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	<title>Carta Acción Caritativa archivos - Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</title>
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	<description>C.E. para la Pastoral Social</description>
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	<title>Carta Acción Caritativa archivos - Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</title>
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		<title>Jornada mundial de oración por el Cuidado de la Creación: Mensaje de los obispos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 23 Jul 2025 12:50:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Documentos]]></category>
		<category><![CDATA[Ecología Integral]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Acción Caritativa]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>1 de septiembre de 2025 Mensaje de los Obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social de la Conferencia Episcopal Española «Semillas de paz y esperanza en la casa común» El lema de la Jornada mundial de oración por el cuidado de la creación 2025 es: “Semillas de paz y esperanza”, relacionado [&#8230;]</p>
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<h2 class="wp-block-heading has-text-align-center">1 de septiembre de 2025</h2>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-full is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="300" height="300" src="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2022/03/Logo-1-Subc.-ACS.jpg" alt="" class="wp-image-398111" style="width:59px;height:auto" srcset="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2022/03/Logo-1-Subc.-ACS.jpg 300w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2022/03/Logo-1-Subc.-ACS-150x150.jpg 150w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></figure>
</div>


<h2 class="wp-block-heading"><strong>Mensaje de los Obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social de la Conferencia Episcopal Española</strong></h2>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-center"><strong><em>«Semillas de paz y esperanza en la casa común»</em></strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El lema de la Jornada mundial de oración por el cuidado de la creación 2025 es: “Semillas de paz y esperanza”, relacionado con el tema de “Paz con la Creación”, elegido por el papa Francisco para el Año Jubilar y el décimo aniversario de la encíclica <em>Laudato Si’</em>. Este lema se inspira en Isaías 32,14-18, donde el profeta muestra la relación entre la justicia y la paz, destacando su dependencia mutua y su origen en Dios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el contexto de Isaías, la justicia y la paz no son solo ideales de fe, sino también principios prácticos para el bienestar de la sociedad. La verdadera paz es el resultado de la justicia y el derecho, que reflejan la acción de Dios más allá de los esfuerzos humanos. La justicia no es solo una norma legal o moral, sino un valor fundamental que conduce a la paz. Cuando la humanidad defiende la justicia, se crea un entorno donde la paz puede florecer. Esto se refleja en las experiencias de tranquilidad y confianza que resultan de la práctica cotidiana de la justicia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el Antiguo Testamento, la paz implicaba, además de la salud individual, la armonía dentro de la comunidad como bendición de Dios. Esta paz permite el crecimiento libre y sin obstáculos del ser humano en todos sus aspectos. En el Nuevo Testamento, el concepto de paz se amplía e incluye la salud plena que el Mesías da de parte de Dios. En la paz, el ser humano, alma y cuerpo, está bien y sano (Rom 8, 6; 2 Pe 3, 14; 1 Tes 5, 23; Heb 13, 20s.). La paz cristiana ya está presente como don, pues es esencial en el reino de Dios (Rom 14, 17; 1 Cor 7,15; 2 Tim 2, 22; Ef 4, 3; Sant 3,18). Sin embargo, se nos da la tarea constante de buscarla (1 Pe 3, 11). Es una búsqueda de paz y bienestar en tensión, a lo largo de la historia, junto con toda la creación (Rom 8, 16-22; Col 1, 15-20).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, el tema de “Paz con la Creación”, que nos dejó Francisco, nos invita a reflexionar sobre la importancia de la justicia entre los seres humanos y la armonía con la naturaleza, reconociendo que el bienestar humano está intrínsecamente ligado al bienestar de nuestro planeta, la casa común.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><em>Una paz rota: la crisis moral y ecológica</em></h2>



<p class="wp-block-paragraph">La visión de paz y armonía contrasta con la realidad actual. Hoy en día, la paz está amenazada por el armamentismo, los conflictos regionales y la falta de respeto a la naturaleza. Esto genera inestabilidad e inseguridad, alejándonos de la paz que Cristo nos dio (Jn 14, 27). El papa san Juan Pablo II ya señalaba en 1990 que, debido al deterioro ambiental, la humanidad no puede seguir usando los recursos de la tierra como antes<a href="#_ftn1" id="_ftnref1"><sup>[1]</sup></a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La raíz de esta crisis no es solo técnica o política; es una crisis moral profunda. El papa Benedicto XVI reafirmó que las crisis actuales, ya sean económicas, alimentarias, ambientales o sociales, están relacionadas y son, en esencia, crisis morales<a href="#_ftn2" id="_ftnref2"><sup>[2]</sup></a>. El papa Francisco, por ejemplo, nos advirtió que culpar al aumento de la población, en lugar de al consumismo extremo de algunos, es una forma de evitar enfrentar los problemas<sup> <a href="#_ftn3" id="_ftnref3"><sup>[3]</sup></a></sup>. El estilo de vida hedonista y consumista de muchas sociedades ignora los daños que causa. Esto refleja una crisis moral profunda: cuando se pierde el sentido de la dignidad humana y el valor de las criaturas, aumenta el desinterés por los demás y por la tierra<a href="#_ftn4" id="_ftnref4"><sup>[4]</sup></a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Sagrada Escritura nos enseña que, en el origen de todo, hay <em>un designio de amor y verdad</em>, fundamentado en la Palabra creadora de Dios. En el Génesis, Dios confió la creación al hombre y a la mujer para que la cuidaran con sabiduría y amor. Sin embargo, el pecado de desobediencia destruyó la armonía original. Este pecado no solo afecta el corazón humano, sino también las estructuras de la sociedad, especialmente a los más desfavorecidos<a href="#_ftn5" id="_ftnref5"><sup>[5]</sup></a>. Esta ruptura no solo alienó al ser humano, sino que también provocó una rebelión de la tierra contra la humanidad. Como dice el profeta Oseas (4, 3): “Si el hombre no está en paz con Dios, la tierra tampoco está en paz”<a href="#_ftn6" id="_ftnref6"><sup>[6]</sup></a>.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><em>La deuda ecológica: una cuestión de justicia restaurativa</em></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Una manifestación clara de esta armonía rota es la “deuda ecológica”. Este concepto nos obliga a reconocer que los países más industrializados han sido responsables de la mayoría de las emisiones de gases de efecto invernadero, la contaminación y la pérdida de biodiversidad. Han construido su prosperidad explotando los recursos naturales de los países en desarrollo. El papa Francisco afirmó que “hay una verdadera ‘deuda ecológica’, particularmente entre el Norte y el Sur, relacionada con desequilibrios comerciales y el uso desproporcionado de los recursos naturales”<a href="#_ftn7" id="_ftnref7"><sup>[7]</sup></a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta deuda ecológica está ligada a la deuda financiera, siendo “dos caras de la misma moneda que hipotecan el futuro”<a href="#_ftn8" id="_ftnref8"><sup>[8]</sup></a>. Los países con mucha deuda deben sacrificar inversiones en educación, salud, infraestructura y resiliencia climática para pagar a sus acreedores. En África, la situación es especialmente grave: la mayoría de la población vive en países que gastan más en pagar la deuda externa que en salud o educación<a href="#_ftn9" id="_ftnref9"><sup>[9]</sup></a>. Esta es una gran injusticia: las poblaciones que menos han contribuido a la crisis climática son las que sufren las peores consecuencias y los mayores costos de una crisis que no han causado <a href="#_ftn10" id="_ftnref10"><sup>[10]</sup></a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La responsabilidad de esta situación es compartida. Involucra tanto a gobiernos deudores como acreedores que prestaron en condiciones de riesgo, pero tambien a las instituciones financieras internacionales cuyas políticas han perpetuado estas crisis. El sistema financiero global no solo refleja las desigualdades globales, sino que las amplifica, funcionando de manera ineficiente, injusta y extractiva.<a href="#_ftn11" id="_ftnref11"><sup>[11]</sup></a></p>



<h2 class="wp-block-heading"><em>El Jubileo: una llamada a la condonación y a la esperanza</em></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El Año Jubilar nos ofrece la oportunidad de responder a esta injusticia. La tradición jubilar bíblica, con su llamada a la remisión de las deudas, nos invita a un nuevo comienzo. Por ello, el papa Francisco ha pedido a las naciones más ricas que condonen las deudas de los países que nunca podrán pagarlas, no por simple magnanimidad, sino como “una cuestión de justicia”<sup> <a href="#_ftn12" id="_ftnref12"><sup>[12]</sup></a></sup>. Es una forma de reconocer el crédito ecológico que los países en desarrollo tienen en relación con los países industrializados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Iglesia pide la condonación de la deuda no como un acto de generosidad, sino como un acto de justicia, basado en la conciencia de los desequilibrios económicos y las desigualdades sociales. Esto requiere una reforma profunda de la arquitectura financiera internacional, con ayudas en lugar de préstamos y al servicio de las personas, especialmente de las más vulnerables. Es tiempo de construir puentes de integración, trabajando por una justicia ecológica, social y ambiental entre los países ricos y los empobrecidos.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><em>Sembrar la paz, camino de conversión</em></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El profeta Isaías nos asegura que “la obra de la justicia será la paz” (32, 17). Para que la justicia habite en el vergel y el desierto florezca, proponemos un camino de conversión integral hacia la paz. La primera semilla de paz es <em>poner fin a la violencia y la guerra</em>. El mundo está sumido en la tragedia de la guerra, y el grito de auxilio de tantas poblaciones debe impulsar a los líderes a poner fin a los conflictos. Es un sueño que las armas callen y dejen de causar destrucción y muerte. Francisco nos urgió a que “no falte el compromiso de la diplomacia por construir espacios de negociación orientados a una paz duradera”<a href="#_ftn13" id="_ftnref13"><sup>[13]</sup></a>. León XIV, en el día de su elección, proclamó desde el balcón de la Basílica de San Pedro: “Esta es la paz de Cristo resucitado, una paz desarmada y desarmante, humilde y perseverante, que proviene de Dios [&#8230;] que nos ama a todos incondicionalmente”<a href="#_ftn14" id="_ftnref14"><sup>[14]</sup></a>. No olvidemos que cualquier guerra a escala mundial causaría daños socioambientales incalculables, y que incluso las guerras locales dañan la tierra, destruyen cosechas y envenenan las aguas, todo ello con terribles consecuencias para las poblaciones humanas, como tristemente la historia nos recuerda.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La segunda semilla de paz consiste en <em>adoptar una nueva solidaridad y cambiar los estilos de vida.</em> Para construir la paz es necesario renovar y reforzar la alianza entre el ser humano y el medio ambiente, reflejando el amor creador de Dios<a href="#_ftn15" id="_ftnref15"><sup>[15]</sup></a>. Esto exige una “profunda renovación cultural”<a href="#_ftn16" id="_ftnref16"><sup>[16]</sup></a> y la adopción de nuevos estilos de vida basados en la sobriedad y la solidaridad. La austeridad, la templanza, la autodisciplina y el espíritu de sacrificio deben guiar nuestra vida diaria. Esta solidaridad debe ser tanto <em>entre generaciones actuales</em>, especialmente entre países ricos y empobrecidos, como entre generaciones futuras, ya que no podemos dejarles los costos del uso de los bienes de la tierra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La tercera semilla de paz es <em>restaurar la confianza y caminar juntos</em>. El Jubileo debe ayudarnos a recuperar la confianza en las relaciones interpersonales e internacionales. El concepto de “sinodalidad” nos recuerda que somos un pueblo en camino. Como dice el papa León, “la tierra descansará, la justicia se afirmará, los pobres se alegrarán y la paz volverá si dejamos de movernos como predadores y comenzamos a hacerlo como peregrinos”<a href="#_ftn17" id="_ftnref17"><sup>[17]</sup></a>. Se trata de <em>armonizar nuestros pasos con los de los demá</em>s, reconociendo nuestra interdependencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Queridos hermanos, el Año Jubilar es un tiempo para reavivar la esperanza, una esperanza basada en el amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones. Este amor nos impulsa a ser “signos tangibles de esperanza” para nuestros hermanos y hermanas que viven en penuria<a href="#_ftn18" id="_ftnref18"><sup>[18]</sup></a>. Como peregrinos de esperanza, estamos llamados a sembrar las semillas de la paz en el terreno fértil de la justicia. Solo así podremos ser signos creíbles de una creación restaurada, una humanidad reconciliada y un pueblo que habita en paz y seguridad. Que la fuerza de Cristo, nuestra paz, reviva esta esperanza y colme nuestro presente, mientras trabajamos y oramos por un futuro donde la paz sea el fruto de la justicia.</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">+ <em>Obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social</em></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Abilio Martínez Varea, Obispo electo de Ciudad Real</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Jesús Fernández González, Obispo de Córdoba</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Cardenal Juan José Omella Omella, Arzobispo de Barcelona</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Vicente Ribas Prats, Obispo de Ibiza</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Javier Vilanova Pellisa, Obispo Auxiliar de Barcelona</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Florencio Roselló Avellanas, Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Vicente Martín Muñoz, Obispo Auxiliar de Madrid</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref1" id="_ftn1"><sup>[1]</sup></a> Cf. San Juan Pablo II, <em>Mensaje por la celebración de la XXIII Jornada Mundial de la Paz</em> (1 de enero de 1990), n. 1.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref2" id="_ftn2"><sup>[2]</sup></a> Cf. Benedicto XVI, <em>Mensaje por la celebración de la XLIII Jornada Mundial de la Paz</em> (1 de enero de 2010), n. 5.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref3" id="_ftn3"><sup>[3]</sup></a> Cf. Francisco, <em>Spes non confundit.Bula de convocación del Jubileo ordinario Año 2025</em> (9 de mayo de 2024).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref4" id="_ftn4"><sup>[4]</sup></a> San Juan Pablo II (1990), o.c., n. 13.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref5" id="_ftn5"><sup>[5]</sup></a> San Juan Pablo II, Carta encíclica <em>Sollicitudo Rei Socialis</em> (30 de diciembre de 1987), nn. 36-37.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref6" id="_ftn6"><sup>[6]</sup></a> San Juan Pablo II (1990), o.c., n. 13.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref7" id="_ftn7"><sup>[7]</sup></a> Francisco, Carta encíclica <em>Laudato Si’</em> (24 de mayo de 2015), n. 51.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref8" id="_ftn8"><sup>[8]</sup></a> Francisco, <em>Mensaje del Papa pronunciado por el Secretario de Estado en la COP29</em> (13 de noviembre de 2024).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref9" id="_ftn9"><sup>[9]</sup></a> Cf. Pontificia Academia de las Ciencias Sociales (2025). <em>El reporte del Jubileo. Un plan para abordar las crisis de deuda y desarrollo y construir una economía global sostenible centrada en las personas. Iniciativa propuesta por el papa Francisco</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref10" id="_ftn10"><sup>[10]</sup></a> Cf. Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, <em>Nota temática. </em><em>Jubileo 2025: condonación de la deuda ecológica</em> (23 de junio de 2025).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref11" id="_ftn11"><sup>[11]</sup></a> Cf. Pontificia Academia de las Ciencias Sociales (2025), o.c.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref12" id="_ftn12"><sup>[12]</sup></a> Francisco (2024), o.c., n. 16.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref13" id="_ftn13"></a><sup>13</sup> Ibid, n. 8.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref14" id="_ftn14"><sup>[14]</sup></a> León XIV, &nbsp;<em>Discurso al comienzo de Pontificado </em>(8 de mayo de 2025).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref15" id="_ftn15"><sup>[15]</sup></a> Benedicto XVI (2010), o.c., n. 1</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref16" id="_ftn16"><sup>[16]</sup></a> Ibid., n. 5</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref17" id="_ftn17"><sup>[17]</sup></a> León XIV, <em>Homilía de la Vigilia de Pentecostés con movimientos, asociaciones y nuevas comunidades</em>, (7 de junio de 2025).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref18" id="_ftn18"><sup>[18]</sup></a> Francisco (2024), o.c., n. 10.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



