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Jose Cobo: Queremos evitar que haya migrantes de primera y se segunda

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Breafing en la Asamblea Plenaria de Abril de 2022 el obsipo responsable del Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal

Religión Digital: “Tenemos que enseñar a nuestros vecinos, y a nuestros cristianos, que antes de etiquetar, miren a los ojos a las personas. El que llega, venga de donde venga, viene huyendo e intentando salvar su vida”. El obispo auxiliar de Madrid y responsable de Migraciones de la Conferencia Episcopal, José Cobo, invitó a “quitar otras interferencias que no vienen del Evangelio” a la hora de afrontar el fenómeno de las migraciones.

“Cuando estas ideologías se ponen por delante, nos dificultan la labor, y corremos el riesgo de que se vayan creando migrantes de primera y de segunda”, denunció durante un encuentro con periodistas para abordar la labor de la Iglesia española en las migraciones, con especial énfasis en el drama de Ucrania, y con la necesidad de seguir planteando corredores humanitarios en España, que todavía no se han aprobado por parte del Ejecutivo español. “Necesitamos una cobertura nacional para lanzarnos a ello”, declaró el prelado, quien sí apuntaló la creación de «corredores de hospitalidad» diocesanos para una labor coordinada y común de todas las entidades eclesiales a lo largo del territorio español. «Llevamos dos años trabajando en ello», subrayó.

Existen y siguen sufriendo

Porque la migración, y los refugiados, existen, y sufren, y siguen sufriendo, mucho antes de la cruel guerra de Ucrania. “Hay que acoger a la gente que viene de cuestiones dramáticas, independientemente de dónde vengan (…). Corremos el riesgo de mirar primero a lo que nos dicen desde una visión determinada. Pero el Evangelio, la humanidad del Evangelio, nos lleva a decir que no personas que valgan más o menos, y eso es lo que tenemos que enseñar”, apuntó Cobo.

¿Por qué unas guerras sí y otras no?, reflexionó el obispo, abundando en otras realidades migratorias. “El último es el flujo de los inmigrantes afganos, pero antes y siempre están los lugares de frontera. En Ceuta, por ejemplo, se han ido las cámaras, pero las personas siguen ahí”, sostuvo Cobo, insitiendo en que “la tarea del cristiano es mirar a los ojos, y no a las ideologías”.

Somos una sociedad migrante

En este sentido, el prelado reivindicó “recuperar la memoria, porque la inmigración no es un tema nuevo, ni debemos contemplarlo como un problema o como algo que hay que tratar a la defensiva”.

Y es que, insistió, “la sociedad española se ha hecho a través del fenómeno migratorio, y todo flujo es una oportunidad para nuestras sociedades”. “Lo que está claro, y esto nos lo ha enseñado la pandemia, es que o nos salvamos juntos, o nos hundimos juntos”.

“Nosotros hemos migrado también, hemos sido sociedad de migrantes, y la llegada de gente nueva nos transforma y saca lo mejor de nosotros”, añadió Cobo, quien invitó a “integrar el fenómeno migratorio”. En el caso de Ucrania, con 144.000 nuevas personas que han llegado a nuestras fronteras, tal vez con un matiz determinado: “gente más cercana a nosotros culturalmente, mujeres con un índice muy alto de niños menores, que llaman a nuestras puertas”.

Replantear la forma de acoger

“¿Qué ha hecho la Iglesia? Ser hospital de campaña, como toda la sociedad”, trazó Cobo, quien tras el primer momento de emergencia, hay que plantearse, “porque esta guerra no va a durar dos meses”, replantear “nuestra forma de acoger”.

Y aquí, evitar tres riesgos: “Evitar todo lo que sea la discriminación, o malos tratos a mujeres y menores”, que es “un viejo problema, que ya se ha generado en los flujos del sur, y que también han aparecido aquí”, con “campañas muy encubiertas, que mueven mucho dinero y que hay que evitar que ocurran”.

A su vez, apostando por “una solidaridad ordenada”, en la que la Iglesia y sus instituciones están “hablando con una sola voz”, también ante las administraciones. “Y plantear el futuro, pensando y planteando planes de integración, con un modelo propio” y generando “contactos entre las comunidades eclesiales” y diseñando esos “corredores de hospitalidad” que aprovechen “la capilaridad de cada territorio español”.

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