y hermana”<a href="#_ftn1" id="_ftnref1">[1]</a> (SCa 88)</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Eucaristía, sacramento del amor, aviva en nosotros la conciencia de que donde se vive de amor brilla también la esperanza (cf. SS 31)<a href="#_ftn2" id="_ftnref2">[2]</a>, pues allí donde el ser humano se siente amado, experimenta la salvación de Dios y descubre que es posible la esperanza.<a href="#_ftn3" id="_ftnref3">[3]</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde este misterio de amor y de esperanza, que es la Eucaristía, los obispos invitamos a todos los cristianos, y de manera especial a cuantos trabajáis en la acción caritativa y social, a abrir los ojos al sufrimiento de nuestros hermanos más pobres, a escuchar sus clamores y a dejarse tocar el corazón para ser oportunidad y esperanza para todos ellos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>2. Nos duele la situación de las personas y familias afectadas por la crisis</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">«He visto la opresión de mi pueblo» (Ex 3,7), dice Dios. La caridad comienza por abrir los ojos a la realidad y dejarse afectar por ella. “El Señor Jesús, Pan de vida eterna, nos apremia y nos hace estar atentos a las situaciones de pobreza en que se halla todavía gran parte de la humanidad” (SCa 90).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vivimos tiempos de crisis acumuladas. Tras la pandemia provocada por el Covid-19, vino la guerra de Ucrania, el aumento de la movilidad humana, la evolución del coste energético y la inflación… Esta situación, tanto en el ámbito local como mundial, ha acrecentado la pobreza y la desigualdad y ha alimentado la desesperanza. El Informe de Cáritas y la Fundación Foessa, “Evolución de la cohesión social y consecuencias de la covid-19 en España”<a href="#_ftn4" id="_ftnref4">[4]</a>, nos presenta algunas situaciones sangrantes en nuestro país:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>1 de cada 4 personas está en situación de exclusión, unos 11 millones de personas.</li>



<li>1 de cada 3 personas no tiene ingresos suficientes para vivir dignamente. De estas, un 46% se ve obligado a recortar el gasto en alimentación, un 63% en suministros y un 56% en Internet y teléfono.</li>



<li>Un 7% de la población no tiene ningún ingreso.</li>



<li>1 de cada 3 personas sufren los efectos de la brecha digital.</li>



<li>Un 17% de la población tiene un gasto excesivo en vivienda.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Estas cifras corresponden siempre a personas que se van quedando al margen de los sueños y de las expectativas. Nos duele profundamente la situación de las personas que:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Sufren una precariedad laboral creciente, especialmente los jóvenes y las familias.</li>



<li>Viven situaciones de exclusión social cada vez más severas. Las personas con un mayor deterioro psicoemocional son las más afectadas.</li>



<li>No pueden acceder o permanecer en una vivienda, porque esta ha pasado de ser un derecho a ser un lujo.&nbsp; De hecho, elegir entre pagar un lugar para vivir o poder comer es una situación que se repiteconstantemente.</li>



<li>Huyen de la violencia de tantos lugares del mundo, de la pobreza extrema o de la persecución y viven en situación de irregularidad administrativa, sin papeles y sin derechos.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Ante esta realidad no podemos permanecer como espectadores, ni siquiera como meras voces críticas, sino que estamos llamados a “ser parte activa en la rehabilitación y auxilio de las sociedades heridas” (FT 77)<a href="#_ftn5" id="_ftnref5">[5]</a>. Se nos invita, porque celebramos el sacramento del amor y de la esperanza, a ser agentes de vida buena y nueva: “Dios sigue derramando en la humanidad semillas del bien… La esperanza es audaz, sabe mirar más allá de la comodidad personal, de las pequeñas seguridades y compensaciones que estrechan el horizonte, para abrirse a grandes ideales que hacen la vida más bella y digna” (FT 54-55).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por consiguiente, cuando nuestras comunidades celebran la eucaristía han de ser conscientes de que el sacrificio de Cristo es para todos y que, por eso, impulsa al creyente a hacerse “pan partido” para los demás, es decir, a trabajar por un mundo más justo y fraterno (cf. SCa 88).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los obispos españoles también hemos insistido en esta dimensión transformadora de la actividad caritativa y hemos manifestado que “nuestra caridad no puede ser meramente paliativa, debe ser preventiva, curativa y propositiva. La voz del Señor nos llama a orientar toda nuestra vida y nuestra acción desde la realidad transformadora del reino de Dios”.<a href="#_ftn6" id="_ftnref6">[6]</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>3. Una sociedad desvinculada y polarizada, que descarta y excluye</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Como dijimos en nuestro último documento, nos preocupa la desvinculación social creciente en nuestro entorno. En este mundo en el que predomina lo virtual y líquido, las relaciones se vuelven frágiles. Como consecuencia de ello, se corre el riesgo de convertirlas en simples conexiones y de transformar los vínculos en meros contactos. La desvinculación lleva a no responsabilizarse suficientemente del otro y se traduceen crisis de cuidados y de pertenencia (a la sociedad, a la historia, a las iglesias, a los barrios, a la familia)<a href="#_ftn7" id="_ftnref7">[7]</a>. Y, sin embargo, “la vida subsiste donde hay vínculo, comunión, fraternidad” (FT 87).</p>



<p class="wp-block-paragraph">También vivimos en una sociedad fuertemente ideologizada, que lleva a polarizaciones y tensiones en los ámbitos de la economía, de la política, de la cultura, incluso de la religión<a href="#_ftn8" id="_ftnref8">[8]</a>. La Eucaristía, sacramento del Encuentro, nos capacita para nuevos tipos de relaciones sociales y nos abre al diálogo inclusivo: “la mística del Sacramento tiene un carácter social. En efecto, la unión con Cristo es al mismo tiempo unión con todos los demás a los que Él se entrega… así refuerza la comunión entre los hermanos y, de modo particular, apremia a los que están enfrentados para que aceleren su reconciliación, abriéndose al diálogo y al compromiso por la justicia” (SCa 89).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>4. Ser oportunidad, ser esperanza</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La caridad no es una simple asistencia material y social, sino que se preocupa de toda la persona y desea volver a ponerla en pie con el amor de Jesús: un amor que ayuda a recuperar belleza y dignidad. Hacer caridad significa tener la valentía de mirar a los ojos”<a href="#_ftn9" id="_ftnref9">[9]</a>. Desde esta clave estamos convencidos de que tú tienes mucho que ver en las oportunidades que otras personas pueden tener.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que tú hagas, como tú te sitúes en el mundo y ante los otros, puede abrir puertas, dar vida, aliviar la soledad, sanar el alma, hacer que otros y otras sientan que la vida brota nueva en ellas. Nuestra tarea no consiste solamente en cubrir las necesidades de los otros, sino en descubrir sus posibilidades para abrir caminos de esperanza. Es lo que hacéis cada día las personas voluntarias y los agentes comprometidos en la acción sociocaritativa. ¡Gracias por vuestra vida y testimonio!</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Eucaristía que celebramos en esta fiesta del Corpus es cuerpo entregado y sangre derramada de Jesús para la vida del mundo. Que la celebración y la adoración eucarísticas nos ayuden a comprometernos de manera que seamos oportunidad y esperanza de tantas personas, especialmente de aquellas que viven en pobreza y exclusión.</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph"><strong>Obispos de la <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/accion-caritativa-y-social/">Subcomisión para la Acción Caritativa y Social</a></strong></p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">+ Jesús Fernández, Obispo de Astorga</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">+ Vicente Ribas, Obispo de Ibiza</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">+Javier Vilanova, Obispo Auxiliar de Barcelona</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">+Abilio Martínez, Obispo de Osma-Soria</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">+ Atilano Rodríguez, Obispo de Sigüenza-Guadalajara</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">+ Fernando García, Obispo de Mondoñedo-Ferrol</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">+Ernesto J. Brotons, Obispo de Plasencia</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref1" id="_ftn1">[1]</a> Benedicto XVI, <em>Exhortación Apostólica postsinodal, Sacramentum caritatis, sobre la Eucaristía</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>fuente y culmen de la vida y de la misión de la Iglesia</em>, n.88. En adelante lo citaremos SCa y el número correspondiente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref2" id="_ftn2">[2]</a> Cf. Bendicto XVI, <em>Carta Encíclica Spe Salvi, sobre la esperanza cristiana</em>, n. 31.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref3" id="_ftn3">[3]</a> Cf. Mt 26, 26-28; Jn 15,3; 1Cor 10,17; 11, 17-34; Cf. Juan Pablo II, <em>Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia, sobre la Eucaristía en su relación con la Iglesia</em> n. 59.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref4" id="_ftn4">[4]</a> Cf. Fundación Foessa, <em>Evolución de la cohesión social y consecuencias de la covid-19</em> en España en <a href="https://www.caritas.es/main-files/uploads/2022/01/Conclusiones-Informe-FOESSA-2022.pdf">https://www.caritas.es/main-files/uploads/2022/01/Conclusiones-Informe-FOESSA-2022.pdf</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref5" id="_ftn5">[5]</a> Papa Francisco, <em>Carta Encíclica Fratelli tutti</em>, <em>sobre la fraternidad y la amistad social</em>, 77. En adelante lo citaremos FT y el número correspondiente</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref6" id="_ftn6">[6]</a> Conferencia Episcopal Española, <em>Iglesia, servidora de los pobres</em>. Instrucción Pastoral. CV Asamblea Plenaria, 24 abril 2015, n.42.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref7" id="_ftn7">[7]</a> Cf. Conferencia Episcopal Española, <em>El</em> <em>Dios fiel mantiene su alianza (Dt 7, 9).</em> Asamblea Plenaria de la CEE 24 de noviembre de 2022, n. 66.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref8" id="_ftn8">[8]</a> Cf. Papa Francisco, <em>Viaje apostólico a Hungría: encuentro con los obispos, sacerdotes, diáconos, consagrados, consagradas, seminaristas y agentes pastorales</em> (28-abril-2023).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref9" id="_ftn9">[9]</a> Papa Francisco, <em>Viaje apostólico a Hungría: Encuentro con los pobres y los refugiados</em> (29-abril-2023).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.caritas.es/main-files/uploads/2023/06/ORIENTACIONES-CARIDAD-2023.pdf">Consulta las orientaciones de Cáritas</a></p>
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		<item>
		<title>«De la adoración al compromiso»Mensaje para la Solemnidad del Corpus Christi 2022</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/de-la-adoracion-al-compromisomensaje-para-la-solemnidad-del-corpus-christi-2022/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=de-la-adoracion-al-compromisomensaje-para-la-solemnidad-del-corpus-christi-2022</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 Jun 2022 07:33:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Acción caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Caridad]]></category>
		<category><![CDATA[Cáritas]]></category>
		<category><![CDATA[Corpus Christi]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los obispos de la&#160;Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social&#160;hacen público el&#160;Mensaje para la solemnidad del Corpus Christi, Dia de la Caridad, que la Iglesia celebra el domingo&#160;19 de junio.&#160;«De la adoración al compromiso»&#160;es el título que encabeza el escrito. «De la adoración al compromiso»Mensaje para la Solemnidad del Corpus Christi 2022 La solemnidad [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Los obispos de la<a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/accion-caritativa-y-social/">&nbsp;Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social&nbsp;</a>hacen público el&nbsp;<strong>Mensaje para la solemnidad del Corpus Christi, Dia de la Caridad</strong>, que la Iglesia celebra el domingo&nbsp;<strong>19 de junio</strong>.&nbsp;<strong>«De la adoración al compromiso»</strong>&nbsp;es el título que encabeza el escrito.</p>