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</div>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Corpus Christi 2025: Mientras haya personas, hay esperanza</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Jun 2025 10:18:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Acción caritativa]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La fiesta del Corpus Christi, el día de la Caridad, es una invitación a participar en la mesa de la Eucaristía, comulgar con Jesús y ser pan partido y repartido para los hermanos. El Corpus de este año es especialmente significativo porque está marcado por el jubileo de la esperanza. Y, como peregrinos de esperanza, [&#8230;]</p>
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<p class="wp-block-paragraph">La fiesta del Corpus Christi, el día de la Caridad, es una invitación a participar en la mesa de la Eucaristía, comulgar con Jesús y ser pan partido y repartido para los hermanos. El Corpus de este año es especialmente significativo porque está marcado por el jubileo de la esperanza. Y, como peregrinos de esperanza, se nos invita a ponernos en camino para identificarnos con su proyecto de vida y entregar la vida por los que habitan en la no-vida.</p>



<h1 class="wp-block-heading"><a></a>¡Cuánta violencia!<a href="#_bookmark0"><sup>1</sup></a></h1>



<p class="wp-block-paragraph">Vivimos rodeados de violencia, en un tiempo en el que la desesperanza nos asalta y necesitamos reavivar la confianza en el futuro. Aunque el progreso científico y tecnológico promete bienestar, la realidad humana es cada vez más frágil y vulnerable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La guerra, expresión extrema de esta violencia, devasta numerosos rincones del mundo: Tierra Santa, Ucrania, el Cáucaso, el Cuerno de África… Provoca éxodos masivos, expulsa a pueblos enteros a territorios inhóspitos y vacía el sentido de pertenencia. Su herencia es muerte, destrucción, miseria, hambre, odio y desesperación.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-full is-resized"><img decoding="async" width="720" height="735" src="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/06/Corpus-25-guerra.jpg" alt="" class="wp-image-412243" style="width:282px;height:auto" srcset="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/06/Corpus-25-guerra.jpg 720w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/06/Corpus-25-guerra-294x300.jpg 294w" sizes="(max-width: 720px) 100vw, 720px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">En Europa, y también en nuestro país, el acceso a una vivienda digna se ha convertido en una emergencia social para quienes viven bajo el umbral de la pobreza. ¿No es esta también una forma de violencia estructural?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tampoco las oportunidades laborales son iguales para todos. Muchos jóvenes, especialmente si son personas vulnerables, ven truncadas sus posibilidades de desarrollar un proyecto de vida. También aquí se violenta la dignidad humana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las personas migrantes afrontan enormes barreras para integrarse. Muchas son tratadas como piezas prescindibles de un sistema que descarta, lo que genera una profunda humillación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este panorama -tan difícil, doloroso, desalentador y violento- genera angustia y un clima de desesperanza social, como señaló el papa Francisco<a href="#_bookmark1"><sup>2</sup>.</a></p>



<h1 class="wp-block-heading"><a></a>Cantar palabras de esperanza en el abismo de la violencia<a href="#_bookmark2"><sup>3</sup></a></h1>



<p class="wp-block-paragraph">Nuestro común compromiso por la verdad puede y tiene que dar nueva esperanza a estas realidades<a href="#_bookmark3"><sup>4</sup>.</a> El Cuerpo de Cristo se nos ofrece como el único alimento capaz de traer paz ante tanta violencia y también se ofrece como alimento y ejemplo de nuestro compromiso activo. El papa León XIV acaba de recordarnos la importancia de salir al encuentro de estas realidades, <a id="_bookmark0"></a>porque “en estas cuestiones es más importante saber acercarse que dar una respuesta apresurada sobre por qué ha sucedido algo o cómo superarlo”<a href="#_bookmark4"><sup>5</sup>.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">No podemos quedarnos ahí parados mirando al cielo<a href="#_bookmark5"><sup>6</sup>,</a> paralizados y con miedo, con la esperanza y los anhelos reprimidos. Debemos acercarnos, porque “la esperanza supone un movimiento de búsqueda. Quizá sea precisamente por eso que nos lanza a lo desconocido, hacia lo intransitado, hacia lo abierto, hacia lo que todavía no es, porque no se queda en lo que ha sido ni en lo que ya es. Pone rumbo a lo que aún está por hacer. Sale en busca de lo nuevo, de lo totalmente distinto, de lo que jamás ha existido” <a href="#_bookmark6"><sup>7</sup>.</a></p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full is-resized"><img decoding="async" width="720" height="516" src="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/06/Corpus-25-alimento.jpg" alt="" class="wp-image-412168" style="width:472px;height:auto" srcset="https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/06/Corpus-25-alimento.jpg 720w, https://social.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/06/Corpus-25-alimento-300x215.jpg 300w" sizes="(max-width: 720px) 100vw, 720px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Compartimos el camino del peregrino, del que busca a la intemperie una nueva forma de relación con sus iguales, desde la vulnerabilidad y posibilidad que ofrece el otro, todos los otros y otras que formamos parte de esta gran familia humana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El camino de la esperanza, que en este año jubilar cobra un sentido especial para los cristianos, se convierte en camino para peregrinar en búsqueda de esa esperanza que la humanidad necesita recuperar. Pero no solo para buscar, sino para sanar el sufrimiento de tantas personas que luchan por encontrar una salida a su dolor. Y, por supuesto, para ser portadores de la bondad y la ternura de Dios para todos los que se sienten solos o rodeados de oscuridad y tristeza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pablo decía a los cristianos de Roma que “necesitamos que sobreabunde la esperanza” (cf. Rm 15, 13). Porque la esperanza obra el milagro de que la fe sea gozosa y la caridad entusiasta. Y es que, en definitiva, la esperanza es esa virtud que nos impulsa a dar una sonrisa, un gesto de amistad, una mirada fraterna, una escucha sincera, un servicio gratuito, sabiendo que, en el Espíritu de Jesús, esto puede convertirse en una semilla fecunda de esperanza para quien lo recibe<a href="#_bookmark7"><sup>8</sup></a> .</p>



<p class="wp-block-paragraph">Celebrar el día del Corpus Christi, la gran fiesta de la Caridad, es un signo profético de que la esperanza tiene y debe tener la última palabra, porque mientras haya personas que aman, que ayudan, que comparten con generosidad, que se conmueven con el dolor y el sufrimiento de los demás, la esperanza es imposible que se pierda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero es necesario recordar que quien participa en la Eucaristía ha de empeñarse en construir paz y denunciar las circunstancias que van contra la dignidad del hombre, por el cual Cristo ha derramado su sangre, afirmando así el valor tan alto de cada persona<a href="#_bookmark8"><sup>9</sup>.</a> Si no tomamos conciencia de esto, nuestras eucaristías se aproximan a la incoherencia.</p>



<figure class="wp-block-embed alignleft is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<div class="oceanwp-oembed-wrap clr"><blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">Mensaje de los obispos para el <a href="https://twitter.com/hashtag/CorpusChristi?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#CorpusChristi</a> 2025<a href="https://twitter.com/prensaCEE?ref_src=twsrc%5Etfw">@prensaCEE</a><a href="https://twitter.com/ObispoAbilio?ref_src=twsrc%5Etfw">@ObispoAbilio</a><a href="https://twitter.com/CardenalCobo?ref_src=twsrc%5Etfw">@CardenalCobo</a><br>📨👇🏽<a href="https://t.co/tAqwXKwyWF">https://t.co/tAqwXKwyWF</a> <a href="https://t.co/MyCr32lX9v">pic.twitter.com/MyCr32lX9v</a></p>&mdash; Pastoral Social (@PastoralSocial9) <a href="https://twitter.com/PastoralSocial9/status/1932703567137419485?ref_src=twsrc%5Etfw">June 11, 2025</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script></div>
</div></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Caminos de esperanza</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Es bueno y conveniente proponer algunos caminos para peregrinar en este tiempo y para no quedarnos en la geografía de las buenas intenciones:</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8211; Orar por los demás y con los demás. Buscar silencio para orar y contemplar, y si es posible, que esta oración sea en comunidad, para descubrir la presencia del Resucitado en medio de nosotros<a href="#_bookmark9"><sup>10</sup>.</a><a id="_bookmark4"></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8211; Unir, como decían los Santos Padres, el sacramento del altar (la Eucaristía) con el sacramento del hermano necesitado<a href="#_bookmark10"><sup>11</sup>.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8211; Compartir algunos testimonios de fe y algunos compromisos que hayas vivido y experimentado. Contar cómo Dios ha obrado ennuestras vidas, inspira y anima a otros. La esperanza es contagiosa cuando viene desde una experiencia viva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8211; Participar en algún grupo o comunidad. Puede ser un voluntariado, un grupo de reflexión, compartir un hobby o un proyecto solidario. Salir al encuentro de otras personas es siempre enriquecedor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8211; Promover espacios de reconciliación. Deseamos y anhelamos la paz, pero no puede darse si no contribuimos a ella sanando nuestras heridas, acogiendo y comprendiendo las heridas de los otros. “La paz comienza por cada uno de nosotros”<a href="#_bookmark11"><sup>12</sup>.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8211; Escuchar sin juzgar. Escuchar con empatía, con todos los sentidos puestos en la otra persona, puede devolver la esperanza y sacar de la invisibilidad y de la tristeza al otro.</p>



<h1 class="wp-block-heading"><a></a>¡Es la hora del amor!</h1>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras haya personas dispuestas a ponerse en camino, hay esperanza. Es hora de ser peregrinos de esperanza, para anunciar el amor de Cristo al mundo. El papa León XIV, en su homilía de comienzo del ministerio petrino, nos ha dejado un encargo ineludible: “¡Esta es la hora del amor! La caridad de Dios, que nos hace hermanos entre nosotros, es el corazón del Evangelio”<a href="#_bookmark12"><sup>13</sup>.</a></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong>+ Obispos de la Subcomisión para la Acción Caritativa y Social</strong></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Abilio Martínez Varea, Obispo de Osma-Soria Mons. </p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Jesús Fernández González, Obispo de Córdoba</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Cardenal Juan José Omella Omella, Arzobispo de Barcelona </p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Vicente Ribas Prats, Obispo de Ibiza</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Javier Vilanova Pellisa, Obispo Auxiliar de Barcelona</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Florencio Roselló Avellanas, Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela </p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Mons. Vicente Martín Muñoz, Obispo Auxiliar de Madrid</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<div class="wp-block-buttons is-content-justification-center is-layout-flex wp-container-core-buttons-is-layout-fe48e5de wp-block-buttons-is-layout-flex">
<div class="wp-block-button"><a class="wp-block-button__link wp-element-button" href="https://www.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/06/2025-Mensaje-Obispos-Dia-de-la-Caridad.pdf">Descarga el Mensaje</a></div>
</div>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">_________________________________________</p>



<p class="wp-block-paragraph"><sup>1</sup> LEÓN XIV, Discurso a los participantes en el jubileo de las Iglesias Orientales, 14 mayo 2025.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark1"></a><sup>2</sup> Cf. FRANCISCO, <em>Fratelli tutti</em>, 15.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark2"></a><sup>3</sup> <a id="_bookmark3"></a>LEÓN XIV, Discurso a los participantes en el jubileo de las Iglesias Orientales, 14 mayo 2025.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><sup>4</sup> Cf. BENEDICTO XVI, Exhortación apostólica postsinodal <em>Sacramentum caritatis, </em>90.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><sup>5</sup> LEÓN XIV, Discurso a miembros de la Fundación <em>Centesimus Annus Pro Pontifice</em>, 17 mayo 2025.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark5"></a><sup>6</sup> Cf. Hch 1, 11.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark6"></a><sup>7</sup> BYUNG-CHUL HAN, <em>El espíritu de la esperanza</em>, 20.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark7"></a><sup>8</sup> Cf. FRANCISCO, Bula de convocación del Jubileo Ordinario 2025, 18.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark8"></a><sup>9</sup> Cf. BENEDICTO XVI, Exhortación apostólica postsinodal <em>Sacramentum</em><em> </em><em>caritatis</em><em> </em>89-90.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark9"></a><sup>10</sup> Cf. Mt 18, 20.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark10"></a><sup>11</sup> Cf. JUAN CRISÓSTOMO, <em>Homilía 50 sobre el Evangelio de San Mateo.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark11"></a><sup>12</sup> LEÓN XIV, Discurso a los representantes de los medios de comunicación, 12 mayo 2025.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_bookmark12"></a><sup>13</sup> León XIV, Homilía en la Celebración eucarística con motivo del inicio del ministerio petrino, 18 mayo 2025.</p>
<p>La entrada <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/corpus-christi-2025-mientras-haya-personas-haya-esperanza/">Corpus Christi 2025: Mientras haya personas, hay esperanza</a> se publicó primero en <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es">Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Pascua del enfermo: mensaje de los Obispos</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/pastoraldelasalud/pascua-del-enfermo-mensaje-de-los-obispos/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=pascua-del-enfermo-mensaje-de-los-obispos</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 May 2025 08:15:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral de la Salud]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Acción Caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Mensaje de los obispos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Jubileo 2025: “Peregrinos de Esperanza” “En esperanza fuimos salvados” (Rom 8,24) En esta Pascua del Enfermo damos gracias a Dios por el papa León XIV, recientemente elegido por el Colegio de Cardenales, pedimos por él, y hacemos nuestras sus primeras palabras y deseos de que la paz de Cristo entre en los corazones y alcance [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/pastoraldelasalud/pascua-del-enfermo-mensaje-de-los-obispos/">Pascua del enfermo: mensaje de los Obispos</a> se publicó primero en <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es">Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph"><strong>Jubileo 2025: “Peregrinos de Esperanza”</strong><strong></strong></p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph"><em>“En esperanza fuimos salvados” (Rom 8,24)</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta Pascua del Enfermo damos gracias a Dios por el papa León XIV, recientemente elegido por el Colegio de Cardenales, pedimos por él, y hacemos nuestras sus primeras palabras y deseos de que la paz de Cristo <em>entre en los corazones y alcance a todos</em>, que <em>caminemos sin miedo, unidos de la mano con Dios y entre nosotros</em>, <em>con una Iglesia que busca siempre estar cercana especialmente a los que sufren</em><a href="#_ftn1" id="_ftnref1">[1]</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Comenzábamos esta “Campaña del Enfermo” con “la XXXIII Jornada Mundial del Enfermo en el Año Jubilar 2025, en el que la Iglesia nos invita a hacernos <em>peregrinos de esperanza</em>. En esto nos acompaña la Palabra de Dios que, por medio de san Pablo, nos da un gran mensaje de aliento: «La esperanza no defrauda» (<em>Rom </em>5,5), es más, nos hace fuertes en la tribulación”<a href="#_ftn2" id="_ftnref2">[2]</a>. Para esta campaña y en consonancia con el Jubileo hemos elegido el lema: “En esperanza fuimos salvados” (<em>Rom</em> 8,24).</p>



<p class="wp-block-paragraph">La celebración de la Pascua del Enfermo de este año, en pleno tiempo de celebración de la resurrección de Jesucristo -fuente de nuestra esperanza-, quedará en nuestro recuerdo por el fallecimiento de nuestro queridísimo papa Francisco, a quien no dejamos de encomendar, y que ha culminado esa peregrinación de esperanza. A él le pedimos que nos siga acompañando en nuestra peregrinación por esta existencia terrena.</p>



<figure class="wp-block-embed alignleft is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<div class="oceanwp-oembed-wrap clr"><blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">Pascua del Enfermo 2025<br><br>➡️Los obispos a las personas que asisten a los enfermos: <br><br>&quot;Su caminar juntos es un signo para todos, un himno a la dignidad humana, un canto de esperanza &quot; <br>(Papa Francisco)<a href="https://twitter.com/prensaCEE?ref_src=twsrc%5Etfw">@prensaCEE</a> <a href="https://twitter.com/Ecclesia_ES?ref_src=twsrc%5Etfw">@Ecclesia_ES</a> <br><br>📨 👇<a href="https://t.co/i4jqRAe0PH">https://t.co/i4jqRAe0PH</a> <a href="https://t.co/ixIpDLl4XG">pic.twitter.com/ixIpDLl4XG</a></p>&mdash; Pastoral Social (@PastoralSocial9) <a href="https://twitter.com/PastoralSocial9/status/1926548795988586761?ref_src=twsrc%5Etfw">May 25, 2025</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script></div>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Somos conscientes de que la vida está hecha de alegrías y dolores, que el amor se pone a prueba cuando aumentan las dificultades y la esperanza parece derrumbarse frente al sufrimiento, pero en medio de la oscuridad se percibe una luz, una fuerza que brota de la cruz y de la resurrección de Cristo<a href="#_ftn3" id="_ftnref3">[3]</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Contemplando la resurrección de Jesucristo, tomamos conciencia de que, para vivir el presente “se nos ha dado la esperanza, una esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente: el presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino”<a id="_ftnref4" href="#_ftn4">[4]</a>. Y para <em>afrontar nuestro presente</em> necesitamos “momentos fuertes para alimentar y robustecer la esperanza, compañera insustituible que permite vislumbrar la meta: el encuentro con el Señor Jesús”<a id="_ftnref5" href="#_ftn5">[5]</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La enfermedad puede ser una ocasión privilegiada para tener ese encuentro con el Señor Jesús, que al enviar “en misión a los setenta y dos discípulos (cf. Lc 10,1-9), los exhortó a decir a los enfermos: «El Reino de Dios está cerca de ustedes» (v. 9). Les pidió concretamente ayudarles a comprender que también la enfermedad, aun cuando sea dolorosa y difícil de entender, es una oportunidad de encuentro con el Señor. (…) La enfermedad entonces se convierte en ocasión de un encuentro que nos transforma; en el hallazgo de una roca inquebrantable a la que podemos aferrarnos para afrontar las tempestades de la vida; una experiencia que, incluso en el sacrificio, nos vuelve más fuertes, porque nos hace más conscientes de que no estamos solos. Por eso se dice que el dolor lleva siempre consigo un misterio de salvación, porque hace experimentar el consuelo que viene de Dios”<a href="#_ftn6" id="_ftnref6">[6]</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al finalizar este mensaje, queremos recordar a los enfermos y a los hermanos y hermanas que los asisten las palabras del papa Francisco: “ustedes tienen más que nunca un rol especial. Su caminar juntos, en efecto, es un signo para todos, un himno a la dignidad humana, un canto de esperanza (…) Toda la Iglesia les está agradecida”<a id="_ftnref7" href="#_ftn7">[7]</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como “peregrinos de esperanza”, pedimos a Santa María, Madre de la Esperanza, no deje de acompañarnos en esta peregrinación.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los obispos de la <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/accion-caritativa-y-social/">Subcomisión Episcopal  para la Acción Caritativa y Social&nbsp;</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>+ D. Abilio Martínez Varea</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>+ D. Vicente Ribas Prat</strong></p>



<p class="has-text-align-left wp-block-paragraph"><strong>+ D. Javier Vilanova Pellisa</strong></p>



<p class="has-text-align-left wp-block-paragraph"><strong>+ Cardenal D. Juan José Omella Omella</strong></p>



<p class="has-text-align-left wp-block-paragraph"><strong>+ D. Florencio Roselló Avellanas</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">+ <strong>D. Vicente Martín Muñoz</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref1" id="_ftn1">[1]</a> Cfr. León XIV, <em>primera bendición urbi et orbi</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref2" id="_ftn2">[2]</a> Papa Francisco, Mensaje para la XXXIII Jornada Mundial del Enfermo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref3" id="_ftn3">[3]</a> Cfr. Francisco, Bula <em>Spes non confu</em>ndit, 4.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref4" id="_ftn4">[4]</a> Benedicto XVI, Encíclica <em>Spe salvi</em>, 1.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref5" id="_ftn5">[5]</a> Francisco, Bula <em>Spes non confundit</em>, 5.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref6" id="_ftn6">[6]</a> Papa Francisco, Mensaje para la XXXIII Jornada Mundial del Enfermo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a id="_ftn7" href="#_ftnref7">[7]</a> Idem</p>
<p>La entrada <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/pastoraldelasalud/pascua-del-enfermo-mensaje-de-los-obispos/">Pascua del enfermo: mensaje de los Obispos</a> se publicó primero en <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es">Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Mensaje de los obispos de  la Pastoral Social</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/pastoraldeltrabajo/30o-aniversario-del-documento-la-pastoral-obrera-de-toda-la-iglesia-mensaje-de-pastoral-social-y-promocion-humana/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=30o-aniversario-del-documento-la-pastoral-obrera-de-toda-la-iglesia-mensaje-de-pastoral-social-y-promocion-humana</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 Nov 2024 12:32:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral del Trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Acción Caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Obispos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://social.conferenciaepiscopal.es/?p=410466</guid>