<h2 class="wp-block-heading">«De la adoración al compromiso»<br>Mensaje para la Solemnidad del Corpus Christi 2022</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La solemnidad del Corpus Christi nos permite revivir el clima intenso de la última Cena y nos<br>conduce a lo que es fundamental en nuestra vida y misión como cristianos, “la fuente y el culmen de toda evangelización”: la Sagrada Eucaristía.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Mirar con ojos pascuales</h3>



<p class="wp-block-paragraph">En este año tan convulso y al mismo tiempo tan lleno de esperanza, los obispos, como pastores de la Iglesia de Jesucristo,&nbsp;<strong>queremos alentar el ánimo y la alegría cristiana</strong>.&nbsp;<strong>Tiempo convulso</strong>. Por segundo año,&nbsp;<strong>hemos vivido la pandemia de la COVID-19 con su carga de enfermedad, soledad y muerte</strong>.&nbsp;<strong>A ella se suman las guerras en Ucrania y en otras muchas partes del mundo</strong>. Los desplazamientos forzosos, la violencia, el dolor, la tortura y la muerte que provocan, hieren el corazón de Dios.&nbsp;<strong>También vivimos un tiempo de esperanza porque estas realidades, los sufrimientos personales y comunitarios, no nos dejan desamparados, sino que nos adentran en el Corazón de Cristo, crucificado y resucitado, fuente de toda esperanza</strong>. Las llagas del Señor crucificado son transfiguradas en el Cuerpo del Resucitado.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<p class="responsive-video-wrap clr"><iframe title="Gelen López, voluntaria de Cáritas parroquial en Murcia" width="1200" height="675" src="https://www.youtube.com/embed/lY9fdv6JlD8?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></p>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>No podemos celebrar la solemnidad del “Corpus Christi”</strong>, memorial de encuentro y entrega de Cristo,&nbsp;<strong>sin vivir y experimentar la profunda e inseparable unidad entre la fe y la vida; la unidad entre la Eucaristía y la caridad.</strong></p>



<h3 class="wp-block-heading">Agradecimiento y compromiso</h3>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Ante estas situaciones dolorosas, la respuesta e implicación solidaria de la sociedad, en su conjunto, está siendo encomiable, como lo está siendo también por parte de la Iglesia y de&nbsp;<a href="https://www.caritas.es/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Cáritas</a></strong>. Realmente, no podemos permanecer ajenos al dolor y al sufrimiento de nuestros hermanos y hermanas ucranianas y del resto del mundo.&nbsp;<strong>Toda nuestra persona vibra ante esta realidad que Cristo hizo suya y redimió en la cruz y que anticipó sacramentalmente en la última Cena.</strong>&nbsp;Porque en el Cenáculo se anticipa lo que fue el sacrificio del Gólgota: la muerte del Verbo encarnado; Él es el Cordero que se entregó libremente y se inmoló por nosotros. Él es nuestra Paz.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<p class="responsive-video-wrap clr"><iframe title="Tener un hogar o sentirte acompañado. Situaciones normales que algunos no pueden tener." width="1200" height="675" src="https://www.youtube.com/embed/xnLZTkWH0wo?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></p>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Queremos agradecer tantas muestras de solidaridad, al tiempo que advertimos que ésta no puede ser “flor de un día”. Se necesita un compromiso solidario, estable.</strong>&nbsp;Tengamos presente la invitación que el apóstol S. Pablo dirigía a los fieles de Galacia, y que el&nbsp;<strong>Papa Francisco</strong>&nbsp;nos recordaba en su&nbsp;<a href="https://www.conferenciaepiscopal.es/mensaje-papa-francisco-cuaresma-2022/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Mensaje para la Cuaresma&nbsp;</a>de este año:&nbsp;<strong>“No nos cansemos de hacer el bien”</strong>&nbsp;(Ga 6,9). Estamos invitados a ser sembradores de semillas de bien, de justicia y de caridad para un mundo más humano, justo y pacífico porque “no tenemos que esperar todo de los que nos gobiernan, sería infantil. Gozamos de un espacio de corresponsabilidad capaz de iniciar y generar nuevos procesos y transformaciones. Seamos parte activa en la rehabilitación y auxilio de las sociedades heridas” (<a href="https://www.conferenciaepiscopal.es/fratelli-tutti-fraternidad-y-amistad-social/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Fratelli tutti</a>&nbsp;77 =FT).</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<p class="responsive-video-wrap clr"><iframe title="Emilio José Mellado, beneficiario Cáritas Osma-Soria" width="1200" height="675" src="https://www.youtube.com/embed/K7F5FNgly54?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></p>
</div></figure>



<h3 class="wp-block-heading">Caridad</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Con la narración del milagro de la multiplicación de los panes, dentro del contexto litúrgico del “Corpus Christi”, san Lucas nos ayuda a entender mejor&nbsp;<strong>el don del Misterio eucarístico</strong>.&nbsp;<strong>Es un acontecimiento que nos asombra y que se prolonga de forma incesante en la Iglesia que, a lo largo de la historia, parte y comparte el Pan de la Vida nueva para todo hombre y mujer</strong>&nbsp;de cualquier raza y cultura, sobre todo&nbsp;<strong>a través de la acción de Cáritas</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este año celebramos el&nbsp;<strong>75º Aniversario de esta institución</strong>:&nbsp;<strong>“75 años de amor por los demás”,</strong>&nbsp;de<br>lucha contra la pobreza y de promoción del desarrollo integral de las personas, especialmente de los más pobres y excluidos dentro y fuera de nuestras fronteras.&nbsp;<strong>¡Felicidades Cáritas!</strong></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<p class="responsive-video-wrap clr"><iframe title="Laura Guerra, psicóloga del Centro Vida de Cáritas Coria-Cáceres" width="1200" height="675" src="https://www.youtube.com/embed/IxM2nU6lvwY?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></p>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Lo más importante de esta&nbsp;<strong>historia de amor y servicio&nbsp;</strong>son las miles de personas en nuestro país y en muchas partes del mundo que le han confiado su vida y tantas otras (voluntarios, trabajadores, donantes…) cuya generosidad ha generado nuevas ilusiones, oportunidades y esperanzas. Lamentablemente,&nbsp;<strong>su acción va a ser cada vez más necesaria en un contexto de inequidad provocado por los modelos económicos y el contexto concreto de encarecimiento de la energía y la consiguiente inflación.</strong></p>



<h3 class="wp-block-heading">Fraternidad abierta y universal</h3>



<p class="wp-block-paragraph">“Todos los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Porque no hemos recibido el espíritu de esclavos para caer en el temor; sino que se os ha dado un Espíritu de hijos adoptivos que os hace gritar: “¡Abba! ¡Padre!”<strong>&nbsp;El Espíritu en persona se une a nuestro espíritu para confirmar que somos hijos de Dios”&nbsp;</strong>(Rm 8,5-27).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ciertamente, cuando vivimos esta experiencia,&nbsp;<strong>el ejercicio de la fraternidad no es un deber categórico, sino un impulso del corazón que nos encamina hacia los hermanos y nos empuja a la fraternidad.</strong>&nbsp;Todos&nbsp;<strong>estamos invitados a caminar juntos viviendo la sinodalidad</strong>, es decir,&nbsp;<strong>dejándonos guiar por la luz del Espíritu Santo, escuchándonos unos a otros y prestando especial atención a los que están en la periferia</strong>. El camino sinodal es una invitación a reconocer la fuerza salvífica de sus vidas y a ponerlos en el centro del camino de la Iglesia. Ellos son compañeros de camino.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Paz y presencia</h3>



<p class="wp-block-paragraph"><br>Nos dice San Pablo: “Cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva” (1Co 11, 26); palabras que nos invitan a anunciar la muerte redentora de Cristo y que fortalecen nuestra esperanza en el encuentro definitivo con Él.&nbsp;<strong>Urge abrir caminos de esperanza, en la certeza de que Dios sigue derramando en la humanidad semillas de bien</strong>&nbsp;(cf. FT 54).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En el camino de la vida no estamos solos, Cristo camina con nosotros y nos alimenta con el Pan de Vida</strong>&nbsp;“panís angelorum, factus cibus viatorum”.&nbsp;<strong>Jesús es alimento espiritual que ayuda, sostiene y fortalece la esperanza de los creyentes</strong>; la piedra angular que nos fundamenta en el itinerario hacia el cielo al tiempo que consolida la comunión en la que vivimos cotidianamente con la Iglesia celestial.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Santa Teresa de Calcuta</strong>, la Santa de los más pobres entre los pobres, habla así del Santísimo Sacramento: “<strong>El privilegio que tenemos de adorarle cada día es uno de sus más grandes regalos.</strong>&nbsp;<strong>Si tienes un corazón limpio, siempre podrás ver esa conexión hermosa entre el Pan de vida y el cuerpo roto de Cristo en el pobre”.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En este día nos recogemos y nos adentramos en el silencio ante el misterio de la fe</strong>. Contemplamos el “asombro eucarístico”, como lo llamó san Juan Pablo II, y con agradecimiento adoramos el sacramento en el que Cristo quiso “concentrar” para siempre su amor infinito. Por tanto,&nbsp;<strong>la solemnidad del “Corpus Christi” hace que nuestra vida cristiana junto a la adoración nos lleve de la mano al compromiso para transformar con Cristo la historia hasta su perfeccionamiento en la Jerusalén celeste&nbsp;</strong>(cf. NMI 29).&nbsp;<strong>La presencia de Cristo nos dona la paz que necesitamos y que necesita el mundo; una paz que nos lleva a estar presentes junto al Cuerpo de Cristo en los necesitados.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Te adoramos, oh verdadero Cuerpo nacido de la Virgen María”. Amén.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social</p>



<p class="wp-block-paragraph">Monseñor Jesús Fernández, Obispo de Astorga</p>



<p class="wp-block-paragraph">Monseñor Vicente Rivas, Obispo de Ibiza</p>



<p class="wp-block-paragraph">Monseñor Abilio Martínez, Obispo de Osma-Soria</p>



<p class="wp-block-paragraph">Monseñor Javier Vilanova, Obispo Auxiliar de Barcelona</p>



<p class="wp-block-paragraph">Monseñor Fernando García, Obispo de Mondoñedo-Ferrol</p>
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]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>«Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis» (Mt 25, 40)</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/cada-vez-que-lo-hicisteis-con-uno-de-estos-mis-hermanos-mas-pequenos-conmigo-lo-hicisteis-mt-25-40/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=cada-vez-que-lo-hicisteis-con-uno-de-estos-mis-hermanos-mas-pequenos-conmigo-lo-hicisteis-mt-25-40</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[C.E. para la pastoral social]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Jun 2021 10:43:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Acción caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Corpus Christi]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Festividad del Corpus Christi, día de la Caridad 2021 En este tiempo de pandemia, con la convicción de que el Señor camina con nosotros, celebramos la&#160;Solemnidad del Corpus Christi, el&#160;Día de la Caridad, en el que estamos haciendo de las dificultades del momento una gran oportunidad para tocar las llagas de Cristo y descubrir que, [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h3 class="wp-block-heading has-text-align-right">Festividad del Corpus Christi, día de la Caridad 2021</h3>



<p class="wp-block-paragraph">En este tiempo de pandemia, con la convicción de que el Señor camina con nosotros, celebramos la&nbsp;<strong>Solemnidad del Corpus Christi</strong>, el&nbsp;<strong>Día de la Caridad</strong>, en el que estamos haciendo de las dificultades del momento una gran oportunidad para tocar las llagas de Cristo y descubrir que, detrás de sus heridas, encontramos el dolor y sufrimiento de nuestros hermanos abriéndonos al misterio de Cristo crucificado y resucitado donde resplandece la gloria de Dios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dios no deja jamás de estar a nuestro lado cumpliendo su promesa: «Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin de los tiempos» (<em>Mt&nbsp;</em>28, 20). Estos “tiempos recios”, donde se necesitan amigos fuertes de Dios, invitan a recuperar el sentido de nuestra vida sabiéndonos frágiles y necesitados de salvación. Una necesidad que se hace concreta en la vida de cada día, en la projimidad, en la cercanía, en la fraternidad y en la esperanza cristiana que brotan de la Eucaristía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En estos tiempos singulares en los que se están tomando iniciativas excepcionales para evitar y detener el contagio de un virus trágicamente mortal, todos percibimos cómo se hacen esfuerzos&nbsp; en muchos lugares de nuestra sociedad para proteger a las personas, a las familias, incluso a las diversas realidades laborales, de los tragicos zarandeos que han herido especialmente a los vulnerables y más empobrecidos, abriendo, así, caminos a la esperanza. En todas esas acciones vamos aprendiendo a hacernos prójimos, hermanos y hermanas. Como discípulos queremos aprender de forma nueva que es a Cristo a quien se lo estamos haciendo, y Él siempre nos responde con su acogida e infinita misericordia.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Entrega</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">Estar cerca de los pobres, los más vulnerables, los niños, los enfermos, los discapacitados, los ancianos, los tristes y solos, los agobiados por la pesadumbre de la existencia nos cansa, bien por lo abrumador y desbordante de tantas situaciones, bien por la fragilidad que nos descubren en cada uno, bien porque nos enfrentan a nuestra debilidad. A este respecto encontramos aliento en las palabras de san Manuel González: «En la Eucaristía, está el Corazón incansablemente misericordioso, que a cada quejido de nuestros labios y a cada lágrima de nuestros ojos… responde – ¡estad ciertos! – con un latido de infinita compasión» (<em>Un corazón hecho Eucaristía, n 107</em>).</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Eucaristía nos ofrece el don de poder amasar de forma inseparable la caridad&nbsp; y la vida de los pobres. ¿Cómo vivir la Eucaristía sin estar cerca de aquellos más hambrientos , de aquellos con quienes Cristo se identifica al tener hambre, sed, estar desnudo, enfermo o en la cárcel? (<em>Mt&nbsp;</em>25, 31-46). En esta unión descubrimos la esencia de la dignidad humana que cobra sentido al enraizarse en el mismo Jesucristo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Él, por medio del amor hecho servicio hasta el extremo, ofreciendo&nbsp; su vida, ha llevado a plenitud el valor de la dignidad humana haciéndonos hermanos&nbsp; y adentrándonos en el misterio de la donación. Esta caridad, corazón de nuestra fe y de la propia solemnidad del Corpus Christi, nos lleva a poner en las manos del Dios, que nos ha amado tanto que nos ha entregado a su propio Hijo, todo lo que somos y lo que tenemos, especialmente nuestras pobrezas y fragilidades y nos mueve al amor fraterno, pues «cerrar los ojos ante el prójimo nos convierte también en ciegos ante Dios» (<em>Deus caritas est</em>, 16).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ante el Cuerpo de Cristo tomamos conciencia de que es tiempo de potenciar la capilaridad en los pueblos, barrios y ciudades para cuidar y acompañar tanto sufrimiento. Así nos exhorta el papa Francisco: El servicio es, «en gran parte, cuidar la fragilidad. Servir significa cuidar a los frágiles de nuestras familias, de nuestra sociedad, de nuestro pueblo […] El servicio siempre mira el rostro del hermano, toca su carne, siente su projimidad y hasta en algunos casos la «padece» y busca la promoción del hermano» (<em>Fratelli tutti</em>, 115).</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Fraternidad</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">La pandemia está dejando tras de sí muchas vidas rotas y profundas heridas que, sin embargo, están siendo cicatrizadas gracias al fomento de los lazos de colaboración, ayuda mutua y redes comunitarias que brotan de la fraternidad en una comunidad que sostiene. «He ahí un hermoso secreto para soñar y hacer de nuestra vida una hermosa aventura. Nadie puede pelear la vida aisladamente […] Se necesita una comunidad que lo sostenga, que nos ayude y en la que nos ayudemos unos a otros a mirar hacia delante. ¡Qué importante es soñar juntos!» (<em>Fratelli tutti</em>, 8).</p>



<p class="wp-block-paragraph">De estas palabras del Papa son testigos, durante las veinticuatro horas del día, los discípulos misioneros de Jesucristo en Cáritas, las personas que hacen posible el servicio de la caridad en las parroquias o en otras instituciones caritativas de la Iglesia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los obispos reconocemos y agradecemos este servicio generoso, al tiempo que animamos a que sean muchos más los cristianos que se comprometan con los más pobres y excluidos de nuestra sociedad. Cáritas, con sus trabajadores y equipos de voluntarios, hace cada mañana que las fronteras y los muros se concreten en la dimensión universal de la caridad: «Al amor no le importa si el hermano herido es de aquí o es de allá. Porque es el amor que rompe las cadenas que nos aíslan y separan, tendiendo puentes; amor que nos permite construir una gran familia donde todos podamos sentirnos en casa […] Amor que sabe de compasión y de dignidad» (<em>Fratelli tutti</em>, 62).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Creemos en el Dios que se hace carne y se presenta como compañero de viaje. Él atraviesa la vida de cada pueblo, ciudad, hospital, escuela o centro de trabajo. Y lo hace por medio de sus discípulos, de los pobres y víctimas de esta crisis. Aunque este año no salgamos por las calles acompañando al Señor sacramentado en procesión, proclamemos nuestra fe y hagamos de nuestras parroquias, comunidades, oratorios y de nosotros mismos, custodias del Cristo que comulgamos como expresión de nuestro amor agradecido y fuente de bendición para muchos.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Adoración</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">En el contexto de esta pandemia, el día del Corpus Christi, día de la Caridad, el Señor, con su Cuerpo entregado y su Sangre derramada, nos urge a la esperanza, que&nbsp;«nos habla de una sed, de una aspiración, de un anhelo de plenitud, de vida lograda, de un querer tocar lo grande, lo que llena el corazón y eleva el espíritu hacia cosas grandes, como la verdad, la&nbsp; bondad y la belleza, la justicia y el amor…la esperanza es audaz, sabe mirar más allá de la comodidad personal, de las pequeñas seguridades y compensaciones que estrechan el horizonte, para abrirse a grandes ideales que hacen la vida más bella y digna. Caminemos en esperanza» (<em>Fratelli tutti</em>, 55).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, al adorar al Señor en el Pan Eucarístico, nos adentramos en el dinamismo del gozo, la alegría y la esperanza que necesita nuestro mundo. Una esperanza que brota de la presencia de Cristo en el mundo y entre nosotros, de sus salidas a los caminos de este mundo sufriente por los estragos del coronavirus para convocar a todos a la alianza del Espíritu.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Santa Teresa de Calcuta, con su vida entregada a los más pobres y su amor a la adoración del Santísimo, donde encontraba la fuerza para la caridad, nos enseña algo que ella experimentaba y alentaba su esperanza: «El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz». En las palabras de la Santa tenemos de modo palpable, una concreción de lo dicho por el Señor: «Conmigo lo hicisteis».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy al adorar el cuerpo sacramental, nacido de la Virgen María, se aviva el dinamismo de nuestra fe, amor y esperanza; nos adentramos en la verdad y la novedad del testimonio apostólico que encuentra ánimo en las palabras del apóstol San Pablo: «Sed, pues, imitadores de Dios como hijos suyos muy queridos. Y haced del amor la norma de vuestra vida, a imitación de Cristo que nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros como ofrenda y sacrificio de suave olor a Dios» (<em>Ef&nbsp;</em>5, 1-5).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos ponemos en las manos de la Sagrada Familia de Nazaret, Jesús, María y José, en ese hogar donde se fraguaba cada día la caridad, con pensamientos, palabras y obras y pedimos al Señor que nos encuentre dignos de su presencia por haber hecho con nuestro prójimo ejercicio creíble de la caridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">20 de mayo de 2021</p>



<p class="wp-block-paragraph">Subcomisión Episcopal de Acción Caritativa y Social</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">✠ Jesús Fernández González<br><em>Obispo de Astorga<br>Presidente</em></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">✠ Francesc Pardo Artigas<br><em>Obispo de Gerona</em></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">✠ Abilio Martínez Varea<br><em>Obispo de Osma-Soria</em></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">✠ José Cobo Cano<br><em>Obispo auxiliar de Madrid</em></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">✠ Javier Vilanova Pellisa<br><em>Obispo auxiliar de Barcelona</em></p>
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]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>«Sentado a la mesa con ellos (Lc 24, 18)»</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/mensaje-con-motivo-de-la-festividad-del-corpus-christi/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=mensaje-con-motivo-de-la-festividad-del-corpus-christi</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[C.E. para la pastoral social]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 12 Jun 2020 08:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Acción caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Corpus Christi]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Festividad del Corpus Christi, día de la Caridad &#8211; 14 de junio En la solemnidad del Corpus Christi, el Señor, compadecido de nuestra enfermedad pandémica, de nuestra desesperanza y soledad, nos invita a encontrarnos con Él en el camino y a sentarnos a comer a su mesa. Espera así que, unidos a Él, nos convirtamos [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h3 class="wp-block-heading has-text-align-right">Festividad del Corpus Christi, día de la Caridad &#8211; 14 de junio</h3>



<p class="wp-block-paragraph">En la solemnidad del Corpus Christi, el Señor, compadecido de nuestra enfermedad pandémica, de nuestra desesperanza y soledad, nos invita a encontrarnos con Él en el camino y a sentarnos a comer a su mesa. Espera así que, unidos a Él, nos convirtamos en testigos de la fe, forjadores de esperanza, promotores de fraternidad y constructores de solidaridad en medio de esta situación tan dolorosa que estamos atravesando.</p>



<h3 class="wp-block-heading">1.- En un singular ayuno eucarístico</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Hemos vivido semanas sin poder participar física y plenamente de la Eucaristía. Poco a poco vamos volviendo a una cierta normalidad al poder recuperar la participación del Pueblo de Dios en la mesa del Señor. Esta participación será progresiva y estará condicionada por el cumplimiento de las condiciones de aforo y de las normas. Muchos niños no han podido celebrar aún la Primera Comunión y no podrán acompañar a Jesús sacramentado por las calles de nuestros pueblos y ciudades el día del Corpus Christi. Quera el Señor que esta situación de ayuno eucarístico haya acrecentado en nosotros el deseo de la Eucaristía y la necesidad de profundizar en su ser y significado. </p>