					<description><![CDATA[<p>Los obispos de la Comisión Episcopal para la Pastoral social y Promoción humana, que preside Mons. Jesús Fernández González, hacen público un Mensaje con motivo del XXX aniversario de la publicación del documento «La Pastoral Obrera de toda la Iglesia« Este documento ha sido la base de la&#160;acción pastoral de la Iglesia en el mundo [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/pastoraldeltrabajo/30o-aniversario-del-documento-la-pastoral-obrera-de-toda-la-iglesia-mensaje-de-pastoral-social-y-promocion-humana/">Mensaje de los obispos de  la Pastoral Social</a> se publicó primero en <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es">Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Los obispos de la <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Comisión Episcopal para la Pastoral social y Promoción humana</a>, que preside <a href="https://www.conferenciaepiscopal.es/obispos/jesus-fernandez-gonzalez/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Mons. Jesús Fernández González</a>, hacen público un Mensaje con motivo del XXX aniversario de la publicación del documento «<a href="https://www.diocesisoa.org/documentos/ficheros/poti_cee_769.pdf">La Pastoral Obrera de toda la Iglesia</a>«</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este documento ha sido la base de la&nbsp;<strong>acción pastoral de la Iglesia en el mundo obrero y del trabajo.</strong>&nbsp;Por eso,&nbsp;<strong>el objetivo de este departamento es que su aniversario sea una oportunidad para hacer memoria y para proyectar esta pastoral en los próximos años.</strong></p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph"><strong>MENSAJE DE LOS OBISPOS DE LA<br>COMISIÓN EPISCOPAL PARA LA PASTORAL SOCIAL Y PROMOCIÓN HUMANA<br>con ocasión del XXX aniversario de la publicación del documento<br>“La Pastoral Obrera de toda la Iglesia”</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">1. El 18 de noviembre de 1994, en el transcurso de la LXII Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, se aprobó el documento “La Pastoral Obrera de toda la Iglesia”. Se cumple ahora, por tanto, el trigésimo aniversario de su publicación. Con ocasión de su vigésimo aniversario, los obispos de la entonces Comisión Episcopal de Apostolado Seglar hicieron público un mensaje en el que, entre otras cosas, decían:</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Con la publicación del documento se ofreció a la Iglesia que peregrina en España, una serie de orientaciones que invitaban a acoger la pastoral obrera </strong>no solo como la actividad propia de especialistas, de quienes de manera expresa eran enviados a evangelizar esa realidad, sino<strong> como eje transversal que pudiera estar presente en las distintas actividades pastorales de la Iglesia que quiere acompañar el sufrimiento de sus hijos, de todo el hombre, y de todos los hombres.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy es conveniente seguir mirando con detenimiento y con misericordia entrañable esa realidad, mirar a los hombres y mujeres del trabajo, ver cuáles son sus esperanzas y sus gozos, sus sufrimientos y luchas; una mirada que nos permita actualizar en las nuevas circunstancias una propuesta pastoral para toda la Iglesia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Queremos invitaros de nuevo -decíamos los obispos- a recorrer un camino de mirada y misericordia entrañable, que nos lleve a transitar senderos de justicia, en los que sembrar el Evangelio en la vida de los hombres y mujeres del mundo obrero y del trabajo. Queremos invitar a nuestras comunidades diocesanas, a las delegaciones y secretariados de pastoral obrera y del trabajo, a los movimientos apostólicos especializados en el mundo obrero, a las parroquias, comunidades, congregaciones religiosas presentes en estos ámbitos de evangelización, a mostrar desde su cercanía encarnada el rostro sufriente de Cristo que nos sigue preguntando: «¿Dónde está tu hermano?»”</p>



<p class="wp-block-paragraph">2. <strong>Hacer memoria agradecida </strong>de la presencia evangelizadora de la Iglesia en salida hacia el mundo obrero y del trabajo a lo largo de estos treinta años, <strong>nos invita</strong> “a cada uno de los obispos en sus respectivas diócesis y a la Conferencia Episcopal en el&nbsp; ámbito nacional, <strong>a potenciar la promoción, presencia y participación de la Pastoral Obrera en la Iglesia”</strong><a href="https://www.conferenciaepiscopal.es/30o-aniversario-documento-pastoral-obrera-de-toda-la-iglesia-mensaje-pastoral-social-y-promocion-humana/#1">[1]</a>, también <strong>a “seguir dando los pasos necesarios para que dentro de la misma Conferencia se aseguren en todo momento los cauces adecuados de coordinación e impulso de la misma Pastoral Obrera”</strong><a href="https://www.conferenciaepiscopal.es/30o-aniversario-documento-pastoral-obrera-de-toda-la-iglesia-mensaje-pastoral-social-y-promocion-humana/#2">[2]</a>, así como <strong>“oír y consultar a las Delegaciones de Pastoral Obrera para conocer e interpretar las diversas situaciones por las que pasa el mundo del trabajo”</strong><a href="https://www.conferenciaepiscopal.es/30o-aniversario-documento-pastoral-obrera-de-toda-la-iglesia-mensaje-pastoral-social-y-promocion-humana/#3">[3]</a>. Y nos hace <strong>contemplar con agradecimiento el camino recorrido en muchas diócesis y el compromiso militante de personas concretas que han vivido su fe en el mundo del trabajo y cómo la Iglesia ha sabido hacer de puente en tantas ocasiones dentro del mundo obrero</strong>, nos satisfacen tantas reflexiones, jornadas, encuentros con agentes sociales. Igualmente esta celebración <strong>nos impulsa hoy a renovar esa misma invitación para mirar con misericordia entrañable la realidad del trabajo humano y para continuar recorriendo los senderos de la misericordia y la justicia en el acompañamiento de los hombres y mujeres del trabajo.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">3. Desde la aprobación del documento en 1994 <strong>hemos recorrido un largo y fructífero camino en la dirección de lograr lo que entonces era un deseo y hoy ya va siendo realidad palpable: la pastoral obrera es pastoral de toda la Iglesia</strong>, y así se va manifestando en la estructura pastoral de numerosas diócesis, en la transversalidad con que la realidad del trabajo humano va iluminando la catequesis, la predicación, la liturgia, la diaconía de la caridad y la misión evangelizadora de toda la Iglesia. De manera muy especial, <strong>la iniciativa <a href="https://www.iglesiaporeltrabajodecente.org/">Iglesia por el Trabajo Decente</a> y la celebración de la Jornada Mundial del Trabajo Decente cada 7 de octubre, van calando en nuestro caminar eclesial, expresando el compromiso de toda la Iglesia en la recuperación del trabajo humano como lugar de vida y como lugar eclesial y teológico, siempre, en primer lugar, en nuestra propia realidad eclesial.</strong> Defender un trabajo decente reclama que la propia Iglesia seamos un ámbito de trabajo con absoluto respeto a la dignidad de cada persona trabajadora en todas las instancias eclesiales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">4. La Iglesia, tras las huellas del resucitado, reconoce en cada persona, en su sagrada dignidad, el rostro de Cristo, que acompaña nuestro caminar en las alegrías y gozos, en las luchas y esperanzas de todo el género humano.<strong> La realidad de la falta de salud y seguridad en el trabajo, el drama de la siniestralidad laboral con las consecuencias que ello tiene para las víctimas y sus familias, la precarización del empleo y de los derechos sociales de las familias, la realidad de los trabajadores pobres, la falta de esperanza con la que los jóvenes ven su futuro laboral, la realidad de tantos trabajadores migrantes sin derechos, la desesperanzada mirada con que las personas en situación de desempleo de larga duración afrontan su vida, o la de tantos pensionistas sin recursos suficientes para una vida digna tras años de trabajo, son lamentos y súplicas que llegan hasta el corazón de Dios, que nos pide nuestra manera samaritana de acompañar la vida de estas personas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso <strong>hoy sigue siendo más necesaria y significativa la presencia eclesial en estas realidades</strong> en la tarea de unir misericordia y justicia, en la construcción del Reino de Dios, en la tarea de volver a hacer del trabajo humano una relación de cuidado de los propios trabajadores, de la sociedad humana, de la casa común, mediante la que seguir cuidando del mismo Dios. <strong>Queremos contribuir a que el trabajo sea una manera de cuidarnos construyendo fraternidad.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">5. <strong>Queremos hacer llegar a todas las personas trabajadoras y sus familias nuestra solidaria y fraterna cercanía. A los militantes de los movimientos apostólicos obreros, a los miembros de las Delegaciones y Secretariados Diocesanos y a los equipos parroquiales de pastoral del trabajo, os agradecemos vuestro callado y entregado servicio estos años, y con todo el Pueblo de Dios que peregrinamos en la Iglesia de España, os animamos a seguir transparentando con vuestra vida el amor misericordioso de Dios a todos los que sufren, y a seguir ofreciendo la salvación de Jesucristo a todos nuestros hermanos y hermanas del trabajo con la propuesta humanizadora del Evangelio.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Madrid, a 18 de septiembre de 2024</p>



<p class="wp-block-paragraph">Obispos de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social y Promoción Humana</p>



<p class="wp-block-paragraph">+ Mons. Jesús Fernández, obispo de Astorga</p>



<p class="wp-block-paragraph">+ Mons. Abilio Martínez, obispo de Osma-Soria</p>



<p class="wp-block-paragraph">+ Mons. Fernando García Cadiñanos, obispo de Mondoñedo-Ferrol</p>



<p class="wp-block-paragraph">+ Mons. Ciriaco Benavente, obispo emérito de Albacete</p>



<p class="wp-block-paragraph">+ Mons. Atilano Rodríguez, obispo emérito de Sigüenza-Guadalajara</p>



<p class="wp-block-paragraph">+ Mons. Luis Quinteiro, obispo emérito de Tui-Vigo</p>



<p class="wp-block-paragraph">+ Cardenal Juan José Omella Omella, Arzobispo de Barcelona</p>



<p class="wp-block-paragraph">+ Mons. Vicente Ribas Prats, obispo de Ibiza</p>



<p class="wp-block-paragraph">+ Mons.&nbsp; Javier Vilanova, obispo auxiliar de Barcelona</p>



<p class="wp-block-paragraph">+ Mons. José Antonio Satué, obispo de Teruel-Albarracín</p>



<p class="wp-block-paragraph">+ Mons. Florencio Roselló Avellanas, Arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="wp-block-paragraph" id="1">[1]&nbsp; Conferencia Episcopal Española. La Pastoral Obrera de toda la Iglesia”. Propuesta operativa 1.</p>



<p class="wp-block-paragraph" id="2">[2] Conferencia Episcopal Española. La Pastoral Obrera de toda la Iglesia”. Propuesta operativa 27.</p>



<p class="wp-block-paragraph" id="3">[3] Conferencia Episcopal Española. La Pastoral Obrera de toda la Iglesia”. Propuesta operativa 28.</p>



<p class="wp-block-paragraph">19/09/2024</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>
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]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Luis Argüello recuerda la prioridad del trabajo sobre el capital en la Jornada Mundial por el Trabajo Decente</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/pastoraldeltrabajo/luis-arguello-cree-que-la-dignidad-humana-esta-amenazada-por-las-condiciones-indecentes-del-trabajo/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=luis-arguello-cree-que-la-dignidad-humana-esta-amenazada-por-las-condiciones-indecentes-del-trabajo</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Oct 2024 07:26:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pastoral del Trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Acción Caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Doctrina Social de la Iglesia]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia por el Trabajo Decente]]></category>
		<category><![CDATA[Mons. Luis Argüello]]></category>
		<category><![CDATA[Obispos]]></category>
		<category><![CDATA[Vídeo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>«Un trabajo decente con la dignidad en el centro». El&#160;presidente de la Conferencia Episcopal Española y Arzobispo de Valladolid, Luis Argüello,&#160;pide que se reconozca la importancia en la sociedad de un trabajo digno. También se dirige a los trabajadores que, con su esfuerzo, ayudan a construir el bien común. Señala que «es la dignidad humana [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>«Un trabajo decente con la dignidad en el centro»</strong>. El&nbsp;<strong>presidente de la Conferencia Episcopal Española y Arzobispo de Valladolid, Luis Argüello,</strong>&nbsp;pide que se reconozca la importancia en la sociedad de un trabajo digno. También se dirige a los trabajadores que, con su esfuerzo, ayudan a construir el bien común. Señala que «<strong>es la dignidad humana la que está en juego»</strong>&nbsp;y que las malas condiciones laborales son las que la ponen en riesgo. «<strong>Es la dignidad humana la que está en juego cuando las condiciones laborales, la seguridad en el trabajo, salarios insuficientes o la falta de posibilidad de poder desempeñar un trabajo la ponen en riesgo»</strong>, ha reflexionado.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así lo ha recogido en su carta pastoral con la vista puesta en el próximo&nbsp;<strong>7 de octubre, fecha en la que Naciones Unidas promueve una jornada llamada «en favor del trabajo decente»</strong>. Desde hace 10 años una plataforma eclesial española,&nbsp;<strong>‘Iglesia por el Trabajo Decente’&nbsp;</strong>, constituida por Cáritas, Confer, Justicia y Paz y tres movimientos de la Acción Católica especializada —HOAC, JEC y JOC—, se une a esta campaña tratando de&nbsp;<strong>sensibilizar a la comunidad cristiana y a la sociedad sobre la importancia del trabajo como expresión de la dignidad humana y su contribución al bien común.</strong></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<p class="responsive-video-wrap clr"><iframe title="Por ti, por mi, trabajo decente: Carta Pastoral de Mons. Luis Argüello" width="1200" height="675" src="https://www.youtube.com/embed/Fs73xrd6sec?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Lograr una «<strong>victoria»</strong>&nbsp;sobre las malas condiciones laborales,<strong>&nbsp;«sobre los atentados a la dignidad de las personas y sobre la ruptura del bien común»</strong>. «<strong>La Iglesia sugiere que es la dignidad de la persona la que está en el centro y la que da dignidad a todo aquello que realiza, y también reconoce esta dignidad amenazada con las condiciones indecentes que se producen tantas veces en el mundo del trabajo»</strong>, ha apostillado.</p>