<h3 class="wp-block-heading">2.- La tentación del abandono</h3>



<p class="wp-block-paragraph">El Evangelio según san Lucas contiene un pasaje precioso que recoge la
experiencia de dos discípulos que habían abandonado la comunidad, se habían
sentido engañados y abandonados por Jesús, que no había cumplido sus
expectativas. Desanimados y entristecidos, caminaban esa tarde de domingo hacía
la aldea de Emaús. Atrás quedaban sus ilusiones y esperanzas, marchitadas por
la incomprensible muerte de su Maestro. De pronto, el sombrío discurrir de sus
pensamientos se fue llenando de luz al compartir su historia con un Peregrino
que les alcanzó por sorpresa. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante aquel encuentro, el Peregrino fue disipando sus dudas y tocando
su corazón. Les cautivó de tal manera que ya no les importaba su noche, sino la
de aquel buen hombre que quería continuar su camino; “quédate con nosotros”, le
dijeron. Sentado a la mesa con ellos, al repetir los gestos de la última cena,
mientras pronunciaba la bendición, partía el pan y se los iba dando, lo
reconocieron. Al momento desapareció de su vista, pero les quedó clara una cosa:
Cristo resucitado les había alcanzado para compartir con ellos sus oscuridades,
abrir su corazón al sentido profundo de las Escrituras, compartir la mesa,
alimentar su vida espiritual, edificar la comunidad e implantar el Reino. Ahora
tocaba volver a Galilea para, juntos, comenzar la misión que el Maestro les
había encomendado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En nuestros días, son muchas las personas que, como los discípulos de
Emaús, caminan por la vida con desánimo, sin rumbo, desengañados por malas
experiencias. En ocasiones, expulsados de la convivencia social, estos hermanos
viven y mueren solos ante la&nbsp;&nbsp;
indiferencia de casi todos. Algunos fueron empujados a su Emaús
particular por desengaños amorosos, por fracasos personales, por creerse autosuficientes
o porque, sencillamente, no encontraron sitio en una sociedad tremendamente
competitiva. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta situación de muchos hermanos y hermanas nuestros se ha visto
agravada por la reciente pandemia que venimos padeciendo desde hace meses. Dios
necesita de cada uno de nosotros para hacerse presente a tantos caminantes de
Emaús que avanzan sin rumbo y sin ánimo. Algunos, además, no cuentan con lo
necesario para llevar una vida digna pues carecen de la acogida social, de un
hogar adecuado y del alimento necesario para el sustento diario. Esta pandemia
no solo nos está dejando dolorosas muertes, sino que está provocando además una
grave crisis económica y social. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Como consecuencia de la crisis, está creciendo el número de personas
que sufren física, social, psicológica y espiritualmente. Muchas ya están
experimentando la noche oscura de los discípulos de Emaús al pensar que todo
está perdido. Sin embargo, en medio de tanto dolor y desánimo, al igual que los
discípulos de Emaús, bastantes hermanos están descubriendo la presencia
misericordiosa de Dios en aquellos que el Papa Francisco ha llamado “los santos
de al lado”: el personal sanitario, las fuerzas de seguridad, los capellanes de
los hospitales, los vecinos… han sido
como estrellas de esperanza en el oscuro camino que nos ha tocado recorrer.
Hoy, más que nunca, tenemos necesidad de muchas personas que puedan ser “santos
de al lado”, de los que Dios se pueda servir para hacerse presente y ofrecer
esperanza a quienes caminan perdidos y desesperanzados.&nbsp; </p>



<p class="wp-block-paragraph">En medio de tanto dolor, no podemos olvidarnos de aquellos hermanos
nuestros que han fallecido por la infección del virus. Oramos por ellos para
que participen por toda la eternidad de la victoria del Resucitado.
Encomendamos también a sus familiares y amigos para que, además de experimentar
la cercanía y el calor de los más cercanos, puedan también descubrir en
Jesucristo el fundamento de su esperanza y el faro que ilumine su peregrinación
por este mundo hasta el reencuentro futuro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Iglesia, la familia de los hijos de Dios, imitando a su Maestro, quiere seguir ofreciendo el sustento material a quien lo necesita, el acompañamiento a quienes se sienten solos y el alimento espiritual, que nace de la Palabra y de los Sacramentos, a todos los que tienen hambre de Dios o necesitan encontrarse con Él para descubrir el verdadero sentido de su vida. Esta es la gran obra social que la Iglesia, nacida del mismo Jesucristo, quiere seguir realizando hasta el encuentro definitivo con el Padre. </p>



<h3 class="wp-block-heading">3.- Eucaristía: fuente del amor, de la comunión y del servicio</h3>



<p class="wp-block-paragraph">El día antes de culminar su entrega a Dios y a los hermanos, muriendo
en la cruz, Jesús, durante la última cena con sus discípulos, quiso dejar un
memorial de su obra de salvación instituyendo la Eucaristía. Durante la
celebración, pide a los discípulos que renueven aquel gesto y aquellas palabras
en memoria de su vida entregada por amor. Con las palabras “haced esto en
memoria mía”, confía a la comunidad cristiana el encargo de reunirse con
asiduidad para celebrar este misterio de amor y comunión. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La Eucaristía es, por tanto, para el cristiano, el memorial del amor de
Dios hacia cada ser humano, que se manifiesta en la entrega de su Hijo
Jesucristo. Al participar con fe en la celebración eucarística nos unimos
profundamente a Cristo y recibimos de Él la fuerza y el amor necesarios para
vivir nuestra entrega generosa y servicial a los hermanos. En cada Eucaristía,
actualizamos sacramentalmente este misterio de amor, pero un día al año, el día
del Corpus Christi, lo hacemos con una especial solemnidad. Por eso, en esta
jornada, la Iglesia celebra también el día de la Caridad, puesto que anunciamos
y celebramos con profunda fe que de la Eucaristía mana la fuente de todo amor y
santidad. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La Iglesia, inundada de alegría, adorna, canta, proclama y adora a
Cristo muerto y resucitado en el sacramento de la fe y de la comunión. Él es el
origen, camino y meta que puede dar sentido a toda existencia humana y que
muestra la vocación a la que es llamado todo cristiano. Jesús nos da realmente
su Cuerpo y su Sangre, verdadero maná, que alimenta nuestra vida y la llena de
sentido nuestra peregrinación por este mundo hacía la patria celestial. Al
recibir al Señor, recibimos el don de la comunión para vencer el virus de la
división y el don del amor para hacer frente a la pandemia de la indiferencia. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Además de alabar y dar
gracias a Dios por haberse quedado con nosotros hasta el fin de los tiempos,
hemos de acoger con gozo su invitación a colaborar con Él en el anuncio del
Reino, en la atención a los hermanos y en la transformación del mundo. En la
Eucaristía experimentamos la alegría de vivir y recibimos el alimento necesario
para reparar nuestras fuerzas desgastadas en el servicio a los hermanos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Este trabajo de transformación del mundo no podemos llevarlo a cabo
solos. Necesitamos de todos y particularmente de nuestras autoridades
políticas, civiles, económicas y religiosas. Necesitamos personas con
mucha paciencia, con la mirada puesta en los más frágiles de nuestra sociedad,
y con una firme voluntad de llegar a acuerdos y de aplicarlos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que exista esa voluntad, es hoy lo más importante. Pedimos a todos los ciudadanos que ayuden a hacer posible un diálogo constructivo y eficaz. Oramos para que los muros sean superados, para que los egos, los intereses particulares y las ideologías sean dejadas a un lado. Oremos para que cuando los interlocutores se encuentren juntos en la misma sala, se miren a los ojos y perciban nuestro clamor y ánimo: «adelante, ustedes pueden…». Esperamos que de estos encuentros emerja también la complicidad y que el gesto de afecto facilite el acercamiento de posturas. Oramos para que el virus de la división, el <em>diabolos</em>, que estará siempre al acecho, no consiga romper el buen hacer de todos los interlocutores pues está en juego la construcción del bien común en esta querida casa de todos, que es nuestra sociedad.</p>



<h3 class="wp-block-heading">4.- Comunidad misionera al servicio de los pobres</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Desde la comunión con quienes sufren a causa de la enfermedad o de la
muerte de sus seres queridos, y desde la cercanía a tantas personas que carecen
de lo necesario para vivir dignamente, el Señor nos invita a dejarnos alcanzar
por Él, a compartir su mesa, a
ser sus discípulos y, llegado el momento, nos anima a salir en misión. No
podemos quedarnos bloqueados por el dolor. El Señor nos llama constantemente a
ser discípulos misioneros, a salir a los caminos y encrucijadas de la historia
para convocar a todos, especialmente a los desesperanzados, a los pobres y
excluidos, a los que experimentan la violencia y la persecución, y a los que
habitan en las diferentes periferias de nuestro mundo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En cada Eucaristía el Señor nos invita a ser como el peregrino del
Evangelio que sale al encuentro de tantos hermanos y hermanas que, como los
discípulos de Emaús, deambulan por la vida, marcados por la oscuridad del
sinsentido, de la falta de un hogar, de la soledad e incluso de las ganas de
vivir. Al comulgar con el Cuerpo de Cristo, somos enviados por Él con la
energía y la luz necesarias para salir al mundo, para partirnos por los heridos
de la vida, para forjar las comunidades que puedan recibirlos con hospitalidad
evangélica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quienes se preguntan dónde está la Iglesia en estos momentos, pueden
dirigir su pregunta a los pobres, a los enfermos, a los discapacitados, a los
que están solos, a los ancianos abandonados, a los que buscan sentido en medio
de la oscuridad, a los que han perdido un familiar querido, a tantos que buscan
a alguien que les escuche&#8230; Ellos han encontrado el rostro de la Iglesia en la
acogida de los miembros de Caritas y de tantas otras entidades de Iglesia, en
los hospitales, los comedores, los centros de acogida y las residencias de ancianos de parroquias y de diversas
instituciones eclesiales. Ellos la han encontrado en tantos hombres y mujeres creyentes,
que también son la Iglesia, y que se gastan y desgastan por edificar un mundo
más justo, más fraterno, más humano y más abierto a Dios. La han encontrado en
tantos médicos, enfermeros, auxiliares, transportistas, farmacéuticos,
policías, militares, muchos de ellos católicos, que son también la Iglesia. La
Iglesia, con la ayuda del Señor, seguirá realizando este servicio diariamente,
con humildad, sin pretender ocupar las primeras páginas de los periódicos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, día del <em>Corpus Christi</em> y de la Caridad, la Iglesia que
peregrina en España da gracias a Dios por los miles de católicos que, unidos al
Señor, iluminados por su Palabra, alimentados del Cuerpo de Cristo, viven
ofreciendo sus vidas y sus recursos a los más necesitados. Damos gracias a los
agentes de pastoral, a los voluntarios de Caritas y de tantísimas otras
instituciones de la Iglesia. Esta familia que es la Iglesia invita a orar con
intensidad por todos ellos, para que el Señor les regale fortaleza de espíritu
y lucidez para afrontar la nueva realidad de necesidad y pobreza que está
emergiendo. Y, al mismo tiempo que recibe el don del <em>Corpus Christi</em>,
invoca la especial intercesión de María para que nos libre de la pandemia
provocada por el coronavirus y de tantas otras pandemias que a veces nos quedan
lejanas pero que provocan sufrimiento a muchos hermanos y hermanas de aquí y
del mundo entero. Que Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, nos ayude a
poner siempre nuestro corazón en los bienes del cielo y oriente nuestra mirada
hacia sus hijos más necesitados.&nbsp;&nbsp; </p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Subcomisión Episcopal de Acción Caritativa y Social </p>
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		<title>«Y  Renuevas la faz de la tierra» (Sal.103)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[C.E. para la pastoral social]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Jun 2019 13:59:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Acción caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Corpus Christi]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Festividad del Corpus Christi, día de la Caridad &#8211; 2019 La celebración de la fiesta del Corpus Christi nos ofrece una vez más la oportunidad de agradecer y alabar a Dios por el don de la creación, y, sobre todo, el regalo de su Hijo Jesucristo sobre el ara del altar. La creación alaba a [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: right;">Festividad del Corpus Christi, día de la Caridad &#8211; 2019</h3>
<p style="text-align: left;">La celebración de la fiesta del Corpus Christi nos ofrece una vez más la oportunidad de agradecer y alabar a Dios por el don de la creación, y, sobre todo, el regalo de su Hijo Jesucristo sobre el ara del altar.</p>
<h3><strong>La creación alaba a su Creador</strong></h3>
<p style="text-align: left;">La creación es bella porque ha salido de las entrañas del Creador. Dios en su amor infinito nos ha donado el reflejo de su Hermosura: “Y vio Dios que era bueno” (Gn 1 ). Y hoy en la solemnidad del Corpus Christi, las calles de pueblos y ciudades se engalanan con el color y la fragancia de flores y plantas, tomillo y hierbabuena…lo mejor de nuestros campos y jardines para el Cuerpo de Cristo. Él nos bendice pasando por donde vivimos y nosotros lo alabamos con los frutos y semillas de la tierra que nos sustenta. Ancianos, enfermos, niños, jóvenes y adultos, todo el Pueblo de Dios irá caminando y cantando al Amor de los amores.&nbsp; Adoro y confío.</p>
<p style="text-align: left;">También es verdad que la belleza de la creación está siendo maltratada, contaminada, expoliada y sometida a la cultura del descarte. Nos exhorta el Papa Francisco: “El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar”[1]. Es reconfortante saber que el amor de Dios, nuestro Creador, no nos deja: camina y trabaja junto a nosotros dándonos su luz y su fuerza para encontrar nuevos caminos que aviven el gozo de la esperanza. Y hoy miramos el cielo y la tierra con una mirada contemplativa y comprometida para colaborar con Dios en la restauración de la belleza de la creación “porque la creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios” (Rm 8,19). De este modo podremos acercarnos sin miedo, con valentía y coraje, a los desiertos materiales y espirituales por los que estamos atravesando y que, con frecuencia, nos lleva a beber en aljibes agrietados.</p>
<p style="text-align: left;">Eucaristía y creación van estrechamente unidas. Al celebrar hoy la Eucaristía se puede “experimentar intensamente su carácter universal y, por así decir, cósmico. ¡Sí, cósmico! Porque también cuando se celebra sobre el pequeño altar de una iglesia en el campo, la Eucaristía se celebra en cierto sentido, sobre el altar del mundo. Ella une el cielo y la tierra. Abarca e impregna toda la creación”[2].</p>
<h3><strong>Tus criaturas custodiamos la belleza y la dignidad humana</strong></h3>
<p style="text-align: left;">Los hombres de hoy y de mañana necesitamos asombro y entusiasmo para afrontar los desafíos que estamos viviendo, y que se vislumbran en el horizonte, para que la humanidad reanude su camino con buen ánimo y mucho sentido común, buscando siempre el bien, &nbsp;convencidos de que: “El Creador no nos abandona, nunca dio marcha atrás en su proyecto de amor, no se arrepiente de habernos creado”[3]. Dios cuida y alimenta a su pueblo como lo hizo con el pueblo de Israel, ofreciéndole el maná para que no desfallezcan. Ahora es Jesucristo el que se nos ofrece como Pan de Vida cuando celebramos la Eucaristía, memorial del sacrificio en la Cruz y de la Resurrección.</p>
<p style="text-align: left;">En la solemnidad del Corpus Christi, día de la Caridad, el Señor nos llama a descubrirle y a encontrarnos con su imagen en todos los hombres y mujeres, sirviéndole en cada uno de ellos, de modo especial, y con inmensa misericordia y compasión, en los&nbsp; más pobres, frágiles y necesitados. Es un tiempo de gracia, propicio para parar el frenético y acelerado ritmo de vida que llevamos con frecuencia, descuidando el ir a lo esencial de nuestra vida, como discípulos misioneros del Señor. Hoy se nos hace una gran donación, un gran regalo del cielo a la tierra, que nos llena de alegría y que no encontraremos en otro sitio. Hoy, día de la Caridad, hemos de pedir con insistencia y de manera reiterada a la Trinidad Santa que purifique nuestra mirada: “Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios” (Mt 5,8). Sólo así podremos ver con los ojos del corazón, asombrarnos y custodiar la dignidad del hombre, creado imagen y semejanza de Dios. Los ojos de la fe son los que &nbsp;ven lo bello de cada persona y se maravillan ante la belleza de la creación y el amor sin límites del Creador.</p>
<h3><strong>La caridad defiende la faz de los pobres</strong></h3>
<p style="text-align: left;">Al celebrar el Cuerpo de Cristo experimentamos su entrega “hasta el extremo” (Jn 13,1) y somos enviados al mundo para ser testigos de la compasión y la misericordia del Señor por cada hermano. Vamos hacia ellos con los mismos sentimientos de Jesús.</p>
<p style="text-align: left;">Hoy, día de la Caridad, la Iglesia nos recuerda que la Eucaristía sin caridad se convierte en culto vacío, tantas veces denunciado en la Sagrada Escritura y por el Magisterio de la Iglesia. S. Juan Pablo II nos decía: “No podemos engañarnos: por el amor recíproco y, en especial, por el desvelo por el necesitado seremos reconocidos como discípulos auténticos de Cristo[4]. Este es el criterio básico merced al cual se comprobará la autenticidad de nuestras celebraciones eucarísticas[5].</p>
<p style="text-align: left;">Damos gracias a la Trinidad Santa por las manos generosas al servicio de la caridad que dedican su tiempo y entregan su persona al servicio de los necesitados en Cáritas y en otras instituciones de la Iglesia. Pedimos al Espíritu Santo que haga de nuestra vida una entrega creíble en todo momento a los “heridos por la vida”: pobres; sedientos de Dios; transeúntes; emigrantes con sus adversidades; refugiados; familias desestructuradas; marginados; personas atrapadas y esclavizadas por las drogas, el alcohol u otras dependencias; la trata de mujeres en la esclavitud de la prostitución; las estrecheces por las que pasan los desempleados; ancianos solos; enfermos mentales; necesitados de compasión.</p>
<p style="text-align: left;">La Venerable Madeleine Delbrêl nos enseña: “Nosotros tenemos un corazón para compadecer, manos para cuidar, piernas para ir hacia todos los que sufren”[6]. Esto quiere decir que, cuando la Palabra y la caridad van juntas se anuncia a Cristo. La Palabra sin caridad corre el riesgo de ser pronunciada solo a flor de los labios. La caridad sin la Palabra se arriesga a silenciar su origen.</p>
<p style="text-align: left;">El Cuerpo de Cristo nos urge a acompañar a los pobres y construirles andamios de esperanza en un futuro mejor, como Dios quiere. No olvidemos que Jesús mismo nos ha dicho en una página solemne del Evangelio, que lo que hagamos o dejemos de hacer con los necesitados, a Él mismo se lo hacemos (cf. Mt25)</p>
<p style="text-align: left;">Ponemos bajo el amparo de la Virgen María, consuelo de los afligidos, toda la creación y a todo hombre y mujer, para que nos lleve a Cristo, Luz de los pueblos, con el fin de que se renueve la faz de la tierra y la faz de los pobres.</p>
<p style="text-align: right;">Los obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral Social</p>
<hr>
<p>[1] FRANCISCO, Encíclica <em>Laudato Si, 13.</em></p>
<p>[2]BENEDICTO XVI. Exhortación Apostólica Postsinodal <em>Sacramentum caritatis</em>, 29</p>
<p>[3]FRANCISCO, Encíclica <em>Laudato Si, 13.</em></p>
<p>[4] Cf Jn 13.35; Mt 25,31-46.</p>
<p>[5] San JUAN PABLO II. Carta apostólica&nbsp;<em>Mane nobiscum domine</em>, 28.</p>
<p>[6] Delbrel, M., Gilles F. y Pitaud,&nbsp; B., “El bello escándalo de la caridad”. Narcea, 2016.</p>
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		<title>“Compromiso social y caridad transformadora”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[C.E. para la pastoral social]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 01 Jun 2018 11:00:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Acción caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Corpus Christi]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Festividad del Corpus Christi, día de la Caridad &#8211; 2018 La Solemnidad del Corpus Christi nos invita a contemplar y celebrar el gran don de la presencia real de Cristo vivo entre nosotros en su cuerpo entregado y en su sangre derramada para la vida del mundo.[1] De manera muy especial, es una llamada a [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: right;">Festividad del Corpus Christi, día de la Caridad &#8211; 2018</h3>