<h3 class="wp-block-heading">El mercado laboral actual</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Argüello recuerda a quienes quieren trabajar y no pueden, pero también considera que hay puestos de trabajo que existen y no encuentran candidatos, «<strong>a veces, por falta de formación; otras veces porque las condiciones salariales o laborales que se ofrecen ni son decentes ni logran atraer a personas»</strong>. En este sentido, ha significado que «<strong>hay un estilo de vida y unas expectativas, especialmente entre los candidatos al trabajo más joven, que hace que se rechacen muchos puestos de trabajo. Incluso, surge un movimiento de entender la propia manera de vivir, la autonomía, la libertad de moverse de acá para allá, junto al elogio desmedido de la autorrealización personal, que todo ello provoca que haya personas que rechacen la contribución al bien común asumiendo tareas y trabajos»</strong>.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<h2 class="wp-block-heading"><strong>«El bien común y la dignidad»</strong>, deben ser los criterios “para poder organizar el mundo del trabajo en nuestra era”. Es lo que San Juan Pablo II llama en <strong>‘Laborem exercens’ </strong>la prioridad del trabajo sobre el capital.</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Monseñor Luis Argüello, Presidente de la Conferencia Episcopal y Arzobispo de Valladolid </p>
</blockquote>



<h3 class="wp-block-heading">‘Laborem exercens’</h3>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>«El bien común y la dignidad»</strong>, deben ser los criterios “para poder organizar el mundo del trabajo en nuestra era”. Es lo que San Juan Pablo II llama en&nbsp;<strong>‘Laborem exercens’&nbsp;</strong>la prioridad del trabajo sobre el capital. «<strong>Traducir este principio no es sencillo porque vivimos en una economía globalizada en la que el capitalismo mundial establece a veces estrictas condiciones de juego, pero es bueno que, en esta permanente aportación que los cristianos quieren realizar a la sociedad en la que viven, recordemos permanentemente esta prioridad»</strong>, explica el presidente de la Conferencia Episcopal.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El trabajo, además favorece la creación de la familia, «<strong>por eso también San Juan Pablo II en ‘Laborem exercens’ ofrece la categoría de salario familiar con el reconocimiento del trabajo remunerado de algunos de los miembros del matrimonio y también del trabajo no remunerado, pero tan importante, del cuidado de la familia, el cuidado de los hijos y de su educación para ayudarlos en su crecimiento y desarrollo integral como personas».</strong></p>



<h3 class="wp-block-heading">7 de octubre, día del trabajo decente</h3>



<p class="wp-block-paragraph">El próximo&nbsp;<strong>7 de octubre se conmemora el día del trabajo decente</strong>, una fecha que coincide, como ha significado el prelado vallisoletano, con el&nbsp;<strong>día de la Virgen del Rosario</strong>, una fiesta instituida en el siglo XVI para conmemorar la ayuda de la Virgen para lograr una&nbsp;<strong>victoria</strong>.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A ella se encomienda para «<strong>que podamos también ahora lograr una victoria sobre las condiciones indecentes de trabajo, sobre los atentados a la dignidad humana y sobre la quiebra del bien común; que María y sus actitudes nos ayuden a todos para comprometernos en favor de la dignidad, del bien común y del trabajo decente».</strong></p>
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		<title>Mensaje de los Obispos para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/ecologiaintegral/mensaje-de-los-obispos-para-la-jornada-mundial-de-oracion-por-el-cuidado-de-la-creacion/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=mensaje-de-los-obispos-para-la-jornada-mundial-de-oracion-por-el-cuidado-de-la-creacion</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 Sep 2024 15:48:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ecología Integral]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Acción Caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación]]></category>
		<category><![CDATA[Obispos]]></category>
		<category><![CDATA[Tiempo de la Creación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social hacen público su Mensaje para la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la creación, que&#160;la Iglesia celebra&#160;el&#160;1 de septiembre. La Iglesia en España se une así a la invitación del&#160;papa Francisco&#160;para celebrar&#160;el Tiempo de la Creación, que comienza el&#160;1 de septiembre, [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Los<strong> obispos</strong> de la <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/accion-caritativa-y-social/"><strong>Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social</strong> </a>hacen público su <strong>Mensaje para la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la creación</strong>, que<strong>&nbsp;la Iglesia celebra</strong>&nbsp;el&nbsp;<strong>1 de septiembre</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Iglesia en España se une así a la invitación del&nbsp;papa Francisco&nbsp;para celebrar&nbsp;<strong>el </strong><a href="https://seasonofcreation.org/es/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Tiempo de la Creación</strong>,</a> que comienza el&nbsp;<strong>1 de septiembre</strong>, con esta Jornada, y se cierra el&nbsp;<strong>4 de octubre</strong>,&nbsp;<strong>día de san Francisco de Asís</strong>, patrón de la ecología.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<h3 class="wp-block-heading has-text-align-center"><strong>“Esperanzar y actuar con la creación”</strong><br><strong>(1 de septiembre de 2024)</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">Con la Jornada de Oración por el Cuidado de la Creación el 1 de septiembre, se da comienzo al Tiempo de la Creación, que se extiende hasta el 4 de octubre, festividad de San Francisco de Asís, patrono de la ecología, cuyo tema es<strong> “Esperanzar y actuar con la creación”.</strong> <strong>El tema hace referencia a la Carta de San Pablo a los cristianos de Roma (Rom 8, 19-25), donde se ilumina y presenta el significado profundo de la esperanza cristiana.</strong><a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/ecologiaintegral/papa-francisco-mensaje-para-la-jornada-mundial-de-oracion-por-el-cuidado-de-la-creacion/"> El papa Francisco ha dirigido un mensaje para esta Jornada</a>, y <strong>la Iglesia española quiere adherirse a dicho evento a través de este mensaje </strong>de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social de la Conferencia Episcopal Española.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los obispos queremos <strong>compartir </strong>con los creyentes y la sociedad nuestra <strong>reflexión sobre la esperanza </strong>como <em>una lectura alternativa de la historia y de las vicisitudes humanas; no ilusoria, sino realista, fruto de un Evangelio vivido; del realismo de una fe que ve lo invisible; y del antropocentrismo situado en la salvación de nuestra casa común y de quienes habitamos en ella, desde una opción por la ecología humana e integral </em>[<strong><a href="https://www.conferenciaepiscopal.es/jornada-oracion-cuidado-creacion-2024-mensaje-obispos/#1">1</a></strong>].</p>



<p class="wp-block-paragraph">Efectivamente, <strong>la visión cristiana del mundo destaca la posición central del hombre dentro de la creación y su relación con el entorno natural, el ser humano está llamado a cuidar de la “casa” natural, pero sin considerarse como el centro absoluto del universo, a la vez que reconoce su interdependencia con otros seres vivos y el medio ambiente del que él mismo forma parte. Este valor singular del ser humano en relación a las demás criaturas forma parte de la misma dignidad humana</strong>, la cual remite al mismo tiempo a “<em>la bondad de los demás seres creados, que existen no sólo en función del ser humano, sino también con un valor propio y, por tanto, como dones que le han sido confiados para ser custodiados y cultivado</em>s. […] <em>Desde esta perspectiva, `no es irrelevante para nosotros que desaparezcan tantas especies, que la crisis climática ponga en riesgo la vida de tantos seres´.&nbsp;Pertenece, de hecho, a la dignidad del hombre el cuidado del ambiente, teniendo en cuenta en particular aquella ecología humana que preserva su misma existencia´” </em>[<strong><a href="https://www.conferenciaepiscopal.es/jornada-oracion-cuidado-creacion-2024-mensaje-obispos/#2">2</a></strong>].</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo ello forma parte de<strong> la esperanza cristiana</strong>, <strong>que se presenta ante la sociedad como una verdadera propuesta activa y alternativa, </strong>ya que no podemos olvidar que dicha esperanza se fundamenta en la convicción de que “<em>todos los seres humanos, creados a imagen y semejanza de Dios y recreados&nbsp;en el Hijo hecho hombre, crucificado y resucitado, están llamados a crecer bajo la acción del Espíritu Santo para reflejar la gloria del Padre” </em>[<strong><a href="https://www.conferenciaepiscopal.es/jornada-oracion-cuidado-creacion-2024-mensaje-obispos/#3">3</a></strong>], desarrollando el don recibido de su dignidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En esta esperanza dinámica e histórica se vislumbran “<em>los cielos nuevos y la tierra nueva</em>”</strong> (Ap 21,1), ya que al ser humano, dotado <em>de inteligencia y amor</em> y guiado por el Espíritu de Dios, se le ha concedido el don de poder realizar el bien y desde él <em>&nbsp;conducir a todas las criaturas de vuelta a su Creador,</em> pues <em>todas las criaturas avanzan con nosotros y a través de nosotros hacia un punto común de llegada, que es Dios, en esa plenitud trascendente donde Cristo resucitado abraza e ilumina todas las cosas</em>[<strong><a href="https://www.conferenciaepiscopal.es/jornada-oracion-cuidado-creacion-2024-mensaje-obispos/#4">4</a></strong>].</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>EL GEMIDO Y LA ESPERANZA:</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Porque sabemos que hasta hoy toda la creación está gimiendo y sufre dolores de parto” </em>(Rom 8, 22).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cuando el apóstol Pablo nos ofrece las claves teológicas del amor y de la esperanza en Cristo crucificado y resucitado nos invita a escuchar un gemido universal</strong>, el cual da razón de un todo cósmico que ansía la salvación y que en la actualidad sufre aguardando un parto tan sorprendente como novedoso. <strong>Este gemido, fruto del pecado y su dolor, afecta a toda la realidad creada y se hace presente trasversalmente en toda la historia; y en el hoy, este drama se hace sufrimiento en las injusticias del mundo, en las guerras fratricidas que la humanidad soporta y contempla continuamente en muchos lugares del mundo, en la creciente contaminación del entorno vital -el hogar universal-, en la “madre tierra”, violentada y devastada, que se vuelve así inhóspita y, en muchos casos, mortal para los más pobres y débiles de la humanidad.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Está claro que la enseñanza paulina se refiere al sufrimiento desde la perspectiva de la salvación y en la clave de esperanza cristiana. Pero <strong>la Palabra inspirada es activa y continuamente nos está llamando a la conversión sincera para poder testimoniar dicha esperanza en los dramas de la carne humana que sufre, así como en la relación viva y esencial con toda la naturaleza de la que forma parte, en la que respira y vive, en la que goza y sufre al mismo tiempo.</strong> Así, el creyente sabe que en la resurrección de Cristo se abre un único horizonte hacia el que todos somos atraídos realizando la nueva creación; dicha atracción es un proceso vital que ha de serlo de vida transformada por el amor. <strong>La teología de la creación nos recuerda primero que todo fue creado por amor y que en ese mismo amor está la plenitud de toda la creación </strong>y, a la vez, <strong>y en segundo lugar, nos sitúa como criaturas y en cuanto tal nos presenta ante nuestros ojos la verdad de que somos vulnerables y, por eso mismo, todos necesitamos de todos y todos aguardamos la misma plenitud de salvación y de novedad. </strong>Al mismo tiempo, <strong>el creyente confiesa que la última palabra sobre todo es de Dios,</strong> <strong>la cual es un sí a la vida fundamentada en su amor. </strong>Ahora podemos entender con toda su fuerza la enseñanza del apóstol cuando nos dice que nada nos podrá separar de Él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras tanto, <strong>la Iglesia</strong>, cada uno de nosotros y nuestras comunidades, <strong>ha de convertirse para ser testimonio de esperanza en medio del dolor y la oscuridad.</strong> A ella <strong>le corresponde caminar por las sendas de la buena noticia de una esperanza comprometida, encarnada en el drama de lo humano y lo natural, por la vida de la ecología integral y de la fraternidad universal.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En este contexto teológico, cobran sentido pleno las <strong>palabras de Benedicto XVI</strong> cuando afirmaba que “<em>no es la ciencia la que redime al hombre. El hombre es redimido por el amor”</em> <strong>[<a href="https://www.conferenciaepiscopal.es/jornada-oracion-cuidado-creacion-2024-mensaje-obispos/#5">5</a>].</strong> El amor de Dios, en Cristo, del que nada ni nadie podrá separarnos jamás (Rom 8, 38-39). Así, <strong>el cuidado de la creación interrelaciona el misterio de Dios con el misterio del ser humano, porque se remonta al acto de amor con el que Dios crea al ser humano a su imagen y semejanza</strong>, así como a la promesa de la salvación en Cristo -después de la aparición del mal en el mundo- anunciada en lo que ha venido a llamarse el “protoevangelio”: “<em>El Señor Dios dijo a la serpiente: `Por haber hecho eso, maldita tú entre todo el ganado y todas las fieras del campo; te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida; pongo hostilidad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y su descendencia; esta te aplastará la cabeza cuando tú la hieras en el talón” </em>(Gén 3, 14s.)<em>. </em>Con esta confianza nos unimos al papa Francisco proclamando que <em>“en esta historia no sólo está en juego la vida terrena del hombre, está sobre todo su destino en la eternidad, el eschaton de nuestra bienaventuranza,</em> <em>el Paraíso de nuestra paz, en Cristo Señor del cosmos, el Crucificado-Resucitado por amor” </em><strong>[<a href="https://www.conferenciaepiscopal.es/jornada-oracion-cuidado-creacion-2024-mensaje-obispos/#6">6</a>]<em>.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>SER CREYENTES ESPERANZADOS</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">A nosotros <strong>como cristianos nos toca vivir de un modo comprometido nuestra fe informada por la acción del Espíritu Santo.</strong> Es el Espíritu de Dios el que nos ilumina en nuestro peregrinar, donde la muerte pierde ya su fuerza y con ello nuestros miedos, porque confiamos en un horizonte de esperanza que no defrauda. De este modo, <strong>conducidos por la gracia del Espíritu, nos sentimos llamados a una verdadera conversión centrada en la propuesta viva y sincera de nuevos estilos de vida en lo personal, lo social, lo político y lo económico, así como en la espiritualidad y vivencia de lo trascendente y de lo religioso</strong>. En este sentido, la fe es también un quehacer que debe realizarse desde la visión de la creación como regalo gratuito de Dios Padre para todos. “<em>Hay una motivación trascendente (teológico-ética) que compromete al cristiano a promover la justicia y la paz en el mundo, también a través del destino universal de los bienes” </em><strong>[<a href="https://www.conferenciaepiscopal.es/jornada-oracion-cuidado-creacion-2024-mensaje-obispos/#7">7</a>].</strong> Porque, como dice San Pablo, el anhelo profundo de la creación es aguardar ansiosamente la revelación de los hijos de Dios (Rom, 8,19).&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Esta visión de la creación como don de Dios para la humanidad, nuestra comunidad eclesial la encarna y ofrece en su doctrina social</strong>, <strong>lugar destacado desde el que se propone como bien ineludible el cuidado de la casa común como realización y verificación de la ecología integral. </strong>Todo ello <strong>nos compromete a dar pasos firmes en el interés del cuidado de la creación como algo esencialmente unido a las preocupaciones sociales de la humanidad</strong> <strong>[<a href="https://www.conferenciaepiscopal.es/jornada-oracion-cuidado-creacion-2024-mensaje-obispos/#8">8</a>]</strong>, inseparable de la preocupación por el desarrollo de la fraternidad universal, así como del <strong>cuidado de los más débiles y vulnerables de nuestras sociedades.</strong> <strong>Nuestra fe nos compromete a no dejar en la intemperie de una naturaleza desgraciada a las próximas generaciones y comprender que no habrá paz verdadera sin cuidar las relaciones entre nosotros, con la naturaleza y con Dios.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Hemos de dar</strong>, hoy más que nunca,<strong> razón de nuestra esperanza en medio del gemido y del dolor de las criaturas.</strong> El proceso está avalado por la revelación que hemos recibido de Cristo, Señor del cosmos, que se nos ha manifestado en el Crucificado-Resucitado por Amor. <strong>Esta esperanza, nos lo dice nuestra fe, no defrauda</strong>. Bendigamos a nuestro Dios que sigue bendiciéndonos con toda clase de bienes.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social</em></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="wp-block-paragraph" id="1">1.- Cf. &nbsp;FRANCISCO. <a href="https://www.conferenciaepiscopal.es/jornada-oracion-cuidado-creacion-2024/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Mensaje para la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la Creación</a>, 27 de junio de 2024, nº3.</p>