<p style="text-align: left;">La Solemnidad del Corpus Christi nos invita a contemplar y celebrar el gran don de la presencia real de Cristo vivo entre nosotros en su cuerpo entregado y en su sangre derramada para la vida del mundo.[1] De manera muy especial, es una llamada a entrar en el misterio de la Eucaristía para configurarnos con él. Este misterio, en palabras de Benedicto XVI, “se convierte en el factor renovador de la historia y de todo el cosmos [pues], en efecto, la institución de la Eucaristía muestra cómo aquella muerte, de por sí violenta y absurda, se ha transformado en Jesús en un supremo acto de amor y de liberación definitiva del mal para la humanidad”.[2]</p>
<p style="text-align: left;">A la luz de este misterio de amor renovador, liberador y transformador, que es la Eucaristía, invitamos a todos los cristianos, en particular a cuantos trabajáis en la acción caritativa y social, a un compromiso que sea liberador, que contribuya a mejorar el mundo y que impulse a todos los bautizados a vivir la caridad en las relación con los hermanos y en la transformación de las estructuras sociales.</p>
<h3 style="text-align: left;"><strong>Tu compromiso mejora el mundo</strong></h3>
<p style="text-align: left;">Transformados interiormente por la contemplación del amor incondicional de Jesucristo, que entrega su vida para liberarnos del mal y hacernos pasar de las tinieblas a la luz, de la muerte a la vida, queremos recordar a todos y cada uno de los cristianos, así como a los hombres y mujeres de buena voluntad que quieran escucharnos, el mensaje de la campaña institucional de Cáritas: “Tu compromiso mejora el mundo”.[3]</p>
<p style="text-align: left;">Somos conscientes de que, hoy, no está de moda hablar del compromiso. Es más, para muchos, en esta cultura de lo virtual, de lo inmediato y pasajero, la preocupación por los demás se considera como algo trasnochado. Sin embargo, el compromiso en favor de los más débiles y por la transformación del mundo, es la más noble expresión de nuestra dignidad, de nuestra responsabilidad y solidaridad.</p>
<p style="text-align: left;">Para los cristianos, el compromiso caritativo y social, el ser con los demás y totalmente entregado a ellos, camina en paralelo con nuestra configuración con Cristo. Se trata de un compromiso que nace de la fe en la Trinidad. Los cristianos creemos en un Dios, que es Padre, que ama incondicionalmente a cada uno de sus hijos y les confiere la misma dignidad; un Dios Hijo que entrega su vida para liberarnos del pecado y de las esclavitudes cotidianas, haciéndonos pasar de la muerte a la vida; un Dios Espíritu que alienta el amor que habita en cada ser humano y nos hace vivir la comunión con todos, tejiendo redes de fraternidad y de solidaridad al estilo de Jesús, que “no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por todos”(Mt 20,28). Desde esta configuración con Cristo, os proponemos un cuádruple compromiso:</p>
<p style="text-align: left;">1. <em>Vivir con los ojos y el corazón abiertos a los que sufren:</em> Hemos de abrir los ojos y el corazón a todo el dolor, pobreza, marginación y exclusión que hay junto a nosotros. Convivimos con una cultura que ignora, que excluye, oculta y silencia los rostros del sufrimiento y la pobreza. Sin embargo, no podemos ignorarlos. Como dice el papa Francisco, “la pobreza nos desafía todos los días con sus muchas caras marcadas por el dolor, la marginación, la opresión (…), el tráfico de personas y la esclavitud, el exilio, la miseria y la migración forzosa”.<strong><span style="color: #993366;"><a style="color: #993366;" href="#4" target="_blank" rel="noopener noreferrer">4</a> </span></strong>Este desafío resulta “cruel”, cuando constatamos que estas situaciones no son el fruto de la casualidad, sino la consecuencia de la injusticia social, de la miseria moral, de la codicia de unos pocos y de la indiferencia generalizada de muchos.</p>
<p style="text-align: left;">2. <em>Cultivar un corazón compasivo:</em> La multiplicación y la complejidad de los problemas pueden saturar nuestra atención y endurecer nuestro corazón. Frente a la tentación de la indiferencia y del individualismo, los cristianos debemos cultivar la compasión y la misericordia, que son como la protesta silenciosa contra el sufrimiento y el paso imprescindible para la solidaridad.</p>
<p style="text-align: left;">3. <em>Ser capaces de ir contracorriente:</em> Esta invitación al compromiso no es algo superficial o periférico. Pone en juego dimensiones tan hondas como la propia libertad. En la vida, podemos seguir la corriente de quienes permanecen instalados en los intereses personales y pasajeros o podemos vivir como personas comprometidas al estilo de Jesús, actuando contracorriente y poniendo los medios para que los intereses económicos no estén nunca por encima de la dignidad de los seres humanos y del bien común.</p>
<p style="text-align: left;">4. <em>Ser sujeto comunitario y transformador:</em> Los cristianos estamos llamados a ser agentes de transformación de la sociedad y del mundo, pero esto sólo es posible desde el ejercicio de un compromiso comunitario, vivido como vocación al servicio de los demás. Esto quiere decir que hemos de poner todos los medios a nuestro alcance para la creación de comunidades, que sean signo y sacramento del amor de Dios. Comunidades capaces de compartir y poner al servicio de los hermanos los bienes materiales, el tiempo, el trabajo, la disponibilidad y la propia existencia. Comunidades capaces de poner a la persona en el centro de su mirada, palabra y acción.</p>
<h3 style="text-align: left;"><strong>La caridad es transformadora</strong></h3>
<p style="text-align: left;">Para todos aquellos que trabajan en el ámbito de la acción caritativa y social de la Iglesia, este compromiso transformador se hace todavía más urgente al tomar conciencia de la fuerza transformadora de la caridad. La doctrina social de la Iglesia habla permanentemente de ella.</p>
<p style="text-align: left;">Recordemos un texto antológico del papa Francisco: «La Iglesia, guiada por el Evangelio de la misericordia y por el amor al hombre, escucha el clamor por la justicia y quiere responde a él con todas sus fuerzas. En este marco se comprende el pedido de Jesús a sus discípulos: “¡Dadles vosotros de comer!” (Mc 6,37) lo cual implica tanto la cooperación para resolver las causas estructurales de la pobreza y para promover el desarrollo integral de los pobres como los gestos más simples y cotidianos de solidaridad ante las miserias muy concretas que encontramos» (EG, nº 188). De acuerdo con estas enseñanzas del Santo Padre, podemos concluir que la acción caritativa no es mera asistencia. La caridad, además de ofrecer los gestos más simples y cotidianos de solidaridad, promueve el desarrollo integral de los pobres y coopera a la solución de las causas estructurales de la pobreza.</p>
<p style="text-align: left;">Los obispos españoles también hemos insistido en esta dimensión transformadora de la actividad caritativa y hemos manifestado que «nuestra caridad no puede ser meramente paliativa, debe ser preventiva, curativa y propositiva. La voz del Señor nos llama a orientar toda nuestra vida y nuestra acción desde la realidad transformadora del reino de Dios».[5] Esto implica desenmascarar la injusticia por medio de la denuncia profética, socorrer al necesitado mediante la asistencia y colaborar en la organización de estructuras más justas por medio de la transformación social.</p>
<h3 style="text-align: left;"><strong>Pidamos al Espíritu una mística social transformadora</strong></h3>
<p style="text-align: left;">En la plegaria eucarística hay dos momentos especialmente significativos en los que se manifiesta la fuerza transformadora de la Eucaristía. Son las dos “epíclesis” o invocaciones al Espíritu Santo que hacemos en la celebración eucarística. En la primera pedimos al Padre que envíe su Espíritu para que el pan y el vino se conviertan en el cuerpo y la sangre del Señor. En la segunda, invocamos la acción del Espíritu sobre la comunidad eclesial para que sea una sola cosa en Cristo y haga así posible la salvación de los que participan de ella. En ambas epíclesis los cristianos expresamos el dinamismo transformador que encarna la celebración eucarística y descubrimos la necesidad de ser instrumentos de renovación del cosmos y de la humanidad, desde la comunión con Cristo. Pidamos, hoy, al Espíritu Santo que esta mística social y transformadora de la Eucaristía nos ayude a comprometernos en la transformación del mundo y en la promoción de una caridad transformadora en todas nuestras organizaciones caritativas y sociales. Sabemos que la tarea no es fácil, pero la caridad no está para dejar las cosas como están ni consiste en hacer lo que siempre se ha hecho en el campo social. La caridad denuncia la injusticia y promueve el desarrollo humano integral, nos impulsa a la conversión de nuestros criterios y actitudes, de nuestra manera de pensar y de actuar, para colaborar con el Señor en el acompañamiento a las personas y en la transformación de las estructuras que generan pobreza, discriminación y desigualdad.</p>
<p style="text-align: right;"><strong>Los obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral Social</strong></p>
<hr>
<p>1 Cfr Jn 6,48-58.</p>
<p>2 BENEDICTO XVI, Exhortación Apostólica Sacramentum caritatis, nº 10.</p>
<p>3 CARITAS ESPAÑOLA, Campaña Institucional 2017-2018, Tu compromiso mejora el mundo, Madrid, 2017.</p>
<p>4 Mensaje en la Jornada Mundial de los Pobres, nº 5, 2017.</p>
<p>5 CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA, Iglesia, servidora de los pobres, nº 42, Madrid, 2015</p>
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		<title>«Llamados a ser comunidad»</title>
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		<dc:creator><![CDATA[C.E. para la pastoral social]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 May 2017 11:59:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Acción caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Corpus Christi]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Festividad del Corpus Christi, día de la Caridad – 2017 En la fiesta del Corpus Christi, los cristianos adoramos la presencia real de Jesucristo muerto y resucitado por nuestra salvación bajo las especies sacramentales del pan y del vino consagrados. En este día acogemos la invitación de Cáritas a crecer como comunidad de hermanos y [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/mensaje-motivo-la-festividad-del-corpus-christi-dia-la-caridad/">«Llamados a ser comunidad»</a> se publicó primero en <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es">Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: right;">Festividad del Corpus Christi, día de la Caridad – 2017</h3>
<p style="text-align: left;">En la fiesta del Corpus Christi, los cristianos adoramos la presencia real de Jesucristo muerto y resucitado por nuestra salvación bajo las especies sacramentales del pan y del vino consagrados. En este día acogemos la invitación de Cáritas a crecer como comunidad de hermanos y a participar en la Eucaristía, sacramento de comunión con Dios y con nuestros semejantes. De este modo, cuantos comemos de un mismo pan no sólo somos invitados a formar un solo cuerpo, sino a crecer en la espiritualidad de comunión que dé sentido y anime nuestro compromiso social en favor de los que sufren.</p>
<h3 style="text-align: justify;"><strong>Vivamos en comunión</strong></h3>
<p style="text-align: left;">Con el lema “Llamados a ser comunidad”, Cáritas nos invita en su campaña institucional a poner el foco de atención en la dimensión comunitaria de nuestro ser, como eje fundamental de nuestro hacer al servicio del Reino de Dios y del proyecto de transformación social en el que estamos empeñados en el ejercicio de la caridad.</p>
<p style="text-align: left;">El redescubrimiento de nuestro ser comunitario es el punto de partida para superar nuestros intereses individuales, los comportamientos autorreferenciales y colaborar con el Señor en la construcción de un mundo en el que la experiencia del amor de Dios nos permita vivir la comunión y construir una sociedad más justa y fraterna.</p>