<p class="wp-block-paragraph" id="2">2.- DICASTERIO PARA LA DOCTRINA DE LA FE. <a href="https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2024/04/08/080424c.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Declaración <em>Dignitas Infinita</em>, sobre la dignidad humana, </a>28.</p>



<p class="wp-block-paragraph" id="3">3.- Ibidem, 21.</p>



<p class="wp-block-paragraph" id="4">4.- Cf. FRANCISCO. <a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Carta Encíclica <em>Laudato Si’</em></a>, 83.</p>



<p class="wp-block-paragraph" id="5">5.- BENEDICTO XVI. <a href="https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20071130_spe-salvi.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Carta Encíclica <em>Spe Salvi</em></a>, 26.</p>



<p class="wp-block-paragraph" id="6">6. FRANCISCO. Mensaje para la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la Creación,<br>27 de junio de 2024, nº 8.</p>



<p class="wp-block-paragraph" id="7">7.- Ibidem.</p>



<p class="wp-block-paragraph" id="8">8-.- Cf. FRANCISCO. Carta Encíclica <em>Laudato Si’</em>, 49; 139.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
<p>La entrada <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/ecologiaintegral/mensaje-de-los-obispos-para-la-jornada-mundial-de-oracion-por-el-cuidado-de-la-creacion/">Mensaje de los Obispos para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación</a> se publicó primero en <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es">Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>La preocupación ecológica no es una moda</title>
		<link>https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/ecologiaintegral/la-preocupacion-ecologica-no-es-una-moda/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=la-preocupacion-ecologica-no-es-una-moda</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Sep 2024 07:57:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ecología Integral]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Acción Caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Mons. Fernando García Cadiñanos]]></category>
		<category><![CDATA[Obispos]]></category>
		<category><![CDATA[Tiempo de la Creación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Un tiempo de la creación. Carta de Mons. García Cadiñanos Del 1 de septiembre al 4 de octubre se nos invita a vivir un tiempo llamado “de la creación”. Las fechas vienen fijadas por celebrarse el 1 de septiembre la&#160;Jornada de Oración por el Cuidado de la Creación&#160;y el 4 de octubre por ser la [&#8230;]</p>
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<h2 class="wp-block-heading">Un tiempo de la creación. Carta de Mons. García Cadiñanos</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Del 1 de septiembre al 4 de octubre se nos invita a vivir un tiempo llamado “de la creación”. Las fechas vienen fijadas por celebrarse el 1 de septiembre la&nbsp;<a href="https://mondonedoferrol.org/espera-y-actua-con-la-creacion-mensaje-del-papa-para-la-jornada-mundial-de-oracion-por-el-cuidado-de-la-creacion/">Jornada de Oración por el Cuidado de la Creación</a>&nbsp;y el 4 de octubre por ser la fiesta de San Francisco de Asís, patrono de la ecología. Se trata de una iniciativa promovida por todas las Iglesias cristianas (católicos, ortodoxos, reformados…), unidas en la preocupación y responsabilidad ante el cuidado de la creación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También&nbsp;<strong>desde nuestra diócesis lo viviremos comunitariamente</strong>.&nbsp;<a href="https://www.facebook.com/media/set/?vanity=mondonedoferrol&amp;set=a.902494738581546">Así lo hicimos ayer en Neda</a>&nbsp;y lo seguiremos haciendo con algunas otras actividades que se promoverán a lo largo de este tiempo. Invito a que individual y parroquialmente también organicéis algún tipo de acción que nos estimule a vivir mejor los objetivos de este tiempo. Sin duda&nbsp;<strong>en todas las parroquias hay lugares maravillosos que nos pueden ayudar a celebrar la maravilla que Dios nos ha dejado en la creación y a asumir la responsabilidad ética de su cuidado</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿De qué se trata? Fundamentalmente de&nbsp;<strong>dedicar un tiempo a pensar y mirar la creación con otros ojos</strong>, si es posible, con los ojos de Dios. Todos sabemos que, en la vida ordinaria, hemos de sacar un tiempo para muchas cosas, especialmente para las importantes. Y cuando descuidamos los tiempos para las personas y las responsabilidades, las cosas se resienten. Este&nbsp;<strong>“tiempo de la creación”</strong>&nbsp;es una propuesta para admirar, contemplar, agradecer, reflexionar, pensar, orar, escuchar el grito de la creación y de los pobres… y comprometernos en clave de cuidado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Nuestra casa común</strong>, la que habitamos,&nbsp;<strong>es un regalo recibido</strong>. Se trata de un don que no podemos utilizar únicamente en clave de provecho y explotación, sino desde la justicia intergeneracional. Las noticias nos hablan de recursos limitados, de la desaparición de especies, de refugiados climáticos, de la interconexión de los fenómenos, de cambios de ciclos provocados por la acción humana, de futuro incierto… No podemos mirar a otro lado y gozar de lo que tenemos irresponsablemente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y mucho menos como cristianos. Nuestra fe en un Dios creador nos recuerda la primacía de Dios sobre las cosas y que ha sido por puro amor por lo que gozamos de esta belleza que entraña el misterio de la vida. Además, sabernos criaturas nos ayuda a sentirnos vulnerables y necesitados todos de todos en el asombro de la diversa dignidad con la que Dios nos ha marcado. En efecto,&nbsp;<strong>la singularidad del ser humano nos ayuda a descubrir también “la bondad de los demás seres creados</strong>, que existen no solo en función del ser humano, sino también con un valor propio y, por tanto, como dones que le han sido confiados para ser custodiados y cultivados”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La preocupación ecológica para los cristianos</strong>, por tanto,&nbsp;<strong>no es una moda que nos conecta con los tiempos actuales</strong>. Tampoco es una cuestión puramente ética. Se trata, como dice el papa Francisco, de “una cuestión eminentemente teológica pues concierne al entrelazamiento del misterio del hombre con el misterio de Dios”. Porque creemos en un Dios Creador y en un Dios que está al final de la Historia, nos sentimos en camino de esperanza hacia la plenitud de todas las cosas en Cristo. La casa común no nos es ajena, sino que está llamada a participar en esa llamada a la plenitud.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Os invito a&nbsp;<strong>que este tiempo nos ayude a conocer mejor lo que nos pasa en nuestro mundo</strong>. Que sus llagas nos indignen y provoquen un cambio en nuestros estilos de vida para volvernos más sobrios y solidarios. Que todo ello nos ayude a promover una necesaria transformación cultural que aliente los cambios estructurales urgentes desde el punto de vista económico. Y que la&nbsp;<strong>espiritualidad ecológica</strong>&nbsp;nos ayude a ver con ojos renovados las maravillas que hoy contemplamos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vuestro hermano y amigo,</p>



<p class="wp-block-paragraph">+Fernando, obispo de Mondoñedo-Ferrol</p>
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		<title>Mons. Omella: comencemos el curso con el Tiempo de la Creación</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 29 Jul 2024 08:03:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ecología Integral]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Acción Caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Obispos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Carta de Mons. Juan José Omella El próximo mes de septiembre y hasta el 4 de octubre, los cristianos de todo el mundo tenemos la oportunidad de participar en el Tiempo de la Creación, una iniciativa ecuménica que cada año nos anima a rezar y a responder al clamor que nos hace el planeta. En [&#8230;]</p>
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<p class="wp-block-paragraph">Carta de Mons.  Juan José Omella</p>