<p style="text-align: left;">La comunidad, nos recuerda Cáritas,[1] es el ámbito donde podemos acompañar y ser acompañados, donde podemos generar presencia, cercanía y un estilo de vida donde el que el que sufre encuentre consuelo, el que tiene sed descubra fuentes para saciarse y el que se siente excluido experimente acogida y cariño. En la comunidad podemos responder al &nbsp;mandato de Jesús, que nos mandó dar de comer al hambriento (Mc 6,37) y podemos implicarnos en el desarrollo integral de los pobres, buscando los medios adecuados para solucionar las causas estructurales de la pobreza.[2]</p>
<p style="text-align: left;">Sólo así podremos encontrar salidas a nuestra realidad social, más centrada en la búsqueda de intereses egoístas, en la agresividad ideológica y en la permanente descalificación del otro que en el descubrimiento de lo que nos une y nos enriquece a pesar de las legítimas diferencias.[3]</p>
<h3 style="text-align: justify;"><strong>Cultivemos la espiritualidad de comunión</strong></h3>
<p style="text-align: left;">Ahora bien, si queremos ser ámbito de comunión y constructores de comunidad, necesitamos cultivar una verdadera espiritualidad de comunión al estilo de aquellos primeros cristianos que vivían unidos y lo tenían todo en común, porque eran asiduos en la enseñanza de los apóstoles y en la fracción del pan[4].</p>
<p style="text-align: left;">San Juan Pablo II nos describía con gran profundidad las características de esta espiritualidad de comunión, al comenzar el presente milenio:</p>
<p style="text-align: left;">“Espiritualidad de comunión significa ante todo una mirada del corazón hacia el misterio de la Trinidad que habita en nosotros, y cuya luz ha de ser reconocida también en el rostro de los hermanos que están a nuestro lado”.</p>
<p style="text-align: left;">“Espiritualidad de comunión significa, además, capacidad de sentir al hermano de fe en la unidad profunda del Cuerpo místico y, por tanto, como “uno que me pertenece”, para saber compartir sus alegrías y sus sufrimientos, para intuir sus deseos y atender a sus necesidades, para ofrecerle una verdadera y profunda amistad”.</p>
<p style="text-align: left;">“Espiritualidad de comunión es también capacidad de ver ante todo lo que hay de positivo en el otro, para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios: un “don para mí”. Además de ser un don para el hermano que lo ha recibido directamente”.<sup>[5]</sup></p>
<h3 style="text-align: justify;">Promovamos cauces para vivir la comunión con los que sufren</h3>
<p style="text-align: left;">A la luz de este texto y con la mirada puesta en nuestra realidad eclesial y social, queremos señalar algunas de las implicaciones que demanda de todos nosotros una verdadera espiritualidad de comunión con los que sufren:</p>
<ol style="text-align: justify;">
<li><em>Comunión y dignidad humana</em></li>
</ol>
<p style="text-align: left;">La espiritualidad de comunión nos exige descubrir nuestra identidad y nuestra dignidad personal. Esta dignidad no se sustenta en factores económicos, en razones étnicas, en cuotas de poder ni en fluctuantes acuerdos humanos. Su fundamento radica en el misterio de la Trinidad que nos habita y nos constituye como imagen suya. Somos seres nacidos de la comunión y hechos para la comunión. Cuando eso falla, y este es uno de los vacíos de la cultura actual, la cuestión social se convierte en una cuestión antropológica[6] y el mayor problema no está sólo en la pobreza, sino en la pérdida de la dignidad humana que se esconde detrás de la pobreza y que afecta a quienes la sufren y a quienes la generan.</p>
<ol style="text-align: justify;" start="2">
<li><em> Comunión y cuidado de la casa común</em></li>
</ol>
<p style="text-align: left;">La espiritualidad de comunión nos sensibiliza sobre la importancia de sentirnos solidarios con la realidad global de nuestro mundo, sabiendo que el cuidado de nuestra vida, de las relaciones con la naturaleza y de la casa común es inseparable de la justicia, la fraternidad y la fidelidad a los demás.[7] En consecuencia, nos empuja a tener un corazón abierto y universal para acoger a todos&nbsp; -especialmente a los excluidos, los descartados, los migrantes, los refugiados- y para integrarlos en nuestra comunidad haciéndolos partícipes de ella con todos sus derechos y con todas sus potencialidades.</p>
<ol style="text-align: justify;" start="3">
<li><em> Comunión y desarrollo humano integral</em></li>
</ol>
<p style="text-align: left;">La espiritualidad de comunión nos lleva a vivir el servicio de la caridad como un servicio al desarrollo humano integral. No estamos en el mundo sólo para dar pan o para promover un simple desarrollo económico. Como Jesús en el desierto, hemos de tener siempre presente que “no sólo de pan vive el hombre” (Cfr Mt 4,4). Además de pan, necesitamos “Palabra”, relación, comunicación, comunión y sentido. Necesitamos a Dios y nos necesitamos unos a otros. Por eso, decimos que estamos al servicio del desarrollo humano integral, para “promover a todos los hombres y a todo el hombre”, como formuló el beato Pablo VI (PP n.14). Precisamos un desarrollo que integre a todos los pueblos de la tierra, que integre la dimensión individual y comunitaria, la dimensión corporal y espiritual del ser humano, sin absolutizar al individuo ni masificarlo, sin reducir el desarrollo al crecimiento económico y sin excluir a Dios de la vida del hombre.[8]</p>
<ol style="text-align: justify;" start="4">
<li><em> Comunión y compromiso transformador</em></li>
</ol>
<p style="text-align: left;">La comunión con los que sufren a causa de la marginación y la exclusión nos mueve a reaccionar ante las injusticias sabiendo que no es suficiente atender a las víctimas. Es necesario incidir en el cambio de las reglas de juego del sistema económico-social. Como dice el papa Francisco, “imitar al buen samaritano no es suficiente […], es necesario actuar antes de que el hombre se encuentre con los ladrones, combatiendo las estructuras de pecado que producen ladrones y víctimas”.[9] Y para&nbsp; esto no basta transformar las estructuras. Necesitamos dejarnos afectar por los pobres y desde ellos transformar también nuestros criterios y actitudes, nuestro modo de pensar y de vivir.[10]</p>
<ol style="text-align: justify;" start="5">
<li><em> Comunión y economía solidaria</em></li>
</ol>
<p style="text-align: left;">Nos preocupa la sociedad centrada en el dios dinero y sentimos la necesidad de seguir abriendo caminos a otra economía al servicio de la persona que promueva al mismo tiempo la inclusión social de los pobres y la consolidación de un trabajo decente como expresión de la dignidad esencial de todo hombre o mujer[11]. Nuestras Cáritas tienen ya un fecundo recorrido en este campo. Con ellas, “creemos que es un momento propicio para revisar este camino y dejarnos confrontar e iluminar por la fe y la doctrina social de la Iglesia de modo que, en la medida de nuestras posibilidades, respondamos a la economía que mata promoviendo otra que da vida”[12]. Como hemos manifestado en otras ocasiones, “la reducción de las desigualdades […] no puede dejarse en manos de las fuerzas ciegas del mercado. Es necesario dar paso a una economía de comunión, a experiencias de economía social que favorezcan el acceso a los bienes y a un reparto más justo de los recursos”.[13]</p>
<ol style="text-align: justify;" start="6">
<li><em> Comunión y espiritualidad de ojos abiertos</em></li>
</ol>
<p style="text-align: left;">Por último, la comunión con el Espíritu que movió a Jesús a hacer de su vida una vida para los demás y una buena noticia para los pobres. Hoy hemos de ser conscientes de que no toda espiritualidad sirve para el compromiso caritativo y social. Lo ha dicho Francisco: “No sirven ni las propuestas místicas sin un fuerte compromiso social y misionero, ni los discursos y praxis sociales o pastorales sin una espiritualidad que transforme el corazón”.[14] Lo hemos repetido nosotros en <em>La Iglesia, servidora de los pobres (nn. 37-38).</em> Nuestra mística ha de ser una mística de ojos abiertos a Dios y a los hermanos, no una mística sin nombre y sin rostro, como algunas de moda.[15] Una mística buscadora de rostros, al estilo de Jesús, que se adelanta a ver el rostro de los oprimidos,&nbsp; sale al encuentro de los que sufren y es buena noticia para los pobres (Cfr Lc 4,16-19).</p>
<h3 style="text-align: justify;"><strong>Conclusión</strong></h3>
<p style="text-align: left;">Desde este horizonte de posibilidades que nos ofrece la espiritualidad de comunión, nos acercamos hoy al sacramento de la Eucaristía:</p>
<ul>
<li style="text-align: left;">Él es la fuente de nuestra comunión con Cristo y con los hermanos.</li>
<li style="text-align: justify;">En él nos acogemos y valoramos como miembros de un mismo cuerpo.</li>
<li style="text-align: justify;">Con él podemos hacer de nuestra vida una vida entregada por los otros.[16]</li>
<li style="text-align: justify;">Por él el Espíritu del crucificado resucitado se hace vivo entre nosotros.</li>
</ul>
<p style="text-align: left;">Que la Eucaristía, cuerpo entregado y sangre derramada de Jesús para la vida del mundo, nos ayude cada día a descubrir que el acercarnos a la misma mesa para comer el pan eucarístico nos obliga a compartir el proyecto de Dios de lograr una vida digna y un desarrollo humano integral para todos.</p>
<p style="text-align: right;">Madrid, 15 de mayo de 2017</p>
<p style="text-align: right;">Comisión Episcopal de Pastoral Social<br />
Conferencia Episcopal Española</p>
<p>[1] Cfr Cáritas Española, <em>Fundamentación de la Campaña Institucional 2014-2017</em>, 11.</p>
<p>[2] Cfr Evangelii gaudium, nn. 188-192.</p>
<p>[3] Cfr Encíclica <em>Sollicitudo rei socialis</em>, n. 26.</p>
<p>[4] Cfr Hech 2,44-47; 4,32-35.</p>
<p>[5] Carta apostólica <em>Novo millennio ineunte</em>, n. 43.</p>
<p>[6] Cfr Encíclica <em>Caritas in veritate</em>, n. 75.</p>
<p>[7] Cfr Francisco, Encíclica <em>Laudato si</em>, n. 70.</p>
<p>[8] Cfr Discurso de Francisco al Congreso sobre Perspectivas para el Desarrollo Humano Integral, con motivo del 50 aniversario de la Encíclica <em>Populorum progressio</em>, 4 de Abril de 2017.</p>
<p>[9] Discurso de Francisco a los participantes en la reunión de Economía de Comunión, 4 de Febrero de 2017.</p>
<p>[10] Cfr Mensaje de Francisco para la Cuaresma 2017: <em>La Palabra es un don, el otro es un don.</em></p>
<p>[11] Cfr Benedicto XVI, Encíclica <em>Caritas in veritate</em>, 63.</p>
<p>[12] Convocatoria a las XVII Jornadas de Teología sobre la Caridad, <em>Abriendo caminos a una economía más solidaria e inclusiva</em>, Santiago de Compostela, 2017.</p>
<p>[13] <em>La Iglesia, servidora de los pobres</em>, n.53.</p>
<p>[14] <em>Evangelii gaudium</em>, n.262.</p>
<p>[15] Nos referimos a algunas místicas de tradiciones orientales desencarnadas y a otras de tono psicologicista y de Nuena Era.</p>
<p>[16] Cfr Rom 12,5; 1Co 10,17; Ef 5,25-27; Concilio Vaticano II,&nbsp; <em>Lumen Gentium</em> n 7. Benedicto XVI, Exhortación apostólica postsinodal <em>Sacramentun caritatis</em>, nn. 88-89.</p>
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			</item>
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		<title>La Eucaristía nos configura con Jesús compasivo y misericordioso</title>
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		<dc:creator><![CDATA[C.E. para la pastoral social]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 29 May 2016 10:44:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Acción caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Corpus Christi]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Festividad del Corpus Christi, día de la Caridad 2016 Al celebrar la fiesta del Corpus Christi en el marco del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, la contemplación y adoración del Señor en el sacramento de la Eucaristía nos ayuda a crecer y avanzar en el camino de la compasión. Este camino, recorrido por Jesús hasta [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h3 class="wp-block-heading has-text-align-right">Festividad del Corpus Christi, día de la Caridad 2016</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Al celebrar la fiesta del Corpus Christi en el marco del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, la contemplación y adoración del Señor en el sacramento de la Eucaristía nos ayuda a crecer y avanzar en el camino de la compasión. Este camino, recorrido por Jesús hasta el extremo, se hace presencia y memoria permanente para nosotros en este sacramento.</p>



<h3 class="wp-block-heading">La Eucaristía, sacramento de la compasión de Dios</h3>



<p class="wp-block-paragraph">La Eucaristía, centro y fuente de toda la vida de la Iglesia, es el gran sacramento de la compasión de Dios:&nbsp;[1]</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>El Dios que vio el sufrimiento de su pueblo, escuchó su clamor y compadecido lo liberó de la esclavitud[2], sigue escuchando el clamor de su pueblo y ofreciendo su vida por él en el sacramento de la Eucaristía.</li>



<li>El Dios que un día marcó las puertas de las casas de sus hijos con la sangre del cordero pascual, liberándolos así del exterminador[3], nos marca hoy en cada Eucaristía con la sangre derramada de su Hijo.</li>



<li>El Dios que dijo a Moisés “yo soy el que soy” (Ex 3,14), está junto a nosotros en la aflicción, se hace compañero de camino y nos muestra su compasión en la &nbsp;Eucaristía por medio de su Hijo Jesucristo.</li>



<li>El Dios que alimentó a su pueblo en el desierto con el maná cuando se encontraba exhausto por el hambre y angustiado ante el riesgo de morir[4], nos ofrece en la Eucaristía un nuevo pan para que quien lo coma no muera y tenga vida eterna.</li>



<li>El Dios que mantuvo su fidelidad a pesar de las infidelidades de su pueblo (Ex 34,6-7), es el Dios siempre fiel que en la Eucaristía nos ofrece una alianza nueva sellada con su sangre.</li>



<li>El Dios que en Jesús se conmovió ante una multitud hambrienta, despertó la conciencia de los suyos y&nbsp; multiplicó el pan[5], en la Eucaristía nos abre los ojos ante los hambrientos de la tierra y nos llama a poner nuestro pan a disposición de los hermanos.</li>



<li>El Dios que en Jesús nos dijo que hay que salir a los caminos para invitar al banquete a los pobres, los lisiados, los ciegos y los cojos[6], nos invita en cada Eucaristía a sentar a los pobres a la mesa.</li>



<li>El Dios que en Jesús nos amó hasta el extremo y lavó los pies de los discípulos[7], cada vez que actualizamos su memoria en la Eucaristía renueva con nosotros este gesto de compasión en la vida entregada y hecha servicio.</li>
</ul>



<h3 class="wp-block-heading">Discípulos de Jesús compasivo y misericordioso</h3>



<p class="wp-block-paragraph">En la fiesta del Corpus Christi celebramos el amor de Dios que, en el sacramento de la Eucaristía, nos ha revelado la plenitud de su amor compasivo. Con Él nos alimentamos sentándonos a la mesa con los hermanos para hacernos uno comiendo del mismo pan. Con Él nos identificamos haciendo nuestro su proyecto salvador: El proyecto de una cultura de la compasión y de la vida entregada en el servicio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la raíz de toda la vida y actividad de Jesús está su amor compasivo. Se acerca a los que sufren, alivia su dolor, toca a los leprosos, libera a los poseídos por el mal, los rescata de la marginación y los devuelve a la convivencia[8] Entre los que siguen a Jesús están los desposeídos que no tienen lo necesario para vivir: vagabundos sin techo, mendigos que andan de pueblo en pueblo, jornaleros sin trabajo o con contratos precarios, arrendatarios explotados, viudas sin rentas mínimas ni seguros sociales, mujeres obligadas a ejercer la prostitución. Son los excluidos, los vulnerables, los descartados de ayer… y los de hoy.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso nosotros, ante Jesús-Eucaristía, queremos renovar nuestra unión con Él y nuestro seguimiento[9] y lo hacemos manteniendo vivo su proyecto compasivo, como nos pide el papa Francisco: «En este Año Santo, podremos realizar la experiencia de abrir el corazón a cuantos viven en las más contradictorias periferias existenciales, que con frecuencia el mundo moderno dramáticamente crea. ¡Cuántas situaciones de precariedad y sufrimiento existen en el mundo hoy! Cuántas heridas sellan la carne de muchos que no tienen voz porque su grito se ha debilitado y silenciado a causa de la indiferencia de los pueblos ricos».[10]</p>



<h3 class="wp-block-heading">Frente al descarte, una cultura de la compasión</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Contemplando el misterio de la Eucaristía y configurados por él, apostamos por una cultura de la compasión. Una cultura con unos rasgos que la identifican y unas implicaciones prácticas que queremos señalar:</p>



<p class="wp-block-paragraph">1.&nbsp;<em>Estar atentos</em>: La compasión nace de tener ojos abiertos para ver el sufrimiento de los otros y oídos atentos para escuchar su clamor. Así pues, «abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio»[11]</p>



<p class="wp-block-paragraph">2.<em>&nbsp;Acercarnos</em>: Es un criterio que subraya Francisco: «La proximidad como servicio al prójimo, sí; pero la proximidad también como cercanía».[12]&nbsp;«Nuestras manos estrechen sus manos, y acerquémoslos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y de la fraternidad».[13]</p>



<p class="wp-block-paragraph">3.&nbsp;<em>Salir al encuentro:</em>&nbsp;«[El camino de la Iglesia es] no sólo acoger e integrar, con valor evangélico, a quienes llaman a la puerta, sino salir a buscar, sin prejuicios y sin miedos, a los alejados, manifestándoles gratuitamente aquello que también nosotros gratuitamente hemos recibido».[14]</p>



<p class="wp-block-paragraph">4.&nbsp;<em>Curar las heridas</em>: Ante el sufrimiento no basta la indignación. Tampoco basta acoger. Hay que curar las heridas, aliviarlas con el óleo de la consolación, vendarlas con la misericordia y curarlas con la solidaridad y la debida atención.[15]</p>



<p class="wp-block-paragraph">5.&nbsp;<em>Acompañar</em>: «La compasión auténtica se hace cargo de la persona, la escucha atentamente, se acerca con respeto y verdad a su situación, y la acompaña en el camino. El verdaderamente misericordioso y compasivo se comporta como el buen samaritano».[16]</p>



<p class="wp-block-paragraph">6.&nbsp;<em>Trabajar por la justicia:</em>&nbsp;«Practica la justicia, ama la misericordia y camina humildemente con tu Dios» (Mi 6,8). Este precioso mensaje del profeta Miqueas es recogido por &nbsp;Cáritas en el lema de su campaña institucional «Vive la caridad, practica la justicia», recordándonos así que la primera exigencia de la caridad hecha compasión es la justicia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La cultura de la compasión implica la vivencia de unas actitudes concretas:</p>



<p class="wp-block-paragraph">En primer lugar<em>, la libertad</em>: «La lógica del amor no se basa en el miedo, sino en la libertad, en la caridad, en el sano celo (…) Jesús, nuevo Moisés, ha querido curar al leproso, ha querido tocarlo, ha querido reintegrarlo a la comunidad, sin autolimitarse por los prejuicios &nbsp;(…). Él no piensa en las personas obtusas que se escandalizan incluso de una curación o de cualquier apertura o cualquier paso que no entre en sus esquemas mentales o espirituales».[17]</p>



<p class="wp-block-paragraph">En segundo lugar<em>, superar la lógica de la ley y entrar en la lógica de la misericordia:&nbsp;</em>«Hoy nos encontramos en la encrucijada de estas dos lógicas: la de los doctores de la ley, que se alejan del peligro apartándose de la persona contagiada, y la lógica de Dios que, con su misericordia abraza y acoge, reintegrando y transfigurando el mal en bien, la condena en salvación, y la exclusión en anuncio (…) La caridad no puede ser neutra, aséptica, indiferente, tibia o imparcial».[18]</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por último,&nbsp;<em>Verificar la autenticidad de nuestro culto en la práctica de la justicia y de la compasión:</em>&nbsp;Jesús sitúa el centro de la verdadera religión en el campo de la compasión. En dos ocasiones recoge Mateo[19] esta cita de Oseas:&nbsp;<em>«misericordia quiero y no sacrificios</em>» (Os 6,6). Con esta expresión Jesús no rechaza el culto, pero rechaza la falsedad, la trampa, la manipulación, y reclama un culto verdadero que pasa necesariamente por hacer justicia y ser compasivos.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Iglesia, comunidad de amor</h3>



<p class="wp-block-paragraph">La Iglesia, allí donde está presente, está llamada a ser «un oasis de misericordia».[20] Invoquemos la ayuda del Señor:</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Danos entrañas de misericordia ante toda miseria humana,<br>inspíranos el gesto y la palabra oportuna<br>frente al hermano solo y desamparado,<br>ayúdanos a mostrarnos siempre disponibles<br>ante quien se siente solo y deprimido.<br>Que tu Iglesia, Señor, sea un recinto de verdad y de amor,<br>de libertad, de justicia y de paz,<br>para que todos encuentren en ella<br>un motivo para seguir esperando».[21]</p>



<p class="wp-block-paragraph">15 de mayo de 2016</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">+ Juan José Omella Omella,&nbsp;Arzobispo de Barcelona<br>+ Mons. José Ángel Saiz Meneses,&nbsp;Obispo de Terrassa<br>+ Mons. Manuel Sánchez Monge,&nbsp;Obispo de Santander<br>+ Mons. Atilano Rodríguez Martínez,&nbsp;Obispo de Sigüenza-Guadalajara<br>+ Mons. Ángel Pérez Pueyo,&nbsp;Obispo de Barbastro-Monzón<br>+ Mons. Jesús Fernández González,&nbsp;Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela<br>+ Mons. Alfonso Milián Sorribas,&nbsp;Obispo Emérito de Barbastro-Monzón</p>



<hr class="wp-block-separator has-css-opacity"/>



<p class="wp-block-paragraph">[1] Para contrastar los conceptos teológicos sobre la Eucaristía que a continuación se exponen Cf San Juan Pablo II, Carta Apostólica&nbsp;<em>Mane nobiscum Domine</em>, 2004, y Benedicto XVI, Exhortación Apostólica Postsinodal&nbsp;<em>Sacramentum caritatis</em>, 2007.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[2] Cf Ex 3,7-8</p>



<p class="wp-block-paragraph">[3] Cf Ex 12,12-14</p>



<p class="wp-block-paragraph">[4] Cf Ex 16,2-4</p>



<p class="wp-block-paragraph">[5] Cf Mt 15,32-37</p>



<p class="wp-block-paragraph">[6] Cf Lc 14,16-23</p>



<p class="wp-block-paragraph">[7] Cf Jn 13,1-15</p>



<p class="wp-block-paragraph">[8] Cf Lc 4, 16-21; Mc 1, 41; Mt 8,1-4; 9,1-8. 18-26; Lc 10, 34; 15, 20.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[9] Cf Col 3,9-15</p>



<p class="wp-block-paragraph">[10] FRANCISCO, Bula&nbsp;<em>Misericordiae vultus</em>, 2015, nº 15. En adelante MV.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[11] MV nº 15.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[12] FRANCISCO, Discurso a los sacerdotes de Roma, 6 de marzo de 2014.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[13] MV nº 15.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[14] FRANCISCO, Homilía a los nuevos cardenales, 15 de febrero de 2015.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[15] Cf Discurso a los sacerdotes…</p>



<p class="wp-block-paragraph">[16] Cf. Ibid.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[17] Homilia 15 de febrero de 2015</p>



<p class="wp-block-paragraph">[18] Ibid.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[19] Cf 9,9-34</p>



<p class="wp-block-paragraph">[20] MV nº 12.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[21] Plegaria eucarística V/b.</p>
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