<p class="wp-block-paragraph">El próximo mes de septiembre y hasta el 4 de octubre, los cristianos de todo el mundo tenemos la oportunidad de participar en el <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/ecologiaintegral/papa-francisco-mensaje-para-la-jornada-mundial-de-oracion-por-el-cuidado-de-la-creacion/">Tiempo de la Creación</a>, una iniciativa ecuménica que cada año nos anima a rezar y a responder al clamor que nos hace el planeta. En la ceremonia de clausura participarán jóvenes de todo el mundo y coincidirá, como cada año, con la fiesta de San Francisco de Asís.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Comenzaremos el nuevo curso con la mirada puesta en esta iniciativa. Este tema nos preocupa y es urgente para todos. Por eso, el 1 de septiembre líderes de las diferentes confesiones cristianas de todo el mundo se reunirán. Será una jornada mundial de oración que nos ayudará a discernir la respuesta al grito de dolor de la Creación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante el próximo mes, estamos invitados a reflexionar cómo es nuestra relación con la Tierra, un precioso regalo que nos ha confiado nuestro Creador. Desafortunadamente, con demasiada frecuencia vemos cómo nuestro egoísmo y acciones insostenibles dañan el planeta y, lo que es aún más grave, provocan falta de alimento y agua a muchos de nuestros hermanos que viven en países más pobres. Imágenes de espacios naturales destruidos o en proceso de degradación nos desconciertan y entristecen. Nos lamentamos de lo que está pasando, pero ¿actuamos? Si seguimos así, el pronóstico que nos espera no es muy bueno. Es necesario que cuidemos la casa común con la misma actitud e ilusión con que cuidamos nuestra propia casa. Cuidar la Creación es cuidar la humanidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto es lo que nos quiere transmitir el lema de este año del Tiempo de la Creación: «Esperanzar y actuar con la Creación». Sabemos muy bien que nuestro planeta está enfermo y muchos de nuestros hermanos sufren las consecuencias. Los medios de comunicación nos lo advierten día sí y día también, los activistas no se cansan de recordárnoslo con acciones de todo tipo y a través de las diferentes expresiones del arte también nos llegan muchos mensajes que nos quieren indignar y provocar una reacción. Es necesario que seamos capaces de actuar, pero sin perder la esperanza, tan necesaria para vivir. Si miramos con ojos esperanzados, sabremos ver brotes verdes en un bosque calcinado o entre los estragos que provoca una sequía extrema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los organizadores del Tiempo de la Creación, el <a href="https://laudatosimovement.org/es/">Movimiento <em>Laudato Si</em></a><em>’</em>, han publicado una reflexión teológica que desarrolla el lema de esta iniciativa ecuménica a partir del pasaje bíblico del apóstol san Pablo, en el cual se explica que el universo creado sufre un dolor intenso, como el del parto, pero no pierde la esperanza. (cf. <em>Rom</em> 8,20-22).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Queridos hermanos y hermanas, la esperanza cristiana está arraigada en el carácter, las promesas y las acciones de Dios. Solo así, nuestra acción tiene sentido, aunque los resultados de esta acción no se vean inmediatamente. En este Tiempo de la Creación, renovemos la conciencia de la necesidad de cuidar la Creación, para garantizar una vida digna a todos los seres humanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">† Card. Juan José Omella Omella<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Arzobispo de Barcelona</p>
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		<title>Papa Francisco: Mensaje para la Jornada Mundial  de Oración por el cuidado de la creación</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Jul 2024 09:54:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ecología Integral]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Acción Caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación]]></category>
		<category><![CDATA[Papa Francisco]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Espera y actúa con la creación Queridos hermanos y hermanas: “Espera y actúa con la creación” es el tema de la Jornada de oración por el cuidado de la creación, que se celebrará el próximo 1 de septiembre. Hace referencia a la Carta de san Pablo a los romanos 8,19-25, donde el apóstol aclara lo [&#8230;]</p>
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<h2 class="wp-block-heading has-text-align-center"><strong><em>Espera y actúa con la creación</em></strong></h2>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<p class="responsive-video-wrap clr"><iframe title="Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación 2024 (Versión España)" width="1200" height="675" src="https://www.youtube.com/embed/gIlSa8NWLZk?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Queridos hermanos y hermanas:</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Espera y actúa con la creación” es el tema de la Jornada de oración por el cuidado de la creación, que se celebrará el próximo 1 de septiembre. Hace referencia a la Carta de san Pablo a los romanos 8,19-25, donde el apóstol aclara lo que significa vivir según el Espíritu y se concentra en la esperanza cierta de la salvación por medio de la fe, que es la vida nueva en Cristo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">1. Partamos entonces de una pregunta sencilla, pero que podría no tener una respuesta obvia: cuando somos verdaderamente creyentes, ¿<em>cómo es que tenemos fe</em>? No es tanto porque “nosotros creemos” en algo trascendente que nuestra razón no logra entender, el misterio inalcanzable de un Dios distante y lejano, invisible e innombrable. Más bien, diría san Pablo, es&nbsp;<em>porque habita en nosotros el Espíritu Santo</em>. Sí, somos creyentes porque el mismo «amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado» (<em>Rm</em>&nbsp;5,5). Por eso el Espíritu es ahora, realmente, «el anticipo de nuestra herencia» (<em>Ef</em>&nbsp;1,14), como pro-vocación a vivir siempre orientados hacia los bienes eternos,&nbsp;<em>según la plenitud de la humanidad hermosa y buena de Jesús</em>. El Espíritu hace a los creyentes creativos, pro-activos en la caridad. Los introduce en un gran camino de libertad espiritual, no exento, sin embargo, de la lucha entre la lógica del mundo y la lógica del Espíritu, que tienen frutos contrapuestos entre ellos (cf.&nbsp;<em>Ga&nbsp;</em>5,16-17). Lo sabemos, el primer fruto del Espíritu, compendio de todos los otros,&nbsp;<em>es el amor</em>. Conducidos, entonces, por el Espíritu Santo, los creyentes son hijos de Dios y pueden dirigirse a Él llamándolo «¡Abba!, es decir, ¡Padre!» (<em>Rm</em>&nbsp;8,15), precisamente como Jesús, con la libertad del que ya no cae más en el miedo a la muerte, porque&nbsp;<em>Jesús resucitó de entre los muertos</em>. He aquí la gran esperanza: el amor de Dios ha vencido, vence y seguirá venciendo siempre. A pesar de la perspectiva de la muerte física, para el hombre nuevo que vive en el Espíritu el destino de gloria es ya seguro. Esta esperanza&nbsp;<em>no defrauda</em>, como nos recuerda también la&nbsp;<em>Bula de convocación</em>&nbsp;del próximo Jubileo.<sup>[1]</sup></p>



<p class="wp-block-paragraph">2. La existencia del cristiano es vida de fe, diligente en la caridad y desbordante de esperanza, en la espera de la llegada del Señor en su gloria. La “demora” de la parusía, de su segunda venida, no es un problema; la cuestión es otra: «cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?» (<em>Lc</em>&nbsp;18,8). Sí, la fe es un don, un fruto de la presencia del Espíritu en nosotros, pero es también una&nbsp;<em>tarea</em>, que debe realizarse en la libertad, en la obediencia al mandamiento del amor de Jesús. Esa es la feliz esperanza que hemos de testimoniar; ¿dónde?, ¿cuándo?, ¿cómo? En&nbsp;<em>los dramas de la carne humana que sufre</em>. Si bien se sueña, ahora es necesario&nbsp;<em>soñar con los ojos abiertos</em>, animados por visiones de amor, de fraternidad, de amistad y de justicia para todos.&nbsp;<em>La salvación cristiana entra en la profundidad del dolor del mundo</em>, que no sólo afecta a los seres humanos, sino a todo el universo; a la naturaleza misma,&nbsp;<em>oikos</em>&nbsp;del hombre, su ambiente vital; comprende la creación como “paraíso terrenal”, la madre tierra, que debería ser&nbsp;<em>lugar de alegría y promesa de felicidad para todos</em>. El optimismo cristiano se fundamenta en una esperanza viva; sabe que todo tiende a la gloria de Dios, a la consumación final en su paz, a la resurrección corporal en la justicia, “de gloria en gloria”. En el transcurrir del tiempo, sin embargo, compartimos dolor y sufrimiento:&nbsp;<em>la creación entera gime</em>&nbsp;(cf.&nbsp;<em>Rm</em>&nbsp;8,19-22), los cristianos gimen (cf. vv. 23-25) y gime el propio Espíritu (cf. vv. 26-27).&nbsp;<em>El gemir manifiesta inquietud y sufrimiento, con anhelo y deseo</em>. El gemido expresa&nbsp;<em>confianza en Dios y abandono&nbsp;</em>a su compañía afectuosa y exigente, con vistas a la realización de su designio, que es alegría, amor y paz en el Espíritu Santo.</p>



<figure class="wp-block-embed alignleft is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<div class="oceanwp-oembed-wrap clr"><blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación<a href="https://twitter.com/Ecclesia_ES?ref_src=twsrc%5Etfw">@Ecclesia_ES</a> <a href="https://twitter.com/prensaCEE?ref_src=twsrc%5Etfw">@prensaCEE</a> <br><br>1 de septiembre de 2024<br><br>🍃Mensaje de <a href="https://twitter.com/Pontifex_es?ref_src=twsrc%5Etfw">@Pontifex_es</a> <br>🌱Infografía de <a href="https://twitter.com/vaticanIHD_ES?ref_src=twsrc%5Etfw">@vaticanIHD_ES</a> <br>🌳Oración<a href="https://twitter.com/hashtag/EcologiaIntegral?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#EcologiaIntegral</a><br><br>Descárgalos 👇<a href="https://t.co/EaQMa1bMJw">https://t.co/EaQMa1bMJw</a> <a href="https://t.co/d0l4tIRH99">pic.twitter.com/d0l4tIRH99</a></p>&mdash; Pastoral Social (@PastoralSocial9) <a href="https://twitter.com/PastoralSocial9/status/1806283637093994774?ref_src=twsrc%5Etfw">June 27, 2024</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script></div>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">3. Toda la creación está implicada en este proceso de un nuevo nacimiento y, gimiendo, espera la liberación. Se trata de un crecimiento escondido que madura, como “un grano de mostaza que se convierte en un gran árbol” o “levadura en la masa” (cf.&nbsp;<em>Mt</em>&nbsp;13,31-33). Los comienzos son insignificantes, pero los resultados esperados pueden ser de una belleza infinita. En cuanto espera de un nacimiento —la revelación de los hijos de Dios— la esperanza es la posibilidad de mantenerse firmes en medio de las adversidades, de no desanimarse en el tiempo de las tribulaciones o frente a la barbarie humana.&nbsp;<em>La esperanza cristiana no defrauda, pero tampoco da falsas ilusiones</em>; si el gemido de la creación, de los cristianos y del Espíritu es anticipación y espera de la salvación que ya se está realizando, ahora estamos inmersos en muchos sufrimientos que san Pablo describe como “tribulaciones, angustias, persecución, hambre, desnudez, peligros, espada” (cf.&nbsp;<em>Rm</em>&nbsp;8,35). Entonces la esperanza es una lectura alternativa de la historia y de las vicisitudes humanas; no ilusoria, sino realista, del realismo de la fe que ve lo invisible. Esta esperanza es&nbsp;<em>la espera paciente, como el no-ver de Abraham</em>. Me agrada recordar a ese gran creyente visionario que fue Joaquín de Fiore —el abad calabrés “de espíritu profético dotado”, según Dante Alighieri<sup>[2]</sup>— que, en un tiempo de luchas sanguinarias, de conflictos entre el papado y el imperio, de cruzadas, de herejías y de mundanidad de la Iglesia, supo indicar el ideal de un&nbsp;<em>nuevo espíritu de convivencia</em>&nbsp;entre los hombres, basado en la fraternidad universal y la paz cristiana, fruto de Evangelio vivido. Ese espíritu de amistad social y de fraternidad universal lo propuse en&nbsp;<em>Fratelli tutti</em>. Y esa armonía entre los seres humanos debe extenderse también a la creación, en un “antropocentrismo situado” (cf.&nbsp;<em>Laudate Deum</em>, 67), en la responsabilidad&nbsp;<em>por una ecología humana e integral</em>, camino de salvación de nuestra casa común y de nosotros que habitamos en ella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">4. ¿Por qué tanta maldad en el mundo? ¿Por qué tanta injusticia, tantas guerras fratricidas que causan la muerte de niños, destruyen ciudades, contaminan el entorno vital del hombre, la madre tierra, violentada y devastada? Refiriéndose implícitamente al pecado de Adán, san Pablo afirma: «Sabemos que la creación entera, hasta el presente, gime y sufre dolores de parto» (<em>Rm</em>&nbsp;8,22). La lucha moral de los cristianos está relacionada con el “gemido” de la creación, porque esta última «quedó sujeta a la vanidad» (v. 20). Todo el cosmos y toda criatura gimen y anhelan “ansiosamente” que se supere la condición actual y se restablezca la originaria: en efecto, la liberación del hombre comporta también la de todas las demás criaturas que, solidarias con la condición humana, han sido sometidas al yugo de la esclavitud. Al igual que la humanidad, la creación ―sin culpa alguna― está esclavizada y se encuentra incapacitada para realizar aquello para lo que fue concebida, es decir, para tener un sentido y una finalidad duraderos; está sujeta a la disolución y a la muerte, agravadas por el abuso humano de la naturaleza. Pero, por el contrario, la salvación del hombre en Cristo es esperanza segura también para la creación; de hecho, «también la creación será liberada de la esclavitud de la corrupción para participar de la gloriosa libertad de los hijos de Dios» (<em>Rm</em>&nbsp;8,21). Entonces, en la redención de Cristo es posible contemplar con esperanza el vínculo de solidaridad entre el ser humano y todas las demás criaturas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">5. En la expectación esperanzada y perseverante de la venida gloriosa de Jesús, el Espíritu Santo mantiene alerta a la comunidad creyente y la instruye continuamente, llamándola a la conversión de estilos de vida, para que se oponga a la degradación humana del medio ambiente y manifieste esa crítica social que es, ante todo, testimonio de la posibilidad de cambio. Esta conversión consiste en pasar de la arrogancia de quien quiere dominar a los demás y a la naturaleza ―reducida a objeto manipulable―, a la humildad de quien cuida de los demás y de la creación. «Un ser humano que pretende ocupar el lugar de Dios se convierte en el peor peligro para sí mismo» (<em>Laudate Deum</em>, 73), porque el pecado de Adán destruyó las relaciones fundamentales por las que vive el hombre: la que tiene con Dios, consigo mismo y con los demás seres humanos, y la que tiene con el cosmos. Todas estas relaciones deben ser, sinérgicamente, restauradas, salvadas, “reorientadas”. No puede faltar ninguna. Si falta una, falla todo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">6.&nbsp;<em>Esperar y actuar con la creación</em>&nbsp;significa, en primer lugar, aunar esfuerzos y, caminando junto con todos los hombres y mujeres de buena voluntad, contribuir a «repensar entre todos la cuestión del poder humano, cuál es su sentido, cuáles son sus límites. Porque nuestro poder ha aumentado frenéticamente en pocas décadas. Hemos hecho impresionantes y asombrosos progresos tecnológicos, y no advertimos que al mismo tiempo nos convertimos en seres altamente peligrosos, capaces de poner en riesgo la vida de muchos seres y nuestra propia supervivencia» (<em>Laudate Deum</em>, 28). Un poder incontrolado engendra monstruos y se vuelve contra nosotros mismos. Por eso hoy es urgente poner límites éticos al desarrollo de la inteligencia artificial, que, con su capacidad de cálculo y simulación, podría ser utilizada para dominar al hombre y la naturaleza, en lugar de ponerla al servicio de la paz y el desarrollo integral (cf.&nbsp;<em>Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2024</em>).</p>



<p class="wp-block-paragraph">7. «El Espíritu Santo nos acompaña en la vida», esto lo entendieron bien los niños y niñas reunidos en la plaza de San Pedro para su primera Jornada Mundial, que coincidió con el domingo de la Santísima Trinidad. Dios no es una idea abstracta de infinito, sino que es Padre amoroso, Hijo amigo y redentor de todo hombre y Espíritu Santo que guía nuestros pasos por el camino de la caridad. La obediencia al Espíritu de amor&nbsp;<em>cambia radicalmente la actitud del hombre</em>: de “depredador” a “cultivador” del jardín.&nbsp;<em>La tierra se entrega al hombre, pero sigue siendo de Dios</em>&nbsp;(cf.&nbsp;<em>Lv</em>&nbsp;25,23). Este es el antropocentrismo teologal de la tradición judeocristiana. Por tanto, pretender poseer y dominar la naturaleza, manipulándola a voluntad, es una forma de idolatría. Es el hombre prometeico, ebrio de su propio poder tecnocrático, que con arrogancia pone a la tierra en una condición “des-graciada”, es decir, privada de la gracia de Dios. Ahora bien, si la gracia de Dios es Jesús, muerto y resucitado, entonces es verdad lo que dijo Benedicto XVI: «No es la ciencia la que redime al hombre. El hombre es redimido por el amor» (Carta enc.&nbsp;<em>Spe Salvi</em>, 26), el amor de Dios en Cristo, del que nada ni nadie podrá separarnos jamás (cf.&nbsp;<em>Rm</em>&nbsp;8,38-39). Constantemente atraída hacia su futuro, la creación no es estática ni está encerrada en sí misma. Hoy en día, también gracias a los descubrimientos de la física contemporánea, el vínculo entre materia y espíritu se presenta de manera cada vez más fascinante para nuestro conocimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">8. Por tanto, el cuidado de la creación no es sólo una cuestión ética, sino también eminentemente teológica, pues concierne al entrelazamiento del misterio del hombre con del misterio de Dios.&nbsp;<em>Se puede decir que este entrelazamiento es “generativo”</em>, ya que se remonta al acto de amor con el que Dios crea al ser humano en Cristo. Este acto creador de Dios otorga y funda el actuar libre del hombre y toda su eticidad: libre precisamente es su ser creado&nbsp;<em>a imagen de Dios que es Jesucristo</em>, y por ello “representante” de la creación en Cristo mismo. Hay una motivación trascendente (teológico-ética) que compromete al cristiano a promover la justicia y la paz en el mundo, también a través del destino universal de los bienes: se trata de&nbsp;<em>la revelación de los hijos de Dios que la creación espera</em>,&nbsp;<em>gimiendo como con dolores de parto</em>. En esta historia no sólo está en juego la vida terrena del hombre, está sobre todo su destino en la eternidad, el&nbsp;<em>eschaton</em>&nbsp;de nuestra bienaventuranza, el Paraíso de nuestra paz, en&nbsp;<em>Cristo Señor del cosmos</em>,&nbsp;<em>el Crucificado-Resucitado por amor</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">9. Esperar e actuar con la creación significa, pues, vivir una fe encarnada, que sabe entrar en la carne sufriente y esperanzada de la gente, compartiendo la espera de la resurrección corporal a la que los creyentes están predestinados en Cristo Señor. En Jesús, el Hijo eterno en carne humana,&nbsp;<em>somos verdaderamente hijos del Padre</em>. Por la fe y el bautismo, comienza para el creyente la vida según el Espíritu (cf.&nbsp;<em>Rm</em>&nbsp;8,2),&nbsp;<em>una vida santa, una existencia de hijos del Padre, como Jesús</em>&nbsp;(cf.&nbsp;<em>Rm</em>&nbsp;8,14-17), ya que, por la fuerza del Espíritu Santo, Cristo vive en nosotros (cf.&nbsp;<em>Ga</em>&nbsp;2,20). Una vida que se convierte en un canto de amor a Dios, a la humanidad, con y por la creación, y que encuentra su plenitud en la santidad.<sup>[3]</sup></p>



<p class="wp-block-paragraph">FRANCISCO</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Roma, San Juan de Letrán, 27 de junio de 2024</em></p>



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<p class="wp-block-paragraph"></p>



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<h2 class="wp-block-heading">Mensajes de los obispos</h2>



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<p class="responsive-video-wrap clr"><iframe title="Los líderes religiosos te invitan al Tiempo de la Creación 2024" width="1200" height="675" src="https://www.youtube.com/embed/R_n_pxiKz_s?list=PLPukXvMhioV367FydL1enHysnlPmnYJsx" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
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<p>La entrada <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/ecologiaintegral/papa-francisco-mensaje-para-la-jornada-mundial-de-oracion-por-el-cuidado-de-la-creacion/">Papa Francisco: Mensaje para la Jornada Mundial  de Oración por el cuidado de la creación</a> se publicó primero en <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es">Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</a>.</p>
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		<title>Esperar y actuar con la creación… en verano. Carta del obispo de Coria-Cáceres</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guadalupe García Corigliano]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 01 Jul 2024 07:16:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ecología Integral]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Acción Caritativa]]></category>
		<category><![CDATA[Carta Pastoral]]></category>
		<category><![CDATA[Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación]]></category>
		<category><![CDATA[Laudate Deum]]></category>
		<category><![CDATA[Mons. Jesús Pulido]]></category>
		<category><![CDATA[Vacaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El día 1 de septiembre es la Jornada mundial de oración por el cuidado de la creación. Apenas hace unos días, el 27 de junio, el Papa Francisco ha publicado el mensaje para este año. Y vale la pena que lo tengamos en cuenta durante el tiempo de vacaciones, en que estaremos más en contacto [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/ecologiaintegral/esperar-y-actuar-con-la-creacion-en-verano/">Esperar y actuar con la creación… en verano. Carta del obispo de Coria-Cáceres</a> se publicó primero en <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es">Comisión Episcopal para la Pastoral Social y la promoción humana</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El día 1 de septiembre es la <a href="https://social.conferenciaepiscopal.es/documentos/accioncaritativa/ecologiaintegral/papa-francisco-mensaje-para-la-jornada-mundial-de-oracion-por-el-cuidado-de-la-creacion/">Jornada mundial de oración por el cuidado de la creación.</a> Apenas hace unos días, el 27 de junio, el Papa Francisco ha publicado el mensaje para este año. Y vale la pena que lo tengamos en cuenta durante el tiempo de vacaciones, en que estaremos más en contacto con el medio ambiente de otra forma, más gratuita, menos interesada que durante el resto del año.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En verano las ciudades se despueblan, y los pueblos se llenan de personas que buscan el contacto con la naturaleza. Las playas, las montañas, las zonas rurales suelen ser nuestros lugares preferidos de descanso y de sosiego, lejos del mundanal ruido y del asfalto de las urbes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mundo que nos rodea no se ve igual con los ojos de la fe que sin fe, con Dios que sin Dios. Con fe, el mundo es creación, un signo de la providencia de Dios y de su preocupación por nosotros, una casa, un hogar que nos ha preparado para que podamos encontrarnos con él, viendo las huellas de su amor, y también para convivir con los demás, colaborando y compartiendo los dones de Dios. Creación significa que el mundo es un regalo que recibimos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin fe, el mundo es el medio que nos encontramos al nacer; el espacio en el que se desarrolla el tiempo de nuestra existencia. Podemos tratarlo bien o mal, convertirlo en cosmos o caos. En todo caso, somos los que damos sentido a algo que nos precede y que no hemos creado nosotros. Y el Papa avisa –como otros han hecho antes que él– del riesgo que corremos: «Un ser humano que pretende ocupar el lugar de Dios se convierte en el peor peligro para sí mismo» (Laudate Deum, 73).</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mundo no lo inventamos nosotros, lo descubrimos poco a poco. Somos sus exploradores, no sus creadores. No lo diseñamos. Tiene sus propias leyes que investigamos. La fe nos asegura que la creación es el ámbito para el desarrollo del amor mutuo, de la fraternidad universal y la amistad social, de la justicia para todos. No es esta la mirada tecnocrática que ve al mundo como un producto al<br>que impone las leyes del mayor aprovechamiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Papa nos invita en su mensaje a “esperar y actuar con la creación”. Es decir, a aunar fuerzas con todos los que quieren convertir este mundo en un cosmos y «repensar entre todos la cuestión del poder humano, cuál es su sentido, cuáles son sus límites. Porque nuestro poder ha aumentado frenéticamente en pocas décadas. Hemos hecho impresionantes y asombrosos progresos tecnológicos, y no advertimos que al mismo tiempo nos convertimos en seres altamente peligrosos, capaces de poner en riesgo la vida de muchos seres y nuestra propia supervivencia» (Laudate Deum, 28). Un poder incontrolado se volverá contra nosotros mismos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En vacaciones podemos seguir un nuevo ritmo de vida, no tan frenético y apresurado, como marca el reloj cronológico, sino adaptando nuestro reloj biológico al de la naturaleza. Respetar los ritmos de la creación, su tiempo, y acompasar, durante el verano, nuestro horario con el canto de los pájaros, la lluvia y el sol, el calor y el frío… nos hará sentir parte de la creación, superar la tentación de poseer y dominar la naturaleza, manipulándola a nuestra voluntad y provecho. Nos ayudará a experimentar cada día la gracia, el regalo de Dios, que es todo lo que nos rodea, que es de todos porque viene del Creador y Padre común.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Feliz verano! Con mi bendición,</p>



<p class="wp-block-paragraph">+ Jesús Pulido Arriero</p>



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<p class="responsive-video-wrap clr"><iframe title="Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación 2024 (Versión España)" width="1200" height="675" src="https://www.youtube.com/embed/gIlSa8NWLZk?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
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